Este capitulo, acción de verdad no tiene mucha. Pero aqui se revela casi o todo; van diciendo lo que pasó despues de que se fuera Sarah y los años venideros. Alomejor es algo lioso xD


El verdadero Raymond había robado una capa para dársela a Sarah. Lentamente e interpretando su papel, Sarah iba con la cabeza gacha mirando al suelo tomada de la mano del capitan. La última vez que estuvo en ese castillo, estaba demasiado ocupada para darse cuenta de él, ahora deseaba verlo y explorarlo a fondo. Ahora que tenía tiempo...

—¿Que pasó? —le preguntó a Raymond.

—¿Que? —preguntó este notablemente alterado.

—Que pasó después de que yo me fuera.

—Ah, eso. Jareth se enfureció. Se enfureció tanto que tuvimos que evacuar la ciudad. Si lo hubieras visto... era como un niño pequeño al que le habían quitado su juguete favorito. Gritaba, le daba golpes a las cosas, y no podía con sigo mismo, no se aguantaba. Cuando te digo que golpeaba todo, era cualquier cosa, y mandaba a cualquiera al Pantano del Hedor Eterno. Por si no lo sabes, el clima del laberinto se rige por el estado de ánimo de Su Alteza.

—Seguramente hubo tormenta. —pensó Sarah en voz alta.

—Y de las buenas. Así por años. Pero de repente, las nubes eléctricas se disiparon y llegó un periodo de ''calma'', aunque las nubes nunca abandonaron el cielo. Cuando ya los goblins reconstruyeron parte de la mitad, se desató una fuerte tormenta. Solo de agua. El agua barría la ciudad y todo lo que se encontraba a su paso. Muchos goblins se adentraron al laberinto y ya nunca salieron.

—¿Y Jareth? —preguntó con un nudo en la garganta.

Raymond sonrió.

—Si lo hubieras visto... de repente empezó a llorar al son que las nubes de lluvia, empezó a llorar por auto compasión. Por su soledad. Por tí. —explicó con dureza.—Hubo varios días que no pudo ni levantarse de la cama. Estaba desganado y siempre triste. —Sarah empezó a sentirse fatal por aquella historia, increíble historia. —Pero cuando supo que Toby iba a tener un hijo, dejó de llorar. No recordaba a Toby. Pensó que con él de sucesor, no estaría tan solo. Asique Toby tuvo a una preciosa niña pelirroja...

...Cuando fué a llevarse a Toby, este se negó a ¡Ser rey! y Jareth enfurecido, lo encerró en una mazmorra mohosa hasta que recapacitase sobre sus decisiones. De vez en cuando iba a la tierra a cantar y hasta llego a ser una… ¿Estrella del Rock? No lo sé; no presté demasiada atención. El tiempo en Underground es relativo, asique un buen día, Su Alteza notó que alguien estaba moviendo el libro. Se convirtió en lechuza y voló hasta vuestro mundo; vio a Anna. Supo enseguida que ella era la crecida hija de Toby y empezó a tener planes para ella: eran básicamente que llegara a su máximo punto de poder y así instruirla para cuando él muriese, Underground tuviese Rey. Pero luego pensó que sería una fantástica Reina. Anna dijo las palabras y... lo demás es lo presente, querida Sarah. —dijo mientras le alzaba la cara. —Ya estamos.

—¿Ya? —preguntó contraída, como despertando de un sueño.

Las imágenes de la historia que le había ido contando se agolparon en su cabeza.

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Por fin, el grupo llegó al final del pasillo. Había una única celda. ''Raymond'' corrió con lagrimas en los ojos hasta los barrotes de la mazmorra.

—¡Papa! ¡Papa soy yo! —un cuerpo agazapado en una esquina se volvió enérgicamente para mirar al grupo que llegaba.

—¿Que? ¿Bromeas? Yo te he visto varias veces con Jareth, eres su capitán o algo así.

Anna rió mientras se convertida de nuevo en ella.

—¿Mejor así? —preguntó conmocionada.

Toby miró a la muchacha de arriba a abajo un par de veces. Era parecida a su esposa.

—¿Quien eres...?

—¡Soy Anna papa! ¡Oh papa, te eché siempre de menos! —decía mientras lloraba a moco tendido agarrando tan fuerte los barrotes que se hacía daño.

De repente, Aldrian salió a escena.

—Si que lo es, tío.

Toby reconoció a su sobrino de inmediato, ahora estaba mucho más alto y musculoso.

—¿Aldrian? ¡Dios mio! ¡Hace años que...!

—Papa...-lloró esta vez de pena, no le prestaba atención.

Toby la miró un par de veces más y se acercó a ella. Aquellos bonitos ojos marrones eran sin duda de Karina. Su Karina. Un millón de dudas le embargaron por dentro, pero esperarían. Toby alargó los brazos y abrazó a aquella muchacha; ahora seguro de que era su hija.

—Oh mi amor...¡te he echado tanto de menos!—lloró el padre fundiéndose en el abrazo.

—¡Papi, yo nunca a abandoné la esperanza de verte!

—¿Y que haces aquí? ¿Jareth te ha echo daño? —preguntó furioso.

—No papa. Pero nos queda muy poco tiempo y nos quedaremos todos en Underground si no encuentro a Elea. Es mi prima.

—Si la conozco, ¿Pero como me sacareis?

Anna dió unos pasos hacia atrás y creó una bola de cristal que se transformó en una llave de inmediato. Cuando Tándalo abrió, Toby corrió hacia su hija. Sus ropas apestaban y le había crecido barba.

—¡Papa! —dijo de nuevo Anna. —Nunca me cansaré de decirlo.

—Anna démonos prisa. —apremió Hoggle. —¿Cuanto tiempo queda?

La joven comprobó aterrada sus pocos quince minutos. Se transformó de nuevo en Raymond y corrieron a la entrada.

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—Pero Raymond ¡mírame! ¡Soy más vieja! ¡Tengo 50 años! —gritó desconsolada en un momento de cobardía.

Raymond la miró sonriente.

—El amor no tiene edad. Así tengas 15 o 50 años él te amara de igual manera.

Sarah pensó realmente a lo que se iba a enfrentar. Jareth. No se daba cuenta hasta que punto esto era decisivo. Amó al Rey de los Goblins hacía 35 años y todas aquellas aventuras le parecían lejanas. Se sintió verdaderamente a salvo cuando vió de nuevo a Toby en su cunita; aunque con la duda de si había matado a su oponente o lo que demonios le hubiera echo.

Más tarde pensó en llamar a Hoggle para preguntar como estaba, pero una nueva amiga la llamó al telefono y fué corriendo en su busca. Cada vez estaba más liada en los estudios y no se acordaba de llamarlos hasta el fin de semana; y siempre salía en su tiempo libre. Cuando por fín se dió su primer beso ni siquiera recordó a monarca. Pero esa misma noche leyó ''El Laberinto'' mientras lloraba, pues ya casi no se imaginaba nada, nunca inventaba una historia o aventura en el que ella fuese la guerrera. Esa noche si pensó en Jareth y en lo que él había echo por ella, en hacerla feliz. Él si era un hombre de verdad, pensó, no es como mi novio.

Pero cada vez menos leía el libro, aunque su mensaje estaba bien gravado a fuego en su memoria cada vez que veía a Toby jugar. Más tarde fué a la universidad, hizo más amistades, conoció el mundo y a su futuro marido. Cuando tuvo a su primer hijo temió que el Rey Goblin lo secuestrase por venganza. Pero Jareth nunca llegó y la decepcionó interiormente. Luego su hermano tubo a una hija y desapareció en la nada, y Sarah siempre creyó que Jareth tenía algo que ver. Cuando uno o dos años después tuvo a la suya propia, Karina y ella se juntaban para que las niñas jugaran juntas.

Un dia en el porche, Anna llegó llorando y enseñando su dedito índice. Tendrí años.

¡Mamiiiii! —lloriqueaba la pequeña. —¡Un goblin me ha mordido el dedo!

Karina rió y cogió a su hija mientras Elea corría detrás de ella con la babita cayéndose.

¿Un goblin? ¿Otra vez? —preguntó Karina.

A Sarah casi le da un infarto ¿Había dicho Goblins?

¿Un goblin, Anna? —le preguntó su tia.

Anna asintió enérgicamente.

Los goblins son malos y me hacen cosas malas. —lloriqueo. —A mi me rompen y me pierden las cosas.

Sarah puso una sonrisa nerviosa mientras cogía su hija y la sentaba en sus piernas.

¿Y tu mi vida? ¿Has visto algun goblin?

Elea sonrió y asintió con la cabeza.

Pedo solo un mimento. Luego desapadeció.

Sarah subió a su cuarto y sacó la caja de musica.

¿Oís esto? Es la canción de amor más bonita del mundo. La compuso el Rey de los Goblins para una joven humana de la que se enamoró. —miró a Karina, que sonreía mientras escuchaba la musica. —Ella debía atravesar un gran laberinto para recuperar a su hermanito de las garras del Rey.

Elea observaba fascinada a la muñequita girar; le parecía un hada o algo así. En cambio, a Anna ya no le parecía tan interesante como los anteriores 3 segundos. Asique empezó a sacarse mocos.

Y ganó ¿no? —preguntó Elea.

Sarah rió nerviosamente.

Si te refieres a que consiguió salvar a su hermanito, la respuesta es SÍ.

Las dos madres se miraron divertidas mientras escuchaban la música.

—¿Sarah? ¿Sarah? ¿Me escuchas? —preguntó Raymond.

—Si. Solo recordaba viejos momentos.

Raymond asintió y abrió la puerta...la sala estaba completamente vacía.

—¡¿Que?! —exclamaron sorprendidos.

—Solo hay un sitio por donde a podido ir. —dijo Sarah mientras miraba las escaleras ascendentes.

—No creo que haya ido allí