¡Saluton a todos!

Espero que estén disfrutando sus vacaciones (o sus clases, en cada país depende de la época). He andado algo triste en estos últimos días, y pues quería escribir un fanfic. Desde que publiqué el fanfic de Naga "Your friendly paw", algunos amigos en tumblr me dijeron que deseaban más de esto. Lo malo es que di por terminada la saga, pero no se preocupen. La historia de "La leyenda de Korra" merece ser contada no por los personajes humanos, sino por los "amigos salvajes". Y digo, a final de cuentas es un fanfic, y se pueden hacer cientos de locuras. Soy una fan de los animales (¡Los adoro!) y siempre me he preguntado cómo sería la vida vista desde sus ojos, y es por eso que comencé con esta saga llamada "Caleidoscopio salvaje", que incluye al fanfic de Naga, y la segunda historia que sería la que a continuación leerán, y que espero sea de su agrado.

Prefacio:

No es como que conozca a un ser especial tan seguido, y más cuando se trata de alguien que te pueda meter en problemas, o que por lo menos haya tenido deseos de comerte cuando recién lo conociste, o mejor dicho, la conociste.

-¡Sé dónde está Bolin! ¡Síganme! – les grité, pero la gigantesca oso polar me gruñía.

-¡Ven acá! ¡¿Quién eres y qué quieres? ¡Te puedo destrozar en mis fauces! ¿Cómo sé que no mientes!

Me persiguió por un par de calles y tuve que escalar un árbol de luces de metal para refugiarme de ella:

-¡No Naga! ¡Pabu es nuestro amigo, no un bocadillo!

Me olfateó nuevamente y la olfateé; fue en ese momento donde todo comenzó.

La magia bestial (desde la A hasta la R).

Capítulo 1: ¿Qué hago con esto?

En una sola noche ese enorme animal fue derrocado, le gritamos ¡Déjenlos en paz! a una manada de humanos a los que les dicen "Bloqueadores del chi", y bebimos agua del estanque artificial que construyeron los supuestos "racionales" en el pequeño bosque falso; no sé por qué los humanos tienen la necesidad de crear cosas artificiales para copiar a las cosas originales.

Mientras Mako y Korra dormían (o al menos lo intentaron por un momento), pude ver que mi amigo maestro fuego se acercó hacia la amiga de aquel inmenso animal que provenía de la Tribu Agua del sur.

-Lamento haber intentado comerte – se disculpó

-Me pasa todo el tiempo – le contesté

-Soy Naga. Soy amiga de Korra.

-Yo soy Pabu. Mis amigos son Mako y Bolin. Yo soy un hurón de fuego, o eso parece. Bolin me encontró en una de las calles de la ciudad hace mucho tiempo; lo aprecio mucho, y es por eso que no puedo dejar que esa manada de humanos le hagan daño.

-Lo sé. Si alguien se metiera con Korra…

-Creo saber de lo que hablas.

Nos quedamos callados por un instante. Nuestros amigos seguían dormidos.

-Y… ¿Qué es lo que más te gusta hacer?

Tenía curiosidad. ¿Qué se supone que debía hacer con lo que me apretaba en el pecho?

-Correr. Me gusta cuando Korra soba mi panza. El sabor de la carne de foca. ¿Y a ti?

-uh, nada en específico. Pero me sé mover.

Hice los mismos trucos que Bolin me había enseñado para tratar de ganar metal de intercambio frente al humano gigante de metal, justo antes de que el sujeto sombrío se lo llevara lejos en la bestia de cuatro patas circulares. Naga se encontraba fascinada por ese par de cosas que yo sabía hacer.

-Eres un hurón divertido – me hizo esa mueca que hace Bolin cuando se siente feliz. Parece que después de todo no era una perra-oso polar tan mala.

-¿Cuántos como yo conoces?

-Bueno, solamente a ti. Supongo que es por eso que lo digo.

¿Qué se supone que tenía que decir?

-Deberías dormir. Después de que viste a Bolin ser secuestrado, supongo que debes estar cansado.

-Buen punto.

-Descansa

-Igualmente.

Ambos nos dormimos; yo sobre su lomo, Korra y Mako con sus cabezas juntas, y Naga siempre fuerte e imponente. Al ver a Mako y el interés que tenía en Korra, pensé de inmediato en que tal vez eso era el equivalente tangible de lo que me comenzó a asediar muy adentro en el pecho. Quizás me pondría nervioso la siguiente vez que me hablara, pero aún así deseé que amaneciera para que ella me volviera a hablar. Y en ese momento me pregunté cientos de cosas antes de quedarme dormido con la respiración del oso polar:

¿Cómo es que Bolin y Mako llamaban a esta presión que se manifestaba cuando estábamos frente a un ser especial? ¿Qué clase de especies le gustaban a Naga? ¿Le gustarían los hurones de fuego? Esperaba que sí, y no precisamente como almuerzo…

Gracias por leer. Perdón por los "horrores ortográficos" y gramaticales que se hayan podido presentar durante el fic.