Del cielo al infierno

Tres meses atrás.

Annie entró con precaución a su casa. La sala estaba a oscuras, sólo se veía la tenue luz de la cocina iluminando apenas el pasillo. Se escuchaban ruidos de trastos, cajones abrirse y cerrarse y por supuesto la inconfundible voz de Finnick cantando fuera de tono la canción baby de Justin Bieber

Annie soltó un suspiro tembloroso pero sonrió. Camino lentamente. Y al entrar a la cocina no pudo evitar reír: Finnick estaba moviéndose al ritmo de su canción y tenia puesto un delantal que decía eat me( cómeme) y una cuchara de madera en su mano.

Se giro haciendo un paso de la coreografía del video de LMFAO I'm sexy and I now it

Hey Ann, estoy haciendo mi especialidad, pasta con salsa napolitana— dijo alzando un pulgar en aprobación después de meterse un poco de salsa en la boca.

Annie sonrió con tristeza. Lo que hizo que Finnick se pusiera alerta.

¿Qué ha pasado? —pregunto Finnick dejando la cuchara de madera en la mesa y limpiándose las manos.

Annie camino hasta la isla de la cocina y se sentó apoyando su cabeza en las manos.

Hoy he ido al medico —susurro con ojos brillosos pero mirándolo fijamente.

Finnick soltó el aire que contenía con pesadez y empuño las manos con fuerza.

Vaya, pensé que habíamos llegado a un acuerdo —dijo con calma pero con ojos llameantes. Se estaba conteniendo.

Finnick… —iba a seguir pero él la interrumpió.

Ann —suspiro calmándose— no quiero que veas más médicos porque lo único que logramos es que te hagas daño. Y me mata verte así —rodeo la mesa y se sentó en el taburete a su lado tomando sus manos.

Annie suspiro y sonrió ligeramente, pensando en cuanto amaba a su esposo.

No entre a la consulta, —dijo luego de un momento —conocí a alguien.

Finnick frunció el seño sin saber muy bien como tomar esa declaración.

Su nombre es Prim —Finnick entrecerró los ojos sin saber hacia donde iba la conversación.— y… me conto su historia y bueno —titubeo— he tomado una decisión.

Finnick frunció el seño, por la forma en que lo dijo. Ya que esa declaración significaba que haría lo que tenia planeado aunque el no estuviera de acuerdo. La conocía demasiado bien. Sin embargo no dijo nada, solo espero en silencio que ella continuara.

Voy a adoptar a su bebé —dijo luego de lo que pareció una eternidad.

Finnick alzo las cejas y se alejó un poco de ella para mirarla mejor. Sin saber como reaccionar, no por el hecho de la adopción sino porque lo dijo en singular.

¿Por qué? —pregunto después de un momento.

Annie suspiro y dejo caer los hombros un poco.

Porque quiero ser madre, Finnick, lo sabes siempre lo he querido.

Finnick suspiro y se paso las manos por el pelo.

Ann, podemos esperar, los médicos no han dicho nada respecto a que no puedas ser madre, dicen que te autoexiges mucho y esta muy estresada, no es necesario—

Annie cerró los ojos para contener las lágrimas.

¿Esperar Dices? —Repitió—¿Cuánto tendré que esperar? Ya llevamos esperando años ¿Cuánto mas falta? ¿Dos, tres más? ¿O por siempre? Estoy cansada de esperar Finnick. Ya no me importa si ese bebe viene o no de mi, tengo tanto amor que entregar que… me ahoga. —se cubrió la cara con las manos tratando de tapar sus lagrimas, pero no pudo controlar los sollozos.

Ninguno dijo nada por un momento, Finnick la miraba desde su puesto, por primera vez sin saber que hacer. El único pensamiento que corría por su mente era que la estaba perdiendo. Se le estaba yendo la vida y la esperanza por lo que mas quería. Tenía tanto miedo de perderla, de que dejara de ser ella.

Annie no quería llorar, pero no podía evitarlo. Sabía que debió haber hablado todo con Finnick desde el inicio. No tomar una decisión antes de hablarlo con el, pero, no podía dejar ir esa oportunidad. El sentir a esa bebe en el vientre de Prim era lo mas cercano que había sentido alguna vez de ser madre. Y no estaba dispuesta dejarlo pasar.

Si Finnick no estaba de acuerdo, no le quedaba mas que seguir adelante sin el. Por ese pensamiento no podía dejar de llorar. Porque lo amaba tanto. Desde que lo conoció en la universidad y se comporto como un idiota con ella por ser porrista. Lo amaba. No estaba segura de si podría seguir del todo sin él. Pero quería con tanta fuerza a esa bebe. ¿Acaso no podía aunque fuera por alguna vez tenerlo todo? Se pregunto. Suspiro entre sollozos, por el silencio de Finnick parecía que no.

En el silencio de la cocina, ambos sintieron que pasaron horas, cuando en realidad no pasaron más de 5 minutos. Cuando Annie logro calmarse enderezo la espalda y se limpio las lagrimas.

Bueno yo… —dijo con voz enronquecida por el llanto— no cambiare de opinión Finnick —volvió a sollozar— te entiendo y sé que no puedo exigirte nada, así que seguiré con esto sola— susurro lo ultimo y aguanto la respiración para no volver a llorar.

Finnick cerró los ojos y negó bajando la cabeza.

¿De qué hablas? —Pregunto Finnick enojado haciendo una pausa para calmarse—Ann, no. Yo… no… no tienes que hacerlo sola. Si un bebe es lo que quieres yo también lo quiero— dijo tomando su mano y jalándola para sentarla en su regazo.

Annie lo miro con los ojos abiertos de par en par.

¿Ha-hablas en serio? ¿Estas seguro?—pregunto con voz temblorosa.

Finnick volvió a cerrar los ojos. No estaba seguro, tenia miedo de que él bebé la deprimiera más. Que lejos de aliviarla fuera un recuerdo diario de lo que no nacer de sus entrañas. Pero prefería estar ahí para asegurarse de que estaba bien.

Si estoy seguro —le dijo dejando de lado sus miedos.

Annie rio y Finnick de inmediato supo que no podía arrepentirse de esa decisión, se veía tan feliz.

Ella lo abrazo con fuerza mientras le susurraba "gracias, gracias, gracias tenia tanto miedo que no quisieras"

Luego de unos minutos ella se alejó de él y lo miro con ojos brillantes de emoción. Se puso de pie y lo tomo de la mano.

¿Quieres conocerla? —pregunto Annie dando saltitos.

Finnick la miro con miedo.

¿A-ahora? —pregunto en un susurro.

Por su puesto —exclamo jalándolo fuera de la silla. Tiro de él arrastrándolo hacia la sala donde había dejado su bolso.

Finnick no pudo evitar sonreír, se veía tan feliz, hacia mucho que no la veía de así.

Se dejo caer, en el sillón con ella a su lado tomando su bolso.

Ann— la llamo Finnick— todo sabemos que no se puede llevar un bebé en un bolso —dijo Finnick volviendo a su tono bromista. Pero en el fondo aliviado de que el bebé no estuviera ahí de verdad, realmente necesitaba asimilarlo primero.

Annie rodo los ojos, pero le planto un beso en la mejilla y comenzó a rebuscar en su bolso hasta encontrar una carpeta amarilla. Finnick podía ver que las manos le temblaban, paso su brazo por sus hombros trayéndola hacia él, para confortarla, ella lo miro con los ojos emocionados y felices. Volvió suspirar, lo valía.

Aquí esta —dijo Annie— esta es —dijo extendiéndole, una captura de un ultrasonido.

Finnick la miro fijamente sin tomarla y de pronto sintió un nudo en el estomago.

Sin darse cuenta se la quito de las manos a Annie y la puso cerca de su cara para verla mejor. El bebé era perfectamente distinguible en la foto.

Se quedo en silencio, observándola, no podía creer lo que sentía en su interior. Jamás pensó sentir algo así por alguien que no fuera Annie. Sentía… pertenencia. En ese momento miles de imágenes pasaban por su mente. Él sosteniendo un bebé, él abrazando a Annie mientras sostenía al bebé, él alimentado al bebé, cargándolo, jugando. Leyéndole un cuento, acompañándolo a dormir, viéndolo dormir, se vio en muchas imágenes y lo sintió correcto.

Oh dios —susurro volviéndose a mirar a Annie —Seremos padres —dijo con voz contenida mientras volvía a mirar la fotografía y deslizaba sus dedos con delicadeza por el rostro del bebé.

Así es— dijo Annie en el mismo tono. Enormemente feliz por la reacción de Finnick.

Finnick estaba embobado mirando la fotografía.—¿Qué será? —pregunto mirando hacia el frente metido en sus pensamientos.

Será una niña —dijo Annie mientras se limpiaba una lagrima.

Finnick suspiro y se paso las manos por el cabello.

Tendré que espantarle los novios —dijo pensativo.

Annie lo abrazo con fuerza.

Gracias cariño. Te amo— le dijo repartiendo besos por toda su cara.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Presente

Katniss se miro en el espejo y sonrió, el vestido que había elegido era perfecto. Elegante, sofisticado y lo suficientemente rectado como para estar en una ceremonia religiosa. Tomo unos pendientes que le había regalado su padre y se los puso. Fue a la mesita de noche y sacó la pulsera que le había pertenecido a su abuela materna. Estaba retocando su maquillaje cuando el timbre sonó. Se miro por última vez en el espejo y corrió tomando su bolso en el camino. Cuando abrió la puerta sonrió al ver a Peeta.

Quien alzo ambas cejas al verla y exclamo un "guau!" haciendo que Katniss se sonrojara.

—Estas hermosa— dijo pasándole una mano por la cintura y plantándole un suave beso en los labios.

Katniss sonrió y miro el cuerpo de Peeta descaradamente.

—Tu también estas muy guapo —dijo tomándole la mano y jalándolo suavemente hacia el ascensor.

Peeta negó suavemente encantado con su comentario. Cada dia Katniss le sorprendia con un nuevo aspecto de su personalidad que lo dejaba mas prendado de ella. Si fuera posible.

El camino hacia el auto lo hicieron en silencio, sin embargo ambos estaban muy contentos por lo que sucedería y de que ellos fueran los elegidos. Iban por llegar al auto de Peeta que estaba aparcado al frente de la entrada del edificio cuando una mano detuvo a Katniss.

Peeta se volvió con una mirada tan furiosa y dispuesto a hacer a quien fuera que sacara sus sucias manos de encima de su Katniss.

—¿Gale? —sonó mas a pregunta el tono de Katniss. Ese comentario hizo que Peeta lograra contenerse por un momento.

Era un chico alto casi más alto que el mismo él. Corpulento, de piel aceitunada y una sonrisa enorme. Eso no le gusto para nada, porque esa sonrisa enorme iba dirigida a Katniss.

El chico sonrió aun más si fuera posible al ver que Katniss lo reconocía.

—Así es —le dijo el chico jalándola hacia ella y dándole un abrazo. Lo único que hizo que Peeta estuviera tranquilo en su lugar fue que Katniss en ningún momento soltó su mano. Y correspondió torpemente el abrazo.

—Vaya— dijo apuntándola cuando se separaron —Lindo— asintió de acuerdo con sus palabras.

Katniss rodo lo ojos y se encogió de hombros.

—¿Cómo estas Gale, hace mucho que no sabia de ti? —pregunto Katniss acariciando la mano de Peeta con la que no estaba entrelazada con la de él.

Gale soltó una risita culpable.

—Lo se, soy un pésimo amigo, en mi defensa puedo decir que he estado demasiado ocupado.

Katniss alzo una ceja, demostrándole que no le creía nada.

—Y cuéntame Kats, que ha sido de tu vida, ¿Cómo esta Cinna? —pregunto mirando de soslayo las manos unidas de Peeta y Katniss.

Katniss carraspeo y apretó el agarre en su mano de Peeta.

—Hace mucho que no se de Cinna, eso se acabó —dijo Katniss simplemente encogiéndose he hombros.

Gale asintió. Mirando las manos unidas y después la cara de Peeta.

—Bueno y me presentaras en algún momento a la persona que le tienes cautiva su mano— pregunto Gale con una media sonrisa.

Katniss se cubrió la boca percatándose de que no los había presentado.

—Lo siento— dijo apenada— Gale él es Peeta Mellark mi novio— dijo sonriéndole a Peeta —Peeta él es Gale Hawthorne un amigo de la universidad.

Peeta le tendió la mano a Gale quien lo miro con ojos entrecerrados reconociendo su nombre.

—Un gusto— dijo Peeta con el ceño levemente fruncido.

—Lo mismo digo —dijo Jacob apretando su mano más de lo necesario.

Katniss carraspeo para cortar las miradas inquisidoras que se estaban haciendo ambos hombres.

—Y ahora tú ¿Me dirás por qué no me habías llamado en todos estos meses? —inquirió Katniss mitad curiosa, mitad queriendo cortar las miradas entre su novio y su amigo.

Gale desvió la mirada y se sonrojo un poco. Haciendo que Katniss alzara ambas cejas por ese hecho. Eso si que era extraño pensó Katniss, Gale nunca se sonrojaba.

—Quise hablarte pero no me atrevía, por lo que paso— hizo un gesto con las manos en el aire.

Katniss asintió entendiendo de inmediato a que se refería. —Bueno en todo caso, eso no tenía relación contigo, —Gale frunció los labios— supongo –término susurrando Katniss por su expresión.

Gale se paso las manos por el cabello frustrado. Peeta veía el intercambio como si fuera un partido de tenis, del que no sabia como se jugaba. Ya que no entendía de qué hablaban.

Gale suspiro derrotado.

—Lo sabia— declaro como si eso significaba que fuera directo a la silla eléctrica. –y bueno en ese tiempo, no pensé que fuera tan grave, la verdad no le presté atención, sólo la dejé que hiciera lo que le parecía bien. No lo vi realmente como seria. Lo siento tanto Kat yo debí hacer algo, simplemente deje que hicieran todo… —iba a seguir hablando pero Katniss lo corto.

—Gale, basta no es el momento para hablar de esto. Vamos retrasados. –los indico a ella y Peeta.

Gale frunció los labios en una línea. Pero asintió derrotado, no tenia derecho a pedir nada.

La despedida fue tensa y Gale vio a Peeta y Katniss alejarse tomados de la mano hacia el carro. En un momento Peeta le dijo algo en el oído lo que hizo que Katniss soltara una risita tonta y se sonrojara. Gale alzo las cejas sorprendido. Nunca la había visto sonrojarse por una razón diferente que no fuera enojo. Ni siquiera Cinna la hacia sonrojar. Por lo menos no en público. Negó con la cabeza. Se sentía totalmente atado de manos. Nunca imagino que el juego absurdo de su novia terminaría de esa forma. Con Katniss dejando a Cinna y quedándose con la persona de la que huyo. Eso estaba mal, pensó Gale. De cierta forma se sentía responsable por la situación y por eso, sentía que debía hacer algo.

En el carro, después de un momento de silencio, finalmente Peeta no aguanto más.

—¿Qué fue eso? –pregunto Peeta, en un tono curioso, no enojado pero si serio.

Katniss soltó un suspiro y dejo caer los hombros.

—Él es Gale, el novio de la prima de Chaff, quien le indico donde estaba yo y… bueno a partir de ahí, ya sabes la historia…

Peeta asintió mirando el camino.

—¿Y estas enojada con él? –pregunto después de un silencio.

Katniss sonrió. Hacia días se había planteado la misma pregunta, pero no solo respecto a Gale, sino respecto a Chaff, Madge, incluso Clove.

—La verdad, no. Tal vez antes, porque a pesar de todo, sin importar como terminaron las cosas, ellos actuaron mal con nosotros. Pienso en ¿qué hubiera pasado si no hubiéramos terminado juntos? Ambos hubiéramos sufrido mucho con la situación, eso fue algo que ellos no pensaron. Sin embargo a pesar de eso, no estoy enojada, porque aunque me cueste aceptarlo todo su rollo nos llevo a ambos a algo bueno. –se volvió a mirarlo sonriéndole.

Peeta también la miro sonriéndole unos segundos, después tomo su mano y la apretó cariñosamente.

—¿Y tú? ¿Cómo te sientes respecto a Chaff y Clove? – no puedo evitar preguntar Katniss. Siempre había tenido esa duda, pero parecía que era parte de un pacto silencioso que hacia que no hablaran de la situación. Ella esperaba que él fuera capaz de reconciliarse con la situación para que ambos pudieran salir adelante sin que tuvieran que cargar con pesos extra del pasado y porque ya no servía de nada amargarse por lo que había pasado antes.

Peeta suspiro —No lo se, es decir es contradictorio porque viéndolo de la parte practica el más beneficiado fui yo –alzo sus manos entrelazadas para reafirmar su punto—. Pero creo que las cosas no debieron ser así. En el fondo lo mas extraño de todo fue la forma en como se confabularon con el propósito de dominar nuestras vidas.

Katniss asintió de acuerdo. Le pasaba lo mismo.

—Pero a pesar de eso, no estoy enojado con Clove, ya no lo estoy en este tiempo en que no la he visto, me he dado cuenta que ella es así, ser controladora conmigo es parte de su naturaleza, y eso en parte fue mi culpa yo se lo permití desde que éramos pequeños. Lo que me complica mas de todo esto es que no solo se metió en mi vida sino que involucro a otras personas. Pero finalmente de qué puedo enojarme con ella si todo esto termino bien…

La miro brevemente y le guiño un ojo. Haciendo que Katniss soltara una risita.

—¿Aun no sabes nada de Clove? –pregunto Katniss.

Peeta suspiro. —no y realmente me esta preocupando.

En ese momento llegaron a la calle indicada y al estacionar frente a la casa se podía ver que era una ocasión especial. La entrada estaba decorada con flores y cintas blancas. Por el costado de la casa se seguía un sendero con los lados delimitados con cintas blancas y rosas que llevaban directamente hacia el patio trasero, donde estaba todo más hermoso aun. La piscina estaba con flores sobre el agua. Había una alfombra color marfil que delimitaba el pasillo hacia el altar que tenia un arco de flores.

Katniss sonrió. Todo estaba tal cual lo había dejado la noche anterior.

Cuando llegaron cerca de la piscina. Escucharon una expresión de alivio.

—¡Llegaron los padrinos!— exclamó Finnick indicándole a Annie que ahí estaban ellos.

Peeta rodo los ojos y camino con Katniss hacia donde estaban.

—¿Qué les pasó? llegan tarde— acuso Finnick haciendo que Annie rodara los ojos pero que sonriera.

Katniss frunció los labios para no reír, era tierno ver a Finnick tan preocupado de todo.

Peeta rodo los ojos otra vez.

—Finnick faltan 3 horas para que todo empiece. Tranquilízate. —le dijo Peeta.

El aludido se encogió de hombros y susurro un voy a ver a la bebe. Entrando a la casa con paso apresurado.

Annie les sonrió disculpándose.

—No sé que le pasa, desde hace unos días que esta así. De hecho cuando ustedes llegaron, venia de ver a Prim.

Katniss sonrió conmovida y Peeta rio con burla.

—Sólo está preocupado. —lo defendió Katniss mirando a Peeta con ojos entrecerrados haciendo que cortara su risa al instante.

Annie miro el intercambio y sonrió entendiendo automáticamente quien mandaba ahí.

Pasaron las horas y pronto comenzaron a llegar los invitados, no eran muchos, ya que llevaban poco tiempo viviendo en la ciudad, iba a ser una ceremonia intima, con la compañía de las personas importantes para la pareja.

La ceremonia de bautismo fue emotiva y hermosa. Los padrinos sostuvieron a la bebe con ternura mientras el cura llevaba acabo la ceremonia.

Cuando la ceremonia termino, se dio paso a una cena, Katniss estuvo todo el tiempo con Peeta. A veces hablando con Finnick y Annie otras cargando a Prim, o también recibiendo las felicitaciones de los invitados que no conocían. A pesar de eso el ambiente era tranquilo y pacifico y las personas asistentes eran agradables como para mantener una pequeña charla.

Peeta le dijo a Katniss que iría por algo de beber para ambos y ella quedo conversando con Leeg una compañera de trabajo de Annie.

Peeta iba caminado con una sonrisa en los labios cuando una voz lo detuvo.

—Peeta —le llamaron.

Peeta reconoció automáticamente esa voz y cerro los ojos sintiendo que el enojo lo invadía. Se giro lentamente para quedar frente al hombre había prometido golpear cuando lo tuviera en frente, no podía. No en el bautismo de su ahijada.

—Cato— dijo cortante.

Cato se acercó y extendió la mano para saludarlo.

Peeta miro la mano con una ceja alzada, sin embargo, después de dudarlo respondió el saludo.

—Vi que eres el padrino —dijo Cato después de unos segundos— me alegra mucho saber que sigues teniendo contacto con Finnick. —se escucho algo de resentimiento en la voz de Cato, ya que antes, tiempo atrás él y Peeta eran mejores amigos.

Peeta miro hacia donde estaba Katniss como queriendo estar con ella y resoplo.

—¿Qué quieres Cato? —pregunto al grano.

Cato siguió su mirada y en ese momento reconoció a Katniss. Se volvió a mirar a Peeta con los ojos como plato.

—¿E-ella es Kat? —Tartamudeó— ¿Estas con ella? —pregunto incrédulo.

Peeta suspiro pesadamente.

—Si es Kat, y si, estoy con ella —respondió cansinamente— si eso es todo me disculpas —dijo volviéndose.

—Peeta —lo llamo Cato —¿Has sabido algo de ella? —pregunto.

Peeta cerró los ojos y puso sus dedos en el puente de la nariz por unos segundos. Luego se volvió con una sonrisa irónica en los labios.

—¿De verdad quieres saber?, o preguntas por cortesía. Porque si es así, puedes ahorrártelas conmigo. —dijo Peeta en tono acido.

Cato solo lo miro. No iba a empezar una guerra en el bautismo de la hija de Annie.

—Si, quiero saber, a pesar de todo ella aun me importa. —dijo sin inmutarse por la mirada que Peeta le dio.

Peeta soltó una risa sarcástica.

—¿Te importa?—pregunto— pues no, no he sabido nada de ella desde que se marcho hace unos meses.

Cato se mostro desilusionado.

—Bien, si sabes algo por favor avísame.

Peeta rodo los ojos. —Si claro— respondió dejando claro por su tono de voz que no lo haría.

—¿Por qué estas tan enojado conmigo? Si mal no recuerdo tú también has tratado mal a Clove. —dijo Cato con tono calmado.

Peeta puso los labios en una fina línea. Y camino los pasos que los separaban quedando casi con sus pechos rozándose.

—Porque ella te lo dio todo, hizo todo por ti, incluso te siguió hasta aquí y después de eso tú la dejaste por una estúpida mocosa que te quería solo para aprobar sus materias —dijo Peeta entre dientes.

Cato se alejó un paso sintiendo de pronto que le habían golpeado en el estomago, pues las palabras de Peeta eran totalmente ciertas. EN cuanto el semestre terminó, no supo más de Finch.

—Eso no tiene nada que ver —dijo cuando se recompuso—el punto aquí es que tu también la has tratado mal, pero me odias a mi por mis decisiones.

Peeta soltó una risa sin nada de humor.

—No hables de lo que no sabes —advirtió Peeta.

—Por supuesto que no se, si desde que Kat se fue te alejaste de todos y sólo te acordaste de mi para declararme tu desprecio por Clove.

—¿Y qué querías? —Pregunto Peeta con una mueca— ¿Qué te aplaudiera mientras veía que la usabas como tu puta? —dijo acercándose a él para encararlo. Cato abrió los ojos sorprendido— ¿Crees que no lo sé? —Peeta sonrió viendo como la cara de Cato palidecía. —¿Crees que no vi que desde que Kat se fue la dejaste pero después ibas a verla solo en las noches como si fuera tu amante? Por su puesto que lo sé —sonrió— ¿Con quien crees que lloraba cada vez que la dejabas?

Cato se quedo sin palabras, lo único que pudo hacer fue bajar la cabeza avergonzado. Nunca imagino que Peeta estuvo con Clove en ese momento. Cada vez que lo veía lo encontraba tan retraído pensando en como buscar a Katniss, que parecía que no compartía con nadie ni era consiente de su entorno.

—Te lo advertí —siguió Peeta aprovechando su silencio— antes que comenzaras algo con ella, te dije que si la hacías sufrir nuestra amistad acabaría. —se encogió de hombros dejando en claro que su amistad había terminado.

—¿Peeta? —pregunto Katniss unos pasos alejada. —¿Esta todo bien?

Peeta suspiro y se volvió hacia la chica con una sonrisa fingida en los labios.

—Si cariño —dijo caminando hacia ella, tomando su mano y alejándola de ahí sin mirar atrás. Katniss se dejo guiar sin preguntas. Podía sentir a través de su mano lo tenso que estaba. En cuanto estuvieron en un rincón tranquilo ella se volvió hacia él y lo abrazo con fuerza. No sabia que había pasado, sólo sabia que él necesitaba consuelo.

Cato soltó un suspiro tembloroso y se retiro de la fiesta sin siquiera despedirse de los anfitriones. Se sentía abatido, nunca antes le habían dicho tantas verdades juntas.

El resto de la velada fue tranquilo, poco a poco los invitados comenzaron a marcharse. Katniss estuvo gran parte de la tarde con Prim en sus brazos, estaba sentada en la terraza, cerca de entrada trasera de la casa con la bebé. Peeta no podía escucharla pero al verla sabia que le conversaba a Prim porque ella sonreía y manoteaba, soltando górgoros de felicidad. Katniss también reía con ella y la abrazaba.

Peeta no pudo evitar imaginarla con un bebé que fuera de ambos.

—Podrías ir y hacerle uno, no aquí obviamente, pero en tu casa— le susurro Finnick cerca del oído.

Peeta se volvió con cara asqueada. —Ni siquiera el día del bautizo de tu hija puedes dejar de decir tonterías. —Dijo incrédulo— abúrrete Finnick —dijo rodando los ojos y volviéndose a mirar a Katniss otra vez.

—No puedo —dijo encogiéndose de hombros— es tan divertido hacerte enojar. —le palmeo la espalda.

—¿Qué le hiciste a Cato que huyo como si fuera un ladrón? — inquirió Finnick después de un silencio.

Peeta resoplo pasándose las manos por el cabello.

—Nada, solo le dije la verdad —se encogió de hombros.

Finnick rio —vaya que verdad debiste decirle —se encogió de hombros— Cato es Cato, es una nenita hijita de mamá que se crio entre algodones, debe aprender de la vida —dijo Finnick finalmente.

Peeta rio —¿Podría aprender a golpes? —pregunto Peeta con mirada picara.

Finnick se carcajeo estruendosamente. Luego le palmeo la espalda.

—En serio chico bastante paciencia le tuviste, si Clove hubiera sido mi hermana ya lo hubiera colgado de las pelotas.

Peeta suspiro pensando porque no lo había hecho y bufo negando imperceptiblemente.

—No lo hice, por no meterme en su vida —se volvió a mirarlo con una ceja alzada, causando que Finnick volviera a carcajearse.

—Vaya, me queda súper claro que Clove sabe seguir ejemplos.

Ambos rieron.

—Lo siento Finnick casi arruino la fiesta de Prim. —dijo apenado Peeta.

Finnick le resto importancia con una mano.

—No te preocupes, paso totalmente desapercibido si no contamos que Cato salió huyendo como si llevara un cohete en el trasero. Además —se encogió de hombros— si hubiera terminado mal te las hubieras visto con Ann y con Prim cuando crezca, no conmigo.

Peeta lo miro sorprendido.

—¿Con Prim? Enserio Finnick.

Finnick se rio entre dientes.

—Por supuesto, yo mismo me hubiera encargado de que supiera que su padrino arruinó su fiesta —suspiro— nunca le negaría su derecho a venganza. De hecho estoy pensando crear un ejercito de mujeres guerreras que me defiendan, apenas Prim camine la llevare a clases de kárate.

Peeta rio negando. Finnick era imposible.

Se quedaron en silencio viendo a sus mujeres, ya que en ese momento Annie salió desde la casa y se sentó con Katniss, quien le entrego a su hija.

—¿Y? —Inquirió Peeta, —¿Qué se siente ser padre? —pregunto Peeta aun mirando a Katniss y Annie con la bebe.

Finnick suspiro.

—Estoy aterrado, es decir—dudo— Prim ya tiene tres meses, y hasta ahora ha sobrevivido cuando se queda conmigo, pero aun así me asusta hacer algo mal. Es tan pequeña —dijo con una sonrisa mirándola.

Peeta asintió de acuerdo, pensando que si estuviera en su situación el temería lo mismo.

—¿Estas feliz? —pregunto nuevamente Peeta.

Finnick sonrió como bobo mirando a sus mujeres.

—Si hermano —se volvió a mirarlo con los ojos mas alegres que Peeta le había visto alguna vez— no sabia cuanto quería ser padre hasta que tuve en mis manos la foto de Prim aun en el vientre de Prim. —sonrió por su propio juego de palabras.

Peeta también sonrió.

—Me alegro mucho por ustedes. Se merecen lo que están viviendo.

Finnick rio y se volvió a mirarlo.

—¿Y ahora qué? ¿Me declararas tu amor? —dijo Finnick burlonamente.

Peeta rodo los ojos y murmuro un "eres un caso perdido"

Después de un rato Peeta y Katniss se retiraron de la casa de Finnick, fueron los últimos en irse, les ayudaron a recoger todo y a ordenar.

El camino al departamento fue en silencio, Katniss no pregunto sobre la discusión en la que lo encontró y Peeta agradeció ese hecho.

Cuando ya iban en el ascensor, iban en un silencio extraño según Peeta. Es más Katniss estaba extraña. Estaba incomoda, nerviosa. Podía verlo porque cada cierto tiempo se removía incomoda en su lugar, se mordía el labio y jugaba nerviosamente con sus dedos.

No lo entendía, no sabia que le pasaba ya que durante la tarde había estado normal con él. Él había venido a recogerla como a las 2 de la tarde para llegar juntos a la casa de Finnick. Una vez allí ella tomo su brazo en todo momento y sonreía a todo el mundo. Y ni siquiera cuando fuera del edificio se topo con ese tal Gale el que le pregunto por Cinna, se sintió incomoda. Solo le respondió "Lo dejamos hace tiempo" y tomo su brazo sonriéndole a él.

Es decir todo estuvo normal, incluso los momentos que deberían haber sido incomodos para ella no lo fueron se comporto con naturalidad. Pero ahora cuando iba camino al apartamento de Katniss ella estaba casi al borde de un ataque de ansiedad.

—Prim es tan adorable— dijo Katniss ya saliendo del ascensor.

Peeta sonrió recordando a la hija de Annie y Finnick.

—Lo es —concordó— es como si tuviera un ángel, que hace que con tan solo verla la adores — dijo aun sonriendo.

Katniss asintió de acuerdo.

—Todo estuvo precioso, el bautizo fue tan emotivo —Katniss sonrió.

Peeta rio. —Si. Aunque lo que llamo más mi atención fue que nunca me hubiera imaginado a Finnick en esa situación —dijo Peeta fingiendo estremecerse

Katniss lo miro confundida —¿De qué situación hablas? —pregunto.

—Así, comportándose como un padre, responsable y preocupado, parecía una mama oso, protegiendo a sus cachorros, en este caso a Annie y Prim con todo, dispuesto a morder por ellas.

Katniss soltó una carcajada que se escucho en el pasillo —Finnick el oso, eso suena interesante —medito Katniss haciendo que Peeta rodara los ojos, había pasado tiempo y los dos estaban mas maduros, bueno, Katniss estaba mas madura, pero aun así se pasaban el tiempo buscándose apodos.

Katniss abrió la puerta de su apartamento e hizo un gesto a Peeta para que entrara.

Peeta la siguió observándolo todo, era la tercera vez que estaba ahí. El departamento era más pequeño que el anterior pero estaba más cerca de su casa.

—Cambiaste la pintura de las paredes —observó Peeta, recordando que antes era blanca —El cuadro de la esquina ¿qué hiciste con él? —Se volvió a mirarla —me gustaba.

Katniss soltó una risita.

—En realidad he cambiado varias cosas, pero tu cuadro, lo puse en ese lado —apunto el lado opuesto de la sala y se encogió de hombros— creo que se ve mas luminoso ahí.

Peeta sonrió acercándose a ella y tomándola por la cintura.

—Así que a ti también te gusta mi cuadro —dijo plantándole un beso suave en los labios. Recordando que la primera vez que vio ese cuadro lo autoproclamo suyo.

Katniss sonrió y le paso los brazos por el cuello —así es, me gusta —dijo antes de devolverle el beso.

Cuando se separó Peeta comenzó a recorrer la sala, como si fuera la primera vez que estaba ahí, Katniss había hecho bastantes cambios. No solo había cambiado los cuadros de lugar, sino que también remplazado algunos muebles y las paredes ya no eran de colores pasteles sino que el extremo este que recibía la luz de la mañana era color marfil, mientras que su lado derecho tenia un color rojo oscuro haciendo el contraste perfecto de juegos de luces, por eso los cuadros los había trasladado a la pared clara para que no se perdieran por la fuerza del color.

—Vaya, me siento como si estuviera en una casa nueva— dijo Peeta girando en su eje para mirarlo todo— me gusta mucho mas esta decoración, es mas —dudo— tú —dijo simplemente haciendo reír a Katniss. —oye lo digo en serio— le reprendió Peeta— la decoración de antes era muy de revista, no iba contigo.

—En realidad —interrumpió Katniss— esa decoración fue la que eligió la decoradora de interiores del edificio—se encogió de hombros— no tenia ni tiempo ni ganas de cambiarla.

Peeta la miro un momento después como pensando que decir, pero finalmente sólo negó y siguió inspeccionando la nueva decoración.

Después de verificar todos los cambios hechos en la casa, finalmente Peeta se decidió por sentarse en el sofá con Katniss. Se miraron unos segundos y sonrieron. Luego de un momento comenzaron a hablar de todo y nada en particular.

—Bueno creo que ya es hora de que me vaya –dijo Peeta poniéndose de pie,

Katniss no dijo ni hizo ningún gesto sólo se quedo mirándolo con los ojos muy abiertos. Como si no esperara eso.

Peeta por su parte solo suspiro y fue a tomar su chaqueta. No es que esperara que ella le pidiera que se quedara, de los meses que llevaban juntos solo se había quedado 2 veces y habían sido por razones de fuerza mayor. La primera vez había perdido su llave por lo que no podía entrar a su casa y la segunda había tenido un problema con su automóvil. No es que su relación fuera fría ni poco física, había contacto físico, no tanto como quisiera pero si había.

Peeta quería contacto físico, obviamente. Pero esta vez quería hacer las cosas bien así que iban a su ritmo aunque eso significara que despertara todas las mañanas con "problemas" como cualquier adolecente.

Así que no era de sorprender que en este caso no le pidiera que se quedara, nunca lo hacía. No sin una razón. Solo trataba de no pensar mucho en eso, para no volverse loco.

—Peeta no es necesario que te vayas, es tarde, podrías quedarte —susurro Katniss sonrojada.

Peeta sin poder evitarlo alzo las cejas. Extraño. Pensó. Considerando que lo que ella llamaba tarde eran las 9 de la noche.

—¿Estas segura? —no pudo evitar preguntar, la conocía bastante como para no darse cuenta que ese ofrecimiento le estaba resultando demasiado incomodo.

Ella sonrió y se sonrojo más aun si fuera posible. —Si, lo estoy, quiero que te quedes— Susurro.

Peeta inevitablemente sonrió ante ese hecho. Y se quito nuevamente la chaqueta y volvió a sentarse en el sillón

—Bueno, aun no es tan tarde— pregunto Peeta después de un incomodo silencio, —¿Que quieres hacer?

Katniss se sonrojo desviando la mirada y mordiéndose el labio. Suspiro frustrada algo que Peeta no entendió para nada.

—eh no lo se —dudo— ¿Te parece si vemos una película? —dijo después de un momento.

—Claro es una buena idea, que tienes para ver.

Katniss salto del sillón entusiasmada y corrió al mueble a ver los dvds que tenia.

—Haber déjame ver—dijo mientras revolvía el mueble—Tengo spider man —se volvió hacia Peeta con el dvd en la mano arrugando la nariz, Peeta negó.

—Loco y estúpido amor —dijo alzando una ceja. En ese caso fue el turno del chico de arrugar la nariz.

—Lo se es muy femenina para un hombre como tu— Peeta soltó una carcajada. Finalmente se decidieron por Inception. Se sentaron a verla y Katniss se acurruco en el costado de Peeta quien la abrazo y cubrió con una manta.

La película comenzó a correr y Peeta no le puso nada de atención, estaba completamente distraído atento a Katniss, ella también estaba inquieta, ausente o ansiosa, no estaba seguro. De lo que si estaba seguro era que algo tramaba.

En algún momento Katniss se removió en su lugar, subiendo una pierna dejándola sobre las de Peeta y rozando ciertas partes sensibles. Con ese acto el chico trago fuerte y contuvo el aliento. No alcanzo a recuperarse de ese movimiento cuando Katniss recostó muy mal disimuladamente su cabeza en su pecho, respirando en su cuello haciendo estremecer al chico. Con esos actos la mano que estaba en la espalda de Katniss cobro vida por si sola y comenzó a recorrer la espalda con lentas y suaves caricias. Katniss suspiro y dejo un suave beso en su cuello y con un gesto también muy mal disimulado de Katniss dejo caer su brazo sobre el abdomen del chico y comenzó a acariciarlo en perezosos círculos. Peeta no pudo hacer más que apretar los dientes.

—Kat— dijo con voz ronca, la aludida no le presto atención y volvió a mover la pierna para acomodarse más cerca de su cuello.

—Kat ¿qué estas haciendo?— pregunto después que Katniss se reacomodara sentada en sus piernas.

Katniss volvió a ignorarlo y siguió acariciándolo lo más que podía.

—Kat –gimió Peeta— si sigues así no pararé

Katniss soltó una risita que a Peeta le pareció lo más seductora que había sobre la tierra.

—Esa es la idea— dijo dejando congelado a Peeta.

—¿Estas segura?— pregunto Peeta entre encantado e incrédulo.

Se separo un poco de el para mirarlo a los ojos

—Si, nunca había estado más segura de esto en mi vida—. Dijo con una media sonrisa. Él se quedo viéndola unos segundos, pensando que era un sueño, que despertaría como todas las mañanas con un gran problema pero estudio su expresión para estar seguro y cuando no encontró ninguna duda en sus ojos, sino lo contrario, estaban brillantes y lo miraban con amor y expectación. La beso con suavemente, Katniss sintió que se derritió por el contacto. Estuvieron un rato besándose con delicadeza y dedicación hasta que Katniss se separo de él con los labios rojos e hinchados mirándolo en todo momento, se puso de pie, lo tomo de la mano y comenzó a arrastrarlo hacia su cuarto, Peeta no opuso resistencia. Al llegar a la habitación Katniss se volvió para quedar frente a frente. Se miraron un momento y como si fueran polos opuestos comenzaron a acercarse lentamente mirándose siempre a los ojos, en cuanto sus cuerpos estuvieron en contacto comenzaron a acariciarse, primero las manos, subiendo por los brazos, hombros, como reconociéndose, Katniss suspiro cuando Peeta paso una mano por su cintura y la atrajo hacia él, elevándola unos centímetros del suelo para besar su mandíbula. Tuvo que sujetarse de los hombros para no perder el equilibrio. Katniss se separo abruptamente de Peeta haciendo que él la mirara confundido pensando que había hecho algo mal.

—Me quemas —le dijo Katniss mirándolo intensamente, y sin pensarlo se giro quedando de lado y comenzó a bajar lentamente el cierre de su vestido, Peeta trago pesado y por primera vez en la noche sus ojos se desviaron de los suyos para seguir el lento y tortuoso recorrido que estaban haciendo los dedos de Katniss. Peeta casi muere en el instante en que dejo caer el vestido, primero por lo que revelaba y segundo porque jamás hubiera imaginado tal acto por parte de Katniss, tan audaz y sexy. Ella siempre había sido tan tímida y vergonzosa con su cuerpo. Bueno eso era antes, soltó un suspiro tembloroso por la anticipación. En cuando Katniss estuvo al alcance de sus dedos, Peeta la tomo de la cintura y la arrastro hacia él, tal vez fue un poco brusco, pero no para Katniss. Ella lo beso mientras desabrochaba su camisa y con la ayuda de él se la quito. Peeta la tomo de la mano y la jalo hacia la cama donde él se sentó en el borde y ella quedo de pie entre sus piernas.

Comenzó a recorrerla con la yema de sus dedos, con delicadeza, apenas rozándola. Haciéndola estremecer.

—Eres tan hermosa —dijo más para él perdido en su piel.

Katniss puso ambas manos en sus mejillas y lo hizo mirarla a la cara.

—Te amo —le dijo Katniss antes de besarlo con urgencia. Y subirse a su regazo.

Peeta la alejo unos segundos solo para decirle que él también la amaba.

A partir de ahí no hubo mas palabras, no fueron necesarias. Se amaron lentamente, sin miedos, con amor. Ambos preocupados de demostrarle al otro cuanto lo amaba.

A la mañana siguiente, Peeta quiso removerse cuando sintió la luz del sol directo en su cara. Pero no pudo, Katniss estaba acostada a su lado y lo abrazaba con fuerza con sus brazos y piernas. Dejo caer la cabeza en la almohada y cerro los ojos para no recibir la luz del sol directo en ellos. Pero sonrió mientas que apretaba mas a él el cuerpo de Katniss. Los arrastro lentamente tratando de no despertarla a un lado de la cama donde no le diera la luz del sol. Katniss murmuro algo sin sentido reacomodándose en su pecho y siguió durmiendo. Peeta volvió a sonreír. Pasaron los minutos pero no pudo seguir durmiendo aun le parecía que no era cierto.

Comenzó a acariciar la espalda desnuda de la chica y enterró la nariz en su cabello. Había sido todo tan hermoso. Si tal vez se estaba volviendo un marica, pero no le importaba, porque ella estaba ahí entre sus brazos y lo amaba.

De pronto la sombra de un pensamiento triste le inundo el rostro, ya había pasado mucho tiempo en que esa clase de pensamientos le invadían arrastrándolo a la obscuridad del arrepentimiento y las consecuencias de malas decisiones. Específicamente desde que Katniss había decidido estar con el, desde esa noche que no recordaba la parte fea de la historia.

Esa noche al igual que en esa mañana esos recuerdos lograron menguar un poco su felicidad. Siempre ocurría cada vez que era consiente de todo lo que había sufrido, de todo lo que habían tenido que esperar y pasar él y Katniss por su causa, por sus malas decisiones. Siempre se preguntaba que hubiera pasado si hubiera decidido diferente, ¿Qué hubiera pasado si Delly no lo hubiera dejado? ¿Cuánto tiempo hubiera seguido ciego? ¿Cuánto tiempo hubiera perdido hasta darse cuenta que siempre amo a Katniss?

Nunca se cansaría de repetirse a si mismo que había sido el rey de los idiotas.

–¿Qué pasa?— cuando giro la cabeza se encontró con la mirada preocupada de Katniss. Peeta suspiro y negó levemente. —nada solo estaba pensando en que así debió se nuestra primera vez— Katniss sonrió con nostalgia.

—No lo hagas —le dijo en respuesta—. No te martirices pensando en como debiste hacer las cosas. Eso ya no importa, lo único importante es que ahora estamos juntos.

Peeta sonrió despejándole la cara de su cabello y la beso.

Tienes razón— dijo atrayéndola en un abrazo apretado.

Con ese abrazo pudo entenderlo. Específicamente cuando pudo sentir en su piel su olor mezclado con el de él. Eran uno. Y gracias a eso pudo ver con claridad que debía seguir adelante. Que si bien los hechos que había cometido con anterioridad seguían ahí y nunca se irían. Lo único que podía hacer con ellos era tenerlos presente para no cometer los mismos errores.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Katniss despidió a Peeta en la puerta. Ella aun estaba con la bata, él solo iba por ropa a su casa y volvería para que salieran a la tienda a comprar lo necesario para la cena. –Él quería cocinar– y quedarse con ella esa noche. Quizás varias noches pensó Katniss riendo tontamente.

Fue al baño se ducho con premura y eligió algo cómodo para salir, unos jeans con una camiseta verde.

Estaba cepillando su cabello cuando el timbre sonó. Lo dejo caer y corrió a abrir.

—¿Por qué no usas tu llave? Dijiste que demorarías mas…—las siguientes palabras que iba a decir murieron en su boca cuando vio quien estaba en la puerta.

—¿q-qqué haces aquí…? —frunciendo el ceño por la mirada que le dio.

—Hola Katniss —le dijeron con una sonrisa— ¿O mejor digo: cuñadita…? —pregunto Clove con un tono de voz que a Katniss le causo escalofríos.

Katniss se quedo estática en su lugar. Nunca antes le había causado miedo Clove. Pero esta vez era diferente. Había algo en ella que nunca antes vio.

—Bueno, ¿No piensas hacerme entrar? —pregunto Clove pareciendo desilusionada— Así no se trata a la familia Katniss.

Katniss sintió un nudo pesado en el estomago. Su instinto de le dijo que cerrara la puerta hasta que Peeta llegara. Pero Clove no le dio tiempo y la empujo para entrar a la casa.

Katniss se giro y la siguió cada vez mas aterrada. No podía creer que ella estuviera ahí.

—co— carraspeo para hacer su voz mas segura— ¿Cómo sabes donde vivo? —pregunto una vez que su cabeza comenzó a trabajar rápidamente.

Clove la ignoro y siguió mirando el interior del departamento.

—Tiene estilo, me gusta. Menos mal ahora que eres mi cuñada tienes mejor sentido de la moda. —dijo ignorando completamente la pregunta de Katniss.

Katniss empuño sus manos.

—Te hice una pregunta— repitió con un tono nada amable.

Clove no se inmuto, al contrario soltó una risita.

—Contactos querida, contactos —dijo simplemente mientras se volvía a mirarla.

Katniss trago grueso, estaba aterrada, pero se obligo a reponerse para no mostrarse débil, eso era lo ultimo que necesitaba.

—¿Qué quieres Clove? —pregunto Katniss entre dientes.

Clove volvió a sonreír y se encogió de hombros.

—Que ¿Qué quiero? —Repitió suspirando teatralmente— de querer, quiero muchas cosas, pero todos sabemos que no podemos tenerlo todo verdad. —dijo con tono sombrío.

Katniss trago grueso y sintió otra ola de miedo envolverla.

—Creo que es mejor que te vayas Clove —dijo después de unos segundos.

Clove rio con naturalidad.

—Por supuesto que me iré hermanita. Pero tú iras conmigo. —declaro como si hablara del clima.

Katniss frunció el ceño y apretó las manos con fuerza en un puño para evitar que el miedo la invadiera.

—¿Y que te hace pensar que iré contigo? —pregunto Katniss.

Clove rio otra vez y suspiro.

—Siempre has sido tan testaruda, pero en fin —se encogió de hombros— a mi hermano le gustas así.

De un segundo a otro el semblante de Clove cambio y se puso seria.

—Bueno basta de charlas, ve a ponerte zapatos. Iras conmigo —dijo mirándola con ojos entrecerrados.

Katniss se paso la mano por la frente secando la capa de sudor frio que había brotado.

—Ya te dije que no iré contigo a ningún lado— contesto Katniss alzando la barbilla a pesar del miedo que sentía.

Clove solo rodo los ojos.

—Katniss me estoy aburriendo, si quieres puedes ir descalza, no me importa. —bajo la mirada y encontró unas zapatillas deportivas cerca del sofá. Rio con ganas.

—Pero mira que tenemos aquí —dijo golpeando con el pie las zapatillas— parece que mi cuñadita no era tan perfecta después de todo. —Se las lanzo a sus pies —póntelas —ordeno.

Katniss no se movió de su lugar, el miedo la estaba ganando. Miro la hora pensando que necesitaba retenerla unos minutos más para que Peeta llegara.

Clove siguió su mirada y lo entendió.

—Bueno, bueno basta de charlas haz lo que te digo —dijo sacando de debajo del abrigo que tenia en su brazo un arma.

Katniss al verla soltó un lagrimas. Haciendo sonreír a Clove.

—Haz lo que te digo. Nos iremos antes que mi hermanito vuelva. —dijo apuntándola con el arma.

—¿qu-que haces Clove? —susurro Katniss aun estática en su lugar.

Clove suspiro.

—Lo que debí hacer hace mucho tiempo —dijo simplemente acercándose a ella. —¡haz lo que te digo! —dijo empujándola hacia donde estaban las zapatillas. Haciendo que Katniss tropezara con la mesita de arrimo botándola junto con las cosas que ahí había. La chica sintió algo tibio recorrer su brazo y cuando se miro descubrió que tenia un corte en el antebrazo.

Esta vez Katniss hizo caso y se puso las zapatillas. Temblando y manchando todo a su paso con su brazo.

—Vamos— dijo Clove jalándola del brazo herido haciendo que Katniss gimiera.

Katniss iba temblando como una hoja sin saber que hacer. Cuando iban saliendo del edificio Clove el tomo del brazo, a simple vista parecía que iban tomadas del brazo como dos amigas, pero en realidad Katniss podía sentir el arma apuntando en sus costillas.

Llegaron al callejón del lado del edificio y Clove se acercó a un auto negro que estaba aparcado. Le abrió la puerta y la ordeno subir.

—Esta demás decirte que no intentes nada estúpido verdad. Siempre fuiste la más aplicadita en todo verdad. —dijo con naturalidad.

—Tienes miedo —pregunto Clove con una sonrisa macabra. Una vez estuvieron ambas dentro de coche.

Katniss no contesto solo apretó los labios.

—Esta bien que lo tengas— dijo antes de golpearle la cabeza fuertemente con el arma haciendo que perdiera el conocimiento.

Katniss lo último que sintió fue la tibieza de su sangre recorrer su frente.

.

.

.

Hola

Encontre mi pen-drive :) asi que ahora vuellvo fullll! Bueno desde aqui laa historia se volvera mas dramtica aun :(