Prologo. Antes del verdadero inicio.

7 AÑOS ANTES...

— "¡¿Por qué ahí un gato en mi cama?! ¡Kyaaa!"

La puerta se abrió ante los gritos desesperados y una niña de no mas de nueve años se acercó hasta la cama, tomando entre sus brazos al pequeño animal blanco, ante la mirada asustada de su hermana mayor, que se mantenía a salvo en lo alto del armario.

— "Es Tama, no hace daño."—murmuró la joven niña, acariciando la cabeza del gatito que empezó a ronronear— "Hikari, ¿no te gustan los gatos?"

— "¡Aléjalo de mi!"—gritaba la niña de diez años aun subida en el armario, manteniéndose lo mas alejada posible del pequeño y blanco animal.— "¡Papá! ¡Papá un gato! ¡Papá!"

Los pasos acelerados de dos adultos se detuvieron en la puerta de entrada al cuarto de su hija mayor, admirando la escena con cierta diversión visible en el rostro. El hombre, de cortos cabellos verde oscuro se acerco hasta su hija menor y la tomo en brazos junto con el gato y la saco de la habitación mientras le explicaba el por que de la reacción de su hermana mayor. La mujer aun en la puerta sonrió a su hija mayor, ampliamente.

— " Te vas a hacer daño, Hikari. Baja de ahí ya mismo."—ordenó la mujer en tonó serio, antes de dar media vuelta y volver hasta la cocina-que era de donde provenía-para seguir haciendo la cena.

La niña suspiró con alivio y clavó su mirada castaña en los objetos que la rodeaban encima del armario. Una caja de puzzle, un globo terráqueo, un antiguo sonajero, un libro…

La niña enarco una ceja al notar el libro y lo tomó entre sus manos, limpiando el polvo de la cubierta para poder leer el titulo del libro que parecía estar escrito en japonés antiguo o quizás en chino. Tomando el libro con su mano derecha, apoyo su izquierda en el filo del armario y se impulso hacia abajo, cayendo de pie en el suelo de su cuarto. Sin hacer el mas mínimo ruido.

— "¡Hikari! ¡¿Has bajado ya del armario?!"

—"¡Si, mamá!"

La niña se tiró sobre su cama bocabajo y abrió el libro, admirando los antiguos dibujos chinos que aparecían en algunas de las paginas. Sonrió y se detuvo en un dibujo que le llamo la atención especialmente. Una pareja abrazada, un hombre y una mujer que se le hacían muy conocidos…

"¿Mamá y papá?"—volvió a la primera pagina e inspiro aire— " Esto es un hechizo, ya que cuando empiezas a leer esta historia se convierte en realidad. Trata sobre la sacerdotisa de Suzaku, una joven de otro mundo…"—la puerta se abrió de repente, la niña de nueve años de cortos cabellos castaños claros se acercó rápidamente hacia la mayor, sonriente. La mayor cerró el libro de golpe y lo guardo debajo de la cama con rapidez.— "Tienes que tocar antes de entrar, Sakura"

— "Mamá dice que bajes a cenar"

La mayor se bajo de su cama con un salto y salió corriendo detrás de su hermana en un simple juego infantil para saber cual de las dos llegaba antes hasta la cocina. Los gritos infantiles inundaron la casa en cuestión de segundos.

Una luz rojiza se hizo presente en el cuarto, proveniente del libro oculto bajo la cama. Un suave soplo de aire se colo por la puerta y abrió por la mitad el libro, en donde tanto las imágenes como la historia habían cambiado.

"...trata sobre la sacerdotisa de Suzaku, una joven de otro mundo que junto a su hermana, una de las siete estrellas del dios Suzaku, tiene el deber de salvar a Konan y también de cumplir todos sus sueños..."