Los personajes como saben pertenecen a S. Meyer a mi simplemente me da por manejarlos y crear esta historia.

Bueno no pensaba hacer una continuación, pero como la mayoría quería una segunda parte, pues adelante.

Esta segunda parte estará todo contado por Bella. Espero que lo disfrutéis y no os aburráis mucho.


MI CHICO SEXY.

Bella POV

Oh, genial. Mi padre nos estaba viendo. Me quería morir o como mucho desaparecer de aquí. Me giré para ver al mandón sexy de mi lado. Pobre de él, estaba pálido.

-¿Bella? –Gruñó mi padre.

Noté los brazos de Edward apretarse alrededor mío, dándome a entender que estaba conmigo.

-¿Si, papá? –dije con voz inocente.

-¿Qué. Hace. Este. Aquí? –Dijo separando las sílabas como si le costase asumir que Edward estaba aquí.

Aunque ahora que lo pienso, después de las charlas y advertencias que me dio Charlie sobre Edward es normal que se enfadara, supongo que el hecho de que hubiera estado entre rejas en la comisaria varias veces no era algo que le agradara mucho.

-¿Edward? ¿Quién? –Dije haciéndome la tonta.

Ambos hombres me fulminaron con la mirada.

-Bueno papá –dije para ser interrumpida por Edward.

-Jefe Swan-Dijo con una sonrisa de suficiencia-Te presento a mi novia –dijo guiñándome el ojo.

Casi me tiro encima de él y le arranco la cabeza. ¿Cómo se atrevía? Desvié la mirada hacia mi padre, estaba morado de ira. Me preocupé.

-¿Papá? ¿Estás bien? –dije yendo hacia él.

Edward me cogió de la mano y me tiró hacia él, cayéndome encima de él.

-Suéltala- Escuché bramar a mi padre.

-Bueno, como novio de su hija, tengo derechos –Dijo con voz arrogante mientras su mano paseaba encima de mí, acariciándome el cuerpo.

-Edward –Le gruñí apartando su mano. No estaba ayudando nada. Era imbécil. Pero era el imbécil que me gustaba y con el que me había acostado. –Creo que deberías irte.

Soné un poco triste, pero ¿Qué esperan? Lo iba a extrañar, me hacía sentir muy bien.

-No –dijo seguro.

-Te voy a meter entre rejas –Gruñó Charlie dirigiéndose hacia nosotros.

-No papá –dije cansada de la misma mierda de siempre. Me giré hacia Edward –Por favor, vete.

Él suspiró, se levantó, me dio un beso suave y se dirigió hacia la puerta.

-Nos vemos, nena –Dijo en voz alta para joder a mi padre. Yo suspiré. Me giré hacia mi padre. Él me veía decepcionado.

-Bella –dijo el cansado.

-No digas nada papá –Le supliqué.

Él asintió, pero dijo:

-Ya hablaremos de esto más tarde.

Estupendo. Ahora tenía un problema. Me parecía absurdo dejarlo para más tarde, pero era mejor, estaba cansada. Y no me extraña, después de esa tarde de sexo con Edward. He de admitir, que era bueno en lo que hacía.

Subí a mi habitación a descansar un rato.

Me quité la ropa, y no más ver las marcas que tenía, me recordó y sonreí. Era un bastardo caliente.

Me tumbé en la cama y me dormí enseguida.

Cuando me levanté era sábado por la mañana y debería haber sido muy temprano, ya que el sol se estaba poniendo. Suspiré. Era inútil volver a dormir, así que me levanté y me dispuse a hacer el desayuno, un gran desayuno, para que Charlie estuviera contento y no me agobiara con el tema de Edward.

Empecé friendo huevos y bacón, luego preparé tostadas, zumo y fruta. Esperaba que le gustara.

Papá no tardó en bajar, y cuando entró en la cocina me vio con una expresión de sospecha pintada en su cara. Yo simplemente, sonreí.

-Buenos días, papá –Le deseé dulcemente. Y me arrepentí de ello.

-Cariño, con esas dulces palabras y este desayuno no vas a hacer que deje el tema –Dijo mirando la comida con deseo.

Bueno, algo era algo.

-Claro papá, no esperaba lo contrario –Asentí.

Nos sentamos y empezamos a comer. Como era sábado, papá no tenía que ir a trabajar hasta después de comer.

-Aún me gustaría saber porque no me hiciste caso, y no te alejaste de Edward como te dije –Me reprochó.

-Papá, no soy una niña, puedo cuidarme –me enfurruñé –Además, él es sexy y bueno, me gusta-.

Escuché un gruñido molesto de su parte. Pero no iba a pedir disculpas por lo que acababa de decir.

-Bella, quiero que entiendas, él no es bueno para ti, ya lo viste encerrado en la celda, él es una mala influencia –dijo intentando que cambiara de opinión.

-No, papá, déjame demostrarte que soy responsable y que puedo con esto –Le dije segura –Él no es tan malo como muestra a la gente –Dije, esta vez intentando convencerme a mí misma, que lo que decía era verdad.

-Está bien, hija, te lo dejo a ti, pero si te hace daño, o te mira indecentemente, está muerto, ¿de acuerdo? –Amenazó, y yo solo me reí internamente.

Si tú supieras papá, las miradas son el menor problema.

Después se levantó y se fue a ver la televisión un rato. Yo mientras fregué los platos y ordené la cocina un poco. Terminé pronto y me fui a mi habitación. Miré mi móvil, y vi que tenía un mensaje.

"Morena, me tomé la confianza de robarte el número, espero que no te importe. Nos vemos ahora. Que tengo algo divertido para esta tarde.

Ed."

Respiré agitadamente y enseguida contesté.

"Estás loco Edward, si vienes ahora a mi casa, no será mi padre quien te mate, sino yo. Nos vemos por la tarde. Mi padre no estará.

Be."

No esperé contestación. No estaba dispuesta a que después de todo esto, la charla con mi padre se fuera a la mierda por su culpa.

Pasé la mañana entretenida con cualquier tontería.

Cociné para Charlie, y encontré satisfactorio cuando se lo comió todo.

-Bueno cariño, me tengo que ir a trabajar –Dijo suspirando –Y cuidado con quien te traes a casa –Me avisó.

-No te preocupes – sonreí –Anda, que tengas suerte en el trabajo y te sea ligero –Me despedí y él se fue.

Me metí en la ducha más que nada para relajarme. Me lavé lentamente, disfrutando del agua caliente hasta el último segundo.

Pronto salí y me envolví con una toalla.

Tarareando una canción me fui a la habitación para cambiarme, pero sorpresa mía cuando vi a Edward en la cama.

-¿Se puede saber porque mierdas estás en mi habitación? –Le pregunté frunciendo el seño.

-Vine a verte, morena –Me miró de arriba abajo –Y creo que elegí un buen momento –Se levantó y se acercó a mí.

-No, no te acerques –Afirmé empujándolo lejos de mí -¿Cómo has entrado? –Insistí.

-Bueno, con una hebra se puede hacer mucho –Admitió sin vergüenza.

Eso me cabreó. Y yo diciendo a mi padre que no había problema con él.

-Estás loco, Edward- Exclamé –Mi padre te podría haber visto-.

-No te preocupes nena, os estaba vigilando, cuando tu padre se fue, yo entré –Dijo como si nada.

No me gustó nada eso. Parecía un criminal.

-Eres bastante… -No me dejó terminar. Me besó.

Paseo sus manos por mi cuerpo encima de la toalla, y de un momento a otro, la toalla estaba en el suelo, y yo en la cama con él.

Gemí cuando acarició por zonas sensible.

Me subí encima de él y le quité la camiseta. Besé su cuello y poco a poco fui bajando. Eso hizo que gimiera mi nombre. Edward me las iba a pagar.

Paseé mis manos por su erección, cuando él se iba a poner encima de mí, yo paré y me levanté de la cama, cogí mis cosas y me fui al baño a cambiarme.

-Menuda zorra está hecha –Escuché que decía en voz baja. Imbécil.

Me cambié, me puse unos shorts y una camiseta de tirantes y volví a mi habitación, para ver a Edward sentado en la cama, y con la camiseta puesta.

-Pareces algo acalorado –Me reí de la cara que puso.

-No ha sido divertido –me reprochó –La próxima vez no te escaparás tan fácilmente – Me amenazó con una sonrisa cínica.

Me acerqué a él y besé sus labios.

-Me gustaría verlo intentarlo –Le guiñé un ojo. Me levanté, pero esta vez, él me interceptó y me acercó a él, bajando sus manos hasta mi trasero.

-¿Quieres verlo ahora? –Preguntó con una mirada lujuriosa.

De verdad quería sentirlo, me gustaba demasiado, pero el problema sería que mi orgullo quedaría tocado.

-Púdrete Edward- Y acto seguido le besé.

Estuvimos en mi cama besándonos apasionadamente, dejando nuestras manos vagar por nuestros cuerpos. Le quité la camiseta, quería sentirlo. Ahora.

Cuando la cosa iba para más, el timbré sonó.

Me asusté por un momento pensando que pudiera ser mi padre, pero luego pensé que él tenía llaves.

-Edward, necesito abrir –le susurré entre beso y beso.

-No lo necesitas –Y se negaba a soltarme.

Gemí y al final tuve que morderle la lengua para que se separara de mí.

-Cuando estás con tu padre eres todo sonrojos y tímida, pero cuando estás con otra gente, eres bastante zorra, ¿Lo sabías? –Me miró –Pero así me gustas-.

-Y tu bastante imbécil e incompetente –Ataqué, sacándole el dedo corazón –Pero así me gustas –Repetí sus palabras.

Volvió a sonar el timbre.

-Joder –Murmuré por lo bajo mientras bajaba a abrir.

Cuando abrí mi cara era todo un poema.

-¿Qué mierdas estás haciendo aquí? –Casi grité a Jacob.

No es que me cayera mal, nada de eso, después de haber sido mi novio, presionarme para que me acostara con él y luego de eso cortar, mal no me caía, era mucho peor. Lo odiaba.

-¿No me echaste de menos, nena? –Preguntó haciendo caso omiso a mi anterior pregunta.

-Muérete, Jacob –Le dije y en ese momento bajó Edward -sin camiseta debo añadir- y se colocó a mi lado.

-Cariño,¿Quién es este? –Preguntó, poniendo énfasis a cariño.

-Nadie, en este momento se iba –Zanjé la conversación y cerré la puerta a un sorprendido Jacob.

-Bueno, cariño, lo lamento, pero me ha llamado Emmett, está en un lío y debo ir a ayudarlo, nos vemos está noche – Me besó de una manera fogosa.

-No te preocupes –le resté importancia -¿Nos vemos está noche? –Pregunté no muy segura.

-¿Siendo buena por papá? –Preguntó burlesco, le saqué el dedo corazón –Vengo a por ti a las doce –Me besó y sin más se fue.

Genial. Todo iba estupendo. Maravilloso. Gruñí.

Miedo me daba decirle a mi padre que me iba con Edward está noche, estaba segura que no se lo tomaría bien.

Salí a pasear un poco después para despejarme.

Volví casi a las nueve y mi padre no estaba. Suspiré. Me dispuse a hacer la cena y así decírselo mientras comía.

No tardó mucho en llegar, y enseguida la cena estuvo lista.

Estábamos comiendo y él se veía más feliz que de costumbre, por lo que me arriesgué a comentárselo.

-Esto papá –Empecé nerviosa, mis manos temblaban –Esta noche Edward me va a recoger para salir un rato –Él se quedó sorprendido, pero vi que intentaba disimular una sonrisa.

-¿Qué? –Exigí.

-Nada cielo –Dijo tosiendo un poco- No quiero que salgas con él, pero si vuelves pronto, no pasa nada –Accedió.

Vale. Aquí había gato encerrado. No me creía que me dejará con tanta facilidad.

-¿Estás bien papá? –Pregunté preocupada -¿Qué pasa? –Quise saber.

-Estoy bien, y no pasa nada –Contestó -¿No te alegras de que te haya dejado? –preguntó sorprendido.

-No es eso, es que me parece muy raro –Admití, pero no le di más vueltas.

Acabamos de cenar, fregué y me fui a mi habitación para cambiarme de ropa.

Estaba nerviosa. No entendía muchas cosas.

Cuando estuve lista, me di cuenta que ya casi daban las doce.

Esperé pacientemente.

Doce y cuarto. No había llegado todavía.

Doce y media. Ni rastro de él.

Una. Ni una llamada ni un mensaje nada.

Cogí el móvil cansada de esperar ya una hora e intenté llamarlo, pero no lo cogió.

Todo me parecía demasiado sospechoso y extraño.

A la una y media no apareció, así que enfadada, me puse el pijama y me fui a dormir.

Me desperté tarde, cuando escuché que llamaban al timbre. Mi papá estaba trabajando así que no me quedó más remedio que abrir.

No me importaba que estuviera en pijama. Simplemente abrí.

Me sorprendí al encontrarme con Emmett y Jasper.

-Edward no está aquí –Contesté cortante. Ellos se miraron y Jasper trago saliva y habló despacio.

-Lo sabemos –Mis ojos ardieron –Sabemos dónde está, y me ha dicho que te diga… –Le interrumpí.

-Pues decirle de mi parte que se vaya a la mierda –exclamé enfadada.

-Espera un momento –Interrumpió Emmett –Él está… Bueno, tú padre lo encerró y ahí ha estado toda la noche –Puse mi cara de póker.

-No lo estás diciendo enserio –susurré.

-Es cierto –Afirmaron ambos –Y esta vez, Edward no hizo nada-Defendieron a su amigo.

-Vale, quiero que me llevéis a la comisaria, por favor –Les hice unas señas para que entraran–Voy a cambiarme-.

Me cambié rápidamente, y en diez minutos estuvo decente para salir.

-Vamos –Les dije y ellos se levantaron un poco incómodos y subimos a un auto.

Emmett se puso a conducir y el viaje me pareció largo.

Tenía unas cuantas cosas que decirle a papá.

Llegamos y entré en la comisaria enfadada y cuando vi a papá le grité.

-¿Qué mierdas te crees que estás haciendo? –Le grité.

-¿De qué hablas cielo? –Preguntó nervioso.

Nunca habíamos tenido mucho contacto, siempre se pasaba trabajando, incluso los fines de semana por culpa de la ruptura con Renee, mi madre. Eso me afectó un poco ya que nunca estaba en casa yo siempre estaba sola, de ahí mi error con Jacob, lo que hacía por un poco de cariño. Pero esto ya era pasarse.

Le cogí de la mano y lo lleve a la celda donde estaba Edward.

-De eso –y señalé al pobre Edward que estaba tumbado en el suelo.

-¿Bella? –Preguntó con ojos cansados –Siento lo de anoche… -Le corté con una mirada.

-Estaba claro que algo tramabas, tú no podrías haber accedido tan fácilmente –murmuré con los dientes apretados, recordando la conversación de ayer.

-Cielo, entiéndeme, recibí una llamada de Jacob, diciéndome que había un chico en casa –Me acusó.

-Ese chucho de mierda –murmuré para mí, pero mi padre me había oído.

-Un poco de respeto, Bella –Me miró enfadado.

-¿Me lo dices a mi? –Le pregunté irónica –Suelta a Edward, ahora –gruñí cada vez más enfadada.

-Está bien, pero no enfades –Le miré de mala manera.

Suspiró y abrió la celda.

-Puedes irte, pero ten cuidado –Le advirtió a Edward.

Y Edward como no, cuando pasó por mi lado, sus manos fueron directamente a mi trasero. Y miró a mi padre con burla.

-No te pases Edward- gruñí.

Salimos de allí. La gente nos miraba extrañados, pero ignoré cada mirada.

Yo abracé a Edward, me sentía un poco culpable por lo que había pasado, encima parecía cansado, tenía grandes ojeras. Edward me besó dulcemente.

-Lo siento –Dije en voz suave.

-Tú no tienes la culpa, nena –Dijo susurrándome –La tiene tu padre por ser un jodido psicópata. Y eso que no sabe que nos hemos acostado.

Yo le gruñí.

-Ni lo sabrá- Suspiré –Maldito Jacob.

Edward se tensó.

-Voy a tener que hablar con él –Gruñó.

Entendía cuál era su forma de hablar con la gente y eso me preocupaba. Ya que Jacob era amigo de mi padre. Era un lame culo.

-No quiero que te metas en más problemas Edward –Dije asustada.

Él me miró atento y luego suspiró.

-Sabes que me vas a tener que contar que te ocurrió con Jacob ¿Verdad? –Dijo mirándome serio.

Me tensé.

-¿Qué pasa con él? Solo es un imbécil más, no hay nada más –Dije a la defensiva.

Edward levantó una ceja, incrédulo.

-No te creo para nada, pero ya hablaremos de esto –Dijo mientras miraba alrededor. –Vámonos.

Fuimos rápidamente al coche de ¿Emmett? ¿Jasper? No estaba segura.

-¿Qué tal, tío? –Dijo Emmett, mirándonos.

-¿Tú qué crees? –Gruñó –Es domingo, ahora mismo podría estar jodiendo con Bella.

Yo lo golpeé en el estomago. Era un mal hablado.

-¿Qué? –Dijo mirándome. Yo le saqué le dedo corazón.

Me abrazó en contra de mi voluntad, intentando ponerme encima de él. Yo no quería, me estaba enfadando.

-Era broma y lo sabes –Dijo susurrándome en el oído para luego morderme el lóbulo. ¡Já! No sé lo creía ni él, pero cuando me lo mordió aún más fuerte no pude evitar gemir.

-Edward –Dije avergonzada –Están tus amigos.

-Por nosotros no hay problema –Dijo Emmett. Yo rodeé los ojos. Estaba segura de ello.

-Cuidado con pasarte con mi novia, Emmett –Dijo Edward con el seño fruncido.

Yo suspiré y me abracé a Edward. Él sonriendo al ver que había cedido me apretó contra él. ¡Qué capullo era!

Tardamos un poco en llegar a casa de Jasper, según Edward es donde nos estábamos dirigiendo. Una vez estuvimos dentro de la casa, Jasper nos trajo las cervezas y para mi agua.

Se notaba como Edward estaba cansado y como hacia un esfuerzo para estar despierto. Se tomó una segunda cerveza y luego se puso a fumar.

-¿Bella, como se ha tomado tu padre el hecho que salgas con míster rebelde? –me preguntó Jasper.

Fruncí el seño.

-Mal –No iba a engañar a nadie.

Edward a mi lado bufó.

Yo le di un beso en los labios, mordiendo suavemente el labio inferior.

-No te preocupes cariño, estaré contigo –Suspiré mientras le abrazaba. Sus ojos se iluminaron durante un momento.

-Wow, cuídate Bella, ya verás que no tarda en llevarte a la cama –Dijo Emmett riéndose.

-Exacto –Dijo Edward a la misma vez que me cogía y me subía a una habitación.

-Pervertidos –Escuché decir a Jasper.

-Edward, bájame –Dije, más bien le ordené. Parecía un troglodita en este momento.

-Nop –Dijo rápidamente mientras me llevaba dentro de la habitación.

Le mordí fuerte el cuello para que me soltase, discutir con él no me iba a llevar a ninguna parte.

-Aaw- Gruñó mientras me dejaba caer en la cama.

-¡Edward! –Dije con sorpresa al notar sus manos por mi cuerpo.

Él puso su mano izquierda en mi boca, tapándomela, mientras sus labios se dirigían a m cuello y los deslizaba hasta mis pechos. Su mano derecha se dirigió al borde de mi camiseta.

Le mordí la mano, no quería hacerlo aquí. Además actuaba de la misma manera que lo hizo Jacob y me estaba asustando.

-Edward, para –Dije desesperada a que me soltase. Él me ignoro y siguió a lo suyo.

Intenté patearle para que me dejase libre, pero él me inmovilizó contra la cama. Me empecé a poner nerviosa.

-Edw…-Sus labios alcanzaron los míos, callándome. Quería que parara ya.

Su mano se metió por debajo de mis pantalones, desabrochó el botón y los bajo justo para poder meter su mano dentro de las bragas.

Me tensé, cuando empezó a acariciar mi clítoris. No estaba para nada húmeda, solo quería que me soltase.

Sus labios atraparon los míos y metió la lengua en mi boca.

-Por favor-Dije en un susurró. Estaba a punto de empezar a hiperventilar.

Edward se separó y frunció el seño, supongo que al ver mi expresión.

-Por favor, suéltame –Le medio supliqué. Como no parase iba a llorar y yo no era de las que lloraba.

Él hizo lo que le dije, se separó poco a poco de mí.

Yo rápidamente me subí los pantalones y me aparté de él aún más.

-¿He hecho algo mal? –Preguntó Edward un poco desconcertado.

Yo negué la cabeza rápidamente.

-Quiero irme a casa –Le dije en un susurro apenas audible.

Edward se acercó a mí y me rodeó con sus brazos. Sus labios se posaron en mi cabeza dándome un pequeño beso.

-Cielo ¿Qué pasa? –Dijo mientras me ponía encima de él y me abrazaba.

No quería hablar de eso, estaba asustada. Pensar en eso me había asustado.

-Na...nada –Dije con la voz entrecortada.

-Por favor –Suspiró y me miró de una manera muy tierna- Quiero saber lo que te preocupa, para poder dispersarlo, aunque sea un poco.

Algún día tendría que saberlo, odiaba toda esta mierda.

Me besó suavemente para que me tranquilizara.

-Solo me acordé de Jacob cuando tuvimos sexo, fue tan parecido a esto –Dije un poco más tranquila.

Él frunció el seño, molesto.

-¿Cuándo estás conmigo te acuerdas de Jacob? –Preguntó molesto.

Yo negué la cabeza, no me había entendido.

-Nada que ver –Suspiré profundamente –Jacob… bueno él me medió forzó a tener relaciones con él.

Vi como apretaba su mandíbula en un gesto de desagrado.

-¿Qué pasó? –Gruñó

Esto no era bueno. Suspiré y me abracé más fuerte a él.

-Ambos decidimos tener relaciones, cuando llegó el momento fue muy mal –Empecé- Jacob comenzó hacer cosas muy raras me estaba asustando y cuando le dije que parara que no estaba segura, él se rió de mí y me obligó a tener sexo con él –Suspiré. –Es por eso cuando no paraste me dio miedo, lo siento Edward.

-No te disculpes amor –Dijo cariñosamente, apretándome contra él- Cuando le vea le voy a romper la cara y le voy a enseñar a tratar a una mujer –Gruñó.

Yo simplemente me deje abrazar y besar por él.

-Cada vez que te sientas incómoda, dímelo, aunque sea por una tontería ¿Vale? –Dijo Edward, tumbándonos en la cama.

Asentí.

Estuvimos como una hora acariciándonos sin decir nada. Sus labios sobre los míos.

-Creo que debería irme –le dije mientras le besaba- Charlie se va a enfadar.

-Está bien, cielo –Dijo empujándome para levantarme de la jodida cama.

Cuando regresamos al salón los chicos se rieron de nosotros, aunque más bien de Edward, llamándolo poca cosa o algo así, ya que no habían escuchado ruidos de nuestra parte. El orgullo de mi chico sexy se vio afectado y empezó a despotricar, claramente, yo no me metí en la conversación a pesar de las insistencias de Edward para que dijera que no era poca cosa en la cama.

Bufé exasperada, la conversación llegó a límites incoherentes.

-Ya vale –Les gruñí –Edward no es poca cosa, todo lo contrario, es jodidamente bueno en lo suyo, déjenlo en paz ¿Si? –Dije cabreada.

Edward mostró su sonrisa de fanfarrón y me abrazó. Les miró en plan "Jódanse, soy mejor que ustedes y tengo a mi chica para demostrarlo''

En fin, su orgullo de macho.

Nos fuimos con el coche de Emmett, Edward le prometió que se lo dejaría cerca de su casa y que se fuera con el coche de Jasper o algo así.

Cuando por fin atravesé la puerta de mi casa me dejé caer en el sofá y Edward me siguió.

-Lo siento por lo de Charlie –Dije poniéndome encima de él, mientras le daba besitos por su cuello, bajando lentamente hasta el inicio de su pecho.

-Tranquila morena bonita, soy un tipo duro –Dijo cerrando los ojos por mis caricias.

Rodé los ojos.

-No lo dudo –Dije siguiendo mis caricias pero esta vez le quité la camiseta con su ayuda.

-Bella… -No le deje terminar.

-Quiero que te relajes –Suspiré, mientras mis labios iban bajando ya por todo su pecho, dejando besos húmedos.

Edward ronroneó cuando sintió mi lengua seguir con las caricias.

Me entretuve con las caricias cuando noté como Edward me giraba.

Sus labios aplastaron los míos sin piedad, mis manos rodearon su cuello, atrayéndolo hacia mí. Mis gemidos no tardaron en escucharse, la cadera de Edward empujó contra la mía. Gemí.

Él en un movimiento rápido me quitó la camisa y el sostén. Sus labios se fueron a mis pechos.

Cerré los ojos al sentir esa agradable sensación su lengua lamía y mordía levemente dándome aún más placer.

Esta vez fui yo quien empujé mi cadera contra la de Edward consiguiendo que soltase un gemido por la fricción.

-Edward –Gemí.

Él sonrió y me quitó el pantalón para después quitarse el suyo.

Le cogí la cabeza para que sus labios se unieran con los míos y una vez el beso se inició, suspiré. El beso empezó tranquilo pero poco después se volvió mucho más intenso y fue mucho más placentero cuando Edward empezó a empujar su cadera contra la mía.

Sus manos se dirigieron a mi intimidad, acariciándome el clítoris.

-Estás húmeda por mí -Jadeó Edward. Yo gemí.

No era justo que él me diera placer a mí y yo no.

Hice lo que pude para dirigir mi mano hacia su miembro y empecé a acariciar toda su longitud. Él gimió fuerte. De un momento a otro ya no teníamos la ropa interior puesta y Edward me miró a los ojos antes de penetrarme fuertemente.

Mientras nos movíamos sus labios se dirigieron a mi cuello, lamiendo y chupando.

Gemíamos y jadeábamos.

-Voy… -Dije jadeando.

-Si… ne..na , vente … para mí –Dijo entre jadeos.

Yo gemí y él empezó a moverse más rápido y a acariciarme el clítoris.

Tarde muy poco en correrme y él me siguió.

Cansada me abracé a él.

-Morena, eso ha estado muy bien –Dijo respirando fuertemente.

Le besé y él correspondió el beso sin hacerlo más urgente.

Nos cambiamos rápidamente, Charlie estaría a punto de venir.

-Edward, por favor, vete, no vaya ser que Charlie venga y se enfade –Le supliqué ya que él no quería irse sin saludar a Charlie.

Él frunció el seño y bufó.

-¿No me quieres? –Dijo el haciendo un puchero.

Rodé los ojos.

-Claro que si, chico sexy –Le dije guiñándole el ojo –Solo no quiero que tengas más problemas.

Él sonrió al escuchar mi apodo.

Me abrazó por la cintura y me dio un beso.

-Bueno solo por una condición –Dijo el sonriendo.

-¿Cuál? –Le dije mirándole con sospecha.

-Mañana te vengo a buscar –Dijo inocentemente.

Fruncí el seño. ¿Qué había de malo en eso? Suspiré y asentí.

Sonrió y dijo:

-Nos vemos mañana, morena bonita –Me besó y me dio un apretón en el culo.

-Chao, chico sexy –Le sonreí inocentemente.

Después de que Edward se fuera fui muy aburrido, Charlie tardó como cuarenta minutos más en aparecer y solo me entretuve haciendo la cena.

Cuando llegó del trabajo, empezamos a cenar sin antes haberme dado una estúpida charla de lo ocurrido esta mañana.

-¿Qué es eso? –Gruñó Charlie mientras estábamos cenando.

-¿Él qué? –Dije cansada de su estúpida actitud.

-Lo que tienes en el cuello –Yo fruncí el seño, confusa.

Me levanté y fui al baño.

Oh, mierda. Iba a matar a Edward definitivamente. ¿Cómo se atrevía hacerme una marca?

Oh dios mío. Charlie.

Llegué a la mesa como si nada.

-¿Y bien? –Gruñó.

Yo le fulminé con la mirada.

-No es nada, me golpeé en el sofá al tumbarme –Dije inocentemente.

Él no dijo nada más, pero se notaba que no se lo había creído y estaba enfadado.

Acabamos de cenar y me dirigí a m cuarto.

Me tumbé y cogí mi móvil para ver si Reneé me había llamado. Nada.

Solo tenía un sms de Edward. Lo abrí.

Hola guapa.

Ya te extraño, espero que me eches de menos también. Acuérdate de que mañana paso a recogerte.

Te quiero, tu chico sexy.

Maldita sea, me sonrojé al ver su firma. Pensé en responderle el sms, pero aún seguía enfadada por la marca grande y rojiza que tenía en el cuello.

Suspiré. Y me dormí.

Al día siguiente amanecí bastante contenta.

Me duché, me vestí, desayuné, me cepillé los dientes y me dispuse a esperar a Edward.

No tardó ni cinco minutos cuando llamaron a la puerta. Era Edward.

-Hola morena –Dijo mientras me daba un beso.

-Buenos días –Dije.

Él frunció el seño.

-¿Qué pasa? –Dijo mirándome a los ojos.

Simplemente le enseñé mi cuello.

Él sonrió y parecía encantado. Bastado.

-No te enfades cariño, no pude evitarlo –Dijo susurrando –Eres mía.

-¿Y por eso me tienes que marcar? –Le gruñí.

-Bueno, estábamos en una situación bastante caliente y me excitó pensar en que pudieras tenerla –Dijo mientras me acariciaba la marca.

Me dio un suave besito en la marca y luego uno tierno en los labios.

Me derretí al verlo actuar así.

-Te quiero –Suspiré.

Él sonrió y nos llevó al instituto.

Las clases fueron un aburrimiento y molestas, pero lo era aún más que todos los jodidos alumnos e incluso profesores se giraran al vernos juntos. Todo el mundo cuchicheaba.

Era tan tonta la situación que me asqueaba.

-No te preocupes nena, yo te protegeré –Me dijo Emmett

Edward le golpeó y le gruñó algo como "No le digas nena"

Estábamos en el almuerzo y solo deseaba irme a mi casa. El día era asquerosamente tedioso. Realmente odiaba tanta atención.

-Cállate Emmett –Gruñó mi chico.

-Está bien, Romeo –Dijo guiñándome un ojo.

El resto de las clases se pasó igual de aburrido.

Cuando por fin tocó el timbre, sonreí.

-¿Qué pasa, guapa? –Me dijo Edward mientras me estampaba en mi casillero.

-Ya se acabó –Dije sonriendo. Él me devolvió la sonrisa.

-Se me están ocurriendo algunas cosas que después te harán sonreír –Dijo guiñándome un ojo.

Yo le golpeé juguetonamente.

-Anda, vámonos –Le di un besito en los labios.

Nos dirigimos a la salida cuando me paralicé.

-¿Qué pasa? –Me dijo Edward algo preocupado por mi evidente palidez.

Jacob se aclaró la garganta.

Edward se giró rápidamente.

-Te estaba buscando –Gruñó Edward antes de darle un puñetazo en su cara.

Yo me asusté.

Jacob se recuperó un poco y le golpeó a Edward.

Yo abrí los ojos.

Edward me empujó para echarme un poc más para atrás y se lanzó hacia Jacob.

-Así que ya te la has follado –Dijo Jacob en un tono burlón –Aunque a mi especialmente me pareció un poco sosa en la cama ¿No crees?

Vi como la ira aumentó en los ojos de Edward.

Edward lo golpeó fuertemente. Y así empezaron con golpes y patadas.

De pronto reaccioné.

-Edward –Dije yendo hacia donde estaba. Él me apartó bruscamente.

En ese momento era Edward quien golpeaba a Jacob.

-Para por favor –Le supliqué cogiéndole de la mano y tirándolo hacia mí.

Edward gruñó pero me dejo llevarlo hasta mí.

-No vale la pena –Le susurré en el oído.

Edward me abrazó muy fuerte y se giro hacia Jacob, que aún se encontraba en el suelo.

-Acepta esto como una lección para saber cómo se deben tratar a las mujeres –Gruñó muy enfadado.

-Edward –Susurré nerviosa.

Él gruñó y me cogió la mano tirándome fuertemente para llevarme al coche.

Cuando nos metimos, arrancó y rápidamente nos alejó de ese lugar.

-¿Edward? –Dije queriendo distraerlo para que no estuviera tan tenso.

-¿Qué? –Gruñó de mala forma.

Yo suspiré, estaba muy enfadado, pero no era cuestión de ir golpeando a la gente, aunque ese sea Jacob.

-No debiste empezar una pelea –Suspiré.

Él paró el coche de repente.

-¿Y qué esperabas que hiciera? ¿Qué me quedará ahí como tonto mientras te faltaba el respeto? –Me espetó – ¿O que dejase pasar que te forzó? Eso nunca.

Estaba abrumada, era cierto lo que decía, pero ahora Charlie no tendría reparo en volver a meterlo en el calabozo.

-No quiero que te pase nada –Susurré en voz baja – Jacob es amigo de Charlie y si le cuenta podrías meterte en otro lio.

-Me importa una mierda Charlie –Gritó frustrado.

El resto del viaje pasó a ser un silencio absoluto. Nadie dijo nada. Lo único que se escuchaba eran las gotas de lluvia que impactaban contra el cristal.

Unos minutos más tarde nos encontrábamos enfrente de una casa bastante grande. Miré a Edward, esperando a que me explicara que mierdas hacíamos aquí.

-Esta es mi casa –Dijo simplemente en forma de explicación.

Rodé los ojos.

-Vale ¿Y qué hacemos aquí? –Pregunté enfadada.

Se suponía que tendría que estar en mi casa. Él me miró como si fuera tonta y salió del coche. Rodeó el coche y me abrió la puerta. Yo salí. Aún llovía.

Nos mojamos mientras me dirigía hacia su casa. Entramos y él me besó. Su beso era ardiente, caliente, intensificó el beso, mientras sus manos iban hacia mi trasero, donde le dio varios apretones mientras yo gemía.

Suspiré mientras su boca se separó de la mía y fue a mí cuello. Me dio besos húmedos por todo el lateral de mi cuello, mientras me quitaba la chaqueta.

Se separó de mí y me llevó hacia arriba. Entramos a una habitación, supuse que era la de él.

Sus manos rápidamente me quitaron la camiseta, esto era sumamente sexy. Noté que aún estaba enfadado y eso lo hacía realmente caliente.

Una vez quitada mi camiseta, me quitó también mi sostén, mientras mis manos tiraban de su cabello para que me besara. Él gimió cuando mis manos empezaron a acariciarle el torso por debajo de su camiseta, de vez en cuando le arañaba suavemente, cosa que le ponía aún más caliente.

Se separó de mí lo suficiente para quitarse la camiseta y me estampó contra la pared de su habitación, haciendo que rodeará mis piernas alrededor de su cintura.

Sus labios se dirigieron a un pecho donde lamió y mordió mi pezón. El mordisco fue lo suficientemente fuerte para causarme un poco de dolor mesclado con placer.

Jadeé mientras sus labios hacían lo mismo con mi otro pecho. Solo podía gemir y jadear.

Él gruñó y me bajo de su cintura para poder quitarme los zapatos, pantalones y el resto de ropa interior, yo hice lo mismo pero con él. Cuando por fin nos quedamos desnudos, él me estampó otra vez contra la pared mientras yo rodeaba su cintura con mis piernas.

Con un movimiento me penetró. Ambos gemimos al sentirnos juntos. Su boca atrapó mi labio inferior mientras lo mordía y lo tiraba hacia fuera. Empezamos a movernos de manera brusca, mi espalda se estampaba contra la pared cada vez nos movíamos.

-Edward –Gemí cuando lo sentí aún más adentro.

Cuando le arañé suavemente la espalda, él gruñó y se movió un poco para ir a su cama y dejarnos caer.

Sus envestidas fueron en aumento. Cerré los ojos, no podía pensar en nada, solo en Edward encima de mí dándome placer.

-Ven…te conmigo- Jadeó fuertemente.

Sus manos se dirigieron hacia mi clítoris donde empezó a acariciármelo. Mis paredes se cerraban rítmicamente a su alrededor. Gemía su nombre una y otra vez fuertemente mientras me corría junto a Edward.

Edward se dejó caer encima de mí.

Estábamos jadeando.

Poco después se apartó de encima de mí y se puso a mi lado. Me abrazó fuertemente.

Yo suspiré.

-Me encanta está forma de relajarme –Suspiró- Ojalá no hayamos molestado a Esme.

Yo abrí los ojos. ¿Había alguien aquí?

-¿Quién es Esme? –Dije preocupada.

-Mi madre –Dijo como si nada.

Oh, mierda, su madre ha estado aquí mientras hacíamos el amor.

-Edward –Le golpeé en el hombro -¿Por qué no me lo has dicho antes?

-Porqué seguramente no habrías querido hacerlo –Dijo tranquilamente.

Idiota. Bastardo. Ahora iba a pasar mucha vergüenza.

Le fulminé con la mirada.

-¿No te importa lo que ella piense? –Dije mosqueada.

-No, somos lo suficiente grandes para saber lo que hacemos –Dijo –Ahora, dejemos ese tema en paz, quiero tenerte cerca.

Me atrajo hasta él y me beso.

Mis piernas estaban enrolladas con las de él y su abrazo me tenía rodeada.

-Venga cariño, dame esa sonrisa bonita que se te queda con el post-sexo –Dijo sonriéndome dulcemente.

-Eres un tonto ¿ahora cuando me vaya, como voy a mirar a tu madre cuando me la encuentre? –Dije escondiendo mi cara en su pecho.

-Podrías presentarte diciendo: Encantada, soy Bella Swan, la novia de tu hijo, que por cierto es muy bueno en la cama y me hace gritar como loca, aunque tu eso ya lo sabrás al haberme escuchado –Dijo soltando una risita al final.

-Oye –Le volví a golpear- No lo haces tan bien.

Dije eso para picarle un poco y tocar su orgullo de macho.

-¿Perdona? –Dijo mirándome seriamente –Eso es mentira y lo sabes, todo tu cuerpo reacciona ante mí.

Me acaricio el pecho deslizando el dedo hacia abajo, provocando una dulce corriente que me hizo estremecer.

-¿Lo ves? –Sus labios acariciaban los míos –Aunque claro, también té lo podría demostrar.

Sus labios finalmente se ajuntaron con los míos.

-No –Dije apartándole de mí, aún recordaba a Esme. Me sonrojé.

Él se empezó a reír fuertemente.

-¿No me dejas demostrártelo? –Hizo un puchero, me pareció adorable – ¿Entonces cómo té puedo demostrar lo bueno que soy y lo mucho que te encanta?

Parecía un niño inocente, queriendo demostrar que era grande.

-Eys –Le golpeé suavemente el pecho –Sabes que era broma, tonto.

Él rió.

-Por supuesto, nena. ¿Cómo podría ser yo malo en algo? –Rodeé los ojos ante su tono.

-Ya te gustaría ser bueno en todo –Le mordí suavemente el labio –Creo que es hora de vestirnos y hacer algo de deberes.

Él hizo una mueca.

-Pero yo te quiero aquí desnuda a mi lado –Dijo con voz de niño pequeño –Hoy he golpeado por ti, me merezco tu adoración.

Me reí.

-Oh si mi rey, perdóname por ser tan descuidada –Dije mientras me levantaba y buscaba mi ropa para vestirme.

-Oye –Dijo desde la cama –No te puedes vestir.

Le ignoré mientras empezaba a vestirme tras reunir mis prendas.

-Claro que puedo –Dije guiñándole un ojo- Y tú deberías hacer lo mismo.

Él bufó, pero se levantó para vestirse.

Nos dispusimos hacer la tarea de cálculo.

-Edward, se supone que esto ya lo has dado, deberías saberlo –Me quejé al ver que repitió curso y no tenía ni idea de nada.

No lo entendía y Edward tampoco.

-Lo siento nena, pero nunca me he preocupado por hacer unos jodidos ejercicios de cálculo –Frunció el seño al leer algo que no entendía.

Yo suspiré, otra tarde desaprovechada.

-Ya está bien de esto –Gruñó enfadado –Mejor vayamos hacer cosas más interesantes.

Yo le miré mal.

-Creo que debería irme –Suspiré al ver la hora.

Edward protestó pero suspiró al ver que no me iba a rendir.

-Está bien –Suspiró.

Recogimos las cosas y fuimos a bajo.

Me avergoncé al darme cuenta de que mi chaqueta estaba en la percha y no en el suelo, donde la había dejado Edward al quitármela.

-¿Edward? –Dijo una mujer saliendo de lo que parecía ser la cocina.

-Hola mamá –Dijo Edward sonriendo al ver que me sonrojaba.

-Oh –Dijo al mirarme Esme.

-Mamá, está es Bella, mi novia –Dijo presentándome –Bella, está es mi madre.

-Encantada –Le dije.

Ella me abrazó.

-Igualmente querida –dijo soltándome, para luego quedándose mirando mi cuello.

Oh Dios mío. La marca.

Iba a matar a Edward.

Esme miró reprobatoriamente a su hijo.

Este solo se encogió de hombros.

-Nos vamos –Dijo Edward, cogiéndome de la mano y arrastrándome fuera.

-Adiós, Esme –Me despedí.

Ella me sonrió, negando la cabeza al ver a su hijo actuar así.

Mi móvil empezó a sonar, apreté la mano de Edward al ver que era mi padre. Él me miró interrogante. Le enseñé el móvil, esto no iba a ser agradable. Me hizo una seña para que lo cogiera.

-¿Papá? –contesté.

-¿Dónde está el sin vergüenza de tu novio? –Gruñó.

-¿En su casa? –Dije inocentemente en forma de interrogación.

Se escuchó un gruñido más fuerte.

-Sé que estás con él, Jacob lo ha denunciado –Espetó mal humorado –O viene ya o tendrá graves problema- Colgó.

Yo suspiré, mientras miraba a Edward.

-¿Amor? –Me preguntó.

-Jacob te ha denunciado –Dije angustiada.

Él se tensó completamente.

-Joder –Gruñó.

Le cogí de la mano, en este momento se me ocurrió una idea.

-Vamos a la camisería –Dije con una sonrisa.

-¿Qué planeas? –Dijo mirándome con sospecha.

Le sonreí y negué la cabeza. Me acerqué a él y le besé. Le besé intensamente para demostrarle lo mucho que le quería.

-Te amo –Le dije sonriendo.

Sus ojos se volvieron cálidos, eliminando cualquier rastro de lujuria.

-También te amo, cariño –Dijo volviéndome a besar con mucha ternura.

Yo le sonreí.

-Ahora vamos –Dije.

Nos metimos en el coche y Edward condujo a la comisaria. Una vez llegamos, le miré y le cogí la mano.

-Siempre acabas en prisión, espero que no se vuelva una costumbre –Dije para bromear –Quiero quedar con mi novio.

Él rió.

-Esta será la última vez –Me prometió y me dio un beso –Aunque si alguien se vuelve a meter contigo, esa habitación estará encantada de recibirme.

-Gracias –Le dije.

Amos salimos y nos dirigimos a la comisaria.

Charlie nos estaba esperando con cara de furioso, no estaba para nada contento y después de lo que haría aún menos.

Jacob estaba ahí, genial, me ayudaría con el plan.

-Ya era hora –Gruñó Charlie. Jacob sonreía mirándonos.

-Tú –Se dirigió a Edward –Sígueme.

Yo le cogí la mano fuertemente.

-Él no ha hecho nada malo –Le dije enfadada.

-Él ha golpeado a Jacob –Gruñó.

Yo le sonreí y me dirigí a Jacob. Supongo que él creía que iba a pedir disculpas o algo. Se equivocaba. Le golpeé en la cara de payaso que tenía.

-Bella –Dijo Edward sorprendido, mientras me cogía la mano para acercarme a él.

-Papá, ya nos puedes meter a la cárcel a ambos –Le dije sonriendo.

Él me miró mal. Estaba cabreado. Mucho.

Con pasos furiosos se dirigió a la celda y nos abrió la puerta. Ambos nos metimos.

Edward se rió, divertido por la escena.

-Creo que esta noche va a ser interesante –Dijo con picardía mientras me apretaba el trasero.

-Contigo, siempre lo son, mi chico sexy –Le guiñé el ojo.

Le besé y cuando nos giramos vimos a Charlie observándonos rojo de ira.

Yo me reí mientras me apretaba a él.

Esta noche iba a ser una gran noche.


¡Hola!

Espero que les haya gustado este cap. C:

Gracias a todos los reviews, pienso que he contestado a todos menos a los anónimos, no me dejaban contestarlos Pero aún así muchaaaaaaaaaas gracias a todas/todos^^Pienso que no me salió tan bien como el primero u.u, pero espero que les guste un poco al menos.

¡Hola! Ahora soy la hermana de esta increíble personita, he de admitir que no he participado en este capítulo, casi nada, pero me hubiera encantado hacerlo. A mí, especialmente, me encanta este Edward tan sexy. Uhm, como me encantaría tener uno así. Sé que todas desearíamos uno igual, y pues nada. Espero que os guste el capítulo y lo disfrutéis.

Saludos y besos para todas/todos^^ ¡Gracias por leer! Nos hace mucha ilusión al ver los bonitos comentarios que nos dejáis.