Antes de que lean esta historia quiero decirles que fue la segunda que he escrito y por eso notarán bastantes cambios a lo largo de los capítulos, puesto que no todos se han editado. Para empezar, debo dejar estos puntos en claro:

1. Esta historia se comenzó antes de que el manga acabara, casi 1 año y medio antes de que el manga terminara.

2. Aquí he puesto lo que yo esperé en el final del manga de R+V por lo que no es igual que el verdadero.

3. Los personajes que yo me inventé no los pueden usar a menos que yo les dé mi permiso.

4. Espero que disfruten esta historia y que dejes tu opinión, no tengas miedo.


Ha sido una noche larga.

Un hombre joven de cabellos cafés, ojos del mismo color y vestido formalmente manejaba su auto Mazda de color azul, con 4 puertas. Ya era de noche, había sido una jornada de trabajo dura y ya quería llegar a su hogar, donde sin duda alguna le estaría esperando su cena o al menos, eso es lo que se esperaba, de pronto y sin previo aviso, su celular suena.

―"¿Me pregunto quien será?"―. El joven toma su teléfono y lo abre y se lo pone al oído.―¿Hola?

―Hola Tsukune―. Habló una voz femenina tranquilamente.

―Ah, ¡Mizore-chan! ¿Cómo estás?―. Preguntó el joven, felizmente de que había escuchado la voz de su amiga.

―Bien Tsukune, gracias por preguntar, em, tengo algo que decirte.

―¿Qué es?

―Um, es sobre Moka―. Al decir esto, Tsukune detuvo el auto.

―¿Qué le paso a Moka-san?―. Preguntó con cierta preocupación.

―Ella… bueno, ella está bien, pero… esta un poco...

―¿Qué es lo que tiene?―. Con un poco de desesperación ya que Mizore no soltaba la sopa.

―Ella está algo ebria―. Dijo finalmente.

―¿¡Qué?! ¿Estás segura que Moka-san está en ese estado?

―Em... sí.

―Pero, ¿Cómo paso o por qué?―. El muchacho no entendía porque su linda Moka-san estaba así.

―Digamos que Kurumu y Moka empezaron a competir y bueno, tú sabes que a Moka no le gustan esas cosas pero...

―No me digas que tenia el látigo de Belmont.

―Sí Tsukune, lo tenía y ya sabes como es la Moka interna.

―Sí, lo sé―. A Tsukune se le vino a la mente la Moka interna y todo lo que eso significaba, no es que le tuviera miedo sino, ¿Qué cosas podría hacer la Moka interna estando en ese estado? ―Bueno Mizore, gracias por avisar, ¿Dónde está Moka-san?

―Tsukune, yo ya no estoy ahí, alguien tenia que llevarse a Kurumu a casa y bueno, Yukari tampoco se quedo mucho tiempo.

―Entonces, ¡Dame la dirección, rápido!―. Tsukune escuchó la dirección y con su auto llegó rápidamente, el lugar estaba cerca de donde él estaba. El joven entro al lugar, no había mucha gente pues no era tan tarde, usualmente los bares se ponen más llenos entre más tarde es pero eso no le importaba a Tsukune, él solo quería encontrar a Moka.

―"No esta ahí, ni ahí, ¿Dónde estás Moka-san?"―. Tsukune miró a todas las mesas hasta que su mirada se detuvo en donde esta la barra, ahí estaba Moka, la única mujer que amaba y que amaría siempre. Llevaba un vestido negro muy elegante y se veía muy hermosa con el cabello plateado y con esos ojos carmesí y con el cuerpo que tiene, Tsukune aun no sabía como había tenido tanta suerte. Ella estaba tomando de una botella de whisky (muy fuerte, creo) estaba recién empezada pero quien sabe cuanto había tomado con Kurumu, el joven se acercó a ella y se sentó a su lado.

―Moka-san, ¿Estás bien?―. Tsukune le tocó el hombro suavemente.

―Tsukune…―. Moka volteo a verlo, lucia bastante cansada. ―¿Qué quieres?

―Moka-san, Mizore me dijo lo que paso, ¿No crees que ya tomaste demasiado?―. Dijo agarrando su mano y viéndola directamente a los ojos.

―Lo que yo haga no te concierne, es mi vida―. Moka volteo y bebió otro poco de la bebida alcohólica, Tsukune le quito la botella.

―Moka-san, ya es suficiente―. Moka lo miró enfadada.

―¿Quieres reconocer tú lugar Tsukune?―. Dijo levantándose y mirándolo con ojos asesinos.

―Yo quiero...―. Tsukune abraza a Moka y ella se sonroja. ―Quiero que vayamos a casa.

―"Tonto"―. Moka lo abrazo también. ―Esta bien, Tsukune, volvamos.

―De acuerdo―. Tsukune sonrió y dejo de abrazarla para hablar con el cantinero. ―Yo pagaré, ¿Cuánto es?

―Lo de ella, más sus amigas son como…―. El cantinero saco su calculadora y tecleo bastantes veces. ―5000 yenes.

―…―. Tsukune suspiro y saco de su billetera la mayoría de su dinero y se lo entregó al cantinero. ―"Ah, lo que gane en esta quincena… se ha ido, pero al menos Moka-san ya dejo de beber y el bien de Moka-san es primero".

―Gracias por su dinero―. Dijo el cantinero y después se retiró.

―Bueno, es hora de irnos Moka-san―. Tsukune ayudó a Moka a ir hasta el auto pues no podía sola ya que se movía de un lado a otro y Tsukune no quería que se cayera. Ambos entraron al auto, Tsukune manejo tranquilamente, mientras Moka se recostó en su brazo.

―Tsukune...―. Comenzó a hablar Moka interna. ―¿Me amas?

―Por supuesto que sí, Moka-san―. Tsukune con la mano que tenia libre la abrazó y la junto a él. ―Tú ya sabes lo mucho que te quiero.

―Siempre haces lo mismo, cada vez que tenemos tiempo solo me abrazas y me das un beso―. Dijo con cierta tristeza.

―¿No te gusta, Moka-san?

―No es que no me guste―. Moka abrazó a Tsukune. ―Es solo que… quiero más.

―¿Más qué?―"Moka-san se esta comportando muy extraña, usualmente ella no dice cosas como estas y menos tan a la ligera".

―Más como a la otra Moka―. Todo eso lo dijo bajito y Tsukune no lo escuchó. Ya habían llegado a su casa; no era tan grande como el castillo donde vivía Moka, era más como la de Tsukune, era de color azul, con 2 pisos, un jardín con flores muy bonitas y muy bonito (se los dejo a su imaginación, no soy muy bueno describiendo casas). Tsukune cargo a Moka en sus brazos ya que estaba demasiado ebria para ponerse en pie otra vez y estaba cansada por el trabajo, Tsukune la llevo al cuarto del segundo piso, el que compartán juntos. La recostó en la cama y él se quito los zapatos, la camisa que traía y el saco y, los dejo en un bote y se puso una playera para después acostarse a lado de Moka.

―Moka-san―. Tsukune le puso su mano en su cabeza. ―¿No te duele algo? ¿Te sientes bien?

―Estoy bien Tsukune, a veces no tienes porque preocuparte tanto―. Dijo con un leve sonrojo.

―¿Estás segura?

―Sí, Tsukune. ¿A quién amas más? ¿A mi o a la otra Moka?―. Dijo mirándolo a los ojos. ―No me mientas, por favor― Moka estaba encima de él, sus rostros estaban muy juntos.

―Las amo mucho a ambas, no podría elegir entre las 2, te amo mucho, Moka-san.

―Entonces… ¿Por qué no pasa tanto tiempo conmigo, como la otra Moka?―. Dijo con tristeza.

―Lo siento, Moka-san― Tsukune la besa expresándole todo su amor, mientras la besa, la abraza y le acaricia el cabello plateado de Moka, ella también corresponde de igual forma y después se separan pero sin dejar de abrazarse. Tsukune se acerca a su oído. ―Perdón, te prometo de que ahora en adelante, te pondré más atención Moka-san.

―Tsukune, te quiero mucho, aunque no te lo diga muy a menudo pero te quiero.

―Moka-san―. Tsukune la mira a los ojos.

―Tsukune―. Ella hace lo mismo.

―Moka-san―. Él se acerca a Moka.

―Tsukune―. Y ella también hace lo mismo con cierto sonrojo en su rostro, al igual que Tsukune.

―Moka-san―. Tsukune se pierde en los ojos de Moka y la besa por mucho tiempo, después de muchos besos, Tsukune la tapa con la sabana y Moka lo abraza quedándose dormida completamente en el pecho de Tsukune, su tonto, ingenuo y amable esposo.