DISCLAIMER: todos los nombres, lugares y personajes pertenecen a Marta Kauffman, David Crane y Warner Bros. Cualquier parecido con la realidad (o con las imaginaciones de alguien) es mera coincidencia. Esto es un trabajo sin fines de lucro, escrito por una fan y para fans.


Panqueques

Chandler Bing despertó con el sol en sus ojos. Las cortinas estaban abiertas y permitían ver una calle común de los suburbios a las ocho en punto de la mañana, según indicaba el reloj digital del buró. A su lado, una mujer con cabello castaño oscuro y piel pálida estaba profundamente dormida, respirando rítmicamente.

Chandler sonrió ante la visión de su esposa, y suavemente la besó en sus labios apenas abiertos. Ella, al sentir el contacto, abrió lentamente los ojos y le devolvió la sonrisa.

–Buenos días, preciosa –saludó Chandler.

–Buenos días, cariño –replicó Mónica– ¿qué dices si nos quedamos en la cama todo el día?

Su esposo asintió de inmediato.

–¡Siempre tienes buenas ideas! –comentó, con un leve deje de ironía.

–¡Lo sé! –estuvo de acuerdo Mónica, con su característico tono agudo. Entonces, ella lo besó lentamente, como hacía tiempo no lo hacía.

–¿Y si mandamos a los gemelos con tus padres y nosotros, ya sabes, nos divertimos? –sugirió Chandler después de devolverle el beso.

–¡Tú también tienes buenas ideas!

–¡Lo sé!

Estaban comenzando a besarse de nuevo, cuando la puerta de la habitación se abrió de improviso y un hombre adulto entró, realmente emocionado.

–¡Nunca creerán lo que Jack y Erica han hecho para el desayuno! –exclamó, con una gran sonrisa en el rostro.

–¿Qué le hicieron los gemelos a mi cocina, Joe? –gritó Mónica.

–Les daré una pista… –Joey se detuvo, dramáticamente– ¡Amo los panqueques! ¡Apúrense chicos, si quieren que les deje algunos!

Inmediatamente, Joey regresó a la cocina; Chandler, por su parte, miró la puerta abierta y suspiró.

–No te preocupes por la cocina, amor –le dijo a su esposa, quien de hecho lucía preocupada– haremos que los gemelos limpien… ¡y tú podrás re-limpiar todo!

–No estaba preocupada por la cocina, ahora sí lo estoy –soltó ella– Yo sólo… podemos enviar a los gemelos con mis padres, pero… ¿qué haremos con Joey?

Chandler sonrió, feliz porque Mónica estaba pensando en pasar todo el día con él antes de pensar acerca de limpiar la cocina. ¡Eso sí que era amor! Su sonrisa se hizo más ancha antes de depositar un beso en la frente de su esposa.

–Podemos enviarlo con Ross y Rachel. Emma ama a su tío Joey.

Mónica rio.

–¡Eres tan listo! Te amo.

Chandler Bing volvió a sonreír, sintiéndose el ser más feliz del universo. Después de dieciocho años de estar con ella, y su corazón aún se aceleraba cuando Mónica le decía eso.

–Yo también te amo, Mon.


Notas finales:

Básicamente como me imagino la vida de Chandler, Monica, los gemelos y Joey después de varios años.