Disclaimer: Naruto pertenece al fantástico Kishimoto, yo sólo tomo prestado sus personajes para crear mis propias historias. Muchas gracias, Kshimoto-san

Bueno, bueno, bueno...(risa maligna) Aquí llego con el mayor reto lemon para IRRESISTIBLEMENTE NARANJA

-Para empezar, comentar que Naruto es mayor que Hinata y que la situación ocurre en la misma aldea de Konoha.

-Será un Two shot...creo... (XD)

-No busco hemorragias ni ambulancias, por favor (:P)

-Mi receta es tan sólo un poco de Naruto, con polvos adultos, otro de Hinata, con un toque de timidez y sensualidad, una mezcla de grandes bellezas como Ino y Sakura, lo vierto en una situación y una circumstancia, le hecho mi toque secreto y...¡Voilá! El resultado es una historia picante, romantica y erótica para casi todos los públicos. (abtenerse menores, por favor :) De esta manera, presento esto, que es sólo el inicio...el inicio de algo muy, muy caliente...


Seduciendo a Naruto-kun


Capitulo primero

Seducción

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Sonreía.

Aquel pasto verde, el olor a hierba fresca, los pájaros cantando, el sol en lo alto de aquel cielo azul, las nubes danzando lentamente, la brisa primaveral…

Hinata aspiró todo eso, sintiéndose completa, alegre, feliz, relajada…era todo tan hermoso.

Abrió sus ojos, pero dada la situación del sol, tuvo que utilizar su mano de visera. Un cielo azul, como a ella le gustaba.

Y allí estaba ella, tumbada en medio de aquel campo, estiró su cuerpo, sonriendo. Se estaba tan cómo en ese lugar, sin ruidos, ni personas…únicamente el sonido de la naturaleza…

-Gracias…-susurró, cerrando sus ojos

La brisa, los pájaros, el rumor del agua…y extrañamente, más calor. No le dio importancia, por lo que se volteó, dejando su cuerpo de lado, encogiendo sus piernas. De nada sirvió, empezó a hacer calor, mucho, aumentar la temperatura…ella se sentó y quitó su pesada sudadera, agarró entre sus manos el largo cabello y lo alzó, esperanzada de que un poco de aire asomara. Pero aumentaba y aumentaba y ella empezaba a sudar.

Los árboles desaparecieron, los pájaros, las plantas el río…dando a paso a una respiración agitada y un gran peso sobre su cuerpo. Le estaba costando respirar, cada vez su cuerpo pesa más y más. ¿Qué ocurría? ¿No estaba en aquel hermoso paisaje? ¿Por qué hacía tanto calor?

Abrió repentinamente sus ojos. Escuchó chicharras, una potente luz del sol entrando por la ventana. ¿Qué hora sería? El ambiente muy cargado y aun con más calor.

¿Dónde estaba?

No pudo incorporarse y como resultado a eso, sus ojos se abrieron desorbitadamente. Sus mejillas se encendieron tan rápido como una estufa, sonrojándola furiosamente y su corazón empezó a latir muy acelerado.

No era que estuviera en un campo de flores, no era que hiciera mucho calor…sino que todo, el campo, las flores, los pájaros, aquel intenso calor… lo provocaba él.

El cuerpo de Naruto prácticamente cubriendo el suyo.

Apretó los labios, ahogando un grito. Miró a su alrededor. Ese era el piso de Naruto, esas ropas en el suelo eran de él y…de ella y…sus ojos fueron a parar al cuerpo desnudo de Naruto. Enrojeció al completo. Podía verlo todo. Sus piernas enredadas a las suyas, ese formidable trasero, la amplia espalda… ¡un momento! ¿Qué eran esas pequeñas marcas rojas y arrastradas en sus omoplatos? Siguió observando sus fuertes brazos abrazándola, su rubio cabello muy revuelto y pegado a su rostro y…¡Su cabeza estaba en sus pechos!

Intentó apartarle, nerviosa pero teniendo cuidado, no quería despertarle bajo ningún concepto, pero este la estrechó de tal forma que parecía que fuera a partirla. Ahogó otro grito y apoyó la cabeza en la almohada, haciendo un puchero con sus labios.

¿Cómo había llegado hasta ahí?

Y como una bombilla dada a encender llegó todo a su cabeza, sonrojándola con fuerza.

No podía haber sido ella… ¿verdad?

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Días antes...

Cabizbaja y con sus mejillas muy sonrojadas, empuñando sus manos sobre sus rodillas, Hinata esperaba nerviosa alguna respuesta de esas chicas a las que, sin saber porque, había acudido. Quizá pensando que ellas podrían darle la solución ante la situación que se le presentaba.

Quizá había ido demasiado rápido al preguntarles a ellas.

Elevó un poco la mirada, encontrándose con las miradas asombradas y desconcertadas de Ino Yamanaka y Sakura Haruno. Volvió a apartar su mirada, aquello era demasiado.

¿Cómo se le había ocurrido pedir consejo a ellas? Una, para ser más exactos, Ino, una hermosa mujer de 22 años, era una potencia en sensualidad. Hechizaba a los hombres con una sola mirada y estos, comían de su mano como palomas. Belleza y fuerza. La otra, Sakura, de misma edad y misma potencia, tanto en sensualidad como en fuerza, era la mejor amiga de por quién las había llamado para pedir consejo.

Dos mujeres de armas tomar.

-Vaya…-pronunció finalmente Ino, asombrada, asomándose una leve sonrisa en su rostro

Sakura parpadeó, no siendo capaz de creerse sus palabras.

Las tres se encontraban en la cafetería del centro de la aldea. Una nueva que servía unos pasteles y té de la mejor marca, con un sabor único.

-¿Hablas en serio?- le preguntó Ino, sonriendo con diversión

Hinata asintió, mordiendo su labio.

¿Qué qué hacía allí? ¿Justamente con dos mujeres fatal? Pues… porque estaba viviendo una situación que le atormentaba y entristecía, aunque también avergonzaba. Y no había nadie más a quien pudiera pedir ayuda.

Era una tontería, pues bien ella podría hacer algo, pero… ¿qué hacer cuando todavía se es una chica de 17 años enamorada de un chico de 22, más concretamente, enamorada de Naruto Uzumaki?

-Hinata- habló por primera vez Sakura- dices que Naruto… ¿no te desea?-

La miró avergonzada, sonrojándose al completo, pidiéndole que bajara la voz. Volvió a bajar su mirada, abochornada.

-N-Naruto-kun…-cerró sus ojos. Era tan difícil hablar de eso- n-no quiere tocarme…-soltó muy nerviosa

-Pues yo los veo muy bien- comentó Ino, apoyando los codos sobre la mesa y su cabeza sobre estas- una pareja feliz-

Hinata negó.

-Naruto-kun…s-se aleja de mí- las dos mujeres se extrañaron- e-es cierto que me quiere p-pero…-cerró sus ojos-pero…-

-¡Oh!- exclamó Ino- te refieres a tener sexo-

Hinata la miró asombrada y Sakura le codeó un costado, advirtiéndole con la mirada. Ino sólo se encogió de hombros, sin comprender por qué tanta precaución.

-Hinata ya no es ninguna niña, hace tiempo que dejó de serlo. En el mismo momento en que decidió ser la novia de Naruto- Sakura suspiró, negando, pero Ino la ignoró y miró con una sonrisa a Hinata- Hinata-chan, te preocupa que Naruto no quiera tocarte por verte como una niña?-

Hinata se quedó paralizada, pálida…

-M-me veo co-como una…-

Sakura volvió a codearla, más fuerte.

-¡Tonta! no ves que así la atormentas más- masculló, volviendo con una suave mirada a Hinata- Hinata, no le hagas caso.-

-¿¡Me vas a decir que no es cierto?!-exclamó molesta Ino- Sakura, tiene 17 años. Todavía es una niña-

Una gotita resbaló de la sien de Sakura

-No acabas de decir que no lo es…-

Ino la ignoró, sonriéndole a Hinata, que lucía cabizbaja y muy deprimida.

-U-una niña…-repitió ella en un susurro triste y apagado

-Hinata-chan, si lo que quieres es que Naruto se fije en ti, sólo…-

-Ino-cortó Sakura con su mirada entornada, avisando a su amiga que callara. Ino resopló de forma exagera, agarrando su zumo.

La pelirosa miró a Hinata, sonriendo con ternura. En parte, era lindo que alguien como ella, una chica muy tímida, estuviera pidiendo consejo sobre sexo. Seguramente buscando satisfacer a Naruto en todos los sentidos.

¡Era tan linda!

Siempre andando preocupada por los demás, preocupada por Naruto. Siempre los demás antes que ella. Definitivamente, esa chica le gustaba para Naruto. Era correcta, educada, tranquila, buena persona, fuerte, amable…el contraparte de un Naruto enérgico, atrevido, impulsivo y cabezota. Para Sakura, eran como el sol y la luna. Dos personas totalmente opuestas que se complementaban y atraían como dos imanes de signo opuesto.

Y no lo decía únicamente por su personalidad. Estaba muy sorprendida del cambio que había pegado Hinata con los años. Anteriormente, no había tenido ningún contacto con Hinata, pero sí que había sido testigo de ese radical cambio. Era hermosa. Parecía una muñequita que no debía de tocarse, pues de hacerlo se rompería. Con su cuerpo adecuado con todas sus curvas, unos pechos llenos y abundantes, una piel blanca y fina, su cabello largo, tan largo que llegaba, podía decir ella, hasta sus pantorrillas, de un color azul muy oscuro, sus ojos de ese color entre blanco y gris, misteriosos y dotados del magnifico byakugan, una nariz respingona y pequeña, y unas mejillas siempre marcadas con ese lindo color rosado.

No le extrañaba que Naruto estuviera tan obsesionado con ella…..hizo una mueca y un tic apareció en su ceja. Quizá se quedaba corta con obsesionado. Porque lo que sentía por esa chica…era algo que rayaba con lo pervertido.

Maldita mente pervertida de Naruto…

-Seducir-

Abrió sus ojos Sakura, mirando a Ino; Hinata también la miró.

-¿Qué?-

Ino se apoyó sobre sus brazos, sonriendo con maliciosa diversión.

-Hinata-chan, si lo que quieres es que Naruto te toque, sólo debes seducirle-

-S-s-se-se…-enrojeció al completo, casi sacando humo por su cabeza.

Sakura suspiró, apoyando su cabeza en su mano.

-Ino…-

-Dices que no te desea ¿no?, pues haz que lo haga. Haz que se muera por tocarte. Sedúcele, juega con él… y pronto Naruto caerá rendidito a tus pies-

Hinata parpadeó. Rendido…a sus pies…

-Ino, Hinata es demasiado tímida. Podría desmayarse si…-

-¿Cómo?-la voz suave de Hinata la interrumpió, y voltearon a mirarla. Ella les miraba, todavía con timidez, pero firme a hacer lo que fuera- ¿Cómo…lo hago?-

-Hinata-chan no es lo que piensas, Naruto…-intentó parar eso Sakura antes de que se formara algo

-¡Así me gusta Hinata!- animó Ino, aplaudiendo- ese es un gran paso para que Naruto bese tus pies-

La Hyuuga asintió, sonrojada.

-Hinata escucha, Naruto ya…-

-Yo…!- volvió a interrumpir Hinata, cabizbaja- yo sólo quiero…hacer feliz a Naruto-kun- Ino sonrió-yo…-elevó su mirada, mirando a las dos chicas- q-quiero complacerle en todo-

Sakura pegó una palmada a su frente, negando mientras Ino aplaudía emocionada.

-Hinata-chan, algún día te convertirás en una estupenda kunoichi, ¡estoy segura!-y subió medio cuerpo a la mesa para abrazarla- ¡eres tan linda! Me encantaría tenerte como hermanita. Te enseñaría tantas cosas…-

Volvió a suspirar Sakura, frotando su sien.

Una gran explosión iba a estallar en Konoha. Algo que nadie podría detener.

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Primer paso: inocencia

Hinata se mordió el labio con fuerza, muy sonrojada, intentando tirar de ese pantalón corto que Ino le había dicho que se pusiera.

-Olvídate de cubrirte tanto, al menos en verano. Cuanta más piel enseñes, mejor-

Y así lo había hecho ella, aunque muerta de vergüenza. Esos pantalones cortos mostraban mucho sus piernas. Aunque lo peor no era el pantalón no…sino…

Bajó su mirada, viéndose con ese top negro de rejilla que dejaba a la muestra su vientre y parte de sus pechos. Cerró sus ojos, sonrojada furiosamente. ¿Cómo había podido salir de su casa con esas ropas? Su primo Neji no había dicho ni una palabra al verla.

¡Debo estar horrible!

Se subió su sudadera, cubriéndose al menos sus hombros y parte de sus pechos.

-Eres muy bonita Hinata. Deberías dejar que algunos de los hombres de esta aldea babeen tras tuyo-

¿Babear?

Cuando se dirigía a la puerta un par de chicos la silbaron, pero no supo si era porque se veía extraña o realmente eso le quedaba bien.

Suspiró apenada.

Escuchó unas voces y entre ellas, la que la tensó y congeló. Elevó la cabeza, asombrándose al verles acercar. Se volteó, dispuesta a marcharse. Era imposible que ella pudiese hacer eso.

-Sólo entrégale la comida…y un regalo-

Empuñó sus manos, apretando la pequeña mochila que contenía comida y algunos refrescos.

Tú puedes Hinata. Lo haces por él…sólo por él.

Y con mucha, mucha fuerza de voluntad se volteó y miró hacia esa dirección.

Por Naruto-kun

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Ataviado con su uniforme jounin y dispuesto a partir a una misión, Naruto miró a sus compañeros con el ceño ligeramente fruncido. ¿Por qué le tenía que tocar con ellos? ¿Acaso no se fiaba Tsunade de su juicio?

-¿¡Pero porque estáis tan molestos?¡-exclamó Naruto mirando con enfado a Sasuke y Shikamaru- Soy yo quien no disfruta de vuestra incómoda presencia- se cruzó de brazos- yo solo puedo apañármelas perfectamente-

-N-Naruto-kun-

Él se detuvo, reconociendo esa voz de inmediato. Se volteó sonriendo ampliamente.

-Hinata-chan, bue…-calló repentinamente, asombrado- bue…-la miró de cabeza a pies-bue…-

Parpadeó, incapaz de creerse lo que veía. Piernas, vientre…pechos… ¡PECHOS!

-¡H-hinata-chan!- sonrojado, se adelantó y agarró ambas partes de la sudadera, ocultado su delantera- q-que estás…porque…-volvió a mirarla nuevamente, repasando incrédulo todo su cuerpo- p-porque…-

Hinata se mordió el labio, preocupada por esa reacción ¿Por qué le estaba cubriendo? Le miró haciendo un pequeño puchero con sus labios; Naruto se sonrojó repentinamente y se volteó, con la mano sobre el pecho.

Su corazón latía tan acelerado…

Al elevar su mirada, se encontró con las mismas de Shikamaru y Sasuke. La del primero, con la ceja alzada, el segundo…sonriendo ladino. Naruto entrecerró la suya.

-Naruto-kun-

-¡Sí!-se volteó al momento, maldiciendo por verse tan nervioso. Rascó su cabeza, mirando a todos lados, volviendo a fijar la mirada en esos. Se sonrojó y desvió la mirada de nuevo, tirando del cuello de su uniforme. Empezaba a hacer calor…

-V-vine a traerte esto- dijo ella suavemente, mostrándole la pequeña mochila

-¿Para mí?- Naruto la agarró sorprendido-huele a comida-

-P-preparé algo para el camino- juntó sus manos tras la espalda, mirando a un lado- n-no es mucho pero…es-espero que te gus…-

-¡Gracias'ttebayo!-interrumpió él sonriendo entre dientes, estirando sus brazos para abrazarla, pero se detuvo y rascó su cabeza, nervioso- n-no me dejaré nada seguro…todo lo que preparas está delicioso-

Apretó su labio entre sus dientes. ¿Por qué no la tocaba?

-¿Regalo?- preguntó ella sin comprender

-Así es. Regalo-

Ella volvió a ladear la cabeza e Ino sonrió, dándole la respuesta que la sonrojó.

Se sonrojó, sintiendo su vientre lleno de nervios.

Eso…también podía hacerlo. Siempre había sido Naruto quien daba el primer paso pero ahora le tocaba a ella.

Tragó saliva y volteó a verle. Naruto miró a todos lados, nervioso.

-Hinata-chan, tengo que…-

Sin tiempo para añadir nada más. Hinata aferrándose a su chaleco, sus labios unidos y sus cuerpos pegados. La mochila cayó de su mano ante tal sorpresa.

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No supo de dónde sacó tal fuerza para hacerlo, pero lo agarró del chaleco y lo inclinó para poder unir sus labios. Cerró sus ojos al hacerlo, todavía los mantenía cerrados, presionando sus labios, en busca de alguna respuesta.

-Tiéntalo-

-¿C-cómo?-

Pero Ino sólo sonrió de medio lado. Ese gesto le pareció a Hinata muy sexy.

Separó sus labios unos centímetros, sintiendo sus mejillas muy calientes.

-Sólo hazlo-

Le miró a los ojos, que Naruto todavía mantenía bien abiertos de la impresión, y ella, bien sonrojada, bajó la mirada a sus labios. Tímidamente sacó su lengua y los lamió. Naruto separó sus labios, no supo si por el gesto o por la impresión, pero con las mejillas muy calientes, añadió un mordisco a su labio inferior para después introducir su lengua en su boca. Naruto se apartó al momento, retirándose un par de pasos con la mano en la boca, incrédulo. Hinata bajó su mirada, sonrojada, mientras él únicamente la miraba impresionado.

-Vuelve pronto…-susurró ella, antes de alejarse de él dando grandes saltos.

Naruto la observó partir, todavía bien asombrado. ¿Cómo…Por qué...Qué…

Sintió una palmada en el hombro y viró su rostro. La sonrisa sardónica de Sasuke le hizo sonrojarse.

-Nunca diría que fueras tan tímido- y se volteó, acompañado de un sonriente Shikamaru

-¡N-no soy tímido!-exclamó él, agarrándola mochila y atrapando a sus amigos- me pilló desprevenido, eso es todo-

-Mmmm…-

Naruto se molestó ante ese sonido

-¡Os digo que no estaba preparado'ttebayo!-gritó furioso, recibiendo de nuevo esas sonrisas-¡Maldita sea!-

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Segundo paso: Tentación

Naruto se adentró en los vestidores de las termas. Mal, hoy le había salido todo mal. La misión por poco se fue a ir al traste, y todo por su maldita culpa. Por andar pensando cosas en las que no debía. Por andar…

Y el recuerdo de ese beso llegó a su cabeza.

Se sonrojó y suspiró entre deprimido y furioso. No había podido arrancar ese recuerdo de su cabeza. Cerró la taquilla con fuerza y cargó sus cosas hacia las aguas.

La noche había caído, ya eran altas horas, por lo que él aprovechaba para darse un relajante baño sin compañía de otros hombres.

Con la toalla enrollada en su cintura, se metió en el agua, apoyando sus brazos en las gruesas piedras que componían el borde. Echó la cabeza hacia atrás, mirando el cielo estrellado.

¿Por qué lo habría hecho? La recordó con aquellas increíbles ropas, ese tentador beso… ¿le había enseñado él eso?

-Naruto-kun-

Viró la cabeza al momento, abriendo sus ojos al completo. Desde el otro lado de la terma, Hinata se acercó y a él, con su cabello cogido en un moño en lo alto, dejando algunos mechones pegados a su frente y su rostro, sus mejillas estaban muy sonrojadas y únicamente llevaba puesto…

El corazón pareció detenérsele.

¿Por qué llevaba algo, verdad?

-H-Hinata…-

La Hyuuga se paró a escasos metros de él, y para su alivio, vio ese trozo de tela enredado en su cuerpo. Suspiró algo frustrado.

¿¡Cómo que frustrado?! ¿¡En qué estás pensando!?

-¿Q-que haces aquí?-desvió su mirada, nervioso. ¿Hacía demasiado calor en ese lugar, verdad?-esta es la terma de los chicos, si entrara alguien…-dejó la frase al aire.

-P-pensé que…-bajó la mirada, muy sonrojada- estarías aquí y…-

Naruto volteó a mirarla asombrado. ¿Se había metido en las termas de los chicos esperándole a él?

Por algún motivo eso le pareció enternecedor

-Y-yo quería...-empezó a jugar con sus dedos-q-quería darte las buenas noches-

Naruto la observó fijamente, con sus mejillas ligeramente sonrojadas-provocadas posiblemente por el calor del ligar- por dios, esa chica la encarnación de lo tierno y lo dulce a la vez.

¿Cómo se podía ser tan buena?

-¿Puedo?- preguntó ella con timidez.

Sino él no fuera tan idiota, haría horas que le hubiera abrazado y besado con todo el amor que sentía por ella.

-Eso ni se pregunta Hina- respondió él sonriendo de forma zorruna.

Hinata también sonrió, antes de terminar con la distancia y abrazarle. Naruto también la abrazó, rodeando sus hombros y dejando su nariz en su cabello. Adoraba el dulce aroma que desprendía, además, era tan pequeña que cabía perfectamente entre sus brazos.

¿Podía existir chica más linda que ella?

Lo de esta mañana debió ser uno de esos arranques que a menudo le dan a Sakura. No debería darle importancia.

Y como un robot, entró en modo OFF, congelándose. No se había acordado…

Un chico y una chica…en las termas…casi desnudos…

Se sonrojó con fuerza cuando notó los pechos de Hinata contra su propio pecho, suaves y blanditos chafándose contra su torso.

¡Maldición, maldición, maldición! ¡Estaba abrazando el cuerpo semi-desnudo de Hinata!

Apartó sus brazos como si quemara, pero algo volvió a detenerle, algo que aceleró su corazón y toda la sangre de su cuerpo. Los labios…podía sentir sus cálidos labios rozando su piel.

¡Estoy perdido!

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Hinata depositó un suave beso cerca de su hombro, muy sonrojada.

-Vuelve a intentarlo-

-¿Eh?-

-Dices que está noche estarás en las termas, pues tiéntale-

-¿C-cómo…-

-Sólo tú conoces las debilidades de Naruto. Aprovéchate de ello-

No sabía si estaba haciendo bien. Se sentía mal por Naruto y por ella. No quería engatusarle de esa manera, y ella también se moría de vergüenza al hacerlo, pero…realmente quería…deseaba saber…que era ser tocada…por Naruto.

Siguió depositando besos por su piel, acercándose a su cuello mientras sus manos acariciaban la musculosa espalda de Naruto. En un intento de volver a repetir lo anterior, sacó un poco su lengua y lamió la unión de su cuello y hombro, arrastrando con suavidad sus dientes.

Notaba su respiración agitada contra sus pechos, no sabiendo si realmente estaba logrando seducirle o no, y sintió ganas de llorar. ¿Cómo sabía ella que lo estaba haciendo bien?

Continúo besando, de vez en cuando mordiendo, subiendo por este y morder su mentón. Sus manos subieron por su pecho, agraciándose con cada parte musculosa de él; volviendo a besar su cuello y lamer su quijada. Se sorprendió al sentir los brazos de Naruto rodear su cintura, estrechándola contra su cuerpo. Desvió la mirada a su rostro. Naruto tenía los ojos cerrados, mantenía su quijada firmemente tensa y su respiración era cada vez más profunda. ¿Eso significaba que le gustaba?

-él no dirá nada-sonrió Ino-simplemente porque no podrá. Pero cuando sientas que te estrecha entre sus brazos...entonces sigue-

Volvió a besar su cuello, a morder su quijada y lamer su mejilla. A cada cosa que hacía Naruto la estrechaba más fuerte y ella ya empezaba a sentir cierto calor. Rodeó su cuello con sus brazos, pegándose más contra su cuerpo para atrapar con su boca su oreja. Allí mordió el lóbulo y después lamió. Se apartó asombrada cuando él gruñó. ¿Le había hecho daño? Apartó su rostro, sólo para pararse frente al suyo y observarle fijamente.

-Naruto-kun…-

Él abrió sus ojos y cuando enfocó su mirada en ella, un escalofrío la recorrió, sonrojándola. Su mirada, sus ojos azules parecían…estar pidiendo algo…más oscuros…

Acercó sus labios, dudosa. ¿Era eso lo que quería, que le besara? Sus labios se rozaron, pero ella no acortó, sino que se apartó un poco cuando él quiso atrapar sus labios. Ella volvió a acercarse, lamiendo sus labios para después volver a apartarse. ¿Por qué, por qué la miraba de esa forma?

Con una maldición, Naruto agarró el cabello tras su nuca y acercó sus rostros, cortando toda distancia. Su lengua salió pronto a su encuentro y Hinata la enredó a la de él, cerrando sus ojos. Entonces lo sintió. Ese beso era completamente distinto a todos los que le había dado. Era…salvaje, brusco, casi desesperado. Mordía su labio y tiraba de él, volvía a introducir su lengua, más profundo, provocando que retirara la cabeza hacia atrás y de esa forma, pareciera aun más profundo. No le daba tiempo a respirar, tan sólo cuando él se separaba, unos segundos para volver a por sus labios, que por cierto, empezaban a dolerles.

Abrió sus ojos al sentir su mano en su pierna, alzándola para rodear su cintura. Algo la quemó al notar esa ardiente mano. Su piel, en contraste con el agua, estaba ardiendo y su cuerpo empezaba a sentirse…muy débil.

La puerta de las termas se corrió y Hinata asustada, saltó del agua y despareció al otro lado.

-Naruto, en unos momentos cerraremos- dijo el dueño, acercándose al agua- ¿de acuerdo? Date prisa-

Con una mano en la parte izquierda de su rostro, Naruto asintió, volviendo a sentir la puerta cerrarse. Apretando sus dientes, pasó la mano por su cabello, intentando calmar la situación del momento.

Suspiró con profundidad, deprimiéndose.

¿Y ahora, como conseguiría calmar a su compañero?

-El agua fría es lo único que te queda- respondió el Kyuubi con diversión-debo admitir que te calientas muy fácilmente Naruto-

-Calla- siseó-gruñó entre dientes, saliendo de las termas

¡Joder, joder, joder!

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Tercer paso: Insinuación

Hinata miró a su alrededor antes de acercarse al río. Una vez parada frente a él, suspiró aliviada. Finalmente había podido escapar de la ceremonia del té que cada año se celebraba en su familia. Todo tan serio y estricto…únicamente deseaba terminar su preparación para pasarle el turno a su hermana y escabullirse de aquel lugar. Y ya en el bosque, cerca de aquel río que tanto llamaba su atención, se atrevió a respirar, pero frunció sus labios al sentir ese hermoso kimono pegado a su piel. Era negro y tenía flores y hermosas formas blancas y doradas al final de las mangas y rozando el final de sus pies. El obi color dorado y el fino cordel de color verde muy claro daban resalte a ese obi. Su cabello, recogido en un elegante mono a lo alto de la cabeza, sostenido por una peineta con una flor rosada de la cual colgaban largas y onduladas tiras, le oprimía de tal manera que deseaba arrancárselo de la cabeza.

Era tan cansado tener que fingir ser perfecta en algo que le era bastante aburrido.

Lanzó las zori de una a una lejos con los propios pies y se acercó al río. Antes de pisar el agua, que seguramente agradecerían sus pies, decidió quitarse la peineta de su cabello, pero ahí se detuvo y desvió la mirada a un lado, lentamente. Por lo bajo, activó su byakugan y observó que no muy lejos de ahí, a unos cuatro metros, una persona se encontraba sobre una de las ramas. Y ella conocía bien esa persona. Lo desactivó y miró al agua, sonrojada.

¿Por qué estaba Naruto en los terrenos Hyuuga? ¿Cómo había logrado entrar?

Suspiró entristecida. Hacía dos días que Naruto no se acercaba a ella. Después de aquel encuentro en las termas, pareció mantenerse más alejado. ¿Por qué? ¿No era que le estaba gustando? Seguía sin comprender porque quería alejarse de ella. ¿Le había hecho algo que pudiera mantenerlo enfadado? O era que posiblemente…ya no soportaba estar a su lado…

Ese pensamiento la desalentó lo suficiente como para entristecerla aun más. ¿Ya no quería estar más con ella? ¿Se había cansado y por eso se mantenía a distancias de ella?

-Si en el caso que ocurriera, Naruto no vuelve a acercarse a ti. Insinúate-

-¿eh?- Ino asintió, sonriendo.

-Muestra tu pierna, muévete lentamente, hechízale con tus movimientos…-

-P-pero y-yo no…-suspiró desanimada- Naruto-kun no se acerca a mi, no puedo insinuarme si él no me mira-

Ino sonrió de medio lado. Otro gesto provocativo que hacia deslumbrar sus ojos azules.

-Naruto siempre te está mirando Hinata-

Se sorprendió ella ante esas palabras. Ino se acercó y le alzó el rostro por el mentón con tan sólo un dedo, sonriendo.

-Quítate la ropa-

-¡Ino!-Sakura, que hasta ese momento no había dicho nada, le tiró un cojín e Ino sonrió traviesa.

Se abrazó a sí misma, sonrojada furiosamente. Eso era lo más difícil que había hecho en toda su vida. Ni siquiera lo había hecho antes delante de nadie. ¿Cómo podría quitarse la ropa sin ponerse a temblar?

-Ya no queda nada Hinata-chan, sólo haz este pequeño esfuerzo-

Abrió sus ojos, sintiendo ganas de llorar.

Sólo hazlo, como si no hubiera nadie.

Tragó duro y respiró profundo. Empezó por desatar su obi, sintiendo sus mejillas bien calientes. Este cayó al suelo con delicadeza y seguidamente el kimono se abrió un poco. Hinata lo aferró, casi temblando, pero con fuerza, decidió continuar y tiró primero de un lado, luego de otro. Este resbaló por sus hombros y cayó al suelo, provocando un suave sonido de tela amontonándose. Rápidamente se abrazó a sus pechos, los cuales no se había cubierto con nada y tan sólo quedo con la pequeña prenda rosada bajo su cintura.

Presión sanguínea acelerada, corazón latiendo a pulsaciones desconocidas y un fuerte calor en sus mejillas, su cabeza estaba por irse y ella ceder al mundo del desmayo.

No notaba nada. Estaba segura que Naruto seguía ahí, pero no notaba ningún crecimiento de su chakra. ¿Acaso debía notar algo? Meneó su cabeza, acordándose entonces de la peineta. En ese momento había un gran problema. Si se quitaba la peineta dejaría sus pechos al descubierto…

Ya has empezado tonta, no lo dejes por la mitad

No comprendía como la voz de Ino retumbaba en su cabeza, pero, debía reconocer que tenía razón y que…debía continuar.

Lentamente apartó los brazos de sus pechos y los elevó para soltar su cabello. Lo sintió, mientras se quitaba la peineta un leve crecimiento del chakra de Naruto. Sin saber porque, sonrió y continuó deshaciendo su moño. Una vez la peineta fuera, su cabello cayó como una cascada por su espalda, haciendo pequeñas ondulaciones hasta sus pantorrillas.

Aumentó y ella, al notarlo, se mordió el labio. ¿Eso significaba que la deseaba? Dejó la peineta en el suelo y volviendo a alzarse, se abrazó. Parte de su cabello cayó sobre sus hombros y ella, mirando de reojo hacia el árbol, se metió en la fría agua. Metió un pie, luego el otro y ya dentro, sonrió aliviada. Sus pies tocando la superficie de las rocas, el agua curando el dolor de esos zapatos…Aprovechando su técnica, elevó el agua con tan sólo uno de sus dedos y esta se enredó en su piernas, subiendo por su cuerpo, enredándose, refrescando su piel.

Ese verano empezaba a ser demasiado caluroso.

Movió sus manos lentamente, haciendo que el agua le siguiera y entonces, como de pequeña siempre hacía, danzó con ella.

Cuando se dio cuenta, ni el chakra ni Naruto se encontraban en el árbol e hizo un puchero, reprimiéndose a sí misma. Se había olvidado por completo de lo que tenía que hacer.

-Ino-san se enfadara…-

Y rápidamente corrió a por sus cosas. Si tardaba más de la cuenta, podrían ir buscarla y entonces la encontrarían en la más vergonzosa circunstancia.

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¿Habría tenido efecto ese paso?

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=CONTINUARÁ=


Aniyasha-chi, espero que esta primera parte te haya gustado porque la siguiente que viene...

Y no solamente a ella, a todos los que la hayan leído, espero que de la misma manera os haya gustado y podáis decirme lo que opinais. Como habreís visto, es un reto y necesito muuuchos RR para ganar (XD) Así que cuantos más reciba de vuestras perfectas y agraciadas manos dando vuestra favorable oopinión mucho mejor .

Por cierto y ya aprovecho, gracias a todos los que me comentais siempre un cap. ¡Arigaotu gozaimasu!

¡Nos vemos en el próximo!

Jan di-chan