Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Eviefan, yo solo traduzco.

Historia revisada y corregida por Isa.


~After the Honeymoon~

Capítulo 10: Estableciéndose

Bella POV

Después de pasar tres días con Carlisle y Esme, era agradable regresar a nuestra propia casa. Todavía ms sentía adolorida, pero no tan mal desde que Carlisle trajo a casa esa medicina en atomizador para la incisión que había recibido. Mientras estaba sentada en una de las grandes sillas acolchadas alimentando a nuestra hija, Edward estaba tocando algo nuevo para nosotras en el piano. A veces sentía que estaba teniendo una experiencia extra corporal, porque todo esto había pasado muy rápido. Fuimos directo de estar casados a ser una familia, como Charlie y Renée, aunque yo no me preocupaba por nosotros del modo que Charlie parecía hacerlo. Si recuerdo correctamente, ellos peleaban sobre quién me cuidaba más. Edward y yo no teníamos problemas con ello porque ambos éramos equitativos con eso. Había una cosa que yo podía hacer pero él no, y para compensar eso él intentaba hacer todo lo demás.

La profunda respiración de mi hija me sacó de mis pensamientos. Me bajé la blusa mientras la movía hasta mi hombro. Hasta ahora Renesmee había probado ser un bebé fácil de cuidar. Era muy alerta para una recién nacida y todavía era relativamente tranquila. Las únicas ocasiones en que hacía algún sonido eran porque yo no era lo suficientemente rápida para darle de comer o no teníamos listo su biberón de sangre a tiempo.

Mientras acariciaba su espaldita, Edward terminó su canción y se acercó a nosotras. Me moví a la izquierda y se sentó a nuestro lado.

—¿Cómo vas a llamarla a ésa?

—La nana de Renesmee —respondió mi esposo pasando su brazo izquierdo detrás de mí.

—Me pregunto si ella tendrá talento musical como tú. —Mientras decía eso, el cuerpecito de Renesmee se sobresaltó, empezando a moverse. Cuando su cuerpo sufrió otro espasmo me di cuenta cuál era el problema.

—Hipo —dije al moverme hacia adelante, poniéndola en mi regazo. Todavía estaba dormida, Edward y yo vimos su cuerpecito sacudirse con otro hipido. A nuestra bebé no parecía molestarle, pero a mí sí me molestaba ver su cuerpo sacudirse. Un momento después Edward estiró el brazo, deslizando cuidadosamente su mano debajo de su cuerpecito para sacarla de mi regazo y llevarla a su hombro. Miré como se acurrucaba contra él preguntándome si habría algo mejor que solo sentarse así, justo aquí.

Nuestro momento fue interrumpido por el sonido de mi teléfono, y cuando lo respondí Renesmee lloró.

—Hola papá —respondí.

—Hola Bells, solo llamaba para ver cómo están tú y mi nieta hoy. —Charlie habría puesto un anuncio en el periódico si lo hubiéramos dejado. Todavía seguía sin entender por qué guardábamos tanto el secreto y decidimos que cuando llegara el siguiente viernes le diríamos toda la verdad. Lo divertido era que Charlie nunca llamaba muy seguido, pero desde que llegó Renesmee había estado llamando siempre a esta hora.

—Me siento un poco mejor, pero tu nieta está frustrada porque tiene hipo. —Edward la tenía sobre su regazo y estaba sobando su espalda mientras ella intentaba levantar la cabeza.

—Intenta acostarla en tu regazo y sobarle el estómago. A ti solía darte hipo todo el tiempo y eso siempre te funcionó. —Edward ya lo había escuchado y estaba intentándolo, hablándole suavemente mientras ella lo miraba. Escuché mientras Charlie me contaba las noticias más recientes del pueblo, las cuales eran Mike y Jessica anunciando su compromiso. No estaba muy sorprendida por eso. Ni siquiera Charlie lo estaba, si vamos al caso.

Para cuando colgué el teléfono, Renesmee se había vuelto a dormir. La sugerencia de su abuelo había funcionado, y yo estaba feliz de tener una solución para la próxima vez.

—Me pregunto si nos enviarán invitación —dije, refiriéndome a Mike y Jessica mientras me recargaba en el abrazo de Edward, poniendo una manta a mi alrededor. Desde la última vez que estuvimos en Forks supe que estaban comprometidos, pero esto ya era oficial. Angula y Ben también estaban comprometidos y ya habíamos sido invitados a la boda en Agosto, cerca de nuestro primer aniversario.

—Creo que lo harán por cortesía común —dijo Edward besando el costado de mi cara—. ¿Tienes hambre?

Mi estómago gruñó al pensar en comida, casi siempre estaba lista para comer o beber algo justo después de alimentar a Renesmee.

Cuando estuvimos de pie lo seguí a la cocina, yendo directo al refrigerador mientras él dejaba a nuestra hija en su porta bebé que estaba sobre la mesa.

Una repisa del refrigerador estaba llena con bolsas de sangre donada, y estaba feliz de que yo ya no la necesitara o deseara. Finalmente vi algo que se veía bien y saqué el sartén con lasaña que Esme había enviado ayer. Cuando cerré la puerta me di cuenta de que Edward ya estaba untando mantequilla al pan por mí junto a un plato vacío. Me serví una gran porción de lasaña y después de ponerla en el plato, dejé que mi esposo lo metiera en el microondas porque estaba más alto de lo que me gustaría estirarme.

Mientras todo se calentaba me senté en la mesa acercándome el porta bebé, viendo a mi bebé dormir. Se veía como si se hundiera sentada ahí, pero no parecía molestarle. Hasta ahora no la habíamos puesto en su cuna, y tenía la sensación de que pasaría mucho tiempo antes de que la usara.

Mi atención cambió cuando tuve la comida frente a mí y tuve que ser cuidadosa para no quemarme la boca. A este paso nunca perdería nada del peso que gané al llevarla en mí, y en cuanto Carlisle me diera bandera blanca comenzaría a caminar.

—¿Te das cuenta de lo domésticas que se han hecho nuestras vidas en los últimos tres días? —pregunté después de tomar la mayoría del agua que Edward puso frente a mí.

—¿Te molesta eso? —preguntó, sonriéndome al estirar la mano y alejar un mechón de cabello de mi cara.

Miré a nuestra bebé y le sonreí.

—Nop.

Edward POV

La casa estaba en silencio mientras mis dos damas dormían. Ya había limpiado la planta baja y estaba listo para comenzar arriba cuando el latido del corazón de Renesmee aumentó y sus profundas respiraciones se hicieron más superficiales. Bella había pedido que intentáramos hacerla dormir en su cuna, y no había pasado mucho tiempo desde que la acostamos. La habitación de Renesmee estaba iluminada por una pequeña lámpara y la tenue luz proyectaba un cálido resplandor en la habitación. Dejándolo de ese modo entré a la habitación, acercándome a la cuna justo cuando mi bebé estiraba los bracitos sobre su cabeza antes de abrir sus ojos azules.

—Éste no es tu lugar de siempre para dormir, ¿verdad? —pregunté, estirando los brazos para levantarla del colchón y moverla para que quedara acurrucada en mi brazo izquierdo. Cuando la saqué de la habitación después de apagar la luz, ella entrecerró los ojos y me di cuenta que el ajuste de oscuro a iluminado era demasiado para ella.

Cuando tuve sus ojos cubiertos por mi mano los abrió de nuevo, mirando a su alrededor hasta que encontró mi rostro. Estábamos en la sala y me senté en el sofá con ella en mi regazo.

—¿Qué estás pensando? —Sabía que pasaría un tiempo antes de que pudiera responderme, pero era tan atenta que muchas veces me preguntaba si podría entendernos aunque fuera solo un poco.

Después de besarle la frente, la llevé a la cocina y le preparé un biberón mientras descansaba contra mi hombro. Su cabecita se tambaleaba al intentar levantarla y tenía la sensación que en unas semanas, si no es que antes, sería capaz de sostenerse por pequeños lapsos de tiempo.

Cuando el biberón estuvo listo, la puse sobre el hueco de mi brazo izquierdo e incliné el biberón, ofreciéndole la mamila en los labios. Abrió la boca y me relajé al mismo tiempo que ella cuando empezó a beber. Cuando me senté de nuevo con ella en la sala escuché pisadas afuera y los pensamientos de Rosalie junto con Emmett. Traían más comida para Bella, pero, al menos para mi hermana, la visita tenía más que ver con poder cargar a la bebé.

'Intenté decirle que ustedes querían tiempo a solas' pensó Emmett, pero no me molestaba. Para ser honestos estaba listo para un poco de tiempo a solas con mi mujer.

—Hola carnal —saludó Emmett al entrar.

Rosalie estaba tarareando algo cuando nos pasó de largo con la comida.

—No te preocupes —le dije cuando miró a Renesmee.

Cuando Rose regresó, yo ya estaba de pie y pasé mi hija a sus brazos.

—Si no les molesta, quisiera revisar a Bella.

La sonrisa de Rosalie confirmó lo que escuché en su mente.

Nuestra habitación estaba en penumbra con las cortinas bajadas y Bella estaba profundamente dormida. Me quité los zapatos después de cerrar la puerta y levanté las cobijas. Me mantuve lejos de ella al principio, dejando que la manta eléctrica me calentara antes de acercarme. Bella susurró algo, pero siguió dormida y amoldé mi cuerpo a su espalda. Ella llevaba puesta una de mis camisetas, que le llegaba hasta las rodillas cuando estaba de pie.

—¿La bebé? —murmuró.

—Está con Rosalie y Emmett.

Bella murmuró algo que sonó como 'bien', pero ni siquiera pude descifrar qué estaba diciendo en realidad.

Mientras ella dormía yo mantuve mi oído concentrado en nuestra bebé. Rosalie todavía le estaba dando el biberón, deseando haber tenido un bebé antes de convertirse para que Renesmee tuviera otro niño mitad vampiro mitad humano con quien interactuar. Sus pensamientos estimulaban algunos de los míos. Desde que había nacido nuestra hija no había dejado de pensar en la posibilidad de otros bebés como ella. Las leyendas sobre eso existían, pero nada de lo que le había pasado a Bella durante el embarazo y el parto parecía encajar.

—¿Deberíamos sentirnos culpables por estar aquí sin ella? —susurró Bella.

—No, porque no vamos a dejarla por mucho rato, y necesitamos un poco de tiempo para nosotros dos. Además, Rosalie está disfrutando de su tiempo con nuestra bebé —respondí mientras Bella se giraba para quedar de cara a mí.

—Siento que no he dormido en días —dijo mientras yo acariciaba su mejilla con mi mano izquierda.

—Puedes volver a dormir. Rosalie le está dando un biberón justo ahora y Renesmee no necesitará comer por un rato.

Incluso mientras decía esas palabras sabía que Bella no se volvería a dormir, aunque no hizo movimiento de levantarse.

Nos quedamos así unos minutos más antes de escuchar el suave llanto de nuestra bebé cuando Rosalie le cambiaba de pañal.

—Creo que nos llaman —dije.

—Tal vez intentaré dormir un poco más.

Antes de dejar la cama besé los labios de Bella con suavidad.

—Te amo.

Ella me besó de nuevo.

—Te amo.

Bella POV

Más tarde, ese mismo día, después de haber conseguido dormir más y mientras estábamos sentados en el sofá de la sala, me di cuenta de que había pasado un tiempo desde la última vez que mi esposo se fue de caza. Renesmee estaba dormida sobre su pecho y yo estaba contenta en mi lugar, pero preocupada al mismo tiempo.

—Edward, ¿cuándo vas a ir de caza?

—Emmett me preguntó lo mismo antes de irse con Rosalie —respondió mi esposo sin añadir más.

Me alejé de él, volteándome para poder verlo. Los ojos de Edward estaban más oscuros de lo que deberían, lo que significaba que en verdad necesitaba ir, y me di cuenta de que no lo haría a menos que intentara convencerlo.

—Por favor hazlo, Edward. Prometo no moverme de este lugar hasta que regreses y podemos acercar todo lo que yo pueda necesitar —dije, recargándome contra él mientras ponía mi mano sobre la que él tenía en la espalda de nuestra hija.

—¿Quieres que le pida a Rosalie o Esme que vengan a esperar contigo?

Por muy asustada que estuviera de estar a solas con nuestra bebé, también estaba determinada a superar ese miedo.

—No, quiero un poco de tiempo a solas con ella. —Edward asintió y yo me senté estirando los brazos mientras él movía a nuestra bebé de su pecho a mis brazos. Renesmee se movió, acurrucándose más cerca de mi pecho, y la preocupación que había estado sintiendo se fue. Miré de ella a mi esposo, que no se había apartado de mi lado—. Edward, entre más pronto te vayas más pronto puedes volver con nosotras. Estaremos bien —dije, intentando sentir más confianza de la que sentía al momento.

Mi esposo estiró la mano, pasando sus dedos sobre la cabeza de Renesmee antes de inclinarse para darle un beso. Se movió hacia arriba presionando sus labios contra los míos. Estiré mi mano libre, poniéndola en su nuca para profundizar el beso. La única cosa que extrañaba era ser capaz de mostrarle a mi esposo lo mucho que lo amaba, y esperaba recuperarme más pronto que las seis semanas que nos había dado Carlisle para comportarnos.

Fue Edward el primero en romper el beso, aunque se quedó donde mismo acariciando mis labios gentilmente con los suyos.

—Debería irme —suspiró, y su olor me llenó con deseo. Me incliné ligeramente y atrapé sus labios con los míos, cuidando de sostener a nuestra hija con mi brazo libre.

Finalmente se apartó de nosotras para ponerse de pie y cerré los ojos normalizando mi respiración. Cuando los abrí de nuevo, él ya se había ido, y la cortina que había junto a la puerta corredora de cristal era la única evidencia de que él había estado aquí al moverse ligeramente con la brisa que había causado al pasar.

Me recargué de nuevo contra el sofá viendo a nuestra pequeñita niña. Tenía puesta la ropita limpia; estaba usando un camisón que se ondulaba en la parte baja.

—Bueno, supongo que somos solo tú y yo ahora. ¿Qué deberíamos hacer? —pregunté moviendo la mano para agarrar su manita izquierda—. El abuelo Charlie llamó de nuevo hoy, está emocionado por venir a verte. Entre él y el resto de la familia creo que vas a estar muy mimada —le dije, acariciando el dorso de su manita con mi pulgar mientras ella se aferraba a mi dedo. Mientras sostenía a mi hija en brazos me pregunté cómo lidiaríamos Edward y yo con las cosas cuando fuéramos activos de nuevo. Amaba a nuestra hija más que a nada en este mundo, pero no me iba a arriesgar con otro embarazo.

—Serás hija única —susurré, moviendo mi dedo que seguía envuelto en su manita. Yo era hija única y muchas veces me sentí sola. Esperaba que Renesmee no se sintiera igual y dudaba mucho que así fuera. Podía decir que estaba profundamente dormida porque sus ojos se movían bajo sus parpados. Cuando lloró de repente sentí que todo mi cuerpo se tensaba, pero se relajó de nuevo y me pregunté con qué estaría soñando. Su boquita se junto formando una 'O' antes de que su labio inferior decayera. No sabía si ella podía soñar, pero la llevé a mi hombro al levantarme y me acerqué a la mecedora para poder arrullarla. La sentí estirarse cuando me senté antes de acurrucarse más a mí y cuando empecé a arrullarla, Renesmee se relajó en mi abrazo.

Mientras ella seguía durmiendo yo cerré mis propios ojos y comencé a tararear la nana que mi marido me había compuesto, esa misma que él tarareaba durante esas largas noches en las que mi vida parecía estar hecha un confuso lío.

Edward POV

Mi amor había tenido la razón al animarme a ir de caza y, mientras secaba mi cuarto venado, me sentí mucho mejor. Dejar a Bella y la bebé en casa había sido difícil incluso aunque no estuviera muy lejos. Mi esposa era una mujer fuerte e independiente, pero el hecho de que acababa de tener a nuestra hija sin ninguna medicina que aliviara su dolor me hacía sentir más protector. Después de deshacerme de la cáscara del último venado, me fui a casa, listo para estar con ellas de nuevo. Mientras corría de regreso pensé en el beso que habíamos compartido y supe que tendríamos que caminar con cuidado por las siguientes semanas. También teníamos que encontrar una manera de prevenir futuros embarazos ahora que era algo que podíamos esperar.

Al llegar a la casa encontré a mi esposa e hija dormidas en la mecedora. Los brazos de Bella estaban envueltos protectoramente alrededor de nuestra bebé, y la manita de Renesmee estaba envuelta alrededor de un mechón del cabello de mi mujer. Pensé en la cámara digital que estaba en la oficina, pero no quería despertarlas. Moviéndome silenciosamente frente a la silla, me incliné y besé los labios de Bella con ligereza. Se removió, pero no se despertó.

Con cuidado solté los deditos de Renesmee antes de alejar la mano izquierda de Bella de ella. Mi esposa no se dio cuenta cuando me llevé a nuestra hija, pero nuestra bebé lloriqueó cuando la puse contra mi hombro.

—Shh —arrullé, moviendo mi mano en círculo por su espalda. Era tarde, así que la llevé arriba, acostándola en nuestra cama antes de regresar por Bella.

Mi esposa estaba despierta cuando llegué y aceptó la mano que le ofrecí. Compartimos un tierno beso antes de guiarla a la cocina, ayudándola a sentarse en la mesa para poder prepararle algo antes de subir.

—¿Cómo estuvo la caza? —preguntó mientras yo sacaba una sopa casera del refrigerador.

—Tenías razón, sí necesitaba ir. Me siento mucho mejor —admití, poniendo el cuenco de sopa en el microondas.

Mientras se calentaba puse hielos en un vaso y lo llené con agua, poniéndolo en la mesa frente a Bella.

Estiró la mano, pasando el dedo sobre el borde del vaso.

—Disfruté del beso que me diste antes de irte —dijo.

—Yo también —admití, llevando la sopa junto con un poco de pan a la mesa.

Me senté con mi esposa mientras me concentraba en escuchar a nuestra bebé que seguía dormida.

—Mañana quiero intentar hacer una pequeña caminata. Sé que no puedo forzarme, pero de verdad siento la necesidad de salir y recibir un poco de aire fresco. ¿Sabes si va a estar lloviendo?

—Creo que va a estar despejado, pero frío —respondí. Ella asintió, tomando otra cucharada de sopa.

Para cuando llegamos a nuestra habitación, mi mujer estaba casi dormida de pie y nuestra hija se estaba moviendo. Bella me aseguró que podría arreglárselas sola, así que llevé a Renesmee por el pasillo hasta su habitación y cambié rápidamente su pañal, algo que la despertó.

—Creo que tu mamá disfrutó de su tiempo a solas contigo —le dije suavemente mientras acomodaba el largo camisón rosa sobre sus piernitas y piecitos.

La mirada de Renesmee nunca se apartó de mi rostro cuando la tuve de regreso en mis brazos y le decía el regalo que era, no solo para su madre y para mí, sino también para el resto de la familia.

Me moví a mi lado de la cama, sentándome después de quitarme los zapatos. Me cambiaría después cuando mis dos chicas estuvieran acomodadas. Bella salió del baño con su cabello en una trenza y vistiendo otra de mis camisas de botones.

—Se me están acabando ésas —dije a la ligera cuando ella se metió a la cama, recargándose contra las almohadas detrás de ella.

—Tienes dos armarios llenos —respondió, y me giré para poner a nuestra hija en sus brazos.

Cuando Bella estuvo cómoda me levanté, yendo a los cajones del armario para sacar unos pantalones de pijama de diseñador al azar. Me desvestí rápidamente, poniéndome los pantalones antes de regresar a la cama. Cuando estuve cubierto por las cobijas también me acerqué a mis chicas, pasando mi brazo por la espalda de Bella para acercarla con gentileza a mí.

—Dime si sientes mucho frío —susurré. Ella estaba concentrada en alimentar a nuestra hija.

—Creo que me estoy acostumbrando a que estemos juntos. También ayuda la manta eléctrica —susurró.

Nos quedamos en silencio después de eso, ambos nos concentramos en mirar a nuestra hija comer. Todavía había muchas cosas desconocidas, pero justo ahora nada importaba aparte de este momento.