D. Gray man no me pertenece, si no a Katsura hoshino. y En un instante pertenece a Ted dekker. a parte se le han modificado algunas escenas por parte mía, que son propias.


Road hizo a un lado las cortinas de terciopelo morado y miro por la ventana hacia el patio. Solo el año pasado habían terminado el palacio de mármol, y fácilmente era la más fabulosa de las residencias de su padre. Ella no las había visto todas, pero no necesitaba hacerlo. El Príncipe Sheryl Camelot tenía cuatro esposas, y había construido tres palacios a cada una, dos en Riad y uno en Jedda. Las cuatro esposas tenían idénticas viviendas en cada lugar, aunque era engañoso decir que sus esposas poseyeran los palacios. Padre era el dueño de los palacios con esposa en cada uno.

Este, es el decimotercer palacio de Sheryl, lo había construido exclusivamente para acontecimientos especiales como el de hoy, la boda de Aanisa, una de las mejores amigas de road.

Afuera, el sol centelleaba sobre una fuente de la que manaba agua a borbotones en el centro de la laguna. El agua se hallaba cubierta de brillantes pétalos rojos de centenares de rosas llegadas de Holanda. Era evidente que el novio, Abdel Aziz Bashîr, se había enterado que a la joven novia le gustaban las rosas rojas. Después de ver dos días atrás el excepcional arreglo floral, Aanisa juro que nunca volvería a mirar otra rosa roja en su vida.

Docenas de sirvientes filipinos atravesaban el césped, portando bandejas de plata con elevados montones de comida imaginable, preparada por más de 18 jefes de cocina traídos de Egipto y Turquía. Pato asado con almendras, carne de ternero en curry enrollado en cordero, langosta rellena de hígado, shawarma de coctel. Zapallos rellenos…road nunca había visto una exhibición de tal magnitud y esto solo para las mujeres. Como muchas bodas sauditas, los invitados varones no veían a las mujeres. La costumbre exigía dos ceremonias separadas por el simple hecho de que las mujeres asistían sin velo a las bodas. Como las despedidas de solteros occidentales, pero la costumbre tradicional prohibía que un hombre viera el rostro de una mujer, a menos que fuera pariente o estuviera ligado de fondo con la familia.

Por la ventana se introducían sonidos de música, tambores y jolgorio road pensaba muy seguido que el mundo consideraba injustas para las mujeres las prácticas culturales que gobernaban la península arábiga. Dos veranos antes ella había estudiado en la universidad de Berkeley en California, y allí escucho la falsa idea de que una mujer saudita muere tres veces en vida.

Se decía que la mujer árabe muere el día de su desarrollo, en el momento que le obligan a colocarse el velo negro y a entrar en la oscuridad; muere el día de su matrimonio, en la dan como objeto a un extraño; y muere cuando fallece al final de su vida. Road había estado tentada a golpear con un bofetón a la mujer que pronuncio esas palabras.

Quizás los norteamericanos se callarían si conocieran la historia de su nación. Era bastante cierto que en la tradición a la mujer se le prohibían algunas de las actividades aceptada por occidente, como conducir autos o vehículos, dar testimonio en un juicio, o caminar libre con el rostro descubierto, por ejemplo. Pero todas estas costumbres fomentaban la cultura saudí en formas que no veían en occidente. Entre ellas, los sauditas entendían el valor de la familia, la lealtad a Dios y a su palabra, el respeto por un orden que defendía a la familia como a Dios.

Road dejo vagar sus recuerdos por las situaciones que la llevaron con su amiga Aanisa aquí, en este esplendido palacio, donde según ella sabía, esperaban la ceremonia que cambiaria la vida infantil de Aanisa.

El primer monarca del reino, habían conquistado Riad. Apenas teniendo 19 años, después de él los cuatro reyes que habían gobernado desde su muerte hace unos 50 años eran hijos suyos. Pero al observar road los confusos espacios de la historia, comprobó que fue la primera mujer del rey, y no sus hijos, quien había desarrollado el país. El rey tuvo más de cuatrocientas esposas, y fueron estas mujeres las que les dieron muchos hijos.

-Me cuesta creer que esto suceda de veras- manifestó Aanisa desde el sofá.

Road dejo caer la cortina en su sitio y se volvió. Aanisa estaba sentada como una pequeña muñeca vestida en encaje y rosa. En las bodas las mujeres, desde la novia hasta la criada, se cambian sus velos y sus abayas (túnicas negras que se envuelven hasta los ojos) por coloridos vestidos. Os ojos de Aanisa se veían redondos y sombríos; por tanto, inseguros. Road y Alia la había traído de un enjambre de tías que la agobiaban para la ceremonia final, la trajeron a un salón que ella apodaba el salón del piano blanco, por el enorme piano asentado a la derecha. La alfombra, un grueso tejido con un león bordado en el centro, les tragaba los pies. Era evidente que el diseñador contratado por Sheryl le gustaba los felinos; los muros del salón eran un zoológico virtual de pinturas de grandes felinos.

-Estoy aterrorizada – pronuncio Aanisa con temblor en los labios. Alia, la tercera del trió inseparable, recorrió la mano por el cabello de la joven.

- Ssh, ssh. No será el fin del mundo. Al menos es rico. Mejor casarse en un palacio que en la alcantarilla.

- tiene tanta edad que podría ser mi abuelo.

- Es más joven que el esposo de mi hermana – afirmo road – el marido de lulubell tenia sesenta y seis años cuando la tomo. Entiendo que Abdel no tiene más de cincuenta y nueve.

- ¡Y yo tengo catorce!- expreso Aanisa

- lulubell también tenía catorce- contesto road- ¿y qué hay de mi nueva madre, Tricia?

Eso dejo muda a ambas. Un año antes el padre de road había tomado por esposa a Tricia como novia cuando murió la verdadera madre e road, Tricia solo tenía doce años en ese entonces. Como se acostumbraba, la muchacha asumió los deberes de las esposa en la casa, aunque era más joven que quienes estaban bajo sus órdenes. Entonces road tenía dieciocho. Al principio a road le molestaba la joven. Pero una mirada a los ojos llenos de nervio de Tricia después de la boda la hizo cambiar de idea. Tricia se metió en su papel de esposa sumisa con gracia sorprendente.

Pero Aanisa no era Tricia.

Road miro la expresión de terror de Aanisa. También Aanisa aun era una niña. Una pequeña parte de road deseaba llorar. Pero no podía hacerlo, especialmente en ese instante, a solo minutos de la ceremonia.

Alia miro por fuera de la ventana. De las tres, ella era la más audaz. Tenía 22 años y era estéril. Pero se había casado con un buen hombre que la trataba bien e ignoraba cuando hablaba en contra del matrimonio de niñas jóvenes. Los frecuentes viajes de Alia a Europa le daban una perspectiva occidental sobre esa costumbre en particular.

- Tricia tenía dos años menos que tú – manifestó road.

- Ya lo vi – confeso Aanisa en tono bajo.

Road levanto la mirada. Era raro que alguien viera a su prometida antes de la boda.

-¿viste al novio? – Pregunto Alia - ¿viste a Abdel?

Aanisa asintió

-¿Qué?- cuestiono Road - ¿Cómo es él?

- Hace dos semanas, en la plaza –contesto ella, levanto la mirada y le resplandecieron los ojos- Es gordísimo. Me matará.

Road estaba consciente que debía decir algo, pero no le llegaron palabras. Aunque hizo algunas averiguaciones, solo pudo saber que Abdel era un acaudalado magnate petrolero del golfo pérsico.

Aanisa olfateo y se paso su mano temblorosa y delicada por la nariz.

- hago un juramento- afirmo en voz baja - .juro hoy que no aceptare a mi esposo. El no me tocara mientras esté viva.

- Por favor, Aanisa, e será amable – rogo Road estirando una mano -. Hoy encontraras tu vida enriquecida más de lo que se puede expresar con palabras, lo verás.

- ¡No estoy lista para casarme!- exclamo, poniéndose de pie, con el rostro colorado.

Ella una niña a punto de tener un berrinche, temblaba. Road sintió que el estómago se le revolvía.

- Lo juro –continúo Aanisa, y Road no dudo de ella -. Tú tienes casi veinte años y aun no te has casado. Además de tener ese amor secreto con Sam ¡Te odio por eso!

Aanisa se apartó.

- No me odias, Aanisa. Mejor es que no me odies, porque eres como mi hermana y te quiero de verdad.

De diecinueve años y soltera. Había rumores de que muchos pretendientes se habían acercado al padre de Road para pedir su mano. Y él no había aceptado a ninguno. Su negativa era un tema delicado.

-No puedes saber cómo se siente ella- contesto Alia poniendo una mano de silencio en el hombro de Road- Sheryl te protege.

Un calor atravesó las mejillas de road.

-Tanto Tricia como lulubell se casaron…

La puerta se abrió de par en par y las mujeres se volvieron al mismo tiempo.

-¡Aanisa!- grito entre el umbral la madre de la joven, pálida como un la arena- ¿Dónde has estado? ¡Todos están listos!

Entonces vio algunas lágrimas divisar en Aanisa y corrió hacia ella.

-No llores, niña, por favor- le suplico, suavizando su rostro-. Sé que estas asustada, pero todos nos hacemos adultos, ¿no es así?

Le arreglo el cabello a su hija y la miro amorosamente.

- Tengo miedo, mama- confeso Aanisa.

- Por supuesto. Pero debes pensar más allá de la incertidumbre que tienes, y considera los maravillosos privilegios que te esperan como esposa de un hombre poderoso- la tranquilizo, y luego le beso la frente-. El es un hombre rico, Aanisa. Te dará una buena vida, y tú le darás muchos hijos. ¿Qué más puede pedir una mujer?

-No quiero darle hijos.

-¡No seas tonta! Será un gran honor darle hijos, lo verás- añadió su madre, luego hizo una pausa y analizo a su tierna hija-. Dios sabe el amor que tengo hacia ti, Aanisa. Estoy muy orgullosa de ti. Solo ayer eras una niña que jugaba con sus muñecas en el jardín. Mira ahora, te has convertido en una joven hermosa.

Volvió a besar a su hija.

-Bueno, ven-concluyó-. Los tamborileros esperan; luego hizo caer el velo sobre el rostro de Aanisa, y con eso quedaron ocultos los temores de la joven.

Road se unió a más de mil mujeres en el gran salón y observo cuando los tambores anunciaban la llegada del novio. Los únicos hombres presentes eran el padre de la novia, el novio (cuyo padre estaba muerto de vejez), y el religioso que celebraría la boda.

Abdel apareció solo, y Road casi suelta un grito. Se le asentaba la grasa como un tubo hinchado alrededor del estomago, que se agitaba con cada paso bajo una tienda de túnica. La grasa debajo de la barbilla colgaba como una represa de agua. Decir que el hombre era demasiado gordo seria un horrible error matemático. Era una montaña obesa.

Alia refunfuño suavemente al lado de road. Varias mujeres la miraron, pero ella no les prestó atención.

Los tambores volvieron a sonar. La madre de Aanisa y su tea llevaron a la novia. Abdel sonrió y levanto el velo. Aanisa lo miro, y en su oculto acto de rebeldía se veía más hermosa de lo que Road podía recordar.

La ceremonia duro solo unos pocos minutos. La verdadera boda se había hecho horas antes, primero con la novia y luego con el novio, por separado, firmando documentos en que estaban de acuerdo con la dote (el dinero de parte del novio hacia los padres a cambio de entregar a su hija) y los términos del matrimonio.

Ahora el religioso miro al padre de Aanisa y pronuncio las palabras que confirmaban la unión. Después de un gesto de aprobación, el hombre miro al novio, quien contesto que aceptaba a Aanisa como esposa.

Mil mujeres habían roto el silencio con grito y alaridos de alegría. Hoy el ruido le hizo sentir un frio que bajaba por los brazos de Road. Abdel camino delante de su nueva esposa, aventando monedas a las otras mujeres. Aanisa vacilo y luego lo siguió.

Abdel saco a Aanisa del salón, y Road vio que su amiga caminaba con piernas tambaleantes.

Las mujeres comenzaron a ir hacia la salida, donde esperaba comida, música y fiesta. Se podría celebrar por dos días más después de que los novios se fueran.

Pero Road no estaba segura de participar. No con el juramento de Aanisa resonando en sus odios. En voz baja le rogo a su amiga que entrara en razón para que pudiera acoger su nueva vida con alegría.


bueno a todos les agradezco que hallan leido mi historia , quisiera saber como actualizar los capítulos... aun dudo con la guia de fan fiction jajaja algunos se preguntaran que hare con allen verdad bueno, si alguna vez han leído este libro lo entenderán. pero como no esta en la web pues bueno porque no colocarlo como fic ¿no?

les agradezco sus comentarios...