Hola aquí vengo con una nueva historia, no se que les parezca, espero que les guste, se me ocurrió una tarde lluviosa.

Por favor dejenme un review!


Capítulo 1: Rompiendo lazos

Me encontraba sentada en su sillón favorito, uno de tanto en esa enorme casa, me asomaba por la ventana a cada instante, y sólo veía los árboles chocar contra el cristal de la ventana, al viento correr por el jardín sin prisa alguna. El sol iba a empezar a ponerse en cualquier instante y el aún no llegaba… me estaba impacientando, sentía que mi corazón iba a arrepentirse por lo que iba a hacer si él no llegaba pronto. Me arrugaba el vestido por los nervios, y estaba evitando morderme las uñas. Mire mi mano derecha, justo donde tenía el anillo de boda que él me había dado hace tres años atrás –nuestro juramento de amor- balbucee al vacío.

Nadie del servicio se encontraba en casa, para que no vieran el espectáculo que yo iba a ocasionar. Les había dado la tarde libre.

Aún no sabía como ese vestido negro aterciopelado me seguía entrando al cuerpo, aparentemente no había cambiado nada en estos tres años desde que yo había entrado a su vida. Mire el reloj con recelo -las cinco- balbucee para mí misma en compañía de nadie.

Él me había prometido que llegaría temprano, eso me dijo cuando me colgó el celular, pero a él le gustaba dejarme esperando, le gustaba entristecerme; aún recordaba cuando siempre me prometía que llegaría a cenar conmigo, yo me quedaba esperando hasta muy tarde y justo cuando llegaba a hartas horas de la noche me decía: -lo siento cariño he cenado con unos socios- esperen ¿lo siento cariño? Lo admito lo recordé de una forma más dulce él lo decía así: -lo siento Hinata he cenado con unos socios- y así rompía mi corazón y lo ha roto innumerables veces.

Escuche su auto llegar, conocía el sonido del motor de su Mercedez, despabile un momento y quede como una novata, me puse nerviosa hasta que decidí controlarme, tome la copa de whisky que me había preparado Hans (el mayordomo) antes de irse, me era necesario beber de ella si no mi valentía se disiparía. Abrió la puerta.

-¡Hans!- llamo. Parecía irritado, el que no cogieran su abrigo en la entrada cuando llegaba a casa le irritaba.

-Naruto tenemos que hablar- dije yo saliendo de las sombras que me ocultaban, lo dije tratando de no titubear, tratando de no mostrar señas de debilidad.

Me miro con sus vacíos ojos, con una indiferencia infinita.

-Estoy muy cansado, será mañana- me contesto con una forzada sonrisa, mientras apresuraba el paso hacía su habitación.

-¡No!- le dije harta de su indiferencia. – ¡Tiene que ser ahora!- dije con la voz recta, tratando de no vacilar en mi decisión.

El echo un respiro de cansancio de resignación – ¿de que se trata?- dijo cediendo ante mí mientras tomaba asiento en el mismo lugar donde minutos antes yo estaba postrada, vio mi copa – ¿esto es tuyo?- me pregunto con sus inquisidores ojos azules, creo que él sabía que yo no tomaba, mas ese vaso me había otorgado la valentía que yo necesitaba.

-si- le conteste sin vacilar, el tomo la copa que estaba a un lado de la mía y se sirvió whisky, yo sonreí, incluso beber del mismo vaso le asqueaba.

-bueno… ¿que ocurre Hinata?- dijo tratando de que yo vaya al grano de una vez, y eso mismo iba a hacer.

Suspire en busca de aliento –Naruto- dije llamando su atención, estuve a punto de titubear, más sin embargo lo reprimí –me voy- le dije lo más sería posible, estaba más que segura de mi decisión.

Él abrió más los ojos pero no fue por la impresión, no, realmente se los estaba forzando.

-¿y a donde?- me pregunto.

Yo sonreí.

Hace tres años fue cuando había empezado mi felicidad, pero no era mutuo, el había aceptado casarse conmigo para ayudar a mi padre a pagar la deuda a la que había caído, íbamos a perder la empresa, pero de repente se asomo como un príncipe en caballo blanco y acepto casarse conmigo y bueno digamos que no soy realmente una princesa, soy algo más así como una plebeya con suerte. Mi padre quedo sumamente agradecido con Naruto Namikaze el hijo de Minato Namikaze su amigo desde la infancia, ambos se habían ayudado el uno al otro de jóvenes para crecer y aumentar su fortuna y así salir de la pobreza de sus familias. Ahora entendía yo que este acto lo había hecho Naruto no porque repentinamente se había enamorado de mí, si no porque era una manera de agradecer a mi padre por todo lo que había hecho por la empresa de los Namikaze, era un deber que sentía que debía cumplir y su corazón era demasiado benévolo.

Pero el estaba sacrificando su felicidad, porque el no me amaba aunque yo llevaba años enamorada de él. Naruto no correspondía estos tontos sentimientos, el estaba enamorado de una parisina: Haruno Sakura, habían jurado esperarse pero ella rompió su pacto casándose con un americano: Uchiha Sasuke, Naruto quedo desecho y lo que más le había indignado era que ella lo había invitado a ir a su boda como si nada hubiera pasado entre ellos, el Namikaze le reclamo y le pregunto que haría con aquellos sentimientos que ella había fundado en su corazón, ella solo bajo la mirada y dijo: "perdón". El quedo desecho.

Al poco tiempo que llego a Inglaterra se entero del estado de mi padre, mi padre estaba muy enfermo como para seguir luchando por la empresa y Naruto decidió ayudarlo, murió al poco tiempo de que Naruto y yo nos habíamos casado. Pensé que podía ganarme su corazón pero ahora me daba cuenta de lo realmente estúpida que era.

Ahora me encontraba ante su presencia, eran pocas veces las que lo veía, era completamente un matrimonio tan falso, pocas veces me había besado ¿pocas veces? Debo disculparme nuevamente, que tonta, tratando de cambiar la historia, fue solo una vez, procuraba siempre estar encerrado en su oficina o de viaje para no verme, llegaba tarde a casa: cuando yo ya estaba dormida, no compartíamos la misma habitación, y las pocas veces que yo le había dicho que lo amo, el sólo sonreía por compromiso sin contestación alguna, pero algo he de admitir de Naruto Namikaze… es todo un caballero, pero… no es mi caballero.

-me voy de la casa- le conteste respondiendo a su anterior pregunta.

El parpadeo.

-mi presencia te incomoda, te irrita, yo ya no quiero robar un solo segundo más de tu tiempo, este matrimonio desde el principio ha sido sólo de uno- le dije.

-¿que dirá la sociedad?- dijo el un poco alarmado.

-Naruto…- hice una pausa –me importa un bledo lo que dirá la sociedad- le deje en claro no apartando la mirada de sus ojos.

Él pareció dar un respingo.

-tranquilo ya no voy a causarte problemas, le pedí a Robert los tramites del divorcio…- dije –ya los firme, los mande a tu oficina, puedes firmarlos lo más pronto posible-

El pareció quedar estático y sorprendido.

-Naruto, siempre te estaré inmensamente agradecida por lo que hiciste por mi familia y por eso mismo te dejo tu libertad, yo no quiero amarrarte con un falso juramento de amor, eres joven puedes rehacer tu vi…- no me dejo terminar.

-¿A dónde irás?- me pregunto apresurado.

Yo le sonreí –no voy a decírtelo, no tiene caso hacerlo, no importa, tranquilo- le tome la mano, hace tanto que no lo hacía –esto no es tu culpa, no tienes porque sentir remordimiento- aunque el no lo aceptará yo lo conocía mejor que nadie, incluso lo conocía mejor a él de lo que yo misma me conocía, y como dije antes, él era un caballero.

Pareció parpadear y aunque lo reprimiera, una sonrisa quería fugarse de sus labios, eso me hizo darme cuenta de que la decisión que había tomado era la correcta aunque mi ciego corazón dijera otra cosa.

-quizás algún día podamos ser amigos como antes…- le dije para luego sonreírle, el no decía nada.

-Adiós Namikaze Naruto y por favor olvida…- vacile un momento –olvida que te amo- le dije al quitarme el anillo que nos amarraba y dejarlo sobre la mesa principal de la enorme casa, tome mi maleta y salí de ahí.

Me apoye unos instantes en la puerta después de cerrarla, nunca había notado lo pesada que era cerrar esa puerta de roble macizo.

Las tardes de abril eran mis favoritas y más cuando el sol se esta escondiendo, pero eso era algo que él no sabía, que no recordaba, que simplemente no le importaba, sentí la brisa del viento revolverme los cabellos con desesperación y yo solo trataba de no reventar en un irremediable llanto, había hecho mucho esfuerzo para no llorar en su presencia, no derramaría lágrima alguna estando él mirándome, no quería su lástima, ¡ya no más! seguí caminando, un coche me esperaba en la puerta, me subí enseguida, mire por última vez a la puerta y todo lo que estaba dentro y fuera de ella, porque quiera aceptarlo o no yo estaba abandonando mi felicidad tras ese umbral, sonreí, seguía siendo tan tonta, él no iba a perseguirme, las lágrimas comenzaron a opacar mis vista, pero ya no me preocupaba reprimirlas porque evidentemente el no iba a salir tras de mí, el conductor arranco, sabía a donde tenía que llevarme…

Mi equipaje constaba tan solo de una maleta, me había llevado todo lo que había traído a esa mansión y tenía puesto el mismo vestido con el que había llegado a esa casa, no había tomado nada de él, había dejado todo, los vestidos y la ropa cara de diseñador, los bolsos, las joyas, todo absolutamente todo, solo me había llevado de esa casa las fotografías de nuestra boda para que no quede registro de que alguna vez estuvimos casados eso y un corazón hecho añicos, me había llevado todo sólo le deje el amor que siento por el.

Antes de hacer mi espectáculo, mi acto final, hable con Neji: mi primo y le suplique que le comprara la propiedad de mi padre a Naruto, al principio Naruto no acepto pero Neji pareció convencerlo con astucia y logró que firmara los papeles, le pago la exorbitante cantidad y el trato quedo cerrado, lo hice porque esa era la garantía de mi matrimonio y al tener en nuestra familia la propiedad se borraba todo rastro con la familia Namikaze. No me había dado cuenta de que yo era una garantía, un papel firmado, era demasiado tonta.

Tenten, la esposa de mí primo y mi mejor amiga me esperaba en la puerta de su mansión, no podía disimular su felicidad de tenerme ahí, sonreí al verla y ella noto mis llorosos ojos, me abrazó, me apaciguo el alma el sentir el bultillo en su vientre: Tenten estaba embarazada. Necesitaba su consuelo, me tomo de la mano y me llevo hasta mi nueva habitación, solo viviría con ellos un tiempo…

Comencé a desempacar mi pobre maleta casi vacía y Tenten me ayudaba –hay ropa en el closet- me dijo mientras posaba su mano en mi hombro. –Es de tu talla- me guiño el ojo.

-gracias- le sonreí.

Las fotografías estaban en un baúl de madera en mi maleta, decidí ponerlas debajo de la cama y olvidar su existencia, ya luego quizás las quemaría o algo así.

Me tome un baño, me hacía mucha falta, pensaba que eso quizás ayudará a disipar mi tristeza, pero nada… nada podía quitármela del corazón, yo tenía que levantarme, seguir adelante, aunque me doliera el aceptar que esta tarde de abril es quizás la última vez que lo vuelvo a ver,.

Pero ahora necesitaba volver a mi anterior vida antes de casarme, buscaría mi propia felicidad, por mi propia cuenta.

Una semana antes de todo mi drama, había llamado a mi anterior jefe, el me había dicho el día que renuncie: un poco antes de mi boda, que si algún día quería volver al trabajo que con gusto le llamará, me había confesado que yo era una gran pérdida para el: The time. Un periódico de Londres, yo estaba a cargo de las noticias nacionales, era un puesto que me había costado años de trabajo y el señor Inuzuka: mi jefe, me dijo que no podía darme el mismo puesto, que tenía que ganármelo otra vez, pero que para mi sería fácil, pero que había vacante en la sección de: Espectáculos, no era algo que me gustara, pero no me quedaba de otra, necesitaba conseguir un trabajo, no podía dejar que Neji me ayudara siempre. Acepte el empleo.

-rayos- balbucee, estaba muy oxidada, tecleaba muy lento en la computadora y me distraía rápido, seria difícil adaptarme a mi nueva vida, pensé mientras tomaba un poco de mí café matinal, pero no podía quejarme el señor Inuzuka había sido muy amable conmigo, me había dado una oficina bastante amplia y me había abrazado cuando me vio, como un fraternal padre.

El señor Inuzuka sabía que este trabajo iba contra lo que mi padre quería, el quería que yo manejará la empresa cuando llegara el momento, pero yo me había negado, había estudiado periodismo y no tenía su bendición en este trabajo, según mi padre yo no era una mujer de oficina, era una mujer importante por mi apellido tan reconocido en todo el país, lo había ignorado, había seguido mis sueños, pero cuando estaba en su lecho de muerte, me sentí tan culpable por no haberle hecho caso y lo peor es que estaba casi en la bancarrota, el remordimiento me había hecho jurarle que me casaría con aquel anónimo hombre, mi padre me tomo de la mano y me la apretó, sentí su agradecimiento con este gesto, yo no iba a permitir que algo que le había costado tantos años de esfuerzo se fuera al caño, más sin embargo aquel hombre con el que tenía que contraer matrimonio era: Naruto Namikaze, mi amor de toda la vida.

Sacudí mi cabeza, estaba perdida entre mis estúpidos pensamientos de mi anterior vida, seguí tecleando en la computadora, tenía que hacer mi mejor esfuerzo, no podía decepcionar a nadie más ni a mi jefe ni a Neji ni a Tenten.

-Estoy agotada- dije al levantarme de la silla del escritorio, vaya que si estaba muy atrofiada y lo peor es que aún faltaban dos horas para mi salida, golpee mi frente contra el escritorio.

De pronto sonó la puerta de mi oficina.

-¿si?- levanté la cabeza al instante, una hoja de papel se pego en mi frente.

El hombre pareció reírse de mí, yo hice un puchero apenada y lo quite de prisa de mi frente.

-me pidieron que te dé esto- dijo al entrar y extenderme una carpeta.

-más trabajo…- maldije por lo bajo. –Gracias- dije levantando la cabeza para ver al chico que me entregaba los papeles.

-mucho gusto soy Kiba- me dijo el, yo quede como tonta, me le había quedado mirando.

-ah… mucho gusto- le contesté –Hinata Hyuga- por algún motivo el chico no me dijo su apellido, se veía de mi edad.

-me han hablado mucho de ti- me dijo –creo que seré tu compañero…-

-¡¿enserio?- pregunté sorprendida, el asintió con la cabeza. –Que bien- me alegre de que ese muchacho agradable sea mi compañero.

-cualquier cosa que necesites estoy a un lado- me dijo al salir de mi oficina.

-gracias- le respondí, la pequeña plática con ese chico me había dejado de buen humor así que resignada seguí trabajando.

Llegue a casa, me hacía feliz el saber que Tenten me estaría esperando y para mi buena suerte también estaba Neji, me esperaban a cenar, hace mucho que no tenía un sentimiento tan reconfortante, una plática tan amena en la cena y por primera vez en varios días, deje salir una risa de mis labios, Neji sonrió y luego Tenten.

-que bueno que ya estas un poco mejor…- me dijo Neji.

-bueno, tengo que salir del hoyo ¿no?- dije mientras probaba bocado.

-así se habla Hinata- dijo Tenten, dándome ánimos.

Me sentía bien, el vivir con ellos, me llenaban el alma.

Mientras tanto Naruto ahora disfrutaba de su libertad, había pagado montones de dinero para evitar que la prensa publicara su repentino divorcio con Hinata Hyuga, ahora salía con toda mujer que se le cruzara en el camino, salía de viaje, hacía lo que en sus años de casado nunca pudo por respeto a su esposa, pero ahora era diferente, no había a nadie a quien darle respeto, ella había decidido irse y el no le había detenido ¿para que? Si no la amaba como había amado a Haruno Sakura, él en cierta forma le daba las gracias a esa mujer por devolverle su libertad y en honor a eso, brindo y brindaba cada noche por ella.

Ahora se había vuelto el soltero más codiciado de todo el país y nunca faltaban las arpías que estuvieran tras él y no solo por su fortuna sino porque era muy apuesto.


oh! que les pareció el primer cap? diganme su opinión por favor!

se les quiere! :D