Holo, jkdsdfkfjcfk. Ok, ok sé lo que están pensando; "los unicornios son hermosos", bueno no, no sé lo que están pensando. Pero sí, me tarde bastaaaaante en darle update a este fanfic. Y debo admitir que no es el único, literalmente volví de las cenizas. Y es que últimamente no estuve del todo bien, inclusive pensaba que simplemente había perdido la habilidad de escribir. Y créanme que es una tortura revisar el correo y darte cuenta que alguien te sigue o te dejo un review, cuando no has actualizado en mucho tiempo. Aunque afortunadamente he estado mejor y la inspiración volvió a mí. La verdad es que este escrito ya lo tenía listo, pero pues por alguna razón no lo había subido, creo que en su momento no me pareció bueno. En fin, uno de mis propósitos de año nuevo fue terminar todos mis fanfics así que, como bien dicen más vale tarde que nunca.


Capítulo I

"Sakura Kyouya, un placer conocerte"

La clases habían comenzado, Saotome-sensei sermoneaba a todos con que la edad de una mujer no tiene nada que ver con la capacidad de amar y casarse, hasta que interrumpió su dialogo.

—Hoy tendremos un nuevo alumno, sean amables con él—

Déjà vu — dijo Madoka estremeciéndose en su asiento

En el salón se adentro un chico que dejo a todos con la boca abierta, alto y esbelto, de rasgos un poco, ¿femeninos? Sí femeninos, con una vaga sonrisa y nos penetrantes ojos rojizos.

—Sakura Kyouya— dijo sin interés— Espero llevarme bien con todos—

Todos lo miraban embobados, era de costumbre que la clase se impresionara con un estudiante nuevo.

— Sakura-kun puedes sentarte a lado de Akemi-san— dijo la maestra un poco nerviosa

—Gracias— dijo mientras introducía las manos en los bolsillos y se dirigía a su asiento, seguido por la mirada de todos.

La clase avanzo sin problemas, todos miraban al pelirrojo quien hábilmente tomaba sus respectivos apuntes, el timbre sonó y todos se acercaron al chico curiosos de conocerlo.

— ¿Sakura-kun, en qué escuela ibas? — preguntaron unas chicas

—Este…— el chico comenzaba a ponerse nervioso

—A una escuela de Tokio— interrumpió Homura, quien estaba a su lado —Kyouya y yo somos primos—dijo guiñándole un ojo

—Sí, sí eso— confirmó el pelirrojo con una sonrisa llevando los brazos detrás de la cabeza para recargarse en ellos.

—Wow, eso es genial— comentaron todos

— ¿Estabas en algún club? ¿Te gustan los deportes? — preguntó algún chico

—Eh…— antes de que pudiera contestar fue invadido con mil preguntas más.

—El nuevo parece muy atractivo—comentó vagamente Madoka, quien observaba curiosa la escena desde su lugar

—No lo creo— comentó Sayaka con cierto recelo

—Ni siquiera lo has visto, estabas dormida cuando llegó— la reprendió la pelirosa

—Bueno sí, pero apuesto que es otro presumido, igual que Homura— bufó la ojiazul

—Bueno, Homura-chan dijo que él y ella eran primos—

— ¿Lo vez? De seguro viene de familia—

Madoka sólo se limitó a dar un suspiro, Sayaka era bastante prejuiciosa y no le agradaba mucho hacer nuevos amigos.

—Bien— dijo Madoka finalmente— será mejor irnos

—Vale— dijo Sayaka levantándose y dirigiéndose a la salida pasando de largo la multitud que rodeaba al nuevo

Homura notó que Sayaka se retiraba del salón y de inmediato comenzó a hacerle señas al pelirrojo, quien intentó salir de la multitud.

—Eh lo siento chicos tengo que…— dijo Kyouya abriéndose paso con dificultad—salir— exclamó saliendo a toda prisa seguido de Homura.


— ¿Entonces hay un nuevo en la clase? — preguntó Mami que se encontraba en la azotea, almorzando con sus aprendices como era de costumbre

—Sí— contestaron las menores al unísono

La rubia iba a preguntarles algo más pero entonces una voz la interrumpió por detrás.

— ¿Puedo sentarme con ustedes? —

Las tres chicas, se voltearon lentamente para toparse con Homura y con aquel pelirrojo que les miraba sonriente.

Sayaka quedó encantada con lo que vio; aquella hermosa sonrisa, esos penetrantes ojos rubí y ese rostro tan delineado y fino.

—Ahh~ ¡Claro que puedes! — exclamó la peliazul empujando a su mejor amiga y a su senpai

— ¡Oye! — reclamaron la rubia y Madoka

— ¿Eh? ¿Segura que está bien? — preguntó el chico confundido al ver a Madoka y a la mayor molestas

—Sí, sí claro— dijo Sayaka anonada

—Gracias—contestó sentándose a su lado

Ambos se miraron sonrientes uno al otro por un momento inconscientes de lo que pasaba a su alrededor.

—Ajám—interrumpió Mami fingiendo una tos

—Ah~ oh, lo siento— se disculpó el pelirrojo levantándose — Sakura Kyouya—dijo con una leve reverencia.

—Kaname Madoka— dijo la pequeña sonriente

—Tomoe Mami—continuó la rubia con una reverencia

—Miki Sayaka— tartamudeo sonrojada

—Un placer Sayaka-chan— dijo Kyouya con una sonrisa, mientras tomaba su mano y depositaba un beso en ella.

—Ah~, un placer igualmente Kyouya—contestó completamente avergonzada.


Bien, hasta aquí lo dejaré. Corto, ¿no? Pero sé que es mejor que nada, espero no volver a abandonarlo y actualizar pronto. Pero algo que sí aseguro es que me verán por acá en San Valentín.

Saludos y muchas gracias a los reviews. En el próximo capítulo espero agradecer personalmente.