Hola mis niñas me alegro que en 1 día esta historia tenga tan buena acogida...

Igual que otras veces: Nada de esto es mío, los personajes perteneces a S. Meyer, yo solo juego con los personajes en mi retorcida mente XD.

Agradezco a Zoe por su Beteo y cariño... Sabes que te quiero.

Enanita de mi alma... le trajiste un regalo a tu Mami de tu viaje? si no te quedas sin capitulo jajajaj

Bueno chicas no las molesto mas y des dejo el nuevo capitulo, aviso tratare de actualizar cada 2 días ok? Ahh no les cuesta nada dejarme sus opiniones. Besos

Capitulo 2

Afrontando.

Una vez estuve lista me dejaron sola en la habitación diciendo que vendrían por mi. Solo podía pensar en lo que me estaba pasando, miles de preguntas llegaron a mi mente, el más serio de todos es si me casaba con el príncipe ¿Qué seria de mí? Viviría de sus constantes abusos, tendría que soportar ver esa mirada de asco y repulsión cada vez que me viera. No me percate en que momento había entrado una doncella hasta que me llamo.

_Saba' Alkair, la están esperando, por favor acompáñeme- dijo estirando su mano para ayudarme a levantar, fue en ese momento cuando vi mi reflejo en el espejo, vestía un hermoso vestido completamente ajustado a mi cuerpo, el corsé estaba cubierto con brillantes blancos los cuales hacían resaltar mas mi figura, la falda era amplia completamente cubierta por encajes, los cuales caían en miles de capas, tenia un tocado alto, el cual tenia una hermosa tiara de diamantes y aguamarinas, la cual nunca había visto antes. De mi cuello pendía un enorme diamante en forma de lágrima, a juego con mis aretes. Era impresionante el cambio que observaba en mí. Mis ojos estaban delineados con negro acentuando mi mirada, en la parte del lagrimal tenia pequeños diamantes, mis manos y brazos estaban adornados con enormes pulseras con diseño de red de flores, terminando en punta en mi dedo mayor. Todo en platino, pero eran tan livianas que no las sentía puestas. En mi vientre portaba una especie de cinturón de plata con su zafiro en la parte delantera, que para nosotros era un símbolo de fertilidad, la doncella ajunto el aba a mi rostro.

Afrontando lo que venia me dispuse a acompañar a la doncella. Salí de mi habitación y nos dirigimos a las habitaciones del jeque, los guardias hicieron reverencia cuando me vieron. En un momento las puertas se abrieron y entre, si no hubiera estado tan asustada creí que habría disfrutado de la vista, solo logre divisar a ShrirKan, el tigre del Jeque que permanecía en una esquina de la habitación. En el centro de esta estaba el jeque en persona, vistiendo un traje en color marfil. Cuando se percato de mi presencia rápidamente despacho a todos los presentes, dejándonos solos.

_Habib, estas realmente hermosa- dijo tomando mis manos y llevándolas a sus labios.

_Su majestad dígame en que puedo servirle- le dije inclinándome, saco el aba de mi rostro y me examino detenidamente.

_Primero mi amor, nunca mas te inclines ante mi, eres una novia hermosa, realmente tu belleza me ha dejado sorprendido, segundo sé que es apresurado pero te he mandado a llamar para cumplir con mi derecho- dijo, realmente no le entendía.

_Su majestad no entiendo- le dije en un acto de valentía.

_Bueno mi amor, es claro, debo contraer matrimonio y este debe ser solo con una virgen de manera que no se cuestione mi descendencia. Es por eso que te he dado el honor de ser mi esposa- dijo a la ves que acariciaba mi rostro. Estaba conmocionada, no podía ser el no podía ser mi futuro esposo, era casi como mi padre.

_discúlpeme alteza pero no lo comprendo ¿yo seré su esposa?- le pregunte.

_Si tú serás mi esposa.

_ ¿Qué hay de mi madre?- le cuestione.

_No te permito que me cuestiones, no estas en posición de hacerlo, pero responderé a tu pregunta, ella seguirá siendo mi doncella, tú me proveerás de un nuevo heredero, no te lo tomes a mal, eres hermosa pero mi corazón tiene dueña. Serás feliz a mi lado Isabella no dejare que nada te lastime, eres muy hermosa- dijo mientras acercaba su rostro a mi, tomo mi cara entre sus manos y me beso, mi primer beso lo recibí del Jeque. En ese momento deje de sentir, solo podía pensar en que nada tenia sentido, quizás esto era una pesadilla y pronto despertaría para darme cuenta de que esto no era real.

_Ahora mi hermosa esposa es momento de contraer nupcias- dijo a la ves que tomaba mi mano, volvía a ajustar el aba y salíamos de la habitación. Llegamos a la que era la cámara del trono, me sorprendió ver a ShrirKan nuevamente ahí, era sabido que el tigre siempre acompañaba a su alteza, así que no debía de extrañarme que nos siguiera.

La ceremonia fue corta, oficiada por uno de los altos miembros de la casa real. Había por lo menos 30 personas viéndonos fijamente, fui obligada a repetir mi parte en árabe. Mi mano fue atada a la de mi futuro esposo con un lazo verde, alrededor de mi muñeca, luego de que él dijo su parte fui soltada. Luego de eso Carlisle beso mi frente y me dedico una mirada llena de pasión, sabia lo que me esperaba. Fui sacada por mi madre hacia otra habitación, la cual estaba llena de mujeres, todas ellas eran muy jóvenes y muy bellas, pero ciertamente yo era la menor. Se me sentó en un mullido cojín y poco a poco fueron entrando diversos platillos, la verdad es que no tenia hambre, nada podía pasar por mi garganta, solo sentía la impotencia de querer llorar, pero no podía hacerlo. Mi madre se acercó a mí nuevamente y me hablo.

_Alteza ¿se encuentra bien?- dijo mi madre haciendo una reverencia.

_Oh madre ¿Por qué me hiciste esto?- le dije incapaz de contener mas las lagrimas.

_Hablaremos con más calma, espera, Retírense- dijo mi madre dirigiéndose a las doncellas que estaban en la habitación, todas salieron de inmediato, dejándonos solas a mi madre y a mi.

_ ¿Por qué lo hiciste? - le pregunte tomándola de la mano.

_Alteza…-comenzó ella

_Dime Bella, soy tu hija- la corte

_Bella, entiende que lo hice porque no tenia opción, no podía decírtelo, debido a que tanto tu vida como la mía estaría en riesgo, además esto es para protegerte.

_ ¿Protegerme?, ¿de que? ¿Quién me quiere hacer daño?

_digamos que la Ex jequesa no esta muy feliz con el divorcio, dijo que caeríamos tu y yo, y esto fue la forma de Carlisle de protegernos, el será un buen esposo, será cariñoso y te amara mucho- dijo mi madre llorando.

_ ¿Amarme has dicho? Su corazón tiene dueña y esa eres tu, solo seré una mas que calentara su lecho, ya no seré la misma- le dije desesperada.

_Ten fe, ocuparas parte en su corazón, te amara y te querrá. Ahora debo marcharme su alteza vendrá por ti, pero primero déjame ayudarte a verte igual de radiante- dijo colocándose de pie y retocando mi cabello y maquillaje- ahora eres una verdadera reina- dijo mientras besaba mi mano y se retiraba, rápidamente me puse de pie e impedí su salida.

_Quédate, no me dejes sola- le pedí.

_Bella debo irme, ahora vendrá su alteza, debes estar tranquila, será buen y gentil contigo, sabe como tratar a una virgen, no te resistas a él, es su derecho, entiende que es por tu bien- dijo mi madre.

Sabia que le dolía, es decir ¿Cómo entregas a tu verdadero amor a otra? Mas aun cuando esa otra es tu hija, me consolaba el hecho de que el me tocaría lo menos posible, de esa manera mi madre no saldría tan lastimada. No me percate cuando Carlisle llego, solo lo hice cuando escuche el ronroneo de ShrirKan, rápidamente me puse de pie e hice una profunda reverencia.

_Habib, estas hermosa, acompáñame- pidió mientras estiraba su mano, tome su mano y lo seguí a una nueva habitación la cual no había visto nunca, había una enorme cama con postes labrados.

Me dejo en el centro de la habitación, ShrirKan se quedo fuera, y se volvió cerrar la puerta, luego regreso a mi lado y beso mi boca, era un beso demandante, rápidamente su lengua lucho por entrar en mi boca, sus manos se movieron ávidas por mi cuerpo, desde mis hombros hasta mis caderas, con sus pulgares rosaba los costados de mis senos, un suave gemido escapo de mis labios cuando presiono su cuerpo contra el mio y note su excitación. Dio un paso hacia atrás y me contemplo.

_Esta noche te hare mía mi niña, serás mía para siempre ahora date vuelta- dijo ayudando a girarme, lentamente desabrocho el cinturón de plata y beso el zafiro, lo dejo en una mesita auxiliar. Después comenzó a sacar las peinetas de mi cabello, saco mi tiara, mis pulseras y las dejo junto a el cinturón, comenzó a desabrochar mi corcel, cada broche que cedía bajo sus dedos era una caricia para mi, era dulce y tierno, dejo una línea de besos en mi columna a medida que sacaba mi corcel, luego quito el seguro de mi falda, dejándola caer al suelo, dejándome solamente en ropa interior de seda. Me hizo girarme y me contemplo de arriba a bajo, era como si estuviera catando la mercancía y aunque suene irreal me gusto lo que reflejaron sus ojos.

_Recuéstate Habib- dijo con voz cargada de sensualidad, así lo hice me recosté en la cama viendo como él se despojaba de sus ropas hasta quedar solo en bóxer, cabe señalar que mi esposo tenia un cuerpo de infarto, sus músculos eran muy definidos, amplio pecho, brazos fuertes, no tenia vellos en el pecho salvo los que bajaba desde su ombligo hasta abajo, luego se subió a la cama conmigo, comenzó a besarme de forma apasionada, mientras mis manos avariciosas recorrían su firme espalda.

_Eres hermosa mi niña, no temas- dijo mientras depositaba un beso en mi mejilla, poco a poco bajo sus labios a mi cuello, siguió por mi clavícula, donde comenzó a pasar su lengua, lejos de repulsarme la situación estaba sumamente excitada, bajo hasta el valle de mis pechos mordiendo lo que se escapaba de mi sostén, paso su mano en mi espalda y con un fluido movimiento desabrocho mi sostén, jalándolo por la parte de adelante, en un momento trate de cubrirme era la primera vez que alguien me veía sin ropa, me moría de vergüenza, mi cuerpo no podía llegar a compararse con el de la Sra. Elizabeth. El noto mi incomodidad a la ves que aprisionaba con sus manos, las mías que intentaban inútilmente cubrirme.

_Amor, eres lo mas exquisito que he visto, te deseo, no ocultes tu cuerpo, si fuera por mi no te vestiría nunca mas- dijo a la vez tomaba uno de mis pezones en sus labios y comenzaba a succionar como un bebe habido de ser alimentado, su lengua trabajaba mi cumbre hasta convertirla en un duro botón, con su otra mano acariciaba mi otro pecho, que demandaba de atención. Los gemidos que salían de mis labios eran irreales, suspiraba su nombre, sentía un calor creciendo en mi vientre, clamando por ser apagado.

Siguió bajando con sus labios por mi vientre hasta mi ombligo, donde su lengua recorrió su forma, con sus manos saco mis bragas deslizándolas lentamente por mis piernas, en algo que encontraba totalmente inesperado las llevo a su nariz, inhalando profundamente, fue lo mas erótico que he visto en mi vida.

Un segundo después tenia sus manos puestas en mi centro, me miro y sus ojos me asustaron estaba levemente obscurecidos por el deseo, no se lo que buscaba en mis ojos pero creo que lo encontró cuando bajo su rostro a mi centro donde comenzó a lamer mi intimidad, se sentía exquisitamente bien. No podía pensar en nada más que en sus labios sobre mí, sentí como el fuego crecía más y más en mí, me sentía al borde de un abismo, lista para saltar.

_Ateza por favor- me las arregle para decirle. Saco su rostro de mi cuerpo y me miro fijamente.

_Nunca mas me dirás alteza dime Carlisle- dijo pasando sus dedos por mi centro.

_Carlisle por favor- le suplique, no paraba de retorcerme necesitaba liberarme, fue ahí cuando sentí que sus dientes jalaban mi clítoris lo que me llevo directo al paraíso. Lentamente lo sentí subir hacia mi, se había despojado se sus bóxer, lo sentí posicionarse en mi entrada.

_ ¿Te gusto pequeña?- pregunto junto a mis labios.

_Si Carlisle me encanto- le dije rosando mis labios con los suyos.

_Ahora entrare en ti, sentirás un poco de dolor, pero pasara, te hare sentir mucho mejor dentro de poco- dijo mientras empujaba su miembro dentro mio.

_Alá me proteja me vas a volver loco, eres demasiado estrecha- dijo empujando mas adentro, en un momento dejo de moverse- ¿confías en mi Habib?- pregunto viéndome fijamente.

_con mi vida- le respondí entre jadeos. Y lo sentí, sentí como dejaba de ser niña y me volvía mujer su mujer. El dolor era insoportable, quería empujarlo y sacarlo de mi, pero él no me lo permitió.

_Tranquila, ya pasara, hare que desaparezca- dijo mientras besaba mis labios.

Poco a poco deje de sentir dolor, se transformo en una sensación placentera, de un momento a otro lo quería mas profundo, para darle a entender mi sentir.

_Te dije que pasaría- dijo Carlisle, comenzó a pujar mas dentro mio sus movimientos eran pausados, pero yo quería mas quería todo, me las arregle para girarnos quedando yo sobre el.

_Pero si mi tigresita esta ansiosa- dijo Carlisle a la vez que tomaba mis pechos en sus manos, comencé a cabalgarlo, la sensación de tenerlo dentro se intensifico, sabia que estaba cerca de volver a experimentar ese maravilloso clímax.

Mis movimientos fueron más frenéticos, Carlisle levantaba sus caderas en cada encuentro. No podía para de gemir, pero no era la única.

_Por Alá Habib sigue así, no aguanto mas- dijo Carlisle a la vez que tomaba mis caderas para marcar el ritmo que él quería.

_Si, ahí mas, ya casi- conseguí decir, en ese momento me golpeo un poderoso orgasmo, alcance el clímax junto a mi jeque, mi dueño, podía sentir como su simiente me llenaba. Me recosté en su pecho, aun con el adentro, mientras trataba de encontrar mi voz y respiración.

_ ¿te gusto mi amor?- pregunto Carlisle mientras acariciaba mi espalda.

_Si mi amor- le dije. Carlisle nos giro y yo me acomode descansando mi cabeza en su pecho a la vez que el me rodeaba con su brazo.

_Ahora tu eres mi reina y te amare y venerare como tal- dijo mientras caía en la inconciencia, en un sueño donde me sentía muy querida, poco a poco me estaba enamorando de mi esposo.

A la mañana siguiente desperté envuelta en los brazos de mi esposo, podía sentir su erección matutina en mi trasero. Lentamente me gire y bese sus labios. Vi sus parpados moverse y el me dio los buenos días con una bella sonrisa.

_Buenos días mi amor- dijo mientras se estiraba para alcanzar mis labios. Me acerque a él y lo bese.

_Ahora si son buenos días- le dije.

_ ¿Qué te apetece hacer hoy?- me pregunto mientras sus manos recorrían mi espalda.

_ ¿Qué piensas de pasar el día en cama?- le pregunte. Mientras me estiraba como una gata, solo me faltaba ronronear.

_ eso es algo que nunca he hecho, creo que seria buena idea, pero primero vendrán a buscar las sabanas y harán nuestra habitación, por lo que creo que seria bueno que tomáramos un baño antes de desayunar.

No había pensado que era parte de la tradición el ver la muestra de mi virginidad perdida.

_Esta bien- le dije mientras trataba de levantarme.

_Oh no señorita yo la llevare- dijo mientras me tomaba en brazos, ambos estábamos desnudos y podía ver lo fornido de sus brazos. Me acurruque en sus brazos y deje que me llevara al cuarto de baño. Este ya estaba preparado sabia que las doncellas lo habían hecho, entre ellas mamá, no había pensado en ella ¿Qué pensaría de mi?, ¿Cuánto daño le había causado a mi madre? Carlisle debió haber notado mi malestar ya que me dejo sobre uno de los sillones.

_ ¿Qué sucede Amor?

_Nada, no te preocupes.

_Habib sabes que no debes ocultarme nada- dijo mientras tomaba mi rostro entre sus manos.

_Pensaba en Mamá.

_ ¿Qué pasa con ella?- me pregunto confundido.

_ Que ella te ama y esto la debe estar destruyendo por dentro- le dije mientras una traicionera lágrima corría por mi rostro, Carlisle se apresuró a secarla con sus manos.

_Amor ella sabia lo que sucedería, si no eras tu seria otra, no podía casarme con ella porque era sabido que es una de mis doncellas, pero en verdad la amo, pero a ti también.- dijo mientras me besaba. No podía pensar en nada cuando me besaba. Lentamente me tomo en sus brazos y nos metió en la enorme bañera de mármol. El agua se sentía deliciosa, no pude reprimir un gemido.

_ ¿Te gusta como se siente el agua? - me pregunto

_Si mi amor, esta deliciosa- dije mientras me acercaba mas a él.

_Parece que mi tigresa esta ansiosa- dijo Carlisle mientras me acomodaba sobre el, me puse a horcadas sobre el sintiendo como poco a poco entraba en mi.

_Ah Carlisle, se siente tan bien- le dije mientras me movía sobre su eje

_Te quiero Isabella- dijo mientras tomaba mi rostro y me besaba.

_Yo también te quiero Carlisle.

Sentí como se formaba en mi vientre esa placentera sensación, podían escuchar los gemidos de mi esposo, él decía mi nombre.

_Isabella, si sigue

_Oh, así mas quiero mas- él puso sus manos en mi espalda colocándose de cunclillas logrando hacer mas profundo en encuentro. Logramos juntos el tan ansiado orgasmo.

Terminamos nuestro baño entre miradas y risas cómplices, la verdad es que me sentía muy feliz, salimos vestidos únicamente con nuestros albornoces y nos dirigimos a la terraza donde estaban sirviendo el desayuno. Nos sentamos sobre mullidas alfombras y suaves cojines, nos dimos fruta en la boca del otro. Estaba tan feliz, no había nada que lograra opacar mi felicidad, o eso pensaba hasta que entro mi madre, con una bandeja con jugos.

_Buenos días altezas- dijo mi madre sin mirarnos.

_Buenos días Esme- dijo Carlisle.

_Buenos días Mamá- le dije, ella me miro y me dio una sonrisa, no me era grato que mi madre me sirviera. Ella era mi madre después de todo.

_ ¿nos pueden disculpar un momento?- les dije a las doncellas pidiéndoles cortésmente que nos dieran privacidad.

_ Carlisle deseo pedirte algo- le dije tomando su mano.

_pídeme las estrellas y te las daré- dijo a la ves que besaba mi cuello.

_ ¿puede mi madre dejar de ser sirvienta?, no quiero que ella me sirva es mi madre, por favor- le pedí.

_si es lo que quieres, se hará- dijo mientras golpeaba sus palmas, en ese momento entraron las doncellas entre ellas mi madre.

_Esmeralda, desde este momento dejas de ser sirvienta, tu única preocupación será estar con mi esposa, mas no atenderla, después de todo eres su madre- dijo Carlisle.

_Gracias alteza- dijo mamá

_Gracias Carlisle- le dije.

_Ahora siéntate a desayunar con nosotros- pidió mi esposo a mamá, ella rápidamente se puso a mi lado y tomo una de mis manos, cuando se retiraron las doncellas Carlisle hablo.

_ ¿Cómo estas Esme?

_Muy bien alteza, feliz de ver a mi hija feliz.

_Eso me agrada- era un momento muy tenso así que trate de aligerar el ambiente.

_Mamá que te parece si me ayudas a vestirme.

_Si a su alteza no le molesta- dijo mamá mirando a Carlisle.

_No por mi no hay problema, quiero ver a mis amores listas y bien arregladas- dijo mientras se ponía de pie, se acercó a mi y me beso, después se acercó a mamá y la beso en los labios. Poco después de que Carlisle abandonara la habitación mamá se acercó a hablarme.

_ ¿Cómo te encuentras cariño?

_Muy bien mamá, la verdadera pregunta es ¿Cómo te encuentras tu con esta situación?

_la verdad Bella es que no estoy triste, ni dolida, estoy feliz, por primera vez en mi vida tengo una hermosa familia- no comprendía a que se refería y al parecer ella noto mi desconcierto ya que se apresuró a aclararse - Bella, yo amo a Carlisle, pero él nunca podría ser mio, es tu esposo y yo respeto eso, aun así sé que él es capaz de amarnos a ambas y con eso me basta.

_Eres la mejor mujer que conozco, si en un futuro llego a ser madre espero ser la mitad de lo que eres tu- le dije mientras la abrazaba.

_ahora pongámonos en movimiento, es hora de vestir a la jequesa para que conozca a su pueblo, hoy es la presentación, no te preocupes será breve sé que deseas descansar.

Me vistieron con un traje lila, el cual caída desde mi hombro, en un corte que dejaba al descubierto mi hombro derecho. Era amplio y de seda, pero aun así cada vez que caminaba se ajustaba a mi figura, se suponía que por tradición debía usar el aba todo el tiempo, pero los tiempos habían cambiado y ya no estaría cubierta todo el día.

Salí de la habitación en dirección a la cámara del trono, sabiendo que ahí estaría Carlisle para la presentación al pueblo, Shirkan estaba ahí, cuando me vio entrar rápidamente se levanto y troto hasta donde estaba, no negare que no me sentí asustada, era un tigre de mas de 200 kilos, el cual solo se alimentaba de carne, ¿Quién en su sano juicio me culparía por asustarme? Llego a mi lado y cuando pensé lo peor se sentó en sus patas traseras y lamio mi mano, su lengua era sumamente áspera, cuando estaba preparada para perder mi brazo comenzó a ronronear. Me quede de piedra en eso escuche a mi esposo.

_Shirkan- el tigre no lo miro, le dedico un rugido. Carlisle se acercó a nosotros y toco la cara del tigre.

_ ¿Qué haces Shirkan? Ella es mía- le dijo mientras acariciaba sus orejas. El animal solo ronroneaba - Shirkan estas asustando a mi esposa- dijo Carlisle hablando con el tigre - Tranquila Habib él no te dañara, lo que me extraña es que te quiera, nunca se ha portado así con ninguna de mis doncellas y tampoco con Elisabeth, creo que debería estar celoso- dijo mientras me dedicaba una sonrisa cómplice.

_Mi señor yo creo que si debería sentirse celoso, este es el tigre mas lindo que he visto en mi vida- dije mientras acariciaba al tigre, quien se comenzó a restregar en mis piernas como si fuera un gatito.

_Shirkan Fuera- dijo Carlisle mientras tomaba mi cintura y me pegaba a su cuerpo- es extraño lo que provocas en mí, estuve en tu cuerpo hace poco más de una hora y muero por sentirte nuevamente.

_Primero debemos hacer la presentación mi señor ya después podemos volver a nuestra habitación, recuerde que estaríamos todo el día en cama- le susurre en el oído.

_Maldición Habib serás mi perdición- dijo mientras me besaba, sabia que era poco frecuente ver demostraciones de amor entre la realeza, es mas yo nunca había visto a mi esposo ser así con su ex-esposa, eso me hacia sentir especial. Estábamos en nuestra burbuja personal, en la cual mi esposo tocaba mi cuerpo sin consideración, cuando escuchamos a alguien aclararse la garganta.

_Alteza, tiene una llamada desde América- dijo uno de los guardaespaldas de mi esposo.

_Gracias Félix la tomare en mi despacho, ¿me acompañas mi amor?- me pregunto.

_Lo que tú digas- le dije mientras tomaba su mano y caminábamos hacia su despacho, nunca había estado ahí, pero todo reflejaba opulencia, grandes estanterías llenas de libros, sillones blancos de cuero, de espalda a la gran ventana estaba su escritorio.

Me dejo sentada sobre su escritorio, mientras besaba mi cuello y cogía el teléfono.

_ ¿Diga?- dijo mientras besaba mi hombro expuesto.

_Hola, Edward, hijo ¿Cómo estas?- no prestaba mucha atención a su llamada, no lo culpo yo había metido mis manos bajo su túnica tocando su abdomen.

_ ¿Vuelves al palacio?... ¿Qué hay de tus estudios?... de acuerdo, en un mes- dijo cortando la comunicación. Su semblante había cambiado, estaba serio y se notaba que algo le preocupaba

_Isabella, Edward vuelve a palacio - me dijo viéndome a los ojos fijamente.