Yo sabia que se me habia olvidado algo anteriormente...

Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.

Mi Hija como Ninguna Otra

Lo irreal, lo que nunca pensó que sucediera, sucedió. No supo cómo ni cuándo pero ahí estaba, en ese cuarto que era tan ajeno para ella, lo ocurrido iba más allá de lo que podía definir como verdadero, pero lo era, y el peso de la realidad era demasiado para ella.

Ida nuevamente entre la bruma de sus sentimientos, y la oscuridad de ese pequeño cuarto, solo se podía escuchar el pequeño chapoteo de las gotas, al caer de arriba hacia ese recipiente que había colocado para amortiguar la pequeña gotera que se habría en el techo. Estaba sentada sobre una silla, mientras el ruido de la inmensa tormenta que caía a fuera, se la llevaba más allá, desear desaparecer no era suficiente, porque entonces sabía que ella quedaría, y él también, no deseaba hacerlo, dejarlo solo así, pero tampoco sabía qué hacer, el dolor era tan inmenso, aparte de llorar no tenía idea de que mas podía hacer.

Cada día que pasaba, en el trabajo y estando en compañía de otros solo podía sentir como la miraban, esas miradas de lastima, de compresión, de compasión y de apoyo, era demasiado, ellos no podían hacer nada, y Fate no sabía si sentirse aliviada o presionada, no le gustaba ser mirada de esa forma, pero era inevitable.

Deseaba quedarse ahí, que el tiempo no siguiera, que ninguna otra cosa sucediera, quedarse solo en la nada, sabiendo que nada más ocurriría, pero tratar de engañarse no era nada saludable, ya se lo habían dicho, pero poco a poco comenzaba a perder la cordura, se impacientaba sin razón aparente y con una terrible ansiedad, que quemaba, la mataba, solo de preguntarse ¿Qué pasaría mañana? ¿La vería igual que siempre? No, ya no era igual, y tenía que obligarse a serlo, ella prometió protegerla, cuidarla, velar por ella y sobre todo respetarla, en cualquier cosa que decidiese, apoyándola, y esa era su decisión, debía aceptarla, incluso si la mataba en cada segundo solo de recordar, debía hacerlo y mantenerse fuerte, si había algo por lo que seguir, y si que lo había, solo por ese motivo, trataría de mantenerse firme.

Abrazando la almohada de su ahora, pequeña cama, al sentir otra vez que el sentimiento la ahogaba, derramando lagrimas lloro, como ya tantas veces, y como de seguro seguiría; lloro y lloro hasta el cansancio y quedarse dormida.

Se despertó y noto que la tormenta de la noche anterior había cesado, pero no así la de su corazón, y aun abrazando su almohada, extrañando el calor y la calidez que perdió, dispuso hacer la rutina de cada día, que ya hacía por mera inercia: levantarse, cepillar sus dientes, darse un baño, desayunar sin hambre y dirigirse a su oficina.

-Buenos días, Fate-san…

-Que tenga buenos días Harlown-san…

De camino a su oficina, todos la saludaban, el respeto que había ganado en ningún momento lo había perdido, seguía teniendo muchas cosas, pero todas esas cosas eran insignificantes, a comparación de eso que no tuvo ni tendría jamás.

Llego por fin a su oficina y se encerró en ella. La pila de papeles sobre su escritorio no eran nada, no le importaba ya hacer papeleo; eso era todo a lo que se había dedicado desde que ocurrió el suceso, llegaba cada día a trabajar solo a firmar y revisar papeles y nada más, de ser posible, no salía, ni comía, no le importaba nada.

Aunque se estaba hundiendo lentamente en un terreno pantanoso, no le interesaba, ya todo carecía de emoción, sin su deslumbrante sonrisa de cada amanecer, sin esos ojos que le servían como faro para arribar cada día, solo podía perderse en el inmenso mar, el cual deseaba que se la tragara.

Fate T. Harlown parecía algo peor que un zombi, parecía un robot, algo que se movía carente de emociones. Y todas las personas a quienes le importaba ya le habían reñido y peleado con ella.

-Si ya no actuarás como Enforcer de la División 6, lárgate y déjame el puesto- eso le había dicho Signum al ver a Fate tan carente de emoción de cualquier cosa, la pasión por la investigación murió junto con su amor. Signum no era muy buena para darle ánimos a las personas, ya había intentado decirle a Fate con buenas palabras, que no estaba sola, que había muchas personas que la apoyaban, confiaban y creían en ella, pero Fate simplemente respondió:

-Descuida Signum, hacer esto no me molesta- ni siquiera miro a Signum al decirlas, parecía que la había ignorado, inmediatamente Signum se enfado con ella, y le dijo esas palabras, para finalizar con…

-Como tú quieras Testarrosa, pero no olvides que muchas personas se quedaran tristes si no estás- metafórico o no, Signum se fue tras decir eso, y dejarla sola en el vacio de su soledad, Fate no sabía qué hacer, si dejar o no de ser Enforcer, tal vez el tiempo lo decidiría, ya esta vez por mano propia rechazaba todas las misiones que se le eran ofrecidas, probablemente no la soportarían mucho tiempo, y las palabras se Signum se harían realidad queriéndolo ella o no, después de todo parecía que ella misma se estaba dando de baja.

-Fate-chan comprendo porque estas actuando de esta forma, pero no puedes seguir así, si vas a decidir algo, más vale que lo decidas pronto, no sé cuanto más pueda mantenerte aquí…- Hayate era uno de sus más grandes apoyos, pero hasta ella tenía limites.

Desde el día en que su mundo se derrumbo recurrió a ella, derramo las primeras lágrimas de dolor, esa tarde en que su corazón no solo termino de hacerse pedazos cuando estuvo con Hayate, sino que dejo lo último, lo único que tenia, lo que era ella, porque Nanoha se lo había arrebatado todo, su pasado, su presente y su futuro.

-Yo siempre estaré aquí Fate-chan, siempre te apoyare- Hayate lloro con ella, al sentir el dolor de su amiga-…pero recuerda que todavía tienes algo por lo que seguir Fate-chan- y Fate no podía sacrificarlo todo por su dolor, no podía ser injusta por su desfortunio.

Para Fate, Hayate era su más grande apoyo, no solo sabía todo a detalle, sino que también quiso encontrarle una solución al problema, aclarar dudas, mover piezas, pero nada resulto, la esperanza de Fate había muerto en ese instante y para siempre, acabando así, solo refugiándose en su oficina, en su trabajo, sabiendo que no se la encontraría, ni ella misma trataría de buscarla.

-Fate, ¿Por qué no vienes a pasar unos días conmigo?- ¿Las misiones? Eso ya no importaba, estar lejos o estar cerca, matarse o dejarse matar, ¿Cuál era la diferencia? Pues solo una, y era la que Hayate y su madre siempre le recordaban, la que sin saberlo, era la única esperanza que le quedaba, tanto a ella como a Nanoha.

-Está bien Okasan, necesito distraerme en algo- Fate estúpidamente, no había solicitado cambio de sección, pero si se había separado de Nanoha, un día busco salir temprano de su trabajo, Teana Lanster amablemente se ofreció a cubrirla y aprovecho la oportunidad.

Aun entre lagrimas empaco sus cosas, y cada cosa que se llevaba en su maleta era más que un recuerdo doloroso al lado de la persona que amaba, dejaría ese lugar, quizá para siempre, la esperanza parecía negarse a morir, pero parecía obvio que ya no volvería a estar más con Nanoha; el momento fue ideal, la persona más importante y que jugaba un papel fundamental, y que era el único punto claro en medio de todo aquel desastre, no se encontraba, se había ido a una excursión escolar, por lo que aun faltaban dos días para que volviera, en eso Fate tenía tiempo para inventarse cualquier escusa que sirviera por su huida.

La separación fue ocurriendo poco a poco, y las dos personas involucradas, no hacían más que rasgarse a cada paso que daban, entre llantos de sangre y dolor, Fate era sin duda quien más sufría, Nanoha era un punto y aparte para todas las demás personas, porque a ella si la miraban sonreír, nadie le preguntaba ni decía nada. Nanoha era la más mentirosa.

Flash-Back

-Fate-chan, te amo…si tan solo pudiera decírtelo- Nanoha se encontraba recostada con sus brazos en el barandal de la zona en que siempre podía ver y apreciar a sus reclutas durante los entrenamientos, sola, ya que las actividades de ese día habían terminado. Y sus palabras habían salido con tal sentimiento, que cualquiera sentiría lastima de haberlo escuchado de esa forma tan triste.

-Nanoha…- esa tarde era muy hermosa, el cielo azul ya comenzaba a perderse en lo oscuro de la noche. Nanoha rápidamente volteo al haber escuchado su nombre en ese susurro tan hermoso que solo una persona era capaz de pronunciar. Fate había llegado justo como ella se lo había pedido, pero no se espero que fuera tan pronto-… ¿Es cierto lo que dijiste?- Fate le pregunto ilusionada.

-¿Cómo has llegado tan pronto?- Nanoha quería esquivar la pregunta de Fate.

-Fuiste tú quien me lo pidió, por eso vine lo más pronto que pude…Nanoha, eso que dijiste…

-Yo no he dicho nada, ¿No comprendo a que te refieres?- y lo negó, frente a Fate, negó su amor.

-Pero yo… te escuche decir…que me amabas- Fate no quería, no podía dejarlo escapar…su corazón palpitaba aceleradamente, ya fuera por la inventiva o por la verdad, estaba segura de haberlo escuchado…

-Te equivocas…yo…no dije eso…- incluso trataba de engañarse a ella misma-…yo solo quería decirte algo muy importante…

-¿Algo muy importante?- ¿No sería eso su amor? Fate no comprendía, si no le confesaría su amor, que podría ser tan importante.

-Sí, es que yo…estoy comprometida con Yuuno-kun…

-…- Fate solo se quedo completamente en blanco tras escuchar aquello.

-No había podido decírtelo, ya que siempre andas en misión…- su amiga la escuchaba a lo lejos, y aun en su delirio interno, movió su mano solo un poco, en un vano intento de agarrar algo, pero solo termino cerrando la mano en un puño suave en el aire, sin cerrarlo del todo-…y yo quería decírtelo personalmente- no sabía que decir, ni cómo reaccionar, no se lo esperaba.

-No… ¿Cómo que es tu prometido?- Nanoha sentía su corazón latir con dolor, no quería hablar mucho tiempo, no sabía cuánto soportaría fingir frente a Fate…

-¿No estás feliz, Fate-chan?- claro que no, ni ella lo estaba, pero eso no lo sabía- Mis padres estaban muy contentos cuando les di la noticia- ¿Qué sus padres que…? Fate, ella no era sus padres- antes de decírselo a cualquiera, quería que lo supieras tú Fate-chan- ¿Para qué? Para que comenzara a sufrir al ver que todos la felicitaban porque estaba comprometida, mientras ella se derrumbaba por dentro- porque tú…eres mi mejor amiga- y ambas nunca había odiado esas palabras como ahora.

Y sin poderlo contener más Fate, quien no se había permitido reacción alguna, hizo una mueca en su rostro con una expresión claramente de duda y de dolor, que Nanoha noto inmediatamente.

-¿Por qué Nanoha?- las palabras de Fate le llegaron, y sintió el dolor que manaban de ellas.

-¿Cómo que por qué?- pero no comprendía la reacción de Fate, o no quería comprender, era demasiado…no podía ser.

-¿Por qué eres la prometida de Yuuno?- y escucharla decirlo a ella no fue lo mismo, deseaba ser mejor, la prometida de Fate T. Harlown.

-Porque él es mi pareja- y algo se desquebrajo en el interior de Fate-…y porque yo lo amo…- para terminar de quebrarse en mil pedazos.

-No…eso no puede ser…- Fate no podía dejar de negar.

-¿Por qué no puede ser Fate-chan?- con ilusión y culpabilidad pregunto, aunque no sabía si era lo mejor.

-No puede ser…no puede ser…porque yo…porque yo…¡POR QUE YO TE AMO NANOHA!- sabia que ya era muy tarde, pero lo hizo, le confesó a Nanoha que la amaba, ya no servía de nada, por lo que solo pudo dejar salir finalmente sus lagrimas.

-¿Tú…me amas?- lo dijo mas para sí, que para repetir lo que había dicho Fate, quien lo mal interpreto, como una extrañez, un rechazo, como quien viera a su amor como una abominación.

-Así es, yo te he amado siempre Nanoha- comenzó a recitar con lagrimas en sus ojos- desde que te conocí fuiste como un ángel para mi, que trajo luz a mi vida, eres lo más maravilloso que me pudo haber pasado en la vida- y Nanoha no podía creer lo que escuchaba, que escuchaba a su Fate-chan decir que la amaba; tratando de contener sus emociones, tapo su boca con una mano, mientras Fate seguía llorando solo de ver cada reacción de ella- perdóname, Nanoha, nunca debí haberte dejado saber que te amaba- no, que no se disculpara- por haberte visto siempre de esta manera, por desear más de ti que tu amistad, por haber traicionado nuestra amistad, perdóname, no puedo remediarlo, pero te prometo…- Fate miraba a Nanoha y pudo apreciar el momento en que ella también derramo lagrimas; para Nanoha eran de felicidad, a Fate le parecieron de desilusión-...te prometo que te olvidare Nanoha…- Nanoha abrió sus ojos como si hubiera recibido un puño directo al corazón…- que dejare de amarte, y que te dejare ser feliz con la persona que amas…- y al escucharla decir eso Nanoha no se contuvo mas para dejar pasar a un rio de lagrimas, se volteo dejando a Fate a sus espaldas, no podía terminar de creerlo- Perdóname Nanoha, solo eso te pido- un escalofrió recorrió su cuerpo al escuchar a Fate decir eso directamente en su oído, para luego sentir un cálido y profundo abrazo.

Fate la abrazaba de espaldas, y era tan cálido, sintió el corazón de Fate latir tras de sí, con dolor, pero ella no pudo decir nada. El frio llego a ella cuando Fate deshizo su abrazo y se marcho. Y solo entonces cayó al suelo de rodillas, sin poder creer lo que había pasado, sintiéndose una idiota de haber aceptado a Yuuno sin saber lo que Fate sentía, aunque tenía más razones por la que lo había aceptado, siempre pensó que esa era la más importante, el haber creído ante todo, que Fate no la amaba.

Esa noche fue muy difícil para ambas, tratar de fingir que nada había pasado era imposible, Fate porque creía incomodar a Nanoha, y Nanoha porque no sabía que debía hacer.

Nanoha fue la primera en llegar, encontró a Vivio, le saludo y le sonrió, como siempre. Hizo la cena, y espero por Fate, con el corazón latiéndole a mil. Tocaron el timbre, y Vivio salió al encuentro de su otra mama, Fate la levanto y la abrazo, le dio un beso, tratando de controlarse, su dolor no había menguado ni un ápice desde que supo que Nanoha estaba con Yuuno, pero supo ofrecerle una sonrisa a Vivio.

Entro y ahí estaba todo lo que quería y no podía evitar, los sentimientos a flor de piel no eran fáciles de ocultar ni de controlar, para ambas. Trataron de charlar entre ellas, pero no les salió muy bien, así que fue Vivio quien recibió toda la atención; y cada vez que sonreían, cada vez que se dirigían la palabra, que tenían que ser las madres de Vivio, ese dolor atosigaba sus corazones. Lo más difícil vino después de que Vivio se durmiera, para nada habían olvidado que compartían habitación.

-Puedes tomar tú el baño primero- dijo Fate. Normalmente lo tomaban juntas y Nanoha no hallaba como justificar su rutina, para que Fate no actuara de esa manera, porque quería tomar ese y muchos otros baños más con Fate. Pero era ella quien había roto esa ilusión. Y nuevamente ese dolor en su pecho-…puedes cambiarte de ropa ahí también, si quieres…- escucharla decir eso no fue para nada extraño, podía sentir la culpa de Fate "por amarla".

Casi obligatoriamente termino accediendo, tomar ese baño sin Fate, antes no había pena, ni de eso ni de cambiarse en el cuarto y verse la una a la otra, las cosas habían cambiado en cuestión de un instante, si solo hubiera esperado por Fate, a que le confesara sus sentimientos y a tener menos temor a estar con ella por ser ambas chicas. Termino y Fate hizo exactamente lo mismo que ella.

Ya no había más bromas, miradas de cariño, roces voluntarios e involuntarios, no había palabras, ni conversación de algo serio cuando Vivio no estaba frente a ellas, no más jugueteos, no había más de que hablar, el silencio sepulcral era doloroso en sí mismo, era el recuerdo de lo que ya no era.

Nanoha fue la que se acostó primero en la cama, mientras Fate se quedaba en el sillón fingiendo que leía unos informes, Nanoha pensó en llamarla, quería llamarla para que se acostara con ella, y al no poder hacerlo, el dolor que ya sentía, se hizo más grande, sentía que le quitaba la voz, y amenazaba con detener su respiración, y querer hacerla llorar, así que solo se dio la vuelta para quedar de espaldas a Fate y esperarla, porque ahora era lo único que podía hacer.

Espero y espero, a que Fate se acostara también, no podía conciliar el sueño, necesitaba a Fate y su abrazo, y justo al pensar eso, se asusto, ella y Fate siempre se dormían abrazadas, era algo muy intimo y que le gustaba, era otro de esos momentos donde bromeaba con Fate, podía sentirla y en secreto darle su cariño, era algo que siempre ansiaba al final de todo día, pero si ya no era más así…no quiso pensarlo, solo se concentro en esperar a Fate y que al menos eso no hubiera cambiado, pero por alguna razón, la esperanza se escapaba de ella.

Las luces se apagaron, Fate se movió en el cuarto hasta llegar al borde de la cama, al otro lado del que se encontraba Nanoha, eso era normal, hasta que decidió acomodarse de cuerpo entero sobre la cama, se envolvió con la sabana, de espaldas en ese otro extremo del que se encontraba Nanoha, quien no podía creer lo que pasaba, Fate no la había buscado, su corazón era un remolino de dolor, se contrajo hasta que sus piernas y su cuerpo quedaron en lo que parecía una posición fetal, mordió su labio inferior con fuerza, no quería llorar, no debía llorar, era ella quien estaba con Yuuno, pero sus lagrimas salieron de ella con dificultad, porque trataba de retenerlas, ahogo su llanto, pero solo podía pensar una cosa, en Fate, no estaba muy lejos, pero pensaba tan fuertemente en ella como si estuviera lejos en una misión, en otra dimensión totalmente diferente y lejos de ella.

A pesar de eso Nanoha no podía dormir, miro la forma de recorrer de las horas, cuando llegaron las 11:30 p.m., las 12:00 a.m., las 12:30 a.m. y la 1:00 a.m., no soportaba el pasar tan lento del tiempo, no sabía si estaba bien, pero se volteo decidida, y lentamente se fue acercando a Fate, verificando que no estuviera despierta.

-Fate-chan…Fate-chan, ¿estás despierta?- No noto ninguna reacción al acercarse, así que despacio, abrazo a Fate por la espalda, lo anhelaba tanto, pero le pareció por un instante sentir tensado al cuerpo entre sus brazos, pero rápidamente desapareció, no le hizo ningún caso, no quería pensarlo y porque de repente sintió mucho sueño, ya se sentía cómoda y lista para dormir.

Cuál fue su decepción al despertar y encontrarse sola entre las sabanas y la inmensa cama, recibió la luz del sol con ese dolor que parecía estarse anidando en su pecho, deseaba poder ver a Fate al despertar, contemplar su rostro, volver a rozar esos labios sin que la otra se diera cuenta, era de mañana pero los ojos de Nanoha ya se estaban humedeciendo nuevamente.

Fin del Flash-back

Así había comenzado toda su desgracia, para ambas.

Tal vez el motivo de ya no acercarse no fuera tanto que Nanoha estuviera con Yuuno, sino el hecho de que Fate haya confesado sus sentimientos, si no hubiera sido así, al menos podrían fingir que seguían siendo amigas. A pesar de eso, Nanoha no podía culpar a Fate, de las dos la más inicua parecía ser ella, por estar con Yuuno, y porque a pesar de saber lo que sentía Fate, no se sentía capaz de corresponderla, por su cobardía, por temor a dejar a Yuuno, por no ser sincera con ella misma y su corazón.

Acostumbrarse a la nueva rutina no fue fácil, su relación con Fate fue decayendo, hablaban pero ya no era lo mismo, sus palabras ahora parecían vacías y sin sentido, como si su relación fuera solo de trabajo, tan monótona, y en verdad parecía que era casi de lo único que hablaban.

Obligarse a sonreír era lo peor, las dos solo deseaban ver una sonrisa sincera de la otra. Pero Nanoha, en un intento de no permitir el cambio, hizo algo que no debía hacer, comenzó a acercase a Fate, sin que ella anhelara su contacto, la abrazaba, la tomaba de la mano, se acercaba más de lo que debía, para Fate, lo que hacia Nanoha era una tortura, ¿Qué pensaba Nanoha al hacer eso?, es decir, ella sabía que la amaba, acaso pensaba que no le dolía, que su amistad podía seguir perenne a pesar de todo, pero Fate sabía que no podía ser mas de esa manera.

El decante para Fate comenzó cuando veía a Yuuno y a Nanoha juntos, al llegar al trabajo, el siempre hacia espacio para ver aunque sea un instante a Nanoha, ver ese beso de buenos días cuando "por accidente iba en compañía de Nanoha al trabajo", o en el almuerzo, e incluso la ida a casa, verlos tomados de las manos, ya no era más Nanoha y Fate, era Nanoha y Yuuno, era ahí cuando Fate se caía pedazo a pedazo.

Nanoha creía que podía soportar, que su relación con Fate podía quedarse como una simple amistad, cuanto se equivoco, al tratar de olvidarse del dolor de Fate y solamente tratando de mantenerla cerca, hasta que Fate no soporto más.

Lo que Nanoha no previo, fue precisamente eso con lo que se encontró un día, un viernes, ese día final de la semana de trabajo; estar con Yuuno no era difícil para Nanoha, después de todo era su mejor amigo, pero no le amaba, lo besaba en los labios pero no iba más allá, tratando de profundizarlo, sentía que no podía hacerlo, recibía sus abrazos, porque se supone que eso era lo que debía hacer, platicaba con él, pero no la llenaba, ni aunque fuera a hacer todas las cosas con Yuuno la llenaba, él no podía conseguir lo que Fate por el simple hecho de estar a su lado, rozar sus manos, cruzar miradas, no se sentía satisfecha ni con todas las platicas que tenia con él comparado a una simple charla con Fate, no sabía si algún día podría llegar a amar a Yuuno y olvidarse de Fate, y amarlo tanto a él como la amaba a ella, pero lo único seguro que tenia Nanoha, era tener esos breves momentos en los que podía ver a Fate, incluso si su relación estaba mal, la veía, tal vez no se dio cuenta por la lejanía, de que Fate estaba muriendo, pero después de ese día cansado de trabajo, sobre todo con lo que estaban viviendo en ese momento, lo único que esperaba era poder verla al final del día, y más justo ahora que Vivio no se encontraba en casa, y todavía le faltaban dos días para volver.

Creía tanto en esa ilusión, que solo entro ese día a la solitaria casa, no saludo ya que nadie la recibiría, se dirigió a su habitación, abrió su closet, se cambio de ropa sin notar el ligero vacio de lado donde debía encontrarse ubicada la ropa de Fate, tomo un baño para no entrar con dificultades cuando Fate llegara a casa, salió ya con otra ropa y se cambio a unas pantuflas de conejo, donde tampoco noto que faltaba otro par, los negros que estaban a la par de los suyos blancos; se dirigió a la cocina, hizo cena para dos, se sirvió solamente a ella primero, para no correr el riesgo de que a Fate se le helara su comida, al terminar ya eran las 7:30 p.m., Fate ya se había retrasado hora y media, lo que no era extraño, lo máximo que se había retrasado Fate en regresar, por la misma situación que vivían, era una hora y media, así que se dirigió al sillón de la sala encendió la televisión, para matar el tiempo, en lo que llegaba Fate.

Nanoha ya se sentía un poco inquieta al ver que Fate no llegaba y el reloj marcaba las 10:00 p.m., por lo que decidió irse a dormir, a lo mejor Fate no deseaba encontrarla despierta y esperándola, se resigno, se dirigió nuevamente a su habitación, apago las luces, se recostó en su cama y estaba a punto de apagar la luz de la mesa de noche cuando noto algo que no había notado antes, las fotografías donde estaba Precia y Alicia, no se encontraba, ni tampoco donde aparecía Fate con la familia Harlown, en ese instante se asusto mucho, lo primero que vino a su mente lo descarto, no podía ser, así que decidió verificar, se sentía helada, y lentamente se dirigía a su armario, había hecho las cosas tan rápido que no lo noto, pero si no lo había notado, era porque no era así ¿verdad?, lo segundo que noto fue la falta de las pantuflas de Fate, motivo por el cual se dirigía al armario, se detuvo frente al él, coloco su mano para abrirlo, y ni lenta ni rápidamente deslizo la puerta y lo abrió, y ahí estaba, solo su ropa, con un significativo espacio vacío que no había notado antes.

Negó con su cabeza, forzó una sonrisa, sin darse cuenta entro en estado de shock, sus ojos en blanco, y en el desfalco, sus movimientos eran erráticos, su respiración se volvió irregular, se mareo por un momento, hasta que recupero el control de su cuerpo y movió sus pies con prisa, corrió por toda la casa, mirando cada lugar en que había alguna cosa de Fate, no había nada, ni siquiera sus libros, todo absolutamente todo había desaparecido, no se encontraba ningún rastro de que Fate hubiera vivido en esa casa, ni su tasa para tomar café, su cepillo de dientes, nada, ya no le queda ni aunque sea una fotografía de ella.

Revolvió su cabello con frenesí, negando lo que estaba ocurriendo, pero así como comenzó a esperar a Fate, siguió haciéndolo, creyendo que todo era mentira y que llegaría, la esquivaría y se dirigiría a su habitación para cambiarse de ropa, pero eso no ocurrió, y Nanoha no dejaba de llorar, nunca se imagino, pero Fate la había abandonado, esa noche fue la más solitaria para Nanoha, recostada al final de las escaleras, agachada con su rostro escondido entre sus piernas, nadie la consoló, y así llego el amanecer. Faltaban dos días para la vuelta de Vivio, así que ese fin de semana fue una tortura para Nanoha, de alguna forma se vio obligada a estar con Yuuno y aparentar felicidad, aunque por la noche lo único que hacía era llorar, no podía buscar a Fate, y la ansiedad se apoderaba de ella al sentirse sola, tan sola sin Fate, y el día lunes parecía que tardaba en llegar…no estaba con Fate y Vivio llegaría en la tarde de ese mismo día.

Sus ojos estaban rojos, su cabello desordenado, trato de arreglarse lo más que pudo. Se dirigía hacia las oficinas de la división seis, ni siquiera le importaba que el entrenamiento de ese día comenzaría temprano, solo quería ver a una persona.

-Buenos días, Nanoha…- la saludo Yuuno como siempre desde que estaban juntos.

-Buenos días Yuuno-kun- le respondió tajante- disculpa pero ahora, tengo algo muy importante que hacer- Nanoha solo podía pensar en una cosa…

-Puedo ayudarte…

-No, no te preocupes, nos vemos en la tarde…- y se marcho.

Hasta que por fin llego a su destino, estaba a punto de tocar la puerta, quería hacerlo de la forma más pacifica posible cuando de repente escucho…

-Buenos días Harlown-san…

-Buenos días Shari…- era esa voz, que ya no escuchaba mucho, pero seguía siendo igual como la recordaba, aunque con cierto dejo de tristeza.

Fate saludo distraídamente a Shari, cuando por fin creía que se resguardaría en su refugio de todos los días se encontró con quien menos quería. Nanoha estaba frente a ella.

-Sabía que estarías desde muy temprano en tu oficina…

Nanoha le hablo pero no recibió respuesta alguna.

-¿Por qué no me dices nada? ¿Es porque no te he saludado?- pero Fate seguía muda- Buenos días Fate-chan…- Nanoha se estaba controlando mucho para que su voz no saliera adolorida, no quería verse débil, debía hacer que Fate regresara por las buenas.

-No lo digas, no digas mi nombre…

-¿Por qué? ¿Qué te ocurre Fate-chan?...- Y Fate no podía creer que todavía le preguntara.

-Basta, Takamachi-san, debo entrar a mi oficina, con su permiso…- escucharla llamar de esa forma término por romper la máscara que trataba de mantener Nanoha.

-¿Takamachi-san? ¿Desde cuándo me llamas de esa forma Fate-chan?...- su voz salió estrangulada por el dolor, tratando de contener los sollozos.

-Usted y yo ya no tenemos nada que ver Takamachi-san- por alguna razón tratar de esa forma tan fría a Nanoha para Fate no era muy difícil, pero seguía doliendo.

- ¿Qué no tenemos nada que ver?...- se dijo muy sorprendida Nanoha ya con lagrimas asomándose en sus ojos- ¡¿Y qué pasa con Vivio?! ¡¿Acaso no eres tú su otra madre?!- al borde de la desesperación no pudo evitar descontrolarse, lo que Fate le dijo le había dolido mucho- ¡¿Por qué te fuiste de la casa Fate-chan?!- y le pregunto lo que desde un principio había querido, a lagrima tendida.

-¿De qué hablas Nanoha?- la voz de Fate sonaba dura, bastante ronca, como si tuviera algo atorado en su garganta, ya había caminado hasta quedar a un paso de su oficina, quedando codo a codo con Nanoha cuando le respondió con esa otra pregunta- Eso ya no importa, lo que importa es que soy la madre de Vivio, no por ti, ¡Sino por mi!, ¡Ahora ya tienes lo que querías! ¡Así que déjame en paz!

-¡No! ¡No! ¡NO! ¡Tú eres la Fate-mama de Vivio! ¡¿Qué se supone que le diré cuando llegue a casa y no estés?!

-¡Eso es algo entre Vivio y yo! ¡No te metas!

-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué dices eso Fate-chan?!

-¡No actúes como si nada hubiera pasado! ¡Como si nada sucediera! ¡No quiero verte más! ¡Y menos con él! ¡Así que vete!

-¡Huir es de cobardes Fate-chan!

-¡Si, soy una cobarde! ¡Y eso a ti que te importa! ¡Si no soy lo que quieres para ti, solo vete y déjame en paz!

-…Fate-chan…- Nanoha no salía de su estupefacción y tristeza, nunca pensó que ella y Fate podrían discutir de tal manera.

-Y si tienes que decirle algo a Vivio, ya lo tienes ¿No?, dile que por fin tendrá el padre que no esperaba tener…- eso fue todo, Nanoha dio lentamente unos pasos hacia atrás, miraba a Fate como sino la conociera, reconociendo por fin el dolor en sus palabras, ya era muy tarde.

Nanoha salió corriendo, llorando, dejando a Fate atrás. Fate a pesar de haber tratado de esa forma a Nanoha no se inmuto, entro a su oficina y lloro también con amargura, ya no había nada, por eso no trataba de luchar, y Nanoha tenía razón, Vivio era el único motivo de seguir aun en la sección seis, pero no tenía porque seguir con Nanoha.

Nanoha se encontró a Yuuno, y aunque no fueran los brazos de él en los que quería estar, se aferro a él, estaba muy confundida, Fate ya no estaría a su lado nuevamente, se había rendido, como ella, tal vez era su culpa, toda fe había terminado de morir.

Fate paso el resto del día en su oficina sin siquiera salir a comer, hubo alguien que le ayudo en sus cosas, una nueva persona que había llegado a auxiliar a Fate, ya que Signum andaba en una misión. Elisa Gracia, era una chica muy hermosa, cabellos rubios, de ojos verdes, familiar de la muy conocida Carim Gracia, era ella quien veía a Fate seguido en aquellos días oscuros para ella, y era quien informaba a Hayate, a pesar de que ya no podía hacer mucho por Fate.

Elisa que junto con otras personas habían escuchado la discusión con Nanoha, no pasaban por alto el amor que había entre las dos, no comprendían porque no podían arreglar las cosas, si estaba claro para todos que ellas se amaban, pero si Nanoha no pensaba retractarse de sus acciones, ella podía buscar algo mas, quizá no era el mejor momento, pero Fate se veía tan sola y triste, que quería estar a su lado, consolarla, que al menos le sirviera de algo su compañía y a lo mejor algo podría nacer entre ellas.

-Fate-san, ya son las 9:30 de la noche.

-Pronto terminare, no te preocupes…

-Es que acaso planea terminar los informes de los próximos tres meses que vienen…- le respondió sin hacer mucho caso a Fate.

-Necesito hacer esto…

-Necesita descansar Fate-san…

-Usted no lo comprendería Elisa-san.

-Es por Nanoha-san ¿No es así?- Fate dejo de escribir en los informes en ese instante.

-Elisa-san, por favor…- Fate cerró los ojos recordando todo lo ocurrido sintiendo nuevamente el muy familiar dolor en su pecho.

Elisa miro a Fate, estática tratando de retenerse nuevamente, se veía tan frágil a pesar de ser una gran persona, había dejado de ser la gran Enforcer, pero si pudiera quería recuperar algo de lo que Nanoha había destruido. Se acerco a Fate quedando muy cerca de ella…

-Fate-san…- susurro su nombre cerca de su oído a lo que Fate reacciono de inmediato, haciendo que sus rostros quedaran muy cerca.

-Elisa-sa…- Fate no comprendía muy bien lo que pasaba.

-Fate-san, no tiene que sentir algo por mí para desahogarse, yo no la juzgare como Hayate-san o su madre, tiene derecho de hacer lo que quiera…- sus alientos se mezclaron cuando Elisa hablo y Fate respiraba irregularmente.

-Y-yo…

-Si necesita a alguien, yo estoy aquí…- sin duda esa mujer tenía una brillante forma de seducir, pero aun así Fate no se alejo-…solo tiene que…aceptarme.

Fate sentía como el dolor había abierto una grieta en su corazón, que mas daba si aceptaba a esa mujer, ya había perdido a Nanoha, y desde ese momento ninguna de sus acciones había tenido ningún sentido.

Así que decidió fijarse en ese momento en Elisa, chica rubia, ojos verdes, tenia cierto parecido con Yuuno en ese aspecto, aunque sus ojos eran más claros que los de él, su cabello más radiante y su rostro era tan delicado como el de una muñeca y tenía más "gracia", una bonita figura, y esos labios que la llamaban. A Fate dejo de importarle todo, incluso Nanoha, y Elisa consiguió lo que quería, dejándose llevar por la lujuria y el placer de besar a esa chica, Fate junto sus labios, y desde un comienzo parecía ser algo muy hambriento, Fate atacaba esa chica impacientemente, movían sus labios rápidamente, unos sobre los otros, pero Fate era quien tenía el control, la tomo por los hombros, levantándose abruptamente de su silla, empujando a Elisa haciéndola quedar contra la pared, donde decidió aumentar el contacto, sus caricias eran tan fuertes contra Elisa que no le costó mucho introducirse en su boca, se sentía agradable, placentero, pero no había nada más, Elisa estaba maravillada y se preguntaba ¿Cómo es que Nanoha había rechazado algo como aquello?, Fate acariciaba el cuerpo de Elisa aun sobre la ropa, su cintura, sus piernas y regresaba a sus glúteos y más abajo.

Estuvieron un buen rato entre besos y caricias, hasta que decidieron acabar con eso ya que a pesar de que Fate acariciaba a Elisa, no planeaba ir más a allá.

-Elisa-san…

-Llámame solo Elisa…

-¿Quieres venir conmigo?...

-¿A su habitación?...

-Si…duerme esta noche conmigo…

Notas:

Se supone que en un principio habia planeado que fuera un one-shot, pero ya ven, me parecio buena idea dejar el suspenso ahi. Y como veran no sera tan largo, a lo mejor solo un par de cap más, no soy buena para los fic largos, pero se que hare uno.

En fin, no habia venido mucho por aqui ya que estuve disfrutando de mis vacaciones con mi familia, si, eso me gustaria decir, pero la verdad es que fue una larga semana de trabajo con mi familia, por eso no habia podido escribir mucho, ¿cuanto fue? ¿más de dos semanas?, como sea, tal vez me ausente un par de meses por que ya inicia mi segundo cicli en la u.

Esa era la mala noticia, la buena es que, a pesar de no haber podido escribir mucho, logre escibir este fic, y esoy con el cuarto y ultimo cap de ya saben que fic (si, lo dije y es un hecho, ahora estoy en deuda, por eso no me gustan las tarjetas de credito), ademas de otro proyecto en construccion, esperenlos, proximamente, casi todo lo he llevado a medias pero ahi van saliendo.

Les gusto, no les gusto, comenten igual.