Hola.

Les doy la bienvenida de nuevo. A falta de inspiración he decidido actualizar mi primer fic. Para quienes lo leyeron les cuento que no son grandes modificaciones. He eliminado alguna escenas tediosamente largas. He agregado algunos detalles, tan sutiles que probablemente ni los noten si han sido lo suficientemente masoquistas para releer esto.

Para quienes lo leen por primera vez les aclaro desde ahora que ésta no es una historia sobre Sam y Dean. Es una historia sobre Supernatural con un varios personajes de mi autoría que irán interactuando con la trama y personajes secundarios de la serie. El personaje principal es una mezcla de mis heroínas favoritas con un toque de mí misma, ¿por qué no... ? Y es que ha sido mi deseo reflejar en ella los sentimientos, dudas y conflictos del fandom en general. O al menos del fandom que yo respeto y admiro y por el que siento cariño. Espero que sea de su agardo.

Agradezco infinitamente a mi gran amigo Lucas, fiel e incansable colaborador quien me empujó a poner mis pensamientos en una malaprobechada hoja de word para luego transladarla a ocupar un espacio digital que bien pudo ser mejor utilizado por alguien más talentoso que yo.

También agradezco a Ninablack17 sus lindos reviews. No me has dado tu opinión sobre el resto de la historia, lo que me hace suponer que en algún momento de la misma has salido huyendo espantada de mí. Tampoco sé si has leído la continuación. Sentite libre de opinar negativamente si así lo deseás.

A angel de acuario, a quien agradezco también su sincera opinión.

Y a Yani Stephen quien a revisionado mi segundo fic con mucho cariño y aliento. Espero noticias tuyas pronto. Ya sea dando tu opinión como continuando con tu intrigante historia.

Y también a quienes me visitan silenciosamente.

¡Gracias a todos!

Vuelvo a aclarar que lo he escrito en español de españa, si bien no soy española. Confieso que me sentí tentada de cambiar eso. Pero me llevaría demasiado tiempo. Si hay algún amigo de España que piense que alguna expresión ha sido mal utilizada hágase oir.

También les recuerdo que pueden leer las mismas historias en mi blog, donde podemos tener una comunicación más fliuda. O búsquenme en twitter. Las direcciones están en mi perfil. ;-)

No los distraigo más. Los dejo con la historia. Un abrazo.


Una llegada desprolija.

Erika conducía su coche por la autopista bajo los últimos rayos del atardecer. Su viaje se había demorado imprevistamente debido a la rotura de una manguera gastada de su ya muy maltratado Camaro SS. Es que había sido una temporada dura, cargada de deudas y dificultades. Al pobre le hacía falta mantenimiento y la mudanza se había consumido sus pocos ahorros. Pero ese auto era una de sus posesiones mas valoradas No iba a dejar atrás a su "compañero". Lo había comprado en uno de sus últimos intentos por desafiar a su padre. Ella insistía en mantener vivo el recuerdo que Mark quería obligarle a dejar en el pasado: el de aquella fatídica semana. Y de aquél misterioso muchacho que le había rescatado de esa pesadilla. Sus padres se sentirían aliviados si supieran que en realidad no lograba recordar su nombre (aunque solo habían pasado cuatro años). Solo recordaba su aspecto de revoltoso que parecía contrastar con su madura conducta y su refinado humor sarcástico. Aunque lo que de verdad no podía sacar de su mente era su mirada. Fría y calculadora. Y desafiante. Y desde ya el hermoso coche que conducía, el mismo que parecía haberse desvanecido en el aire junto con su persona. Idéntico al que ahora mismo la transportaba a su nuevo destino. Aquellos días habían sido un infierno entre la duda y el terror pero paradójicamente fueron los únicos momentos en los que recordaba haberse sentido despierta y no forzada a vivir en una especie de mundo onírico y asfixiante.

Pero a veces tenía la sensación de que ese carro era su único amor. El único que nunca le fallaba ni la decepcionaba… ¡Ja! Un objeto… Parte de ella no se sorprendía de tener pensamientos como ese.

¡Maldición! ¿Cómo era su nombre? Sé que empezaba con C...

"trust I seek and I find in you

every day for us something new

open mind for a different view

and nothing else matters

never cared for what they do

never cared for what they know

but I know..."

Erika canturreó a Metallica que sonaba en el radio…. Trataba de acallar esa sensación de no poder encontrar su camino… "Nothing else matters…" Nada más que problemas…. Repitió.

"Tal vez papá tiene razón." Pensó Erika. "Tal vez esto no es lo que debo hacer" ¿Por qué siempre se sentía vacía?

El estudio del pasado la conmovía profundamente. Había deseado ser antropóloga desde antes de saber siquiera que esa profesión existía. Pero aún así sentía que algo no encajaba. Como si estuviera en una realidad alternativa… Como si estuviera en la matrix… Se encontró una vez más recordando esos días.

Mark seguía insistiendo en que estudiase administración de empresas y se dedicara al negocio que él había iniciado cuando su hija nació. Soñaba con que tuviera una vida tranquila y sedentaria, y aunque no ejercía mayor presión respecto a su vida privada, no ocultaba que deseaba verla tener una familia, una vida próspera y una cochera con dos autos. Sí. El sueño americano. Pero a Erika no le emocionaba vender artículos de oficina. Ni mucho menos una vida cómoda. Despreciaba infinitamente el lujo. Y le emocionaban los misterios del pasado.

Se había marchado de casa tiempo después de empezar la preparatoria, situación forzada por las constantes peleas con sus padres. Había trabajado duro los últimos años para conseguir mantenerse en la universidad y se había graduado varios años antes que lo usual. Parecía que tenía un don natural para aprender la historia de la humanidad. Había sido camarera, vendedora en una boutique, guía de museo, y recientemente había dejado su empleo de vendedora en aquella tienda de antigüedades para ser becaria en la universidad. Internamente sentía que había hecho un mal negocio. Pero Paul, su novio, la había convencido de que si quería hacerla en grande necesitaría contactos en el mundo académico. Y ese puesto se los conseguiría. Había conocido a Paul, cuando éste realizaba una pasantía en el museo, y él se desempeñaba actualmente como asistente de Michael Rogers, profesor de mitología y leyendas. No le resultó difícil conseguir la primera vacante que apareció para un puesto tan miserable como el que ella tendría en el futuro cercano.

Finalmente arribó a su destino. Se suponía que iría primero a casa de Paul y luego a la universidad, pero ya llevaba demasiada demora. Detuvo su coche frente al edificio principal del campus. Un cartel informaba que el nombre del sitio era Crowford Hall.

Abrió la puerta del coche. La brisa acarició sus largos cabellos pintados de rubio obscuro. Con sus papeles en la mano buscó el despacho del profesor Rogers.

Llamó a la puerta y una voz serena le respondió:

-Adelante.

-¿El profesor Michael Rogers?- Dijo con una sonrisa.

-Así es. ¿Quién eres?- dijo el septuagenario. Tenía aspecto de viejo bonachón.

-Mi nombre es Erika Orson. Soy la nueva becaria.

Le extendió la mano, aún con su sonrisa dibujada en el rostro. El hombre la estrechó.

-¡Ah! Sí. Pero creí que llegarías la próxima semana.- Dijo, con aspecto algo incómodo.

-No. En realidad la fecha que acordé con Paul Duncan era ayer. Lamento haberme demorado.

-¡Oh! No te disculpes. Yo lamento esta desinteligencia. Es que no te esperábamos aún. Me temo que no tenemos disponible la oficina para ti.

-¿Y dónde trabajaba el becario anterior?- Preguntó Erika muy intrigada.

-Es que no planeábamos contratar becarios este año. Y asignamos ese despacho a la nueva profesora de arte. Pero es que Paul insistió tanto contigo... Dijo que no nos decepcionaríamos con tu trabajo.

(¡Estúpido Paul!...)

-¡Vaya! No debió inflarme tanto. Paul a veces es muy entusiasta. Pero tenga por seguro que haré todo para estar a la altura.

-Eso no lo dudo. Bien, comenzarás mañana. Si estás de acuerdo…

-Sí. Muchas gracias. Aquí estaré.