Hola hola ^^ Bueno, pues aquí vengo con un nuevo fic de Génesis y Terra ñañañañaña . Ahora, lo de siempre jajajajaja

Disclaimer: Ninguno de los pjs de FF me pertenece (por desgracia TT_TT)

Summary: AU GénesisxTerra~ Terra no estaba de acuerdo con la decisión de sus tíos de mudarse a Midgar. Sin embargo, cierto profesor de literatura le hará ver que el cambio no sería tan malo como esperaba.

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Una joven de cabello dorado y ondulado miraba tristemente a través del cristal del coche de sus tíos. El clima parecía haber mejorado relativamente durante la travesía desde Lindblum hasta Midgar, la ciudad a la que ahora iban a vivir debido al trabajo de Locke Cole, el hermano de la madre de la muchacha. El llamado Locke era un alto cargo de la policía y debido a unos sucesos ocurridos en la ciudad de Midgar había tenido que trasladarse allí, a pesar de que a ella no le gustaba para nada la idea de cambiar de lugar. Suspiró, apoyando una suave y pálida mejilla sobre su mano, y observó las finas gotas de lluvia que salpicaban la ventanilla trasera.

-Terra, alegra esa cara-comentó una hermosa mujer de rostro levemente serio, aunque sonriente-. Sé que no te es agradable haberte despedido de tus amigos y haber tenido cambiar de centro, pero tenemos que mirar por el bien de los tres y la investigación que ahora está en manos de Locke es lo mejor que nos podría pasar.

-Claro, tía-murmuró con un hilo de voz.

Terra Branford hundió la cabeza entre los hombros y miró de reojo a su tía, Celes Chere. Esa mujer la había criado como si fuera su propia hija, la quería y la respetaba, pero no estaba de acuerdo con ella. Locke podría haber renunciado a ese trabajo y haberse conformado con seguir siendo un cargo importante dentro del cuartel. Celes era psicóloga, entre los dos ganaban lo suficiente como para vivir con todas las comodidades del mundo. Pero habían tenido que mudarse…Y a Midgar, nada más y nada menos. Allí no conocía a nadie, apenas había puesto el pie en aquella ciudad un par de veces en la vida.

Desvió la vista hacia la izquierda, donde descansaba la matrícula del instituto Shin-Ra, una de las muchas instituciones de la gran empresa de Rufus Shinra, conocido en todos los rincones del planeta. Esa empresa se encargaba de administrar energía a través del mako, facilitando la vida de las personas a costa de la contaminación del único mundo en el que habitaban. Lanzó un pequeño suspiro y cogió los papeles, revisándolos un poco por encima.

Nombre completo: Terra Branford Cole

Edad: 17 años

Año que cursa: 1º de Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales

Padre/Madre/Tutor: Locke Cole y Celes Chere

Tutores. Locke Cole y Celes Chere eran sus tutores, sus ''padres'' adoptivos. Maduin y Madeline, ellos eran sus verdaderos progenitores…Pero ambos habían muerto en un accidente de coche hacía ya mucho tiempo, tanto, que la joven Terra ni lo recordaba ya. Ella no era más que una niña pequeña cuando sucedió aquello. Sólo se acordaba de la voz de los médicos en el hospital y un ''todo va a ir bien, pequeña'', que alguien le había dedicado horas antes de darle la noticia de que no habían podido hacer nada por salvar la vida de sus padres. Sus tíos se habían encargado de recoger todas sus cosas de la casa paterna y trasladarlas a la de ellos, intentando hacer que todo pareciese normal, que no había pasado nada malo, que sus padres estaban bien, allá donde estuviesen, y que cuidaban de ella desde el cielo.

-Bueno-anunció Locke, sonriente-, bienvenidas, mis amores, a la gran ciudad de Midgar.

Terra vio la ciudad a través del cristal mojado del coche, colocando una mano sobre él. La autopista ascendía poco a poco, subiendo una plataforma, y varias vías de tren unían la parte pobre de Midgar con la rica. Una gigantesca placa, donde se ubicaban los sectores principales de la ciudad, ocultaba el firmamento a los suburbios, un auténtico chatarrero donde las clases más empobrecidas de la sociedad hacían su vida, más felices que los que vivían en la superficie. Al menos ellos no tenían tantas preocupaciones, no tenían una vida tan ajetreada.

Un letrero verde anunciaba la entrada más próxima a un sector. Locke puso el intermitente, girando hacia la izquierda, internándose por las transitadas calles de Midgar, llenas de coches y personas malhumoradas que no paraban de empujarse unas a otras para poder llegar a tiempo a la estación de tren o a cualquier otra parte. A lo lejos podía verse la magnificencia del edificio principal de la compañía Shin-Ra y, un poco más allá, otra edificación un poco más pequeña en la que el logotipo de la empresa hacía acto de presencia, con un letrero en el cual podía leerse ''Centro de formación Shin-Ra'', un nombre poco atractivo para un colegio. Aquel sería su nuevo instituto, donde acudían los hijos de las familias más adineradas de la zona. A Terra le parecía una cárcel, con aquellas placas oscuras y una verja alta y negra que rodeaba el centro. Tal vez con la luz del sol resultase más atrayente…pero la joven lo dudaba.

-Cariño, mira.

Terra alzó la vista hacia donde Celes apuntaba y vio una acogedora casita de dos plantas, pintada de color pastel, con una puerta de madera y un caminito de piedra que llevaba a la pequeña valla circundante. Era una casa bastante bonita y el barrio en el que estaba era tranquilo, con hogares de las mismas características. Sin duda alguna, era el barrio lujoso de Midgar, o uno de los más ricos de la ciudad.

-Esa será nuestra nueva casa-anunció Locke, aparcando el coche frente al hogar-. Señoritas, bajen del coche con sus maletas. El resto de sus pertenencias se encuentran ya dentro, esta mañana terminaron los de la mudanza.

La joven Branford lanzó un pequeño suspiro, sin saber si sentirse alegre por aquella bonita casa o triste por el hecho de estar en una nueva ciudad desconocida. Abrió la puerta trasera del coche, cogió su pequeña maleta de color rojizo, abrazando con el brazo libre un peluche de moguri, único recuerdo palpable de una posible infancia feliz, y anduvo hasta la verja, abriéndola con cuidado, acercándose después a la puerta principal. Esperó a que Locke sacase las llaves y, luego, se introdujo en su hogar. A la entrada se encontraban perfectamente apiladas varias cajas sobre un brillante suelo de madera clara, recientemente limpiado, como el resto de la casa. El hogar olía a productos para la limpieza junto a un leve aroma a vainilla.

-Es realmente bonita, ¿verdad?-dijo Celes-Contraté a un servicio de limpieza para que nos la dejasen decente. ¿Qué dices, Terra? ¿Te gusta?

Terra alzó la cabeza y observó las paredes amarillo pálido, una gran puerta con cristalera a la derecha que indicaba la entrada al salón, las escaleras blancas de caracol que llevaban a la segunda planta. Era una casa preciosa, cálida y acogedora, pero no era Lindblum. Ella no quería estar en Midgar, allí no conocía a nadie, no tenía amigos, no sabía cómo era el sistema de enseñanza. Un hogar de cuento de hadas no solucionaba nada. Encogió los hombros, triste y resignada, tratando de esbozar una sonrisa que no engañaba a nadie.

-Es muy bonita, Celes…

La mujer observó atentamente a su sobrina, sus ojos entre azul y plata levemente enrojecidos por un llanto silencioso, el pequeño temblor en su barbilla, las arrugas en la nariz y en el ceño. Sabía cómo se sentía, lo había tenido que dejar todo. Lindblum y Midgar no estaban a un paso, durante el viaje habían tenido que hacer varias paradas y se habían tenido que quedar a dormir en un motel de carretera. Apenas podría ver a sus amigos de la infancia, con los que había crecido. Su pequeña Terra estaba en un mundo totalmente desconocido para ella.

-Cielo, te acabarás acostumbrando-dijo, compasiva, acariciando su mejilla con suavidad-. No hemos tenido opción. El caso que le han dado a Locke es muy importante en su carrera y…

-Lo sé, estoy bien, Celes-la interrumpió Terra, mirando al suelo-. No pasa nada. Locke y tú sois los más importantes siempre…

Dicho esto, se deshizo de la mano de la mujer, soltó su maleta roja junto al peluche y salió corriendo de la casa, dejando la puerta abierta. Celes la vio partir sin decir nada, sin hacer amago siquiera de perseguirla. Sabía que así no se solucionarían las cosas, su sobrina necesitaba desahogarse, no podía retenerla en aquella casa. Suspiró y miró a su marido cuando este se situó a su lado, colocando una mano en su hombro.

-Se acostumbrará, Celes. No le quedará otra opción.

-Claro, Locke…Pero me da tanta pena…Lo ha perdido todo. Lo único que quiero ahora es que no pierda su confianza en nosotros. No conoce a nadie, de momento, nos necesita como no lo ha hecho hasta ahora…

El hombre miró la puerta por la que había salido corriendo Terra y negó levemente. Lo sentía por su sobrina, pero no tenían alternativa. Si hacían todo eso, era por ella y por nadie más. Querían darle un buen hogar, querían cuidarla como lo habrían hecho Maduin y Madeline. Pero parecía tan difícil…

-.-.-.-

``Me he portado mal con ellos…Sé que lo hacen por mí…Por mis padres…Pero esto es tan extraño…``

La joven se detuvo bruscamente, jadeando, con las piernas temblorosas de tanto correr. No tendría que haber dicho lo que le dijo a Celes, ellos no tenían la culpa de nada. Les debía todo lo que tenía, sus tíos la habían acogido cuando se quedó huérfana. Sin ellos, estaría en cualquier otro lugar, con una familia desconocida con la que no tenía nada que ver. Sintió cómo las lágrimas volvían a caer de sus ojos cerrados, surcando sus pómulos, y alzó la cabeza al escuchar un trueno lejano. El cielo estaba encapotado, las nubes eran de color gris oscuro y la tormenta era inminente. Unas finas gotas comenzaron a hacer acto de presencia, acariciando su piel, haciendo que sus lágrimas se confundiesen con la lluvia. Volvió a juntar los párpados y se olvidó de todo. No le importaba que la gente se la quedase mirando, ni que la confundieran con una demente. Lo único que quería era desaparecer entre el gentío. Se encontraba tan perdida…

-Disculpa.

Terra se sobresaltó al escuchar una suave voz a sus espaldas y, poco a poco, se giró para encarar a la persona que la había sacado de sus pensamientos. Ante ella tenía a una hermosa joven de su edad, tal vez un año más mayor, de cabello largo y moreno sujeto en una trenza. De piel pálida y grandes ojos verdes, relucientes como esmeraldas, la chica parecía preocupada por la joven Branford.

-¿P-puedo…ayudarla en algo?-preguntó la rubia con voz trémula, congestionada.

-Eso mismo iba a preguntarte a ti-esbozó una tierna sonrisa-. Pareces triste…Además, no te he visto antes. Conozco a la mayoría de personas de los dos institutos de Midgar y tú no perteneces a ninguno.

La joven se pasó una mano por los ojos, apartando las lágrimas, y observó con curiosidad a la morena. Era una chica verdaderamente observadora y parecía buena persona. Además, si tenía su edad, puede que fuese con ella a clase. Tal vez no sería inteligente por su parte tratarla de manera despectiva; por otro lado, no se lo merecía. Era la única que se había acercado a ella con intención de ayudarla.

-M-me llamo Terra-murmuró-. Terra Branford. Soy nueva y…

-Encantada, mi nombre es Aerith Gainsborough. Oh, pero no nos quedemos aquí, está lloviendo a mares. Ven conmigo-la cogió sin previo aviso de la mano y echo a andar rápidamente por las calles de Midgar-. Te llevaré al bar de unos amigos míos, tienes que tomar algo caliente o acabarás resfriándote de verdad.

Terra sonrió levemente y asintió, siguiendo a Aerith, hasta llegar a la estación de tren de la ciudad. Una vez allí, se subieron al tren que llevaba a los suburbios y, tras unos minutos en los cuales la joven de ojos esmeralda no había parado de hablar, comentando el mal tiempo de la zona y lo poco que faltaba para empezar el nuevo curso, llegaron a la zona situada bajo la enorme plataforma. La rubia miró con curiosidad las casas sucias y las calles descuidadas de la zona pobre de Midgar y se preguntó cómo era posible que hubiera tanta diferencia en una misma ciudad, a tan pocos metros. Atravesaron una gran compuerta y se adentraron en uno de los sectores situados bajo la placa. Aerith, sonriente, iba saludando a la mayoría de gente con la que se cruzaba, personas que, por lo que Terra había oído comentar a sus tíos, parecían ser la ''gentuza problemática'' de Midgar, a pesar de que no lo parecía en absoluto. Lo único que las diferenciaba de los que vivían sobre la plataforma era el dinero…y, por eso, habían tenido que verse arrastrados hasta ahí debajo a vivir. ¿Quién era realmente la gentuza problemática?

-Bueno-Aerith la soltó y señaló la entrada a un bar, sonriente-, bienvenida al Séptimo Cielo, mi nueva amiga Terra Branford.

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Buenooo, pues hasta aquí el primer cap . Mención especial a MinaDeville, of course! Gracias por ayudarme con el título y el summary (y las futuras consultas que te haré XD)

Espero no haber metido mucho la pata…Se hace lo que se puede TT_TT ¿Reviewsss? Nyaaaa *0* ¡A ver si nos leemos prontito! (Imaginación modo on, por favor…XD)

Bye byeee ^^