Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Eviefan, yo solo traduzco.

Traducción revisada y corregida por Isa.


~Después de la Luna de Miel~

Capítulo 18: Charlas y Caminatas

Bella POV

Mientras estaba sentada debajo de la gran sombrilla, acostada sobre un grueso edredón extendido sobre la playa, miraba a Edward sostener a nuestra hija frente a él para que las cálidas olas del océano bañara sus pies. Era todo tan tranquilo aquí en la isla y no había nada más que hacer que disfrutar el tiempo que pasábamos en familia. Había pasado una semana desde nuestra llegada y con solo nosotros y Renesmee, Edward y yo pudimos discutir algunas cosas y hablar, más que nada sobre nuestros miedo debido a lo que pasó en nuestro hogar y sobre nuestro futuro. Todo eso parecía estar tan lejos y era tan fácil pretender que nada malo había sucedido.

Necesitando estar con mi esposo y mi bebé. Me estiré antes de ponerme de pie y caminar a la orilla. Edward estaba sentado en la playa mojada con Renesmee frente a él. Nuestra hija disfrutaba dando patadas cuando el agua llegaba a sus pies. Parecía estar más tranquila ahora que estábamos aquí y tenía unos días sin llorar por nada. Cuando me senté junto a ellos Edward pasó su frío brazo alrededor de mí, eso no me molestó. Era tan cálido aquí que el toque de su piel apenas era perceptible.

—¿Qué te gustaría hacer? —preguntó Edward mientras Renesmee golpeaba las olas que llegaban con sus manos.

—Creo que solo quedarme sentada aquí con ustedes dos —respondí, estirando la mano para acomodar el tirante del traje de baño de Renesmee de nuevo sobre su hombro izquierdo—. Desearía que hubiera una forma de que pudieras cazar en la isla —dije, sin miedo a decirle a Edward lo que estaba pensando. Algo de lo que me había dado cuenta desde que llegamos era lo más abiertos que éramos los dos. Edward me dijo lo difícil que era para él el tan solo pensar en dejarnos para ir a cazar, y ambos estábamos trabajando para superar nuestros miedos.

—Solo será durante la noche, lo suficiente para llenar mi cuota y conseguir lo que Renesmee necesitará. —Aún manteniendo un brazo alrededor de nuestra hija se giró para verme—. Renesmee y tú podrían venir conmigo. No será difícil llamar para reservar un cuarto en el Sheraton. Alice dijo que mañana tendríamos un clima algo sombrío así que estar en tierra firme podría ser un buen cambio.

Renesmee se giró para verme un momento antes de estirar sus manitas. Le sonreí al levantarla para dejarla ponerse de pie en el agua frente a mí.

—¿Crees que necesitamos un cambio? —le pregunté, consiguiendo una sonrisa y una risa cuando ella se dejó caer sobre su colita para mojarme. Edward y yo nos unimos y reímos. Puede que no sea tan malo ir a tierra firme, y significaría menos tiempo alejada del hombre que amo.

Luego de sumergirnos en el agua regresamos a la casa. Renesmee se agarraba de las manos de su padre mientras caminaba frente a él por la playa, y cuando ella se cansó Edward la cargó el resto del camino. Mientras mi amor se llevaba a nuestra hija a la habitación azul para ponerle algo seco, yo me paseé alrededor de la cocina haciendo algo de comer para Renesmee y para mí. En los últimos días me había dado cuenta de lo mucho que había estado mordiendo sus dedos y estaba bastante segura que le estaba saliendo un diente, uno de los de abajo frontales. Por esa razón estaba algo feliz de ir con Edward.

—Creo que terminaré haciendo la fórmula —le dije cuando se sentó a la mesa con nuestra hija en su regazo. Él abrochó el babero en su cuello antes de agarrar su cucharita para ofrecerle bocados de manzana para comer.

Me senté junto a ellos y le di una mordida a mi sándwich; me sentía mal por tener que recurrir a la fórmula luego de todo este tiempo. Con toda honestidad era hora de intentar algo nuevo. Renesmee ya solo tomaba pecho en las noches antes de dormir, y a veces antes y después de sus siestas.

—Te sientes culpable, ¿no?

—Un poco, pero no estoy preparada para recibir una mordida cuando salga ese diente, y de todas formas creo que ya está lista para un cambio. Si no le gusta intentaré sacarme la leche.

Renesmee probó un poco de guisantes e hizo una mueca antes de escupirlos. Las cosas verdes como guisantes y habichuelas eran las que no le gustaban mucho, y a veces tomaba un par de intentos antes de que finalmente los comiera. Cuando escupió el segundo bocado Edward se rindió de momento y le dio más manzana.

—Ahora podría ser un buen momento para intentarlo. Me he dado cuenta de lo relajada que ha estado —observó mi esposo intentando una vez más con los guisantes. Cuando nuestra hija empezó a renegar Edward alejó el frasco y le dio su vasito entrenador, ayudándola a sostenerlo mientras tomaba de él.

—Está cansada —dije cuando Renesmee se frotó los ojos mientras seguía bebiendo la sangre que Edward le había juntado antes de venir a la isla.

—Creo que el sol y el agua contribuyeron a eso —respondió Edward, meciendo gentilmente a nuestra pequeñita. Como prueba de que la transición a fórmula y otras partes de su dieta no causarían ningún problema, nuestra hija estuvo pronto dormida en brazos de mi esposo y no se movió cuando la llevó a su habitación para acostarla en la ornamentada cuna.

Mientras yo lavaba mis trastes y los dos tazones que Edward usó para alimentar a nuestra hija, los fuertes brazos de mi marido se enredaron en mi cintura. Ladeé la cabeza a la izquierda intentando concentrarme en secar el traste que tenía en manos mientras los fríos labios de Edward se movían sobre mi cuello. Cuando me di cuenta de que, efectivamente, los besos de Edward me habían distraído, cerré el agua y me di la vuelta, abriendo la boca en el momento en que sus labios estuvieron firmemente presionados contra los míos. Había perdido la cuenta de todas las veces que terminamos en brazos del otro y en realidad no me importaba al sentir que mi esposo me levantaba en brazos.

Terminamos en nuestra propia habitación. Mi cuerpo empezó a enfriarse cuando mi corazón comenzaba a tranquilizarse. Edward nos tapó con las cobijas y sábanas.

—Estoy feliz de que a Renesmee le gusten sus largas siestas de la tarde —susurré sintiendo la mano de Edward subir y bajar por mi espalda. Quería hacer más, pero estaba cansada y necesitaba un descanso.

En algún momento mientras dormía Edward salió de nuestra cama. Presté atención a los sonidos que hacía nuestra hija, y al no escuchar nada seguí donde estaba.

Edward POV

La mañana siguiente antes de que mis chicas empezaran a removerse, la predicción de Alice se cumplió. Una lluvia estable golpeaba el techo creando un efecto adormecedor incluso para mí que estaba acostado viendo a mi esposa dormir. El repentino llanto de Renesmee me apartó de mi amor, y fui a ella rápidamente que ya estaba sentada y llorando con más fuerza.

—Shh —susurré sacándola de su cuna. Normalmente el cargar a Renesmee era todo lo que se necesitaba para calmarla, pero por el momento su llanto siguió. Me mecí con ella revisando su pañal, que estaba seco.

Recordando lo que Bella dijo ayer acerca del diente, sobé gentilmente con mi dedo su encía inferior y sentí la hinchazón que había ahí. Renesmee me mordió antes de llorar más fuerte. Encontré mi teléfono en la sala y presioné el botón de llamada rápida para Carlisle mientras comenzaba a mecer a mi hija en brazos. Renesmee se estaba tranquilizando pero tenía ambos dedos en su boca.

—Buenos días, Carlisle —lo saludé. Mi hija giró la cabeza para verme—. Todos estamos mucho mejor. Te llamaba porque al parecer le está saliendo un diente a Renesmee. No tiene fiebre pero tampoco está bien. Esperaba que pudiéramos darle algo de Motrin.

Carlisle me dijo que usar Motrin no la lastimaría pero también sugirió algo tópico para el dolor inmediato.

—¿Sabes cuándo regresarán tú y Bella? Todos los extrañamos —dijo Carlisle. Sabía que era cierto y yo también los extrañaba.

—Quizás unas cuantas semanas más aquí y luego un tiempo en Forks con Charlie. Bella quiere posponer el resto del semestre. Avísanos si tenemos que regresar antes.

Cuando terminé la conversación con Carlisle, Bella salió de nuestra habitación y, en cuanto vio a su madre, Renesmee se inclinó hacia ella, saliéndose de mis brazos.

—La escuché llorar —dijo Bella cargando a nuestra hija.

—Creo que tenías razón sobre el diente. Sus encías están hinchadas y cuando mordió mi dedo fue evidente que le dolía. —Bella la llevó al sofá y se sentó, acurrucando a Renesmee en su brazo izquierdo para darle pecho—. ¿Estás lista para comer algo?

—No todavía. Se está calmando —dijo Bella sobre la lluvia.

Me senté junto a mi mujer e hija, y pasé mis brazos alrededor de ambas.

—Alice dijo que estaría así hasta media tarde, antes de que se aclare lo suficiente para ir a Río. ¿Todavía quieres ir?

—Sí. ¿Crees que podamos dar un paseo por la ciudad? —Mi mujer sonaba emocionada y yo estaba ansioso por dejarla ver Río.

—Veo eso como una buena posibilidad —respondí.

Luego del almuerzo Bella tomó una ducha mientras yo sentaba a Renesmee en el piso con algunos de sus juguetes. Mantuvo un dedo dentro de su boca mientras intentaba formar una torre con un montón de coloridos bloques. Con Renesmee ocupada empecé a empacar para nuestro viaje a tierra firme, asegurándome de llevar la sangre suficiente que le durara a mi bebé hasta después de mi caza. Cuando cerraba el cierre de la maleta, Renesmee caminó a pasitos hasta mí y la atrapé antes de que pudiera caer el piso.

En cuanto la tuve en brazos tocó mi mejilla y de repente me encontré viendo algo que no eran mis pensamientos. La imagen en mi mente fue efímera y difusa, pero era Bella. Cuando fui capaz de comprender lo que había pasado llevé a Renesmee al sofá y me senté con ella en mi regazo, de frente a mí mientras ambos nos mirábamos.

—¿Mamá? —pregunté.

Mi hija sonrió, saltando en mi regazo antes de estirar la mano de nuevo. Cuando estuvo contra mi mejilla vi otra imagen borrosa de mi mujer.

—Se está bañando —dije, preguntándome qué tanto comprendería Renesmee de lo que estaba pasando.

Luego de otra enorme sonrisa se quiso bajar y una vez en el piso regresó a jugar con sus bloques dejándome para descubrir qué era lo que había pasado. Todavía seguía haciendo eso cuando Bella llegó para sentarse junto a nosotros.

—¿Edward?

—Ella me mostró a ti, o cómo luces en su mente — dije quedando de frente a mi esposa.

—¿Te mostró? —Bella no lo entendía, y antes de que pudiera explicarle, Renesmee se estaba poniendo de pie, utilizando la falda que Bella estaba usando para agarrarse.

Cuando estuvo en brazos de Bella, Renesmee estiró la mano para ponerla sobre la mejilla de mi mujer. Fui capaz de ver lo que le estaba enseñando a Bella, que en este caso era otra imagen rápida y borrosa del océano.

—¿Cómo hizo eso? —susurró Bella abrazando con fuerza a nuestra hija.

—No estoy seguro —admití intentando entender la habilidad. Era una habilidad extra, así como la mía era leer mentes y la de Alice ver el futuro. Una vez superada nuestra sorpresa ambos nos dimos cuenta de que podríamos ser capaces de entender un poco mejor a nuestra hija si seguía usando esta habilidad.

.

Cuando llegamos a Río, Bella me ayudó a poner a nuestra hija en la cangurera que yo llevaba acomodada en la espalda y, al estar a tanta altura, a Renesmee no le molestó la cantidad de gente que había mientras atravesábamos las calles llenas de la ciudad. Bella y yo hablamos sobre lo que había pasado con nuestra hija antes de venirnos y mi esposa parecía estar un poco preocupada. Sabía que seguía recordando los sueños que tuvo mientras llevaba a nuestra hija en su interior, pero Bella misma admitió que nada de eso había pasado, con excepción del reciente don que nuestra hija nos había enseñado.

—Me pregunto si hablará, digo ahora que ya puede usar esto —dijo Bella mientras seguíamos con nuestra caminata.

—Tendremos que asegurarnos de leerle y animarla a usar también las palabras —dije, entendiendo a qué se refería mi esposa. Esta habilidad podría convertirse en un problema si no lo manejábamos con cuidado.

—Vamos —dije, jalándola conmigo cuando dimos la vuelta en la esquina de unos edificios altos encontrándonos con un tianguis en la calle.

—Creo que le gusta la cangurera —dijo Bella mientras yo sentía como nuestra hija saltaba. Llegamos a un puesto donde vendían coloridas faldas. Bella miró algunas que le podrían quedar a Renesmee y parecía estar divirtiéndose. Era bueno ver que su confianza comenzaba a regresar a pesar de este nuevo descubrimiento.

—¿Qué opinas? —preguntó Bella sosteniendo una faldita de color blanco con brillantes flores de colores en ella.

—Creo que deberías buscar una como ésa pero en tu talla —le dije mientras Renesmee me jalaba el cabello; seguía moviendo las piernitas y bracitos.

—Alice estaría feliz de verme usando algo aparte de pantalón —dijo Bella sonriendo antes de girarse hacia la vendedora con la falda en manos. La mujer hablaba bastante bien el inglés y Bella logró que le rebajaran el precio al comprar otra en su talla.

Caminamos entre el tianguis durante una hora y eso fue todo el tiempo que nuestra hija estaba dispuesta a darnos antes de empezar a renegar y llorar. Cuando sus llantos crecieron en longitud y volumen, me agaché dejando que Bella la sacara.

—Necesita un cambio de pañal —dijo Bella sobre los llantos de Renesmee.

Las llevé a un lugar donde pudiéramos conseguir un taxi mientras Bella buscaba en la pañalera para sacar un biberón de leche. En cuando se lo dio Renesmee se calmó, relajándose en los brazos de su madre en lo que yo nos conseguía un taxi.

Para la tarde era más que obvio que los dientes la estaban irritando. Renesmee renegaba constantemente y había armado una pataleta cuando le dimos la primera dosis de Motrin. Hasta ahora no parecía estar haciéndole muy bien. Hablé con Esme y ella sugirió que pusiéramos hielo en un trapo y la dejáramos morderlo.

Se estaba llegando la hora de irme a cazar, y dudé cuando Renesmee empezó a llorar de nuevo.

Bella la estaba meciendo mientras yo me pasaba las manos por el cabello.

—Puedo cazar en otro momento —dije al ver a nuestra hija llorar tan fuerte que su cara se puso roja.

—No. Necesitas cazar y ella va a actuar así estés aquí o no. Entre más pronto te vayas más pronto vendrás —dijo Bella en voz alta para escucharse sobre los llantos de nuestra hija.

Antes de irme las abracé a las dos, prometiéndome que terminaría con las cosas pronto para venir a ayudar.

Bella POV

Era en momentos como estos en que deseaba tener aquí a Esme. Edward necesitaba cazar y lo sabía. En casa, cuando él no estaba y Renesmee estaba molesta, Esme o incluso a veces Rosalie me daban los consejos que necesitaba para poder manejar sus enojos más grandes. Hablé con Carlisle, que estuvo de acuerdo en que podía darle un poco más de Motrin, algo que hizo que Renesmee se enojara conmigo más de lo que ya estaba. Al ver que sus llantos continuaban la envolví en una manta y la llevé al balcón que daba a la ciudad. Estaba lloviznando pero no era muy fuerte, y luego de unos momentos de mecerme con ella en el aire frío, Renesmee empezó a calmarse manteniendo los dedos dentro de su boca.

Lloriqueó de nuevo cuando entramos de regreso al cuarto de hotel.

—Lo siento, bebé, desearía poder llevarme tu dolor —le susurré cuando acostó su mejilla en mi hombro. Ya había intentando con las pomadas que habíamos conseguido en la farmacia local, y Edward me dijo que Carlisle estaba consiguiendo medicina de dentición para cuando llegáramos a casa, pero por ahora tendría que soportar el no sentirse bien. La acosté en la cama tamaño king size antes de quitarme los vaqueros y remover la camiseta solo para sacarme el sostén antes de acostarme junto a ella. Al empezar a tomar pecho Renesmee puso su mano sobre mi mejilla y lo que vi en mi mente fue el perfil de Edward. —Papi tuvo que ir a cazar para conseguir la comidita rica de tu tacita —susurré pasando los dedos por sus largos rizos. Alice y Rosalie se divertirán con esto cuando regresemos.

No tardó mucho en quedarse dormida, y en cuanto lo estuvo me acomodé la camiseta acercándola a mí y cerrando los ojos, estaba demasiado cansada para preocuparme por las luces.

El movimiento de la cama detrás de mí me despertó al instante. Renesmee seguía profundamente dormida en mis brazos y un momento después el cuerpo frío de Edward estaba presionado contra mi espalda.

—La pasó mal luego de que te fuiste.

—La escuché. Fue difícil quedarme lejos pero lo manejaste muy bien.

Sentí sus labios en mi cuello y suspiré con felicidad.

—Quizás luego de esta semana deberíamos pensar en regresar. Todavía quiero ir unos días a Forks para que Charlie pueda verla, pero empiezo a extrañar mi casa —admití. Sería raro estar en una casa nueva, pero me sentía con más fuerza, más preparada para enfrentar lo que sea que la vida nos lanzara.

.

Estaba lloviendo fuertemente cuando Edward estacionó el carro frente a la casa de Charlie. Renesmee estaba feliz descansando en su asiento y había estado mirando por la ventana, siguiendo las gotas de agua que bajaban por la parte trasera del carro. Esta última semana había estado usando con más frecuencia su tacto para decirnos qué era lo que quería, aunque a veces era difícil poder entender las imágenes que nos proyectaba.

Mientras yo la sacaba de su asiento, Charlie llegó a mi lado con un enorme paraguas. Renesmee lo miró antes de esconder la cara en mi cuello. Estaba agradecida de que Charlie mantuviera el paraguas sobre nosotras y ambos nos apuramos a la casa mientras Edward sacaba nuestro equipaje. Cuando entramos Renesmee alejó la cara de mi cuello, mirando a su alrededor antes de alejarse de mí. Estaba lista para explorar.

Charlie había salido de nuevo para ayudar a Edward y seguí a mi bebé hacia la sala, sonriendo al verla caminar hacia el caballito de madera. Para cuando papá y Edward llegaron a la sala, yo ya estaba sentada junto al caballito con la mano en la espalda de Renesmee mientras ella se mecía.

—Está muy grande —dijo Charlie sentándose en su sofá. Renesmee lo miró brevemente antes de seguir meciéndose. Mi bebé tenía un caballito de madera en casa, un poco más elegante que el que tenía aquí, pero ésta era la primera vez que le había interesado jugar en él.

—Entonces, ¿cómo les fue en la Isla? —preguntó Charlie.

—Relajante, era justo lo que necesitábamos —respondí. Renesmee soltó las agarraderas, se quería bajar. En cuanto estuvo estable en sus pies caminó hacia una estufita de plástico, algo que no había estado aquí la última vez que vinimos.

—Veo que fuiste de compras —le dije a mi padre mientras me levantaba para sentarme en el sofá junto a mi esposo.

Charlie se sobó la nuca con la mano izquierda.

—Pues a ti te gustaba la tuya, pero eras más grande —dijo, mirando cómo Renesmee avanzaba unos pasos antes de caer sobre su colita. Cuando empezó a llorar, Charlie se levantó y se arrodilló frente a ella—. Hola Renesmee, ¿quieres que te enseñe lo que puede hacer esta estufa? —le preguntó Charlie cargándola en brazos. Un momento después la estufa estaba reproduciendo música mientras se encendía y nuestra hija se reía queriendo intentarlo ella sola.

Me recargué en los brazos de mi esposo.

—A solo unas semanas de cumplir nueve meses y ya es la niña más consentida que conozco —dije con ligereza.

Nos quedamos contentos unos minutos en el sofá viendo a Charlie y Renesmee jugar. Intenté recordar si mi papá había jugado así conmigo, no a la edad de ella sino más bien cuando yo venía de visita. Estoy bastante segura que nunca le facilité a Charlie la tarea de acercarse a mí, y estaba feliz de ver que él estaba obteniendo una segunda oportunidad con Renesmee. A veces me encontraba preguntándome cómo sería tener otro bebé, y una parte de mí deseaba poder intentarlo de nuevo, pero siendo realista sabía que debíamos ser felices con lo que teníamos.

—Estás muy callada —susurró Edward, pasando su pulgar sobre el dorso de mi mano izquierda.

—Lo sé. A veces me preguntó cómo sería tener otro bebé —dije, mirando a mi esposo para entender lo que le estaba diciendo. Nunca antes había compartido esto con él, y la expresión de Edward era ilegible.

Luego de unos momentos sus ojos cayeron en los míos.

—¿Quieres intentarlo? —Sonaba inseguro, como si estuviera luchando con miedos hace mucho olvidados.

Mi propio corazón empezó a doler y sacudí la cabeza.

—Tuvimos suerte con Renesmee, y no estoy dispuesta a arriesgarnos a cambiar lo que tenemos —susurré.

Puso su brazo a mi alrededor, listo para decir algo antes de que Charlie nos interrumpiera preguntándonos dónde habíamos dejado la pañalera de Renesmee. Por ahora se había dejado de lado el tema sobre tener más hijos. Ssonreí al ver a Edward levantarse para cargar a nuestra hija y encargarse de su pañal sucio.

.

La mañana siguiente luego de que Charlie se fue, Renesmee y yo abrazamos a Edward antes de que se fuera de caza, aparte de que iba a revisar la cabaña y la casa. Cuando se fue acurruqué a mi hija en brazos.

—Parece que por ahora solo somos tú y yo —le dije, besando su frente mientras ella bostezaba. Había estado despierta desde antes del amanecer y sabía que tenía sueño. Cargándola con un solo brazo saqué un biberón y la fórmula, y lo mezclé con un poco de leche antes de subir las escaleras. Hasta ahora no parecía molestarle el cambio, le estaba dando pecho antes de que dormir y cuando se despertaba en las mañanas.

Nos acabábamos de acomodar en la mecedora cuando escuché que alguien tocaba la puerta. Renesmee tenía los ojos cerrados mientras bebía del biberón y estaba tentada en dejar que siguieran tocando, pero al final me cansé de eso y la bajé conmigo. Me asomé por la mirilla y vi a Jessica de pie ahí, moviéndose de un lado a otro. Lo que me sorprendió fue el gran tamaño de su estómago.

Me las arreglé para abrir la puerta y los ojos de Jessica cayeron en Renesmee.

—Lo siento, Mamá escuchó que tú y Edward estaban en el pueblo, y pensé en visitarte —dijo con suavidad.

Se veía triste y luego de dejarla pasar la seguí hasta la sala sentándome en la mecedora. Mi bebé mantuvo los ojos cerrados, y por un segundo Jessica y yo nos quedamos en un silencio incómodo.

—No sabía que tenías una niña —comenzó Jessica, y agradecí que Angela mantuviera su promesa. Estaba bastante segura que después de hoy todo el pueblo sabría sobre mi bebé, pero dejé eso de lado al ver a Jessica respirar profundamente—. Mike y yo también obtuvimos nuestra propia sorpresita — dijo mirando el piso.

No sabía qué decirle. Nunca habíamos sido tan cercanas, quizás solo un poco al principio, pero eso fue todo.

—¿Cómo les va con eso? —pregunté al final, dejando el biberón casi vacío en la mesita a mi izquierda antes de acomodar a mi hija en mi hombro. Renesmee se acurrucó contra mí y sacó los gases luego de unas palmaditas en la espalda.

—Estoy intentando descubrir qué debo hacer. Mike me acusó de engañarlo, como si pudiera hacerle eso luego de estar comprometidos y todo —dijo Jessica mirándome—. Ahora ya se está haciendo a la idea, y vamos a posponer la boda hasta después de que nazca el bebé. Sé que no son mis asuntos pero, ¿estaban casados cuando descubrieron que la iban a tener?

—Nos acabábamos de casar. Renesmee fue concebida en nuestra luna de miel, y tuve un embarazo muy difícil. Eso por que nadie supo. También enfrentamos unas complicaciones después de que ella nació, pero ahora está creciendo bien —dije, sintiéndome mal por Jessica.

Jessica asintió.

—Mi mamá y la de Mike están muy emocionadas con esto. Todavía no estoy segura de cómo me las arreglaré al tener un bebé. Sé que no es fácil, no es como cuando trabajaba de niñera y los regresaba cuando sus padres llegaban a casa. Tampoco estoy muy segura de que Mike sepa cómo. Hablamos sobre tener hijos pero eso iba a ser mucho después de que termináramos la escuela. Supongo que tú y Edward tienen buenos ayudantes en su familia.

—Sí, pero la mayoría del tiempo nosotros la cuidamos. El semestre pasado yo asistí a la escuela a tiempo completo y Edward se quedó en casa con Renesmee. Él ha estado manteniéndose al corriente con algunos cursos en línea —dije, capaz de encontrar una manera de ocultar lo que necesitaba.

Jessica asintió.

—No veo a Mike haciendo eso, pero supongo que yo podría intentarlo si él quiere ir a la escuela. Su mamá quiere ayudarnos económicamente y mis papás también, pero me sentiría culpable de aceptar el dinero solo así.

Hablamos durante otra hora antes de que se fuera, y cuando lo hizo acosté a Renesmee en la cuna de arriba para que pudiera terminar su siesta. Sentía pena por Jess, y esperaba que las cosas funcionaran con ella y con Mike. También me sentí muy agradecida de que Edward y yo recibiéramos tanto apoyo de nuestra familia. Luego de cambiarme y ponerme ropa limpia hice un poco de quehacer en la casa, pensando en mi conversación con Jessica y sobre la plática que Edward y yo tuvimos luego de que Charlie se fuera a casa de Sue.

Mi esposo dijo que él y Carlisle podrían hacer una investigación más profunda acerca de los niños mitad vampiros, mitad humanos para ver si había más riesgos de los que yo había pasado, pero yo lo callé con un beso diciéndole la verdad, que ya tenía todo lo que necesitaba.

Cerca del medio día Charlie llegó a almorzar. Yo estaba sentando a Renesmee en la sillita para comer que él había instalado en la cocina y sonreí cuando mi papá se acercó. Edward llamó y me prometió que no tardaría mucho más.

—Jessica vino a visitarme —le dije a mi padre poniéndole el babero a mi bebé. Renesmee renegó hasta que Charlie le metió a la boca la cucharada de zanahorias. Mientras él le daba de comer yo agarré un plátano y lo corté en pedacitos, poniéndolos en un tazón junto con Cheerios.

En cuanto los vio Renesmee metió la mano, aplastando los pedazos de plátano en su manita antes de metérselo a la boca.

—Sé que Mike y ella están esperando bebé —dijo Charlie, logrando meter un bocado de zanahorias en la boca de mi hija antes de que Renesmee pudiera meterse más plátano ahí.

—Se veía bastante asustada. Puedo simpatizar con ella —murmuré sentándome en la mesa con mi propio almuerzo. El de Charlie lo estaba esperando para cuando terminara con la niña.

—Recuerdo lo que sentí cuando Renee me dijo que estaba embarazada. Nunca en mi vida había estado tan asustado —admitió, dejando de lado el frasco vacío de zanahorias para abrir uno de espinacas.

Renesmee estaba tomando de su tacita, pero la bajó cuando Charlie le ofreció la cuchara. Por alguna extraña razón le gustaban las espinacas, y yo no sabía por qué, ya que se veía como si fueran algas y olía igual de apetitosa.

Renesmee iba a la mitad de su comida cuando gruñó y soltó un gas al mismo tiempo. Mi papá estaba listo para encargarse de eso pero lo hice sentarse y ponerse a comer.

Estando arriba acosté a Renesmee en la mesa cambiadora y ella se rió mirando a la puerta.

—Ahí está papi —dije, besando a mi esposo antes de dejarlo hacerse cargo de ella.

—Charlie dijo que tuviste compañía —dijo Edward empezando a limpiar la suciedad de nuestra hija.

—Jessica. Está preocupada sobre su futuro con Mike.

Edward asintió agarrando otra toallita y manteniendo quieta a nuestra hija para limpiarla. En cuanto estuvo limpia Renesmee estaba más que lista para jugar, y luego de dejarla en la sala con su abuelo, Edward y yo salimos a caminar.

—Siento pena, fue extraño hablar con ella. Me dio la impresión de que no tiene muchos amigos —dije, pensando en su círculo de amigos en preparatoria.

—En realidad nunca fue sincera con ninguno de sus amigos. Sus palabras decían una cosa pero su mente pensaba otra.

Llegamos al final de la calle de Charlie antes de regresar a la casa, entonces Edward se tensó por un momento. Cuando se relajó seguí su mirada, y vi a Jacob salir del bosque. Había pasado una eternidad desde la última vez que hablé con él y al acercarse, me percaté de que algo en él se veía diferente.

—Hola Jake —lo saludé al final.

—Hola Bells.

Lo miré a él y a mi esposo. Edward asintió antes de darme un beso en los labios.

—Jacob quiere hablar contigo a solas.

—Bien —dije, preguntándome el porqué. En cuanto Edward desapareció me giré para encarar a mi amigo—. ¿Qué pasa, Jake?

Cambió su peso de un pie a otro.

—Pues tengo algo que decirte, pero no sé qué tan bien te lo vas a tomar.

—Solo dilo —dije, sintiéndome un poco preocupada.

Levantó la vista hacia mí.

—Conocí a alguien, y me imprimé. Pasó hace unos días, por eso no te lo había dicho.

Sentí una sorpresa repentina y no podía encontrar qué palabras decir. Estaba aliviada y feliz por él, pero al mismo tiempo sentí un dolor fantasma en mi pecho, quizás de esos días en que no podía elegir entre Edward y Jacob.

—Estoy feliz por ti. ¿Quién es?

—Su nombre es Anna. Asiste a la escuela en la reservación. Tiene trece años, y se está acostumbrando a todo esto al igual que yo.

Empezamos a caminar y escuché a Jake hablar de ella. Mientras caminábamos noté el ligero salto en sus pasos y sentí una calidez por eso. Estaba feliz de que tuviera a alguien, siempre sentí que, de alguna manera, seguía esperándome. Después de que se fue me acerqué al porche y me senté en el segundo escalón digiriendo lo que Jacob me había dicho. Estaban sucediendo muchos cambios en su vida. Se había separado de la manada original y ahora Leah y Seth estaban con él, Jake era su Alfa. Era como en mis viejos sueños, pero diferente.

Sonreí cuando Edward llegó a sentarse junto a mí, notando que no traía consigo a Renesmee.

—Charlie le está leyendo uno de los libros nuevos que le compró.

—Estoy feliz de que Jake haya encontrado al fin a alguien. Siempre sentí que seguía teniendo esperanzas de que algo pasara entre nosotros.

—En cierta forma sí lo hacía, pero ahora es feliz de verdad y las cosas parecen estar yendo bastante bien.

Respiré profundamente y exhalé.

—Creo que es hora de ir a casa. Sé que nuestra casa no estará lista hasta dentro de un par de semanas, pero extraño a nuestra familia.

Cuando Charlie se fue para regresar a la estación, tomamos otra caminata con Renesmee discutiendo cuándo nos queríamos ir y solo disfrutando del tiempo que pasábamos juntos. Sería difícil regresar a casa, pero estaba lista para enfrentar cualquier cosa siempre y cuando Edward estuviera conmigo.


Dos capítulos más y terminamos, el 19 ya está siendo traducido.

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