Ninguno de los personajes nos pertenece, todos los personajes son de Akira Toriyama y/o TV Tokio.

Hola chicas aquí estamos de regreso actualizando lo más pronto posible muchas gracias por su apoyo se les quiere ojala y les guste este capítulo tanto como a nosotras nos gustó escribirlo y sin más palabrería aquí les dejamos el capítulo 6.

IMPORTANTE: Lo que este escrito entre comillas son los pensamientos de los personajes ("…..") Abra diálogos donde hablen y piensen al mismo tiempo, asi que ojo con las comillas ^.^

CAPITULO 6 - MALDITO BASTARDO

Después de esa incomoda escena, quedé inmóvil por unos segundos y después reaccioné. Camine para entrar en la casa por la puerta de la cocina.

–"Mi madre debe de estar aquí" –pensé–. Qué raro, no está, creí que estaría haciendo la comida para su reunión.

Me decidí ir a buscar a mamá en su habitación pero al pasar por el refrigerador vi una nota pegada.

–Es para mí.

"Querida Bulma fui al hospital, tu papá se desmayo en el trabajo, no te preocupes, no es nada grave".

–¿Qué? ¿Cómo que no es nada grave? –me asuste un poco y fui por el teléfono de la cocina para llamar a mi madre.

En el hospital…

–Bueno. Oh Bulma querida. ¿Cómo estás? ¿Cómo te fue en el centro comercial con Vegeta? –contestó mi madre su celular con la alegría que siempre la caracteriza.

–¿Mamá que te pasa? ¿Cómo esta papá? ¿Estas con él? –Le pregunte enojada– ¿Cómo se te ocurre mamá preguntarme por Vegeta cuando mi papá está en un hospital?

–Aquí esta él hija, precisamente fue tu papá el que me dijo que te preguntara eso. Él está bien, solo fue un desmayo.

–¿Cómo que solo un desmayo? Ahora mismo voy al hospital.

–No hija, no hace falta, en este momento vamos para la casa, ya dieron de alta a tu papá.

–Mamá ¿realmente está bien mi papá? –pregunté.

–Si querida, en cuanto lleguemos tu papá te contará lo que sucedió.

–Ok, los espero aquí –dije un poco más tranquila.

Colgué el teléfono y me dispuse a esperar a mis padres. En verdad temía que el desmayo de mi padre se debiera a una enfermedad. Me senté en un mueble de la sala y me deje caer para descansar un poco y pensar.

De repente sonó el timbre y me levante enseguida para abrir la puerta.

–Buenas tardes señorita Briefs. Traemos sus compras.

–Ahhh…claro, pasen –dije desilusionada, pues pensaba que eran mis padres los que tocaban–.

Los chicos de la tienda entraban con bolsas y cajas de ropa y zapatos y yo solo pensaba como es que Vegeta había podido comprar tantas cosas en unos cuantos minutos, era imposible.

–Eso es todo señorita. Que pase una excelente tarde.

–Gracias –le dije amablemente al chico.

Cerré la puerta y mire la cantidad de cajas que había en la sala, en realidad parecía que había comprado toda una sección completa del centro comercial. No le puse mucha atención, realmente estaba preocupada, volví a mi asiento y espere.

Enseguida el timbre volvió a sonar. Esta vez sí eran mis padres.

–¡Papá! ¿Cómo estás?

–Bien hija, no te preocupes.

–¿Pero como no me voy a preocupar? Si te desmayaste y acabaste en el hospital.

–Hija –dijo sentándose en la sala–, en realidad no fue nada grave, los de la compañía me llevaron al hospital por exagerados, solo me desmaye porque últimamente he tenido mucho estrés en el trabajo y he estado muy agotado.

–Ay papá ¿y por qué no dejas de trabajar tanto?

–No hay ningún trabajador de mi entera confianza que pueda tomar mi lugar en la empresa Bulma.

En ese momento comprendí lo que mi papá estaba tratando de decirme, era algo que mi papá había deseado por años y yo había estado evitando.

–Papá…yo…

–Hija, creo que es hora de que tomes las riendas de la compañía, yo ya no puedo solo.

No quería aceptar tal ofrecimiento, otra en mi lugar hubiera dado saltos de la emoción, pero yo no. A mí me gustan las aventuras, no estar en una oficina rodeada de papeles y atrás un escritorio.

–Está bien padre. A partir de ahora me haré cargo de la corporación, no quiero que te vuelva a pasar lo mismo –le dije a mi papá un poco seria pero con determinación.

Los tres continuamos platicando en la sala por mucho rato, mi mamá también me comunicó que la reunión de esa tarde se cancelaría por motivos obvios y que mañana irían a un spa para que papá pudiera relajarse y aliviarse del estrés que lo tenia así.

Mi padre también me comunicó algo que no me gusto mucho y era que mis obligaciones como nueva presidenta empezaban desde mañana. Tenía que asistir a una junta mañana por la mañana y tenía que estudiar el proyecto.

–Hija…¿Toda esa ropa es de Vegeta? –dijo mi madre sacándome de mis pensamientos.

–Ahh…si mamá.

–Ay querida ahora que lo pienso el joven Vegeta debe estar hambriento, iré a preparar la comida.

Mi padre y yo vimos como se alejaba y entraba en la cocina con una sonrisa sin igual.

–Creo que a tu madre le importa más Vegeta que nosotros –dijo mi padre.

–¿Tu crees? –le respondí sarcástica.

Ambos reímos y continuamos nuestra plática sobre la empresa y sobre sus vacaciones en un spa.

–¡Que envidia! Ustedes irán a un spa y yo me quedare en la empresa, en la casa cuidando de unos extraterrestres verdes y de un príncipe soberbio y ególatra.

–Solo será por 2 días hija.

–Sí papá no te preocupes, se que debes descansar y que mejor que alejarte de todas las preocupaciones y pasar un tiempo con mamá en un spa.

–Por cierto hija, es muy importante para la compañía que logres el contrato con esos inversionistas. No se te vaya a ocurrir tratarlos mal o hacerles alguna grosería.

–¡Papá! Ya te dije que no te preocupes, todo estará bajo control, ya verás.

–¡Querida ya está la comida! –Oí gritar a mi mamá desde la cocina– ¡Dile al joven Vegeta que baje!

–"¿Qué? ¿Ahora resulta que soy su sirvienta?" –Pensé– ¡Esta bien mamá, ahora le digo que baje!

No tuve más remedio que subir a su habitación y decírselo. Iba a entrar, pero lo pensé mejor y toque la puerta.

–Vegeta ya es hora de comer, mamá ya hizo la comida.

En ese mismo momento salió de su habitación sin voltear a verme y bajo las escaleras como si yo fuera invisible.

–¡De nada! –le dije en sarcasmo mientras lo miraba bajar las escaleras.

Llegue a la mesa y como siempre mi plato ya estaba servido y al lado de Vegeta.

–Vegeta tu ropa ya llego, está en la sala, cuando termines de comer puedes subirla a tu habitación, quizá necesites probártela.

No recibí respuesta, él siguió comiendo como si nada, después de unos cuantos minutos, terminó, se paró y se fue a su habitación otra vez.

–¿Tu y el joven Vegeta están enojados? –preguntó mi madre.

–No mamá para nada, al contrario él y yo… –recordé el momento incomodo que pasamos cuando llegamos del centro comercial– él y yo no nos hemos peleado madre, debe ser que está cansado.

–Ay qué bien, pensé que algo mal pasaba entre ustedes –dijo mi madre muy animada.

–Papá estaré en el laboratorio estudiando el proyecto, no quiero que nadie me moleste, quiero que todo me salga bien mañana –dije para terminar rápido con el tema de Vegeta–. Ahh por cierto madre, no me llames a cenar, solo manda a un robot con mi cena.

Fui a encerrarme en el laboratorio, realmente quería quedar bien con papá, él se merecía que su hija lograra ese contrato después de trabajar tanto. Aprendí cada detalle por pequeño que fuese, lo estudie tanto que terminé muerta y sin darme cuenta ya era la 1 de la mañana.

–¡Es tardísimo! Estoy muy cansada, me iré a dormir.

Llegue a mi cuarto y solo recuerdo que toque la cama y no supe mas de mí.

Al otro día…

Abrí poco a poco los ojos y mire el reloj despertador en mi buró.

– ¡No puede ser son las 8 de la mañana y yo aún dormida! –dije levantándome de la cama en un brinco.

–No, no, no, no, no, ¿Cómo pude olvidar poner el despertador?

Me puse mis pantuflas de conejito y corrí hacia el baño a darme una buena ducha, me cepille los dientes, mi cabello lizo y azul, escogí lo primero que se me apareció que fue un vestido strapples corto que no es por presumir pero resaltaba mis pechos y se ajustaba perfectamente a mi figura, agarre unas zapatillas color plata y corrí bajando las escaleras, ya habría tiempo de ponérmelas en el auto.

En el camino me encontré con mi madre, en ese momento no tenía tiempo para una de sus boberías así que la pase de largo.

–Hola mama, adiós mama –le dije muy apurada sin voltear a verla.

–Espera Bulmita, hay algo que tengo que decirte.

–Si mamá pero de verdad no tengo tiempo ¿te parece que cuando vuelva hablamos? –Le dije sin dejar de caminar hacia la puerta.

–Si cariño pero es algo muy rapidito –me dijo mi madre mientras me seguía.

–Mamá de verdad ya voy tarde cuando vuelva me lo podrás contar ¿sí?

Y sin decir más salí de la casa rumbo a mi auto dejando a mi madre hablando sola.

–Ohhh, Bulmita ni siquiera desayunó y mucho menos le pude decir que su padre y yo nos vamos a ir al spa en una hora. Oh bueno le dejare una notita en el refrigerador. Solo espero que se porte adecuadamente con nuestro guapo y varonil huésped. ¡Jojojojojo!

Me encontraba manejando lo más rápido que podía ya iba 45 minutos retrasada a la junta con los inversionistas, papá me dejo muy claro que ellos eran muy importantes para la Capsule Corp.

Al fin llegue, iba a entrar corriendo pero me relaje antes de entrar, no tenían porque saber que estaba nerviosa y agitada. Me recargue en la puerta y suspiré hondo. Me concentré y entré a la sala de juntas.

–Buenos días. Perdón por el retraso, el trafico estaba increíble –sonreí y me puse a saludar a cada uno de los presentes para causar una mejor impresión.

–Buenos días –me decían mientras me comían con los ojos.

Para mi fortuna, todos eran hombres, sabía que estarían molestos por mi retraso, así que trate de sonreír y ser amable con ellos.

Después de 2 largas horas muy aburridas termino la junta. Todo salió muy bien esa mañana, conseguí el contrato e incluso unas cuantas invitaciones a cenar. Es inevitable siendo tan linda. Hablamos de estadísticas, ventas, personajes y un sin fin de cosas que a veces no comprendía, yo me entendía muy bien con la tecnología y la mecánica, pero no entendía nada sobre contratos y derecho.

La verdad yo no estaba muy interesada en las cosas de la empresa a decir verdad me aburrían las juntas. Lo que a mí me gustaba era la emoción, la adrenalina, las aventuras y si, no voy a negar que me gustaba mucho inventar cosas para mí o para la compañía, ¡era mi pasión! Pero de eso a pasar todo el día en una oficina, aburrida y con un montón de empleadas envidiosas hablando y cuchichiando de mi vida no era mi sueño preciso.

Pero en fin, no me quedaba de otra, era la única hija y por ende la única heredera, además de alguna forma se lo prometí a mi papa. Esta era mi realidad y aunque quisiera cambiarla era lo que tenía y estaba agradecida con la vida y con mi papá por confiar en mí.

Me dirigí de nuevo a mi casa, no tenía intenciones de quedarme en la oficina todo el día, tenía algo muy importante que hacer. Algo que realmente me motivaba: inventar y diseñar.

Llegué a mi casa y entre directo al mi laboratorio, me puse mi bata de científica, mis lentes de aumento y comenzó a diseñar para una feria de robots que se festejaría en unos días en la cual pensaba participar y sobre todo ganar.

Hace años que era invicta pero lamentablemente por el viaje a Namek no participé el año pasado, así que tendría que esforzarme el doble por recuperar mi título y dejar a todos con la boca abierta.

–"Será mi regreso triunfal" –pensé– "Por lo que escuché el año pasado lo gano un hombre llamado Kioso Kushimato un hombre muy listo que trabaja para la Nasa así que por lo visto la competencia estará dura".

No era que no confiara en mi inteligencia pero sabía reconocer a los buenos colegas.

–Sé que no soy la única genio… ¡pero sí la genio más bella que hay en el mundo! –me dije a mi misma mientras ponía manos a la obra.

Estaba algo sin inspiración por lo aburrida que me había dejado la junta de la mañana. Puse algo de música y me puse a contonear al ritmo de la música.

Eran las 12 de la mañana y ya tenía todos los planos así que comencé a construir. Al momento de estar bailando moví una mesa y un líquido corrosivo cayó sobre mi bata. Me la quite rápidamente para que no traspasara a mi ropa.

–¡Rayos! Menos mal que no le pasó nada a este vestido.

Pasaron otras 2 horas más y no había parado ni para comer ni cambiarme de ropa, sin duda ese tal Kioso me tenía alterada a tal punto que no escuche unos horribles gritos por un enojado y hambriento saiyajin, o tal vez no lo escuché porque tenía la música a todo volumen bailando, cantando y construyendo mi preciado robot.

[Pensamientos de Vegeta]

–Tengo mucha hambre. ¿Dónde está la mujer que cocina? ¿Y donde está la otra mujer?

Caminé rumbo a la cocina pensando que estarían ahí, o al menos, algo que comer.

No había nadie ni nada preparado, solo vi una nota pero no sabía leer el idioma terrícola. Pude sentir el ki de ella en un lugar afuera de la casa.

–Así que esa mujer si está aquí.

Salí a buscarla y pasé por el jardín donde se encontraban los insectos verdes Namekus, todos ellos me temían y casi siempre me evitaban y yo a ellos, sabía que estaban en el jardín trasero y en algunas de las pequeñas casas que rodeaban la corporación, así que nunca iba para esos lugares.

Volteé a mirar las pequeñas casas para poder sentir en qué lugar se encontraba la terrícola. Al fin la encontré y me dirigí rumbo a ella.

–¿Quien se cree esta mujer para no tener la comida preparada? No sabe cómo tratar a un príncipe de mi categoría y encima la otra mujer rubia sin neuronas no está por toda la casa. Solo espero que esa mujer vulgar sepa cocinar tan bien como la madre.

Recuerdo haberme acercado y escuchar unos horribles ruidos extraños y gritos de esa mujer que hicieron que me tapara mis sensibles oídos. Al entrar no pude creer lo que vi, esa mujer vulgar estaba moviéndose provocativamente y moviendo sus caderas. Traía un vestido rojo muy entallado, unos lentes que hacían que se mirara muy diferente pero…intelectual. Sus pechos revoloteaban con cada movimiento, parecía que se le saldrían por el escote.

–"Pero qué diablos me pasa si yo soy el príncipe de los saiyajins, que rayos hago mirando a una terrícola de esa manera" –pensé mientras salía de ahí y me recargaba en la pared–. Soy un hombre, saiyajin o terrícola causa el mismo efecto mirar a esa mujer con esa ropa y moviéndose así.

Empecé a sentir mi miembro palpitar bajo mi ropa y no hice más que esconderme detrás de la pared como un cobarde. Era eso o cometer el pecado más grande para mí. Tomar a esa mujer y quitarme las ganas.

–"No, sería demasiado indignante, ella no es digna de mí" –pensé.

-FLASHFORWARD-

–No me abraces, ya te lo he dicho.

–Anoche no te molesto cuando me quedé dormida en tu pecho.

–No quería molestarte. Te veías muy cansada –me quitó de encima de él y se levantó.

–No te vayas aún…quédate un poco más, todavía no amanece.

–No te equivoques mujer, lo que hay entre tú y yo solo es sexo. Yo jamás podría tomarte enserio.

–Ya lo sé, no tienes por qué recordármelo a cada instante –dije tristemente mientras me sentaba en la cama y me recargaba en la cabecera– al menos puedo preguntar ¿por qué?

–No, ya déjame tranquilo.

–No, quiero saber, dime.

–¡Por qué no eres digna de mí! ¿Contenta?

–¿Y por qué no lo soy?

–Deja de hacerme tantas preguntas.

Salió al balcón, se recargo en la pared y se puso a mirar las estrellas, el infinito.

Yo me sentía muy mal cada vez que me decía eso. Y no supe por que, pero presentía que en ese momento él tampoco se sentía bien, incluso podría decir que se miraba nostálgico, por no decir…triste.

Me levante de la cama enredándome una sabana por el cuerpo y salí al balcón a hacerle compañía.

–Lo siento –le dije– no volveré a hacer esas preguntas.

Él no volteo a verme para nada, solo seguía mirando el cielo. Entendí que no quería mi compañía, me di la vuelta y caminé hacia la habitación pero me detuvo.

–Bulma –me dijo dejando de ver las estrellas y volteando hacia mí.

Me miro directo a los ojos por unos instantes, me tomo de las manos para que soltara la sábana que me cubría. Por un instante dude en hacerlo, pero cedí ante él y abrí las manos para dárselas a él y la sábana cayó al suelo dejando ver mi desnudo cuerpo.

Me jaló hacia él y me abrazó por la cintura, yo solo lo miraba, me perdía en sus ojos negros y al parecer él se perdía en los míos. Me beso tiernamente en la boca, parecía su forma de pedirme disculpas por haberme gritado. Yo lo volví a besar y me correspondió. De repente sentí como me cargaba y me llevaba de nuevo a la cama. Hicimos el amor, claro…al menos para mí. Había veces en que lo hacía salvaje y como desesperado, pero también había veces que…era diferente. Todo era diferente, sus besos, sus caricias, su respiración, la manera en que me mordisqueaba, como entraba en mí, con una delicadeza como su yo fuera de cristal y temiera romperme. Solo lo hicimos en una posición, él encima de mí y cuando terminamos no se separó rápidamente como lo hacía la mayoría de las veces, sino que se quedó un momento arriba y dentro de mí, acariciando mi cabello. Después poco a poco salió de mí y se recostó boca arriba aún con su respiración agitada.

Ese era el momento en el que yo lo abrazaba siempre, pero después del regaño que me hizo en el encuentro anterior, preferí no hacerlo. Me volteé del lado opuesto a él para quedarme dormida.

–¿No vas a abrazarme como siempre?

–No –le dije sin voltear.

Fue mi única respuesta, no quería iniciar una pelea y tampoco quería darle un pretexto para que se fuera.

–Me parece bien que ya hallas entendido que no me gusta.

–Si ya lo entendí, solo es sexo. Buenas noches.

Fui fría como él lo era conmigo y creo que eso no le gusto. Aunque me dijera que no le gustaban mis expresiones de cariño, en el fondo se que le agradaban.

Se acurrucó hacía mí y me ronroneó en el oído con su voz más ronca y sexy.

–Pues…ya me estaba acostumbrando a que lo hicieras.

No pude evitar hacerlo, me giré hacia él y lo abrace como siempre lo hacía. Él solo sonrió de lado. Me acurruqué a él lo más que pude y me disponía a dormir cuando…

–Tu eres todo lo opuesto –me dijo seriamente.

–¿A qué te refieres? –le contesté frunciendo el ceño.

–Contesto tu pregunta que me hiciste hace rato.

Quite mi cabeza de su pecho y la gire para verlo a los ojos, aún no entendía que era lo que me quería decir.

–Preguntaste por qué no eras digna de mí. No lo eres porque tú eres todo lo opuesto a lo que mi madre me dijo.

Volví a colocar mi cabeza en su pecho, no quería saber más, no quería que ese momento se echara a perder si continuaba con la conversación. Así que no dije nada y solo lo deje hablar a él.

–Cuando era niño…mi madre me dijo que cuando tuviera edad suficiente tendría que escoger a una mujer. Ella me dijo que solo podía escoger entre las mujeres saiyajin de la clase más alta. Tendría que ser una mujer con clase, elegancia, fuerte pero no guerrera, ya que por lo general eran feas y vulgares, tenía que tener un carácter noble hacia mí, yo debería ser su primero y único hombre. Y la cualidad más importante que tenía que tener era la obediencia. Me dijo que de entre todas las candidatas siempre habría una que sería la más bella y la más inteligente. Que ninguna mujer tenía esas cualidades juntas y era mi deber escoger la mejor.

Dejó de hablar y supuse que había terminado con su relato, realmente me impresionó que me contara sobre su madre y sobre sus costumbres, nunca lo hacía…al menos, no por voluntad propia. Si me llegaba a contar algo sobre su planeta era porque yo insistía en que lo hiciera. Pero nunca había hablado sobre su madre.

–A mí nunca me intereso buscar una compañera pero tampoco desechaba la idea por completo. Y cuando Freezer acabo con mi planeta y con mi raza, comprendí que sería inútil, nunca encontraría una mujer como la que mi madre me había diseñado.

–Entiendo –le contesté.

–Tú eres gritona, vulgar, desobediente, no soy el primer hombre en tu vida, eres débil y sobre todo, no eres saiyajin. Tú eres todo lo opuesto. Jamás serías digna de mí –me dijo seriamente mirando el techo de la habitación.

Yo no supe que decir, ni que hacer, me lastimaban sus palabras pero…eran verdad. Tenía unos criterios muy altos. Sentía ganas de llorar pero me contuve. Me levante de la cama y le dije:

–Iré a dormir a mi habitación. Buenas noches.

Él no hizo ni dijo nada, me cubrí con una sabana, abrí la puerta y salí de su habitación.

Al llegar a mi habitación lo único que quería hacer era llorar en mi cama, salté directo a ella cuando de repente sentí que alguien más estaba ahí y grite.

–Soy yo.

–¿Qué haces aquí? ¿Cómo llegaste antes que yo?

–Brinque el balcón y entre por la ventana.

–¿Qué es lo que quieres?

–Se me olvido decirte algo… –hizo una pausa y luego continuo–. Mi madre me dijo que nunca encontraría a una mujer que fuera la más bella y la más inteligente a la vez.

–¿Y? –le dije algo molesta.

Se aproximo hacia mí, quito el cabello que había en mi rostro me miro fijamente a los ojos, tomó mi mentón y dijo:

–Se equivocó.

-FIN DEL FLASFORWARD-

Esperé que mi erección bajara para poder entrar y demandar por mi comida. Pasó, entré y me quedé parado mirando a la estúpida humana moviéndose como una cualquiera que quiere agradar a un macho, o al menos así lo veía yo.

–"No sé qué extrañas costumbres tengan en este horrible planeta como para moverse así" –pensé.

Pude percatarme de que al parecer estaba construyendo algo, no pude mirar muy bien porque enseguida la mujer se dio cuenta de que la observaba y empezó a gritarme haciéndome enfadar más de lo que ya estaba. Siempre me pregunte ¿por qué diablos no la mate?

–Vegeta ¿qué diablos haces ahí mirándome?... ¿Me estabas espiando verdad pervertido?

Eso me hizo enojar mucho y si pensaba no maltratarla por lo de la comida, ahora cambiaba de opinión.

–¿Estás loca mujer? Cierra tu maldita boca ¿o quieres que yo te haga callar?

–¿Entonces qué diablos estás haciendo aquí? No me vengas a molestar ahora que no estoy de humor y estoy muy ocupada.

–Me importa muy poco lo que estés haciendo tengo hambre y quiero comer ahora.

–¿Así? pues a mí me importa nada que tu tengas hambre así que, ¡shu, shu! –le decía con un ademan– salte de mí laboratorio y déjame seguir trabajando.

–¿Cómo te atreves a hablarme así? ¿Que no sabes quien soy yo mujer idiota?

–¿Cómo olvidarlo? Si lo repites cada 10 segundos.

–Calla mujer y aliméntame ahora mismo, antes de que…

–¿Estás sordo? Ya te dije que no puedo porque no le dices a mi mamá que te prepare algo y me dejas de molestar de una vez por todas.

–¿Eres idiota o qué? No voy a ir a donde se largó la vieja ridícula con el viejo de tu padre.

–¿De que estás hablando? Y respeta por favor que esa vieja como tú la llamas al parecer te hace mucha falta y el viejo como tú lo llamas es quien te mantiene mientras estés aquí, así que no los llames así, mono salvaje e irrespetuoso.

–Mira humana gritona y sorda, es la última vez que te lo digo y si no quieres que sea lo último que escuches PREPARAME MI MALDITA COMIDA.

–"Dijo que mi madre no está, y que se fue con mi padre. ¿Será que ya se fueron al spa? En ese caso tendré que hacer de comer yo también me muer de hambre". ¡Jump! Está bien solo déjame ajustar unas cuantas tuercas y te preparo tu comidita.

–¡No! Te he dicho que ahora –le dije jalándola del brazo y llevándomela rumbo a la cocina.

–Estúpido mono salvaje suéltame que me estas lastimando gorila sin sentimientos, suéltame te digo me lastimas.

–Ya cállate –le dije mientras la empujaba contra el refrigerador.

–Auch me dolió idiota.

–Jajaja –me reí discretamente– ese era el punto mujer escandalosa. Y ya cállate, me deberías de dar las gracias que no te arranque el brazo. Deja de chillar y prepárame algo digno para comer.

La escuche decir unas palabras incoherentes, no es que no las escuchara ya que mi agudo oído saiyajin pudo escucharlo, si no que no entendí lo que me decía.

–Ahhh, ¿quien se cree ese mono para tratarme así?

–Ya cállate mujer y mueve más esas manos que me estoy muriendo de hambre.

Era algo agradable ver a la mujer hacer esos berrinches de niña mimada, al principio me temía pero ahora no, era interesante ver como tenía el coraje para responderme de tal manera. Era una mujer muy tonta o muy irrespetuosa, nadie en todo el universo se hubiera atrevido a hablarme así.

–"¿Que no sabe que la puedo matar con tan solo mover un dedo?" –pensaba mientras la veía cocinar.

–Ya está listo Vegeta ¿me podrías ayudar a poner la mesa por favor?

–¿A poner la mesa? Pero si yo la veo ahí. ¿O es que piensas moverla para otro lado? Ni siquiera puedes mover una mesa, eres muy débil –le dije despectivamente.

–Jajaja, no tontito…poner la mesa quiere decir poner los vasos, los cubiertos, servilletas, etc. Ya olvídalo un gran príncipe como tú jamás haría tal cosa.

–Me alegra que vallas entendiendo quien soy, así no tendré que hacértelo entender por las malas.

Me senté en la mesa prácticamente muriéndome de hambre tome mi primer bocado cuando sentí un horrible sabor a quemado en mi boca.

–Estúpida mujer que hiciste esto es un asco.

–¿Qué? ¿No te gusto? Jajaja, disculpa Vegeta pero yo soy una científica no una cocinera, además a mí la cocina me choca, me odia y siendo una mujer rica y teniendo una madre muy buena para la cocina nunca tuve la necesidad de aprender.

–"Esta mujer es el colmo ¿que clase de mujer no sabe ver el arroz, la carne, las salsas, las verduras y todo lo demás quemado? Tal vez solo sea un truco para vengarse de lo que hice hace unos momentos, sí, eso debe de ser, no es posible que no sepa cocinar cuando su mama es una experta. Ya verá, le enseñare que con el príncipe Vegeta nadie se mete" –pensaba mientras volvía a comer–, de todas formas, he comido cosas peores y mi estomago no esperará mas.

[Pensamientos de Bulma]

Terminamos la comida ya sin gritos ni insultos, creo que al fin entendió que no fue mi culpa que algunos de los ingredientes se me quemaran. En toda la comida se quedó callado, terminó antes que yo, se paró y se fue.

–De nada –le decía mientras lo veía partir.

Terminé de comer yo también, recogí los platos y me fui otra vez a mi laboratorio a terminar mi proyecto y después de 4 largas horas termine mi robot.

–¡Listo! Wow, estoy tan impresionada de mí misma, no es para menos de alguien como yo. Ya verán esos idiotas jajaja barreré el piso con ellos cuando vean mi invento. Sin duda seré la ganadora y ese tal Kioso quedará impresionado con mi inteligencia y belleza.

–Ya me está dando hambre otra vez, supongo que a Vegeta le pasará igual, ya es hora de cenar, será mejor que me valla a pedir pizzas antes de que ese mono venga a darme lata.

Pedí unas pizzas por teléfono y las 35 llegaron en un tiempo record, subí las escaleras rumbo a la habitación de Vegeta con una sonrisa triunfante en mi bello rostro. Entre sin tocar y me sorprendí al ver a Vegeta recostado en su cama con las manos hacia atrás luciendo su escultural cuerpo en nada más que unos boxers súper pegaditos que seguramente se había comprado en el centro comercial.

–"¡Oh Kami que bien se ve! Pero Bulma, ¿que estás pensando? Pero, no puedo negar que Vegeta tiene buen cuerpo" –pensé.

Estaba ida en mis pensamientos cuando escuche a Vegeta gritarme.

–¿Qué diablos haces en mi habitación?

–Ah, ah –salí de mi trance y empecé a titubear–, perdón, ¿me hablas a mí?...lo…lo siento…vine a… "Kami, que cuerpo"…traerte estas pizzas para que cenes, ojala y te gusten. No te preocupes no las prepare yo, Jajajaja –reía nerviosa– son de mi pizzería favorita, como no se cuales te gustan encargue de todas.

–"Estúpida mujer, todavía se viene a burlar de mí. Me las pagará. Ya verá, de mi nadie se burla y menos una mujer".

–¿Y a que debemos esa sonrisa mujer? –me dijo al mirar mi sonrisa de oreja a oreja.

–¿De verdad quieres saber? Está bien te lo diré –le dije antes de que pudiera contestarme–. Termine mi invento, es un robot inteligente que puede ser capaz de hacer muchas cosas, responder preguntas complejas e incluso salvar vidas. He estado trabajando en ese proyecto por horas, estoy cansada y fatigada, pero me siento feliz.

–¿Así? ¿Y qué se siente construir algo más inteligente que tú? –me dijo sarcásticamente y sonriendo.

–¿Sabes qué? No me vas a amargar mi día, aquí te dejo tu cena –le dije mientras ponía las pizzas en un lugar y me largaba de ahí.

Me fui a mi habitación a descansar y cenar algo de pizza.

–"Estoy súper feliz no puedo esperar al día de la feria, estoy tan emocionada. Estoy segura que ganaré, sí que lo haré, estoy tan feliz. ¡Oh mi Kami tengo que ver que vestido me pondré, las zapatillas mi cabello, todo! Debo de lucir esplendida para cuando me den el premio. Debo dormir, no puedo lucir con ojeras de días atrasados, no eso sería un caos, estoy tan orgullosa de mí que debo lucir genial" –pensaba mientras comía una rebanada de pizza.

Mientras tanto en la habitación de Vegeta.

–"Así que la mujer está feliz por ese estúpido invento, que idiota es, ella sola me dio la idea de cómo vengarme por lo de la comida".

Esperé a que la noche cayera y se durmiera.

–"Hora de llevar acabo mi plan".

Me dirigí rumbo a su estúpido laboratorio, miré el estúpido robot y sin más, lo volé en un millón de pedazos.

–Eso le enseñara a no meterse conmigo –hice una triunfante sonrisa y salí de ahí riéndome malvadamente.

AL DIA SIGUIENTE

Me desperté tarareando una canción de moda, estaba tan feliz, después de asearme salí rumbo a mi laboratorio.

–¡Oh por Kami!

No podía creer lo que estaba viendo, mi robot ya no estaba. Un rastro negro en el suelo y alrededor del laboratorio miles de pedacitos quemados.

–¿Qué diablos ocurrió aquí?

Mis ojos parecían desprender miles de gotitas mientras me dejaba caer de rodillas en el piso, estaba destrozada, mi carrera, mi premio, mi prestigio, todo a la basura.

–Jajaja ¿veo que ya te diste cuenta de tu error o me equivoco? –oí decir a Vegeta atrás de mí.

–¿De qué diablos estás hablando? –le respondí casi inaudible, tenía un nudo en la garganta.

–Jamás debiste haberte burlado de mí de esa forma estúpida terrícola.

–Osea que, que… ¿tu hiciste esto? Pero… ¿Por qué? ¿Yo qué te hice para que me hicieras esto? –le dije como pude, mi voz temblaba y lloraba al mismo tiempo.

–Eso te enseñará a no faltarme al respeto, a que me cocines cuando yo te lo exija y sin quemar la comida a propósito.

–Pero, snif, pero si yo no sé cocinar, snif, te lo dije, yo no lo hice intencionalmente…snif.

–No mientas, sabes que lo hiciste a propósito, ahora dime…¿fue divertido?

Yo deje de llorar y me enoje mucho, realmente nadie me había hecho enojar de esa manera, mas bien, nadie nunca me había retado de esa manera, todos mis amigos sabían el carácter que yo tenía y nadie si quiera me levantaba la voz sin obtener su merecido.

–Con un demonio, ya te dije que no fue a propósito yo realmente soy muy mala en la cocina, ¿no viste que yo también comí de lo mismo que tú? ¿Cómo podría haber quemado la comida que yo también comería a propósito? ¡No debiste haber arruinado mi robot!

–Tonterías. ¿No eres muy buena según tú? Construye otro y listo. Y ya deja de lloriquear me choca ver a las personas débiles como tú.

–Eres un idiota, un maldito idiota, te odio tanto, lo arruinaste todo, ya estarás feliz ¿no? ¿Probaste tu punto de superioridad? Maldito príncipe de los saiyajin, eres un maldito bastardo.

Lo vi salir del laboratorio riendo y antes de salir completamente volteó a mirarme y dijo:

–Por cierto, ya tengo hambre, prepara mi desayuno.

CONTINUARÁ

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