Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es SuffocatingUnderWordsOfSorro w, yo sólo traduzco.

¿Les he dicho que tengo la mejor beta del mundo? Bueno, pues así es. Isa, muchísimas gracias, bonita.


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Capítulo 29: Dum, dum, du, dum

Me puse delante del espejo para verme. Habían pasado cinco años desde que Edward me propuso matrimonio y al fin decidimos que las cosas se habían calmado lo suficiente para casarnos. Alice había entrado por completo en su rol de planeadora de bodas junto con Esme y se habían encargado de todo, ¡desde la iglesia hasta la mantelería!

—Aquí viene la novia con cuarenta pulgadas de cintura, resbalando por la barandilla con la espalda al desnudo —cantaron Lilly, Vaila y Penny al mismo tiempo.

—¡Oigan! No tengo cuarenta pulgadas de cintura —les grité.

—Sabes que solo bromeamos. No pretendíamos ofenderte —habló Vaila con cara de apenada, siempre parecía ser ella la que sentía más culpa de las tres.

—Lo sé.

—Me encanta tu vestido, mami, ¿puedo usarlo cuando me case? —preguntó Penny.

—Claro, P. —Sonrió y se fue con sus hermanas.

Me miré otra vez en el espejo y agité los brazos intentando deshacerme de los nervios mientras movía a un lado mi cuello.

—¿Pies fríos?

Me giré encontrándome a Emmett de pie tras de mí; lo miré preocupada. Abrió sus brazos y me acerqué a ellos. Me abrazó en un abrazo de oso relajándome al instante.

—Todo estará bien. Has estado con Edward por años, ¿cuál es el problema? —Emmett acarició mi espalda intentando consolarme.

—Es solo, ugh, no sé. Todos me verán y me juzgarán, especialmente Lauren —siseé su nombre.

—En primer lugar ni siquiera sé por qué la invitaste.

—Hubiera sido grosero no hacerlo —me defendí.

—De acuerdo, Bells, todo está listo —entró Alice. Tenía cinco meses de embarazo y se veía lista para reventar. Rose la siguió y apuró a las niñas a salirse. Alice, Rose, Lilly y Vaila eran mis damas de honor, y Penny era la niña de las flores. Todas usaban el mismo vestido azul media noche, el de Alice fue alterado para que cupiera su creciente estómago.

Todas salimos al recibidor de la iglesia; sentí que mi estómago se revolvía. Jasper nos estaba esperando con William e Iain. Se veían absolutamente hermosos en sus trajes. Ambos eran los gemelos de Edward: tenían sus ojos verdes, su salvaje cabello color bronce, sonrisa torcida y el encanto. Siempre me decían que serían unos rompecorazones cuando crecieran. Por otro lado, Penny tenía su cabello bronce, mis ojos y, desafortunadamente, mi sonrojo y torpeza.

Carlisle apareció por las puertas y se acercó a mí.

—¿Estás lista? —preguntó.

—Sí —le dije a duras penas.

—No te preocupes —se rió entre dientes.

Le había pedido que me llevara al altar, él había tomado el lugar de Charlie, haciéndome sentir como su hija biológica al igual que Esme. Las niñas estaban platicando juntas; Penny se movía de lado a lado con su canasta con pétalos de flores.

—Bien, nos vemos afuera, Bells.

Rose me lanzó un beso, agarró el brazo de Emmett y empezaron a caminar por el pasillo. Alice hizo lo mismo y luego se fue con Jasper. Lilly y Vaila se fueron juntas y Penny tenía que ir detrás de ellas.

—No lances muchos pétalos, P, ¿de acuerdo?

—Claro mami. —Sonrió con su sonrisa desdentada y se fue saltando detrás de las niñas; los rizos de su cabeza saltaban con ella.

Esperamos en silencio hasta que la música se detuvo y la temida marcha nupcial empezó. Me alisé el vestido y reacomodé mi ramo.

—Empecemos con este show. —Carlisle me sonrió y dio el primer paso.

Giramos en la esquina y mi boca se abrió de golpe. Solo pude agradecerle a Dios por haber usado velo así nadie me podría ver con la boca abierta. Vi delante de mí a Edward, nuestras miradas se encontraron y me olvidé de la habitación llena de gente.

—Mami.

Bajé la vista para encontrarme a Iain saludándome con una enorme sonrisa torcida. Él se había convertido completamente en un niño de mamá. Le regresé el saludo y la multitud hizo "aww". Antes de que me diera cuenta ya habíamos llegado al final del pasillo. Carlisle se giró de frente a mí, levantó mi velo y me besó la mejilla.

—Te quiero como a una hija —susurró en mi oído. Ahogué las lágrimas que amenazaban con arruinar todo el trabajo de Alice.

—Lo sé. —Le regresé la sonrisa y le di un beso.

Subí los dos escalones del altar para llegar junto a Edward. Mantuve mis ojos pegados a los de Edward. Sabía que tenía una sonrisita tonta en mi cara, pero no podía preocuparme por eso ahora.

—Queridos amigos, estamos aquí para celebrar la unión en sagrado matrimonio de Edward Anthony Cullen e Isabella Marie Swan. Si alguien se opone para que no se casen, que hable ahora o calle para siempre.

Esperé conteniendo el aliento, por alguna razón tenía miedo de que Lauren se fuera a oponer. Podía imaginarla saltando de su asiento y gritando "¡Yo me opongo! Edward te amo, te he amado desde el primer día que te vi". Afortunadamente no lo hizo.

—Bien. Isabella Marie Swan, ¿aceptas a Edward Anthony Cullen como tu legitimo esposo, para amarlo y protegerlo de ahora en adelante, en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe?

—Acepto —susurré, sonriéndole tontamente a Edward.

El ministro le repitió la oración a Edward y antes de que terminara, Edward ya había dicho "Acepto".

—Con el poder conferido a mí, yo los declaro marido y mujer. Puedes besar a…

Los labios de Edward estuvieron sobre los míos antes de que el ministro terminara. Jaló mi cuerpo al suyo, aplastándome.

—¡Woohoo! —escuché que Emmett gritaba detrás de nosotros y algunos silbaban.

Nos alejamos riendo. Emmett le dio una palmada en la espalda a Edward. Escondí la cara en su pecho para que nadie pudiera ver mis mejillas encendidas.

—Les presentó al señor y la señora Cullen.

Edward nos giró para quedar de frente a la multitud que ahora aplaudía y nos hizo avanzar por el pasillo.

.

—Todas las mujeres a la pista, la novia está a punto de lanzar el ramo —anunció el DJ.

Miré a todas las mujeres correr frente a mí. Lilly, Vaila y Penny estaban enfrente empujándose.

—Buena suerte —grité.

Me giré, cerré los ojos y lancé el ramo. Escuché gritos mientras las mujeres peleaban entre ellas por el ramo. Me giré para ver quién lo había atrapado.

—¡Mira mami, MIRA! —Penny saltaba sosteniendo mi ramo. Todas las otras bufaron y se fueron a sus lugares dejando a Penny saltar sola, sus rizos saltaban con ella.

—Bien hecho, P. —Le di un beso y me acerqué a mi esposo.

—Hola esposa —susurró en mi oído y me dio un beso.

—Hola esposo —le regresé el saludo y lo besé de lleno en los labios.

—Es el destino, hombre —bramó Emmett, y golpeó a Edward en la espalda, haciéndolo avanzar un poco.

—¿Qué es destino, Emmett? —preguntó Edward rodando los ojos.

—Eso —declaró; estaba señalando a Penny y Archie. Ella le estaba enseñado el ramo que atrapó. Ambos corrieron juntos con las manos agarradas. Ellos habían sido inseparables desde bebés, para el gran disgusto de Edward.

—Es mejor que empieces a ahorrar, el padre de la novia es el que paga la boda —se rió entre dientes.

—Sobre mi cadáver —murmuró Edward.

Me reí entre dientes y lo jalé a la pista para bailar. Nos mecimos fácilmente al ritmo de la lenta música. Recargué la cabeza en su pecho y suspiré.

—Te amo —hablé en su pecho.

—Y yo a ti, amor. Para siempre. —Besó mi cabeza.

...

...

...

—No puedo creer que esto está pasando. Ella es demasiado joven —dijo Edward, sacudiendo la cabeza y con el ceño fruncido.

—Oh, detente. Penny es una adulta y puede tomar sus propias decisiones, además es feliz. —Acomodé su corbata y le di un beso—. Te ves tan guapo como en el día que te conocí.

Sonrió y su ceño fruncido desapareció.

—Supongo —suspiró. —Entonces es mejor que vaya por ella. —Me dio un beso y se fue.

Me senté en la primera fila y miré a Rose y Emmett sentados al otro lado del pasillo. Archie llegó y esperó en el altar, movía la cabeza una y otra vez, pasándose las manos por el cabello.

Podía ver por qué Penny se había enamorado de él. Tenía la musculatura y los ojos azules de Emmett, el cabello rubio de Rose y su atractivo.

La música empezó. Miré a Lilly y Matt, el hermano menor de Archie, caminar por el pasillo seguidos de Vaila y William, luego Hannah, la hija de Alice y Jasper, con mi Iain. Finalmente empezó la marcha nupcial y me giré para ver a mi hija.

Se veía absolutamente preciosa. Su cabello estaba recogido en un moño alto. Había cumplido su palabra del día de mi boda y llevaba mi vestido, que le quedaba a la perfección. Tragué el nudo en mi garganta y le sonreí temblorosamente musitando un "Te amo" cuando pasó junto a mí. Ella sonrió felizmente mirando a Archie.

—Te amo, P. —Edward levantó su velo y le dio un beso.

—También te amo, papá. —Sonrió y se acercó a Archie mientras que Edward venía a sentarse a mi lado.

—Queridos amigos, estamos aquí hoy…

Dejé de lado al ministro y vi a mi hija casarse. Los miraba y veía amor y adoración total; me recordaban mucho a Edward y a mí. Apreté la mano de él con fuerza y dejé caer una lágrima. Ella tenía tan solo veinte años, pero Archie había sido siempre el único para ella, así que sabía que no era algo irracional.

—Nuestra bebita está creciendo —susurró Edward mientras Archie decía sus votos.

—Pero ya tenemos otra en camino. —Edward sonrió y ambos miramos a Vaila, que tenía las manos apoyadas sobre su estómago ligeramente hinchado con una sonrisa en el rostro.

Fin...