Epílogo

Bahía de Pevensey, Inglaterra. Otoño de 1066

El viento era favorable y arrastraba la tormenta hacia el oeste. El sol se elevaba sobre el horizonte mientras el sonido de la trompeta de batalla anunciaba el nuevo día y una numerosa caballería se reunía en la playa, preparada para la guerra.

A caballo, Haruka estudiaba los montes distantes por donde guiaría a su ejército hacia la victoria. El yelmo le aplastaba la espesa cabellera mientras un trozo más delgado de metal le protegía la nariz. Sus ojos gris acero recorrieron el canal desde donde sus barcos ya habían zarpado hacia Hastings y donde sus normandos se encontrarían con Yaten y los cuatrocientos soldados ahora bajo su comando.

—Parece un día tan bueno como cualquier otro.

Oui —resonó la poderosa afirmación de su caballero más leal, que esperaba a su lado.

—Me alegra que estés aquí —dijo Haruka, mirando directamente hacia la tierra que se desplegaba frente a él como los brazos ávidos de una amante.

—No podría estar en ningún otro lugar más que aquí contigo —Seiya se dio vuelta y le sonrió, sus ojos zafiro bajo el plateado de su yelmo normando.

—Tu bebé está a punto de llegar en estos días —le recordó Haruka.

—Entonces tendremos que acabar rápidamente con el ejército de Zafiro —una sonrisa tan siniestra como los cuidadosos planes de Haruka para tomar Inglaterra iluminó el rostro de Seiya.

Haruka se rió, finalmente giró para mirarlo.

—Eso haremos, mi amigo. Eso haremos.

Al pensar en su guerrera de cabello dorado, el duque se puso serio.

—¿Cómo está ella, Seiya? ¿Cómo está mi querida Serena?

Su severa mirada se suavizó y una gentil sonrisa reemplazó la mueca calculadora de Seiya. A Haruka le pareció que se desplazaba hacia ella, podía ver en la expresión de Seiya cómo sentía su aroma aun allí, entre miles de caballos embarrados y sudorosos.

—Ella es más asombrosa que el mar —dijo Seiya con voz ronca, como si Serena pudiera escuchar su halago—. Es perfectamente hermosa. Mi corazón se detiene cada vez que la miro.

Haruka levantó una ceja sardónicamente.

—Entonces, lo que intentas decir es que la amas —bromeó, pero lo vio tan enamorado que se le entibió el corazón y ya no pudo burlarse.

—La amo más allá de toda razón, Haruka.

Haruka suspiró feliz.

—Es bueno que el corazón ame tan profundamente —dijo el poderoso duque con toda seriedad, luego volvió su mirada anhelante hacia los campos y montes frente a ellos.

—¿Vamos, Seiya?

Oui, mi señor —respondió el joven guerrero, fijando su ávida mirada en dirección a Hastings.

Haruka levantó la mano en una silente señal que ordenaba a sus hombres seguirlo. Y un momento antes de llevar a su caballo a un galope rápido, miró una vez más al hombre que quería como a un hijo. La pasión por la batalla corría tan ferozmente por las venas de Seiya que Haruka casi podía sentirla y su propia mirada oscura reflejó la de él cuando sus ojos se encontraron.

El duque chasqueó las riendas con un poderoso movimiento de las muñecas y el trueno lanzó un eco bajo los cascos de su caballo.

—¡Por Serena! —gritó por encima del hombro levantando su feroz espada normanda hacia el cielo— ¡Que ha estado esperando mi victoria tan ansiosamente como yo esperé la suya!

El viento fustigó el cabello de Haruka y golpeó contra sus mejillas y él levantó el semblante hacia el sol para disfrutarlo mientras cabalgaba. Sonrió al escuchar la profunda y regocijante risa de su más querido amigo detrás de él, la victoria sin duda sería de ellos.

—¿Le hablaste a ella de Hastings antes de decírmelo a mí? ¡Eres un bastardo, Haruka el Conquistador!

FIN


Bueno chicas, muchísimas gracias por acompañarme en este largo camino de aventuras. Aquí llega el final de Seiya y Serena, pero aun nos queda todo un mundo para descubrir con Yaten. Espero que les guste a nueva adaptación.

Cariños a todas!

PD: Aquí les dejo el link de la historia de Yaten "Atrápame Si Puedes" s/8580901/1/Atrapame-Si-Puedes