Bueno este fic esta basado en el sueño muy perverso de un amigo… y quería que lo convirtiera en un fic casi que aca estoy…escribiendo un fic UlquiHime Hentai-….. Bueno ya no perderé mas tiempo y comenzare con el Fic

Era una época depravada donde las mujeres no tenían derecho de nada, eran tratadas como seres inferiores al hombre. Estas solo debían someterse ante su dueño, sino les esperaba un gran castigo, doloroso, a veces las podía llevar hasta a la muerte. Varias vivian en tiendas… si asi podría decirse, donde los hombres iban a buscar a una mujer para que lo acompañe y procree con el, y si quería podía tener las que quiera, total no había ley alguna que les prohíba hacerlo.

Orihime Inoue, hija de Rangiku Matsumoto era una joven niña de a penas unos 15 años, su actitud era muy timida pero siempre andaba regalando sonrisas, ellas tuvieron la suerte además de otras mas, de ser propiedad de un señor viejo pero muy carismático, era un vendedor de mujeres, pero las trataba con respeto a pesar de que no era necesario para esa sociedad. Se ganaba la vida vendiendo su mercancía, en otras tiendas los compradores podían elegir a mujeres de cualquier edad, sean bebes, infantes, adolescentes o ancianas, en cambio este buen señor esperaba que las niñas vivan con sus madres hasta sus quince años. Por ello, no se las vendia hasta alcanzada esa edad. Orihime había cumplido quince años el dia de ayer, tenia miedo que la separen de su madre.

-Rangiku, tengo miedo que me lleven, que me separen de ti…- decía Hime con lagrimas en los ojos.

Rangiku y Orihime estaban sentadas una al lado de la otra en una habitacion sin ventanas, pero podían descansar tranquilas, sin que nadie las moleste.

-Hime, amor, prométeme que no me extrañaras…si? Todas las demás niñas pasan por esto también… yo también lo hice, a pesar de que mi destino fue otro. – Decia Rangiku con un poco de melancolía y tristeza por sus recuerdos.

Ambas se dieron un gran abrazo, el señor llegaría en cualquier momento para llevar a Orihime a la subasta en el centro de la ciudad, donde grandes señores con puestos importantes iban a comprar a sus mujeres.

Por otro lado, Aizen disfrutaba de el cumpleaños numero 20 de su hijo, Ulquiorra, ya que su hijo no estaba muy motivado respecto a tener su propia mujer decidio por su cumpleaños ir a comprarle una. Asi que se tomo el maslgaste de tiempo de ir a esas tiendas en busca de una digna para su hijo, además, hoy era el dia de subastas en la ciudad. Iba a ser una gran oportunidad, asi fue como el duque Aizen fue en una carreta hasta el centro de la ciudad y se situo donde había un tumulto de gente, cada dueño llevaba varias mujeres para que los compradores puedan observarlas y comprar a la mejor, se dedico a observar críticamente.

Señor: Orihime, perdóname por hacerte esto pero es mi negocio, tratare de darte a un hombre bueno, es lo mejor que puedo hacer.- decía el hombre mientras sacaba a Orihime del carruaje y la sentaba junto a las demás con esposas en sus manos y con dos pequeñas prendas, para enseñar a los demás sus atributos.

Orihime: Si señor.- decía esta con lagrimas en los ojos, nunca se había sentido tan desnuda en su vida, se sentía avergonzada y tenia frio.

Estaba sentada en una larga banca junto a sus amigas que también estaban pasando por lo mismo, solo esperaba caer en buenas manos. Habia mucha mucha gente, todos observando a su futura compra.

Amiga 1: Orihime, oh no… aca vienen esos hombres… - decía la chica que estaba al costado de Orihime, esta solo pudo quedarse quieta, bajar la vista y tratar de no llamar la atención, pero era muy tarde. Unos ojos minuiciosos habían captado esa larga cabellera naranja y esa piel nívea.

Aizen había divisado aquella joven de cabellos naranjas al parecer tenia todo lo que el buscaba. Se dirigio con paso rápido antes de que alguien también la quiera comprar.

Aizen: Buen dia señor. Quiero que me enseñe esa joven, la mas hermosa que tiene.- decía mientras señalaba a Orihime, esta estaba con los ojos cerrados y era ajena a la situación que pasaba.

Señor: Claro que si, ahora mismo se la traigo.

El señor se apuro y fue hacia Hime.

-Orihime, tienes que venir,alguien pregunta por ti, quiere verte, pórtate bien si? Al parecer es una persona importante es una buena oportunidad.- le decía el hombre mientras jalaba la cadena de sus muñecas y la guiaba hacia Aizen.

-si, señor.- decía Hime mientras era llevada, le molestaba tener que estarse jalando la tela de su cadera ya que se levantaba mucho y dejaba ver sus muslos, además la prenda que iba en su torso era muy ajustada, se sentía muy avergonzada. No pudo evitar empezar a llorar como una bebe.

Aizen se deleitaba con la mirada, era una de las mujeres mas hermosas que había visto, talvez hasta se la quede para el? Pero ni modo, asi que espero hasta que la chica este a su alcance.

Aquí esta la muchacha.- dijo el señor mientras acercaba a Orihime con la cadena, esta solo lloraba ocultando su vista bajo su cabello.

Si pudiera ver tu carita, preciosa.- dijo mientras con una mano levantaba el mentón de Orihime hacia el, descubriendo unos ojos grises hermosos.- Pero mira que vemos aca.- dijo dándole una mirada completa a Orihime.

Orihime vio aquel hombre, no le daba buena espina, pero no paraba de llorar, estaba muy asustada.

Por que lloras preciosa?.- decía mientras le pasaba una mano por la cabeza, y baandola hasta uno de sus pechos, estrujando uno mientras la miraba a la cara.

-No.. no… no me gusta…me duele.- decía Hime ocultando su vista, de la vergüenza y el dolor que sentía.

-Tranquila esto no es nada, tendras que acostumbrarte… pequeña, porque vendrás conmigo.

El señor solo se mantenía callado, no podía hacer nada, Orihime le iba a traer una gran ganancia.

Bueno señor, de cuanto estamos hablando?.- hablo Aizen rascándose la quijada.

Bueno esta chica no es común, posee una cabellera naranja, ojos grises, piel lechoza, buenos atributos y es virgen, no es una suma fácil.- dijo el señor trantando de poder obtener una gran ganacia. Orihime solo miraba el suelo, estaba muy asustada y avergonzada por lo que hablaban de ella, de su precio.

Bien entonces le enviare 3000 monedas de oro, con eso basta?. Dijo Aizen mientras ya daba por terminada la compra.

El señor se quedo asombrado …

Aizen cogio la cadena con una gran sonrisa mientras llevaba a Orihime atravez de la multitud en busca del carruaje.

Es que no hablas, pequeña?- decía Aizen

S-si…

Vaya, hasta tienes una bonita voz, me encanta, bueno le encantaras a Ulquiorra, eres su regalo de cumpleanios asi que quiero que te comportes bien, si? Pareces una buena niña, asi que espero que asi sea, tendras que hacerle caso en todo lo que te diga, sin objeccion, si no te castigaremos para que aprendas a ser una niña buena.

S-si se-se-senor…- decía HIme aun derramando lagrimas, cada vez se veía mas lejos de su madre, sus amigas, su "libertad".