Titulo: Cumpleaños feliz
Autora:
Lluvia
Género: Romance, fluffy.
Tiempo: Temporada 7, cap. 174

Pairing: Héctor/Asun
Raiting: T/M
Resumen: ¿Qué pasó en la cena de cumpleaños de Asunción y la celebración posterior?

Notas de la Autora: Este es el primer fic que escribo de una serie española. La verdad es que no soy una fiel seguidora de la serie, me engancho y desengancho según me da: vi la primera temporada entera, parte del final de la tercera, pero no me reenganche de verdad hasta la cuarta; luego la quinta la vi salteada y la sexta más o menos igual y me he vuelto a reenganchar esta temporada, pero ahora por Internet, que me gusta bastante porque me puedo saltar las tramas que no me interesan demasiado, jeje.

Supongo que me ha dado por hacer un fic de esta serie, por el hachazo monumental que le han metido casi a final de temporada, con eso de interrumpirla en verano, bueno por eso y porque me gusta mucho esta pareja ;)

La inspiración la saqué de un capitulo posterior, creo que es el 187: flirteando, Héctor dice que a veces su despacho no es tan triste y gris, y Asun le responde que hay cosas que una chica decente prefiere recordar en silencio; pues eso.

Por último he puesto el rating de la historia en T pero creo q la subiré a M en próximos capitulos, no es culpa mía, esq sin mi consentimiento se están poniendo muy picantes, estos 2, jaja.


Parte 1

Sonrió contra sus labios cuando sintió las manos de Héctor agarrar las solapas de su gabardina y tirar gentilmente de ellas hasta que la tela se deslizó por sus hombros y finalmente por sus brazos cayendo al suelo. Él paso el brazo por su cintura y la atrajo de nuevo contra sí. Ella notó su propio cuerpo extasiado por el deseo y la felicidad que él le proporcionaba, y se alegró una vez más de la decisión que había tomado esa noche.

Se enfrentaría a los problemas de su resolución por la mañana, pero no ahora.

Héctor avanzó, obligándola suavemente a retroceder, y sus – aparentemente obvias intenciones – la hicieron sonreír otra vez.

"¿Qué?" susurró él con una sonrisa que desmentía su tono inocente.

"Creo que deberíamos cenar" dijo ella sin dejar de sonreír. Las manos apoyadas sobre sus hombros y ninguna gana de separarse de él, excepto por su hambriento estómago.

Él resopló, riéndose brevemente. Alzó la mano derecha para acariciar la mejilla de Asunción dejando un rápido beso sobre sus labios antes de responder.

"Sospecho que tienes razón."

"¿Sospechas?" preguntó ella fingiendo seriedad y tratando de contener la sonrisa.

"Aja. Los detectives hacemos eso: Sospechar." contestó él, entrando voluntariamente en la pequeña farsa dialéctica a la que solían recurrir.

"Y... ¿Crees que el señor detective sería capaz de preparar para los dos, algo más elaborado que unos huevos pasados por agua?" preguntó provocadora.

"No sólo lo creo, sino que pienso demostrarlo." Y dicho eso desapareció cojeando, escuchando la risa de Asun a su espalda.

Con una boba sonrisa en la cara – que no parecía que fuera a desaparecer en breve – Asunción recogió del suelo su gabardina y la colgó del perchero de la entrada junto con su bufanda, sonrojándose al darse cuenta de que del bolsillo de su gabán, sobresalía la corbata de Héctor. Recordaba perfectamente habérsela quitado, pero no el haberla guardado en su bolsillo.

Recuperó la corbata y la depositó disimuladamente sobre el escritorio, dando un respingo al oír un ruido de cacharros.

"¿Necesitas ayuda?" preguntó asomándose.

"No" respondió Héctor en seguida. "Pero espero que sepas que esta es la peor cocina del mundo."

Ella se limitó a reír suavemente por toda respuesta, volviéndose y mirando con más detenimiento de lo habitual los muebles del despacho. Observando la botella de sidra sobre la mesa, cayó en la cuenta de que tendrían que cenar en algún sitio.

"¿Te importa si hago un poco de espacio en tu mesa para que podamos cenar?" inquirió, a pesar de que ya había empezado a amontonar documentos.

"Adelante" contestó él desde la cocina.

Asunción apiló todos los papeles y los dejó sobre el escritorio de Bonilla, divertida al encontrar unos soldaditos de plomo sobre la mesa. Recogió los vasos y dejó el de Héctor frente a su silla, mientras tomaba asiento en la otra y rellenaba las bebidas de ambos. Cojeando sin su muleta, pero con dos platos humeantes, apareció el detective.

"Lamento decir que esto es lo más complejo que puede prepararse en ese infierno de cocina." informó Héctor, dejando los platos en la mesa y sacando los cubiertos y las servilletas de los bolsillos de su pantalón.

"¿Tortilla francesa?" preguntó ella con una sonrisa.

"Tortillas con jamón." puntualizó él.

"Muy elaborado." se burló la joven.

"Anda come" respondió él atacando su cena e intentando – sin éxito – mostrarse ofendido.

La rápida cena discurrió entre sonrisas coquetas y miradas cómplices, y un simulacro de conversación insustancial que ninguno de ellos sería capaz de recordar por la mañana.

Pese a la oposición de Héctor, Asunción se ofreció a recoger y lavar los platos, y él aprovechó para curiosear el envoltorio marrón que ella había traído

"¿Qué has comprado de postre?" preguntó el detective en voz alta.

"Pasteles" contestó ella desde la cocina. "Era algo tarde para encontrar una tarta."

"¿Cuál te gusta más?" quiso saber él, abriendo el paquete y echando un vistazo a los dulces.

"Ese que es redondo y de chocolate." respondió Asun en voz alta.

Héctor se rió por lo bajo, sacó la trufa de la bandeja poniéndola sobre la mesa, y empezó a rebuscar en los cajones de su escritorio. Le llevó más de lo esperado encontrar lo que buscaba, pero le dio tiempo a hacerlo antes de que la joven regresara al despacho.

"Asunción, ven aquí." la llamó, girándose en la silla para verla. Ella apareció en seguida con un aire exasperado que se transformó en una gran sonrisa y un leve rubor. Sobre el escritorio, Héctor había dejado uno de los pasteles – su favorito – y de alguna manera se las había ingeniado para conseguir una pequeña vela de cumpleaños que reposaba ufana sobre la trufa. Él extendió la mano hacia ella y le hizo un gesto para que se acercara, lo que por supuesto hizo en el acto. Tomó su mano y tiró débilmente de ella instándola a sentarse en su regazo, lo que logró que la joven se sonrojara un poco más y él se riera muy satisfecho de si mismo. Finalmente cogió el mechero y encendió la vela, asomándose por encima del hombro de ella.

"Cumpleaños feliz..." comenzó a cantarle al oído. Ella le dio un codazo endeble que sólo pretendía demostrar lo mucho que apreciaba aquel detalle a pesar de la vergüenza, y que él aprovechó para envolverle la cintura con el brazo izquierdo, mientras apoyaba la barbilla en el hombro derecho de la chica. "Pide un deseo" susurró el detective al terminar la canción. Asun giró el rostro hacia él y lo miró con ojos brillantes y una expresión tan arrebatadora, que despertó en Héctor una sensación de doloroso placer que no había olvidado pese al tiempo y la creencia de que no volvería a sentirla. Y por primera vez y sin ser consciente de ello, Asunción consiguió hacer enmudecer a Héctor, pues las palabras formaron un nudo en su garganta.

Continuará...