Las furiosas embestidas solo acentuaban el dolor y la tristeza que el castaño había sentido antes, con la mirada perdida y nublada por una salinidad líquida que no conocía solo deseó que terminara rápido. El par de rubíes que lo miraban desde lo alto, sádicos e inexpresivos a la vez lo doblegaban entre burlas silenciosas de una victoria indiscutible.

El vacío dentro de sí que creció por años y años, silencioso e irrefrenable parecía escapar de su cuerpo como un vaho espeso entre jadeos y sollozos entrecortados que a la fuerza sacaba de sí ese cruel personaje. Muchas veces pensó que moriría, francamente le daba igual, en ese juego era lo único que podía esperar, pero nunca creyó que sería humillado y ultrajado de esa forma.

Sin aliento, sin voluntad y prácticamente sin vida se dejó absorber por la oscuridad que habitaba en su alma, cuya existencia tanto se había esforzado en negar. ¿Era tan difícil aceptar que había perdido no solo un desafío, sino su honor y ahora su cuerpo? Muy en el fondo, Akira sentía merecérselo, tanta frialdad era únicamente una mascarada, por ella había perdido a quien más quería, su orgullo e indiferencia lo abandonaron. Deseó nunca haber existido en ese mundo caótico y lúgubre que sin duda habría conocido mejores días.

Fuera de su mente, en la realidad, su cuerpo yerto era mancillado por Shiki… Que nombre tan apropiado, Hora de la muerte. Imposible adivinar qué pasaba por su mente, un lugar gélido y escarlata, sin remordimientos ni trabas morales, nada que le impidiera hacer lo que su impulso le dictara, como violar a tan codiciada presa en medio de un callejón insalubre, escenario de tantos enfrentamientos.

Con un veloz y firme movimiento terminó en el deseable y ensangrentado cuerpo de su víctima, Era una verdadera lástima que un oponente tan formidable no haya sido capaz de resistir su violencia y lujuria entrelazadas. Inerte en el suelo, sobre cristales destrozados y escombros producto de la batalla previa, no pudo hacer si no mirarlo con desprecio, sin embargo no pudo evitar tomarlo en brazos y llevárselo por las calles desérticas de la nocturna ciudad de Toshima.

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Escribí esta corta historia en noviembre del 2011, cuando terminé de ver esta serie. Es una de esas que te dejan con un... vacío existencial, pero es mi percepción particular. Al tratarse de una obra cuya versión original contenía una gran cantidad de yaoi [que por cierto no fue contemplado en el anime ni en el juego] decidí honrar el trabajo de Tatana Kana-sama con este sencillo leemon.

Agradezco la lectura.