Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Eviefan, yo solo traduzco.

This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Eviefan, I just translate.


Capítulo Beteado por: Isa BetaTraductora Ffad

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~After the Honeymoon~

Capítulo 1: Después de la Luna de Miel

Edward POV

Nuestro avión comenzaba a descender hacia el Aeropuerto Internacional de Fairchild y Bella todavía estaba profundamente dormida contra mi costado izquierdo. Con mucho cuidado pasé mi mano por su cabeza, bajando por los suaves rizos de su cabello.

—Bella, amor, tenemos que prepararnos para aterrizar —susurré.

Mi esposa se movió junto a mí, acurrucándose más cerca, todavía dormida. Después de toda la actividad que tuvimos en la Isla no era de sorprenderse que hubiera dormido durante todo el viaje de Houston a Port Angeles. Bella me había demostrado que era lo suficientemente fuerte para no lastimarla y disfrutamos de nuestro tiempo explorando la Isla al igual que los aspectos más profundos de nuestra relación.

Cuando el avión aterrizó hubo una pequeña sacudida y mi esposa levantó su mirada para verme con un poco de confusión antes de que se diera cuenta de donde estábamos.

— ¿Dormí durante todo el camino? —preguntó sorprendida.

—Tuviste un mes muy ocupado —repliqué agachándome para tomar sus labios en los míos. Compartimos un beso que fue demasiado corto antes de que la azafata hablara por los altavoces diciéndonos que habíamos aterrizado.

Decidimos dejar la Isla unas semanas antes de lo previsto para que Bella pudiera ver a Charlie antes de irnos a Hanover, y a lo que esperaba fuera al menos un año de universidad para mi esposa antes de que me pidiera que la convirtiera en vampiro.

Cuando bajamos del avión mi familia ya nos estaba esperando y Alice fue la primera en acercarse para saludarnos, dándole un abrazo a Bella y preguntándole todo sobre nuestra luna de miel. Era como si yo no estuviera allí, pero no culpaba a mi hermana por eso. Ella y Bella eran muy buenas amigas y ella estaba emocionada por mi esposa.

Mientras Bella hablaba acerca de lo hermosa que era la Isla, Jasper se acerco a mí y ya podía escuchar sus pensamientos. Estaba preocupado porque podía sentir el cansancio de Bella, yo no estaba seguro de discutir con alguno de ellos lo que había pasado físicamente entre mi esposa y yo. Había sido capaz de controlarme y no dejar marcas en ella, a excepción de una vez, pero todavía estaba preocupado por cuanto daño interno le pude haber causado. De alguna forma tenía que lograr convencer a Bella de que se dejara revisar por Carlisle y sabía que ella iba a intentar evitarlo.

—Fue un viaje largo —dije cuando Jasper y yo comenzamos a caminar hacia el resto de la familia.

—Si tú dices —dijo, sabiendo que no debía presionarme a responder algo sobre lo cual no quería hablar.

...

Cuando llegamos a casa, Bella dijo tener hambre y se sentó en el mostrador mientras yo sacaba las cosas para prepararle un omelet.

— ¿Cómo te sientes? —le pregunté, dejando el último de los ingredientes en el mostrador junto a ella.

Tomó mi mano jalándola hacia sí, así que me puse de pie frente a ella. —Estoy hambrienta, pero quizás es de algo diferente —susurró.

Me incliné y rocé mis labios con los suyos cuidadosamente antes de alejarme.

— ¿Te importaría comer antes de hacer eso? —pregunté, bajando también la voz aunque estaba bastante seguro de que todos en la casa eran conscientes del doble sentido de la conversación.

Su estómago gruñó y ambos nos reímos antes de que yo regresara a la estufa, abriendo el conducto del gas para encender una de las mechas. Mientras el sartén se calentaba mezcle rápidamente los huevos, poniéndoles solo un poco de leche.

— ¿Cuánto tiempo podemos quedarnos? —preguntó Bella cuando eché los huevos al sartén.

—Dos semanas. La casa está lista para cuando nos mudemos.

Mi esposa asintió, mordiéndose el labio, riéndose de nuevo cuando su estómago gruñó. No había comido nada durante el vuelo de regreso ya que había estado dormida, y en cuanto nos sentamos en la mesa Bella comenzó a comer con bastante rapidez, bebiéndose un vaso completo de té en un solo trago. Cuando se terminó el plato de huevos pidió otro, y no me molestó hacerle más mientras Carlisle entraba a la cocina.

Para beneficio de Bella, dijo en voz alta los pensamientos que yo ya había escuchado en su mente. —Esme y yo decidimos pasar algo de tiempo en Denali cuando ustedes se vayan en un par de semanas.

Mi esposa lo miró y después a mí mientras yo ponía el omelet en su plato y lo rociaba con queso. —Entonces, ¿solo seremos Edward y yo?

—Solo por un mes, más o menos. Me propusieron dar clases nocturnas en la universidad y planeo estar de regreso a tiempo para eso, y para que Esme pueda buscar una casa.

Mi esposa asintió antes de comenzar a comer su segundo omelet.

¿No la has estado alimentando correctamente? —pensó Carlisle.

Sonreí, pero él notó algo en mi expresión.

¿Hay algo que quieras discutir?

—Más tarde —musité cuando Bella nos dio la espalda.

Mi padre asintió palmeándome el hombro antes de irse.

No mucho después estaba en la cama con Bella recostada contra mi pecho y dormida. Había hablado con Charlie, aceptando almorzar con él mañana, y dejó que Rosalie y Alice la ayudaran a desempacar para tener algo de tiempo para chicas. Rose era la más feliz de que mi esposa todavía fuera humana, y tenía que admitir que yo también.

— ¿Edward? —murmuró Bella contra mi pecho.

—Sí, amor.

— ¿Es tonto tener miedo de dejar este lugar y mudarnos a través del país a un lugar diferente?

—En absoluto, ¿qué te tiene asustada?

Mi esposa suspiró antes de levantar la cabeza para mirarme. La luz de la luna caía sobre ella y era difícil no fijarse en lo impresionantemente hermosa que se veía, pero me concentré en su expresión y sus palabras.

—No tenía miedo de mudarme de Phoenix a aquí. Al principio estaba triste, pero sabía que era la decisión correcta. Sé que mudarnos de nuevo es lo que necesitamos hacer, pero supongo que me asusta no saber qué es lo que viene después.

—Pues, tendremos que desempacar todas las cosas que la mudanza lleve a la casa nueva y luego tenemos la tarea de conseguir los libros para nuestras clases —comencé, bromeando.

Bella rodó los ojos y llevó sus labios a los míos, besándome una vez antes de alejarse.

—No me refería a esa parte, me refería a la parte de vivir juntos como marido y mujer. En realidad nunca tuve un ejemplo muy bueno de Renee, era siempre yo la que tenía que cuidarla a ella.

En ese momento entendí a qué se refería y me incliné hacia adelante, atrapando sus labios con los míos y moldeando los míos contra los suyos. Los brazos de Bella se envolvieron alrededor de mi cabeza y sus dedos se enredaron en mi cabello. Abrió la boca y la calidez de su aliento junto con la dulzura de su boca me hizo perder el tren de mis pensamientos. Cuando su lengua se deslizó dentro de mi boca sentí como mi autocontrol se desvanecía un poco más, pero luché por recobrar un poco de control. No quería nada más que seguir con este viaje que estábamos a punto de tomar, pero también quería tranquilizarla. Fui el primero en alejarme y Bella gimió en desacuerdo.

—Creo que necesitas algo de seguridad —le dije, besándola dos veces antes de que abriera los ojos.

Bella asintió, todavía intentando recuperar el aliento y yo acerqué mi mano para trazar con mi dedo sus perfectos labios. —En realidad no hay nada por lo que debamos preocuparnos. Quiero que estés cómoda en nuestra nueva casa. Si quieres podemos intentar salir en las noches, quizás a ver una obra o a cenar.

Mi esposa me miró con duda. —Pero tú no comes.

—Puedo pretender, he tenido años de práctica —señalé, haciéndola sonreír y sonrojarse.

— ¿Quién limpia la casa aquí? —preguntó moviendo su mejilla para recostarla sobre mi pecho desnudo. Acuné su cabeza en mi mano, moviendo mi pulgar en círculos sobre su sien derecha. Mi otro brazo estaba envuelto alrededor de sus hombros y brazos.

—La mayor parte del tiempo Alice y Esme, pero podemos hacer eso juntos o contratar a alguien más para que lo haga por nosotros.

—Hmm, no, yo hacía eso con Charlie, creo que me ayudará a ajustarme a un lugar nuevo —. Su voz se hacía cada vez más suave y no pasó mucho tiempo antes de que mi Bella se quedara dormida.

Bella POV

La tarde siguiente recogí a Charlie de la estación de policía y manejé hasta nuestra cafetería favorita. Él ordenó un filete con papas y yo una ensalada con tiras de pollo. Mientras esperábamos le conté acerca de la Isla y todo acerca de buceo y natación con delfines. —El agua se sentía deliciosa, era hermoso.

—Espero que hayas tomado algunas fotos —dijo cuando llegó nuestra comida.

Mi estómago había estado gruñendo y me sorprendí por lo hambrienta que estaba. Me había comido dos omelets en el desayuno y estaba segura de que comenzaría a subir de peso si no me cuidaba. Intenté tomarme mi tiempo al comer, escuchando lo que mi papá me decía acerca de lo que había pasado en Forks mientras yo estaba en mi luna de miel.

Al parecer había habido una serie de robos en la ciudad, incluyendo en Newton's Outfitters. Él y los otros policías habían estado intentando investigar quienes eran los que hacían tales cosas.

—Creo que son un montón de adolescentes de las otras ciudades. Conozco a todos los chicos de aquí y sus padres no aprobarían eso. Debes estar hambrienta —dijo mi padre mirando mi plato ahora vacío. Él ni siquiera llevaba la mitad de su comida y sentí mis mejillas calentarse con el sonrojo. Tenía la sensación de que todo lo que comía se debía a la forma en que Edward y yo habíamos pasado el tiempo en la Isla después del sueño que tuve de nosotros en la playa, y de lo que habíamos estado haciendo la mayor parte de anoche después de que me levanté para ir al baño.

—Hemos estado ocupados alistando las cosas para la mudanza —expliqué cuando llegó una mesera ofreciéndonos postre. Charlie y yo declinamos la oferta y cuando él terminó su comida salimos hacia el carro, topándonos con Angela y Ben.

—Bella —llamó.

Nos abrazamos y prometí llamarla después, sintiéndome aliviada al poder seguir en contacto con ella. Recuerdo el conflicto que sentí cuando estaba segura de que Edward me convirtiera en vampiro. Había estado preocupada acerca de seguir en contacto con ella, ya que una vez que el cambio fuera hecho, no podría hacerlo.

Después de dejar a Charlie en la estación pensé en Jacob. La noche de mi boda me prometí a mi misma que tendría ese cajón cerrado, pero desde que llegamos a casa había estado traqueteando y se había abierto un poco. Jacob todavía era mi mejor amigo y siempre lo sería, pero todavía no superaba el hecho de que había estado enamorado de mí y había querido matar a mi esposo. ¿Sería posible que lo viera, o no?

Al último minuto salí del pueblo y me encaminé hacia la carretera que llevaba a La Push consciente de lo que esto podría hacerme. Pensé en Alice y en mí desapareciendo y detuve el carro a un lado de la carretera. Quizás irme sería lo mejor. Entre más pronto me fuera de aquí, sentiría menos conflicto. Mientras otros carros pasaban junto a mí, recosté la cabeza contra el volante sin saber muy bien qué hacer.

Fue entonces cuando salté escuchando a alguien golpeteando la puerta del pasajero. Le quité el seguro cuando vi a Edward y él entró.

—Lo siento —dije, sintiendo las lágrimas calientes bajando por mi mejilla.

Desabrochó mi cinturón de seguridad y con gentileza me jaló a sus brazos. —No lo sientas. Tenía la sensación de que estar en casa podría causar esto y estaba preparado. ¿Quieres ir a verlo?

—No sé si sea una buena idea. Charlie dijo que ha estado muy distante con Billy, pero sigo creyendo que si lo veo, tal vez lo haga sentir mejor. No sé qué hacer, Edward —. Me sentía como una monstruosa perra sin corazón por querer verlo. Estaba casada y amaba a mi esposo, pero algo me jalaba hacia Jacob.

— ¿Por qué no mejor intentas llamarlo primero? Mientras tanto nos llevaré a casa.

Solo pude asentir mientras Edward me movía a su derecha, ayudándome a sentarme mientras él se movía al lado del conductor y manejaba hacia la carretera. Mi estómago se revolvió a medida que el cajón donde estaba Jacob se hacía cada vez más grande, y mis preocupaciones acerca de mudarme se intensificaron.

Cuando llegamos a la casa saqué el celular de Edward conmigo y caminé por el sendero sucio hasta la orilla del río. Ahí encontré una piedra grande para sentarme y marqué el número de la casa de Billy. Sonó un par de veces antes de que Jacob respondiera; sonaba distante y triste.

— ¿Jake?

Hubo una larga pausa. — ¿Bella?

—Sí, soy yo. Regresamos al pueblo por un par de semanas a alistar las cosas para la Universidad y la mudanza.

— ¿Estás bien? —sonaba más vivo y miré hacia el río recordando sus palabras y lo mal que se había puesto cuando descubrió que iba a tener una verdadera luna de miel.

—Claro que sí.

—Oh, pero, ¿te vas a mudar?

—Universidad —le recordé.

—Bells, estoy feliz de que estés bien, pero tengo que irme. Quizás, bueno, tal vez podamos hablar después —. Antes de que pudiera responder él colgó, y yo no me sentí nada mejor.

Encontrando una roca junto a mi pie, la agarré lanzándola con fuerza, pero solo llegó hasta la ribera que había junto al río. —Si lanzas la mano antes de que la sueltes, llegará más lejos —dijo mi esposo acercándose a mi lado.

—Supongo que nunca seré capaz de jugar béisbol con ustedes —le dije moviéndome para que pudiera sentarse junto a mí.

—Podrías ser el árbitro, lo hiciste muy bien la última vez.

Eso se sentía como hace muchísimo tiempo, y suspiré cuando él envolvió su frío brazo alrededor de mis hombros.

— ¿Te gustaría ver una película conmigo? Todos se fueron a acampar por unos días, así que tenemos la casa para nosotros.

Ver una película con mi esposo sonaba bien, y cuando me levanté él me cargó en sus brazos estrellando sus labios contra los míos. Tal vez podríamos ver la película más tarde, en este momento todo lo que quiero es a Edward.

Dos semanas pasaron muy rápido. Jacob no me había regresado la llamada, pero tuve la oportunidad de almorzar con Angela en Port Angeles al igual que hacer algunas compras para la escuela. Mientras comíamos me puso al tanto de cómo iban las cosas entre ella y Ben. Ellos se irían en dos días hacia Seattle y estaba emocionada.

—Todavía no decido en qué voy a hacer mi especialización, pero Ben ha estado pensando en Ciencias Políticas.

— ¿En serio? Nunca me imaginé que él iría en esa dirección —dije agarrando una papa frita y metiéndomela a la boca.

—Ahora es tu turno, quiero saber a donde te llevó de luna de miel.

Le sonreí pensando en Isla Esme y en lo mágico que había sido. —Sus padres tienen una Isla frente a la costa de Río de Janeiro —comencé, viendo cómo se abría su boca. Rápidamente la cerró y presionó por saber los detalles que felizmente le di. Le conté acerca de la hermosa casa y las playas de arena blanca. Hablamos acerca del buceo y las cuevas bajo el mar, y le conté lo feliz que me sentía de ser su esposa.

—No puedo siquiera imaginarme siendo dueña de una Isla, pero supongo que su familia es millonaria. Tal vez algún día podamos ir todos —tiró la indirecta y solo sonreí.

—Tal vez —dije, no estaba tan segura de que eso pudiera ser.

Después de que terminamos de almorzar fuimos a una pequeña tienda y compramos todo lo que nos faltaba para la Universidad. Angela me llevó a casa saludando a Edward con un gesto de mano cuando él abrió la puerta. Él se acercó al carro para saludarla antes de ayudarme a bajar mis bolsas.

En nuestra habitación encontré dos maletas enormes en la cama.

—Has estado ocupado —comenté mirando la ropa empacada pulcramente en ellas.

Edward me sonrió. —Alice ha estado ocupada. La convencí de dejarme llevar la mayoría de mi ropa, pero estoy seguro de que la va a tirar y a comprarme nueva cuando le dé la espalda.

—Supongo que eso es algo a lo que tendré que acostumbrarme, a que Alice me compré la ropa.

Mi esposo envolvió los brazos a mí alrededor, mirándome antes de compartir un beso. —Solo si tú quieres.

Me reí. — ¿Qué pretendes hacer para detenerla? —. Ninguno de nosotros había tenido éxito en evitar que Alice interfiriera en nuestra boda e incluso en la lencería que compró para mi luna de miel.

Mi esposo me besó de nuevo. —Encontraré una manera de hacerlo.

—No, no lo harás —la voz cantarina de ella gritó desde las escaleras.

Edward gruñó, pero rápidamente cubrí su boca con la mía y lo distraje con mis besos y manos, disfrutando de esta parte de estar casados.

La mañana siguiente me desperté sintiéndome muy cansada. Edward no estaba en la cama, pero en su almohada había una rosa roja de tallo largo y bajo ésta una pieza de papel. Primero tomé la rosa y respiré oliendo la dulzura antes de abrir la nota.

"Mi amor, fui a cazar con mis hermanos, espero estar de regreso antes de que despiertes, pero si no ya preparé todo lo que necesitas para almorzar. No tardaré mucho."

Por muy controlado que fuera mi esposo aún así no me dejaba verlo cazar. Había ocasiones en que eso me molestaba porque él estaba tomando una decisión en algo en lo que yo sentía que debía tomar parte, pero la mayoría del tiempo no me importaba.

Cuando me levanté de la cama me dirigí a la puerta sintiéndome algo mareada, pero después de detenerme para respirar profundamente me sentí mejor y bajé las escaleras.

Alice estaba yendo de un lado a otro en la sala poniendo flores frescas en los jarrones y Rosalie estaba sentada en el sofá pintándose las uñas.

—Buenos días, Bella —dijo Alice pasando frente a mí, pero el olor de flores frescas me causó mal. Rápidamente corrí de las escaleras hacia el baño más cercano y me incliné sobre el inodoro para vomitar.

De repente Alice estaba detrás de mí sosteniéndome el cabello y me sentí avergonzada mientras mi estómago seguía vaciándose. Cuando terminó me tumbé en el piso mientras Rosalie me pasaba un vaso de agua y ponía un trapo frío contra mi frente. Era extraño que ella me ayudara, pero en ese momento estaba más agradecida que preocupada.

Me enjuagué la boca y escupí en el inodoro con los ojos cerrados y sosteniendo el aliento hasta que terminé. Cuando me sentí mejor me ayudaron a ponerme de pie y me llevaron al sofá de la sala. Me ayudaron a sentarme y Rosalie puso el trapo de nuevo en mi frente.

Mis pensamientos se movieron rápidamente a Edward y me preocupé de que él fuera a sobre reaccionar. —Ambas tienen que prometerme que no le dirán a Edward.

—Pero estás muy enferma —señaló Alice.

—Estoy mejor ahora, probablemente solo era preocupación. Estoy algo nerviosa por la mudanza y por intentar descubrir cuál es el siguiente paso para nosotros. En realidad nunca tuve un buen ejemplo de mis padres, así que no estoy muy segura de qué esperar —intenté explicarme.

Mis nuevas hermanas se sentaron junto a mí y suspiré tomando un trago de agua.

—Ambos lo descubrirán —dijo Rosalie al final y cuando la miré, estaba sonriendo. Creo que le agradaba más ahora que había decidido seguir siendo humana al menos por un tiempo más. En poco tiempo todas estábamos riendo y yo escuchaba mientras ellas me contaban como habían sido sus vidas con sus esposos. Iba a extrañarlas cuando nos fuéramos, pero ambas prometieron que se nos unirían pronto y también prometieron no contarle a mi esposo sobre la visita al baño.

Edward POV

El día de la mudanza estaba sobre nosotros y desperté a Bella temprano para que pudiera comer algo si quería. Mientras estaba abajo preparando su desayuno, la escuché vomitando y apagué la mecha antes de llegar a su lado en cuestión de segundos. Estaba inclinada sobre el inodoro del baño que estaba junto a mi habitación vomitando tan bruscamente como la otra vez, y al igual que en la otra vez también me juró que solo eran nervios.

—Bella, de verdad creo que deberías dejar que Carlisle te revisé, solo para asegurarnos que no es algún tipo de virus.

Antes de que pudiera responderme se estaba inclinando sobre el inodoro una vez más, y sostuve su cabello mientras ella vomitaba. Cuando por fin terminó cinco minutos después, estaba tan débil que supe que no iba a aguantar el vuelo. La cargué de regreso a la cama y cuando la acosté rodó de costado cerrando los ojos.

Abajo encontré a Alice de pie junto a Jasper con una expresión de culpabilidad en el rostro, pero la pasé de largo mientras llamaba a la aerolínea para reprogramar nuestro vuelo más tarde ese mismo día. Cuando me estaba preparando para llamar a Carlisle, mi hermano y hermana entraron y mi mente se concentró en los pensamientos de ella. Mi enojo vino rápido, pero controlé mi voz.

— ¿Por qué no dijeron algo?

—Nos hizo prometer que no diríamos y pensamos que solo eran los nervios —declaró Alice con culpabilidad.

Me sentí calmado de repente y cerré los ojos, pellizcándome la nariz. Esto podía ser serio, pero no podía culpar a Alice o Rosalie. Bella era terca y ellas dos habían tenido algunos conflictos.

Cuando volví a ocuparme del teléfono ellos se fueron y yo logré contactar a la recepcionista de Carlisle. —Que me llame cuando salga de la cirugía, dile que es urgente —dije antes de colgar.

En lugar de huevos, aplasté algo de hielo y lo subí. Bella todavía estaba dormida cuando llegué a la cama junto a ella, dejando el vaso en la mesita de noche. Me senté en el borde del colchón y besé su mejilla. Mi esposa se removió un momento antes de abrir sus hermosos ojos cafés.

— ¿Crees que puedas tolerar algo de hielo?

De repente estaba muy alerta y comenzó a sentarse, pero puse mi mano sobre su brazo hasta que se relajó contra la almohada. —Reprograme nuestro vuelo para hoy en la tarde —le aseguré viendo como el alivio bañaba el rostro de mi amor.

Con mi ayuda se sentó, y después de que las almohadas fueron ajustadas detrás de ella agarré una cuchara y le di el hielo con ella. Bella aceptó tres cucharadas antes de hundirse más en las almohadas, cerrando los ojos.

Alice me trajo mi celular y lo puse contra mi oído. —Bella está enferma de nuevo, y estuve enferma el día que Jasper, Emmett y yo fuimos a cazar.

— ¿Crees que puedas traerla acá?

—Ya está dormida, pero puedo cargarla al carro.

—No, llevaré a casa lo que necesito. No tardaré —prometió.

Cuando Alice se fue me moví al otro lado de la cama intentando averiguar si algo de lo que Bella había comido la pudo haber enfermado o si tal vez era algún tipo de enfermedad subyacente, como apendicitis o piedras en la vesícula. Si ese era el caso tendría que cancelar todos los planes de llegar a Hanover a tiempo para la escuela.

...

Media hora después cuando Carlisle llegó a casa, Bella estaba mejor. Estaba en el sofá de abajo viendo la televisión con Emmett. Los dejé solos y me encontré con él afuera. —Está mejor, ¿qué crees que pueda ser? —pregunté intentando no sentir demasiado pánico, odiaba que esto fuera algo que no podía controlar.

—Puede ser su apéndice. A veces puede ocurrir lentamente, bueno, lo recordarás de tus estudios. Voy a necesitar una prueba de sangre para llevarla al hospital.

Ambos asentimos, sabiendo cómo reaccionaba ella ante el olor de sangre y las agujas. Cuando entramos y mi esposa lo vio, la sonrisa desapareció de su rostro.

—Edward, estoy mejor ahora —comenzó, pero me senté presionando un dedo contra sus labios.

—Bella, por favor déjalo revisarte, deja que Carlisle se asegure de que no tienes nada malo.

Sacudió la cabeza. —Son solo nervios.

Mi padre se sentó del otro lado. —Bella, hay casos de personas que tienen apéndice ampliada, pero los síntomas van apareciendo lentamente. Me sentiría mejor sabiendo que desechamos esa opción antes de que ustedes se vayan a Hanover.

Todos nos sentimos aliviado cuando ella le permitió tomar una muestra de sangre, y mientras Carlisle preparaba su brazo, ella escondió su rostro en mi pecho.

—Dime antes de que lo haga para poder contener la respiración —murmuró.

Carlisle le dijo, y mientras él estaba sacando la aguja ella se cubrió la boca alejando su rostro de mí.

—Alice —dije.

Mi hermana regresó con una cubeta y Bella vomitó allí expulsando sólo líquidos. Rosalie me trajo una toallita y la pasé sobre el rostro de Bella después cuando ella tenía la cabeza apoyada en una almohada que estaba en mi regazo.

—Me siento muy cansada —dijo cuando Carlisle se arrodilló junto a nosotros.

—Bella, necesito checar tu pulso, ¿crees que estaría bien si hago eso?

Ella asintió una vez, cerrando los ojos mientras Carlisle trabajaba. Le checó la temperatura y estaba un poco elevada, pero solo algunos grados.

—Bella, ¿crees que puedas resistir si te llevamos al hospital?

Sus ojos se abrieron de golpe y una vez más estaba vomitando en la cubeta. Carlisle se fue en su carro mientras el resto de mi familia trabajaba en mantener tranquila a mi esposa. Esme le trajo otro vaso de hielos, y estaba masticando su tercer bocado sintiéndose un poco mejor cuando Carlisle regresó con una prescripción.

—Bella, esto te ayudará para las nauseas —le explicó diciéndole que debía dejar que la tableta se deshiciera en su boca.

Escuché sus pensamientos mientras me decía que estaba bastante seguro de que se trataba de su apéndice y que debíamos llevarla al hospital lo más pronto posible.


Bueno, ¿qué les pareció el primer capítulo? ¿Capto su atención? Este es un giro distinto de Amanecer, la historia es diferente en todos los sentidos, no solo por el embarazo.

Fechas de actualización en mi perfil

Espero que les guste ^^

Besos

Moni