Edward Cullen… el mafioso más peligroso de Italia, sin importar a quien, logra lo que quiere. No le importa el costo, desalmado, vengativo, bipolar, sanguinario y más que nada un hombre enamorado.

Isabella Swan… una chica normal, niña mimada, todo lo que quiere lo tiene, egoísta, vanidosa, malcriada, grosera, déspota, una típica niña de papá y más que nada una mujer celosa y enamorada.

Él… sanguinario, desalmado y vengativo…

Ella… vanidosa, mimada y egoísta…

Sin nada en común…

Solo un sentimiento… ¡El Amor!

Capitulo beteado por: MaariieeCaarmeen Hdz' Betas FFAD

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CAPITULO UNO: ¿¡FELIZ CUMPLEAÑOS, BELLA!?

BELLA POV

13 de septiembre 2004

Como todo cumpleaños heme aquí, acostada en mi cama esperando a que mi madre Renée y Sue vengan a darme el feliz cumpleaños, papá se encontraba de viaje, me dijo que llegaría para mi fiesta, que por cierto en ella estarían muchas personas importantes, desde actores, actrices, músicos, empresarios, jueces, ministros y unos más que no recuerdo bien, cumplía 17 años, no lo negaré, amo cumplir años, amo los regalos, las fiestas y más que nada como toda persona, los regalos —aunque ya lo mencione—.

—Sigo acostada en mi cama y ni Sue ni Renée han venido, son poco más de ocho treinta de la mañana y eso es raro —susurré mientras me salgo de la cama y camino hasta la puerta, trato de abrir pero no puedo, la puerta esta cerrada por fuera, empecé a oír diferentes voces, no eran ni Renée ni Sue, eran hombres, hablaban de papá y…

—Ven, vamos a por la niña, el jefe la quiere hoy y no precisamente para hablar
—dijo uno de los hombres, en ese instante recordé lo que me había dicho papá sobre el armario, así que fui tratando de que el piso no rechinara, lo abrí, entre y en el fondo había una puerta camuflada que daba al sótano, con mucho cuidado la abrí. Mientras yo entraba por esa puerta que me daba mi libertad o una para escapar, vi como uno de los hombres entraba a mi habitación … y ¡me vio!, carajo me vio, así que lo más rápido que pude cerré la puerta y salí corriendo, el hombre me seguía, sentía sus pisadas y yo la verdad estaba no aterrada sino muerta de pánico, corrí y corrí por los pasadizos hasta que llegue a la puerta de salida al sótano, me asegure de que el hombre no me siguiera, así que con cuidado abrí la puerta, que de otro lado era un mueble de herramientas, sin fijarme salí corriendo, pero sentí que algo, o mejor dicho alguien me sujetaba del brazo, alce la mirada y vi los orbes más hermosos, eran unos ojos verdes tan profundos que te perdías en ellos, una piel tan blanca como la nieve, un cabello cobrizo y una sonrisa que hizo que mojara las bragas.

—Mi Isabella, mio bella ragazza —dijo el hombre mientras me acercaba a su cuerpo, olía a tabaco, menta y creo que a vino.

— ¿Te…, te conozco? —tartamudee un poco. Maldito, ¿él me hizo hacer eso?

—Mi bella Bella, tú no me conoces… Pero yo a ti si, tu padre me conto sobre ti, su hermosa hija Bella —dijo con un perfecto acento italiano que… que si no estuviera en esta situación de vida o muerte… ahí mejor ni digo…

—Bella, tu padre… —interrumpió Renée.

— ¡CALLATE! —gritó, y eso me enfureció… A todo esto ¿quién era?

— ¿Quién eres? ¿Y qué es lo que quieres? —susurre.

—Modo che la miniera, soy Edward Cullen y te quiero a ti —contestó muy tranquilo.

— ¿A mí?, ¿por qué? —pregunte un poco ida... Okey, esperen, ¿¡A mí!?

—Porque tu padre me debe cosas y me las voy a cobrar contigo —declaró, muy pagado de sí mismo, mientras los dos hombres que habían entrado a mi habitación metían a Renée y a Sue a la casa.

— ¿Qué eres? —pregunte sin verlo a la cara.

—Hermosa ragazza, vives en una burbuja color de rosa, pero fuera de ella no conoces nada —Él no despego su mirada de mi cuerpo mientas dando vueltas a mi alrededor.

—Eso no es cierto —susurre.

—Claro que si pequeña, tú no sabes nada —dijo sonriendo.

Su maldita sonrisa cínica me hizo enfurecer, me le planté y lo vi con odio.

— ¡ENTONCES, DIME CARAJO, DIME! —grite mientras por mi rostro caían lágrimas de desesperación.

—No grites —me advirtió viendo duramente—. Si de verdad quieres saber que soy y que es tu padre, vendrás conmigo y te mostraré que soy de verdad, que es tu padre —dijo tomando mi mano y susurrando en mi oído.

— ¿Y si no quiero? —Fue ahí cuando tuve valor para levantar la cara y verlo.

—No tienes opción il mio piccola ragazza —dijo con su maravilloso acento mientras tomaba mi brazo y nos conducía a las escaleras para poder salir de ahí, que a decir verdad es horrible, es grande y un poco oscuro, tenía tres focos colgando del techo, tenía un poco de humedad y daba mucho miedo.

No sabía que iba a pasar cuando saliera de mi casa, no sabía que iba a pasar con Renée y con Sue, solo que de verdad me daba curiosidad y necesitaba saber lo que ese hombre quería y tenía que decirme y mostrarme, tenía miedo mucho miedo. Solo quería a mi papá conmigo y que todo esto fuera un sueño.

EDWARD POV

13 de septiembre 2004

Después de todo lo que me había contado Charlie sobre Isabella, desde sus travesuras, sus logros, pequeños detalles, me había obsesionado con ella, sabía que era una niña –soy un maldito pedófilo– pero no podía hacer nada, ella será para mí a cualquier precio, y también con ella me cobraría lo que su padre me debía.

Todavía era muy temprano, Renée y la sirvienta estarían dormidas, al igual que mi ragazza, esto estaba bien estructurado, Alec y Demetri irían por la madre y por la sirvienta, mientas James buscaba las llaves para cerrar la habitación de Isabella y que no saliera, unos minutos después estaba yo en el sótano de la casa, llegaron Alec y Demetri con Renée y la sirvienta.

— ¿Sabe porque estoy aquí, verdad? —le pregunte a Renée.

—Sí, pero yo no lo tengo —dijo mientras Alec la amarraba y la sentaba en el piso.

—Sí, lo sé, Charlie me dijo.

— ¿Entonces que quiere?

—Ya lo sabrás, Emmett y Jasper vayan por Isabella.

—No, no, no, mi hija no ¿Que quiere con ella? Es solo una niña.

—La paciencia es una virtud, Renée y tú no la tienes.

— ¡EDWARD, ESTA HUYENDO! —gritó Emmett desde la escalera, ¿cómo carajo es que estaba huyendo?

— ¡CARAJO, VAYAN POR ELLA! —grité.

—Jasper las esta siguiendo, hay pasadizos por toda esta jodida casa —dijo llegando al sótano.

—Mierda —dije mientras caminaba por el sótano y por alguna razón, un mueble con herramientas llamo mi atención, me quedé parado frente a él, segundos después el mueble se estaba moviendo y de ahí salía Isabella corriendo con un pijama que constaba de un camisón a la rodilla color azul de seda con una bata del mismo color y descalza, detrás venía Jasper, cuando Isabella siguió corriendo y chocó contra mí, intento seguir su camino pero la sostuve del brazo, cuando hice que volteara su mirada chocolate y la mía se conectaron, ella me veía fijamente, y yo solo me quede estático sin saber qué hacer, maldita sea, si es así con una mirada, ¿cómo será cuando este en mi cama?

—Mi bella Bella, tu no me conoces pero yo a ti si, tu padre me conto sobre ti, su hermosa hija Bella —dije mientras la seguía sosteniendo.

—Bella, tu padre… —Interrumpió Renée.

— ¡CALLATE! —le grite… Estúpida vieja.

— ¿Quién eres? ¿Y qué es lo que quieres? —dijo en voz baja.

—Modo che la miniera*, soy Edward Cullen y te quiero a ti —dije muy pagado de mí mismo.

— ¿A mí?, ¿por qué? —dijo algo shokeada.

—Porque tu padre me debe cosas y me las voy a cobrar contigo —ordené a Emmett y a Jasper meter a Renée y a la sirvienta a la casa.

— ¿Qué eres?—Pregunto con la cabeza baja.

—Hermosa ragazza, vives en una burbuja color de rosa, pero fuera de ella no conoces nada —di vueltas a su alrededor, quería verla por todos los ángulos posibles.

—Eso no es cierto.

—Claro que sí pequeña, tú no sabes nada —aclaré, mientras sonreía.

— ¡ENTONCES, DIME CARAJO, DIME! —gritó y vi como caían unas lágrimas de su cara, era un maldito cabrón, nunca había hecho llorar a una mujer, solo a Esme cuando me parió y a las demás pero eso era de placer, era oficial un cabrón con todas sus letras.

—No grites, si de verdad quieres saber que soy y que es tu padre, vendrás conmigo y te mostraré que soy de verdad, que es tu padre —susurré en su oído y tome sus manos, tenía una piel suave y blanca... Un poco más blanca que la mía.

— ¿Y si no quiero? —Fue ahí cuando levanto su hermosa carita y me vio, habían rastros de las lágrimas derramadas en ella y quise limpiarlas, decirle que no le haría daño y abrazarla tan fuerte, pero no podía, primero me cobraría lo que me debía Charlie.

—No tienes opción il mio piccola ragazza —dije mientras la tomaba del brazo e iba a las escaleras del sótano para poder salir de ahí, ahora si sabría lo que era de verdad, lo que el honorable empresario Charlie Swan era de verdad, un maldito mafioso sin palabra y además ladrón.

* que modales los míos