Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Eviefan, yo solo traduzco.

Historia revisada y corregida por Isa.


~After the Honeymoon~

Capítulo 12: El viaje

Edward POV

Como nuestro viaje a Forks se acercaba rápidamente, Bella y yo empezamos a empacar unas semanas antes de irnos. Estábamos conscientes de la presencia de nuestra hija y teníamos cuidado de no hacer muchas cosas rápidas frente a ella. En los cuatro meses que pasaron desde el nacimiento de Renesmee, aprendimos que mucha excitación y emoción eran una sobrecarga para sus sentidos. Jasper había observado eso de primera mano diciéndonos que ella se sentía confundida, y luego abrumada al ver varias cosas pasar a la vez. Sus sentidos estaban muy alertas para su edad, así que manteníamos las cosas en calma para ella lo más posible. Durante los cálidos días de verano la sacábamos a caminar por el bosque en el canguro que Bella o yo usábamos, y lentamente estaba empezando a ajustarse al mundo exterior a su alrededor. También la sacábamos a largos viajes en carro, yo ponía un disco de canciones calmantes que a ella le gustaban.

El viaje iba a ser un enorme paso para ella, y esperábamos que durmiera la mayor parte del viaje ya que íbamos a salir de noche. El día del viaje llegó a nosotros y, mientras Bella seguía dormida, yo llevé a nuestra hija a su habitación.

—¿Tuviste una buena noche de sueño? —le pregunté mientras se chupaba el dedo índice y el medio, mientras yo sacaba algo que mi esposa llamaba mameluco. No era nada más que una camiseta que se abrochaba entre las piernas de Renesmee, pero la tela era suave y la comodidad de ella importaba más que vestirla bien, algo que a Alice le gustaba hacer cuando Renesmee estaba de humor. Después de agarrar unos pantalones largos de algodón para acompañar al mameluco y un pañal, la llevé a la mecedora y me senté dejando su ropa sobre el brazo antes de acostarla en mi regazo.

Renesmee tenía la cabeza girada a la izquierda y seguía chupándose los dedos mientras le desabrochaba su pijama. Le saqué un brazo de la pijama, pero el otro brazo y los dedos estaban siendo utilizados. Bajé la manga por su brazo y le saqué gentilmente los dedos de la boca, algo que no le gustó ya que empezó a llorar.

—Shh, estás bien —susurré llevándomela al hombro y quitándole por completo el pijama. Estuvo contenta de nuevo al tener de regreso los dedos dentro de su boca y me levanté yendo a su armario para ver si podía encontrar algo que pudiera usar y no la disturbara.

Encontré un enterito que me ayudaría con eso y me senté de nuevo, metiéndole las piernas a la parte del pantalón antes de abrochar el resto en la parte superior de su cuerpecito. Esto tenía una camiseta que a conjunto, pero podría ponérsela cuando estuviera de mejor humor. Cuando estuvo más o menos vestida bajamos las escaleras y la dejé en su columpio. Me miró brevemente antes de que uno de los relojes sonara.

Después de calentar su biberón, la llevé a la sala y me senté en el sofá. Se sacó los dedos de la boca y estiró la mano para ayudarme a sostener el biberón con sus manos y pies, que doblado hacia arriba mientras estaba acurrucada en mi regazo. Mi madre estaría aquí más tarde para llevársela a su casa, liberando mi tiempo y el de Bella para empacar, aunque ahora no me importaba eso mientras le sonreía a mi hija.

Renesmee me miró, estirando la mano para tocar mis labios con sus deditos. Se los besé mientras ella sonreía de nuevo antes de concentrarse en vaciar el contenido de su biberón. Cuando terminó, dejé el biberón a un lado y la dejé ponerse de pie en mi regazo. Ya que estaba feliz decidí ir por la camiseta que iba a conjunto con su enterito y ponérsela. La miré cuando estuvo completamente vestida.

—¿Deberíamos ir a despertar a mamá?

La breve sonrisa de Renesmee fue todo lo que necesité y la llevé por el pasillo hacia mi habitación.

La televisión estaba encendida y Bella estaba despierta pero seguía en cama.

—Alguien te extraña —dije, llevando a nuestra hija al lado de Bella de la cama. Mi esposa se enderezó y estiró las manos justo cuando Renesmee se inclinaba hacia ella desde mis brazos.

—¿Hace cuánto que están levantados? —preguntó Bella recargándose contra las almohadas mientras que dejaba a nuestra hija tener la segunda parte de su almuerzo.

—Hace hora y media.

Renesmee estiró la mano hacia la boca de Bella y por un momento mi esposa se concentró únicamente en nuestra niña sonriéndose la una a la otra.

Mientras Bella cuidaba a nuestra hija yo me vestí y bajé las escaleras para prepararle un rápido desayuno a Bella al mismo tiempo que preparaba unos biberones de sangre y la leche de Bella para que Esme se los llevara a su casa. Ella y Carlisle ya habían terminado de empacar sus cosas y, queriendo evitar irritar a nuestra hija, los íbamos a dejar que se la llevaran hasta que tuviéramos que irnos en la noche. El plan funcionaría porque así Renesmee se quedaría unas horas con ellos y Bella y yo podríamos tener tiempo a solas.

Terminé de hacer el desayuno y lo puse en una bandeja, llevándoselo a mi mujer que seguía alimentado a nuestra hija. Renesmee estaba de camino a dormirse de nuevo y mientras Bella la alimentaba y comía ella misma, me senté con ellas.

—¿A qué hora va a llegar Esme? —preguntó Bella tragando su última mordida de tostada.

Miré mi reloj.

—En media hora. ¿Quieres que me la lleve?

Bella bajó la vista a nuestra hija dormida antes de asentir en respuesta. Renesmee se acomodó en mi hombro suspirando profundamente, pero no se despertó.

Cuando Bella se levantó para bañarse bajé su comida y a nuestra hija, dejando la bandeja en el mostrador antes de ir a la puerta principal; ya había escuchado la llegada del Mercedes. Era un cálido día ventoso y el viento agitó los rizos color bronce de Renesmee. Esme entró conmigo y la llevé a la cocina mostrándole dónde estaba la pañalera. Mientras Esme metía los biberones, yo mecí gentilmente a mi hija de lado a lado.

Cuando Esme tuvo todo lo que necesitaría la acompañé al carro, abriendo la puerta trasera antes de inclinarme y poner a Renesmee en el porta bebé. Tenía de nuevo los dedos metidos en la boca y permaneció dormida mientras le ponía los cinturones de seguridad.

—Sé buena —le dije, besando su frente y respirando profundamente su dulce esencia de bebé.

Las miré irse antes de regresar adentro y terminar de alistar las cosas.

En la tarde ya teníamos listo todo lo que necesitaríamos. Charlie llamó y nos dijo que no nos preocupáramos por llevar la cuna portable, pero no dijo nada más. Él prácticamente vivía con Sue Clearwater en la Reservación, y tendríamos su casa para nosotros solos por las noches. Mi esposa estaba haciendo una última revisión por la casa, incluso aunque yo sabía que teníamos todo. Aprendí que debía dejar a Bella hacer lo que necesitaba cuando nos preparábamos para salir, descubriendo que era más fácil dejarla hacer las cosas que discutir.

—Tenías razón —dijo cuando estiré la mano y la agarré antes de que pudiera pasarme de largo. Antes de que ella pudiera pensar mis labios ya estaban en los suyos y agarré su culo con mi mano izquierda, empujándola contra mi muy dura excitación. Habían pasado cuatro semanas desde que pudimos ser capaces de reanudar este tipo de actividad y Carlisle había encontrado un anticonceptivo que funcionaba bien y no lastimaba a nuestra hija, quien seguía amamantándose al igual que tomando la sangre como suplemento en biberón. Nos moví hacia una de las paredes de la cocina consciente de que teníamos veinte minutos antes de tener que irnos. Mientras yo subía la falda de Bella por sus muslos, mi mujer se encargaba de mi cinto y el botón de mi pantalón de vestir. Nunca dejamos de besarnos. Subí la falda más allá de su cintura y bajé las manos acariciando sus muslos, deslizándolas debajo de sus bragas antes de acunar su culo para levantarla al mismo tiempo que ella me liberaba de los confines de mis pantalones y ropa interior. Bella jadeó cuando bajé sus bragas, frotándome en su entrada. Rocé con los dientes su cuello al penetrarla, moviéndome en su suavidad.

Al instante sus manos estuvieron en mi cabello jalándome de regreso a su boca, pero yo tenía otras ideas, mordí su lóbulo a la vez que la penetraba por completo. La sentí apretarse a mi alrededor y me deslicé fuera de ella tan solo un poco antes de volver a entrar.

—Necesitamos… —jadeó Bella.

Bajé los labios hasta la base de su garganta mientras ella enterraba los dedos en mi espalda

—¿Necesitamos qué? —le pregunté antes de morder con cuidado su cuello, respirando su aroma antes de bajar más los labios por su cuello para abrir su blusa con mi nariz.

—Tenemos que… —Lo intentó de nuevo, pero ambos estábamos demasiado excitados para las palabras. Bella envolvió mis caderas con sus piernas y acompasó mis envestidas mientras yo presionaba de nuevo mis labios sobre los suyos, acunando su culo y jalándola a mí al mismo tiempo que la envestía. Gritó en mi cuello al llegar al clímax y no me costó mucho seguirla.

Su cuerpo temblaba y estaba sudando. La puse de nuevo en sus pies, sosteniéndola hasta que fue capaz de pararse por sí misma. Compartimos un beso antes de que ella subiera para darse otra ducha; sabía que llegaríamos un poco tarde pero no creía que le importara.

Cuando llegamos a casa de Carlisle y Esme, encontramos a Emmett sentado en el columpio del porche jugando "¿Dónde está, bebé?" con Renesmee, quien estaba en su regazo de frente a él. Mi hermano era el único que le había sacado una risa a ella. Bella y yo escuchamos por unos segundos cómo ella se reía de sus payasadas, y luego entramos para ver en qué podíamos ayudar antes de irnos al aeropuerto.

—Tenemos todo listo —le decía Esme a mi mujer mientras se ponía una ligera chaqueta.

Nos íbamos a ir en dos carros por separado y cuando mis padres estuvieron listos, los seguimos afuera. Emmett estaba metiendo a Renesmee al porta bebé en nuestro carro. Él le mordía los dedos que ella intentaba meter en boca de él.

—Emmett, ¿por qué no te vas atrás con ella? Está de buen humor ahora y quisiera intentar mantenerla de esa manera —le dije mientras Bella se subía al otro lado. Rosalie iba a manejar y yo me subí al lado del pasajero. Frente a nosotros Carlisle y Esme se subían a la parte trasera del Mercedes mientras que Alice y Jasper iban enfrente.

Escuché cómo Emmett jugaba "¿Dónde está bebé?" con Renesmee de nuevo. Ella se rió de él por mucho rato más antes de escuchar los sonidos de gorgoreo que hacía al meterse los dedos a la boca.

Para cuando llegamos a Boston, ella ya estaba dormida y no se dio cuenta cuando Emmett sacó su porta bebé.

—Gracias por sentarte con ella —le dije a Emmett, dándole una palmada en el hombro antes de tomar el aza de su porta bebé.

—Cuídense —dijo él mientras Rosalie se agachaba a darle un beso a Renesmee. Alice fue la siguiente, luego yo le di un beso a ella. Cargué el porta bebé de mi hija en la mano izquierda y con la otra agarré la maleta más grande que habíamos empacado, siguiendo a Carlisle y Esme hacia la terminal. Incluso a esta hora de la noche estaba lleno, pero pudimos evitarnos la mayor parte de la espera y fuimos a la revisión privada. Cerca de ahí se activó una alarma y el sonido despertó a nuestra hija. La cargué en mis brazos cuando empezó a llorar y la tapé con la suave manta que Bella me había dado. Después de que pasamos el punto de revisión y nos dirigíamos a nuestro avión, sentí la continua respiración de Renesmee sobre mi cuello, pero la dejé en mis brazos mientras Bella cargaba el porta bebé vacío.

Nuestro avión ya estaba listo y cuando entramos me dirigí a la parte trasera, sentándome en el asiento de frente a Carlisle mientras que Bella se sentó junto a mí, dejando que la asistente se hiciera cargo del porta bebé. Bella removió la manta y encontramos a nuestra hija despierta con los dedos en la boca, un habito que había adoptado en las últimas semanas.

Renesmee prestaba mucha atención al mirar alrededor del avión. Cuando encontró a Bella se recargó sobre la izquierda y mi esposa estiró las manos para cogerla. Nuestro avión empezó a moverse y el sonido del motor apenas podía ser escuchado a través de la carcasa, algo de lo que se había asegurado Carlisle cuando estaba buscando jets privados. Bella se recargó contra mí con Renesmee de pie en su regazo, moviendo su mano hacia mi barbilla. Despegamos sin que nuestra hija tuviera problema alguno a causa del cambio de presión, gracias a que ella seguía chupándose los dedos. Cuando nuestra hija se estiró hacia mí la dejé pararse en mi regazo, agarrándola con firmeza mientras seguía mirando a su alrededor. Cuando Renesmee se cansó de estar parada se sentó en mi regazo y jugó con los botones de mi camisa con su mano libre.

—Me pregunto si se dormirá —dijo Bella recargando la cabeza sobre mi brazo izquierdo.

—Seguro que sí —respondí mientras nuestra niña se movía hacia enfrente, intentando meterse uno de los botones a la boca.

Intentando distraer a nuestra hija de los botones de mi camisa, mi esposa sacó una muñeca de trapo de la pañalera. La muñeca estaba hecha con la misma tela de algunas de las batas para baño que Renesmee usaba, y a nuestra hija le encantaba. Cuando tuvo a su bebé, acurruqué a Renesmee en mi brazo, girándola para que pudiera ver a Bella si quería.

—Charlie no la reconocerá —dijo Bella mientras nuestra hija se frotaba la cara con la muñeca antes de empezar a chupar el pie de la misma.

—Ha cambiado mucho desde la última vez que él estuvo con nosotros. —Estuve de acuerdo con ella. Renesmee todavía estaba en un porcentaje bajo comparada con otros bebés de su edad respecto a peso y tamaño, pero Carlisle dijo que eventualmente se emparejaría.

Una de las azafatas preguntó si queríamos algo de comer, y Bella ordenó un sándwich de jamón y un Sprite. El resto de nosotros declinamos la oferta por una buena razón.

Al mismo tiempo que llegó la comida de Bella nuestra hija se cansó de su muñeca y empezó a renegar un poco. Ya que el clima iba a ser bueno durante el viaje me levanté y la llevé a la parte frontal del avión, meciéndola gentilmente en mis brazos mientras caminaba. Mi pequeñita suspiró recargando la mejilla sobre mi hombro y no me costó mucho hacerla dormir. Para entonces Bella ya había comido y estaba recostada en su asiento, lista para conseguir unas cuantas horas de sueño para sí misma.

—Despiértame si me necesitas —me recordó mientras la besaba.

Carlisle estaba al teléfono con otro doctor hablando en francés mientras se movía para la parte frontal del avión. Me senté junto a Esme y ella giró su laptop mostrándome los planes que tenía para nuestra vieja casa en Forks.

—¿De verdad crees que se venderá más rápido si pones las paredes originales de nuevo en su lugar? —pregunté, acariciando la espalda de mi hija con una mano.

—Creo que todo ese espacio que se ve cuando entras es lo que evita que la compren. No sé, Edward, siempre pensé que necesitaba ese espacio, pero quizás eran cosas mías —dijo apagando la laptop. Esme me sonrió y me giré para dejar a Renesmee en sus brazos antes de unirme a Bella para descansar un poco actuando mi parte.

Bella POV

El ruidoso llanto de mi hija me despertó y por un segundo olvidé dónde estábamos. Me senté frotándome los ojos y encontré a Edward en el asiento frente a mí abrochándole el pijama, o intentando hacerlo mientras Renesmee intentaba rodar fuera de su regazo.

Cuando me senté junto a ellos Renesmee grito de verdad antes de que él la cargara contra su pecho.

—¿Qué pasó?

—Solo está cansada y no quería que le cambiara el pañal —dijo. Ella empezó a calmarse mirándome mientras la mecían. Dejé de preguntarme si las cosas que ella hacía eran normales. Ella era especial y pasaría lo que tendría que pasar. Cuando su mirada cayó sobre mí, Renesmee levantó la cabeza y yo estiré las manos por ella.

La acurruqué en mis brazos y luego de darle de comer, la cobijé.

—¿Cuánto tiempo nos queda?

—Otra hora y media.

Iba a ser un largo tiempo. Yo todavía estaba cansada y sabía que mi bebé también. Estaba feliz de que tuviéramos todo un día completo sin nada más qué hacer que visitar a mi padre.

En algún momento me quedé dormida con mi bebé en brazos. Cuando volví a despertar ya habíamos aterrizado. Renesmee estaba en su porta bebé, profundamente dormida. Estaba vistiendo el suéter que le habíamos traído sobre el mameluco floral de color azul que tenía puesto.

Edward me ayudó a ponerme la chaqueta y, luego de ponerme los guantes, agarré su mano. El aeropuerto de Seattle era más pequeño y no tan ruidoso como el de Boston. Renesmee no se dio cuenta de nada mientras atravesábamos el área donde se recogían las maletas. Yo me senté con ella mientras el resto de la familia esperaba nuestro equipaje.

—¿Bella? —escuché que preguntaba una voz familiar.

Miré a mí alrededor y vi a Angela acercándose a mí.

Me paré para abrazarla, después de eso notó el porta bebé a mí lado con el bebé adentro.

—Dios mío, ¿es tuya? ¿Por qué no me dijiste? —preguntó Angela. Por el tono de su voz pude saber que estaba feliz por nosotros y para nada molesta.

—Es complicado. Tuve un embarazo difícil y ha estado todo bastante loco.

—Te creo. Es muy hermosa.

Edward llegó junto con sus padres y Angela los recordó.

Esperaron a que me despidiera y cuando le pedí a Angela que no dijera nada del bebé no preguntó la razón, solo aceptó hacer lo que necesitábamos.

Ella regresó con su familia, entonces otra voz llamó nuestra atención y Charlie llegó a nosotros, dándome un abrazo.

—Papá, no tenías que venir hasta acá —dije.

—Lo sé, pero no podía esperar.

Se arrodilló para ver a la bebé antes de agarrar el porta bebé listo para ser el Abuelo Charlie.

Charlie había llevado la SUV de Sue; Renesmee y yo nos fuimos con él mientras que Edward manejaba nuestro carro rentado delante de Charlie y yo.

—¿Cómo estuvo el viaje?

—Largo. Ella se salió de su horario de siempre. Espero que se quede dormida hasta mañana.

—¿Qué tal va lidiando con el viaje?

—Muy bien. Solo tuvimos un problema en el área de seguridad de Boston pero aparte de eso le ha ido muy bien —le dije. Después de eso cerré los ojos y dormité un poco despertándome cada vez que sentía a mi bebé moverse.

Llegamos a la casa de Charlie. Edward salió de la casa y me sentí agradecida por su ayuda, esperando que ya tuviera todo listo para acostar a la niña.

Deseoso por ayudar, Charlie intentó sacar a Renesmee del porta bebé, despertándola en el proceso. Estaba armando todo un berrinche para antes de que mi padre pudiera dejarla en mis brazos. Metí a mi bebé llevándola a mi antigua habitación y encontré que mi cama había sido remplazada con una cuna. No era tan elegante como la que teníamos en casa, pero era nueva y ya tenía las sábanas nuevas en su lugar.

—Shh, el abuelo no pretendía despertarte —le dije, acercándome a la vieja mecedora de mi infancia.

Mecerla e intentarla hacer comer no ayudó para nada a calmarla, y mientras Renesmee más veía a su alrededor, más se molestaba. Éste era un lugar extraño y parecía estar perfectamente consciente de eso. Edward entró cuando yo me empezaba a preocupar y, luego de envolverla en una manta, la llevó afuera al patio trasero de la casa. Mi padre estaba en la cocina y se disculpó de nuevo por dejarse llevar por la emoción.

—No pasa nada, papá, solo está muy cansada y demasiado exaltada por el momento.

—Bueno, debería regresar a la casa de Sue. Jacob dijo que si querías le llamaras en la mañana.

Nos abrazamos y luego de que se fue me salí; estaba feliz de ver a nuestra hija calmada una vez más. Afuera estaba húmedo y frío, y esta vez cuando la llevamos a mi antigua habitación ella estaba muy tranquila y cansada.

—¿Quieres intentar acostarla en la cama? —susurró Edward mientras mi hija comenzaba a dormirse en mis brazos.

—No estoy segura de que al final valga la pena. Creo que quiero acostarme con ella en la cama de Charlie y ver si ambas podemos conseguir un poco más de sueño.

Edward me ayudó a hacerlo y se acostó a nuestro lado. Se sentía raro estar en la vieja habitación de mi padre y más extraño aún saber que él estaba viviendo con Sue. Tendría que preguntarle a Jacob qué tal iba eso.

Cuando me desperté estaba nublado, sin embrago se reflejaba la luz del día y estaba sola en la habitación. Luego de usar el baño y lavarme los dientes bajé las escaleras escuchando la voz de mi padre, pero no estaba segura de qué estaba diciendo.

Estaba en la sala, sentado sobre un enorme edredón ayudando a Renesmee para mantenerse de pie frente a él.

—Buenos días —me saludó.

—Hola papá, hola bebé —dije, acercándome para sentarme con él. Renesmee se inclinó hacia mí y la cargué contra mi hombro, contenta de verla feliz.

—¿Dónde está Edward?

—Supongo que se fue con el resto de la familia a cazar.

Renesmee ya se estaba moviendo hacia Charlie y cuando él la tuvo, ella se removió hasta que la paró de nuevo.

—Es muy fuerte —señaló.

—Así es. Anoche intentó rodar fuera del regazo de Edward mientras él le cambiaba el pañal.

Cuando se cansó de estar parada estiré las manos para acostarla sobre su estómago.

—Mira —susurré poniendo su muñeca de trapo frente a ella.

Renesmee se levantó apoyándose en sus manos, avanzando un poco antes de ponerse de rodillas. Siguió moviéndose antes de acostarse de nuevo sobre su pancita y avanzar a empujones hasta llegar a su objetivo.

—Vaya. —Fue todo lo que pudo decir su abuelo.

—Creemos que en un mes más estará gateando, incluso antes.

—Lo cual es la razón por la que no puedo decir nada.

—Sí —repliqué.

Mientras Renesmee estaba feliz de estar con su abuelo yo hice el desayuno y llamé a casa de Billy. Jacob respondió preguntando cómo había estado el vuelo y dijo que le gustaría verme, pero le dije que quería hablarlo primero con Edward. Él sonó un poco deprimido después de eso, pero yo había aprendido a lidiar también con esa parte de mi vida. Quería a Jacob como amigo, pero mi esposo y mi hija estaban primero.

Luego de acostar a Renesmee para su primera siesta del día en la cuna nueva que Charlie había instalado, recibí una llamada de Edward diciéndome que ya venía de regreso a casa. Le conté de la llamada de Jake y estuvo de acuerdo en que me visitara. Antes de poder llamar a Jacob, Angela llamó a casa y hablamos un rato de la boda.

—Siento como si tuviera miles de mariposas en el estómago —dijo Angela.

—Solo concéntrate en Ben. Eso fue lo que hice cuando iba caminando por el pasillo en mi boda; mantuve mi mirada en Edward.

Ella tenía que colgar y le deseé suerte. Agarré otro pedazo de tocino mientras llamaba a Jake. Billy respondió y puso a Jake al teléfono.

—Puedes venir si quieres —le dije después de que me contó de las nuevas modificaciones que le estaba haciendo al Rabbit.

Dijo que vendría más tarde y cuando colgué fui a ver a mi hija. La encontré profundamente dormida, aferrándose a su muñeca y chupándose los dedos.

Edward regresó unos minutos después de que empecé a ver una película y se unió a mí en el sofá.

—Hablé otra vez con Angela. Siente lo mismo que yo sentí el día que nos casamos.

Él tenía su brazo a mí alrededor y yo estaba acurrucada en su costado.

—¿Qué sentiste ese día?

—Me sentí muy preocupada de que fuera a caerme en el camino. Cuando te vi esperándome todo lo demás desapareció.

Mientras mirábamos los ojos del otro escuchamos el llanto de Renesmee, y al mismo tiempo el timbre de la puerta sonó. Sabiendo que probablemente era Jacob dejé que Edward fuera por nuestra niña.

Jacob estaba esperando y me dio un breve abrazo antes de que lo dejara entrar. Recordé sus abrazos de oso y estaba contenta de que se comportara como un adulto en esta situación.

—Entonces, ¿qué tal están las cosas en la reservación? ¿Cómo se sienten los hijos de Harry con Charlie cerca?

—La verdad, Leah se mudó y a Seth le gusta ir de pesca con él cuando Billy no puede.

Ambos miramos cuando Edward regresó con Renesmee. Ella miró a Jacob antes de esconder la cara en el cuello de su padre.

—Se ve bastante normal, al menos para mí —dijo él mientras ella jugaba en el piso.

Se sentía raro tenerlo con nosotros y casi me sentí aliviada cuando se fue. Nos habíamos distanciado, como debería ser.

—¿Quieres hacer algo en especial hoy?

—No —respondí, satisfecha de estar ahí con mi esposo e hija.

.

Después de una buena noche de descanso y un buen almuerzo, dejé a mi hija con su abuelo Charlie y su papi para ir a mi antigua habitación y alistarme para la boda. Era un día nublado, lo que significaba que Edward podía acompañarme. Alice llamó diciendo que no habría problemas y que Charlie iba a cuidar a la bebé.

Cuando estuve lista, Edward tomó su turno para usar la habitación y yo me salí antes de meternos en problemas. Renesmee estaba acostada debajo del nuevo gimnasio para bebé que Charlie le había comprado y estaba viendo cómo una mariquita se encendía y reproducía música cada vez que la tocaba.

—Oye Bells, ¿te molestaría si me la llevo a First Beach?

—Creo que sería mejor para ella si se queda aquí mientas no estamos. No quiero que tengas que lidiar con lo que pasamos nosotros en nuestra primera noche —respondí, aunque también estaba cansada de personas como Leah, que podrían lastimar a mi hija. Dudaba que ella fuera a hacerlo, pero no me iba a arriesgar.

Cuando estuvimos listos besamos a nuestra hija despidiéndonos de ella, ambos felices de que ella estuviera más interesada en su juguete que en nosotros.

La iglesia se llenó rápidamente después de que llegamos y Edward me hizo caso al asegurarse de tener el celular en vibrador en caso de que Charlie tuviera algún problema. Mi padre también tenía el número del celular de Esme y ella dijo que se pasaría por ahí para ver cómo estaban ya que esto iba a ser un evento largo.

Nos sentamos en la parte trasera por la misma razón y vimos a Jessica y Mike unas filas más adelante. Ella nos saludó con la mano, pero la boda estaba por empezar y yo agradecí por esa bendición.

Charlie POV

No mucho después de que mi hija y mi yerno se fueron Renesmee empezó a irritarse. Bella me dijo que no debía tomar su siesta hasta las tres y para eso faltaban casi tres horas. La llevé al caballito de madera que le había comprado y la estuve meciéndola en él. Se calmó un ratito, pero luego comenzó a alterarse de nuevo, así que la llevé a la cocina y saqué el biberón de leche, poniéndolo en la olla a presión para calentarlo antes de acercarla a la ventana.

—¿Ves todos esos árboles?

Su biberón no tardó mucho en calentarse, pero ella lo alejaba con la lengua así que intenté con el otro tipo de biberón, obteniendo el mismo resultado. Recordé que con Bella había sido intentar y errar, así que mi siguiente paso era revisar su pañal.

Había dejado de llorar mientras subíamos las escaleras y encontré lo que necesitaba en mi antigua cama.

—Tu mami es una mujer inteligente —dije acostando a mi nieta en la cama. Tenía los dedos en la boca pero comenzó a llorar y removerse. Mi teléfono sonó, la dejé en medio de la cama y corrí a contestar.

—Residencia Swan.

La persona que llamó colgó. Colgué el teléfono de golpe y empecé a subir las escaleras, fue entonces cuando escuché un ruidoso golpe seguido de un fuerte llanto. Mi cama estaba vacía, corrí al otro lado de la cama y me encontré a mi nieta en el piso, enojada y con la cara roja. Todas las cosas que aprendí en esas clases de primeros auxilios salieron volando de mi cabeza y no sabía si debía moverla o no. Finalmente lo hice al verla gritar y llorar.

—Lo siento mucho, bebé —le dije, agarrando el teléfono cuando empezó a sonar de nuevo.

—Esme, gracias a Dios. La dejé en la cama sin saber que podía rodar fuera de ella.

Me dijo que no la llevara al hospital, que ella y Carlisle venían en camino.

Comencé a pasearme recordando lo que Bella me dijo de que Renesmee podía sentir las emociones.

—Shh. —Me senté en el sofá después de darle su muñeca y empecé a mecerla, pero ella seguía llorando.

—¿Charlie? —me llamó Esme cuando llegaron.

Ella se acercó, arrodillándose a mi lado para acariciar a Renesmee con la mano mientras Carlisle sacaba unas cosas de su maletín.

—Solo recuéstala en tu regazo, Charlie —dijo con tranquilidad.

Lo hice y el llanto de Renesmee aumentó. Algo le dolía.

—Lo sé, bebé —la arrulló Esme mientras su esposo comenzó a pasar las manos sobre el cuerpo de Renesmee preguntándome cómo la había encontrado acostada en el piso.

—Sobre su costado izquierdo.

Toco el lado izquierdo de su cabeza y fue bajando por ahí mismo mientras que mi nieta seguía en su furiosa rabieta. Cuando tocó su brazo izquierdo ella gritó.

—Necesitamos llevarla al hospital.

Asentí, listo para que Esme la cargara, pero Renesmee lloró con más fuerza cuando lo intentó así que agarré una manta para ella y salí sin preocuparme por cerrar la puerta.

No la pusimos en la sillita, yo la cargué mientras que Carlisle conducía por la carretera. Esme estaba al teléfono, no sabía cómo podría enfrentar a Bella.

El viaje parecía funcionar para calmar a Renesmee y en verdad esperaba que no hubiera nada malo con ella.

—El abuelo lamenta mucho ser un hombre tan estúpido —le dije, y ella me miraba.

Cuando llegamos a la entrada de emergencias, Esme me abrió la puerta y salí tapando a Renesmee con la manta para mantenerla caliente.

—Llamé a Edward, vienen en camino. Charlie, esto no es tu culpa. —Lo intentó, pero yo sabía que no era cierto. No debes dejar nunca a un bebé solo, ni siquiera por un segundo, y yo lo había hecho.

No tuvimos que esperar mucho antes de ser pasados a una habitación en emergencias. Carlisle se fue para preparar las cosas de los primeros rayos x de mi nieta, los primeros a tan solo cuatro meses de edad.

—¿Papá? —Llegaron Bella y Edward y dejé que mi hija cargara a la bebé. Estaba listo para irme, pero Bella me agarró la mano—. No te atrevas a culparte por esto, Charlie —dijo Bella suavemente mientras Renesmee cerraba los ojos.

—No debí asumir que estaría segura.

—Yo debí advertirte de esto. Mira, ya estamos aquí así que hay que terminar con esto. Buscar culpables no la ayudará ni a ella ni a nadie.

Ver a mi hija siendo tan responsable me dio la fuerza necesaria.

Carlisle regresó y yo esperé con Esme mientras Bella y Edward la llevaban a que le sacaran las radiografías del brazo.

—Siéntate, Charlie —dijo Esme. Hice lo que me dijo sabiendo que no podía estresarme o alterarme.

No tuvimos que esperar mucho tiempo y descubrí que me sentía feliz porque mi nieta fuera mitad vampiro. Sus huesos estaban bien, pero había un moretón formándose en un lado de su cabeza y sobre su costado izquierdo.

De regreso en la casa, Bella se llevó a Renesmee arriba para alimentarla y hacerla dormir. Se iban a ir a la recepción de la boda, confiándome de nuevo a su hija mientras que yo todavía me sentía como un idiota por toda esta experiencia.

Edward me trajo una bandeja con comida y se sentó a mi lado en el sofá. No me dijo nada y yo no estaba muy seguro de que él no me culpara por esto.

—De verdad lo siento.

—Lo sé. Ella no es como los otros bebés, Charlie —dijo y lo dejé que me recordara eso sin que me molestara. Si es necesario pondré acolchonaré todas las paredes para mantenerla a salvo.

—No tienes que ir tan lejos —me dijo sonriendo. Me había olvidado que podía leer pensamientos.

Bella bajó las escaleras y la abracé.

—De verdad lo siento, Bells.

—Solo vigílala todo el tiempo —respondió mi hija.

—Lo prometo.

Edward POV

Fue difícil para Bella y para mí dejar a Charlie por segunda vez. Sabía que él no pretendía dejar sola a Renesmee en la cama y nosotros debimos prepararlo mejor para lo rápida que podía ser nuestra niña cuando se daba la vuelta. Mi esposa y yo estábamos en silencio cuando llegamos a la recepción en Port Angeles. Todos empezaban a llegar así que esperamos en el carro.

—¿Qué estás pensando?

—Lo afortunados que somos de que ella no se haya roto nada y lo feliz que me siento de que ella sea tan fuerte.

Bella agarró mi mano, giré la suya llevándola a mis labios. Una vez llegaron los otros invitados, entramos. Fuimos de los primeros en saludar a los novios. Recordé cómo Emmett y yo empujamos a Ben para invitar a Angela al baile, y me recordé de contarle más tarde eso a Bella.

Después de saludar a los novios encontramos una mesa con solo dos asientos vacíos y Bella me sonrió con agradecimiento. Sabía cómo se sentía respecto a Jessica después de todo lo que pasó en la preparatoria y yo ya podía escuchar los pensamientos de Jessica, más que nada acerca de cómo se veía en su vestido. Era una comida estilo bufet, así que fui por comida para Bella y un poco para mí. Los pensamientos de Newton estaban concentrados en su futura esposa y en la noche pasada. No dejé que me molestaran demasiado y mantuve los ojos en mi propia esposa.

Mucho después nos encontrábamos en la pista de baile. Ella estaba parada sobre mis pies mientras bailábamos junto a los otros bailarines durante una canción lenta. Ambos estábamos mucho más tranquilos y Bella me estaba contando que Renesmee se divertía jugando con la mantita de ejercicios.

—¿Sabes lo hermosa que eres?

—¿Lo hermosa que soy?

La besé una vez más antes de que terminara la canción y ritmo cambió a uno mucho más movido.

Angela se acercó a nuestra mesa y arrastró a mi esposa de regreso a la pista de baile. Mientras la miraba bailar, Jessica y Mike me encontraron.

—Edward, es un placer verte —dijo Jessica que iba aferrada a su prometido.

—Es agradable verlos a ambos. Felicidades por su compromiso.

Se fueron a la pista de baile, uniéndose a Angela y a mi mujer. Bella me miró, haciéndome una seña para que me acercara, pero solo le sonreí hasta que vino y me agarró de la mano.

—No quiero estar sola con ellos —susurró ruidosamente.

La dejé llevarme de regreso a la pista y la alejé del grupo principal. Nos quedamos durante una canción lenta más antes de encontrar a los novios para despedirnos. Angela nos acompañó a la salida.

—De verdad estoy feliz de que pudieran venir. Cuiden a esa hermosa bebé —dijo con suavidad.

Cuando llegamos al carro, Bella se recostó en su asiento y cerró los ojos.

—No puedo creer que Mike y Jessica se enrollaran en una boda. Estoy tan feliz de que nos hayamos movido.

Me tomé mi tiempo en el camino de regreso a casa, disfrutando del día que había tenido, con excepción de la visita de Renesmee al hospital.

—¿Quieres ir a alguna parte antes de ir a casa de Charlie?

—Me encantaría ir a First Beach, pero está la cuestión del tratado.

Saqué mi celular y se lo di.

—Pregúntale a Jacob, dile que solo queremos caminar en la playa.

Bella marcó su número y Jacob dijo que no habría problema. Lo que más me impresionaba era la madurez con la que él estaba manejando todo, aunque no había leído su mente cuando nos visitó hoy.

Cuando entramos al estacionamiento, Jacob y Seth nos estaban esperando.

—No los molestaremos, pero Sam quería asegurarse que nadie más de la manada intentara hacer algo —explicó Seth.

Bella y yo caminamos por la playa, pero yo podía escuchar los pensamientos de los otros. No estaban felices por nuestra presencia aquí, pero Sam los estaba vigilando por nosotros.

Bella POV

Era casi media noche cuando llegamos a casa de Charlie. Mi padre estaba dormido en el sofá con Renesmee dormida también sobre su pecho. Me acerqué a ellos y palmeé el brazo de Charlie.

Se despertó al instante, pero se calmó al ver que tenía a mi hija en brazos.

—Siento mucho habernos demorado tanto —susurré.

—No lo sientas. Ella se porto bien. No se quería dormir arriba por eso bajamos. —Asentí.

—¿Cuándo tomó su último biberón?

—Creo que a las nueve —susurró mientras yo levantaba a mi hija en brazos sin despertarla.

—¿Vas a regresar a casa de Sue?

—No, creo que me dormiré aquí.

Le di un beso de buenas noches y subí con Edward las escaleras para pasar nuestra última noche en Forks. Me di cuenta de que probablemente pasaría mucho tiempo antes de que pudiéramos regresar de nuevo.

Nos íbamos a ir en otro vuelo durante la tarde, lo que nos dejaría en Boston temprano en la mañana y llegaríamos a casa al amanecer, pero esa era la manera más segura de hacerlo.

—¿Quieres acostarla con nosotros? —preguntó Edward cuando llegamos a la cima de las escaleras.

—Intentemos con la cuna —respondí. Quería pasar más tiempo con el hombre que amaba.

Ya que su pañal estaba limpio y seco, y ella estaba muerta para el mundo, decidí dejar que Renesmee siguiera durmiendo. Después de acostarla en la cuna, Edward la tapó con una manta. Posteriormente de que ella estuvo acomodada, él agarro mi mano y cruzamos el pasillo hacia la antigua habitación de Charlie. Se sentía raro dormir en su cama y estaba feliz de que Edward no pareciera querer despertar ningún deseo en mí, no aquí en casa de mi padre.

Una vez estuve en sus brazos el sueño me llegó con bastante rapidez.

Me dio la impresión de que no había pasado mucho tiempo cuando escuché los llantos de Renesmee y me enderecé lo suficiente para alimentarla cuando Edward la acostó junto a mí. Intenté no pensar en las montañas de cosas que teníamos que hacer al llegar a casa. Ya nos habíamos registrado para nuestras clases y yo iba a tomar un horario completo. Íbamos a agarrar clases de noche pero había muchas cosas que hacer, como comprar todas nuestras cosas. Sabía que Edward ya había hecho antes, pero me ponía nerviosa.

Cuando mi bebé empezó a alterarse me obligué a calmarme y me relajé aun más cuando Edward se acomodó detrás de mí.

—Estaba pensando en la escuela —susurré, sintiéndome más despierta de lo que me gustaría.

—No tienes que preocuparte, tendremos todo listo a tiempo.

También estaba el asuntito que dentro de cinco días sería nuestro primer aniversario de bodas, pero saqué esos pensamientos de mi mente, concentrándome en mantenerme tranquila para que Renesmee pudiera volver a dormirse.

.

Mientras Edward y yo empacábamos todo, Charlie sacó a Renesmee para disfrutar del día soleado. Ella había resentido mi humor melancólico y a mí se me dificultaba mucho no sentirme triste por nuestra partida. ¿Es que acaso no pensaba antes que mi casa era donde estaban mi esposo y mi hija?

Cuando Alice llamó para decirnos que no veía problemas en nuestros planes de viaje le pregunté qué le compraría yo a Edward por nuestro primer aniversario, apenas podía creer que el lunes se cumpliría un año.

—Le vas a comprar la primera edición del Rey Arturo con portada de cuero que viste en la tienda de libros usados en la ciudad —dijo, y me sentía agradecida por sus visiones.

Después de hablar con Alice empecé a ansiar regresar a casa; quizás no ansiaba tanto la parte del vuelo, pero sería agradable estar de regreso en mi propia cama.

Llegamos al aeropuerto a las siete en punto. Charlie había tomado prestada de nuevo la SUV de Sue y Renesmee y yo fuimos con él. Ya que ella seguía despierta me senté atrás con ella, feliz porque estaba de buen humor. Charlie estacionó frente a la terminal a la que necesitaba ir yo y solo tuve que ocuparme de Renesmee y su porta bebé.

Papá me ayudó a sacar la base del carro y me abrazó con fuerza.

—Intentaré ir de nuevo para Acción de Gracias. Esme me invitó.

—Qué bien.

Una vez Charlie se despidió de Renesmee con un beso, entré esperando que Edward no tardara mucho.

Llegó no mucho después que yo y para entonces Renesmee ya estaba bastante irritada, no estaba feliz con todo el ruido y conmoción.

Pasamos seguridad con más tranquilidad que en Boston, pero a diferencia de la vez pasada Renesmee no se tranquilizaba.

Para cuando nos subimos al avión yo ya estaba lista para estar de regreso en Hanover. Renesmee no había dejado de llorar y nada de lo que intentábamos servía. Carlisle revisó los lugares donde tenía moretones, lo cual solo sirvió para hacerla enojar aún más. Cuando todo lo que intentamos falló, recosté mi asiento acostándome de lado e intenté hacerla comer, la mayoría de las veces eso funcionaba. Las luces de la cabina disminuyeron y no sentí alivio al ver que mi bebé seguía con su rabieta.

—Sé que estás cansada —le dije, sorprendida de no estar llorando junto con ella. Edward nos tapó con una manta y yo esperé. Finalmente se calmó lo suficiente para comer y cerré los ojos intentando pensar en cuándo me daría un tiempo libre para ir por el libro que Alice ya me había apartado.

Era agradable que los asientos se recostaran tanto, nunca pensé que me gustaría volar, pero esto no era tan malo.

En algún momento me quedé dormida y me desperté cuando ya habíamos aterrizado, igual que cuando llegamos a Seattle.

Renesmee seguía acurrucada a mi lado y sonreí cuando Edward se acercó a nosotros.

—Estoy listísima para ir a casa.

—Creo que todos —dijo mientras cargaba a nuestra bebé para que yo pudiera enderezar el asiento.

Mi esposo caminó hasta otro de los asientos y sacó un pañal de la pañalera.

—Si solo está mojada, déjaselo así —dije sin querer despertarla.

—Está más que mojada —respondió y la acosté en su regazo.

En esta ocasión Renesmee se quedó dormida la mayor parte del tiempo. Abrió los ojos un par de veces antes de que él terminara. Cuando acabó agarré el porta bebé poniéndolo en una silla junto a Edward.

Cuando Renesmee estuvo asegurada adentro, agarré la base y la pañalera para salir del avión y avanzar hacia el área donde se recoge el equipaje.

Ahí nos esperaba el resto de la familia. Edward le permitió a Emmett tomar el porta bebé con Renesmee todavía dormida adentro.

—¿Cómo está nuestro viejo hogar? —preguntó Emmett mientras nos dirigíamos al estacionamiento.

—Bien, pero nada como estar aquí —le dije.

Asintió y cuando estuvimos dentro del carro, con la bebé entre Emmett y yo y Rose al frente con Edward, recargué la cabeza sobre la puerta del carro y cerré los ojos.

—Bella, amor, ya estamos en casa —escuché que me decía Edward.

Sentí que flotaba y escuché que le decía a alguien que bajara algo, pero no sentí la necesidad de preocuparme. Supuse que estábamos en casa y lidiaría con lo demás después, mientras solo me dejé llevar por el sueño.


Gracias a todas por sus comentarios (: