DISCLAIMER: los personajes no me pertenecen son de la gran autora Suzanne Collins y la historia tampoco es mia es de inexscor yo la adapto solamente.

Chapter 1

Este maldito amor, le gusta reírse. Reírse en mi cara.

Su respiración acompasada cambió y abrió un ojo, suspiro, miro a la chica a su lado en la cama y se cubrió la cara con las manos ahogando un gemido.

—no recuerdo nada de anoche— pensó, aunque en realidad si lo hacía, perfectamente, si cerraba los ojos podía sentir la calidez de su cuerpo junto al suyo, el sabor de su piel, la excitante ingenuidad de su mirada y sus gestos y el olor de su cabello. —Maldición— pensó, se estaba excitando de nuevo solo con volver a pensar en ella y se maldijo al descubrir que volvería a hacerlo. Pero no podía porque desde que empezó a besarla la noche anterior sabia que lo hacía por una pelea con su novia con la que se reconciliaría en tan solo unas horas.

La había usado, pero era su amiga y no se había negado cuando la beso. No sabía que hacer, no quería herirla así que lo mejor —según él— seria fingir que no lo recordaba y que estaba muy borracho así se ahorraría la explicación.

Cuando la sintió removerse al rato después, cerró los ojos y fingió dormir. La chica lo primero que hizo al abrir los ojos, fue comprobar si lo de anoche había sido un sueño.

Respiró aliviada, al ver el cuerpo masculino durmiendo plácidamente a su lado y una pequeña sonrisa se escapó de sus labios.

Miro a su alrededor y se sonrojo al ver su ropa desparramada por el suelo, se quedó un rato en la cama esperando que Peeta despertara y cuando paso más tiempo y vio que no era así, lo miró por última vez para asegurarse que estaba dormido y se levanto desnuda y comenzó a pasearse así por el cuarto recogiendo sus prendas.

Peeta al ver con los ojos entrecerrados la escena estuvo a punto de rendirse y levantarse de un salto y arrastrar a la chica a su cama de nuevo, pero con mucho esfuerzo se contuvo.

—una vez, pasa por borracho y despechado, pero con dos veces tendría que dar explicaciones que no quería— se dijo.

Ya vestida completamente la chica se acerco a la cama donde el joven aún fingía dormir y le dio un tierno beso en la frente que al chico le estrujo el corazón. Y salió de ahí. Apenas sintió la puerta del departamento cerrarse de paro de un salto y se metió a la ducha, quería sacarse ese olor que le estaba volviendo loco, —es sólo deseo— se dijo.

Cerca de ahí la chica iba caminado muy feliz a su trabajo, una tienda de ropa exclusiva que tenía con sus mejores amigas. Si bien ella no tenía un sentido de la moda muy refinado, tenía un muy buen sentido de administración y finanzas por lo que llevaba la contabilidad y la administración de la tienda que tenía dos sucursales más.

La pasar frente a un escaparate se sorprendió al ver la ancha sonrisa que llevaba en ese reflejo.

Al llegar a la tienda sonrió aún más al pensar —me quiere—

—wow! Kat ¿que te has hecho hoy?— pregunto Clove apareciendo de la nada.

—Mmm ¿me cepille el cabello?— respondió Katniss en forma de pregunta.

Clove soltó un carcajada y se acercó a ella —no me refiero a eso — dijo —es que te ves —dudo, buscando la palabra— radiante, tus ojos brillan y tu sonría. Wow, creo que me dejará ciega por el reflejo de tus dientes—.

—No es nada— dijo sonrojándose Katniss mientras se dirigía al fondo de la tienda a la oficina donde trabajaba, dos veces por semana.

Clove lo dejó pasar y la siguió — ¿sabías que Peeta terminó con Delly?—dijo cambiando de tema rápidamente.

Katniss se mordió el labio inferior, sí que lo sabia —algo me dijo Peeta ayer cuando nos juntamos, pero no entró en detalles— respondió Katniss dándole la espalda a Clove fingiendo buscar unas carpetas en las gaveta.

—Bueno, así es —suspiró Clove— es una pena, hacen una pareja tan perfecta ¿cierto?—dijo

— ¿Estas facturas son nuevas?—respondió Kat evadiendo la pregunta de Clove. No podía culparla por decir eso, precisamente a ella. Nadie sabía de su amor por Peeta y más aún nadie sabía lo que había pasado la noche anterior. —es solo cuestión de tiempo— se dijo. No esperaba de después de haber pasado una noche con Peeta el mágicamente se golpee la cabeza y descubra que ha estado siempre enamorado de su mejor amiga. Sólo creía que al haber dormido con ella significaba que algo debía sentir por ella, algo un poco más allá del cariño de amigos que se tenían desde hace mucho tiempo.

Más tarde llego Annie y el día paso sin novedades, es decir mucha gente que atender para las chicas, muchas facturas y listas de proveedores de tela que archivar para Katniss. Annie en cuanto entró a la tienda y vio a Kat la noto diferente. Pero no quiso preguntarle ya que la conocía y no quería incomodarla.

Al final del día gran parte del optimismo y alegría que sentía en la mañana, al parecer ya se habían marchado del trabajo olvidándola a ella. Se sentía impaciente y extrañada de que Peeta no la haya llamado en todo el día. —Debí esperar a que despertara— pensó. Estaba tan sumida en sus pensamientos que no se percató de la pequeña discusión que tenían Clove y Annie.

—pero como se te ocurre pedir que te despachen tela a esas horas?—pregunto exaltada.

—Porque pensé que no tú no tendrías problemas en recepcionarla— dijo con soltura.

— ¿Estás loca?—dijo Annie indignada—ni siquiera Finnick dispone de mi horario mucho menor lo harás tú— dijo Annie con una mirada fría y desafiante.

—Bueno pues yo no puedo— dijo Clove cruzándose de brazos— además yo necesito esa tela para hacer las prendas que tengo en mente, ya que obviamente yo son la mente maestra de todas las prensas que hay aquí— dijo soberbia.

—Muy bien mente maestra pues tú te las arreglas para recepcionar esa tela tan importante para ti— dijo Annie levantando las manos —ya te die que quede con Finnick para ir a ver las Monsterstrucks es única función en Miami—.

—pues yo quede con Cato de ir a una exposición de arte. Es el último día que estará en la cuidad— tampoco puedo dijo haciendo un puchero esperando que éste surtiera el mismo efecto que en la mayoría de las otras personas.

—Es tu problema — dijo Annie.

De pronto Clove miro de reojo hacia el fondo de la tienda y se le ocurrió una gran idea y tomo del brazo fuertemente a Annie para hacerle un gesto con la cabeza hacia donde Kat fruncía el ceño mirando unas facturas.

— ¡No!— dijo Annie — ¿y si tiene cosas que hacer?— dijo mirando a Katniss

Clove rió entre dientes — ¿qué tendrá que hacer? llegar a ver televisión— dijo— ella no tiene novio, no creo que tenga algo que hacer un viernes por la noche— dijo Clove.

—no se— dijo dubitativa Annie— ella no está para eso. Si quieres pedírselo hazlo tú. Yo no quiero se parte de esto— dijo Annie aún enojada con Clove.

Clove ignoro el tono enfadado en las palabras de Annie y se fue sondo saltitos a la oficina de Kat al llegar puso la carita más tierna que pudo

—Kat— dijo con voz suave, de manipuladora— sabes hay un problema— dijo bajando la mirada.

— ¿Qué pasó?—dijo Katniss levantando la mirada.

—resulta que en unas horas más llegará un pedido muy importante de telas que necesito para hacer unas prendad exclusivas— Kat arqueó una ceja— y bueno yo saldré con Cato y Ann con Finnick y bueno—titubeó bajando la mirada— como tú... no...—fue bajando el tono de voz.

Katniss la miro esperando que lo dijera, aunque sabía lo que le diría pero no dijo nada.

—bueno como tú no sales los viernes por la noche— continuo Clove— quería saber si tú podrías quedarte y recepcionar la tela por nosotros— lo último lo dijo rápido y finalizando con ese puchero que ella creía irresistible.

Kat suspiro— está bien— dijo—pero no te acostumbres—.

Clove comenzó a dar brinquitos y a aplaudir rodeó el escritorio y abrazó fuertemente a Katniss.

—Gracias, gracias —exclamaba, cuenta con migo para lo que quieras— le dijo.

Los días siguieron pasando y el buen humor y la esperanza de Katniss del otro día he habían ido definitivamente, estaba deprimida se sentía triste. Peeta no la había llamado desde ese jueves en la noche cuando paso todo, y ya era miércoles. Definitivamente la estaba evitando ya que si no hubiera pasado nada diferente entre ellos seguramente él ya la habría llamado para contarle cualquier hecho gracioso que le ocurrió o simplemente para hablar.

Estaba en la tienda coordinando la llegada de unas nuevas telas. Desde ese día que tuvo que quedarse esperando hasta cerca de la media noche por las que encargó Clove. Había decidido encargarse ella de esa tarea para que no se volviera a repetir ese acontecimiento.

No muy lejos de ahí, Peeta estaba mirando fijamente su teléfono en la oficina. No sabía cómo hacer eso. Debía llamarla, había estado atrasándolo mucho más, pero ya no podía. Además la necesitaba, la extrañaba. Nadie tenía esa capacidad de hacer que el sarcasmo fuera divertido como ella. y Obviamente quería que le ayudara a organizar todo que frenara a su hermana Clove en lo extravagante del evento. Desde ese día que estuvo con Katniss no había día en que no pensara en ella, pero lamentablemente él seguí enamorado de Delly y aunque pelearan, cuando estaban en la buena se sentía tan bien con ella que cada vez se convencía más de que estaba profundamente enamorado de ella. Así ignoro ese presentimiento de que lo que estaba a punto de hacer estaba mal y tomo el teléfono y marco.

Katniss dio un salto cuando escuchó su celular sonar, miró la pantalla y su corazón comenzó latir frenéticamente. Era Peeta.

Se aclaró la garganta y descolgó.

—¡Kat!— exclamó Peeta, a lo que Katniss sonrió al escuchar su entusiasmo.

—¡Peeta!— le respondió Katniss con el mismo entusiasmo y Peeta se largo a reír. —Necesito hablarte, tenemos que vernos— dijo apresuradamente

—Hola Peeta, si gracias estoy bien— dijo Katniss —¿Qué pasa?— pregunto al escuchar la urgencia de su voz

—Oh nada malo cariño— respondió Peeta —es sólo que ha pasado algo importante y quiero que seas tu la primera en saberlo— dijo tranquilamente

Katniss se sintió inevitablemente esperanzada, pero lo disfrazó con confusión— bien me intrigas— dijo rogando para que no se escuchara la alegría en su voz.

De un momento a otro Peeta sintió que no sería capaz de decírselo a la cara, así que tomo aire y habló.

—Ni te imaginas lo que me ha pasado—dijo muy alegre y sin dejar contestar a Katniss — ¡me caso!—exclamo.

A Katniss se atoró la respiración y pensó que era muy claro que eso era lo menos que se esperaba. Y pudo escuchar en su mente el cantico —Adiós esperanzas, váyanse por donde vinieron— que le quedaba.

—¿Cómo?—fue la única respuesta que logro hilar. ya que si decía algo más, se largaría a llorar. Se sentía confundida, porque pensaba que él sentía algo.

Peeta inconsciente de todas las sensaciones que estaba sintiendo Katniss siguió hablando —OH, bueno al día siguiente que nos juntamos tu y yo en ese bar, la llamé y le pedí que habláramos— dijo— y arreglamos nuestras diferencias y no se— titubeó ya que ni èl mismo sabia porque lo había hecho— en un arrebato se lo pedí... y ¡aceptó!— termino exclamando al final y riendo

Katniss al escuchar eso cerró los ojos fuertemente y sintió que el dolor que estaba sintiendo en su corazón, de pronto se volvió físico, su cuerpo estaba adormecido y se sentía cansada.

—¿Cuándo?— se atrevió a preguntar Katniss

—el día después de que nos reunimos a tomar una copa en ese bar— Katniss podía escuchar a través del teléfono que estaba sonriendo —pero bueno eso no es todo hay más— dijo con voz conspiradora

—¿Ah sí?— pregunto Katniss con un hilo de voz temblando de pies a cabeza por una hoja. ¿Cómo podría haber más?

—siiii— dijo alargando la i, con voz juguetona. En otro momento Katniss habría sonreído como idiota con ese tono de voz porque siempre significaba algo creativo que había maquinado el amor de su vida —¡quiero que tú seas mi madrina de bodas!— exclamó como si fuera la mejor noticia que le había dado en su vida.

Katniss cerró los ojos ya que las lágrimas estaban corriendo por sus mejillas —No lo recuerdas verdad—dijo más para ella que para él, pero Peeta de todas formas lo escucho y dio gracias al haber decidido a último momento decírselo por teléfono porque se tenso completamente.

—¿Kat? ¿a qué te refieres?— se atrevió a preguntar fingiendo estar confundido. Ignorando su instinto que le decía que colgara el teléfono y lo lanzara lejos para no escuchar esa respuesta. Pero tenía miedo por la respuesta que le daría Katniss, porque no quería perderla.

Kat se aclaro la garganta y sacó valor de no sabe donde —esa noche que estuvimos en el bar ¿recuerdas lo que paso?— dijo con el corazón latiéndole como un colibrí. No sabia que quería escuchar de respuesta pero necesitaba saber lo que dijera Peeta.

A Peeta increíblemente también comenzó a latirle el corazón anormalmente rápido ya que un flash de imágenes de lo que paso esa noche y tuvo que presionarse fuertemente el puente de la nariz para desecharlas porque de pronto comenzó a sentir calor. Se aclaro la garganta para responder —bueno— hizo una pausa, innecesaria ya que el discurso que había planeado se lo sabía de memoria — estuvimos tomando unas cervezas y bueno te di la lata toda la noche de mi problema con Delly y bueno— titubeó nuevamente —después cada uno se fue a su departamento— dijo con la voz más baja.

Katniss se tapo la boca para ahogar un gemido y cerró los ojos fuertemente para después aclararse la garganta —mm Peeta debo dejarte surgió algo en el trabajo— dijo apresuradamente y colgó.

Peeta se quedo mirando el teléfono, preguntándose si no estaría cometiendo un error, pero después de mucho pensarlo llego a la conclusión de lo que acababa de hacer era lo mejor, ya que sería mucho peor decirle que si recordaba todo pero que no había significado nada. Porque la mujer que quería por el resto de su vida a su lado era Delly, desde que la conoció había sentido así, que ella era la mujer de su vida. Con un cuerpo escultural, ojos felinos de un color azul, larga cabellera rubia ondulada. Desde que la vio por primera vez supo que era para él. Lo extraño ahora era que se lo debía repetir mucho para no olvidarlo.

Cuando Katniss colgó el teléfono, primero se quedo en blanco, mirando al vacio. Después como si hubiera caído un yunque a su lado, salto y comenzó a ordenar sus cosas para irse ya que no quería que la vieran así. —un momento más— se dijo y podría llorar como magdalena tal y como se sentía. al terminar de arreglar sus cosas salió prácticamente huyendo de la tienda. No recuerda como llego a su casa, solo que veía muy poco ya que los ojos los tenia nublados por las lagrimas contenidas. Solo fue consciente de cuando se dejo caer en la a un lado de la puerta de entrada y lloro desesperadamente, como nunca lo había hecho ya no solo era el dolor en el corazón y en el alma, si no que se había vuelto físico, como si miles de calambres la atacaran a la vez.

Ni ella sabe cuántas horas lloro, cuando su cuerpo estaba entumecido por estar en el suelo se paro y camino a tientas sin encender la luz hasta el sofá. Se quedo mirando por la ventana. —Así se siente no ser amada— dijo en un susurro. Al principio había pensado que Peeta sentía algo por ella, si no, no se hubiera acostado con ella, pero al tener esa llamada por teléfono con él se dio cuenta que el deseo y los sentimientos no van juntos. Ahora lo sabía.

—¿tan poca cosa soy?— le preguntaba al vacío de su departamento, —¿acaso no merezco que alguien me quiera?— Decía entre sollozos.

Estaba destruida ya que Peeta no solo le había demostrado que no la quería como mujer, sino que también le destruyo la poca autoestima que le quedaba, ya que para ella el que no recordara nada significaba que no había sido ni siquiera bueno.

En algún momento de la madrugada se quedo dormida en el sillón hecha un ovillo. Horas después despertó sobresaltada mirando alrededor, cuando se percató que era su casa donde estaba se dejo caer en el sillón nuevamente, con los ojos cerrados haciendo memoria de todas las conversaciones, miradas, llamadas por teléfono que había tenido con Peeta, tenía las sienes mojadas donde le salían lagrimas sin sollozar.

Pasaron horas y Katniss no se había movido de ahí, no fue a clases y no le tocaba ir a la tienda de las chicas así que estuvo todo el día acurrucada en el sillón, a veces llorando y en otras ocasiones sólo soltando lagrimas mirando al vacio. Pero siempre pensando en porque mierda Peeta no podía quererla y respetarla un poco ya que al pensar la situación como.. mil veces, era obvio que Peeta ni la quería ni respetaba porque si fuera así no habría actuado como si nada, fingiendo que no se acordaba, porque si, ella creía que fingía, ya que Finnick una vez le dijo que los hombres siempre se acordaban cuando cogían con mujeres y que cuando decían que no. estaban fingiendo. Aparte del hecho de que le pedía que fuera su madrina de Bodas!. Vaya que quería que sufriera porque hasta que hubiera arrancado su corazón con una cuchara era menos doloroso que lo que estaba viviendo ahora.

Lo peor de todo era que estaba sola, todo lo que estaba viviendo y sufriendo lo estaba pasando sola. Cuando fue consciente de eso volvió a llorar y dejo que el dolor y la miseria del desamor la invadieran.

De pronto se sentó de golpe en el sillón, y se puso la mano en la cabeza porque se mareo por el movimiento brusco y pensó que no tenía por qué estar sola que tenia amigas que podrían estar con ella ahora. Así que se paró de un salto, y corrió a su bolso y tomo su teléfono y comenzó a buscar el numero de Clove- Cuando estaba a punto de marcar, dudo y miro la hora en el reloj de la pared, se mordió el labio — Y si está ocupada?— se pregunto, después recordó que ella le había dicho que cuando la necesitara la llamara así que marco y espero.

—Hola Kat— dijo Clove distraída mientras cambiaba la infinidad de cosas que tenía en un bolso rojo a uno morado.

—Ehmm— se aclaro la garganta —Clove podrías venir a mi casa?— pregunto directa, le tembló la voz al final.

Clove se enderezo rápidamente y miro hacia al frente frunció el seño, pues creía saber porque se le escuchaba la voz así, ella era muy observadora y conocía muy bien a su hermano.

—Ehmm ¿es muy urgente?— pregunto —es que voy de salida con Cato y bueno ya sabes— se quedo en silencio.

Katniss sintió un nudo en la garganta y se la aclaro para que Clove no lo notara — Bueno es más importante que urgente— dijo dudosa — no me siento muy bien y necesitaba —titubeo— ya sabes... hablar con alguien— dijo Katniss de pronto sintiéndose tonta.

Clove suspiro —lo siento es quede de salir con Cato y bueno estoy segura que pronto te sentirás mejor solo tranquilízate un poco y bueno después hablamos, ¿te parece?— dijo Clove. Pasándose la mano por el cabello.

—si si si esta bien— dijo Katniss mientras sus lagrimas corrían —lamento molestar— dijo y colgó.

Clove no alcanzo a responderle nada y se quedo mirando el teléfono con el seño fruncido pensando —que mal educada— pero luego de un momento se encogió de hombros y se volvió para encontrarse con el ceño fruncido de Cato.

Cato venia entrando a la sala y no pudo evitar escuchar esa parte de la conversación. Katniss le agradaba mucho era una chica muy transparente y simpática y por primera vez le molesto esa actitud egoísta de su novia.

—¿Pasó algo?— pregunto acercándose lentamente, asechándola.

—Nah! nada importante— dijo haciendo un gesto con el brazo— era Kat—

—¿Quería que fueras a verla?— le pregunto directamente sin vergüenza de que eso significara que había escuchado la conversación.

Clove frunció el ceño, era obvio que estaba enojado, pero no entendía porque —Bueno si— dijo mientras dejaba lo que estaba haciendo y se acercaba lentamente a él con una sonrisa bailándole en la cara —pero le dije que no podía porque iba a salir contigo— le dijo pasándole los brazos por el cuello.

—¿ah si?— le pregunto— y ¿por qué?¿se sentía mal?— le dijo con el ceño fruncido

—no lo sé— dijo honestamente Clove encogiéndose de hombros —pero, no debe ser algo importante, quizá extrañe a su madre o se saco una mala nota, ¿quién sabe?— dijo para nada interesada.

Cato se alejo de ella, mirándola con el ceño fruncido —¿eso piensas?, pues yo no lo creo debe ser algo importante a Kat no le gusta molestar. Debiste ir— le dijo serio y algo preocupado

A Clove le molesto la preocupación que mostro por Katniss pero lo oculto, pues no quería pelear con Cato.

Así que lo miro sonriendo —no lo creo, se escuchaba bastante bien —mintió— no te preocupes estará bien, ella es una chica fuerte— dijo levantando el puño, haciendo soltar una risita a Cato

—¿Estás segura?—le pregunto aun desconfiado

—si— dijo Clove, haciendo una mueca internamente

—muy, bien, si tu lo dices— dijo Cato— pero prométeme que mañana iras a verla. A Kat no le gusta causar molestias así que ve a verla mañana para asegurarnos que esta bien. Siempre he pensado que está muy sola. — le dijo Cato mirándola serio

—muy bien, así será— dijo Clove — iré a verla mañana sin falta, ahora vamos que quiero ir a ese restaurant nuevo!— exclamo.

Cato le sonrió y le dio un beso, pues le creyó que al día siguiente iría a ver a Katniss.

Katniss al colgar el teléfono estaba temblando, con emociones mezcladas, se sentí atonta, por haber pensado que Clove la iba a acompañar, de seguro le dijo que podía contar con ella para cualquier cosa sólo para que se quedara ese día hasta tarde y así ella poder salir a divertiste.

Estaba llorando, y con esa llamada lejos de sentirse bien se sentía peor y en realidad no quería estar sola, porque la soledad la hacía sentirse más miserable. El problema era que no tenía a quien llamar, ya que el único que siempre la escuchaba era Peeta y precisamente el era el motivo de se sintiera como una nenita mimada y quisiera compañía.

Recordó a otra persona que podía llamar, Annie, pero no eran amigas solo había un trato cordial, entre ellas. Se conocieron por Clove, así que no quería molestarla ya que no tenían la confianza. Pero después de mucho dudarlo se decidió a llamarla no perdía nada.

—¡hola Kat! —respondió animada Annie

—ho- hola Annie— respondió confundida Katniss de que le respondiera con tanto animo —eehmm te llamaba para pedirte un favor— dudo y no pudo seguir hablando.

—¡claro! —dijo la chica, que a pesar de no haber compartido tanto a solas con Katniss le agradaba mucho

—po-podrias venir a mi casa— pregunto

—Cariño —dijo preocupada — Lo siento no estoy en la cuidad, acompañe a Finnick a unos asuntos de trabajo— dijo Annie mordiéndose el labio, ya que sabía que Katniss no estaba bien. Ella jamás pide ayuda porque si. Pero ella ya estaba lejos y de verdad no quería volver. Les había costado mucho hacer coincidir su tiempo para hacer ese viaje juntos. —Pero te prometo que en cuanto vuelva iré a verte— le dijo

—si no hay problema después hablamos— dijo Katniss tratando de controlar la voz para que no notara que estaba llorando —debo irme disfruta tu viaje— dijo y colgó

…..

Holaa Gente! Acabo de empezar esta traducción de la historia es demasiado triste de inexscor, a los que lean mis otros fics lamento no actualizar pero acabo de empezar las clases y mis profesores ya empezaron con la avalancha de tarea, pero intentare actualizar mis historias cada fin de semana pero en poco tiempo tendre 4 porque empezare una nueva traaduccion asi que sin mas nos leemos!