Disclaimer:Inuyasha, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Rumiko Takahashi. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

N/A: Capitulo Final.

La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.

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I Lost My Heart

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Capítulo VI

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Todos quieren encontrar la felicidad, pero la felicidad es tan subjetiva que nadie sabría definirla con exactitud, sino sabemos definirla ¿Cómo sabemos que estamos frente a ella?

Una persona puede decirse feliz al cumplir su meta profesional, como también decirse feliz por poseer afectos cercanos, puede que ni sepan que es lo que los haría felices pero están en busca de ella. Hay tantos tipos de felicidad como personas en el mundo.

Kagome estaba más que clara en ello, pero que sería de ella si no tenía alegría, porque la alegría era una característica de la felicidad.

Estaba consciente de que nunca sería feliz si su alegría no regresaba y no le importo en lo absoluto entregar su alegría a Irasue, ella la merecía más que cualquiera, más que ella misma.

Esa misma noche recibiría su alegría custodiada por una serpiente y se inquieto al sentir parte de si en la cercanía, miro a Sesshomaru que custodiaba la entrada de la cueva que habían tomado como fortaleza para los días siguientes. Hakudoshi estaba en las cercanías explorando el campo con Iki y no sabía que era de la vida de Jaken y Ah-Un desde que anocheció, puede que Sesshomaru le haya ordenado regresar con Irasue.

– Sesshomaru, Kikyo está en las cercanías –Dijo la Miko con serenidad, el mencionado le miro inexpresivo y asintió– Inuyasha está cerca también ¿Verdad?

– Tengo la leve impresión de que está siguiendo al cadáver, su grupo también está con él –Le contesto Sesshomaru.

– Hakudoshi debería volver –Susurro la joven con un deje de preocupación– Esta con Iki pero me preocupa que le ataquen y los hieran.

– Cuando se acerquen a ellos los buscare y traeré inmediatamente –Le calmo el Yokai con el mismo tono inexpresivo, ella asintió levemente– Ahora me preocupa más que Inuyasha pueda percibir tu olor.

– Tienes razón, luego de que lleguen las serpientes Hakudoshi deberá colocar un campo de fuerza para que no interrumpan ni sea descubierta –Le indico ahora la pelinegra.

– No me has dicho lo que tienes pensado.

– Atacare a Inuyasha aprovechando que están en las cercanías, buscando venganza para atraer a Naraku –Le dijo con calma y una leve sonrisa arrogante– El estará seguro de que la maldad me domino y vendrá a mí, hare que se acerque para poder atacarlo cuando tenga baja la guardia.

– Pequeño defecto de Naraku –Dijo Hakudoshi entrando a la cueva seguido de Iki– Apenas vea eso se le antojara tener a Kagome, seria la Miko perfecta para él capaz de usar su poder espiritual con maldad además que solo le faltan tus fragmentos.

– ¿Crees ser capaz de atacar a Inuyasha luego de que retiren el sello? –Pregunto con interés Sesshomaru, mirándola fijamente ella le devolvió la mirada y sintió otra vez el cosquilleo en su vientre pero supo disimular mirando a Hakudoshi.

– Como dijeron, puede que ya no esté allí –Comenzó la Miko, Iki se enrollo a su lado para comenzar a dormir mientras Kagome le acariciaba el lomo– En el caso que siga allí, yo ahora soy un mujer lo suficientemente calculadora para hacerlo y él es lo suficientemente inmaduro para hacerme enojar, solo hace falta un pequeño incentivo y listo.

– ¿Cuál sería ese incentivo? Yo propongo una muestra de deseo hacia Sesshomaru –Dijo Hakudoshi con simpatía, viendo como Kagome de a poco se sonrojaba hasta llegar a un rojo intenso llena de vergüenza, Iki abrió un ojo mirando a Hakudoshi con diversión.

– Kikyo es lo suficientemente irritante, al estar ella Inuyasha es lo suficientemente estúpido para alterar a cualquiera con racionalidad –Espeto entre dientes Sesshomaru fulminándolo con la mirada.

– No lo tomen enserio, yo solo bromeaba –Se defendió con una maliciosa sonrisa el albino– Miren, llegaron las serpientes –Informo mirando a las susodichas serpientes, tres en total, entrando en la cueva, todos dirigieron la mirada a ellas mientras transportaban un resplandor amarillo entre ellas.

El resplandor fue llevado directamente hasta la Miko, esta coloco sus manos entre el resplandor y lo llevo a su pecho cerrando los ojos en el acto. Luego de que estuviera totalmente adentro, su cuerpo comenzó a caer hacia un lado siendo sostenido por el TaiYokai antes de estrellarse con el suelo.

– Creare el campo de fuerza en la entrada de la cueva, es momento de retirar el sello –Informo Hakudoshi con seriedad, Sesshomaru lo observo con el ceño fruncido.

– Cualquier artimaña que desees hacer la notare y te matare de inmediato –Amenazo con voz gélida– Iki estará en todo momento al lado de Kagome.

– ¡Oh! Estoy seguro que si Kagome sintiera alegría antes se emocionaría cada que la llamas por su nombre –Bromeo el albino, Sesshomaru le miro confundido– ¿No lo has notado? Yo creo que en el corazón de Kagome ya no está Inuyasha sino tu –Le confesó con tranquilidad mientras veía a Sesshomaru colocar delicadamente a Kagome acostada en el piso, miro al albino amargamente.

– Eso es imposible –Dijo con amargura, mientras iba a custodiar la entrada.

Hakudoshi observo esto y miro a Iki sentado a su lado frente a Kagome, suspiro resignado y se dispuso a concentrar energía en sus manos que tenia unidas en su pecho.

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Se encuentra otra vez en la mitad del bosque, en medio de un claro. La oscura noche se volvía a ceñir en el firmamento, mostrando un espectáculo de puntos luminosos casi diminutos, mostrando a la inmensa luna llena, mostrando la belleza natural que reinaba, por segunda vez mostrándose ante sí.

La brisa de la noche acaricia su cuerpo otra vez, hace danzar sus cabellos, otra vez se encuentra con el kimono ceremonial rojo y blanco, adornado por cintas que bailaban a los compas del viento. El mismo sonido de las hojas al golpear entre sí por la brisa, no había más sonido que ese, la orquesta comandada por el Dios Viento, la Diosa Naturaleza.

– Siempre regreso al mismo lugar –Murmuro con un bufido.

Estaba parada en medio del claro y observaba el arbusto por donde salió Inuyasha y luego Sesshomaru pero esta vez nadie salía y estaba comenzando a impacientarse. Observo su Kimono otra vez y le gusto, ante este pensamiento sonríe con soltura.

– ¡Kagome! –Se escucho del otro lado un grito alegre, ella reconoció la voz y volteo encontrándose con Hakudoshi– Que difícil es esto enserio, pero mira debemos buscar al Inuyasha que te quito el corazón en el bosque para quitarle el corazón y regresártelo –Notifico sonriente, Kagome le mira confundida.

– ¿Al Inuyasha que me lo quito, hay más de uno? –Pregunto con curiosidad– ¿También estará un Sesshomaru?

– Primero y principal no hay más de un Inuyasha pero el que te quito el corazón es un impostor –Informo con calma, luego puso una cómica expresión picara– ¿Qué hacia Sesshomaru en tus sueños? –Ante la pregunta la Miko se sonroja furiosamente.

– Estaba para despertarme, luego de unos días viajando a su lado soñé con él en este mismo lugar –Confeso con el mismo sonrojo.

– En ese caso debe de aparecer con el corazón en cualquier momento –Le dijo con una sonrisa el albino, Kagome le miro totalmente confundida y el amplio su sonrisa– Si mis cálculos son correctos debe estar por aparecer en cualquier momento y yo retirare el sello de tu corazón, le corresponderá a él entregártelo –Le explica con calma, Kagome iba a contestar cuando un estruendo a su espalda le hace voltear.

Frente a ellos dos estaba Inuyasha de ojos rojos sostenido por el cuello por Sesshomaru quien lo miraba furioso.

– Entrégamelo, ya no es tuyo –Le gruñe con furia el TaiYokai, una risa macabra se escucha provenir de los labios del Hanyou.

– ¿Crees que con eso salvaran su alma? Su alma ya está contaminada –Se jacto el que tenía el aspecto de Inuyasha– El amor que me tiene hizo que se pudriera –Dijo ahora mirando sádicamente a la Miko.

– La imagen de Inuyasha en el corazón de Kagome alterada por Naraku, simplemente sorprendente pero Naraku no conto con la presencia de Sesshomaru en este recinto –Dijo Hakudoshi con una sonrisa de lado, miro a Kagome luego– Estamos salvados, Kagome.

Después de dichas estas palabras, Sesshomaru decapito brutalmente a Inuyasha haciendo que la sangre salpicara a los pies de Kagome, ella anonadada le mira. Sesshomaru toma algo entre las ropas de Inuyasha y es cuando le dirige una mirada a Kagome.

Una sonrisa de lado por parte del Yokai fue suficiente para desarmarla, lo observo entregarle una caja pequeña a Hakudoshi y este rompió el candado que lo resguardaba, luego le mostro el contenido a Kagome.

Allí se encontraba su corazón palpitando vigorosamente.

Hakudoshi se lo dio con la caja a Sesshomaru y este lo tomo entre sus manos, Kagome observaba todo absorta, cuando volvió su vista a Hakudoshi este ya no estaba, miro otra vez a Sesshomaru que aun sonreía de lado. Con una mano del Yokai tomo una de la Miko y la guio hasta su corazón, ambos lo tomaron entre sus manos sin apartar su mirada resplandeciente.

– Te entrego tu corazón –Musito con suavidad el peli plateado– Pero ya no está Inuyasha en el –Dijo con una sonrisa.

– Me alegro –Susurro apenas la Miko– ¿Es tuyo?

– No, pero yo estoy en el –Contesto al tiempo que llevaba las manos de ambos y el corazón al pecho de la Miko y ante el contacto un resplandor los envolvió.

Kagome abrió los ojos con fuerza y se reincorporo rápidamente, al primero que vio fue a Iki que le salto encima apenas la vio y ladro con alegría, ella soltó una alegre carcajada mientras lo abrazaba con fuerza y leves lágrimas salían de sus ojos.

Llevo su vista a Hakudoshi y se lanzo a abrazarlo también, siendo correspondida inmediatamente por el albino.

– Te lo dije, soy irresistible –Bromea el chico mientras la miraba tiernamente, ella le golpea con suavidad y busca por los alrededores a Sesshomaru sin encontrarlo y preocupándose en el acto– Dijo que te vería cuando enfrentaras a Inuyasha y Kikyo.

– Pero... –Dijo dudosa la chica– ¿Por qué se fue así?

– Ya saben cómo son los Yokai, unos miedosos cuando de sentimientos se tratan –Dijo con fastidio e irritación– Pero prepárate que ya amaneció y están cerca, guiare a Kikyo a donde estarás con Inuyasha –Le informo parándose de su lugar, ella le imito aun algo contrariada.

– ¿Y Sesshomaru? –Pregunto otra vez, con preocupación.

– Se que necesitas verlo para aclarar algo, pero llegara a su momento –Trato de calmarla– Recuerda que el dijo que te protegería.

Ante las palabras del albino ella asintió en silencio, se levanto y vio como Hakudoshi desaparecía entre los matorrales.

Camino junto a Iki por largos minutos, entre los árboles y arbustos, respiro profundamente ante la calidez que sentía en su interior, toco su pecho con una mano y cerró los ojos al sentir la calidez. Volvió su mirada al frente y se asombro al encontrar a Sesshomaru frente a ella, a una distancia prudente, el calor en su pecho se intensifico y fue acompañado por un revuelto en su estomago.

Ante las sensaciones cierra los ojos y sonríe complacida.

– Es la hora –Le dice el TaiYokai con suavidad, la miko le mira con una amplia sonrisa en su rostro que logra alterarlo un poco– ¿Qué sucede? ¿Te hizo algo Hakudoshi? –Pregunto ahora con el ceño fruncido, Kagome lo atribuyo a la preocupación y sonríe más ampliamente.

– No exactamente el –Le dice la Miko con misterio y la sonrisa plantada en su rostro.

– ¿Segura que podrás atacar a Inuyasha? –Dice con cierta inquietud el TaiYokai.

– Inuyasha no me importa –Le contesta con serenidad caminando a su lado con calma– Escóndete, están cerca y debo actuar, no podre hacerlo contigo cerca –Le dice con una amplia sonrisa, el se confunde pero asiente lentamente mientras desaparece de su vista, ahora ella mira a Iki que le escucho bufar exasperado, esto la hizo reír– Déjame tranquila –Le acuso con diversión.

Luego de ello su mueca se transformo, coloco su máscara de serenidad y corrió en dirección a donde debía estar Inuyasha seguida de cerca de Iki.

Al llegar al terraplén donde estaba Inuyasha con el grupo ella frunció el ceño con fuerza y su mueca se torno furiosa.

– ¡INUYASHA! –Grito con fuerza, llamando la atención de todos. La expresión de todos se había iluminado al escucharla, pero su sonrisa se borro al ver su expresión.

El mencionado se intento acercar pero le recibió el ataque que Kagome le asesto con una de sus Kodachi. Cuando iba a preguntar, la miko lo volvió a atacar siendo nuevamente esquivado por el Hanyou, un grito de alerta por parte de Miroku le hizo esquivar por poco un ataque de las garras de Iki.

– Morirás, inmundo Hanyou –Le grito llena de ira mientras volvía a atacar, pero se encontró con la espada de Inuyasha deteniendo su ataque.

– ¿Qué crees que haces? –Le interrogo alterado el mencionado, la miko sonríe con suficiencia.

– Acabar con tu existencia –Dijo sencillamente al tiempo que soltaba una de sus Kodachi y señalaba al Hanyou con la mano libre, al momento de realizado este acto el salió despedido varios metros lejos de allí.

Cuando estaba preparada para atacar nuevamente tomando la Kodachi que dejo caer para lanzársela a Inuyasha rodeada de energía purificadora, esquivo con facilidad una flecha.

Al instante llevo su torcida sonrisa a la causante del ataque anterior y se encontró con el cadáver de la Miko.

– Tu alma se termino de podrir, ni para purificar tu alma sirves –Insulto la fría Miko.

– ¡Kikyo detente! –Grito Inuyasha comenzando a levantarse con dificultad.

– Matara a Kagome –Se altero Sango dirigiéndose a Miroku.

– Tu no podrás matarme, eres solo un sucio cadáver –Se jacto la chica con arrogancia ampliando su sádica sonrisa.

Lanzo por fin la Kodachi en dirección a Inuyasha y este no pudo evitarlo, incrustándose esta en su hombro. Ante el ataque, un alarido lleno de dolor inundo el bosque, Kikyo lo observo sorprendida y volvió su mirada a Kagome no noto como el Inu Mononoke que pertenece a Kagome se acercaba velozmente a ella para atacarla.

– ¡Kikyo! –Advirtió Miroku.

No fue de mucha ayuda, porque el perro logro morder un brazo de la Miko antes de que esta se alejara y quedara más cerca de donde Inuyasha luchaba por arrancarse la Kodachi sin éxito alguno.

– ¿Eso es todo lo que tienen? Vamos, no tengan miedo –Se burlo Kagome ampliando su sonrisa– Por cierto Kikyo, debes tratar esa mordida parece leve pero dentro de poco será sumamente acida –Mintió la chica con falsa pena para luego soltar una carcajada aguda.

– ¿Señorita Kagome, que hace? –Pregunto Miroku confundido, ella le envió una mirada fulminante.

– ¿No lo ves? Acabo con su miseria y en el proceso logro mi venganza –Respondió con fingida inocencia.

– Me alegra escuchar eso –Se escucho la voz que todos conocían a la perfección– Señorita Kagome, espero que mi regalo sea gratificante para usted.

– Lo fue Naraku, ahora míralos sufriendo justo como yo sufría –Recrimino con una mirada de odio– Luego de acabar con Inuyasha, Kikyo será por completo tuya –Le dijo con una sonrisa.

Naraku se encontraba cerca de Kagome, lo suficientemente lejos para que el campo de fuerza que Iki había formado a su alrededor no le afectara.

– Kagome, pensamos que estabas bien con Sesshomaru –Le dijo Sango con tristeza, aunque la mirada fulminante de ella le hizo callar al instante.

– No se puede confiar en un maldito Taisho, todos son una basura –Respondió con odio.

– Querida Kagome, si me permites puedo concederte el honor de acabar con Kikyo –Le propuso el Hanyou con voz galante– Deberías agradecerme, te abrí nuevas puertas –Iki al momento retiro el campo de energía y se coloca mirando a Inuyasha en posición de ataque.

– ¿Qué deseas a cambio? Toma las perlas –Le interrogo la Miko con mirada altanera mientras le lanzaba los fragmentos,

Naraku atajo los fragmentos en el aire y los agrego a su perla, Naraku le levantaba el mentón con delicadeza para que lo mirara, Inuyasha veía todo con asombro.

– Kagome no caigas en su trampa –Grito el Hanyou al tiempo que lograba quitarse la Kodachi– Detente, yo te protegeré –Volvió a gritar mientras iba hacia Kagome pero es atacado por Iki que le impide acercarse.

– Quédate conmigo, es todo lo que pido –Le susurro mientras se colocaba a centímetros del rostro de la chica que no se había alterado en ningún momento.

– ¿Por ser la reencarnación de Kikyo? –Interrogo altanera con una ceja alzada y mirada seductora, Naraku sonríe seductor.

– Por ser la Miko perfecta –Susurro al tiempo que estampaba sus labios contra los de la chica.

– ¡KAGOME! –Grito el Hanyou cayendo al piso anonadado ante la imagen.

Naraku profundizo inmediatamente el beso, ella le correspondió con pasión al tiempo que llevaba su mano libre al pecho de él y este le rodeaba la cintura con una mano y con la otra se aferraba al cuello de la chica buscando mas contacto.

De un momento a otro Naraku aparta sus labios de los de ella mirándola abrumado, ella sonreía de lado y le miraba con malicia. Naraku observo su pecho y pudo ver el filo de la punta de la Kodachi en su pecho al ser encajada desde la espalda, la Miko le rodeo con sus brazos por el cuello de manera seductora y se acerco a su oído.

– Es hora de ser purificado –Le susurro al tiempo que comenzaba a despedir su energía purificadora– ¡Uh! Veo que tienes acá tu corazón –Se burla con malicia.

– ¡NO! –Grito desgarradoramente el Hanyou desintegrándose entre los brazos de la Miko.

Kagome se aparto de él tambaleándose mientras llevaba su mano derecha a su pecho y miraba fijamente como Naraku desaparecía frente a sí.

– No puedo creer que fuera tan sencillo –Murmuro con una sonrisa llena de satisfacción al tiempo que se desplomaba hacia el piso.

Antes de tocar el suelo es sujetada suavemente por Sesshomaru quien la carga en brazos al verla debilitada. Sus miradas se encuentran y ella le toma con delicadeza la mejilla del TaiYokai mientras le sonreía suplicante.

– Discúlpame, debía hacerlo –Susurro la Miko mientras se desmayaba entre los brazos del Yokai, dejo caer su mano derecha y de ella salió la perla de Shikon totalmente purificada rodando.

– ¡¿Qué está pasando acá?! –Exigió Inuyasha, viendo como Iki se colocaba tranquilamente otra vez junto a Kagome.

– Eso es fácil de explicar –Dijo Hakudoshi desde la lejanía en la rama de un árbol, todos le miraron asombras excepto Kikyo– Luego les digo como es que estoy vivo, bueno... –Salto y tomo la perla, Sesshomaru le miro por de reojo aun con Kagome entre sus brazos– Kagome monto un escenario muy suculento para que Naraku se apareciera y poder matarlo –Explico con sencillez mientras jugaba con la perla totalmente purificada.

– Eso quiere decir que la Señorita Kagome no fue sometida a la maldad –Afirmo Miroku pensativo, Sango se acerco a su amiga con duda.

– Ya termina de acercarte que Sesshomaru no muerde –Bromeo el albino, ganándose una mirada fulminante del mencionado– Eso no me cuenta a mí, se que si no fuera por Kagome ya estaría más que muerto –Se lamenta soltando un suspiro.

– Esto es sumamente confuso –Murmuro la exterminadora sin dar un paso más.

– Mi sugerencia es que busquen comida, muero de hambre, mientras comemos algo yo les contare –Dice el albino mientras les sonreía ampliamente sin dejar su arrogancia de lado pero se voltea hacia Sesshomaru cuando este se alejaba del lugar con Kagome en brazos– ¡Espera! –Llamo el albino alcanzándolo y colocando la perla entre las manos de Kagome– Es de ella a fin de cuentas –Dijo mientras sonreía con superioridad– No hagas nada que yo no haría –Le grita cuando se encontraba ya lejos de los presentes.

– ¿Por qué Sesshomaru se la está llevando? –Exclama Inuyasha parándose y sosteniendo su hombro con fuerza.

– No vayas a empezar mucho tengo con tener que explicarte algo no tan obvio como para tener que hacerlo con algo más que obvio –Bufo fastidiado el albino.

– ¿La llevara ante la Señora Irasue? –Interrogo confusa la exterminadora, Hakudoshi la mira con una maliciosa sonrisa.

– Que inocentes son ustedes –Se burla el albino obteniendo un coscorrón por parte de Miroku– ¡Oye! –Lloriqueo el albino.

– Habla o no abra comida para ti –Dice el monje con calma.

– Sesshomaru protegerá a Kagome aun con su vida y ella es capaz de dar la suya para que nada le pase a él ¿Mas claro? –Dice el chico con fastidio, Inuyasha inmediatamente frunce el ceño.

– Eso es imposible, ella me ama a mí –Afirma el Hanyou bajo la mirada fría de Kikyo. Esta cierra los ojos con pesar y comienza a caminar alejándose del grupo, ya llegaría el momento de enterarse que sucedió allí– ¡Kikyo! –Llama el Hanyou, ella le dedica una fulminante y gélida mirada.

– Moriré en paz luego de darme cuenta de que no vale la pena amargarse e ir al infierno mientras seas así de egoísta e inmaduro –Le musita con frialdad, Hakudoshi sonríe ampliamente.

– Kikyo, luego te alcanzare –Le indica el albino, ella calla unos momentos pero luego asiente levemente antes de desaparecer de la vista de todos, Inuyasha ante la sorpresa de todos se va por donde habían desaparecido Sesshomaru con Iki y Kagome– Ese perro es un imbécil –Bufa entre gruñidos, los restantes solo asienten– No les extrañe que Inuyasha sea sellado nuevamente por otros miles de años.

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– Kagome –Llamo con suavidad, ella levemente abre los ojos y se encuentra con la mirada ambarina de Sesshomaru sobre ella, aun entre sus brazos– Te llevare a tu época –Le informa con serenidad, ella niega mientras se aferra con más fuerza al kimono de Sesshomaru.

– Quiero estar toda mi vida contigo –Le susurra con lentitud por el cansancio, antes de poder contestar un resplandor que se escapaba de entre las palmas de la miko le llamo la atención– ¿Deseas estar conmigo? –Pregunto mirando al Yokai ignorando el resplandor.

– Si –Musito con lentitud, el resplandor se intensifico rodeando a los dos y apartando a Iki de ellos.

Al lado de Iki apareció Inuyasha observando el resplandor con dificultad vio a Sesshomaru y a Kagome dentro, mirándose fijamente. Iki dirigió su mirada al Hanyou y con la cabeza lo empujo levemente llamando su atención.

– La perla los unirá ¿Verdad? –Dijo al perro, aun sabiendo que este no le contestaría.

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– Protégeme –Le susurro en suave gemido al oído.

– Nunca lo dudes –Le contesta entre jadeos con el mismo tono.

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Un resplandeciente sol se postraba en lo alto del cielo azul, un día sumamente hermoso, la tranquilidad era algo cotidiano en la aldea que era custodiada por un solitario Hanyou, un monje y una exterminadora, una aldea sumamente prospera. En la aldea de la anciana Kaede no volvieron a saber de Kagome por lo que fueron unos largos años, lo único que sabían era que ella estaba bien donde sea que estuviera.

Recibían visitas esporádicas de la aun cadáver de Kikyo siempre en compañía del albino Yokai que les hablaba con una amplia sonrisa y gustaba hacer exasperar a Inuyasha.

– No entiendo como lo soportas, Kikyo –Le dijo el Hanyou sentándose a su lado para mirar como el resplandeciente sol se escondía en la lejanía.

– Me quedare en la aldea –Le dijo con aparente serenidad, tratando de ocultar su nerviosismo. Inuyasha le dirigió una mirada significativa y sonríe con alegría volviendo su vista al horizonte.

– Es una excelente noticia –Le contesta– Pero no me digas que Hakudoshi también se queda –Se quejo el Hanyou con fastidio, haciendo reír por lo bajo a la Miko.

– El se irá con Irasue, en nuestra última visita se lo pidió.

– Así que visitan a Irasue –Murmuro por lo bajo– ¿Cómo está Kagome? –Pregunto con naturalidad.

– Ella no vive con Irasue –Le informo con pose tensa, Inuyasha le toma de la mano y atrae la mirada de Kikyo mientras él seguía mirando el horizonte.

– Ya no hay duda ni inmadurez –Es todo lo que dice antes de mirarla seriamente, ella sonríe con sinceridad.

– Iki ya puede hablar, eso alegro mas a Kagome de lo que ya de por si esta en todo momento –Comenzó a contarle más calmada– Están viviendo con Iki y Jaken en una mansión no tan lejana de la de Irasue que vive con Rin, en casa de Kagome es donde están resguardando a la perla ella, Iki y Sesshomaru, muchos lugareños van a rezar pues lo toman como un templo –Dice con diversión– Sesshomaru no logra espantarlos.

– Debe estar histérico con tantos humanos a su alrededor –Ríe por lo bajo Inuyasha imaginando la cara de Sesshomaru.

– No le fastidia tanto los humanos, sino que no puede pasar tiempo con Kagome por las visitas al templo, Irasue dijo que Iki no deja de burlarse de su hijo por ello –Le comenta Kikyo con la misma gracia– Irasue está muy orgullosa de ellos, de lo que son ahora, de sus logros.

– Aun no se qué fue lo que les concedió la perla –Dice Inuyasha con calma.

– Kagome envejecerá al mismo paso que Sesshomaru, fue un deseo puro de ambos por lo que la perla no se destruyo –Le explica con calma– Tienen una eternidad por delante.

– Han pasado años ¿No han tenido cachorros? –Pregunta con intriga el Hanyou un poco extrañado.

– Es algo que tiene al punto de histeria a Irasue pero pronto le darán buenas noticias –Dijo con cierto misterio la Miko, Inuyasha le miro seriamente y enarco una ceja.

– ¿Tu visitas a Kagome? –Dice con tono lleno de burla y una sonrisa, Kikyo le golpea el hombro levemente con una mueca de falso enojo.

– Ella me invita muy seguido junto a Hakudoshi, y vamos cuando Rin va para allá –Le contesta mirando hacia otro lado.

– ¿Y qué tiene que ver Rin? –Pregunta Inuyasha confundido.

– ¿No lo sabes? Hakudoshi está enamorado de Rin –Le dice con sencillez– El se encarga personalmente de llevar a Rin donde sea que desee ir, pero ella solo va a visitar a Sesshomaru así que... –Hizo un ademan para restarle importancia.

– ¿Cuándo fue la última vez que los viste?

– Hace unas semanas, fue cuando me dijeron lo que alegrara a Irasue, el encargado de notificarle es Hakudoshi –Contesta con una sonrisa– No desean estar allí cuando se entere la Yokai, puede que mate a Kagome de la fuerza que aplicara en su abrazo.

– No me imagino a Sesshomaru como padre –Dice Inuyasha con una mueca graciosa.

– Creo que será un excelente padre –Dice Kikyo con sentimiento en su mirada, Inuyasha vuelve a tomarle de la mano y hace que lo mire.

– Tu serias una excelente madre –Le susurra con suavidad, ella le mira un momento y sonríe con amor en su mirada.

– No cantes victoria tan fácil, Inuyasha –Le grita a lo lejos Hakudoshi con la lengua afuera, Inuyasha voltea para fulminarlo con la mirada y solo encuentra a todos observándolos con una sonrisa, ambos se levantan y se acercan.

– Procura que Sesshomaru no te mate cuando quieras coquetearle a Rin –Le dice a broma Kikyo, el albino logra adoptar color en sus mejillas al sonrojarse y evita la mirada de la miko.

– Eso está controlado, Kagome es una perfecta cómplice –Musita tratando de ignorar su sonrojo y colocando pose llena de seguridad.

– Eres todo un pedófilo, como osas atacar a la pequeña Rin –Se burla Inuyasha con una maliciosa sonrisa.

– Ella ya tiene 15 años y es toda una mujer –Se defiende el muchacho que no había cambiado su joven apariencia– Y yo estoy dispuesto a esperarla –Dijo lo ultimo tratando de ocultar su vergüenza reflejada en su sonrojo con seguridad.

– ¡Wao! Alguien que si es maduro –Acusa Sango mirando a Inuyasha y a Miroku que estaban uno al lado del otro, estos al notarlo se quejaron.

– No lo pueden negar –Apoyo con calma Kikyo, Hakudoshi a esto les saca la lengua.

– Me voy, ya perdí mucho tiempo en la aldea –Informa Hakudoshi.

– Vaya con su princesa –Se burla la Miko recibiendo una mala mirada del albino.

– Claro, como ya andas con tu Inuyasha –Se burla mientras corría lejos de Kikyo antes de que esta lo atacara con una flecha– Pero es que no soportan juegos.

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La habitación estaba levemente iluminada por la luz del atardecer que se colaban por el espacio que dejaban las puertas corredizas abiertas. En medio de la habitación un hombre de cabellos plateados y ojos ámbar, vistiendo una yukata sencilla de color azul marino tenía entre sus brazos con la espalda de pegada a su pecho a una mujer de cabellos y ojos negros que vestía una sencilla yukata blanca.

Él tenía una mano acariciando su vientre y la otra sosteniendo su peso, ella tenía una mano sobre la del hombre y la otra alzada hacia el rostro de él.

– Te amo –Susurro con voz ronca el hombre al oído de la chica, ella volteo a mirarla totalmente anonadada.

Una sonrisa se extendió a lo largo del rostro de la mujer mientras volteaba todo su cuerpo, quedando sentada sobre sus piernas de frente al peli plateado mientras le tomaba del rostro con sus delicadas manos para verlo fijamente a los ojos.

– Por fin lo dices –Bromea totalmente enternecida mientras cerraba los ojos dejando salir una pequeña lágrima que él se apura en secar con su dedo índice.

–Kagome –Le susurra levemente mientras corta la distancia que separa sus labios en un dulce beso, sus manos van a la nuca de la chica para profundizar y saborear más de la delicia de su mujer.

– Te amo, Sesshomaru –Le susurra contra los labios del ambarino– Tu encontraste mi perdido corazón.

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Termine... Y llore solo por terminarlo, es un orgullo para mí terminar un fic.

Espero que les guste... Espero también no decepcionarlos.

Muchas gracias a todos los que me apoyaron en este fic, también a todos aquellos que simplemente lo leyeron...

Los quiere, Atte:

~CoherenciaNula~

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