NOCHES EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS.

Alice sonrió y miró su lugar favorito. El valle de lágrimas, un lugar sereno, su favorito, con toda honestidad. Sin embargo todavía se estaba recuperando desde el ataque del maniático de Bumby, solo en pensar en su nombre la asía querer vomitar pero evitaba pensar en ello.

Noto como el sol bostezo y se comenzó a ocultar dándole espacio a la luna, fue hasta hace poco que se dio cuenta que no era necesario soportar el frio de tumdralandia, para contemplar la hermosa aurora boreal que la luna expulsaba de su boca como si fuera humo.

Siguió caminando por un rato mas hasta que dos piezas de domino se comenzaron a juntar formando el soporte de una cama, dos pequeños cowchikcs volaron alrededor de los dominós dejando caer dos almohadas con forma de patas de conejos enorme, y otro cowchikc muy pequeño dejo caer un viejo peluche de un conejo blanco. Después apareció el ejecutor que miro fijamente a Alice a los ojos antes de darle una enorme sabana rosada, Alice le dio las gracias y le sonrió antes de que el desapareciera.

Alice transformo su vestido en un simple camisón color azul, y se sentó en el borde de la cama, comenzó a mirar a su alrededor como si buscara algo pero no algo perdido, hasta que oyó una voz:

Cheshire: las cosas a beses no te buscan, y otras sí, ¿pero que cosas te hallan y desaparecen?

Alice: un gato de sarnoso llamado Cheshire

Cheshire: sarnoso, dime como explicas las noches que llorabas, y me pedias que no me fuera.

Alice: ya sabes lo que dicen, ¿hay mil formas de desollar a un gato?

Cheshire: te pedí que no usaras más esa expresión.

Alice: lo siento.

Alice se movió y dejo que Cheshire se recostara a su lado, recostándose sobre una de las patas de conejo quedando frente a frente con Alice. Un silencio se entablo, no un silencio incomodo, sino un silencio como si no hubiera nada más que decirse.

Alice bostezo y extendió su brazo para poder abrazarlo y sentir su firme esqueleto, en cambio Cheshire extendió su cola y con ella envolvió su cintura, atrayéndola así a él.

Así de simple eran sus noches, le gustaba dormir con Cheshire, sentir el calor que expulsaba, su respiración golpeando su nuca, y lo que más le gustaba era el tranquilo y relajante sonido de su corazón, que siempre le ayudaba a dormir, así eran sus noches en el país de las maravillas.
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LOS PERSONAJES Y TODO LO RELACIONADO CON ALICE ´S AMERICAN EAGLEE NO ES MIO ES DE SUS RESPECTIVOS DUEÑOS.