Los personajes de Gakuen Alice no me pertenecen.

Llegaré a ti.

¿Qué serias capaz de hacer por amor?... "Yo seré feliz, mientras tú lo seas", realmente ¿será cierto?

Prólogo.

- ¿Cómo me pudo hacer esto? - decía una mujer castaña mientras lloraba. La pobre corría cruzando los jardines de la mansión Hyuga, después de lo que había visto, no lo comprendía ¿Por qué lo hiso?, ella lo amaba, tal vez su relación había comenzado mal, pero ella lo había aprendido a amar.

El había comenzado todo… él era el que había insistido para que ambos tuvieran un futuro juntos … entonces … ¿Por qué lo hizo?, ya le había dicho que era inocente, que después de haberse casado, ella siempre le había sido fiel y aunque la situación la acusaba tenía que confiar en ella.

Entonces ¿Dónde quedo todo el amor que él le profesaba antes y después de casarse? Tanta fue su rabia, como para llegar a eso. Pero lo que mas dolía, era que aun así ella aun seguía amándolo.

Sin prestar atención a los llamados del pelinegro, ella salió corriendo de la mansión - ¡Mikan! – se escuchaba a lo lejos … pero sin darse cuenta cruzo la calle sin ver ambos lados …

Solo sintió un duro golpe, por reflejo cubrió su vientre y después todo se volvió oscuro … - ¡Mikan! – escuchaba que la llamaban y gritaban con desesperación … sabía que era la voz de él, la persona que amaba y seguramente amaría por el resto de sus días …

Se espanto al recordar que ella no solo estaba en peligro, también lo estaba el pequeño que llevaba en su vientre – Natsume… - susurro al sentir que unos fuertes brazos la cargaban - ¡Traigan ayuda! – Gritaba el hombre pelinegro sosteniendo a su joven esposa – Perdóname Mikan … lo siento … todo va a estar bien - decía el chico con ojos llorosos …

Llorar ¿para qué? él había causado todo eso, sus celos sin sentido lo o mejor dicho los habían llevado a esto, al ver la sangre regada en el piso junto a su Mikan, le estaba espantado. Por sus estupideces estaba a punto de perder a sus dos más grandes tesoros …

Su hijo y su amada esposa…

. . .

Una mujer castaña era trasladada en camilla al interior del hospital, seguida por un pelinegro que fue detenido cuando su esposa fue ingresada a la sala de urgencias.

¿Por qué todo había acabado así? ¿Por qué tuvo que pasar eso? si Mikan moría, él también lo haría… pensaba y se reprochaba el pelinegro mientras se dejaba caer en una de las bancas de la sala de espera.

Pasaron los minutos y fue cuando vio llegar a Ruka y Hotaru… la pelinegra estaba espantada ¿Cómo lo sabía? bien, pues con solo ver su cara era más que obvio.

- ¿Natsume… como paso? – Pregunto Ruka alterado, ya que habían sido avisados por la hermana menor del pelinegro. Natsume solo permaneció en silencio, pero solo por unos momentos hasta que por fin hablo. – Me vio con Hatsumi – Susurro arrepentido.

Todos abrieron los ojos sorprendidos "¿Cómo pudo?" se repetía el rubio, se supone que el amaba a su esposa… pensaba Ruka, pero regreso a la realidad cuando su esposa le dio una cachetada a su mejor amigo, bueno lo era hasta ese día. Natsume no tuvo tiempo para reaccionar, Ruka estaba impactado, jamás había visto a Hotaru tan enojada, ella pocas veces mostraba sus emociones.

- ¡Eres un maldito! ¿Para esto la llamaste? – Grito Hotaru con rabia, Natsume no dijo nada o más bien no podía defenderse, Ruka permaneció estático en su lugar, no defendió a su "amigo" ya que la mujer de ojos violeta tenía razón.

Todos estaban en silencio, no decían ni hacían nada, era un momento no solo incomodo, también de suspenso y aumento más cuando se presento el doctor.

- Señor Hyuga – Natsume se acerco a él, tenía miedo por lo que pudiera decir y al ver su expresión, no eran buenas noticias - Desearía hablar con usted en privado – bien ahora el pelinegro estaba seguro que las cosas estaban muy graves.

- Yo… prefiero que lo diga aquí – Decía con miedo el pelinegro, además Ruka y Hotaru tenían derecho a saber.

- Esta bien… No hemos podido detener la hemorragia – decía el doctor – ahora es algo momentáneo, lo suficiente para que lo hablé con su esposa.

- ¿Hablar qué? – Contesto el pelinegro con temor… ¿Qué tenía que hablar con Mikan, en un momento así?...

- Su esposa apenas cumplió los siete meses de embarazo, tal vez el niño sobreviva a un parto, sin embargo no podemos salvar su vida, sin dañar a la madre, también si pensamos salvar a la señora Hyuga, no podremos mantener con vida a su hijo, así que… deben elegir. Lo dejare que hable con su esposa.

"¿Qué decía?" pensó Natsume con horror ¿Cómo era posible que lo pusiera a elegir entre su Mikan y su hijo? "Esto tiene que ser una pesadilla" suplico Natsume con los ojos llorosos.

- Debe haber alguna otra manera para que ambos se salven – intervino Hotaru.

- Lo siento mucho. – Dijo el médico resignado – hare todo lo posible, pero no les asegurare nada.

Todos se quedaron callados – Entonces señor Hyuga… ¿Su esposa o hijo? – Repetía el doctor al no tener la respuesta del pelinegro.

- Yo… no puedo dejar morir a mi esposa – dijo Natsume agachando la mirada, Ruka lo vio con confusión y Hotaru con odio. En esos momentos Natsume se sintió el hombre más desgraciado del mundo, con gusto el entregaría su vida con tal de que ellos dos pudieran vivir, la ausencia de su hijo le dejaría un vacío muy grande que difícilmente se podría cubrir, la ausencia de Mikan acabaría con Natsume.

- La vida de la madre es la más importante, sin embargo su esposa ya eligió, ella quiere que salvemos al bebé, es por eso que usted debe entrar allí y convencerla, aunque usted es el que decide, creo que es necesario que lo hablen antes de que actuemos. – Natsume se sorprendió, hablar con Mikan… no se sentía capaz, además ella había elegido salvar al bebé…

Así que sin decir nada, Natsume siguió al doctor hasta la sala de emergencias y por el vidrio pude ver a Mikan, la cual deliraba y enfermeras la atendían.

Como si estuviera ausente, Natsume entro, sin embargo primero le pusieron la bata y guantes (entre otras cosas), vio a la castaña quien estaba pálida, ya no tenía esas mejillas rosadas, ni sus labios eran rosados, mientras tanto Mikan, solo susurraba cosas que el pelinegro no comprendía, se acerco a ella y tomo una de sus manos entre las suyas, Mikan se percato de su presencia, sin embargo en vez de brindarle tranquilidad… fue todo lo contrario.

- No, vete - Susurro casi sin voz – Vete no te quiero ver.

- Mikan… pequeña perdóname, te juro que lo que viste, no es lo que tú piensas… yo… - decía Natsume a punto de llorar, sin embargo la castaña lo detuvo.

- Natsume… solo te pido que cuides de él… has de él una buena persona… quiero que le digas que lo amé mucho y que me perdone por no estar a su lado. Que yo no quería… - Decía Mikan con dificultad, hasta que fue detenida por el pelinegro… él no quería perderla…

- No, no, no, Mikan por favor… lo más importante es que tú estés bien, luego… luego… - el pelinegro se quedo pensativo ¿Cómo podría decirle que después podían tener más hijos…? – Mikan… verás que todo saldrá bien, tú estarás bien, y el bebé también - odiaba mentirle, no quería mentirle… pero decirle que su bebé no vería la luz del día era demasiado cruel.

La castaña, casi sin fuerzas levanto la mano para acariciar la mejilla del pelinegro – Sabes Natsume… aunque no me creas te amé más de lo que puedes imaginar, y te agradezco todo lo que hiciste por mí, sé que no solo es tu culpa… también mía, por haberte mentido desde el principio, pero quiero que sepas que me hiciste muy feliz, cuida mucho de nuestro bebé – no eso no quería oír, ella no se podía ir ¿Qué haría sin ella?

- No Mikan, yo te creo… yo te amo, yo no lo quiero si no estás a mi lado. – Comenzó a llorar el pelinegro, al igual que la castaña - No me lo pidas por favor…

- Entonces… si realmente me amas pide que lo salven a él. No podría seguir viviendo, sabiendo que por mi culpa él… - pero la castaña comenzó a sollozar, ella no podría vivir con la culpa, de haber perdido a su hijo… El pelinegro, trata de de calmarla, pero era su decisión… y aunque su vida se convertía en un infierno de ahora en adelante por su ausencia, lo haría solo por verla tranquila.

- Está bien - Dijo Natsume, sintiendo como algo dentro de él se rompía en mil pedazos... por último beso en los labios a su esposa, rogando que ese no fuera su último beso, ya que aunque estaba consciente de que no sobreviviría, tenía una leve esperanza… o más bien quería tener esperanza..

- ¿Lo amaras? – pronuncio la castaña con temor, el pelinegro mostro una sonrisa melancólica y le contesto…

- Tanto como si los estuviera amando a los dos. – dijo el pelinegro, besando la mano de su Mikan… ella entre lagrimas, sonrió con tristeza y fue lo último que vio de ella antes de que lo sacaran del cuarto… ¿Sería la última vez que la vería con vida? se preguntaba el pelinegro con miedo…

. . .

En la sala de espera, Natsume se encontraba junto al matrimonio Nogi sentados en la banca, estaban en silencio, hasta que llego la familia de Natsume, su madre y hermana quienes trataban de consolarlo, pero no contaban que Hatsumi se presentaría…

- Tal vez necesites una madre para tu hijo, quiero que sepas Nat que yo estoy dispuesta a amarlo como si fuera nuestro… - bien ahora estaba consciente, que la mujer pelinegra que estaba frente a él, no era más que una interesada e insensible que se ocultaba tras esa cara de niña inocente, Hatsumi solo esperaba el momento de lanzarse a él… Nada comparado con su Mikan… había sido un idiota.

- Maldita… jamás pondría a mi hijo en tus manos, lárgate de aquí… lo único que has querido todo este tiempo es acabar con mi matrimonio… largo de aquí, largo de mi vida, no quiero volver a verte jamás. – Natsume estaba desesperado, de la rabia tomo sus cabellos casi arrancárselos… estaba desesperado y lo que más le dolía… era que había caído en el juego de Hatsumi… todo había sido su culpa… se dejo caer al piso mientras lloraba en silencio como un niño. Quería huir, quería despertar de ese sueño, quería morir.

Pasaron las horas y lentamente se calmaba gracias a su madre y a su hermana… Hotaru había jaloneado a Hatsumi hacia la salida, mientras Ruka trataba de que no la golpeara…

Ya cuando solo se encantaban ellos 5 solos… llego el doctor… - Señor Hyuga… Su hijo acaba de nacer… no hubo tantas complicaciones, pero estará en la incubadora por lo menos un mes… o más, pero sobrevivirá – Decía el doctor con calma.

"¿Y Mikan? ¿Qué había pasado con ella?" pensaba el pelinegro con desesperación… - ¿Y mi esposa? – pregunto apenas sin voz…

- La señora Hyuga… - decía el doctor… Natsume no lo podía creer… ¿Por qué? ¿Por qué su Mikan?... por un momento se detuvo el tiempo… su mente se llenaba de todos los recuerdos que tenia de ella… cuando la conoció en aquella fiesta… cuando hizo el trato con Yuka para poder casarse con Mikan… "¿Fue un error?" se preguntaba el pelinegro, si tan solo no la hubiera visto aquel día… si tan solo no hubiera hecho el trato… tal vez no estaría con Mikan, pero al menos ella estaría bien…

Todo había sido su culpa, por su egoísmo.

Continuará.

[N/A]

GRACIAS POR LEER ¿Qué tal? He vuelto a editar los capítulos y a juntar los dos primeros, para que pueda seguir con la historia. Cada vez que leo esto me dan ganas de llorar T.T

Bueno, gracias por leer y cuídense.