Saludos a todos aquí Mariel Kaioh con un nuevo emprendimiento ficsistico (?) Se que habrá algunos que ya han leído "adorable pecadora", Pues en ésta historia nuestra querida Michiru, ya un poco más adulta emprende nuevamente su plan de conquista hacia la tan preciada rubia. No será igual la historia. Mas bien lo único similar será que la pobre Michi tendrá que intentar ganarse el corazón de su preciado viento. ésta historia surgió una tarde cuando estábamos con mi amorcis conversando y comencé a reírme de pensar en algunas cosillas. Así que Gracias a mi des-concentración y a mi novia surgió esto.

Espero que les guste. Y sino igualmente gracias por leer aunque sea esto XD


Prólogo

Conociéndote

-¡Definitivamente vas a morir! - dijo la rubia de coletas asustada - si no te haces controlar esa gripe, que quizás ya sea neumonía ¡puedes morir Michiru!

-Ndo, estoy biend - responde la peli verde poco convincente con la nariz tapada - se me irá end unos días.

-Deberías ir al medico - insistió la rubia -

-¡Ndo quiero! mi doctora esta de vacaciones, no quiero ir a otra. -

-Pero podrías ir a la mía, es muy amable y muy atenta, de verdad y además guapa - empezó a decir haciendo pucheros - no quiero que mueras eres mi mejor amiga y no sé que haría sin ti - comenzó a sollozar - ¡No quiero que mueras Michi! ¡No quiero! ¡No quiero!

-Ya, ya ya - dice cansada del lloriqueo de la ojiazul - iré a ver a tu doctora, con tal de que no sigas fastidiando así - dijo llevándose una mano a la frente, la rubia intento parar su llanto y abrazo a su aguamarina.


Aquella tarde ingresaron juntas a la clínica. Michiru se registró, pasó al pasillo donde esperaría a que la atendieran y tomó asiento.
Sostenía en sus manos el papel de la cita. Y lo observaba una y otra y otra vez... le llamaba la atención el Nombre.

-Tenoh Haruka - susurró - Que bonito nombre.

-¿Qué? - preguntó la rubia -

-¿Eh? -

-¿Qué has dicho?-

-Nada - rió nerviosamente

-Michiru, ni siquiera cuando estas enferma dejas de pensar en esas cosas - la regañó la rubia -

-¿Qué? Ndo sé de que estás habladndo – dijo haciéndose la desentendida. Serena la observo con el ceño fruncido.

-¿Kaioh Michiru?- llamó la secretaría, ella levantó la mano y huyó rápidamente dejando a la rubia con las palabras en la boca - Por aquí por favor – indicó señalándole la puerta - tome asiento, la doctora Tenoh vendrá en un instante - dijo señalándole la camilla -

-Gdacias - dijo antes de volver a sonarse la nariz. Suspiró antes de dejar caer sus manos en la camilla para echarse hacia atrás.

La secretaria dejó el cuarto y se quedó sola en el consultorio

-No sé cómo Serena me convence de estas cosas - pensó. Lanzó un hondo suspiro seguido de una pequeña tos.- ah voy a morir - dijo sin darse cuenta.

-Tranquila, no creo que sea para tanto - dijo alguien desde la otra sala. Una voz gruesa, encantadora y... ¿Sensual? Volvió la vista hacia el lado de la puerta y la vio aparecer, fue como si ese momento se hubiese dado en cámara lenta.

La deidad rubia pasó los dedos entre sus cabellos y ladeo la cabeza al verla, el dorado reflejaba y contrastaba a la vez con el verde de sus ojos. O era una alucinación o se encontraba frente a la mujer mas bella que había visto en su vida. La bata entreabierta dejaba ver bien su silueta debajo de la camisa blanca que traía.

Fue como si una luz abrumadora la rodeara, y los ángeles tocaran una melodía ensordecedoramente bella. Y quizás a causa de la fiebre podía verla con destellos a su alrededor. La rubia estaba parada frente a ella con el estetoscopio colgado a su cuello y la mano izquierda guardada en el bolsillo de la bata.

-¿Cómo te sientes? - le preguntó acercándose a ella.

-Masd o menos - respondió la peli verde con sinceridad - hace udna semana que esdtoy cond este resdfrio - Definitivamente quería que la tierra la tragase, si había una forma poco sexy de conocer a una persona era seguramente en el estado en el que ella se encontraba.

-Bien, veamos como estas – dijo la rubia acercándose a ella mientras se colocaba el estetoscopio.

-¿Debo quitadme la ropa? - preguntó ruborizada. La rubia rio. -

-No te preocupes, no es necesario.-

La doctora le levanto un poco la blusa y puso el estetoscopio en su espalda. El frío la hizo sobresaltarse pero en seguida se le pasó.

-Respira profundo - la joven obedeció. – Ahora toce - acató nuevamente la orden - Bien, veamos adelante - la aguamarina se sobresaltó. La rubia volvió a meter sus manos por debajo de su blusa. Su corazón comenzó a acelerarse al igual que su respiración.

-Calma, no tienes por qué ponerte nerviosa – la tranquilizó con una encantadora sonrisa -

"¡Dios! si no me encontrara en ese estado, ¿Que haría? ¿Abalanzarme sobre ella? Quizás" pensó la joven de ojos azules.

-Respira profundo - volvió a obedecer. La rubia colocaba su cabeza cercana a la de ella, Michiru podía sentir su respiración cercana, su cálido aliento acariciaba sus senos mientras el estetoscopio revisaba su pecho mudándose de sitio a otro provocando destellos cosquilleantes en todo su cuerpo.

De repente. Se llevó la mano a la nariz.

-¿Estás bien? - preguntó preocupada.- Michiru asintió intentando sonreír -

-Oh ¡Estas sangrando! – Se alarmó la doctora preocupada - lella hizo una seña con su mano libre para que no se preocupara. - Vamos, levanta a cabeza.

-La rubia buscó algodón y luego de limpiarle se lo colocó en los orificios nasales. -

"Genial" pensó Michiru "esto es lo que me faltaba para ser la mujer mas atractiva del planeta. Malditas hormonas."

-Coloca tu cabeza hacia atrás - indicó ayudándola a hacerlo - eso. Tranquila que debe ser una pequeña alza de presión -

Luego de unos instantes el sangrado se detiene. Haruka le quita los tapones de la nariz y comienza a examinarla nuevamente.

-No estas muy acostumbrada a las consultas médicas ¿verdad? - Michiru respondió con una sonrisa, estaba acostumbrada por supuesto que si, su salud era bastante frágil. Pero a decir verdad nunca se había encontrado con una doctora como la que tenía en frente. Su medico de cabecera la había atendido desde los 6 años. Y era la mujer menos atractiva del mundo, un tanto amargada y tenía aspecto de abuela. Sin embargo, ésta otra cumplía con todos los requisitos para ser la mujer perfecta y más.

-Bueno - empezó a decir - a decir verdad me crié en los hospitales - La rubia la observó interesada. - Es que tengo problemas con mis bronquios desde pequeña -

-Eso mismo iba a consultarte, lo tuyo no es un resfrío común y corriente - respondió con seriedad la doctora -

-De todos modos no me afecta en mi vida - respondió la peli verde indiferente - Pero cuando me sucede esto es un problema -

-Ya veo - respondió la rubia. -

Luego de terminar de examinarla comenzó a preparar la receta que debería seguir por los próximos días. Mientras Michiru estaba en la camilla, la doctora estaba sentada en el escritorio contiguo a ésta.

"Haruka se levantó del asiento y se acercó a ella. Le entregó el papel que contenía la receta y le guiñó un ojo para sorpresa de la joven de cabellos aguamarina.

-Aquí tienes la receta, las indicaciones que debes seguir y mi teléfono, llámame cuando te sientas mejor y salimos a tomar un café ¿Te parece?"

-Claro que si – responde-

-¿Disculpe? – pregunta la rubia desde su asiento. –

La peli verde sale de sus alucinaciones al volver a ver a la rubia.

-¿Qué? -

-Deberás hacer reposo y tomar todos los medicamentos a horario, si tienes alguna complicación o si necesitas alguna cosa, no dudes en llamarme - dijo la rubia levantándose para alcanzarle el papel junto con una tarjeta de presentación. - ven a verme la semana que viene. Quiero llevarte un control. Pediré tu historia clínica a... - La peli verde difícilmente podía prestar atención a todo lo que la rubia decía. Observaba el movimiento de sus labios, su boca perfecta, el contorno de su rostro. Sus ojos verdes y sinceros la hacían perderse. ¿Cómo jamás su amiga le había contado quien era?, o más bien como era su medica de cabecera. -¿De acuerdo? - fue lo ultimo que pudo escuchar. Asintió con la sonrisa más encantadora que pudo poner. Y se despidió de ella con un apretón de manos que electrificó por completo el cuerpo de la peli verde.

Michiru le devolvió la sonrisa. y volvió a despedirse antes de salir.

Al llegar al corredor donde la rubia de coletas la estaba esperando no podía disimular su felicidad.

-¿Cómo te fue? – le preguntó. - Lo sabía - dijo con el ceño fruncido. - Michiru, no me digas que quieres que mi doctora sea tu próxima victima. La peli verde sonrió. La rubia la observó fijamente. Conocía ese brillo en la mirada de su amiga.

-Todavía estoy enfedma - respondió antes de volver a sonarse la nariz - Pero la semana que viene tengo que volver a control - concluyó con una enorme sonrisa.


Mas tarde luego de pasar por la farmacia, y llegar al departamento la peli verde se dispuso a hacer el reposo pertinente a la receta de la doctora, Había seguido todas las indicaciones al pie de la letra y ya su congestión nasal estaba cesando.

-Tengo que reponerme y encontrarme en perfectas condiciones para la próxima visita – le dice entusiasmada a su amiga mientras se mete bajo las sabanas.

-Michiru, ¿porqué siempre que te presento a alguien terminas conquistándola? – preguntó intrigada la rubia.

-Lo que sucede, mi querida Serena, es que todas tus amigas siempre son muy guapas y yo soy gran admiradora de la belleza femenina.

-Eres demasiado coqueta Mich, además una rompecorazones. – La peli verde la miró con el entrecejo fruncido. – No me digas que no. Y ahora además del 70% de mis amigas quieres comerte también a mi doctora.

-¡Serena! Lo dices como si yo fuera un monstruo. Como si fuera… como si fuera… un… ¡un hombre!

-De repente te comportas así – la regañó la rubia.

-Pero esta vez es diferente. Esa mujer tiene algo especial, es tan diferente a las demás. -

-De seguro es mayor que tú. – le recordó la rubia -

-Para el amor no hay edad, además no creo que me lleve mucho – le respondió con una sonrisa -

-Quizás esté en pareja – retruco nuevamente

-No soy celosa – replicó

-¡Puede que sea hetero! – objetó la rubia al borde de la desesperación -

-Sabes muy bien que he convertido a varias amiga -

-Tienes el ego demasiado alto – se quejó Serena -

-No es verdad - rio Michiru - La doctora Tenoh me ha dejado encantada con su belleza y estoy dispuesta a todo para conquistarla.

-No creo que se te haga tan fácil. -

-Ya lo veremos. – Dijo la peli verde terminando la conversación – ahora debo descansar para recuperarme como es debido, quiero que vea que soy una mujer muy obediente.

-Eres terrible – refunfuñó la rubia antes de salir de la habitación -


Bueno aquí les dejo el principio de la historia. Pronto subiré el intento numero 1

¡espero les haya gustado!¡ nos leemos prontito!