Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es SuffocatingUnderWordsOfSorro w, yo sólo traduzco.

¿Les he dicho que tengo la mejor beta del mundo? Bueno, pues así es. Isa, muchísimas gracias bonita.


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Capítulo 24: ¡¿Disculpe?!

Sentí que ella tardaba años en explicarme por qué me estaba felicitando. Miré el monitor pero no pude descifrar nada aparte de las líneas deformadas.

—¿Puedes ver esto? —La doctora Hendry señaló una figura con forma de pelota en la pantalla.

—Sí. —Entrecerré los ojos para hallarle sentido a lo que estaba viendo.

—Bueno, ése es tu hijo. —Sonrió.

—Oh. —Mi visión se hizo borrosa y un nudo apareció en mi garganta.

—¿Estás bien? —Edward acarició mi mano y le dio un beso. Asentí y limpié las lágrimas que había dejado caer.

—Solo un poco abrumada —susurré.

—Pues prepárate. —Edward apretó mi mano y regresó la vista al monitor; la sonrisa nunca dejó su rostro.

—Y aquí está tu otro hijo. —Giré la cabeza de golpe para ver la pequeña figura que señalaba la doctora Hendry.

—Gemelos —jadeé y me tapé la boca.

—No, trillizos.

—¿Disculpe? —¡¿Es que acaso mis oídos me engañaba, o ella acababa de decir trillizos?!

—Dije que no vas a tener gemelos, sino trillizos. Ésa es tu hija. —La doctora Hendry me sonrió y yo ya no pude detener las lágrimas que caían por mi cara.

—Amor… —Edward limpió mis lágrimas y me besó la mejilla.

—Creí que habías dicho que las posibilidades eran como una en un millón —susurré. Me miró con preocupación.

—¿Podría darnos un minuto, por favor?

—Claro —la doctora Hendry asintió y salió de la habitación en silencio.

—Bella, ¿estás bien con esto? —Acunó mi rostro, limpiando gentilmente las lágrimas de mis húmedas mejillas.

—Solo estoy un poco sorprendida. No creo que pueda cuidar tres bebés, Edward, además de las niñas. —Podía sentir cómo las lágrimas se acumulaban y caían por mis mejillas de nuevo.

—No pasa nada, amor, nos las arreglaremos. Nuestros amigos nos ayudarán, ya puedo verlos; Alice los vestirá, Jasper los tranquilizará cuando estén enojados, Rose los llevará a jugar con Archie y Emmett será su animador. —Solté una carcajada estrangulada.

—Supongo.

—Entonces, ¿ya estás bien? —Asentí. Edward sonrió brillantemente y me besó—. Te amo, lo sabes, ¿verdad? —Asentí de nuevo y lo besé.

—Lo sé —susurré. Me sonrió y mi corazón se saltó un latido.

—Iré por la doctora Hendry. —Besó mi frente y salió para buscarla.

Solté un pesado suspiro intentando estabilizar mi respiración. Tres bebés, cinco niños en total; esto iba a ser un trabajo duro. Pero luego pensé en dos preciosos niños y una niñita y no pude detener la sonrisa tonta que se extendió en mi cara. Edward regresó con la doctora Hendry y se sentó a mi lado, tomando mi mano.

—Echemos un mejor vistazo a esos niños y luego les imprimiré unas cuantas fotos. —Agarró de nuevo la barra poniéndola en mi estómago. La enredada imagen regresó de nuevo y ella señaló las manitas, pies, piernas, brazos y cabezas. Era increíble, no podía creer que tenía tres personitas creciendo dentro de mí.

Limpié el gel de mi estómago y me bajé de la cama. La doctora Hendry me pasó las fotos del ultrasonido. Las miramos y después las guardé en mi bolso.

—Si tienes alguna pregunta no dudes en llamar al hospital o a tu partera. Probablemente ya sabrás esto, pero es muy probable que se te adelante el parto así que por favor toma las cosas con calma a partir de ahora, no queremos que hagas nada que desencadene un innecesario parto antes de tiempo. —Asentí y luego le dimos las gracias antes de irnos.

—Me voy a tomar el resto del día libre, el doctor Watson entenderá.

—De acuerdo. —De todas formas no me quería ir sola a casa.

Tuvimos que manejar cada uno en su carro, Edward me siguió de cerca todo el camino. Los padres de Edward seguían afuera con las niñas así que todavía no teníamos que lidiar con ellos. Lo primero que hice al llegar a casa fue poner la tetera y prepararme una taza caliente de té. Me senté en la mesa, con bebida en mano y mirando al vacío.

—Por favor, di algo —me pidió Edward.

—Creo que apenas estoy asimilando las noticias. Solo estoy abrumada. Tres niños, Edward. —Podía escuchar el pánico en mi voz.

—Lo sé, pero lo enfrentaremos. Como dije antes, todos nos ayudarán y tú serás una madre fantástica. —Acarició suavemente mis hombros.

—Supongo. —Tomé un trago de mi bebida y cerré los ojos—. Creo que iré a acostarme un rato.

—Claro. —Me escoltó a la habitación y se acostó junto a mí. Nos tapó con el edredón y me tarareó suavemente. Mis parpados se sentían pesados y me quedé dormida no mucho después.

Me desperté por el sonido de las niñas riéndose. Me di la vuelta y estiré mis miembros engarrotados, soltando un gemido. Me quedé acostada hasta que estuve completamente despierta, luego de malas caminé hasta la sala. Las niñas estaban jugando manotazo con Carlisle y Edward en el piso.

—¡Manotazo! —gritó Carlisle, golpeando con la mano la pila de cartas en el piso antes de que Lilly pudiera hacerlo.

—Eres muy rápido —se quejó Lilly haciendo un puchero.

—Bien. —Carlisle se rió entre dientes y compartió la baraja con Lilly. Ella le sonrió alegremente y le dio un beso en la mejilla.

Los dejé que terminaran su juego y seguí el asombroso olor que provenía de la cocina. Esme estaba de pie frente a la estufa cocinando algo en unas cacerolas.

—Lo que sea que estés haciendo huele delicioso. —Esme se giró sonriendo.

—Oh, es una vieja receta familiar para lasaña. ¿Quieres ayudarme? —me ofreció.

—Claro, pero no quiero arruinar nada.

—No seas tonta —se rió y me pasó el plato—. Puedes poner las capas de lasaña por mí. Carne, lasaña, salsa blanca y repite. Luego lo cubres con un poco de queso cheddar y mozzarella. —Asentí y seguí sus instrucciones.

—¿Y qué es lo especial de esta receta? —pregunté con curiosidad.

—Pues tiene algunos ingredientes extras, sal de ajo y mi salsa de tomate especial, te lo enseñaré en otra ocasión. —Me dio un suave golpe en el hombro y se tocó la nariz.

Bromeamos un poco mientras yo llenaba el plato y ella hacía mantequilla para el pan de ajo. Pusimos la lasaña en el horno y envolvimos el pan de ajo en aluminio, listo para meterlo también. Pusimos la mesa y les dijimos a todos que vinieran a cenar. Carlisle trajo la lasaña.

—Ri-co. —Vaila y Lilly se frotaron el estómago y se lamieron los labios, mirando la humeante lasaña con los ojos bien abiertos.

Edward les sirvió un poco de lasaña y les dio pan de ajo para que comieran mientras esperaban a que se enfriara. Comí un poco de lasaña y gemí de placer.

—Está buenísimo, Esme, definitivamente la mejor lasaña que he probado en mi vida. Tendrás que enseñarme a hacerla. —Se sonrojó y agradeció el cumplido.

—Entonces, ¿cómo les fue con el ultrasonido? —preguntó Carlisle. Miré a Edward y una sonrisa tonta apareció en su cara haciéndolo ver adorable. Asentí, dándole permiso para que les dijera.

—Pues todo fue bien, todos están saludables. —Carlisle asintió al igual que Esme, pero yo esperé a que comprendieran lo que había dicho. Carlisle dejó de asentir y miró a Edward.

—¿Todos? —preguntó con el tenedor a mitad del camino hacia su boca.

—Sí. —La sonrisa de Edward se hizo más grande—. Bella va a tener trillizos.

—¡JA! —Carlisle se levantó de su asiento y abrazó a Edward—. Bien hecho, hijo. —Palmeó sus espalda, sonriendo como Edward.

—Oh, felicidades Bella. —Esme palmeó mi mano.

—¿Qué significa trillizos? —preguntó Lilly confundida.

—Trillizos es tres, cielo. Tu mami va a tener tres bebés —le explicó Esme.

—¡Tres bebés! —Lilly se paró en su silla, saltando y haciendo un bailecito de victoria.

—Sí, cariño —me reí y la jalé para que se volviera a sentar.

—¿Todos son niños? —preguntó tranquilamente Vaila desde su asiento.

—No, dos niños y una niña.

—Ella puede jugar con mis muñecas si quiere. —Vaila miró mi estómago y me sonrió.

—Es muy dulce de tu parte. —Sonrió más ante el elogio y siguió comiendo.

Terminamos la cena hablando felizmente sobre decoración para el cuarto de los bebés, todas las cosas nuevas que tendríamos que comprar y, por supuesto, nombres para los bebés. Lilly y Vaila sugirieron unos cuantos nombres "únicos", por decirlo así.

—¿Princesa? —sugirió Lilly muy animada. Intenté no hacer una mueca por el nombre y le dije que lo pensaría.

—¿Por qué no compran un libro de nombres y lo leen en familia? —sugirió Esme.

—Buena idea, gracias mamá.

Terminamos la cena y nos fuimos a la sala. Las niñas se sentaron a ver un programa, mientras nosotros hablábamos con Esme y Carlisle.

—Ahora que recuerdo, mi madre era trilliza. Dicen que el gen se pasa a través de la familia pero puede saltarse generaciones. Entonces, puede que en el futuro hayan muchos más nietos. —Los ojos de Esme se iluminaron.

—Siempre y cuando sea en un muy, muy distante futuro —dijo Edward con seriedad, haciéndonos reír a todos.

—Últimamente hemos estado pensando en comprar una casa cerca, ya que toda la familia está aquí, así podríamos pasar más tiempo con las niñas y nuestros nuevos nietos. También podríamos ayudarte cuando nazcan. ¿Qué opinan de eso? —Esme nos miró con timidez.

—Nos encantaría —le sonreí—. Aceptaré toda la ayuda posible cuando lleguen los trillizos. Este lugar será un caos —me reí pero hice una mueca al pensar en cómo terminaría viéndose la casa.

—¡Oh, qué bien! —Esme apretó la mano de Carlisle y le dio un beso en la mejilla. Eran una pareja tan linda, esperaba que Edward y yo termináramos como ellos.

—Supongo que es mejor que le digamos al resto. ¿Y si los invitamos un rato? —Estuve de acuerdo y Edward se estiró para agarrar el teléfono y marcó el número de Alice.

Veinte minutos después estábamos todos sentados en la sala. Edward había mantenido calladas a las niñas dándoles una barra de chocolate a cada una. Alice estaba sentada en la orilla de su asiento, esperando impacientemente.

—Entonces, ¿para qué nos llamaron? —preguntó directamente.

—Pues Bella tuvo hoy el ultrasonido en el hospital y nos dijeron el sexo del bebé, queríamos decirles. —Edward apretó mi mano y esa sonrisa tonta volvió a aparecer.

—Espero que si es niño le pongan Emmett. —Emmett nos miró mal.

—Sí, vamos a tener un niño…

—Qué bien, así pueden quedarse con la ropa que Archie ya no usa, de verdad no creo que las haya usado toda, le dieron mucha. —Rose se veía ligeramente aliviada.

—Pero quería ir a comprar ropa —se quejó Alice.

—Estoy segura de que podrás ir a comprar ropa porque también voy a tener una niña —sonreí poniendo la mano sobre mi estómago.

—¿Gemelos? —jadeó Alice.

—No, tri, tri, trizos. —Lilly frunció el ceño, pero luego sonrió ante el resultado final, pensando que lo había dicho bien.

—¡Trillizos! —bramó Emmett—. No es justo —bufó y hizo un pequeño puchero.

—Oh, cállate, Em. —Rose lo golpeó.

—Oye. —Se sobó la cabeza—. Nosotros solo tuvimos un bebé y ellos van a tener tres, no es justo. —Se quedó sentado en silencio—. Más les vale que Alice y Jasper no tengan gemelos o trillizos —murmuró por lo bajo.

—Pues hay trillizos en la familia. —Edward le sonrió a Emmett y le guiñó a Jasper.

—Oh, hombre. —Ahora Emmett sí que se veía desanimado—. ¿Podemos tener más, Rose?

—Claro que no. No voy a engordar por ahora —bufó.

—Oh, vamos, Rose, será divertido. —Intentó susurrar la última parte y la miró intentando seducirla, pero todos lo escuchamos.

—¡Niños, Emmett! —Jasper lo regañó y todos los demás nos quejamos.

—Quizás —le susurró en respuesta ella y le dio un beso. Él sonrió como el gato Chesire.

—La próxima vez tendremos cuatrillizos, solo esperen y verán. —Infló el pecho alardeando.

Todos nos soltamos riendo por eso.


Todas dijeron gemelos, pero nada, nos volvieron a sorprender con esos trillizos.

Gracias a Isa por hacer posible esta actualización repentina, ambas estamos trabajando para terminar esta historia lo más pronto posible.

Espero que les haya gustado el capítulo, bienvenidas sean las chicas que acaban de empezar a leer esta historia y también gracias a todas por sus comentarios.