NOTA: -Las citas en cursiva son los comentarios del narrador de la historia- ósea mis comentarios

-Las citas en imprenta corresponden a diálogos e impresiones de André Grandier y de otros personajes que intervienen en la trama ..

-Las frases delimitadas con barras, son pensamientos d vertidos de manera textual por los personajes que intervienen en este capitulo

-Los puntos suspensivos sirven para identificar los silencios entre una frase y otra…

-La escritura subrayada corresponde a notas o cartas textuales que leen los personajes.

TE AMARE MIENTRAS VIVA

CAPITULO 12

Después del inesperado encuentro con Helena y sus hijos, André regresa a la mansión Jarjayes lleno de júbilo; no quiere que nada ni nadie le arrebate este momento felicidad que la vida le ha regalado.

Aun así un pensamiento invadía su cabeza, pues esta situación no se podría ocultar por mucho tiempo, en solo dos días, sus hijos, la familia Jarjayes, su abuela y en especial Oscar conocerían la verdad y su vida cambiaria por completo.

André Grandier grabó en su memoria los rostros angelicales de sus hijos, y estando en sus aposentos dio gracias a Dios diciendo

-Dios, hoy quiero darte gracias por la vida que me has dado, y por darme la oportunidad de ser padre y de tener dos maravillosos hijos; también quiero darte gracias por darme unos momentos de vista y grabar en mi mente sus rostros;…

Mi pequeña Jazminne, tan linda como mi madre, y en honor a ella lleva su nombre. Sus ojos tan verdes como las esmeraldas, su cabello rubio, su piel tan blanca como la nieve, su cuerpo delgado y sus labios carnosos, es casi tan linda como la mujer que amo;… y mi pequeño André, parece que me estuviera mirando en el espejo cuando tenía su edad, pero su mirada es dulce y serena …

¡Cuánto tiempo perdido!, como me hubiera gustado verlos dar sus primeros pasos, calmar su llanto en las noches, enseñarles sus primeras palabras y mostrarles lo bello que es el mundo en que vivimos…, Aun así te doy gracias, porque ahora tendré la oportunidad de recuperar ese tiempo y brindarles todo mi cariño; ayúdame a ser un buen padre.

Mientras tanto en el estudio, el pintor da los últimos toques, resaltando el color zafiro especial y único que poseían los ojos de la dama que posaba ante él.

Oscar lucia agotada, pero aun así posó para el pintor, hasta que este exclamó.. -Ya he concluido con la obra señorita

En ese momento se presentan en el estudio el General Jarjayes y el ama de llaves, quienes quedan boquiabiertos ante la pintura.

Para el General el cuadro es perfecto ya que se habían logrado plasmar en él la fuerza y entrega de Oscar a su servicio militar; y según su impresión, ella se veía gloriosa.

Para su nana la pintura era algo exagerada, pero el pintor no había dejado de lado ningún detalle del rostro de su adorada niña, pues se veía esplendida y hermosa.

André se apresura para contemplar la pintura, pero su vista no le permite hacerlo;… Oscar que está junto a él, nota el gran esfuerzo que hace André; por eso su expresión no es de alegría, sino de un profundo dolor

Al ver la reacción de Oscar el pintor dijo… -Esta es la mejor obra que he realizado, pero si no les gusta me la llevaré a mi casa y la conservaré como uno de mis mas grandes tesoros

Inmediatamente el General Jarjayes le respondió – No por favor, déjela, este será el orgullo de la mansión Jarjayes; venga conmigo, brindemos por esa maravillosa obra

El pintor, el General y su ama de llaves salen del estudio dejando a Oscar y André solos ante el enorme cuadro en el que se enmarcó el retrato

Oscar se sirve una copa de coñac y se sienta sobre el sillón, ella conoce la triste realidad del hombre al que ama, pero nota cierto aire de alegría en su rostro.

André más que ansioso por apreciar el rostro de Oscar plasmado en el lienzo, se pone de pie ante el cuadro, e imagina lo que sus ojos no pueden ver; entonces dice… -Tan bonita como la describen, tu sonrisa brilla como si todas las luces del mundo estuvieran iluminándote… y la corona de laureles que llevas en tu cabello rubio es tan bonita…

Oscar escucha atentamente las palabras de André y no puede contener la tristeza que ahogaba su garganta,… las lagrimas empezaron a brotar por sus ojos, y pensó para sí… / André no intentes lo imposible, yo ya sé que no puedes ver, en la pintura no llevo ninguna corona de laureles…/

Pero André continuo diciendo - Una rosa blanca, no!.. son muchas rosas blancas ¡! Que bosque es ese?... ya sé, es el bosque de Arras donde te invité una vez, no es así Oscar?

-Es cierto André, el pintor me dijo que iría hasta Arras para poder hacerme un boceto

André exclamó -Es maravilloso! Tu gentileza, tu nobleza y hasta tu delicadeza están expresadas. Nunca podré olvidar toda tu belleza, la cual ahora esta dibujada aquí.

Oscar, se estremeció ante las hermosas palabras de André, por lo que no pudo contenerse y decir-Muchas gracias André – se puso de pie ante él, y acaricio suavemente su rostro.

André se quedó por unos minutos más intentando ver el cuadro, pero Oscar salió corriendo del estudio.

No podía contener las ganas de llorar y sacar a la luz tanto sufrimiento por el que estaba atravesando. Ella sabía en su interior que el futuro que tanto había anhelado junto André nunca llegaría, pues sus días estaban contados…

Desde el recibidor el General la observa, y acercándose a ella le dice…-Oscar, porque lloras hija mía? que pasa contigo?

Ella le respondió – Padre, dime, porque no puedo ser feliz?

El General Jarjayes se entristeció por las palabras de su hija y estrechándola entre sus brazos le dijo… -Claro que puedes hija, serás feliz, muy feliz, te lo mereces, eres una mujer integra a la que la vida nada le puede negar…, y ahora sécate esas lagrimas, pues tu padre hará todo lo que este a su alcance para que seas dichosa.

Oscar se enterneció ante las dulces palabras de su padre quien siempre había sido muy duro con ella. Se secó las lágrimas y le esbozó una leve sonrisa, entonces el General le dijo…-Así te vez mucho mejor hija mía; sabes, hoy vino a verme el Conde de Girodelle

-Girodelle?... a que vino?... hace mucho que no lo veo, me gustaría hablar con él, creo que le debo una sincera disculpa

-Creo que no será posible, pues el Conde vino a despedirse, se ha marchado de Versalles, renunció al ejército, y me ha dicho que iniciara una nueva vida en otro lugar

Oscar bajo la mirada y ante la noticia dijo – Ya veo, me hubiera gustado verlo aunque fuera una última vez

El General recordando la carta que Girodelle le había dejado se la entregó en sus manos a Oscar, quien recobró el semblante y se dirigió al viejo roble para leerla. La nota decía lo siguiente…

[Madmoaselle, escribo estas líneas porque me faltó valor para ver su rostro por última vez; he decidido dejar Versalles y el bullicio de Paris para re encontrarme.

Desde que tengo uso de razón le entregué mi vida al ejército y a la corona, y nunca me cuestioné el por qué; Pero gracias a usted, he comprendido que la vida es algo más que empuñar una espada.

Deseo que nunca olvide que el amor que le confesé es el más sincero y puro. Fueron muchos años tras sus pasos, fueron muchas las noches en las que soñé con sus labios y su cuerpo. Usted ha sido la única mujer a la que he amado.

Desde que descubrí su belleza natural y la nobleza de su espíritu, no ha pasado un solo día en que no piense en usted, mi mayor anhelo siempre ha sido verla dichosa.

Es por eso que ha llegado la calma a mi corazón; llegar a la conclusión de que sin usted mi vida no tenía sentido fue muy difícil de aceptar, y más difícil fue comprender lo que significa el amor. Pero cuando uno ama debe olvidarse de los instintos y pensar primero en esa persona antes que en uno mismo.

Es por eso mi querida Oscar que he decidido marcharme, hay muchas cosas que quiero conocer, creo que la tormenta ya pasó.; y ahora me permito decirle que no guarde mas su pasión, entréguela! Regale algo de su belleza y de su alma a la persona que ama.

Entréguese a ese sentimiento que la invade y sea feliz, no se niegue al amor.

Yo se que usted ama, y sé que ese amor es correspondido, él al igual que yo, la amó en silencio, pero debo aceptar que en este duelo he sido el perdedor.

Oscar, siempre estarás en mis recuerdos como una persona inigualable, por eso se que entenderás el significado de estas líneas, ama…, ama intensamente, y dale gracias a la vida por ser una mujer maravillosa.

Con todo mi amor… Conde, Víctor Clemente de Girodelle]

Oscar estrechó la nota en su pecho y en voz alta se dijo – Ama intensamente…, Gracias Víctor, siempre estarás en mis recuerdos con una persona muy valiosa… Amor mío, André, he sido tan egoísta, tan ciega…. Te amo y no puedo esperar más para decirte lo que siento

En ese instante Oscar logra escuchar caballos dentro de los jardines de la mansión, así que ingresa en su casa en busca de André. Cuando se encuentran, el ruido de los caballos es más intenso; Oscar y André saben que es a ellos a quienes buscan.

Alain de Soisons y tres solados más, se hacían presentes en la mansión Jarjayes, y dirigiéndose a sus compañeros les dijeron… -Comandante, André, acabamos de recibir órdenes del Coronel De Guilló

Oscar conmocionada por la presencia de sus subordinados se dirige al líder de los tres… -Alain viniste hasta acá?

- Solo le informo que hemos recibido la orden de que mañana a las 8 de la mañana la compañía B de la guardia Francesa, levantará armas y caminara hacia la plaza de Tullerias. Lo hará junto con otros regimientos, pues los alborotadores están armados

-Gracias Alain, regresen a las barracas, los alcanzaremos allá

Oscar mira André y le dice – Si Alain vino hasta aquí, es porque la orden implica atacar al pueblo, espero… que solo sea una impresión mía

André asintió en silencio a las palabras de Oscar, quien a su vez le dio la siguiente orden

-André por favor prepara los caballos; mañana debemos salir muy temprano a Paris

André bajó hacia el establo; en su interior sabia que esta no era un orden cualquiera. Oscar tenía mucha razón en presentir que el ataque contra el pueblo era inminente.

Mientras ajustaba las riendas de los caballos y terminaba de alimentarlos, el General Jarjayes se pone de pie en el umbral de establo. André no distingue de quien se trata y creyendo que es Oscar le dice… -Ya está listo, puedes irte cuando quieras

Entonces el General se acercó a él, y André pudo ver con claridad de que no era Oscar quien estaba a su lado, entonces se disculpó.

El General Jarjayes, tomo la palabra y le dijo a su sirviente…-André saldrás mañana con ellos, yo no sé cuándo pero también hare lo posible por alcanzarlos. Antes de que partas, quiero decirte algo muy importante

-Usted dirá General

-Si fueras un noble permitiría que te casaras con Oscar, y no solamente haría eso, te daría mis mejores augurios con todo mi corazón, pero por favor, no dejes que te maten. ¡Vuelve André, vuelve!

El General se había sincerado con André, el sabia que Oscar lo amaba, y que solo él podía darle a su hija la felicidad que ella tanto anhelaba; por tal razón estaba dispuesto a entregarle su titulo y estrechándolo entre sus brazos agregó…-Lo harás André? Harás lo que te pido?

André satisfecho por las palabras y por la reacción del General, quien abiertamente le estaba dando su consentimiento para ser feliz junto a Oscar le respondió… -Así lo haré General Jarjayes

Oscar estaba observando desde afuera de las caballerizas la escena, y al escuchar las palabras de su padre, prefirió no interrumpir y celebró en silencio que por fin la había comprendido.

Esa noche el ama de llaves quien también era la abuela de André, les preparó una cena sin precedentes. El General había ordenado preparar infinidad de platillos para compartir con su familia.

Esa noche mientras la servidumbre preparaba la mesa ocurrió lo impensado. El General fijando su mirada en André, quien ayudaba a su abuela con la comida le dijo… -Hijo, deja que los sirvientes se ocupen, hoy quiero que tú y tu abuela compartan esta cena en la mesa con nosotros

Oscar guardó silencio esperando la reacción de André, y para su sorpresa él contestó… -General, usted siempre ha sido como un padre para mi, a pesar de su carácter y de que casi nunca lo he visto sonreír, se que su corazón es bueno y que ama profundamente a su familia; quiero aprovechar esta ocasión para felicitarlo por la excelente hija que ha formado, y con gusto mi abuela y yo compartiremos la mesa con ustedes.

La abuela titubeo para sentarse a la mesa, pero Lady Jarjayes fue muy insistente y la invitó a sentarse junto a ella

André tomó el lugar junto a Oscar quien por debajo de la mesa le tomó la mano.

El General no pudo contener la alegría que en ese momento lo invadió, y algunas lagrimas se escaparon de sus ojos. Esa noche los Jarjayes y los Grandier compartieron como una sola familia, recordaron muchos momentos de sus vidas, y entre algunas risas se despidieron cuando la noche llego a su fin.

André partió a su habitación más tranquilo, sabía que los días que se avecinaban serian terribles. Pero una esperanza nacía en su corazón, ahora a pesar de su escasa visión, entendía que debía concentrar sus energías en recuperarse, para poder educar a sus hijos y conquistar abiertamente el amor de Oscar para que ella finalmente le confesara sus sentimientos.

Oscar también pensaba en que ahora que su vida empezaba a tener sentido se acercaba lentamente a la muerte. Pero un deseo en su corazón hacia que anhelara la vida; esa vida que tanto necesitaba para entregarse en cuerpo y alma al hombre que había elegido.

Mientras tanto en Paris, Saint Just y Robespiere junto a otros revolucionarios se reúnen para terminar de una vez por todas con la monarquía. Ahora el maestro esta enceguecido por el dolor y muchos de sus discursos son motivados por el desprecio que ahora siente por la mujer que no ha podido dejar de amar.

Este hecho lo conoce Saint Just quien se aprovecha de Robespiere para saciar su sed de sangre.

En la central de operaciones revolucionaria, Saint Just organiza uno a uno los ataques a Versalles para presionar a la familia real; entonces uno de sus colaboradores le dice

-Maestro, hay cierto edificio camino al palacio que según mis informes está siendo usado para resguardar el armamento militar, creo que sería muy conveniente asaltar dicho edificio, pues nuestras armas no son nada comparadas con las que poseen los soldados que están apostados sobre las calles de Paris

Saint Just le respondió – Ese es un dato interesante, y… se podría saber si este camino conduce alguna mansión de nobles?

Su subordinado le respondió -Según me han dicho, este camino solo es transitado por aquellos que se dirijan a la mansión Jarjayes

-La mansión Jarjayes dices?... Bien. Considerando que se trata de armas, habrá que organizar un ataque. Asegúrense de asesinar a toda persona que trate de impedir el robo de las armas, en especial a los soldados que transitan ese camino

-Pero señor, los soldados están en las barracas, es imposible que puedan pasar por ahí

Saint Just con la idea firme de cobrar venganza les responde… -– Se que la Comandante Jarjayes no duerme en las barracas, así que de seguro pasará por ese camino, cuando la vean… mátenla! Y si ven que la acompaña un soldado, no lo maten, solo tráiganlo ante mí, si es el hombre que pienso… tendrá una muerta lenta y llena de sufrimiento.

-A la orden señor.- De inmediato un centenar de personas y alrededor de 30 revolucionarios armados, salen rumbo al edificio.

Cerca del alba, Oscar y André parten en sus caballos rumbo a las Tullerias. Van despacio apreciando el paisaje que rodea a la mansión.

André fija su mirada en Oscar, pero solo puede ver sombras, así que en su mente le pide a Dios que le dé solo una oportunidad para poder ver con claridad; presiente que tal vez esta sea la última que tenga para decirle a su amada la verdad que el ahora conoce.

Oscar por su parte, solo piensa en el sufrimiento de André. Piensa en la forma de hacerle entender que estando a su lado su vida corre un grave peligro. Desea decirle cuanto lo ama…, desea decirle que ella conoce perfectamente su padecimiento y que a pesar de ello, jamás dejara de amarlo aun cuando la muerte toque su puerta.

Estando ya en el camino logran escuchar ruidos y gritos de muchas personas, unos segundos después…, la multitud se hace presente con palos y piedras en dirección al edificio en donde estaban algunas armas pertenecientes al ejército de su majestad.

Oscar y André se detienen en el camino tratando de pasar desapercibidos. Pero uno de los subversivos se percató de la presencia de los soldados e incitó a la turba para multitud les tiraba piedras y palos, pero los revolucionarios empezaron a disparar a matar.

Oscar y André no tuvieron más alternativa que adentrarse en las aguas del lago, pero una de las piedras que caían del cielo cual lluvia otoñal, golpeó la cabeza de André hiriéndolo.

Como pudo, Oscar arrastró el caballo de André quien yace sobre el corcel casi desmayado y lo conduce rápidamente hasta el bosque, en donde la obscuridad reinaba. Por ende no fueron hallados por los rebeldes.

Oscar recuesta sobre la hierba el cuerpo de André y con uno de sus pañuelos humedecido con agua del lago limpia su herida. Poco a poco André recobra el sentido. El golpe de la piedra tuvo un efecto positivo para su visión, pues en ese momento pudo ver con claridad el rostro de Oscar.

Aun asustada por el ataque, Oscar se dirige André y le dice - No podemos seguir adelante, regresemos

André toma su caballo y ambos empiezan a caminar muy despacio en medio de la espesura del bosque, pero todos los caminos están cerrados por la turba, así que deciden no avanzar más y esperar hasta que la gente se disipe,… entonces Oscar pregunta… -André dime como te sientes?

Él le respondió -Estoy bien, no te preocupes pronto sanaré

Oscar exigiendo la verdad le dice… --Me has estado engañando durante mucho tiempo, estoy hablando de tu vista. El doctor me lo dijo, con dificultades puedes ver. Eso es cierto?

André no responde a la pregunta de Oscar. Entonces ella le dice… -André, regresemos a casa de una vez. Más tarde que marche a Paris, no te llevare conmigo. Le pediré a la nana que te cuide y regresaras solo al cuartel

Oscar avanza unos pasos hasta quedar frente André y muy cerca de su rostro le suplica…-Por favor haz lo que te digo, André no dejes que nada te pase

André guardo silencio por unos cuantos segundos, y desde el corazón le respondió… -Iré contigo… Oscar lo haré, tu sabes que siempre he estado contigo y no voy a dejarte nunca

Tal muestra de amor hizo que Oscar no se contuviera, así que desde el fondo de su alma y con lágrimas en sus ojos le dijo… -André, yo siempre estuve enamorada de Fersen mientras sabia que tú me amabas, yo… amaba a Fersen. Dime, acaso sigues amando a una persona como yo?

André le respondióTe Amaré Mientras yo Viva…

Oscar abraza André con tal fuerza como si en su abrazo le dijera todo lo que desde hacia tiempo sentía por él, pero era necesario decirlo, así que sin titubear le confesó… -André yo también te amo! te amo!

André la mira con ternura y tomándola de la mano le dijo-Querida Oscar, yo ya lo sabía, lo supe desde hace mucho tiempo, lo supe desde antes de nacer

Ambos se funden en el más sublime de los besos, por fin, Oscar confesaba lo que su corazón no podía acallar.

La mujer que había intentado ocultar salía con ímpetu apretando con fuerza el cuerpo del hombre al que deseaba entregarse por completo.

-André, no sabes cuánto tiempo había esperado este momento, este sentimiento puede más que mi voluntad, yo creía estar enamorada, pero solo hasta que supe que sin ti mi vida no vale nada, entendí lo que es el amor.

Tú eres mi amor y mi tesoro más valioso, y quiero… que compartamos nuestras vidas. Cuando estás conmigo me dan ganas de vivir, sí… quiero vivir!

André embriagado por el abrazo de su amaba y por su exquisito aroma le dijo -Oscar yo solo sé que tú me complementas, eres y serás para siempre, el amor de mi vida

-André quiero ser tuya, quiero que seamos marido y mujer de hoy en adelante…, aquí en la obscuridad, frente a todas aquellas almas que nos miran desde el cielo, quiero que me enseñes todo tu amor, necesito de ti …

Con estas palabras André besa los labios de Oscar posando sus manos sobre su fina cintura. Oscar se entrega en sus bazos sin temor, pero su cuerpo tiembla y sus manos están muy frías. Ese mismo frio es percibido por el pecho desnudo de André al que acaricia cual seda fina.

André entiende que Oscar solo puede ser suya, y como la rosa más bella de todo Versalles merece ser tratada con delicadeza,… como toda una dama. Desabrocha uno a uno los botones de su uniforme militar para llegar después hasta sus pechos, los cuales se posaron sobre la palma de sus manos como el algodón.

Todas estas sensaciones nuevas para Oscar, le proporcionaban gran felicidad. Ella que se había reservado para la persona a la que había amado en secreto, ahora era un libro abierto cuyas páginas serian leídas.

André penetró su cuerpo suavemente, y Oscar embriagada de pasión, le dio lo mejor de ella, y expresó todo su amor en un acto de complicidad… como aquellos amantes a los que la luna envolvió en sus brazos. Abrazados sobre la hierba, André toma la palabra y le dice a su amada…-Sabes, muchas veces soñé con este momento, pero jamás imagine que llegaría…, Oscar hoy me has hecho el hombre más feliz sobre la tierra, por eso quiero que seas mi esposa.

Yo no sé si el Rey o General nos lo permitan, pero solo sé que Dios ha sido testigo de nuestro amor y nos ha dado su bendición para que por fin seamos felices; dime amor mío, quieres ser mi esposa?

Oscar entregada a la tibieza la de la piel de André le respondió -Claro que sí, juro ante Dios, amarte y respetarte, en la salud, en la enfermedad, en la tristeza, y en la alegría, en la juventud y en la vejez y hasta que la muerte nos separe

André abrazándola con fuerza y expresando en su abrazo la alegría que invadía su ser le respondió.. -Yo también lo juro Oscar…, juro seguir amándote a pesar de las adversidades, y mi amor jamás se agotará, aun si la muerte nos separa.Y ahora que eres mi esposa ante Dios, debo decirte algo muy importante sobre mí; y espero que lo comprendas, ya que hasta ayer desconocía este hecho

-André, acaso debo comprender algo de ti, cuando has sido tú quien siempre ha estado a mi lado a pesar de mi?

-Oscar esto es diferente;… veras hasta hace algunas horas mi vida no tenía mucho sentido, pensaba en ti y en que tal vez nunca podríamos ser felices debido a mi ceguera; pensaba que no podía condenar a nadie a estar a mi lado en estas condiciones.

Pero sucedió algo que no esperaba, y eso tiene que ver con mi pasado, y con una mujer que tú conoces.

Oscar intrigada por las palabras de André pregunta… -Una mujer?

-Si, se trata de Helena. Recuerdas que en algún momento había decidido unir mi vida a la de ella? …

-Lo recuerdo amor mío…

- Bueno, en aquel tiempo fue que descubrí mis verdaderos sentimientos por ti y estos no pudieron ocultarse, así que Helena supo entenderlo y por eso nuestra relación terminó. Yo la quise mucho,… ella fue para mí como un bálsamo en mis momentos de angustia; pero nunca pude amarla, pues mi corazón siempre fue tuyo.

Después ella se marchó de Paris, y solo hasta mi re encuentro con Rosalie supe que Helena era madre.

Desde ese momento me había propuesto encontrarla para conocer la verdad, necesitaba verla, y escuchar de su boca el nombre del padre de sus hijos.

Quizá tú no lo sabes, pero Helena fue víctima de abuso; Fiorele de Saint Just abusó de ella y por eso no era claro para mí quien era el padre de sus hijos.

Pero ayer en la tarde, todas mis dudas quedaron atrás,… Helena esta en Paris y me ha dicho la verdad sobre sus hijos…, Oscar, ellos también son mis hijos. Soy el padre de dos niños de 8 años; y quiero darles todo mi cariño. Pero… yo a ti te amo, y no quiero separarme de ti nunca más, por eso te suplico que me entiendas y que aceptes mi realidad

Oscar guardó silencio, jamás se había cruzado por su mente la idea de que André fuera padre. Entonces él la estrecho entre sus brazos y mirándola fijamente a los ojos le dijo…-Oscar… yo te amo y créeme cuando te digo que jamás te dejaré ir.

Oscar entendiendo las palabras de su amado le respondió -André, tu eres mi esposo, y si tienes hijos, ellos también serán mi hijos; no puedo culparte por haber buscado a otra mujer cuando yo creí amar a otro hombre.

Mi amor por ti no tiene barreras yo te seguiré siempre, toda la vida.

André le agradeció con un gesto las hermosas palabras de Oscar. Beso sus labios intensamente envolviendo con su cuerpo la desnudez de su esposa.

Oscar después de entregarse al beso de su esposo, le pregunto… -Pero dime los has visto, ellos ya te conocen?

André le respondió lleno de alegría -Si amor mío. Los vi, es un niño y una niña… Jazminne es su nombre; ayer la pequeña salió de su casa buscando a su padre, y fue entonces cuando la encontré llorando en el árbol junto al lago de la mansión. Yo no sabía quién era ella, hasta que un rato después llego Helena. Al verme Helena me reconoció pero los niños aun desconocen quien soy yo.

Además también tengo un hijo; André Giuseppe es mi hijo varón.

Oscar concentrada en las palabras de André y admirada por la alegría que expresaba en sus palabras al hablar de sus hijos no pudo evitar preguntarle…-Quieres decir que tus hijos aun no saben quién eres tú?

André bajo la mirada y le respondió –No aun. Ellos solo saben que el nombre de su padre nombre es André Grandier; pero Helena me ha pedido que le dé tiempo para presentarme ante ellos.

Oscar ese momento será muy importante para mí, y quiero que estés a mi lado cuando suceda

Oscar entrelazo su mano a la de el hombre que estaba a su lado y le dijo… --André, ten la seguridad de que estaré contigo… y pensó para sí

/ André, me queda tan poco tiempo para vivir; como podría negarte la posibilidad de ser feliz con tus hijos. Como me gustaría haber tenido mejor fortuna y tener un hijo tuyo… pero, el amor no es egoísta, ya que cuando se ama debemos olvidarnos de los instintos y pensar primero en esa persona antes que en uno mismo/.

André incrédulo ante las palabras de su amada le preguntó -Oscar no me odias por mi pasado? …

Oscar saliendo de sus pasamientos y esbozando una amplia sonrisa le respondió -Jamás podría hacerlo. Debo confesar que jamás esperé esta noticia, pero este momento junto a ti, y la celebración de nuestro amor, hace que pueda entenderlo.

Y agregó…- André, prométeme que serás un buen padre y que les enseñaras a tus hijos el verdadero valor de la nobleza y que ellos tendrán un corazón tan puro como el tuyo…

-Por que lo dices Oscar? por qué debo prometerte algo así? … acaso es no estarás conmigo viéndolos crecer?

Oscar guardo silencio y entonces mirando con ternura a su esposo le dijo…-Siempre, siempre estaré contigo. André abrázame… abrázame muy fuerte…

Aquella mágica noche el amor había sido el protagonista. Después de entregarse el uno al otro en un acto de amor sin precedentes. El deber los obligaba a partir hacia las barracas. Ambos saben que sus destinos tendrán que pasar por pruebas muy duras para poder disfrutar del amor que por tanto tiempo les ha sido negado.

Al llegar a las barracas, Oscar partió hasta el despacho del General en Jefe en donde todos los Comandantes de las compañías que partirían a las Tullerias recibirían las órdenes para ese día.

Era la mañana del 13 de julio de 1789. En la barraca del regimiento B todos los soldados, incluyendo André Grandier, se reúnen para decidir entre todos que es lo que harán ante esta nueva situación

Alain de Soisons toma la palabra y se dirige a sus compañeros diciendo … -Amigos, los Comandantes de todas las compañías de la Guardia Real, han sido convocados para recibir órdenes de atacar al pueblo y a todos aquellos que participen de la revolución de Francia; Nosotros no podemos hacer oídos sordos y cumplir estas órdenes como si fuéramos títeres del Rey.

Tenemos que entender que somos personas, y como tales debemos tomar una decisión muy importante. No olviden que estamos hablando de sus familias y de gente inocente que solo se ha preocupado por tener un país igualitario. Yo Alain de Soisons, he decidido que si me ordenan disparar contra el pueblo, dejaré la guardia y me uniré al grito de la revolución.

Todos los soldados guardaron silencio ante las palabras de su sargento, pero uno de ellos, respondió… -Alain, si tomas esa decisión, ten la seguridad de que mi familia y yo te acompañaremos; yo soy parte del pueblo!, y los seres a los que amo también. Jamás podría apretar el gatillo frente a ellos.

Así que hermano, yo te acompañaré en esta decisión, pues pienso igual que tu.

Al escuchar las alentadoras palabras del soldado Grandier, el resto de los solados de la compañía B se sumaron a la decisión de apoyar al pueblo pese a las órdenes que pudieran impartirles.

En ese instante Oscar se hace presente en las barracas, con el rostro desencajado. Aun así su mirada era firme, y el mensaje para sus hombres seria trasmitido con franqueza conociendo de antemano los verdaderos motivos por los que se habían enlistado en las filas de la guardia real.

Entonces la Comandante Jarjayes se dirige a ellos y les dice… -Bien Caballeros, creo que todos ustedes están enterados de que a las ocho en punto, nuestra orden es mantener a toda la gente armada bajo control. Pero si llegara a presentarse un alboroto nuestro deber es dispararles…

En ese instante llega hasta el umbral de las barracas el Coronel del Guilló, segundo al mando de la compañía después de Oscar, quien sentía un gran aprecio por ella, ya que en alguna oportunidad él había descubierto el padecimiento que amenazaba la vida de su comandante. Y Mirándola a los ojos le dijo… -No se detenga, continúe por favor

Oscar sabía que el Coronel era una buena persona, pero aun así era un aristócrata, y de seguro no iba a estar de acuerdo con lo que ella había planeado hacer. Pero como el tiempo apremiaba, no tuvo más alternativa que continuar con su discurso

-Tal vez muchos de ustedes tengan parientes cercanos dentro de la multitud, y si les doy la orden de disparar probablemente no querrán tirar del gatillo, y yo lo entenderé

Y agregó… - Ahora quiero hablarles con franqueza, y les diré el camino que seguiré esta vez como individuo.

En esta ocasión renuncio a mí puesto como Comandante por la razón de que el hombre al que amo y en el cual confío, tal vez no quiera que ustedes le disparen a la gente de la multitud, y yo obedeceré lo que él diga. Si él dice que pelemos con esa gente lo haremos, sin importar mis órdenes anteriores.

Caballeros, ahora soy la esposa de André Grandier y planeo dejar mi huella de mujer con el papel de su esposa.

Al escuchar las palabras de Oscar el rostro de André se iluminó. Ella le había dado el lugar como su esposo delante de todos sus hombres y pudo entender que el amor de Oscar hacia él era aun más imponente de lo que había imaginado… Por eso se dirigió a su amada y le dijo… -Oscar… mi amor…

Pero Oscar motivada por los sentimientos de mujer que ahora invadían su pecho continúo diciendo… -André, ahora serás tu el que de las órdenes; yo seguiré el camino que tú indiques.

Ante el silencio sepulcral de todos los presentes, Alain de Soisons, soltó una gran carcajada y dijo… -Oscar, puedes tener la seguridad de que no tienes que resignarte.

Antes de que llegaras estábamos hablando, y decidimos que si hay una pelea dejaremos la guardia real y nos uniremos a los demás para pelear por la revolución. Pero si piensas lo mismo no hay necesidad. Comandante si nos ordena pelear por las personas armadas le obedeceremos, aunque dejemos la guardia real…

Oscar dirigió su mirada André y le preguntó… -André? estás de acuerdo?

André asintió con la cabeza y respondió… – Creo que Alain tiene razón Oscar

Oscar se sintió feliz por la reacción de André. Sabía que el camino que le esperaba como parte del pueblo no sería fácil, pero aun así la sensación de felicidad que la envolvía en ese momento haría que cualquier sacrificio valiera la pena.

Ella había decidido unir su vida a la de un hombre plebeyo, renunciando a su titulo dentro de la nobleza, dándole vida un amor invaluable.

Alain de Soisons sintió alegría al enterarse de que ahora su gran amigo sostenía una relación infranqueable con la mujer a la que siempre había amado. Entonces tomó nuevamente la palabra y les dijo… -Estoy a sus ordenes Capitán; y ahora que ya se sabe, ¡felicidades a ustedes dos! …

Toda la compañía B se llenó de esperanza al conocer que su Comandante había decidido unirse en la lucha por la revolución; pero había una persona presente a quien la noticia no le alegro mucho.

Entonces Oscar dirigió su mirada al Coronel y le dijo… -Coronel, ya que usted es un aristócrata, no pretendo que se nos una

El Coronel les respondió -Cierto, no podría hacerlo

Oscar se quedó mirándolo a los ojos, pues sabía que su desacuerdo no era por la decisión de apoyar al pueblo, sino porque el Coronel estaba al tanto del poco tiempo de vida que le quedaba.

Aun así Oscar François de Grandier, supo obligarlo con su mirada a no confesar lo que sabía, y le dijo… -Ahora está en sus manos enviar al cuartel el informe de lo que ha escuchado, porque va hacerlo cierto?

El Coronel le respondió – Correcto es lo que voy hacer

Esta respuesta hizo que Alain empuñara su sable y tomara posición de ataque. Oscar percibiendo la intensión de su subordinado para atacar al superior que tenía enfrente le dijo… -Espera, primero tenemos que escucharlo

Entonces el Coronel de Guilló prosiguió… – Así es, pero descansaré el día de hoy, así que mi informe llegará mañana. No tienen de que preocuparse. Comandante , mucha suerte en todo lo que haga.

Oscar estrecha la mano del Coronel, pues sabía que su intensión era buena, entonces le agradeció

Alain notando que el Coronel en realidad les estaba dando tiempo para lograr el objetivo que se había trazado hizo esta reflexión en frente de todos diciendo… -Por todo el tiempo que he estado hablando mal de usted a sus espaldas, le pido una sincera disculpa Coronel. Es muy extraño conocer a un noble cuyo corazón honre su titulo, y este ha sido el segundo caso que he visto.

Oscar tomo la palabra entre sus hombres y les dijo… -Soldados, ha llegado el momento, prepárense y en diez minutos los espero en el patio, no olviden nada. Esta quizá es la misión más importante de sus vidas!... Y mirando André le dijo.. – Amor mío, te sientes bien para partir con nosotros?

André le respondió… – Claro que si Oscar, me siento mejor que nunca, luchar junto a ti por nuestro futuro y por el de toda Francia me llena de orgullo y esperanza

Oscar bajó la mirada y le dijo… – Está bien mi amor, te estaré esperando afuera y nunca olvides que Te Amo, y le dio un cálido beso en los labios.

Alain que presencio la escena, se dirige a su compañero en tono burlesco y le dice… -Amigo parece que me perdí del algo, que paso entre ustedes?... Resulta que ahora son marido y mujer! Además, La Comandante Oscar está irreconocible, parece una adolescente enamorada. Vamos… no te deja ni respirar!

André esbozó una sonrisa y le respondió –-Alain, Oscar finalmente me ha confesado su amor, me ha dicho que me ama y que solo conmigo puede compartir su vida.

Nos hemos casado ante Dios. Este fue un pacto que hicimos en secreto, pues hasta ayer Oscar perteneció a la nobleza. Hoy esa mujer me ha demostrado que me ama y se ha entregado a mí por completo. Amigo, soy el hombre más feliz del mundo.

Además hay otra cosa que no sabes

Alain con una sonrisa en los labios le respondió -Dime, hay algo mas aparte de que ahora eres un hombre casado?

André mientras terminaba de preparar sus pertenencias le respondió -Si Alain, ayer vi a Helena, y a mis hijos

-Haz dicho tus hijos!?... Eso quiere decir qué?

André continuo diciendo … -Si Alain, ayer los vi, soy el padre de un niño que se parece mucho a mi, y de una niña cuya personalidad asombraría a todo este regimiento…, creo que ahora mi vida si tiene sentido.

Alain aun conmocionado por las palabras de André le dijo… -Valla amigo mío, te envidio… ! no André no es cierto. Me alegro mucho por ti, haz sufrido y te mereces todo esto y más. Comparto sinceramente tu felicidad

André dejando sus pertenencias de lado mira a su compañero fijamente a los ojos y le dice… … -Gracias Alain, pero quiero que recuerdes algo…

-Dime

-Recuerdas la promesa que me hiciste cuando Oscar salvó de la muerte a Lazal?

-Claro que lo recuerdo…, pero a que se deben tus palabras?

-Alain, presiento que este no es un día como los demás, hoy nuestras vidas estarán en riesgo. Lo que hemos decidido hacer es muy peligroso; Por eso necesito que recuerdes ese juramento, y que no lo olvides.

Tú debes cuidar de Oscar si algo malo llega a sucederme. Además, debes entregarle el libro de mis memorias, pues aunque no logré concluirlo, escribí en la última página una carta que solo puede ser leída por ella.

-Pero que dices André, a ti no te pasará nada y después de la revolución, te pondrás en manos de un medico que sane tu vista.

No pienses en cosas tristes, no ahora que la felicidad tocó a tu puerta.

André volviendo su rostro al horizonte en donde los rayos del sol se asomaban con fuerza le respondió… -Tienes razón Alain, ahora debo ser positivo y concentrarme en lograr mi felicidad

-Así es, y hablando de tu visión… Dime como está, puedes ver bien?

André le dijo -Es raro, pero desde ayer veo con claridad; cuando veníamos en dirección al cuartel, Oscar y yo sufrimos el ataque de una turba.

Una de las piedras que nos lanzaron golpeó mi cabeza dejándome casi inconsciente, y desde entonces, mi ojo ha visto con claridad… espero que esta mejoría sea definitiva

Alain sonriente le dijo… -Valla amigo, parece que sol que salió hoy está muy feliz por las cosas buenas que te han pasado. Ahora si es preciso que cantemos nuestra canción favorita…la recuerdas?... Que feliz soy ¡! Nada me angustia, no tengo problemas, la vida me sonríe! jajaja…Vamos ya debemos estar formados…

Ambos compañeros y el resto del regimiento se pusieron de pie en el patio de las barracas.

Con gran voz el Sargento Alain de Soisons exclamó… - ¡Compañía formen! … Regimiento B cargo del Comandante Oscar François de Jarjayes, presenten saludos… ¡firmes!

Oscar entonces se dirige a la compañía y les dice…-Fieles soldados del Regimiento B, empecemos nuestra marcha a las Tullerias… a galope!

Unas cuadras antes de llegar a la plaza de Tullerias, uno de los soldados encargados del reconocimiento de campo le informa a Oscar que la gente armada esta apostada sobre la plaza, y que se enfrentan con lo que tienen a los soldados, lo cual indica que se ha iniciado un baño de sangre.

Entre la multitud que enfrentaba a los soldados, estaban Bernard Chatelet y su esposa, quienes habían sido sacados por la fuerza de su hogar, el cual había sido quemado por los soldados.

Cuando la compañía B de la Guardia Real llego a las Tullerias, el enfrentamiento había concluido y el pueblo regresaba en completa confusión.

Al ver a los soldados del regimiento comandado por Oscar sintieron temor, y tomaron posición de ataque.

Oscar notó que la gente estaba temerosa, y por ello se dirigió a ellos diciendo… -Esperen por favor. No pretendemos pelear en contra de ustedes. Si hubiéramos querido, hubiéramos acabado con ustedes cuando se estaban retirando, así que lo mejor será que nos dejen pasar.

La gente mirándolos con desconfianza les abrió camino. Oscar acompañada por su esposo y el resto de la compañía atraviesa las Tullerias hasta quedar enfrente de los soldados que habían atacado a la multitud

El Comandante de la compañía de soldados apostada sobre la plaza los reconoce y les dice… -Supongo que son la compañía B de la Guardia Real. Lambesque, Comandante de los Dragones Alemanes…, Identifíquese, dígame inmediatamente su grado y cargo.

Oscar mirando fijamente al Comandante Lambesque le respondió -Mi nombre es Oscar François, y no tengo cargo ni grado si eso quiere saber. Por favor retire a sus hombres, o de otra manera tendremos que dispararles

El comandante de los Dragones Alemanes se turbó ante la advertencia de Oscar y le dijo… -En realidad se atrevería?

Oscar le respondió… – Hoy en día, todos los hombres dan su mayor esfuerzo cumpliendo las ordenes que se les dan…

Entonces el sargento Soisons intervino…– ¡Ya escucharon!, ahora quite a sus hombres y déjenos pasar de inmediato

El Comandante Lambesque, conociendo la fama de la Compañía, retira a sus hombres al cuartel. Aun así, este oficial al servicio del Rey, que por mucho tiempo había querido el puesto de Oscar y posteriormente de Girodelle, no escatimaría esfuerzos para que el ejército entero castigara la traición de los soldados pertenecientes al regimiento B.

Oscar entendió que ahora que había declarado abiertamente su desacuerdo hacia el ejército de su majestad, no necesitaría portar su insignia de noble, por lo que la retiró de su uniforme y la arrojó al suelo dejando que fuera pisoteada por los caballos del regimiento.

Cuando se disponen a regresar a las barracas, muchas personas les cierran el camino, y los amenazan apuntando a matar. La gente estaba armada con los fusiles que habían sido robados del arsenal cercano a la mansión.

Oscar entonces intercede por sus hombres; entrega sus armas personales y se introduce en medio de la multitud para demostrarles que su compañía no servía mas a la corona, y ahora al igual que la gente, lucharían por una Francia mejor.

Toma la palabra y le dice al pueblo… –Por favor les pido que escuchen con atención. Yo antes era una aristócrata.

Aunque no me crean y sus armas me estén apuntando, no voy a dar ninguna orden contra ustedes.

Al escuchar estas palabras André, Alain y los demás soldados toman posición de ataque, ya que la el solo hecho de escuchar la palabra aristócrata hacia que la gente se enojara aun más y se abalanzaran en contra de Oscar.

Pero ella les gritó desde donde estaba… –Alto!... ninguno de ustedes debe disparar!. Ellos como ustedes pertenecen al tercer estado, sus corazones son como los suyos.

Volviendo su voz a la multitud, Oscar continuo diciendo – Estos soldados mientras recibían un sueldo del Rey por estar en la guardia real le temían a este día; por ningún motivo querían enfrentarse a su mismo pueblo.

Deben creerme, así como a los miembros de la guardia real. Si es necesario, moriré aquí, pero en realidad espero que crean en la palabra de estos hombres.

Al terminar de pronunciar su discurso, Bernard Chatelet se abre paso entre la multitud, y estando frente a Oscar le dice… -Yo sí creo en todos los hombres de la Guardia Real, y eres bienvenido. Toma mi mano Oscar François.

Toda la gente observó la reacción de uno de sus líderes más importantes. Entonces el pueblo decidió aceptar la ayuda del Regimiento B, quienes contaban con instrucción militar para enfrentar al Ejército del Rey.

Bernard entonces dirigió su mirada André y le dijo… - Siempre imagine que todo esto terminaría de esta manera o no es así André?

André le respondió… – Claro que si Bernard. Y ambos cierran el dialogo con un fuerte apretón de manos

Rosalie llega hasta donde está su esposo y no puede disimular la emoción de ver nuevamente a Oscar. Así que ambas amigas se funden en un interminable abrazo que ahora las unía para luchar en contra de la tiranía.

Pero este hermoso encuentro fue interrumpido por el grito de un hombre que anunciaba que una compañía de 500 soldados de la armada se acercaba por el camino, y era inevitable su encuentro. Óscar de inmediato corre hasta su caballo y el regimiento a su cargo hace lo mismo…

Estando frente a los soldados, La Comandante Jarjayes de Grandier, da la orden de ataque y de seguir adelante al encuentro de los soldados de la corona.

Pero Bernard la detiene y le pregunta – Espera Oscar que es lo que estas planeando hacer?

Oscar le respondió… – Impediremos su ataque atacando nosotros primero, y mientras hacemos eso, ustedes construirán unas barracas en el cuartel

Bernard no entiende lo que dice Oscar le pregunta… -Construir unas barracas?

Ella con seguridad le respondió -Así es, con unas barracas podrán pelear al mismo nivel que la armada. No es eso lo que queremos?

Bernard entusiasmado le respondió – Si eso es lo que queremos!

Oscar entonces moviliza a sus soldados al grito de… Vamos! Adelante!

El Regimiento B toma el camino contrario a los soldados para rodearlos desde los callejones; la idea era distraerlos para que no lograran llegar hasta donde estaba la gente. Por ende, Oscar se dirigió a su compañía diciendo… -Escuchen, si podemos llamar su atención, los guiaremos directamente a la plaza.

Nosotros estaremos detrás de ella y les aseguro que trataran de buscarnos; en ese momento realizaremos nuestro ataque. Vamos a la plaza! A galope!

Al ver el avance del Regimiento B, los soldados comandados por Lambesque sienten temor, pero su líder les hace notar que son más, y que sin dudas podrán contrarrestar el ataque; entonces todos los soldados de la Compañía de Dragones Alemanes desenfundan sus espadas y cargan sus pistolas para enfrentarse cuerpo a cuerpo con el Regimiento al mando de Oscar.

En el enfrentamiento André recibe un fuerte golpe en su cabeza. De inmediato su vista se nubla al punto de ver solo sombras. André se ve perdido en medio de las balas y el filo de los sables.

Pero Alain, quien estaba muy cerca de él, impide que le hieran y pregunta… -André, que te pasa, porque te quedas ahí parado?

André muy angustiado le respondió – Alain, me golpearon, todo está borroso… no! … No es cierto, esta todo negro!, y justo ahora en un momento tan difícil!

Alain nota la desesperación en las palabras de André, observando cómo Oscar y sus compañeros enfrentan férreamente a los soldados, le dice… -No te preocupes André, yo seré tus ojos y te protegeré

En ese instante Oscar divisa que mas soldados vienen atacarlos, por lo que ordena la retirada

Alain guía el caballo de André en medio de las balas, y le dice que mantenga su cabeza abajo a fin de que ninguna de estas lo alcance.

Todo el regimiento logra resguardarse bajo en canal de San Martin; para esa hora, los disturbios y enfrentamientos entre el ejército y el pueblo ya se había extendido por todas las calles de Paris.

Mientras tanto en la casa Lazinni, Helena empieza a recoger sus pertenencias, pues los soldados les habían exigido desalojar la casa lo antes posible, antes de que los disturbios llegaran hasta ellos.

Jazmín y André Giuseppe observaban a su madre desesperada empacando sus pertenencias, entonces le preguntaron… -Madre porque nos vamos? Recuerda que el Sr. del lago nos dijo que mañana traería a nuestro padre a esta casa, no podemos irnos ahora!

Helena detuvo su huida y mirando con ternura a sus hijos les dijo… -Hijos míos, yo se que para ustedes es muy difícil entender algunas cosas que están pasando. Pero antes que nada, quiero pedirles perdón por haberlos separado tanto tiempo de su padre.

y agregó … - Cuando sean más grandes les podre explicar los motivos que tuve para irme de esta ciudad sin decirle nada a su padre, pero lo más importante que tienen que saber, es que su padre es un buen hombre, que los ama y que está ansioso por estar con ustedes

Jazminne entonces le dijo - Pero madre, si nos vamos de aquí no podremos verlo!

Helena le respondió… -–Te equivocas hija, ustedes ya lo han visto, el hombre del lago es André Grandier. Ese hombre al que abrazaron es vuestro padre

Jazminne conmocionada por la confesión de Helena le respondió -No madre, no puede ser! Mi padre era un sirviente de los nobles, y el señor del lago es un soldado, no puede ser!

Helena acercándose a su hija le respondió… -No hija mía, ahora André Grandier, tu padre, hace parte del ejército

Jazminne con los ojos llenos de lagrimas le dijo -Pero madre, sabes lo que significa…, el señor del lago me contó que tenía un problema muy grave en la vista. Eso quiere decir que mi padre está en peligro…

En ese momento uno de los soldados que custodiaba la plaza Le Blanc irrumpió en la casa y les dijo… -Salgan ahora mismo. De lo contrario, no nos haremos responsables de lo que pueda pasarles!

Helena angustiada por la situación, toma a sus hijos y les dice… -Niños por favor, debemos irnos…

Pero Jazminne le respondió… – No me iré madre! No me iré hasta que mi padre aparezca por esa puerta!

Entonces André Giuseppe miro con rabia a su hermana y le dijo…-Jazminne tienes que venir con nosotros, hablaremos con el señor Chatelet para que encuentre a nuestro padre y nos reúna con él; no hagas sufrir a nuestra madre más de lo que ya ha sufrido

La pequeña Jazminne supo entender las palabras de su hermano y a toda prisa salieron de la casa. Caminaron entre los enfrentamientos hasta llegar al edificio donde vivían Bernard y Rosalie, pero la construcción ardía en llamas.

Helena desesperada, cae sobre sus rodillas. No sabe qué hacer ni a donde ir con sus pequeños. Un carruaje que pasaba por el lugar se detiene en frente de ella.

Del carruaje baja una anciana quien le dice…-Yo te conozco !

Helena inmediatamente levanta la mirada con asombro, intentando recordar quién era la mujer, sin lograrlo.

Pero la mujer continua diciendo -Como olvidarme de tus ojos!..., decididamente eres tú. Acaso no me recuerdas?

Helena avergonzada por no recordar de quien se trataba le respondió… -No señora, no la recuerdo

La mujer inquirió y le dijo… – Eso no es importante ahora. Hija no puedes quedarte aquí en medio de este enfrentamiento, te ofrezco mi ayuda mientras pasa la tormenta aquí en Paris, de lo contrario podrían perder la vida

Helena miró a su alrededor. La gente armada se enfrentaba violentamente a los solados; había heridos, mujeres y niños corriendo de un lado a otro sin rumbo; entonces tomo la mano de la anciana y subió a carruaje con sus hijos

Dentro del carruaje, la anciana le reiteró… –Acaso no me reconoces?... soy la ama de llaves de la mansión Jarjayes, yo soy la abuela de André Grandier. Tú eres la hija de Giuseppe, el mejor amigo de mi hijo Michell.

En ese momento Helena reconoció a la mujer que en algún momento la había atendido en la mansión cuando su padre murió.

Saliendo de sus recuerdos le respondió – Ahora la recuerdo señora, muchas gracias por su ayuda

La anciana la miró con ternura y le respondió… –Es lo mínimo que puedo hacer por ti. No te conozco bien, pero veo en tu mirar que has sufrido mucho.

André y Jazminne que habían escuchado la conversación entre su madre y la anciana le preguntaron… -Usted es la abuela de nuestro padre?

La anciana los miró con asombro y fijó sus ojos en el rostro del pequeño André y les dijo… -Vuestro padre?... pero que dicen! … Tú!... Pequeño, eres el vivo retrato de mi nieto! y dirigiendo su mirada a Helena le pregunta -Mujer, que significa todo esto?

Helena con lagrimas en sus ojos pero con firmeza le respondió… – Señora, ellos son hijos míos y de su nieto

La anciana guardó silencio y estuvo a punto de desmayarse, por lo que el pequeño André incitó a los caballos al galope a fin de llevar a la anciana a la casa en donde trabajaba para que recuperara el semblante. Una vez estuvieron en la mansión Jarjayes, algunos sirvientes salieron en auxilio del ama de llaves.

Helena no se separó ni un instante de la señora, y una vez esta se recuperó, esta le preguntó… -Mi niña, como es posible que mi André tuviera dos hijos. Porque no me dijo nada?

Helena tratando de tranquilizarla le respondió… – Señora, no culpe a su nieto, el no lo sabía. Hasta hace unas horas André ignoraba la existencia de sus hijos.

Y continuó diciendo…- Cuando confirmé mi embarazo no supe que hacer. Cuando terminó mi relación con André un hombre abusó de mí, y por eso me alejé de Paris… Tenía miedo de ese hombre…, solo hasta que mis hijos nacieron pude darme cuenta de que eran hijos de su nieto.

Pero preferí mantenerme lejos. Yo sabía que André amaba a Oscar de Jarjayes, y no quería obligarlo a renunciar a ese amor por mis hijos.

Admito que fue una decisión muy estúpida la cual tomé sin medir las consecuencias. Pero por eso estoy aquí para enmendar mis errores y darles a mis pequeños la oportunidad de tener un padre.

La anciana tomó las manos de Helena y le dijo… – No desesperes pequeña, todos los seres humanos cometemos muchos errores, pero ahora estas aquí y de seguro André debe estar feliz de tener unos hijos tan hermosos.

Nunca es tarde para recapacitar, y ten la seguridad que tus hijos tendrán el mejor padre que haya existido, y también tendrán una bisabuela que los llenará de amor

Helena conmovida por las palabras de la señora se echó a llorar. Entonces la mujer le dijo… -Por favor, llama a mis bisnietos, quiero que me conozcan

Helena trajo ante la anciana André y a Jazminne y les dijo… -Hijos míos, ella es la Señora de Grandier, es la abuela de su padre y fue quien se encargo de él desde que era muy pequeño, cuando sus abuelos murieron

La anciana acaricio el rostro de Jazminne y le pregunto…-Así que tu eres Jazminne,… eres una niña muy hermosa… y mirando con ternura el rostro del pequeño André Giuseppe le dijo… -André…?.. Eres igual a tu padre, tienes su mirada apacible y puedo percibir que eres un hombrecito muy responsable … Niños cuando pensé que lo había perdido todo aparecen ustedes!. Estoy muy pero muy feliz!

Al escuchar las palabras y ver el llanto en el rostro de la anciana Jazminne preguntó… -Señora como que perdió todo?... donde esta nuestro padre? acaso le paso algo… díganos por favor!

Helena al notar la desesperación en las palabras de Jazminne, retiró a sus hijos de la habitación les pidió que la esperaran afuera

Dentro de la habitación, Helena le dice a la bisabuela de sus hijos… -Señora, le agradezco lo que hace por nosotros pero temo que no podemos recibir su ayuda ni quedarnos aquí

La anciana le respondió… –Pero por qué no? a donde iras hija?... dime, tienes un lugar donde puedan estar a salvo?

Helena no respondió a las preguntas de la anciana. Entonces la anciana continúo diciendo…. --Si no tienes a donde ir, y si los hijos de mi nieto corren peligro, no puedes impedirme que los proteja…, aquí estarán a salvo de los disturbios.

Por favor Helena, quédense hasta que la situación en Paris se normalice, no hay nadie en la mansión, y podrán quedarse en la habitación de mi nieto…

Helena por favor, no me quites ese derecho… déjame ayudarte

Helena supo entonces que las palabras de la anciana eran ciertas. Ella no tenía a donde ir y en las condiciones actuales de la ciudad lo más posible era que perdieran la vida en medio de los disturbios.

Además ella era la bisabuela de sus hijos y por lo tanto tenía derecho ayudar a sus parientes, así que no tuvo más opción que aceptar la ayuda de la anciana.

Uno de los sirvientes condujo a Helena y a los pequeños hasta la habitación que había sido de André en la mansión Jarjayes. Al entrar en ella, Helena pudo percibir la presencia del gran amor de su vida, su olor, su forma de organizar las cosas… todo en la habitación le hacía recordar el apacible y hermoso rostro de André Grandier.

Los niños por su parte observaron con atención cada detalle de la habitación de su padre, hasta que André Giuseppe tomo entre sus manos un retrato que estaba junto a la cama.

Helena notó que su hijo miraba con insistencia aquel retrato y acercándose a él le dijo… -Las personas que vez en el retrato son tus abuelos; Tu padre sufrió mucho cuando ellos dejaron este mundo.

Este retrato lo tenía mi padre como uno de sus más grandes tesoros. Antes de morir se lo entregó a tu padre y le contó la historia de su origen y del gran amor que tus abuelos habían defendido a pesar de las circunstancias adversas y de la oposición de muchas personas.

El pequeño escuchó con atención las palabras de su madre, y por eso no se contuvo y preguntó… -Madre, porque mi padre y tú no están juntos?

Por que se tuvieron que separar? … Porque no defendieron su amor como los abuelos?

Helena se quedo en una pieza ante las preguntas de su hijo y no supo que contestarle. fue entonces cuando notó que Jazminne no estaba en la habitación y exclamo… -Jazminne! Dónde está? a donde fue?

De inmediato Helena y el pequeño André empezaron buscar a Jazminne por los jardines. Fueron hasta las caballerizas pero tampoco estaba ahí. La buscaron en la cocina, y en todos aquellos lugares a donde la servidumbre podía estar, pero no la hallaron.

Un impulso en su corazón, hizo que el pequeño André subiera hasta los aposentos de los dueños de la casa y ahí sorprendió a su hermana observando un enorme cuadro que tenia plasmada la imagen de un hermoso corcel blanco montado por un guerrero parecido a un ángel, de cabello rubio al viento y los ojos de color azul como zafiros.

Entonces se acercó a su hermana y tocándole el hombro le susurró… – Jazminne, no podemos estar aquí

La niña entonces salió de su ensoñación y le respondió… – Es hermoso verdad hermano?... Jamás había visto una pintura como esta. Mira la fuerza y la belleza de ese caballero, es tan hermoso!

El pequeño le respondió… – Hermana, aunque viste como un caballero puedo ver que es una mujer, es una guerrera del Olimpo

En ese instante Helena encuentra a sus hijos observando la pintura los tomó de las manos les dijo… -Tienes razón hijo mío, es una guerrera del Olimpo.

La mujer de la pintura es Oscar François de Jarjayes, y ella es la razón por la cual sacrifiqué mi amor por vuestro padre.

Su padre la ama más que su propia vida. Ustedes aun son muy pequeños para entender lo que es el amor, pero tienen que saber que vuestro padre le ha profesado a esa mujer un amor puro, y sublime. Oscar es una gran mujer y por eso su padre estará con ella por siempre.

Ante las palabras de su madre Jazminne preguntó… – Madre, esa mujer es como otra mamá?ella es la esposa de mi padre?

Helena sin dejar de mirar el cuadro le respondió… -Eso no lo sé hija mía, pero lo que más quisiera en este mundo es que tu padre encuentre la felicidad junto a ella. Ambos lo merecen, pues son dos personas excepcionales.

El pequeño André miro a su madre con cariño, la abrazó muy fuerte y le dijo… – Madre ahora entiendo porque papá y tu no pueden estar juntos. Aun así soy muy feliz porque tengo una madre maravillosa como tú

Helena y sus hijos regresan nuevamente la habitación que les fue asignada por la anciana en la mansión Jarjayes. Pero en la memoria de los pequeños había quedado grabada la imagen majestuosa de Oscar sobre el lienzo; una imagen que jamás podrían borrar, pues aquella mujer era la razón de la existencia de su padre.

Regresando a las calles de Paris, André Grandier se dirige a su compañero… -Alain, siento que no puedo más, estando ciego no podre ayudar a Oscar, ni proteger a mis hijos

Alain le respondió -No te preocupes André, recuerda que estoy contigo. Además la comandante ahora más que nunca necesita tu apoyo. Varios de nuestros compañeros fueron heridos en este primer enfrentamiento y Oscar luce muy perturbada por ello. André debes resistir este día, de lo contrario nuestros esfuerzos serán en vano.

Para las tres la tarde de ese día, la batalla ya se había extendido por toda la ciudad. Oscar y sus soldados patrullaban la zona, cuando de repente son atacados de frente por el regimiento del Comandante Lambesque.

De los 50 guardias que enfrentaron a los soldados, solo 25 lograron llegar con vida hasta el canal de San Martin. Diezmados por la violencia de la guerra, los guardias esperan una instrucción de su Comandante. Pero Oscar les había tomado tal estima a sus hombres, que la perdida de la mitad de ellos era una herida muy profunda que no podía exponer en esos difíciles momentos.

Desde Versalles los cuarteles habían emitido la orden de disciplinar a la guardia real y lo harían con todo el peso del cuerpo de la armada.

Oscar era consciente de ello; ella sabía que su propia vida, la de su esposo y la de sus hombres corrían un grave peligro. Era necesario estar en el fuerte construido por la gente del tercer estado junto a Bernard Chatelet antes de que fuera demasiado tarde.

Entonces sin más alternativa, toma la palabra y les dice a sus hombres… – Tenemos que regresar cuanto antes a las Tullerias, siendo tan pocos, nuestra única esperanza es unirnos con Bernard.

Ante las palabras de Oscar, Alain respondió – Y acaso crees que llegaremos a la Tullerias? … Todo el trayecto está lleno de soldados!, Nuestra única esperanza seria quedarnos aquí por un rato Capitán.

Oscar miro con desdén Alain, pues aunque era un soldado muy astuto, lo que proponía era inconcebible. La orden era buscarlos hasta debajo de las piedras y ocultándose bajo el canal serian un blanco fácil.

Con ese gesto Oscar logró trasmitirle a su Sargento lo que pensaba, y Alain comprendiendo que ocultarse en aquel lugar no era una opción, por ello exclamó… – Entiendo, Tenemos que ir, está decidido; y apoyando su mano sobre el hombro de André le dice… -Esta decidido, no es cierto André?

André entendiendo en completa obscuridad el dialogo entre su esposa y su mejor amigo y procurando apoyar a Oscar en todas sus decisiones le respondió – Si, estoy decidido.

Oscar fue la primera en ponerse de pie; ella y todos sus hombres caminaban despacio y se movían sigilosamente para no ser detectados por los soldados que estaban apostados en todas las direcciones.

Cuando se disponían a salir por la parte de atrás del canal, uno de los soldados disparó a quemarropa a Oscar, pero ella fue más rápida y logró reponer al ataque con un disparo fulminante.

Con el camino libre, Oscar y sus hombres tenían la oportunidad de salir, pero lo que nunca se imagino, fue escuchar la vos de Alain decir… – Capitán! La bala alcanzó André!...

Oscar miró hacia atrás consternada por los gritos de Alain. André caía sobre los brazos de su compañero, casi agonizante. Pero aun así, sacó fuerzas de donde no las tenía, e intentó llegar hasta su esposa. Pero su intento fue inútil, André Grandier cayó al piso, el cual se tiñó casi de inmediato con la sangre que brotaba de su pecho.

Oscar al ver su esposo se desespera y solo puede gritar – André! André! André! Mi Amor!...

De inmediato lo toma entre sus brazos. Alain lo lleva sobre su caballo, y al galope parten hacia la plaza donde el pueblo ha construido unas barracas.

Mientras cabalgan, Alain le dice a su compañero herido… - Tienes que resistir, pronto te vera un doctor! … En ese instante una compañía de 50 soldados se forma ante ellos, y sin mediar palabra les disparan.

Lady Oscar se enciende en cólera al ver que la sangre del que brota del pecho de André no se detiene y cabalga en medio de una lluvia de balas. No hay nada que pueda amedrentarla en su esfuerzo por salvar André.

Defendiéndose con todo lo que tienen, atraviesan a los soldados hasta que logran llegar a donde esta apostado el grupo de civiles dirigidos por Bernard Chatelet. En el lugar también esta Rosalie quien logra reconocer desde lejos a Oscar en su caballo.

A llegar al encuentro de Bernard, este les pregunta – Que paso Oscar?

Ella le respondió – Bernard ve a traer a un doctor pronto! ….. –Resiste un poco André, ten paciencia el doctor vendrá enseguida…

Rosalie quien se asustó mucho al ver André gravemente herido y a su esposo buscar entre la multitud algún médico que lo atendiera, decide escribir una nota y la envía a la casa Lazinni con uno de los ciudadanos.

Al llegar hasta la plaza le blanc, el mensajero nota que todas las casas han sido tomadas por el ejército. Una mujer que deambulaba sola por las calles lo ve y le pide ayuda.

Al ver a la mujer, este mensajero le indica a donde debe ir y le pregunta… – Mujer dígame por favor si conoce a Helena Lazinni, es necesario y urgente que entregue en sus manos este mensaje.

Entonces la mujer respondió… -Helena Lazinni? Claro que la conozco, la vi corriendo con sus hijos en medio del caos. Pero tuvo suerte, un carruaje se apiado de ella y la vi subir a él con sus dos hijos.

Con esta información, el mensajero regresó a las barracas y al encuentro de Rosalie le informo sobre lo ocurrido con Helena.

Rosalie entonces se acercó a la mujer y le pregunto… –Señora, recuerda usted si el carruaje tenía alguna insignia?

La señora le respondió –Si, tenía una insignia de familia noble. Parece que Helena la reconoció por qué no dudo en subirse, … el carruaje tomo rumbo a Versalles

Rosalie que conocía muy bien las posesiones de la familia Jarjayes pensó –- / Debe ser de la mansión Jarjayes si Helena lo reconoció. No tengo más alternativa que pensar que se trata un carruaje de la familia… / dirigiéndose al mensajero le dijo

-Ve a toda velocidad a la mansión de la familia Jarjayes por el camino que conduce a Versalles, lo más seguro es que la familia Lazinni este ahora en ese lugar, es muy urgente que reciban esa nota.

El mensajero partió rumbo a la mansión exigiendo su caballo al máximo.

Mientras tanto un total de 10 médicos surgidos de la multitud atendían la herida de André.

Oscar caminaba de un lado a otro sin control, lucia desesperada. Por eso Alain la retiro a un lugar solitario, y le dijo… -Comandante, no pierda la compostura, su esposo superará este percance y se reunirá con usted en breve. Oscar, tenga la seguridad de que André utilizara todas su fuerzas y luchara por vivir, por que el jamás la dejara sola.

Oscar entonces mira fijamente Alain y le dice – Alain, yo lo amo desde hace tanto…, Dime por que la vida es tan injusta y nos arrebata la felicidad de repente?...Aunque André sobreviva, no podremos ser felices, pues me queda poco tiempo de vida.

Padezco una enfermedad en el pecho la cual exige reposo y aire puro para recuperarme. Pero para que quiero vivir si André no estará conmigo!

Alain mira con determinación a Oscar y la abofetea. De inmediato Oscar le responde… –Por qué Alain, porque me golpeas así?

Entonces él le responde –Comandante, es usted una mujer muy hermosa y valiente, siempre he admirado su determinación y la capacidad que tiene para luchar y ver los retos como una oportunidad para demostrarse a sí misma y a los demás lo mucho que vale y de lo que es capaz.

Por que ahora cuando de se trata de usted y de un hombre tan especial como André, que renuncio a una vida llena de felicidad por estar a su lado, asume una actitud tan egoísta?

Disculpe mi reacción, pero es necesario que se dé cuenta que la vida es muy valiosa…, se que la causa es noble, pero su vida y la de André están en juego…

Oscar tomando de los hombros Alain le dice… – Tienes razón Alain, he sido egoísta y no he pensado en André como debería… pero no quiero que el muera! Quiero que estemos juntos hasta que nuestras cabezas estén encanecidas por los años…¡ Por favor Dios! Tú que todo lo puedes, sálvalo!

Mientras tanto el mensajero llegaba a la mansión Jarjayes, y desde los jardines gritaba… -Por favor si esta aquí la señora Lazinni que aparezca ante mí, tengo una noticia muy urgente que entregar en sus manos

Al escuchar la exclamación de aquel hombre, Helena bajó a toda prisa a su encuentro y le dijo…-Yo soy Helena Lazinni, por favor baje la voz, y dígame que es lo que pasa

El mensajero le entrega la nota en sus manos y le dice que es de parte de Rosalie de Chatelet

Rápidamente, Helena lee el papel – [Helena, se que tú y tus hijos la han pasado mal estos días. Mi esposo me ha dicho que André Grandier es el padre de los pequeños.

Debes saber que André y Oscar Jarjayes se han unido a la causa del pueblo y están luchando con nosotros en las barracas que hemos construido hace algunas horas. Pero es necesario que estés presente, André esta herido y no creo que sobreviva, por favor ven pronto ¡!]

Al terminar la lectura, Helena pensó … /—André herido?... no es posible, el único y gran amor de mi vida, el padre de mis hijos, NO! no puede morir ahora…!/ Y dirigiéndose al mensajero le dice…

-Por favor lléveme hasta donde están la barracas! – de inmediato se sube al corcel y parten a todo galope y por un atajo a Paris.

En las barracas André con la hemorragia controlada y con Oscar a su lado, pronuncia las siguientes palabras – El sol ya se está poniendo verdad Oscar?

Oscar tomándolo de la mano le responde… –Si amor mío, la batalla de hoy ya terminó, todo está tranquilo, mi querido André…

Entonces André logra tener un momento de luz en sus ojos, y ve en el cielo una paloma blanca volando. Presiente en su corazón que le quedan pocos minutos de vida, pero aun así mira con ternura a su esposa y le dice… -Pues escuchar las palomas, van de regreso a sus nidos…

Oscar escucha en silencio las palabras de André y mira con angustia a Bernard.

Entonces Bernard se acerca al Doctor y pregunta… -Como se encuentra André doctor?...

El médico mirándolo con resignación le dice -Una bala atravesó su corazón de lado a lado, es increíble que siga viviendo. Desgraciadamente ya no hay nada que hacer.

Al terminar de pronunciar estas palabras, el mensajero y Helena llegan hasta las barracas. Helena se introduce entre la multitud hasta que logra llegar a pocos pasos de distancia de André quien reposa sobre el suelo inconsciente

En su mente André experimentaba una sensación de paz, mientras se alejaba lentamente de Oscar y del rostro de sus hijos… pero de repente se detiene y pregunta … -Por que ahora debo irme?... acaso ustedes no saben cuánto los amo?...

Y los tres a unísono le respondieron… – Debes irte y descansar. Pero la imagen de Oscar le dijo algo mas…

–André mi amor, espérame, pronto estaremos juntos y seguiremos juntos por toda la eternidad. André entonces sintió paz en su corazón continuo caminado por el sendero.

De repente ante el aparece la imagen de Alain y a su lado la imagen de Helena a quien les dice… - Por favor cuídenlos por mí, ustedes han sido los mejores amigos que he tenido en toda mi vida. Por favor no permitan que Oscar y mis hijos sufran, se los encargo… Adiós amigos

Es entonces el momento en que André despierta y levantando su mano buscando el calor de la mano de Oscar, siente que lagrimas mojan sus palmas entrelazadas. Entonces mira el rostro de su amada con ternura y le dice…- Qué te pasa Oscar, por que estas llorando?

Oscar de inmediato le responde – André, quiero casarme contigo ante todos. Llévame a un pueblo pequeño. Que sea una ceremonia sencilla.

Cuando pase la guerra, dime que me harás tu esposa; André no sabes cuánto te amo, sino puedo vivir a tu lado la vida no tiene sentido para mí.

Helena escuchaba el dialogo entre André y Oscar y supo comprender que el amor entre ellos era el más puro. Aunque las lágrimas llenaban sus ojos ante la escena tan conmovedora, en su interior sentía felicidad al enterarse de que el amor de André finalmente había sido correspondido.

De repente se escucharon los gritos de Oscar decir… – No digas eso jamás André! … Te lo ruego!

Entonces André le respondió con su apacible voz… –Tienes razón, no puede ser, no ahora que nuestro amor nace;

No puedo morir en este momento, el futuro nos depara una vida plena de felicidad, seremos felices ahora que al fin has decidido entregarme tu amor.

Una lágrima brotó de sus ojos y su corazón se detuvo ante la mirada atónita de todos los presentes

El espíritu libre de André voló al sur, a lo lejos con el viento susurrando quienes amaban una canción de amor.

Helena supo que André ya no estaba en el lugar y en silencio con las lagrimas que salían incesantes de sus ojos tomo uno de los caballos y se alejo sin ser vista por nadie.

Oscar aun estaba junto al cuerpo de André y le decía estas palabras… – Vimos el amanecer juntos en Arras, y nos esperan muchos amaneceres juntos, agradeceremos a la vida por habernos unido y permitirnos conocer el amor. Un amor sincero y valiente como nunca ha existido en este mundo…

Las lágrimas seguían corriendo por sus ojos, pero sintió en su pecho una cálida sensación. Un fresco olor a lilas pasó sobre su cabello rubio que el viento elevó a la vista de todos.

Era la despedida de André, cuyo espíritu en el viento acaricio por última vez el rostro de su adorada esposa.

Oscar entendió que su amor ya no estaba en ese lugar… mirando sus ojos verdes bien abiertos con sus pupilas ampliamente dilatadas exclamó…

– André! André! No me dejes sola por favor ¡! NO! ANDRE!

Alain, Rosalie, Bernard y todos los presentes guardaron silencio. Pero fue inevitable que todos ellos derramaran lágrimas en frente del cuerpo sin vida de André Grandier.

En la mansión Jarjayes, Jazminne y el pequeño André dormían profundamente y ambos soñaban con su padre.

En el sueño, Los tres corrían juntos frente al mar en una hermosa tarde que pintaba el cielo de color rojo intenso.

De repente su padre se detiene frente al mar y les dice a los dos… - Hijos míos, temo que debo irme, ya estoy cansado… Pero he sido muy feliz junto a ustedes, estoy muy orgulloso de que sean mis hijos.

André Giuseppe, cuida muy bien de tu hermana y de tu madre, debes llegar lejos. No dejes que nada ni nadie te detenga y sigue a tu noble corazón. Y Jazminne, perdóname hija mía, hubiese querido darte un buen consejo, pero mi pequeña… aun no es tarde y por eso debo decirte que el amor es un sentimiento muy profundo que nos cuesta entender… pero hija mía, eres una persona muy valiosa y tienes que ser feliz. Ahora mis pequeños debo partir… los amo profundamente!

En el sueño, André caminaba despacio dándoles la espalada a sus pequeños, quienes a la distancia lo veían alejarse.

Ambos despertaron al mismo tiempo y se miraron. Rápidamente buscaron a su madre pero no la hallaron. Entonces fueron hasta los aposentos de su bisabuela y la abrazaron con fuerza.

Los dos pequeños estaban muy asustados por aquel extraño sueño.

Pocos minutos después, Helena llega hasta la mansión Jarjayes.

Al escuchar la llegada de su madre, los pequeños salen a su encuentro y la miran con angustia al notar que sus ojos estaban hinchados de llorar.

Helena fija su mirada en el pequeño André y sale corriendo hacia la habitación en donde estaba instalada y se cierra la puerta tras de sí con seguro.

Afuera los hermanos Grandier - Lazinni, golpean desesperadamente la puerta gritando

- ¡Madre que ha pasado! Déjanos entrar madre! Por qué lloras?! Madre!...

En Paris los restos de André Grandier fueron depositados en una pequeña capilla junto con otros ciudadanos y soldados que murieron en la batalla de ese día.

Señoritas, lo prometido es deuda. Aunque quise continuar este capítulo me fue imposible.

Primero, por que tengo tendinitis pulgar en la mano izquierda, lo que hace que mi escritura sea más lenta y que me retrase en mi entrega. Espero que sepan entender este percance, yo no me lo esperaba… pero bueno la vida está llena de sucesos imprevistos.

Y segundo por qué me invadió mucha tristeza tener que escribir la muerte de André, tuve que verla y leerla una vez más… para mí es muy triste este hecho, pero si algo me sirvió ver a La Rosa de Versalles y leer el manga fue entender la sutil enseñanza que nos deja.

Cuando uno ama no debe reprimir sus sentimientos por nada ni por nadie, por que la vida es prestada y no sabemos cómo ni cuándo se nos escapara de las manos.

Espero que les haya gustado este decisivo capitulo 12 y que esperen ansiosas el capitulo 13, pues la historia continua con encuentros inesperados entre grandes personajes de Te Amaré Mientras Viva.

Además….

Como tomara la noticia de la muerte de André los hermanos Lazinni?

-Que pasara finalmente con Helena y sus hijos ahora que André a muerto?

-Alain cumplirá su promesa y cuidara de Oscar para que no le ocurra nada malo?

-Que pasara con Oscar ahora que el amor de su vida no la acompaña?

Todo esto y más en el próximo capitulo

Arevoir.

PDT: Quiero saludar a todas las seguidores de mi humilde adaptación de la historia, que como siempre leen mis escritos.

Recuerden que para mí son muy valiosos sus aportes, asa que espero sus comentarios con sinceridad.

Muchas pero muchas Gracias.

Fertuliwithejarjayes. En Facebook… Fernanda Jarjayes.