Los Personajes no me pertenecen

Adios Amistad, Hola Amor

La morocha siguió moviendo sus piernas de un lado a otro, mientras estas colgaban a causa de la altura de la mesa en la que se encontraba sentada. Limpió sus ojos al sentir que otra lágrima caía. Y en ese momento, por la puerta entreabierta, se ve a Thiago y a Jazmín que pasan riéndose de algo. "De mí" aseguró ella, sintiendo una punzada en el pecho. "Sin rencor" se recordó, no podía estar odiando a su "mejor amiga" ni tampoco a su "novio de la vida". Dolía, mucho, mataba... pero a ellos parecía no importarles. "Verlos juntos es como que me peguen duro en el ring. Verlo a él poner su brazo alrededor del hombro de la gitana es como si me patearán en el pecho. Verla a ella sonriendole de forma seductora me hace sentir una bofetada sucia en el rostro. Verlos juntos siquiera, así de juntos, me hace perder hasta en el ring número 256" Su amiga, Jazmín, era como una hermana para ella. Aunque no se parecieran ni un poco, y Mar sabía que eso era lo que a Thiago le gustaba. Jazmín era rubia, de ojos claros, alta y de un cuerpo perfecto. Mar era morocha, baja, de ojos oscuros, y si bien tenía bonito cuerpo, no era lo suficiente como para que Thiago se fuera con Jazmín y la deje a ella celando, sola, llorando. Marianella ya no sabía más que hacer. Sí le pedía una explicación a Thiago, el se enfadaba y discutían. Si le pedía una explicación a Jazmín, ella se hacía la ofendida y se ponía a gritar a todos los vientos que estaba loca. Pero Marianella no estaba loca, no era tonta, y se notaba desde lejos que Jazmín era una oponente difícil. "¡Qué amiga!" pensó irónicamente la morocha. Se supone que las amigas están para apoyarse en momentos así, y no era nadie más que su amiga la que le estaba haciendo sentir así. Ella conocía a Jazmín, sabía que era insoportable en cuánto a ego se tratase, y sobre todo en histérica; en eso nadie le ganaba. Era una mina odiosa y bonita a simple vista, pero cuando la llegas a conocer es una chica buena y graciosa. "Claro, hasta que se le cae la medianera" Para ella, todo estaba perdido. Solo lágrimas y rabia podía echar. Lo demás adentro, la furia, la impotencia; todo adentro, porque si los dejaba salir el lío se armaba. - ¿Petisa? Ella ni siquiera levanta la mirada. Sabe que es él y no quiere mirarlo, Tacho es un gran amigo, se conocen prácticamente a la media hora que ella estuvo en el orfanato. Pero odiaba que la vean así, porque ella era fuerte, pero como siempre; la coraza se rompe. Tacho también había sido novio de Jazmín, y también lo digo porque Mar ya no lo es más de Thiago. Pero Tacho supo llevarlo bien, no se sabe si era porque tenía la coraza tres veces más fuerte que Marianella o porque simplemente no le molestó porque el estaba feliz con Melody. Quien sabe... - ¡Eh! Petisa - el rubio agitó su mano frente al rostro de la morocha. Ella, a duras penas, levantó el rostro. El rubio se sintió mal al ver el bonito rostro de su amiga estar bañado en lágrimas. Era como una punzada de pena. Tacho no era madura, pero con Marianella se había sentido siempre como un sobre protector, un hermano. Le dolía verla llorar a sí, y el sentía que era su culpa, por más que ella no estuviera llorando por hechos que el haya realizado, para Tacho era como si eso pasara. - Peti - dijo con dulzura, sentándose junto a ella. - ¿Qué pasó? Ella negó con la cabeza. El no supo si ella le intentaba decir que "nada" o que simplemente "no quería hablar". - Dale petisa - el rubio no recibió respuestas tanto físicas como verbales. Solo escuchó que ella sorbía por la nariz otra vez - Che ¿Te comieron la lengua los ratones? Mirá que sos parlanchina y ahora te venís a hacer la santa. Silencio. Tacho suspiró al ver que ella ni siquiera se quitaba el cabello de la cara, obstruyéndose a los ojos de Tacho. El rubio miró al piso, apenado. Sin querer admitirlo el sabía que Mar estaba así por la culpa de Thiago. Tacho había comenzado a repudiar un poco a aquel "pendejo" como él le decía. Thiago tenía a Marianella, si Tacho la tuviera no la dejaría ir, eso era de seguro y afirmado. - Si no querés hablar... yo te entiendo - murmuró. Se sorprendió al ver como ella colocaba su cabeza contra el hombro de él. En realidad la acción no le sorprendió, porque ella siempre había sido muy pegajosa con él; y viceversa. Lo que le sorprendió fue la reacción que su cuerpo sintió al contacto de los pechos de ella contra su brazo. Marianella era solo su amiga, pues debería recordárselo a su mente morbosa. - Perdón - susurró ella, con la voz rota por el llanto. El quedó petrificado. ¿Ella se estaba perdonando por que sintió lo que ella provocó en él? ¡No! Lo estaba haciendo porque no quería hablar. Que tonto eres Tacho, deja de ser tan lambisco. - ¿Es él no? - preguntó el rubio. Ella asintió y su largo y lacio cabello rozó el brazo de Tacho. El rubio sintió un escalofrío y todos los vellos del brazo se le erizaron. - No tienes que hacerle caso, Thiago es un tarado cuando quiere... Ella volvió a asentir acomodándose en el ancho hombro, los pechos chocando contra el fuerte brazo del rubio. Sí seguía haciendo aquello Tacho iba terminar consolándola de otra manera. Tragó saliva. Ni siquiera podía pensar en otra cosa que no sea tocarla mientras ella estaba rozándole inconscientemente. - Si quieres mi opinión - el rubio levantó las cejas - Creo que es un tarado al dejar a una mina como vos. Ella levantó la mirada. Tenía un puchero de masoquismo para él y los ojos marrones le brillaban ausentes. ¿Eran marrones o negros? Tacho quedó medio absorto mirándolos. Tenía ojos más vivaces y bonitos que Jazmín, y recién se había dado cuenta. - No valgo nada - susurró ella, volviendo a bajar el rostro. El rubio pasó el brazo que estaba haciendo contacto con la chica hacia los hombros de ella, pensando que así quedaría atrás los pensamientos lujuriosos. Había pensado tan mal, y se dio cuenta al sentir los redondos pechos chocar contra el torso de él. - ¿Vos no valer nada? Petisa vos vales oro. Ella sonrió apenas, levantando las comisuras de los labios del color de la cereza. - Mentiroso - susurró ella. - ¡Yo no miento! - dijo - Yo digo la posta. - ¿En serio? - ella volvió a levantar el rostro. Tacho seguía sin entender como Thiago pudo haber dejado a Mar, era tan linda. - Sí - susurró el. - Decime la posta entonces. - Que tarado es Thiago al dejar una mina como vos - eso había salido de los pensamientos oscuros de Tacho, pero el rubio tardó dos parpadeos en darse cuenta del error que cometió. Ella lo miraba con una sonrisa, y Tacho supo que el no mentía. - Gracias - dijo ella, dándole un beso en el cachete al rubio. Tacho quedó sin respiración al sentir aquellos labios carnosos y redondeados sobre su mejilla, y cuando hicieron presión el rubio juró que Marianella Rinaldi no era una chica común. Marianella era imperfecta; con su baja estatura, con su carácter celoso, con su poca inteligencia y con sus chistes malos en ocasiones serias. Pero ella no iba a dejar de ser perfecta, nunca, a los ojos de Tacho Morales. Porque para él no importaba que ella sea baja, mientras tenía el cuerpo que tiene. A él no le importaba que ella sea celosa, porque sabía que daría cualquier cosa porque ella lo celara. Tampoco le interesaba que sea poco inteligente, porque Marianella no era inteligente; pero si era viva, precoz, audaz. Y si había algo que le gustaba de ella, es que le hacía reír y sonreír a diestra y siniestra. Ella era como la chica que siempre quiso. Bonita; no importaba que Jazmín lo fuera más, porque Mar tenía su belleza y era grande. Era vivaz; le encantaba ver las cosas que ella podía llegar a realizar. Celosa; le encantaría ser él quien reciba los celos de la pareja, y no ser él quien los tenga que dar. Graciosa; no había palabra en dos oraciones de ella que no te hicieran reír. Tacho la miro fijamente su mirada ardia estaba a punto de besar esos labios de cereza que ¨El Pendejo¨ No supo quito el pelo de la cara y le dijo .-Mar yo no miento, mira que para que yo diga la verdad tiene que ser verdad-. Mar solto una risita inocente y dulce .-Sos un mentiroso-. Le volvio a decir y se le arrecosto en el torso Tacho volvia a sentir ese calor ese escalofrio esa lujuria que lo invadia por dentro, Tacho estaba consiente de que o se hiba o se hiba a consolar a Marianella de otra manera.-Tacho-. le dijo .-Vos que sos hombre decime la verdad-. Tacho y su lado oscuro pensaba en que le hiba a hablar de que le gustaba-.¿Yo soy linda?-. le pregunto, tacho se alivio al saver que no era de esa morbosidad de la que el pensaba .-Vos sos una yegua Mar-. le digo Marianella quedo aturdida con la respuesta y se levanto de la mesa Tacho se levanto tambien y continuo .-Mar sos una yegua una reina te veo y me vuelvo loco, siento un escalofrio cada vez que me miras-. Se acerco mas acortando la distancia entre ellos y continuo mientras le toma delicadamente de las mejillas .-Vos sos un Cielo un Paraiso tan solo verte llorar siento que llueve en mi corazon y que se derrumba una nube-. Tacho-. Le respondia Mar -. Si Tacho el es el que te va a desmostrar lo que vales lo preciada que sos-.Y la beso se encendieron estrellas y soles .-Tacho, porque hasta ahora me lo decis- le pregunto dulcemente con una mirada profunda que mataba a cualquiera -Porque hasta ahora me doy cuenta que sos mas linda que jazmin- Y la volvio a besar...