Teen Titans NO me pertenece ni sus personajes.

Nota de Autora: Bien, esto les va a resultar extraño... pero leyendo de nuevo esta historia, me topé con varias faltas, dedazos y cambios que debo realizar -como los títulos de los capítulos, ya que éstos tienen por nombre canciones- .. Sé que en sí tendría que actualizarla, pero quiero primero corregir los errores y cambiar los guiones cortos por los largos. También he de corregir las exageradas actuaciones muy... O.C con respecto a los personajes: ver a una Raven llorosa no es cosa de todos los días xD.

No he borrado directamente la historia porque me gustaría conservar los primeros reviews que he tenido en mi vida de Teen Titans; la nostalgia me puede... además, siendo franca, en un principio iba a corregir capítulo por capítulo pero dejando la continuación a su disposición; me di cuenta de que eso era estúpido ya que tarde o temprano, los nuevos lectores verían las cosas que pasarían en un futuro xD.

Esto es empezar de CASI de cero.

Mi ausencia ha sido larga, pero ahora HE VUELTO ;).

Nota de Autora original: ¡Hola! Me presento, soy Mayqui. Bueno, amo la pareja de Raven y Robin. No he escrito nada sobre ellos antes porque no se me dio la idea de escribir, pero ahora ya se me ocurrió la idea... ¡ñiejuejue!.

La historia se llama así porque así se llama una de mis canciones favoritas de Avril Lavigne.

Bueno, ¡les dejo saludos y espero que les guste!

¡Comenten para saber su opinión!.

.Capítulo I: Dudas sentimentales (Editado).

P.O.V Raven:

Abrí mis ojos lentamente, recostada en mi cama. Suspiré al darme cuenta de que lo que estaba sucediendo hace menos de un par de minutos, era un sueño; uno engañoso, al cual no le encontraba sentido por más que lo soñara cientos de veces. Lo venía soñando hace más de dos meses aproximadamente; y desde que empecé a soñarlo estaba muy cambiada. Tanta obscuridad, tanta confusión, tanta soledad... eso era lo que sentía.

Dejé de pensar en ello y me senté de golpe. Lancé un grito agudo al sentir un dolor tan fuerte en mi cabeza que podría llegar a jurar que era como si me estuvieran atravesando con una espada el cerebro.

─¡Demonios!. ─exclamé volviéndome a acostar. No pasó mucho cuando escuché desde el otro lado de la puerta las voces de mis amigos preocupados.

─¡Raven! ¿Qué sucede?. ─preguntó Starfire.

─¡No grites!. ─pedí. Por Azar... ¿cómo era posible que se enteraran de todo lo que me pasaba en cuestión de segundos?

─¿De qué habla?. ─oí a Cyborg.

─¡Ya basta!. ─Comenzaba a costarme decirles que se callaran.

─¿Cuál es el alboroto?. ─Genial: ahí estaba Robin.

─Raven está rayada hoy. ─respondió Chico Bestia. Me dieron ganas de volarlo de la torre, no estaba de humor para sus estúpidas hipótesis. La puerta se abrió de repente, dejando entrar toda la luz de afuera. Me molestó mucho ya que me encandiló y proporcionó un dolor más agudo.

─¿Quieren cerrar la puerta?. ─pregunté de muy mala gana. Los titanes se miraron entre sí y se adentraron en mi habitación.

─¿Qué pasa Raven?. ─inquirió Chico Bestia.

─¿Cuál es la parte de la frase «no griten» que no comprenden?

─No estamos gritando. ─me corrigió Cyborg, frunciendo su entrecejo.

─Tal vez tiene dolor de cabeza. ─Starfire se acercó a mi luego de mencionar aquello. Tocó mi frente ─.Tienes un poco de fiebre.

─Dejen de hablar... es como si me gritaran.

Pareciera que todos hacían caso omiso a mis peticiones, ya que continuaron dialogando entre sí como si nada.

─¿No puede curarse sola con sus poderes?. ─preguntó el enano verde.

─Buena idea. ─aceptó nuestro líder ─.Raven, fíjate si...

─Ya los escuché, estoy aquí mismo. ─Traté de concentrarme y lograr mi propósito, queriendo curarme a mi misma. Imposible; había algo que no me lo permitía.

─¿Y?. ─quiso saber Cyborg tras una pausa de silencio.

─No puedo... no me puedo curar. No sé que me sucede. ─Todos se miran entre sí, preocupándose de a poco al igual que yo.

─¿Qué comiste ayer de noche?. ─Y aquí vamos... Robin comenzó a interrogarme.

─Lo mismo de siempre. ―contesté escuetamente.

─¿Té?. ─preguntó arqueando una ceja.

─Sí. ─Esto empezaba a molestarme.

─¿Qué has hecho? ¿Has tratado de controlar algún conjuro nuevo de tu libro o... algo así?.

─No, es sólo un simple dolor de cabeza, ¿qué es lo que tiene de malo?. ─La sirena de crimen se activó de golpe, alarmando a los titanes y torturándome con el infernal ruido.

─¡Cyborg, desactívala!. ─gritó Robin para hacerse escuchar por encima del alboroto. El robot cumplió con la orden, dejando que el silencio vuelva a ambientar el lugar.

─Gracias a Azar. ─susurré cerrando mis párpados. Sentía que los cuatro me miraban muy confusos, supongo porque siempre me vieron fuerte, invencible; y ahora se estarían preguntando qué era lo que me sucedía. No podía ser posible que un simple dolor de cabeza me minimizara delante de ellos después de tantas grandes luchas a su lado...

─Alguien tiene que quedarse con ella mientras que el resto sale a cumplir las misiones. ─opinó Starfire.

─Bien. Starfire, quédate con Raven; Cyborg, Chico Bestia y yo nos encargaremos de los crímenes hoy. ─no fue una pregunta, fue una orden. Y se tuvo que cumplir, porque los tres chicos de la torre me dejaron sola con Starfire en la habitación al salir a las corridas. La miré y después nuevamente cerré mis ojos, vencida por el sueño.

P.O.V Starfire:

Estaba sentada en el margen de la cama de mi amiga Raven, observándola dormir. De vez en cuando, pronunciaba algunas cosas sin sentido. De un momento a otro, ella abrió sus párpados y me miró.

─¿Qué haces aquí?. ─preguntó seria.

─¿No lo recuerdas? Tengo que cuidarte porque estás enferma. ─respondí sonriente al verla bien ─.Ahora que despertaste te haré un té, luego te tomaré la temperatura.

Pareciera que lo que le dije la alarmó, porque sus ojos enseguida se abrieron más de lo normal.

─¿Qué? No. Escucha, yo puedo hacerlo sola. ─intentó sentarse, pero su dolor seguía allí ya que cuando terminó de hacerlo, se recostó de nuevo, obviamente obligada.

─Qué diablos me pasa... ─susurró. Suspiré, me estaba preocupando aún más, era mi amiga y no me gustaba verla así.

─Te voy a hacer algo de comer, no puedes tener el estómago vacío.

─Pero...

─Sólo será un té, nada malo. ─Terminé la discusión levantándome de la silla y caminando hacia la puerta.

─Espera. ─Respondí a su llamado volteando nuevamente hacia ella ─.¿Cuánto tiempo pasó desde que me dormí?.

─ Creo que... ─ me detuve para calcular el resultado ─... tres horas. Sí, tres.

─¿Estuviste todo ese tiempo mirando cómo dormía pretendiendo cuidarme?. ─interrogó siempre con su tonalidad.

─Todo por una amiga. ─le dije. Y era cierto, ella para mi era la mejor amiga de todas las que tuve, porque en primer lugar, era la única chica en esta torre. Y me gustaba que ella fuera así... tan cerrada, era como si me diera equilibro. Raven era mi mejor amiga.

Después de sonreirle, salí de la habitación y la dejé sola. Me topé con los chicos al entrar a la sala de estar. Al parecer recién llegaban porque se veían cansados.

─Hola. ─saludó mi amigo Robin ─.¿Cómo está Raven?.

─Ella acaba de despertar. Cuando ustedes se fueron se durmió.

─¿Sigue con dolor de cabeza?. ―curioseó Cyborg.

─Sí. ─respondí, y enseguida agregué ─.Ahora iba a hacerle un té con galletitas, necesita tener algo en su estómago...

─¡No!. ─exclamaron de pronto Chico Bestia y Cyborg en un coro, interrumpiéndome. Robin miraba junto a mi a los chicos.

─¿Por qué no?. ─pregunté algo contrariada.

─Porque... eh... ─la cara de nuestro amigo Chico Bestia era indescriptible; trataba de hablar pero de su boca no salían palabras entendibles.

─Porque Raven necesita uno de mis té especiales... de los mios, a ella le va a encantar. Hace tiempo que no le preparo uno. ─me contestó Cyborg.

─Oh... ─ahora entendía la razón por la que ellos me reclamaban mi idea de cocinarle a Raven ─.Bueno, está bien. Yo le haré las galletitas.

─Este... ─Cyborg volvió a interrumpirme por segunda vez ─.Diría que yo quiero hacerlas, porque... este...

─Yo las hago, no se preocupen. Después de todo Star, tu te quedaste cuidando de Raven, mereces descansar ─cortó Robin caminando hacia la cocina. Mi amigo metálico exhaló y caminó detrás de nuestro líder.

―¿Qué fueron a hacer hoy?. ─le pregunté a Chico Bestia, olvidando el pasado episodio. Él se sentó en el sofá y encendió el televisor.

─Bueno, resulta que había un grupo de adolescentes locos en un banco haciendo una especie de huelga o algo así, y también se trataban de llevar el dinero, pero fue ahí la peor parte cuando... ─escuchaba cada una de las palabras que salían de su boca, poniendo total interés en ellas.

P.O.V Robin:

Cyborg esperaba que el agua de la caldera hirviera mientras que yo trataba de hacer una supuesta masa para las galletas.

─¿Desde cuándo cocinas?. ─me preguntó él de repente.

─Desde que no quiero matar a Raven dándole comida de Starfire. ─Me sonrió; no era nada contra la extraterrestre, pero cocinaba realmente mal. Cyborg negó con la cabeza acompañado de su misma sonrisa.

─Igual Starfire te gusta mucho, ¿no es así?.

No entendí a qué había venido eso... para nada. Pero esa sola pregunta, me sacó un suspiro bastante alarmante; más alarmante para mí que para Cyborg.

─Vaya... qué pregunta. ─murmuré ―.A veces eres algo impredecible y directo, ¿eh Cy?

Supe que notó que había algo distinto en mi voz, por lo que frunció el ceño.

―Lo... siento, ¿te he ofendi...

―No, no para nada. ―lo interrumpí, aclarando que no me había molestado ―.Es sólo que... es distinto. ―Hubo un silencio incómodo.

―¿Distinto? ¿Distinto en qué sentido? ―quiso saber.

─En un... sentido distinto. ─ le contesté evadiendo su interrogatorio. Escuché que suspiró; sin tedio, sólo un suspiro.

―Vale, ya lo capto. ―admitió, levantando ambas manos por encima de sus hombros y sonriendo de nuevo ―.Pero debes saber que siempre estaré dispuesto a escucharte si así lo necesitas.

Le sonreí agradecido, y algo resentido; exteriorizar mis cosas no era costumbre para mi. Por alguna razón, eso me traía recuerdos... esa forma de ser, tan silenciosa e introvertida, me recordaba a algo.

O quizás a alguien.

El agua de la caldera comenzó a agitarse, dando señal de que estaba hirviendo.

─Cyborg, ¿podrías apagar el fuego por mí? ─pregunté distraído.

Quizás todo esto de la «desazón» con Starfire se debía a que quería concentrarme más en el trabajo, el crimen nunca descansaba... yo no podía permitirme tal cosa.

Cyborg apagó el fuego y tomó un pedazo de masa de la que yo estaba preparando.

─Te ayudaré así las galletas salen antes. ─dijo, posándose a mi lado para darme una mano.

Desde ya, muchas gracias por leer nuevamente :).

Mayqui, ¡cambio y fuera!