Damon había abierto la puerta antes incluso de que el timbre hubiera dejado de sonar.

-Justo a tiempo, bruja-.

-Damon- Bonnie se deslizó a su lado y se dirigió al salón de la hospedería, donde Stefan se encontraba enfrente de la chimenea, observando el fuego. Bonnie se acercó, sosteniendo entre sus manos un polvoriento y grueso libro. -No es exactamente un hechizo fácil de encontrar... pero aquí está, en uno de los grimorios que los Martins dejaron-.

-Entonces Elijah tenía razón, es posible-. Dijo Damon acercándose al mueble bar y sirviéndose un vaso de whisky.

-¿Técnicamente? Puede ser, éste grimorio es muy, muy viejo. Parte de la terminología que emplea es algo confusa. No puedo estar segura-.

-Pero es posible- Insistió Damon.

Bonnie suspiró. -Eso creo-.

Stefan se volvió, con cara de determinación. -¿Es magia negra? ¿Como la que empleamos con Klaus?-.

-Sí-Dijo Bonnie mirándole intensamente. -Y por tanto requiere un balance similar-.

-Sea cual sea el precio, lo pagaremos- respondió Damon, al tiempo que tomaba un sorbo de su vaso y lo dejaba a un lado.

Bonnie lanzó una mirada fugaz a la escalera. –Está ella...?-.

-El joven Gilbert está arriba con ella, intercambiando historietas sobre la Abuelita y el Abuelito, y recordando cuando su querido papaíto se disfrazaba de Papa Noel en Navidad-.

-Bien- dijo Bonnie- no quiero que nos escuche hablar sobre esto. ¿Qué más te dijo Elijah cuando hablaste con el?-.

Damon rodeó el mueble bar y se sentó en el sofá. –A parte de que él y Rebekah estaban de camino para recoger el cuerpo de Klaus del almacén, nada-.

-¿Lo dejaste ahí?-.

-¿Qué se suponía que debía hacer, Bonnie? Sólo tengo espacio para un cadáver, y preferí traer a casa a Ric. No es que estuviera precisamente centrado en ese momento. Elena estaba muerta, pensé que yo también estaba muriéndome por lo que tenía un poco de prisa. Así que discúlpame. Incluso dejé esa maldita estaca, por lo que supongo que debe estar en manos de Elijah en este momento.- Cogió su vaso, tomó un sorbo y lo volvió a dejar –Siéntate bruja, y cuéntanos, exactamente, lo que necesitamos para evitar que Elena se convierta-.

Bonnie se sentó al otro extremo del sofá y manteniendo su voz calmada y suave, dijo, -Primero, necesitamos otro vampiro-.

-Fácil. Tenemos dos sólo en ésta habitación-.

-Y hay que hacer un intercambio de sangre-.

-Por supuesto. Siempre hay un intercambio de por medio-.

-Y luego...- Ella dudó, deslizando sus ojos por la cubierta del libro.

-Luego tienes que matar al vampiro-intervino Stefan- ese es el precio que requiere-.

Bonnie levantó la mirada hacia Stefan. –Sí. Después hay que matar al vampiro. Tengo que parar su corazón y desecarlo. Similar a como vencimos a Klaus. Un proceso al que sabemos que un Original puede sobrevivir-.

-Pero un vampiro común seguramente no- Concluyó Stefan quedamente.

-No lo sabemos, pero probablemente no-.

-No hay problema- dijo Damon- no me llevaría más de cinco minutos ir al Grill, coger a alguien y conseguirnos un bonito y manejable vampiro para sacrificar-.

-No, Damon- Dijo firmemente Stefan.

-Oh, vamos, Stef. No iba a convertir a nadie que conociéramos. Y no es como si Rebekah o Elijah se fueran a presentar voluntarios en las próximas horas para mantener a Elena como humana-.

-Eso no va a pasar, Damon- dijo Bonnie- Ya sabes que no le haré eso a alguien inocente-.

-De acuerdo- dijo Damon con una mueca. Hizo una pausa, y después continuó con un deje de crudeza en su voz,-entonces puedes hacérselo a alguien que no sea tan inocente. Puedes hechizarme a mí-.

-Damon...- dijo Stefan antes de que Damon le interrumpiera.

-Ni lo pienses, hermanito. Siempre estás dejando que todo el mundo tome libremente sus jodidas decisiones todo el puñetero tiempo- Sus ojos se encontraron –Pues bien, ésta es mi decisión-.

-Esto es todo por mi culpa- Dijo Stefan suavemente, sin romper el contacto visual – Y si alguien debe pagar por ello, debería ser yo-.

-Oh claro, todo esto es por tu culpa. Lo había olvidado. Porque salvaste al jodido Matt Donovan. Pero en caso de que las cosas se tuerzan, también eres el único sin el cual nuestra chica favorita parece incapaz de sobrevivir. No vas a ser tú, hermano- Damon se giró hacia Bonnie –No queda mucho tiempo. Hagámoslo-.

Bonnie miró a Stefan y dudó – Si estás seguro... –

Stefan no respondió. Les dio la espalda y continuó observando la chimenea.

Bonnie recogió su grimorio lentamente, y después dijo a Damon – De acuerdo. Pero tendrás que inventarte una excusa para beber la sangre de Elena, y para que ella beba la tuya-.

-Eso no es un problema, no tiene verbena en su organismo, simplemente tengo que obligarla-.

Al oír esto, Stefan se giró. –Eso no está bien, Damon. Ella no lo querría así-.

-Bien, una vez más debemos cortar de raíz, Stefan. Me importa una mierda lo que ella quiera- Se dirigió hacia las escaleras – Vamos BonBon, que empiece la fiesta-.


Bonnie terminó de colocar las velas alrededor del despacho donde habían decidido hacer el hechizo. Cerró los ojos un segundo y encendió todas las velas de golpe. Stefan entró en la habitación y se paró observando todo a su alrededor. –No podemos hacer esto Bonnie, tú lo sabes-.

Sin mirarle, ella replicó, -Lo único que sé es que mi mejor amiga se está convirtiendo en la clase de monstruo que ella nunca ha querido ser. Lo único que sé es que es posible que haya encontrado la forma de salvarla, que es algo que no fui capaz de hacer por mi madre. Recuérdame que le agradezca a Elijah el no hablarme de éste hechizo cuando tu hermano convirtió a Abby-.

-Damon va a morir-.

Ella levantó la mirada hacia él –Y lo siento mucho- Bajó sus ojos –Bueno, realmente no demasiado-.

Damon entró en la habitación desabrochando y quitándose la camisa. –No te atrevas a dejar que te hable así, Bonnie Bennett. Si empiezas a tener un ataque de conciencia, simplemente recuerda todas las cosas terribles que te he hecho, y así lo harás genial-.

-Créeme, tengo eso en mente- Se arrodilló cerca de un hueco en medio de la habitación- Tú túmbate aquí. ¿Estás seguro de que tienes suficiente sangre de Elena en tu organismo?-.

-Oh, sí- Damon mantuvo los ojos fijos en Stefan mientras se acomodaba en el suelo-Estaba deliciosa. Y después de que obligara a Elena a dormir, envié a Jeremy a por helado. Supongo que lo necesitaréis para celebrar que Elena evita convertirse en vampiro-.

-Sabes, realmente no necesitabas quitarte la camiseta-.

-Una última imagen para tus fantasías, bruja-.

-Para, Damon. Para- Dio Stefan suavemente.

-Si esto te resulta incómodo, Stef, no tienes porqué mirar. Vete a hacerte un sándwich o algo parecido. No llevará mucho-.

Bonnie colocó su mano sobre el pecho de Damon y cerró sus ojos, comenzando a cantar. –Tis mattos dominez statis...-.

Stefan rodeó el cuerpo de Damon y se agachó a su lado –No tienes por qué hacerlo, Damon. Podemos ayudarla a pasar la transición. Pero si lo haces, y no funciona... no soportará el perderte a ti también, hermano-.

-Estás estropeando la concentración de la bruja, Stefan. ¿Harías el favor de callarte?-.

-Damon,-dijo Stefan- por favor, no quiero perder a mi hermano-.

-Ella no pidió esto, Stef-Re contestó Damon lentamente.-Vampiros. De todas esas ridículas historias- soltó una pequeña carcajada-Ella nunca pidió vampiros. Estoy cien por cien seguro de que no quiere ser uno. Nosotros fuimos los que metimos esto en su vida.-

-¿Qué está pasando aquí?- Elena estaba parada en el umbral, frotándose los ojos y bostezando, -me levanté, pero no recuerdo el haberme quedado dormida. Me siento rara. ¿Se supone que debo sentirme así?- Paró de golpe, dándose cuenta de las velas, y de Damon en el suelo con Stefan y Bonnie, cada uno a cada lado.

-Qué...-Entró en la habitación sorteando las velas- ¿qué es esto?- Miró a Bonnie y luego a Stefan, quien le rehuyó la mirada. -¿Damon?-.

-Tan solo una fiesta de pijamas, Elena. Nada de lo que te debas preocupar. ¿Nunca has jugado a "ligero como una pluma, tieso como una tabla"? La próxima vez vamos a congelar nuestros sujetadores y hablar de chicos guapos.-

-¿Bonnie?-preguntó Elena dubitativamente.

-Damon, quizás prefieras obligarla otra vez.- Dijo suavemente Bonnie.

Damon se sentó y le hizo señas a Elena para que se acercase- Está bien, Elena, ven aquí un segundo-

Ella retrocedió alejándose de ellos.-No, no sé qué es lo que estáis tramando, pero sea lo que sea, no, simplemente, no...-

-Elena...- Comenzó Stefan levantándose y poniendo su mano sobre el brazo de ella. –Nadie está haciendo nada. Todo va bien.

-Bueno, todo estaría yendo mejor si te hubieras quedado dormida tal y como se suponía que tenías que hacer. Claramente estoy perdiendo mi toque.-Gruñó Damon.

-Esto tiene que ver con mi transición, ¿verdad? Estáis tratando de pararla. Y si no queréis que me entere...-miró a Damon tendido en el suelo y luego a Stefan horrorizada. –¿Cómo les dejas hacer esto?-

Stefan levantó las manos a modo de defensa –Elena-

-No-Dijo ella firmemente. Atravesó el despacho y se arrodilló junto a Bonnie. Había lágrimas en sus ojos mientras decía –Lo siento mucho, Bonnie- y antes de que nadie pudiera detenerla, se abalanzó sobre Bonnie, la agarró por el pelo y hundió sus dientes en el cuello de su amiga.

-¡Elena!- Stefan la agarró y la apartó de su amiga. Elena se limpió la sangre de la boca, y apartó a Stefan de su lado.

-Ya está- dijo suavemente- ahora podemos parar todos de hacer el idiota.

Elena se recompuso y salió caminando lentamente de la habitación. Damon y Stefan se miraron entre ellos y luego a Bonnie, tendiendo una mano hacia su sanguinolento cuello.

-Joder- Dijo Damon mirando hacia la puerta.- Supongo que eso es todo, entonces.- Se giró hacia Bonnie –Cuando pares de sangrar, necesitaremos que hechices un nuevo anillo para poder protegerse del sol-.

Un portazo, proveniente de la puerta principal, hizo saltar a Bonnie.

-Eso no es nada bueno- dijo Stefan antes de correr a fuera.

Bonnie se levantó para intentar seguirle, pero Damon la paró.

-Dale un minuto a los tortolitos- dijo- ¿quieres que haga algo con eso?- añadió señalando su cuello.

Ella retrocedió –Creo que tu sangre ya ha causado suficientes problemas en éste pueblo, tanto entre mis amigos como en mi familia – dijo ahogadamente.

-De acuerdo, como quieras, bruja. Espero que no te duela mucho-.

-Estoy acostumbrada- dijo ella- es sólo que nunca pensé que mi mejor amiga...-

-¿Te usaría como una bolsa de sangre? Ya ves, seguramente ella se sienta mal al respecto, también. Así que no hagamos las cosas peores, ¿de acuerdo? Ya es todo suficientemente abrumador para Elena. No necesita tus ojillos acusadores sobre su espalda-.

-No te preocupes por mí- dijo Bonnie –todo serán rayos de sol y sonrisitas- Pasó a su lado y recorrió el camino hasta la puerta de la casa. Después de una pausa, Damon la siguió, sin molestarse en volverse a poner la camiseta.

Elena estaba aún en el porche delantero, con la cara levantada hacia el sol. Stefan se encontraba un metros más allá, con todo el cuerpo en tensión mientras la observaba.

-Hay tantas estrellas- exhaló Elena- tantas...- se giró cara Damon y Bonnie, pero dijo refiriéndose a él- nunca me dijiste que había tantas estrellas.

-Bueno, ya sabes- Damon la rodeó con cautela- ¿Como te sientes, pastelito?-.

-Rara- Respondió ella quedamente, para después volver a mirar al cielo- Es el mismo cielo que ayer, solo que no lo es, no más. Nunca va a ser el mismo cielo para mí.- Se dejó caer de rodillas en la hierba. Su pelo recogido en una coleta caía oscuro por su espalda.- Ni siquiera tengo calor. Creí que tendría calor. Esto no se parece a nada de lo que había pensado.

Stefan se movió cautamente hacia ella, y al verle, Elena le sonrió. –Estoy bien, sabes. No hay de qué asustarse.-

-Lo sé- dijo él sin romper el contacto visual con su cara- Sé que vas a estar bien. Todo va a ir bien.-

-Entonces- dijo Damon- mientras admiras las maravillas de la noche, quizás quieras, también, comenzar a practicar nuevas técnicas vampíricas.

-Creo que conozco lo básico, Damon- dijo Elena- Dudo mucho que haya muchas más sorpresas para mí.-

-Bien, entonces podemos resumir- Se giró hacia Bonnie que estaba manteniéndose a una distancia prudente del trio de vampiros que tenía delante. – Primero, nuestra querida Bonnie, te va a hechizar un anillo para poder exponerte al sol. Pero no sólo un anillo, vamos a tener que hechizarte toda una línea de joyería. Lo tendrás todo, pulsera, collar, tobillera, hebilla de cinturón, que cojones, puede que hasta un par de anillos para los pies.

-¿Por qué?- Le preguntó Bonnie.

-Es un pequeño truco que aprendí de Katherine. Ten siempre una reserva para tus reservas. Y después reservas para éstas.-

-Emily hechizó diversas piezas para Katherine. Algunas de ellas eran simplemente señuelos- Añadió Stefan- Incluso a veces llevaba varias a la vez.-

-Está bien, puedo hacerlo- Añadió Bonnie.

-No necesito todo eso, chicos- Dijo Elena. Estaba observando entre los árboles, con la cabeza inclinada, escuchando los sonidos de la naturaleza.

-¿Te has visto? Lo necesitas –Dijo Damon con un bufido.

-Me llevará un par de días encontrar las piezas adecuadas- intervino Bonnie.

-Bueno, puedes empezar ésta noche con el anillo de lapislázuli que tengo en mi cuarto- Dijo Damon. Ante la mirada inquisitiva de Stefan, añadió- ¿Qué? Tengo uno hecho para Elena desde hace un tiempo-.

-Eso fue algo presuntuoso por tu parte, hermano- dijo Stefan, gruñendo ligeramente.

-OK, ¿la has visto? Esa chica atrae todo lo mortal en varios kilómetros a la redonda.

Stefan y Bonnie se miraron, mientras él decía- ohporfavor, como si ninguno de vosotros no creyese que éste día era poco más que inevitable. ¿Fui el único que tomó precauciones? Ya tiene suerte de que no hubiera estado echándole mi sangre en los cereales del desayuno a modo de complemento vitamínico-.

-Y además- continuó, ignorando sus miradas indignadas- tú, mi princesa vampira, tienes que alimentarte. Ahora.

Ante el recordatorio, la cara de Elena se volvió más suave, mientras miraba a Bonnie. –Lo siento- susurró.

Bonnie sonrió, mientras se tocaba el cuello con la mano. –Todo bien Elena, no pasa nada.-

-No por eso- dijo Elena, señalando la herida del cuello. Su cuerpo se tensó, mientras inclinaba la cabeza para mirar a los ojos de Bonnie. –Por esto.-

En el momento que comenzó a moverse hacia su amiga, Stefan y Damon entraron en acción, sujetándola.

-Ah ah, nada de matar a Bonnie esta noche. Todavía no te ha hechizado el anillo- Dijo Damon mientras exponía sus dientes. Elena se revolvió contra los dos hermanos –Joder, eres fuerte- Había un toque de incredulidad en la voz de Damon mientras miraba de reojo a su, igualmente sorprendido, hermano.

-Elena... Elena, ¡para! –Suplicaba Stefan.

Ella consiguió liberarse de ambos hermanos y estar al lado de Bonnie en medio segundo. Damon se abalanzó sobre ella, arrojándola al suelo.

-¡Ahora Stefan!-Dijo luchando por mantenerla sujeta. Stefan recogió a Bonnie y se la llevó a toda prisa a la casa. Elena se liberó de Damon rápidamente, pero en vez de perseguir a Bonnie y Stefan, se detuvo de golpe. Miró a Damon con una expresión distante y vacía... y de pronto se desapareció entre los árboles.

-Bien- Dijo Damon manteniéndose de rodillas- Allá va nuestra chica-.