Serie de 23 one-shot, drables o viñetas porque no recuerdo la diferencia entre uno y otro... sobre la relación entre Kaname y Yuuki (aunque Kaname sea un pervertido que sólo gusta de mujeres mayores y Yuuki tenga complejo de hermano menor ;P)

Advertencias: por el momento ninguna, hasta que me anime a escribir algo fuerte sobre este par

Disclaimer: Kimi to boku no me pertenece son creacion de Kiichi Hotta


Preocupación

Aun cuando Kaname había dicho aquello sobre los de tercer año de verdad no podía creerlo que lo hicieran, a penas y termino la chica de hablar cuando él salió disparado a buscar a Yuuta. Él solo no podría contra sus superiores, un nudo se formo en la boca de su estomago y subía lentamente por la garganta hasta quedarse atorado ahí. Esperaba que no fuera demasiado tarde para ir a ayudarlo.

A lo lejos distinguió el cabello castaño del gemelo mayor que se encontraba platicando con Shun (quien por supuesto era la mancha rosa). Ni siquiera se tomó la molestia de detenerse a explicar la situación sino acudían cuanto antes peor le iría a Yuuki. Sabia que el menor no se quedaría callado y le podrían hacer daño, ese pensamiento lo tenso aún más. Comenzó a contarle a Yuuta lo que le habían dicho las chicas del otro salón pero el otro solo emitía leves murmullos. Sin poder ocultarlo más su preocupación salió a flote, sin embargo, el castaño sólo atino a hincarse y ocultar su rostro. Kaname lo observo molesto ¿acaso no se preocupaba por su hermano?

Deseaba jalarlo para que siguiera adelante la presión en su mano por parte del castaño aumento parecía aferrarse a él. Kaname escucho como lo llamaba Yuuta que venia a lo lejos sereno como siempre. Entonces... si Yuuta estaba frente a él ¿a quien estaba jalando?

_4, 5, 6 - la cuenta siguió, el carmín se apodero de sus mejillas sin desear ver giro su rostro hasta que se topo con el menor de los gemelos que parecía una bolita - 9. 10. Gane - declaro al levantarse mostrando el sometimiento de su pulgar. El rostro incólume del menor lo trajo de vuelta a la realidad. ¡Había hecho trampa!

Al atardecer antes de despedirse ya hastiado de los motes raros que le ponían los gemelos les dio la espalda para continuar con su camino a casa pero un murmullo tan tenue le paralizo por un momento. Aun hoy le sigue pareciendo que fue el viento quien le trajo aquellas palabras puede escuchar el suave gracias que susurro Yuuki aquel día.