Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La trama me pertenece completamente compartiendo los derechos con una musa loca que se hace llamar Xanat.


Capitulo 13. Verdades

Alice Pov.

Jasper se mantuvo consciente unos minutos más, después cerró los ojos y se volvió a quedar dormido. Aquello no me gustó para nada, por lo que trate de despertarlo. Pero él simplemente se removía incomodo y parecía no escucharme. A veces sollozaba y murmuraba cosas, pero le entendía a medias. Me dedique enteramente a bajarle la fiebre, que parecía no querer ceder, mientras esperaba a Rosalie y a Yessenia, para que me ayudaran, porque sinceramente no sabía a quién mas acudir.

Le quite las cobijas de encima y le desabroche la camisa para que no acumulara calor. Seguí poniéndole los paños con agua fría sin éxito. Todo parecía estarse derrumbando poco a poco para mí y me sentía completamente impotente.

Un rato después, para alivio mío, llegaron Yes y Rose. Me miraron preocupadas en cuanto las intercepte en la sala.

— Se ha enfermado y parece grave—les dije sin rodeos.

— ¿Qué tiene? —interrogó de inmediato su madre. Rosalie fue hasta el cuarto sin decir nada.

— Fiebre, demasiado alta y no le ha bajado desde muy temprano. Además creo que tiene escalofríos, pero no estoy segura. Ha estado delirando por la fiebre, solo estuvo consciente unos minutos y después se volvió a quedar dormido—dije al tiempo que seguía a Yes hasta mi habitación. Rosalie ya estaba allí, con una mano en la mejilla de Jasper y la otra con su celular contra el oído.

Me di cuenta de que Jasper tenía las cobijas de nuevo encima. Eso no iba a ayudar en nada a bajar la fiebre, por lo que me acerqué a Rose y le dije bajito:

— ¿Tu lo cubriste? —ella negó con la cabeza, por lo que procedí a quitarle de encima las cobijas a Jasper. Pero el las tenía aferradas con las manos, como si la vida se le fuera en ello. Me di cuenta de que temblaba, pero la temperatura no le había bajado ni un grado.

Forcejee para sacarle las cobijas, hasta que pude hacer que las soltara. Seguí poniéndole los paños con agua fría mientras Rose hablaba por teléfono. Marcó varias veces, peleó con varias personas, hasta donde pude percibir. Y regresó con una cara de angustia que me auguró lo peor.

— ¿Qué pasa?

— No encuentro a mi médico privado. Esta fuera de la ciudad, según me dijeron. Y no volverá pronto. Estuve intentando localizar a algunos de sus colegas, pero no pude hacer nada.

Pude percibir la angustia en su voz, aunque ella trataba de disfrazarla. La conocía lo bastante bien para saber cuándo se ponía su máscara de neutralidad. Pero no dije nada.

Yessenia se puso junto a mí y me ayudó a bajarle la fiebre a Jasper. Le pusimos toallas frías en el pecho, en las muñecas y en la frente. Sin decir ni una palabra estuvimos bastante rato cambiando las toallas que se iban calentando por unas frías. Rosalie marcó varias veces de nuevo el celular y estuvo peleando con su interlocutor un tiempo.

Luego escuché que se sentaba en la sala con un suspiro de frustración. Yessenia se fue a la cocina a preparar algo para que almorzáramos las tres y yo me quede cuidando de Jazz. Solo escuché la puerta de la casa abrirse y cerrarse.

Miré el reloj, eran las 5:30 am. No podía saber a dónde se había ido Rosalie, pero estaba segura de que solo necesitaba tiempo para pensar. Yo también me estaba partiendo la cabeza en ese momento. ¿Dónde encontraríamos un medico?

Rosalie Pov.

La desesperación me estaba consumiendo. Había marcado ya a diez consultorios diferentes y a otros seis médicos, pero en todos me daban largas. Me decían cosas como que no había servicio ese día, o que el médico se encontraba fuera de la ciudad. Empecé a sentir que el universo estaba conspirando en nuestra contra. Me sentía impotente.

Mi enfado iba aumentando a momentos y entonces me di cuenta de que debía salir de allí, porque sería capaz de estallar contra Alice o contra mi mamá y ellas no tenían la culpa de nada de esto. Así que tome mi chaqueta y salí de la casa.

No sabía que hacía debajo de la lluvia en ese momento. Solo deseaba escapar, me sentía tan frustrada que necesitaba estar sola y pensar antes de que me consumiera toda mi ira.

Entonces me vino a la mente la imagen de mi hermano, tendido en la cama, sudando y respirando entrecortadamente y me derrumbé. Mi hermano ahora necesitaba de mi y no era capaz de conseguirle un medico. Me sentía inútil y estúpida.

Corrí sintiendo que me enfadaba a momentos y comencé a llorar desconsolada. No me fije por donde iba, simplemente me asegure de no chocar con nadie y de no ser atropellada. Llegué hasta un gran parque que ya conocía y sin saber que mejor cosa hacer, busque la pista de atletismo que recorría todo alrededor de ese parque.

Comencé a correr por la pista a todo lo que mis piernas me daban. Quizá así podría aclarar mi mente y encontrar una solución a semejante lío.

Corrí y corrí, sintiendo que mi cuerpo se entumía por el frio. Otra vez estaba lloviendo y el aire estaba helado, algo muy poco común en Los Ángeles. Seguí llorando fuertemente mientras corría y trataba de despejarme. No mire nada de lo que pasaba a mí alrededor. A esas horas de la mañana el lugar estaba casi completamente vacío, por lo mismo no me di cuenta de que venía alguien enfrente de mí hasta que sentí el choque con esa persona.

— Lo… lo sien… to—dije pero me detuve al reconocer al hombre que estaba frente a mí—. ¿Emmett?

— Rosalie ¿Qué haces aquí? —me preguntó, sosteniéndome de los hombros. Me miró a los ojos y agradecí que la poca iluminación que había no le permitiría darse cuenta de… — ¿Has estado llorando? —me preguntó y supe que había cantado victoria antes de tiempo. Justo en ese momento no me hallaba capaz de negárselo, ni de intentar jugar a la fuerte. Solo agaché la cabeza y dije:

— Si— había una banca cerca de donde nos hallábamos, y ambos sin decir ni una palabra nos fuimos a sentar allí.

— ¿Puedo saber por qué?

— Pues, es una larga historia—dije deseando zafarme con eso.

— Supongo que tengo tiempo—dijo sagaz y yo deseé haber tenido un plan de reserva. Sin embargo, cuando lo mire a los ojos por alguna razón sentí necesidad de sincerarme.

— Pues… necesito a un doctor urgentemente y no encuentro ninguno.

— ¿Te ha pasado algo? —preguntó y pude distinguir sincera preocupación. ¿Por qué se comportaba así conmigo, cuando yo había sido tan mala con él?

— No, yo me encuentro bien—dije, aun sin entender porque le contaba todo esto a Emmett. Quizá solo necesitaba ser escuchada y sabía que él lo haría—. Mi hermano es el que necesita un médico, no sé qué le pasa. Pasó varios días fuera de casa y con este clima me temo que se ha enfermado grave— Emmett me escuchaba atentamente, pero me di cuenta de que no me entendía, por lo que decidí aclarar—. Mi hermano acaba de reaparecer hace unos días. Hace seis años lo habíamos dado por muerto, su avión se cayó al mar y luego apareció vivo, pero padece amnesia y no recuerda mucho de su vida. Se salió de la casa y se perdió, pasamos varios días buscándolo y ahora se encuentra mal.

No había puesto en palabras lo que había pasado en este tiempo y hacerlo me hizo bien. Aunque aun no terminaba de creer todo lo que había estado pasando en este tiempo. Parecía demasiado irreal y lejano.

— ¿Y si te digo que te puedo ayudar?

Levanté la cabeza de golpe al oírlo pronunciar estas palabras.

— ¿Qué dices? —pregunté expectante.

— Bueno… —se encogió de hombros inocentemente—. Mi papá es médico. No creo que se niegue a ayudarte. Si quieres, podemos ir ahora.

— ¿Ahora? —no podía creerlo, Emmett me estaba dando la solución a mi problema sin que siquiera hubiese intentado pedirle ayuda. Solo le había decidido contar lo que le pasaba, sin esperar de él nada. Parecía tan fácil.

— Claro. No creo que se moleste, mis padres son muy madrugadores. Además, supongo que no quieres esperar más tiempo. Podría complicarse la situación de tu hermano.

Ese comentario me regresó a la realidad y sentí una gran urgencia de ayudar a Jasper.

— Pues vamos entonces—dije levantándome de la banca. Él se levantó también y caminamos juntos hasta el enorme Jeep de Emmett. Me ayudó a subir en aquel armatoste y condujo por las calles de la ciudad camino a la casa de sus padres. No dijimos nada durante el trayecto y yo aproveché para cerrar los ojos y dormitar un poco. No había podido descansar los últimos días y en ese momento el cansancio me pesó como un bulto de una tonelada sobre mi espalda. Perdí la noción del tiempo, pero no debió haber pasado demasiado cuando Emmett me movió del hombro para avisarme que ya habíamos llegado.

Bajé del Jeep apoyada en él y revise mi reloj, eran las 6:04 am. Caminé hasta la casa que se erguía ante mí. Nunca imagine que los padres de Emmett vivieran en una casa tan bonita y lujosa. Lo miré de reojo, él caminaba tan confiado y tranquilo.

Entramos en la casa y él llamó a los gritos a sus padres, no entendí como se comportaba de aquella manera, pero me causó tremenda gracia.

— ¿Qué ocurre Emmett? —salió una mujer de cabello acaramelado y rostro de corazón. Cuando me vio simplemente sonrió amablemente— ¿Quién es tu amiga? —preguntó.

— Mamá, ella es Rosalie. Rose, ella es mi madre, Esme.

— Mucho gusto—dije y le tendí la mano, ella me la estrechó cálidamente.

— Venimos buscando a papá, necesitamos de él—dijo Emmett. Me sorprendió la simpleza con la que lo decía, a mi me daba mucha pena importunar a las personas que apenas y conocía a esas horas de la mañana. Pero pensé que era lógico, pues se trataba de sus padres.

— ¿Qué necesitan de mí?—dijo una voz cercana a nosotros y me volví para encontrarme con un señor rubio, de ojos azul claro y mirada amable. Me sentí incomoda de pronto.

— ¡Papá! —exclamó Emmett eufórico— ¿Qué tal?

— Hola hijo—dijo llegando hasta nosotros.

— Papá, ella es Rosalie, compañera de la producción. Rose, él es mi padre, Carlisle.

— Mucho gusto, linda—dijo él estrechándome la mano.

— Es mío—dije yo.

— Bueno. ¿Qué es lo que necesitan de mí? —dijo súbitamente interesado. Me sentí incomoda y al parecer Emmett lo notó, porque comenzó a hablar.

— Bueno, es que Rosalie necesita que alguien atienda a su hermano, que parece estar muy enfermo.

— Si—tome las riendas de la conversación, pues no quería que Emmett hiciera aquello por mi—, mi hermano está mal. Tiene mucha fiebre, no le baja desde muy temprano y parece tener escalofríos. No lo puedo llevar a ningún hospital porque… —suspire antes de decir lo siguiente—porque él está legalmente muerto desde hace seis años.

Todos se me quedaron mirando por un momento y solo deseé ocultar la cabeza en la tierra como un avestruz.

— Entiendo…—dijo de pronto Carlisle quedándose pensativo.

— Lo siento, papá. Yo le he dicho que a lo mejor podrías ser tu quien le ayudara— se disculpó Emmett.

— No hay problema, hijo—le dijo poniendo una mano en su hombro—. Déjenme ir por mis cosas e iremos a verlo.

— Muchas gracias, de verdad—dije emocionada. Me sorprendí de la facilidad con la que había aceptado y me sentí más tranquila. En ese momento solo me preocupaba mi hermano, quería que estuviera bien.

Emmett me miraba de una manera misteriosa, como analizando cada una de mis expresiones. Entonces me sentí intimidada, por lo que me obligué a ponerme mi mascara neutra. El rostro que no revelaba nada. En ese momento comencé a preocuparme mucho, pues no había pensado en si Emmett pediría algo a cambio de aquel enorme favor que me estaba haciendo. El pánico se comenzó a apoderar de mí de un momento a otro y, aunque no dejaba que mis emociones se revelaran, comencé a sentir demasiado miedo, casi terror.

Traté de apartar de mi mente aquellas ideas, pero no podía hacerlo, era demasiado fuerte. Tomé aire un par de veces y se escuchó como un profundo suspiro. Aun podía sentir la mirada de Emmett clavada en mi nuca.

— Listo—dijo Carlisle bajando las escaleras con un maletín en la mano y la ropa cambiada—. Vámonos.

— Muchas gracias—musité y caminé junto a Emmett hacia la entrada mientras Carlisle se despedía de Esme. Corrimos hacia el Jeep y en un segundo el padre de Emmett estaba a nuestro lado. El grandulón me ayudó a subir a mí y después a él. Me comencé a sentir extraña, era una mezcla de vergüenza, incomodidad y alivio. No sabía que decir y comencé a jugar nerviosamente con mis mangas mientras Emmett le daba la vuelta al carro y se subía del lado del conductor.

— Bueno. Dime a donde… —me dijo él encendiendo la camioneta. Me esforcé por concentrarme mientras le indicaba la dirección de Alice.

El comenzó a conducir y nos sumimos en un profundo y exasperante silencio. Me comenzaba a sentir incomoda, cuando Carlisle habló:

— Explícame bien que es lo que tiene tu hermano, linda— su manera tan amable de tratar me hizo sentir segura.

— Mi hermano sufrió un accidente de avión hace seis años. El avión en el que viajaba se desplomó sobre el mar y después de tres semanas de búsqueda lo dieron por muerto a él y a varias personas más que jamás encontraron el cuerpo.

'' Hace poco más de una semana, él apareció en la casa de su novia, completamente confundido. Ella lo reconoció de inmediato y, a pesar de que él no la recordaba, ella logró convencerlo de quedarse allí. Entonces ella nos llamó a mi madre y a mí para darnos la noticia. Desde ese día a acá venimos cuidándolo. Tiene amnesia, o al menos eso pensamos nosotras, cuando Alice lo encontró no recordaba nada de su vida, solo su nombre. Pero en esta semana ha ido recobrando algunos momentos muy importantes de su vida, especialmente los que tienen que ver con Alice.

'' Sin embargo, hace tres días salió de casa de Alice y no supo regresar. Lo buscamos como locas, no sabíamos que hacer. Ayer Nessie lo encontró en el jardín que está cerca del estudio, estaba empapado por las tormentas que ha habido estos últimos días. Lo llevamos a casa, se duchó y se cambió. Pero en la madrugada nos habló Alice, diciéndonos que estaba muy mal, con fiebre muy alta y escalofríos.

No quise decir nada mas, en realidad no sabía que mas decir en realidad. Carlisle me escuchó atentamente hasta que terminé y, después de pensar un momento, dijo:

— Lo más probable es que se trate de un resfriado que empeoró. Pero no puedo asegurarlo hasta que lo vea. Sin embargo, me temo que es más preocupante lo de su amnesia. ¿No pensaron que debía revisarlo un neurólogo?

— Si lo pensé—dije—, y claro que iba a llevarlo a uno, pero primero tenía que arreglar sus papeles, cosa de la que realmente se poco y no he tenido el tiempo de averiguar que procede en este sentido.

Era cierto, se lo había comentado a mi madre un día antes de ir a la playa y ella me había dicho que averiguaría con un amigo suyo que era abogado. Pero después Jasper se nos había perdido y no había vuelto a pensar en ello. Carlisle solo asintió. En eso llegamos a la casa de Alice y bajamos todos juntos del Jeep. Me acerque a la casa y abrí la puerta con la llave que Alice me había dado.

— Pasen, por favor—dije entrando en la casa. Ellos me siguieron en silencio, mientras yo llamaba a Alice y a mi madre.

— ¿Qué pasa Rose? —apareció mi mamá en la estancia, saliendo de la habitación de Alice.

— Mamá, ellos son Emmett y su padre Carlisle…—los presenté—. Carlisle es médico—le dije y con eso ella inmediatamente entendió.

— Mucho gusto—dijo mi madre— y muchas gracias por tomarse la molestia de venir.

— No se preocupe, no es ninguna molestia—dijo él amable— ¿Me permiten? —dijo, refiriéndose a ir a revisar a Jasper.

— Claro—dijo ella—, por aquí.

Mi madre guió al señor Cullen a la habitación y yo me quede en la sala con Emmett. No lo miré en ningún momento, pero pronto sentí su mano en mi hombro, apretándolo cariñosamente.

— ¿Qué pasó? —me preguntó al sentirme tensa—. Pensé que habíamos decidido comenzar de nuevo. Ya habíamos pasado la etapa de la indiferencia ¿no?

— Es cierto—dije sin mirarlo aun.

— Entonces ¿por qué me das la espalda?

Volteé a mirarlo sorprendida, era cierto que e estaba comportando esquiva con él y realmente no sabía porque, pero me sentía alerta. A pesar de que el simple roce de su mano me hacía sentir cosas que hacía mucho no sentía, por alguna razón no podía aceptarlo. Sentía algo que me hacia alejarme de él y de otros pretendientes que había tenido. Yo sabía lo que pasaba conmigo, pero no podía decírselo. Ni a él ni a nadie.

— Lo siento, estoy abrumada—dije dándome la vuelta. Entonces, y para toda mi sorpresa él me abrazó.

— Mi padre es un gran medico, todo estará bien.

— No sé cómo te agradeceré esto Emmett—dije abrazándolo también. Hice un tremendo esfuerzo por no llorar en ese momento.

— No hay nada que agradecer—dijo él, sorprendiéndome sobremanera. Lo miré a los ojos y me di cuenta que lo decía de corazón. Me sentí muy bien, aunque esa necesidad de alejarme seguía tirando de mi imperiosa. La ignoré lo más que pude y me refugié en sus brazos mientras a mi mente acudían los recuerdos más dolorosos de mi vida y yo luchaba por desecharlos. Aquella experiencia me decía "Aléjate de él" pero yo me dije a mi misma "Nunca más"

Lo que había pasado no fue culpa mía, y estaba dispuesta a dejar correr de una vez ese capítulo tan amargo de mi vida.

Después de un rato le ofrecí un café y me metí en la cocina a prepararlo, deseaba calmar mis nervios ocupándome en algo, pues Carlisle estaba tardando mucho en salir de con mi hermano. Estaba a punto de arrancarme los cabellos de la desesperación.

También aproveché para hacerle una llamada a Mikel. Odiaba retrasar nuestro trabajo así, pero para mí, mi familia era primero. Y mi hermano ahora me necesitaba. Me contestó con una voz demasiado neutra y me dijo que de igual manera él no se sentía bien y que estaría avisando a todos que no trabajarían ese día.

En un momento salió mi madre y fue a buscar algo, pero no pregunté a donde iba. Me limité a quedarme en la cocina y tratar de mantenerme en calma. Ella volvió más al rato con una bolsa en sus manos, pero tampoco le pregunté nada.

Casi a las siete de la mañana salió el padre de Emmett del cuarto. Yo me quedé un momento en el sofá, donde había estado los últimos minutos, sin querer preguntar. Entonces se acercó a nosotros, detrás de él venían mi mamá y Alice, dispuestas a escuchar lo que él fuera a decir. Le presté toda mi atención en el momento en que me di cuenta de ello.

— ¿Cómo está? —preguntó Alice—. ¿Qué tiene?

— Tranquilas, él está bien—dijo y sentí que se iba el peso de mis hombros—. Ha contraído una fuerte neumonía, pero no creo que necesite hospitalización. Le he inyectado un antibiótico y deben repetir la dosis el resto del día cada cuatro horas. La fiebre debe haber cedido para entonces. Después tomará los antibióticos que ya le dejé recetados.

— Entonces, él estará bien—dije aliviada.

— Si, en tanto lo cuiden bien. Que tome muchos líquidos y si pueden hacer que respire aire caliente y húmedo, mucho mejor. Eso le ayudará a despejar los pulmones. No creo que se agrave su situación. Lo que realmente me preocupa es su amnesia.

— ¿Su amnesia? —preguntó mi mamá.

— Es importante que revisen a algún neurólogo cuanto antes, para ver la razón de esta. Si ha pasado ya seis años con ella, como ustedes dicen, puede ser que no logre recuperar sus recuerdos. Pero en eso yo no estoy capacitado para asegurárselos.

Asentí.

— Muchas gracias, doctor—dijo mi mamá.

— Por nada—respondió él—. Intentaré venir a verlo mañana, para saber cómo ha evolucionado. Pero ahora, cuiden mucho su respiración. A pesar de que no está en muy grave riesgo, puede ser que su respiración se detenga, por eso deben cuidar bien de él.

— Así lo haremos—dijo Alice.

Nos despedimos de él y de Emmett, quienes se fueron en ese momento. Supuse que a casa. Suspiré cansada y me deje caer junto a la puerta. Sentí una mano en mi hombro.

— Tranquila, Rose. Ya viste que todo estará bien.

— Lo sé—sonreí.

— ¿Quieren desayunar, chicas? —preguntó mi mamá.

— Claro, Yes—dijo Alice alegremente—. Iré con Jasper.

— Te acompaño—dije.

Bella Pov.

Toqué a la puerta del departamento de Edward por primera vez en la vida. Me sentía extraña de estar allí, pero no tenía otra opción.

Mikel había llamado temprano a casa, diciéndonos que los trabajos ese día se suspendían. No me dio una explicación lógica respecto a eso, lo cual me había molestado sobremanera. Pero ahora mi dilema era otro ¿con quién dejaba a Renesmee?

Al principio pensé en llamarle a Alice, pero entonces recordé que ella había desaparecido del estudio el día anterior sin explicación aparente junto con Rosalie. Nessie me había dicho que habían encontrado a Jasper, quien estaba todo mojado y lo habían llevado a casa. No quise molestarla cuando seguramente estaba muy ocupada, así que mejor lo dejé.

La otra opción era Edward… y antes de que lo hubiera razonado siquiera, ya estaba llamando a su casa. Me contestó con voz somnolienta y desganada, pero en cuanto le dije que si podía cuidar a Renesmee ese día, él aceptó encantado. Al parecer él había comenzado a querer a su hija más pronto de lo que había imaginado.

Él me abrió la puerta y me dedicó esa sonrisa que me hacía perder el piso. Yo llevaba a la niña en brazos, quien aun dormía plácidamente, ajena a todo lo que pasara.

— Hola Bella—me dijo.

— Hola Edward. Traje a Renesmee.

— Dámela—dijo extendiendo sus brazos. Yo la deposité en ellos con suma confianza y se la dejé.

— ¿Quieres pasar? —me preguntó, tomando la mochila que yo le entregaba.

— No, gracias—decliné la invitación—. Ya llevo prisa.

— Aun no es tarde… —dijo, pero por el tono de su voz pensé que hablaba de otra cosa.

Por un momento mi corazón se detuvo, se detuvo al encontrarme pensando en que quizá hablaba de nosotros. Podría tratarse de nosotros dos. Tal vez aun no era tarde para nuestra vida, para nuestra relación.

Pero entonces recordé a Tanya y mis ilusiones se borraron de un plumazo. Ella era una persona tan buena, tan grande. Y Edward la amaba. Yo ya no cabía en su vida. Quizá Renesmee, con su sonrisa ingenua y su actitud alegre y cariñosa si tenía un lugar en el futuro de su padre. Pero yo no. Al menos no de la forma en que me gustaría.

— Pero a veces, el tráfico… —dije tratando de hacer a un lado todos los pensamientos en mi mente.

— Si, quizás tienes razón—me dijo—. Cuidare bien de ella, vete tranquila.

— Gracias.

Me di media vuelta y me fui, mientras Edward cerró la puerta.

En el camino de ida a la facultad no pude dejar de pensar en todas esas cuestiones. ¿Sería acaso que aun había oportunidad para nosotros dos? ¿Sería que la vida aun nos quería ver juntos? ¿O quizá teníamos nuestros destinos marcados por distinto camino?

Durante el receso me encontraba sentada en la banca de siempre, estudiando la clase que le daría al otro grupo, cuando sentí unas manos cubrir mis ojos. Mi corazón se detuvo un minuto.

— ¿Quién es? —musité.

— Adivina—dijo una voz masculina, pero no era la que esperaba.

— Mike—me destapo los ojos y se puso frente a mí.

— Hola Bella ¿Cómo estás?

— Bien—dije—. Trabajado duro ¿Y tú?

— Bien, bien. Estudiando como un loco—dijo y ambos reímos—. Bella… yo… quería… saber… si tenías algo que hacer este fin de semana—dijo con nerviosismo.

Mike me había invitado varias veces a salir cuando estudiábamos en el instituto de Forks. Una vez había aceptado la oferta, solo una vez y no había ido tan mal. Sin embargo, ahora no podía aceptar una propuesta así nada más.

— ¿Me quieres invitar a salir? —adiviné.

— ¿Por qué no? —dijo en tono sencillo.

— Porque tengo que cuidar a mi hija, quizá…—dije, quizá un poco más rudo de lo que debería.

— Oh… Lo siento, Bella.

Lo mire calmadamente. Él era un chico muy agradable, como había pocos en el mundo. Y su compañía me era realmente grata. ¿Sería que podía darme un día, solo un día para mí?

— ¿A dónde quieres ir? —pregunté.

— Pues hay una buena película en la cartelera, no sé si has oído de ella Sueños de Ángel.

— Si, he escuchado mucho de esa película—asentí.

— ¿Qué opinas? —preguntó tímidamente.

— Trataré de encontrar a alguien que me cuide a Renesmee el sábado—dije finalmente. Su rostro se iluminó en una sonrisa triunfal.

— ¿Me das tu teléfono?

— Claro.

Intercambiamos números celulares y nos despedimos, cada quien para entrar en clase.

Quizá debía darme una oportunidad y dejar que el destino decidiera esta vez.

Jasper Pov.

Llovía… llovía muy fuerte y yo sentía que caía en un picado sin retorno. El miedo era lo que dominaba en aquella atmosfera gris y negra, llena de desolación. Mi cuerpo entero reaccionaba al terror que corría por mis venas y sin embargo no podía hacer nada. Sabía que era solo cuestión de segundos.

De pronto me sumergí en el agua helada. El frio cortó como mil dagas mi cuerpo, inmovilizándolo por unos segundos que me parecieron eternos. Temía por mi vida. Todo lo que quería era vivir.

Cuando mi cuerpo reaccionó, moví los brazos fieramente, tratando de salir de aquel mar en el que me estaba ahogando. Mi cabeza emergió en la superficie y jadeé llenando de aire mis pulmones. Traté de enfocar la vista en algo, pero después deseé no haberlo hecho.

Cuerpos, flotaban alrededor mío. Hombres, mujeres, niños… incluso un bebé. Todos ellos muertos, congelados por el agua helada, mirando con los ojos bien abiertos y una expresión de terror en el rostro. Y yo también terminaría así.

Moví mis brazos con todas mis fuerzas, rebelándome contra aquel destino. Pero entre más me movía, mas me hundía.

Vi un gran artefacto de metal hundiéndose en el mar frente a mis ojos y comencé a sentirme desesperado. Braceé y pataleé, pero algo me jalaba más y más hacia el fondo. Hasta que ya no pude mantenerme a flote y me hundí.

Traté de enfocar la vista hacia aquello que me hacía ahogarme, pero después deseé no haberlo hecho. Pues quien me atraía hacia el fondo, no era nadie más que ella. María.

Su mirada burlona y su sonrisa desdeñosa me helaron la sangre y luché más por intentar no hundirme. En ese momento toda el agua se transformó en fuego, ardientes llamas que abrazaban mi piel, haciéndome gritar de dolor, de agonía.

Deseaba que parara, que se detuviera. Pero no lo hacía, y yo solo gritaba y gritaba. Entonces escuché su risa…

Abrí los ojos sintiéndome muy cansado, pero también muy sediento. Sentía mi garganta seca y adolorida y lo que más deseaba en ese momento era un vaso de agua.

Pero me dolían terriblemente mis ojos y sentía todo mi cuerpo muy pesado y adolorido, como si me hubieran golpeado.

Mire a mi alrededor y, con alegría, descubrí que estaba en la casa de Alice. Eso me llenó de tranquilidad. Pero seguía sintiéndome muy cansado y con la garganta adolorida por falta de agua. Me traté de levantar, pero no pude hacerlo. Sentía los parpados muy pesados.

— ¿Alice? —pregunté sin saber muy bien si ella estaba cerca. Con solo hablarle la garganta me dolió como si se estuviera desgarrando.

— ¿Jazz? ¡Jasper! —la escuché cerca de mí, sentí sus manos en mis mejillas y me esforcé por abrir los ojos— ¿Estás bien? —me miró preocupada.

— Si—dije e intente sonreír, pero también me había empezado a doler la cabeza.

— Estas muy enfermo, Jazz— tocaba muy atentamente mi frente y mis mejillas—. Al menos parece que la fiebre te ha bajado un poco por fin.

— No me siento bien—dije. Entonces el dolor en mi garganta se hizo más duro—. Tengo sed…

Ella me miró un momento y después asintió.

— Te traeré agua—salió del cuarto, dejándome solo. Al cabo de un par de minutos volvió con un vaso lleno de agua. Me incorporé en la cama y lo tomé. Entonces, al ver el agua, recordé mi sueño y sentí un escalofrió. En ese momento me di cuenta de que no traía camisa.

Me llevé el vaso a los labios y, apenas sentí el roce del agua, lo bebí con desesperación. Alice trató de frenarme, para que no me lo tomara así, pero no lo logró. Tenía tanta sed que lo terminé en menos de dos minutos. Después me volví a recostar en la cama, súbitamente cansado.

Sentí la mano de Alice en mi frente, pero no me animé a abrir los ojos. La cabeza me dolía mucho y aun me sentía abrumado por el sueño que había tenido. No tenía ningún deseo de recordarla a ella, pero esos últimos días no había dejado de soñarla. Me había hecho daño, mi cuerpo entero estaba marcado por ella.

Me di la vuelta sobre mi costado sin abrir los ojos. No sentía fuerzas para levantarme, aunque tampoco creía poder conciliar el sueño de nuevo.

— ¿Cómo te sientes? —me preguntó Alice.

— Mal—musité abriendo los ojos. Me encontré con su rostro que me miraba preocupado, levante mi mano hacia ella y toque su rostro. Ella puso su mano sobre la mía, apretándola contra su mejilla.

— Estarás bien, te lo prometo.

— ¿Qué me ocurre? —quise saber.

— Te enfermaste, por quedarte con la ropa mojada tanto tiempo— acarició mi mejilla—. Pero ya estás mejor y pronto te sentirás bien.

Asentí y volví a cerrar los ojos. Me sentía muy mal, pero por lo menos estaba en casa, con Alice.

Alice Pov.

Había estado escuchando a Rosalie muy triste toda la mañana. Me intrigaba verla tan pensativa y afectada. No entendía que era lo que estaba pasando y no iba a quedarme con la duda mucho tiempo.

Al anochecer quedamos en que Rosalie y yo nos turnaríamos para cuidar a Jasper durante la noche, pues Yessenia debería hacerlo todo el día de mañana. Así que me quede las primeras horas, hasta las dos de la mañana velándolo. El doctor nos había dicho claramente que teníamos que cuidar su respiración mientras dormía, pues podría detenerse.

A eso de la una treinta de la mañana, Rosalie tocó a la puerta y entró en el cuarto.

— ¿Ya quieres irte a acostar? —me preguntó.

Yo me sentía muy cansada, pero vi la oportunidad que había estado esperando todo el día y no la desaproveche. Pero tenía que jugar mis cartas con cuidado.

— Aún puedo un rato mas—dije tomando la mano de Jasper, quien se removió incomodo—. Quiero seguir con él.

— Lo quieres mucho—sonrió ella—. Me alegro de que estén juntos.

— Si. Tu sabes cómo lo quiero, eso ya no es nuevo— entonces la mire—. Lo que sí es nuevo es lo que parece estar naciendo entre Emmett y tú.

Su rostro se puso serio de pronto y en sus ojos apareció un dejo de amargura y la tristeza que había notado toda la mañana.

— No sé de que hablas—cortó rápidamente.

— Vamos Rose, no crees que es bastante tonto que me quieras ocultar a mí lo que es más que evidente—ella me miró a los ojos y pude ver que había algo mas detrás de aquella tristeza y amargura. Habíamos pasado seis años sin vernos, pero aun la conocía lo suficiente como para saber cuándo me ocultaba algo— ¿O es que hay algo más aparte de tu aparente negatividad?

Ella agachó la cabeza y emitió un sollozo muy bajo, casi inaudible.

— Hay algo—dijo de pronto—. Pero no se lo he contado a nadie, la única que lo sabe es mi mamá.

— ¿Qué es? —pregunté poniendo una mano en su hombro.

— Te contaré, pero promete que jamás se lo dirás a nadie—me dijo arrastrándome fuera del cuarto.

— Lo prometo, Rose. Sabes que puedes confiar en mí.

Rosalie Pov.

Mi mente viajó a la época más complicada de mi vida y en un abrir y cerrar de ojos estaba contándoselo todo a Alice.

— Sucedió hace dos años. Cuando acababa de fallecer mi padre. Yo en aquellos momentos llevaba un año de relación con Royce. Él se solía comportar muy caballeroso y atento conmigo. A Royce lo conocí en una fiesta de año nuevo que organizó la compañía en la que había estudiando actuación.

´´ Durante ese año nunca me había faltado al respeto, siempre se había comportado con decencia y me había tratado perfectamente. Pero algo cambió en ese momento.

´´ Yo me sentía abrumada por la muerte de mi padre y echaba demasiado de menos a mi hermano. No había podido superarlo en todo ese tiempo. Me comporté como una idiota, me sentía sola y mi mamá no había querido dejar Philadelphia. Cuando volví a mi casa me sentí muy sola y decidí irme a vivir con Royce.

'' Las cosas cambiaron considerablemente en cuanto tome esa decisión. En cuanto puse un pie en su casa comenzó a comportarse más controlador. Fue yendo de poco en poco. Al principio quería saber dónde y con quien estaba. Después comenzó a condicionarme y de pronto un día me desperté para descubrir que me había dejado encerrada—comencé a sollozar al recordar aquel día.

— Aquella noche él llegó tomado y lo primero que hizo fue buscarme. Yo estaba furiosa por no haber podido salir todo el día y apenas lo vi, quise golpearlo. Pero él tenía mucha fuerza y me tumbó en la cama.

Recordar aquello me hizo estremecerme. No tuve fuerzas para seguir contando lo que me había pasado esa noche. Solo me limité a musitar…

— Me abusó, Alice—sollocé—. Fue muy violento. No puedo recordar mucho de aquella noche, solo el dolor.

Tomé una gran bocanada de aire antes de continuar.

— Me sentía muy mal. Humillada, aplastada. Mi dignidad se hizo pedazos en aquel momento. Pero eso no fue lo peor.

'' Los siguientes días siguió encerrándome cada mañana. Pero yo no tenía fuerzas para intentar escapar. Había desconectado el teléfono y destruido mi celular. No fue la única vez que me tomó a la fuerza, lo hizo varias veces. Y con cada una de ellas sentía que algo moría dentro de mí. De algún modo me estaba dejando arrastrar. Pero entonces me di cuenta…

'' Mi periodo no me llegó ese mes. Pensé que era algo emocional, pero al mes siguiente tampoco llegó. Comencé a sentir nauseas, mareos y mucha hambre. Entonces lo entendí. Estaba embarazada.

'' Se lo oculté por un tiempo y comencé a planear como salir de allí. Se comenzaba a notar mi vientre cuando una noche que llegó a dormir inmediatamente, yo tomé sus llaves y salí de allí.

'' Fui a encerrarme en mi casa, con el firme propósito de demandarlo al día siguiente. Pero en medio de la noche él se dio cuenta de que había desaparecido y fue a buscarme. Ahora me arrepiento de no haberme escondido en otro lugar.

El dolor de aquello se hizo presente en mí y comencé a llorar descontroladamente. No pude parar el torrente de lágrimas y emociones que me atacó sin piedad.

— Tiró la puerta de mi casa a golpes. Yo estaba muy asustada y me quede paralizada… —dije entre sollozos—… se acercó a mi furioso y fue cuando reaccioné. Pero era demasiado tarde, el primer golpe me llegó directamente a mi vientre.

'' No sé cuánto tiempo me golpeó, solo sé que me defendí lo mejor que pude, arañe, pateé; pero eso no lo detuvo. Entonces sentí como si algo se quebrara dentro de mí y de un momento a otro comencé a sangrar mucho. Perdía a mi bebé.

'' Al parecer verme desangrarme lo dejó satisfecho. Pues me dio una última bofetada y se fue tan campantemente como había llegado. Yo comenzaba a sentirme débil, pero hice un gran esfuerzo por tomar el teléfono del suelo… y llamé a urgencias. Después de eso me desvanecí.

Alice me abrazaba con fuerza y yo se lo agradecía enormemente. Me lo había callado todo este tiempo, únicamente por orgullo y vergüenza.

— Desperté tres días después en el hospital. Con las dos peores noticias que tuve en mi vida. Mi bebé no había sobrevivido, tenía solo tres meses y lo había perdido. Y me había dañado tanto que me habían tenido que quitar el vientre para poder salvarme. No podré tener hijos nunca.

Entonces, cuando habia terminado de relatarle todo, me permití llorar amargamente sobre su hombro.

— ¿Y que pasó con él? —me preguntó. Entonces sonreí con malicia.

— Obviamente lo demandé. Fue un proceso largo y difícil, pero al final lo encarcelaron. Esta pudriéndose en prisión justo ahora.

— Menos mal—dijo ella—. Rose, lo siento mucho.

— No importa ya—dije—. Pero recuerdo que en aquella cama de hospital, enterada de que no podría volver a tener hijos y que había perdido al único que tenía, maldije a todos los hombres del mundo. Me dolía, tenía rabia. Tanta que me olvidé de los hombres buenos que habían estado en mi vida, como mi hermano o como mi papá. En ese momento me juré a mi misma que no podría volver a amar a ninguno de ellos. Ahora no se qué demonios pasa conmigo.

— ¿Será que por fin has recordado que no todos son malos?

Mire a Alice, ella siempre tenía una respuesta a todo. Y en ese momento, con aquella certeza tome una nueva decisión. Permitiría de nuevo entrar al amor.

Entonces me permití sonreír.


**Klau se asoma a la ventana, para ver si no hay jitomatazos**
Hola, como había prometido ya, he vuelto con el capitulo de Amor de Película Espero que no se les haya hecho pesado y lo hayan disfrutado también Como ven este capitulo hubo un poco mas de Rosemmett, aunque también Bella tomó una decisión muy importante. Y Jazz, que puedo decir, soy mala jojojijijojo... Pero él estará bien ahora. No soy tan bruja como todos dicen.

¿Y que han pensado de la relación de Rose-Royce? Personalmente Royce y María son los personajes que mas odio de la saga Crepusculo (no se nota, ¿verdad?) Pero bueno, ahora Rose ha logrado sacar todo su dolor y se dará la oportunidad. ¿Que creen que pase ahí?

En fin, me despido que tengo que ir a seguir escribiendo. Ademas de mi tarea, triste y gris tarea de Fisica II. Espero leerlos sus reviews para que me digan que les pareció el capitulo.
Nos leemos pronto.

Por cierto, pasen a los fics de mi hermanita Andy Athena. Pain Dreams y Amor con Magía Negra, estoy segura de que les gustaran mucho.

Klau :D

PD. Estoy pensando seriamente en borrar Dos Vidas, un mismo Amor. Pero antes quisiera la opinión de ustedes ¿les está gustando esa historia? Sinceramente a mi no y quizá la borre, pero no pienso dejarla. La subiré de nuevo pero con varios cambios. Aunque aun no lo he decidido completamente, ustedes tienen la ultima palabra.
Nos leemos pronto en Garasu no Ningyō o en Vivir una Nueva Vida.