Annie estaba ajustando los últimos detalles del peinado de Candy. Hoy era el gran día, y la novia no podía dejar de parlotear por los nervios. Hizo por enésima vez la misma pregunta.

-"Pero Annie, ¿qué tal si dice que no?"

Annie suspiró en frustración. Ella era la que había tenido que aguantar los arranques de nerviosismo de su amiga desde que Terry había regresado a Chicago. Ahora estaban en Lakewood, donde Candy había insistido en casarse, y Terry no había puesto objeciones.

-Te lo repito, Candy, estoy segura de que nada de eso pasará" dijo Annie, ella esperaba que calmadamente.

-"¿Y si Archie y Terry se pelean?" preguntó la rubia con ímpetu.

Annie calló. Esa era una cuestión que la preocupaba a ella también. Aunque Archie y Terry habían mantenido un comportamiento tolerante hasta ahora, no sabía que podía pasar si Archie decidía que seguía enamorado de Candy y se oponía al matrimonio. Pero no había muchas posibilidades de eso, ya que desde que Paola había regresado sana (con horrible costras y sin un riñón, pero sana) hace dos días, Archie no se había separado de ella, incluso estaba aquí en Lakewood viviendo en la habitación de invitados. Se había hecho rápidamente amiga de Patty, y Candy parecía conocerla de tiempo. Incluso había invitado a su hermana y a su mamá a esta boda para que pudieran conocer a su novio. Stear también se había hecho su íntimo amigo, pero a Annie...no acababa de agradarle. La enfermera tampoco había demostrado interés en conocerla y tener su amistad, entonces solo mantenían un comportamiento civil. Más o menos como Archie y Terry.

-"No lo creo" respondió Annie un poco más bruscamente de lo que pretendía. "Es decir, ¿por qué tendrían que hacerlo?"

-"Tienes razón" suspiró Candy. "Tal vez debería relajarme un poco"

-"Si, deberías" replicó Annie con una sonrisa un tanto forzada.

Candy se miró en el espejo, ya con su vestido y peinado bien acomodados. Faltaba poco para que empezara la ceremonia, y probablemente Terry ya estaba en la capilla improvisada. Hoy Albert también iba a mostrarse como el patriarca de los Andley, al llevar a Candy por el pasillo (igual de improvisado que la capilla). Muchos niños del hogar, la Señorita Pony y la Hermana María estaban invitados, pero no se quedarían a la fiesta. Los habían invitado cordialmente a quedarse, pero se negaron diciendo que no sabían comportarse con personas de sociedad. Eso entristecía un poco a Candy, pero planeó en secreto hacer una celebración por separado en el hogar. Todo había sido planeado muy minuciosamente por la tía abuela, por lo que no había muchas probabilidades de catástrofe. Incluso había cambiado 'Elisa y Neal Reagan' por 'Susana Marlowe y Daniel Murs' en la lista de invitados por insistencia de Candy. Terry parecía un poco reacio a esa idea pero al final accedió. De todos modos, él tenía la culpa de que Candy hubiera tenido esa idea, cuando le había comentado que Susana quería estar en la gran boda. Candy tomó su palabra muy en serio y decidió invitarlos. Ya ni modo...

-"¿Puedo pasar?" preguntó Albert asomándose por una rendija en la puerta.

-"Claro" sonrió Candy. Albert se quedó deslumbrado por lo hermosa que se veía su pequeña, y le regresó la sonrisa. Durante esos días previos a la boda había organizado sus ideas y decidido que había confundido su profundo cariño y agradecimiento con Candy por amor a la pecosa. Estaba muy orgulloso de que era su amigo y confidente, e iba a tener el honor de llevarla hasta el altar, con el hombre que realmente amaba.

-"¿Ya viste a Terry?" cuestionó Candy.

-"No, no he bajado, venía a recogerte para que entremos juntos" dijo Albert.

-"Yo me adelanto entonces" dijo Annie calladamente, para después salir. Candy se quedó en estado de shock: en unos momentos estaría casándose con Terry. Sintió una sensación de vértigo y emoción. Empezaba una nueva aventura.

Tomó del brazo a Albert y ambos bajaron las escaleras. La capilla improvisada estaba en el jardín de las rosas. De esa manera Candy sentía que Anthony la estaba acompañando en ese momento tan importante para ella. Tantas cosas habían pasado desde que habían estado juntos...y esa casa le traía todos los recuerdos. Por eso había elegido esa casa para crear más recuerdos hermosos.

Por fin se acercaban al lugar, que estaba lleno de pétalos de rosa y ramos de Dulce Candy. Candy estaba temblando de emoción y nervios, esperando ver el atractivo rostro de Terry sonriendole.

Pero no estaba ahí.


-"Terry, ya me voy, recuerda que tengo que guiar a Richard" dijo Eleanor mientras observaba a su hijo acomodarse el moño por milésima vez.

"Pero tu no has estado allí tampoco, y les dieron un mapa"

-"Ya lo sé" respondió Eleanor. "Pero Richard no podría leer un mapa aunque su vida dependiera de ello, y yo siempre fui buena en geografía"

-"Esta bien" dijo Terry. "Nos vemos allá"

-"Esta bien. ¡No te tardes!"

-"No lo haré" replicó Terry. Como si planeara dejar su récord de impecable puntualidad, menos querría hacer eso en su boda. Su boda...no podía dejar de pensar en todo el tiempo que había pasado desde que conoció a esa pecosa en el Mauritania, hace más de cinco años... Desde el principio el carácter y el rostro de la chica le habían parecido atractivos, y ahora por fin se unirían en matrimonio. Por siempre.

Terminó de arreglarse, y satisfecho con el resultado salió de su hotel y montó su auto rentado. Todavía tenía tiempo de anticipación, entonces no había necesidad de ir demasiado rápido. Estaba seguro de que todo sería perfecto, ya que la tía abuela había puesto todo su empeño en que todo saliera exactamente como ella quería, y ella lo quería impecable. A él solo le importaba la ceremonia religiosa, pero si Candy se la iba a pasar mejor con lo que había planeado la tía, el era feliz. Lo único que le mortificaba eran los invitados, apenas y conocía a 11 de 100. Aunque claro, solo iba a tener ojos para una persona ese día.

Empezó a desviarse por el camino que indicaba el mapa, ya que el solo había visitado Lakewood una vez, esa misma semana, y como había ido en taxi no sabía donde quedaba el famoso lugar con exactitud. Se empezó a preocupar de que hubiera malinterpretado el mapa, porque estaba seguro de que jamás había visto esos edificios... De acuerdo al mapa, faltaba poco para llegar a su destino, pero el no veía las casas gigantes bien cuidadas que el recordaba. Tal vez debió haberse ido con Eleanor... Había llegado a un pequeño callejón, que definitivamente no era el que llevaba a Lakewood, entonces decidió dar la vuelta. Pero al hacerlo se topó con un grupo de adolescentes que tenían semblante inseguro...parecían incómodos y sus ojos decían una disculpa por adelantado. Elisa Reagan estaba al frente. Algo estaba mal con ella, su pelo parecía nido de ratas, sus ojos estaban enmarcados con ojeras y parecían desorbitados, su ropa estaba desacomodada y manchada. Antes de que pudiera decir o hacer algo, un chico musculoso le llegó por atrás y le golpeó la cabeza, mientras Elisa se reía como psicótica. Después de eso, oscuridad.


Todo el mundo estaba en estado de shock. Habían estado un poco nerviosos de que el novio estaba retrasado, pero ya que la novia había llegado antes se había desatado el caos. Todo el mundo empezó a murmurar. Susana estaba con lágrimas en los ojos, sentía pena por Candy, y Daniel estaba muy enojado, diciendo que Terry no tenía honor y Candy debería dejarlo. Archie estaba en un estado de furia superior que solo se podía rivalizar con el de Paola, que aunque era por naturaleza tímida y sumisa, cuando se enojaba eran arranques de ira pura. Annie y Patty estaban llorando por su amiga, Stear y Albert estaban muy conmocionados. La tía Elroy parecía fiera enjaulada, pero que ni se diga de Richard, que lanzaba improperios contra su hijo mientras Eleanor sollozaba. Candy...se soltó del brazo de Albert y corrió a la casa, sus ojos soltando lágrimas sin control. El poco maquillaje que llevaba se había regado por toda su cara, y su peinado se empezaba a deshacer por la corrida. Entró a su cuarto y se quitó el vestido. Se puso una pijama y se acostó en su cama. Se habían cumplido sus peores miedos, y había sido aún más horrible. Terry ni siquiera había tenido la decencia de presentarse. Candy estaba devastada en realidad, ella pensaba que Terry la amaba de verdad...todo había sido una mentira. Pero, ¿por qué lo había hecho? ¿Qué mal le había causado ella para merecerse esto? Eso no encajaba... Sin pensar en mucho más que en su dolor se quedó dormida después de tanto lloar, ignorando por completo a las voces de sus amigas que le pedían entrar.

Mientras tanto, Archie, Stear, Albert y Richard discutían que hacer a continuación.

-"No puedo creer que mi hijo haya hecho esto. ¡Parecía estar serio sobre Candy!"

-"A mi me cuesta más creerlo" dijo Albert pensativo. "El la ama de verdad"

-"Es obvio que no, Albert" dijo Archie rojo de furia. "¿Tu le harías esto a la mujer que amas, Albert?"

-"No" respondió el rubio de inmediato. "Aunque no la amara y fuera un matrimonio arreglado jamás la humillaría así"

Archie hizo una cara que decía "¿Ves?" y se disponía a hablar cuando Stear lo interrumpió.

-"¿Qué tal si fue una confusión? O peor aún...un engaño" dijo Stear con una mirada significativa. Todos lo vieron con cara de preocupación menos Richard.

-"¿De qué estas hablando?" preguntó Richard.

-"Oh...es que esta familia tiene a sus manzanas podridas, ¿sabes?, nuestros primos siempre han odiado a Candy. Hubiera sido lógico que quisieran desquitarse de algún modo, ¿y qué mejor manera que arruinando su boda? Después de todo...Neal la desea" dijo Stear recordando lo que Candy le había contado de Escocia.

Después de asimilar la idea, Archie parecía un poco más razonable "Eso haría sentido..." dijo calladamente. "Aunque Grandchester sea el mejor actor del mundo, una persona no puede fingir tanto amor"

-"Entonces...¿que le hicieron a Terry?" dijo Albert con una pista de preocupación, que no pasó desapercibida por el duque.

-"¿De qué son capaces sus sobrinos?" preguntó Richard.

Albert calló un segundo antes de responder. "D-de muchas cosas"


Terry despertó con un sobresalto. ¿Cuánto tiempo había pasado? De seguro no había llegado a su boda, y todo por culpa de Elisa. Cómo odiaba a esa víbora, y a su hermano también. Intentó moverse, pero encontró que estaba atado a una silla. Oh, genial, Elisa y su grupo de amiguitos lo habían secuestrado. ¡Bravo!

Terry miró a su alrededor. La habitación en la que estaba no era digna de verse. Un cuarto obscuro, aunque estaba seguro de que afuera seguía siendo de día, lleno de polvo, con estantes llenos de libros gruesos y mohosos. No era muy grande, lo cuál le llevó a descubrir que era claustrofóbico. Pronto empezó a respirar más rápido y a sudar frío. Empezó a forcejar contra sus ataduras, tenía que salir de ahí, tenía que escapar. Volteó a la puerta una vez más y se encontró con la imagen de Elisa apoyada al margen de la puerta, con la misma expresión psicótica de antes.

-"Vaya vaya, me gustaría que pudieran ver al famoso e insoportable actor Terruce Grandchester en este estado" se burló Elisa. Terry decidió fingir aburrimiento calma.

-"Si, se haría una gran noticia. Y tu te podrías crear una mala fama ante el país, que es lo que te mereces" recalcó Terry.

-"Si, tienes razón" dijo Elisa.

-"¿Y? ¿Cuál es tu objetivo de tenerme aquí?"

-"Ah, bueno" dijo Elisa perezosamente. "Te daré la versión simple. Yo odio a Candy, y quiero hacerla sufrir de todas las maneras posibles, y se que sufrirá por y tu secuestro y asesinato" dijo Elisa, con un destello inconfundible de locura en sus ojos. Terry sintió un hoyo en el estómago. ¡Esa chica había pasado de bullying escolar a asesinato! No la creía capaz de hacerlo...¿o sí? Ese destello de locura no lo dejaba muy en claro.

-"Puedes creerme, Elisa, no me gusta usar la influencia de mi padre, pero si me mataras el no descansaría hasta que estuvieras en la cárcel o peor...en el infierno" dijo Terry con un poco de sarcasmo. Elisa pareció enfurecerse por el hecho, y se dio la vuelta.

-"Y no es que tu me caigas muy bien, Grandchester" resopló Elisa a través de dientes apretados. "Morirás lenta y dolorosamente, es más...te dejaré aquí hasta que fallezcas por inanición. Hasta nunca, Terry" Dicho esto Elisa salió de la habitación, y no mucho después se oyó el motor de un coche. ¿Qué es lo que iba a hacer ahora? Se imaginó a Candy, llorando porque nunca llegó a la boda, Cornwell seguramente estaría listo para matarlo, y su papá...seguro estaría muy decepcionado de él. Seguro lo buscarían...pero la verdadera pregunta era...¿lo lograrían?"

NOTA DEL AUTOR

Por fin pude actualizar! :D y seguramente tendrán otro capítulo en lunes, porque no tengo clases :D y como hoy es fiesta patria en mi país (VIVA MÉXICO) el ruido no me va a dejar dormir y aprovecharé para escribir. Y aquí esta, el peligroso plan de Elisa. ¿Cómo lo resolverán? Todo en el próximo capítulo...

Y querida Luz Rico, primero gracias por el comentario, y respecto a tu pregunta...si el sitio borró esa fic porque no cumplía las reglas de la página, entonces la historia no va a poder regresar a la página, pero si la autora misma la borró, puede subirla de nuevo con toda facilidad, si guardó una copia. Como puedes ver soy toda una nerd en todos los aspectos XD

Saludos,

PaolaCornwell