Una Mortal Inmortal

Disclaimer: Los personajes de esta historia no son de mi pertenencia, son propiedad de S. Meyer, yo solo los tome y forme esta historia.


Capitulo 1

El viaje.

"Ven y quédate conmigo, dame el corazón

Vida mía estoy muriendo lento en mi prisión…"

Canto suavemente en un rincón de la amplia habitación, me encontraba sola, como siempre…tengo 17 años y vivo en esta habitación desde que tengo uso de razón, mi nombre es Isabella…Vulturi, y soy humana, se preguntaran como es que he vivido tanto estando en un lugar lleno de vampiros, pues la respuesta es sencilla, poseo hasta donde sé dos dones, el primero es un escudo tanto físico como mental y el segundo es la hipnosis, cuando canto, lloro, grito y a veces hasta cuando hablo puedo llegar a dominar hasta a un vampiro…¿sorprendente?, yo no lo creo.

"Anda dime lo que sientes…quítate el pudor

Y deja de sufrir….escapa con mi amor"

Se preguntaran, ¿Y cómo los vampiros llegaron a saber de tu existencia?, otra pregunta fácil, desde el momento en que nací fui denominada un "Maravilla" pues imagínenselo, una madre en pleno parto y luego de que la pequeña niña nace con su llanto hace que todos los que se encuentren en la habitación hagan lo que ella exigía en ese momento…que era el abrazo de su madre.

"Después te llevare hasta donde quieras… sin temor y sin fronteras,

Hasta donde sale el sol.."

Linda historia ¿no?, pero…no todo es color de rosa, a mis cuatro años de edad salí de paseo por las calles de la bella Italia en compañía de mis padres, ya había anochecido por lo que las calles se encontraban solas, en nuestra caminata de regreso a casa nos topamos con nada más y nada menos que con Aro, Felix, Jane y Alec Vulturi.

"Contigo soy capaz de lo que sea, No me importa lo que venga…

Porque ya se a donde voy."

Presencie como dejaron los gemelos a mis padres sin una sola gota sangre, a mi me dejaron de ultima pues eso le pareció divertido a Jane, ¿pero cuál fue la sorpresa? , su don no hacia efecto en mi y eso la enfureció, Aro se percato de eso y le dijo algo a Alec que yo ni escuche, el chico me atravesó con su mirada y luego de unos minutos nada pasó.

"Soy tu gitano, tu peregrino, la única llave de tu destino,

El que te cuida más que a su vida…soy tu ladrón"

Aun recuerdo con todo detalle la risa maravillada de Aro, el comenzó a caminar dejándome con los tres vampiros restantes, pero al percatarse de que no lo seguían se dio vuelta ¿Y que se consiguió?, a una niña sentada en el suelo chillando con muchas ganas y a tres vampiros intentando resucitar a sus ya muertos padres, Aro al estar lejos no le afectaba tanto mi llanto pero se encontraba atónito con lo que presenciaba, intento acercarse pero algo invisible le bloqueaba, el vampiro mas maravillado que antes espero pacientemente a que yo callara y quedara dormida del cansancio para llevarme a su estrambótico y viejo castillo.

Luego eso no recuerdo mucho, solo unos pequeños pedazos donde yo estoy exigiendo a los vampiros comida, juguetes y muchas otras cosas.

"Soy tu gitana…tu compañera, la que te sigue, la que te espera,

Voy a quererte aunque me saquen…el corazón"

Otros de los momentos más marcados de mi vida fue cuando cumplí los diez años, pase un cumpleaños maravilloso gracias a mi exigencia pero días después me llevaron al gran salón, como le llamo yo, es donde se encuentran los tres tronos, pensé por un momento que ya llego la hora de partir y encontrarme con mis padres de nuevo, donde sea que ellos se encuentren, pero paso todo lo contrario, me utilizaron para pedirle a Alec y Jane que no se fueran y que se quedaran para serles leales a los maestros y como siempre pasa, me complacieron, pensé que era todo pero luego llegaron unos vampiros queriendo matar a los reyes Vulturi para gobernar ellos, pero rápidamente me miro y supe lo que debía hacer, los obligue a asesinarse entre ellos mismos.

"Y aunque nos cueste la vida, y aunque duela lo que duela…

Esta guerra la ha ganado…nuestro amor"

La razón por la que se querían ir los gemelos nunca lo supe, pero si sabía algo…me convertirían en vampiro al cumplir 18, se que yo puedo evitarlo, porque puedo dominarlos a todos o también puedo evitar que me toquen mientras viva por mi escudo, pero es algo que yo quería….aunque sé que Alec y Jane mataron a mis padres no odio a Aro ni a Felix, ellos no me hicieron daño por lo que no les tengo rencor, nunca les temí a los vampiros, Aro y su esposa terminaron convirtiéndose en mis padres, aunque muchas veces odie a Aro por su interés en dominar el mundo vampírico y su deseo de poder…el conmigo es diferente se comporta como si él fuera el humano y yo el vampiro, se que lo hace por miedo.

"Yo nací para tus ojos para nadie más…

Siempre voy a estar en tu camino, ohh"

Teme de mí, porque sabe que si yo se lo digo él puede suicidarse o puede ceder el trono o puedo hacer que toda su guardia se vaya, también teme que yo me aleje de su lado luego de ser vampiro y después intente quitarle el trono.

"Alma de mi alma, corazón de tempestad..

Dime por donde ir…"

Esa es unas de las ventajas de mi poder, yo tengo planeada mi vida, quiero convertirme en vampiro para ser tan poderosa y hermosa como ellos…después de tanto tiempo viviendo con estos seres míticos deseo ser como ellos al fin y al cabo. Luego de convertirme me iré a recorrer el mundo algo que siempre he deseado, y para poder lograrlo necesito de tiempo…una de las razones por la cual quiero ser vampiro…el tiempo les sobra a ellos.

"Después te llevare hasta donde quieras, sin temor y sin fronteras…

Hasta donde sale el sol"

Mis pensamientos y mi canto se ven interrumpidos por unos suaves golpes a la puerta.

—¿Quién es? —pregunto tan bajo que casi yo no me escucho, me acostumbre a hablar así, debido a mi estancia aquí.

—Tu peor pesadilla, el maestro Aro te llama, será mejor que te apures.—responde toscamente la voz aniñada de Jane, mientras abría la puerta y se adentraba a mi habitación como si tuviera derecho alguno.

Siento como mi escudo me rodea sin que yo lo pidiera, se puede decir que mi escudo se activa con solo la presencia de las personas y yo lo quito si le deseo…y en estos momentos no deseo quitarlo por lo que se mantiene en su lugar, eso es algo que solo yo se que pasa con mi escudo físico, pues el mental siempre está allí protegiéndome, me acerco a la pequeña vampira y tropiezo…olvide decirlo, soy muy patosa.

—Vaya torpe que eres, ni siquiera te mantienes de pie en una superficie plana— Se burla Jane y ríe de manera altanera.

—Sera mejor que no te descuides, Jane querida…puede que me empiece a hartar tu presencia— Su risa para automáticamente, ella sabe muy bien que hablo en serio y no le gustaría que me molestara con ella, pues hacerla desaparecer de este mundo sería tan fácil como quitarle una chupeta a un bebé.

—Jane…llévame.—Se acerca a mí, me monto en su espalda después de cerrar la puerta tras de míy en menos de dos minutos me encontraba en el gran salón.

—Bella hija mía, ¿Qué travesura has estado haciendo? —Me pregunta al verme bajar de Jane.

—Oh, padre no he hecho travesura alguna, simplemente aclaré algunas cosas con Jane, ¿cierto? —Respondo con una sonrisa mirando a Jane que ya no se encontraba bajo mi hipnosis, ella asiente mirándome con odio y temor a la vez.

—Espero que hayan hecho las paces.—Dice Aro mostrándose esperanzado de que su hija que soy yo por fin halla perdonado a su joya más preciada que es Jane, temía que la odiara tanto que terminara desasiéndome de ella, sonreí ante tal pensamiento.

—No papá, no llegamos tan lejos puede que tal vez si ella dejara de odiarme por ser inmune a su don, yo por lo menos haría las paces, pero al ella ser tan tosca y tonta prefiere tenerme en su contra. —suelto un suspiro fingiendo lastima, pero una sonrisa aparece en mi rostro al ver como Jane y Alec se tensan, el chico si es amable conmigo, yo le he perdonado…solo que él no lo sap, claro está.

—Hablare con ella, para saber la verdadera razón de su odio hija mía, no te preocupes por eso…solo ignórala no le hagas caso.— Dice mirando fijamente a Jane, supuse que estarían hablando a una velocidad impresionante debido a que no lograba escuchar nada y sus labios temblaban por la rapidez.

—Aro, me estoy aburriendo ¿puedes decirme de una vez para que me llamabas? — dije con aburrimiento.

—¡Cierto, Cierto! — Responde él con rapidez. —Te llame para darte un regalo, mi pequeña—Dicho esto le siguió una sonrisa.

¿Una sorpresa? Aro Vulturi me está dando una sorpresa…sabiendo que no me gustan…con el ceño fruncido lo miré interrogante. —Sé que no te gustan cariño pero tu madre ha insistido en que te gustaría…la cosa es que viajaras a Estados Unidos, la mia principessa, conocerás América por ti misma antes de tu conversión claro está, ¿Qué te parece la idea? — dice sonriente pero con una mirada extraña, como si fuera a matar a todo el mundo por algo así, a veces me parecía estúpido sus reacciones conmigo.

—¡Es maravillosa!. — Digo emocionada, tanto que corro hacia Aro metiéndolo dentro de mi escudo para que no se dé cuenta que ya domino la expansión, y para que tampoco note que llevo el escudo cuando se supone que estamos con gente de confianza, en me recibe entre sus brazos delicadamente, su frio tacto es agradable, me aprieto mas a él y susurro unas palabras que nunca le he llegado a decir —Te quiero papá y gracias por esta sorpresa.— Lo noto tensarse pero relajarse enseguida, me separo de él y al mirarlo me sorprendo.

—Yo también hija mía, yo también, y lamento mucho el modo en que nos conocimos, tanto yo como los que me acompañaban esa noche…

—Silencio, calla ya, no arruines el momento, ya te dije que a ti y a Felix no les tengo nada que perdonar, y bueno a Alec lo perdoné desde hace mucho. —Se volteó para verme con una expresión de sorpresa…no se esperaba eso, lo sé. —Así como escuchas Alec…lamento que estos años te hice sentir lo peor, pero entiéndeme necesitaba un poquito de venganza, espero me disculpes por eso. — Dije mirándolo fijamente, el sin más sonrió como quitándose un peso de encima.

—Perdonada. — Luego de eso una amplia sonrisa se expandía por su rostro, en cambio su hermana lo veía como si este la hubiera traicionado y a mí me miraba rabiosa, le devolví la mirada con una ceja alzada y ella se tranquilizo sin necesidad de que la hipnotizara, muchas veces amaba el poder que me daba mi don.

—¿Y cuando partiré para Norte América padre? — Pregunté un poco ansiosa por saber ya cuando podre partir, pero recordé algo. —Por cierto papá, ¿A quién se le ocurrió esta fantástica idea? Y ¿con quién viajare? Porque te conozco muy bien como para saber que no me dejaras ir sola… ¿o me equivoco?.

—Para nada hija querida, tú eliges con quien ir y donde comenzar tu viaje y se le ocurrió a tu madre, Sulpicia. —Dice amablemente.

—No tengo que pensármelo mucho, Jane y Felix vienen conmigo…espero y ninguno tenga problemas con eso.

Jane se muestra sorprendida por haberla elegido, pero al contrario Felix se encontraba feliz, mi amistad con él se hizo más fuerte mientras crecía, tanto que llegamos a ser muy unidos.

—Isabella, no suelo hablarte ni nada de eso, es más te odio, pero tengo una duda… ¿porqué me eliges a mí para acompañarte a un viaje del cual tu quieres disfrutar y con mi presencia no creo que disfrutes mucho. —Dice seriamente la pequeña vampira.

—Sé que puedo cuidarme muy bien, pero me he acostumbrado a discutir con alguien, y tu eres la única participante valiente que se atreve, además si hay problemas mientras estamos allá, ¿Quien hará sufrir a los mal educados neófitos?, esto no significa que te he perdonado de todas formas Jane, no te fíes por este viaje, nada ha cambiado. —Digo toscamente la ultima parte.

Ella solo asintió.

—Iremos a Forks; Washington, he leído que el sol casi nunca sale, por lo que ustedes podrán acompañarme todo el día si quieren, hay una playa cerca, que si no mal recuerdo está en La Push, me gusto ese lugar debido a que es boscoso y aquí en Volterra no hay prácticamente nada de bosque, solo ciudad…y más ciudad, quiero experimentar con un nuevo clima. — Terminé mi explicación con una sonrisa amplia.

Luego de hablar un rato más, mi apetito comenzó a surgir, por lo que me retire a mi habitación después de haberme cocinado algo, mientras comía busque mis maletas y comencé a empacar.

Un bostezo escapa de mi boca al terminar de cerrar la última maleta, eran las 2:30 de la madrugada y yo me encontraba despierta, agotada me coloque la pijama…al tocar la cama sentí mi escudo rodearme, sonreí, si mi escudo fuera una persona real sería muy sobre protector, me acosté a dormir pues en la tarde del día siguiente partiría rumbo Forks.

Espero y haya sido de su más mero agrado, por favor dejen un REVIEW para poder subir el siguiente capítulo, sin más que decir.

R.