Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

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Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

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19. Temor.

Bella's POV.

— Papá ¿Qué haces tan temprano en casa? —Entré al living cuando vi a mi madre—. ¿Mamá? — pregunté.

— Hola hija —me saludó.

— ¿Qué haces aquí? —pregunté sorprendida.

— Vine a saber qué pasaba contigo, ya que sé que me estabas ocultando algo, y ya veo que es— miró a Edward.

— Mamá —me puse nerviosa—, él es… él es mi novio Edward y ella es su hija Emmy.

— Hola Señora Dwyer es un gusto conocerla —dijo Edward.

— También es un gusto chico.

— Creo que llevaré arriba a Emmy, tengo que cambiarla —me dijo Edward.

— Está bien, ve a mi habitación.

Le pasé el bolso y se fue hacia las escaleras.

— Tiene mucho que contarme jovencita —dijo mi madre.

— ¿Qué haces aquí? —volví a preguntar.

— Ya te dije. Hace mucho que no hablamos como se debe y sabías que me estabas escondiendo algo. ¿Hace cuánto que estás con ese chico?

— Hace unos nueve meses o más.

— ¿Desde cuándo sabes que tiene una hija?

— Mucho antes de hacernos novios.

— ¿Pensabas contarme alguna vez?

— Claro mamá —dije rápido—, solo que no sabía cómo.

— Mejor nos sentamos —dijo mi padre.

Me senté junto a mi padre en el sillón de dos cuerpos, mientras mi madre se sentaba en frente de nosotros.

— Ahora hija creo que debes explicarme ¿Cómo es que eres novia de un chico con una hija?

— Me tocó hacer un trabajo con Edward donde conocí a su hija….

Comencé a contarle la historia de cómo me había hecho novia de Edward; cuánto a él le había costado aceptarme en su vida; la historia de cómo Edward fue padre tan joven y cómo nació Emmy; los problemas que tenía por culpa de su madre y cómo habíamos llevado nuestra relación.

Le dije sobre el juicio por la custodia de Emmy, diciéndole que Edward era un buen padre y que no se la habían quitado.

Ella me hizo varias preguntas mientras le contaba la historia, pero solo era para saber en más profundidad las cosas, no para hacer ningún comentario sobre mi relación con él.

— Edward es un buen chico Renée —le dijo mi padre.

— No dudo que lo sea —se acomodó en el sillón—, pero no creo que deberías salir con él.

— ¿Qué? ¿Por qué? —le pregunté sorprendida.

— Él tiene un hijo Bella, él debería cuidarlo no tú. Ahora está ahí arriba en tu habitación como si fuera su casa, o tu pareja.

— Es mi pareja mamá, es así como nos vemos.

— No quiero eso para ti —dijo seria—, no deberías estar planeando tu vida para pasarla con un chico y su hija.

— Mamá es mi decisión.

— No estoy de acuerdo.

— Yo apoyo a Bella —dijo mi padre—. No le encuentro nada de malo que quiera formar una familia con Edward y Emmy, ellos se aman.

— Tú solo quieres mucha gente contigo Charlie.

Pude ver el dolor pasar por los ojos de mi padre y eso no me gustó. Puse mi mano sobre la de mi padre apretándosela para darle mi apoyo.

— Mamá, tenía miedo de contarte esto porque sabía que no te gustaría la idea. Cuando me tuviste tenías mi edad y te alejaste de mi padre al tiempo después porque no te sentías cómoda teniendo una responsabilidad como la familia, sé que ahora tienes una, y yo me siento capaz de tener una ahora.

— No sabes lo que estás diciendo —mi madre subió la voz—, tener una familia ahora no es lo mejor. Tienes que hacer muchas cosas aún. Debes ir a la universidad, salir de fiestas, conocer chicos, enamorarte muchas veces y luego decidir con quién quieres estar.

— Quiero estar con Edward —dije alto—, él es al que quiero. Me iré con él a la universidad, estaremos juntos, Charlie nos apoya.

— Renée, ellos se aman. Bella adora a Emmy y viceversa, no podrían estar separados —apoyó Charlie.

— No quiero que arruines tu vida así —dijo mi madre muy molesta—, debes vivir y ese chico no te está dejando.

— ¿Qué sabes tú? —dije llorando de la rabia—, no sabes cómo es mi relación con él; no tienes idea de nada.

— No me dejaste saberlo —me recriminó—. Todos sabían menos yo y ahora sé por qué no me contaste, no querías a alguien que te sacara de tu burbuja.

— No hay ninguna burbuja, sé las cosas que debo enfrentar con Edward y estoy dispuesta —me sequé las lágrimas —lo amo.

— No sabes lo que es amor.

Iba a decirle algo, pero mi padre me detuvo, así que lo miré y él me indicó que me quedara callada.

— Quiero hablar con él —dijo mi madre.

— Lo iré a buscar.

Me puse de pie para ir hacia la escalera, limpié bajo mis ojos algunas lágrimas que aún me quedaban y respiré hondo para que Edward no se preocupara.

Llegué a mi habitación y miré a Edward. Él estaba junto a Emmy en mi cama, la cual dormida profundamente con sus puñitos apretados.

— ¿Qué pasó? —preguntó Edward.

— Ella se molestó, pero quiere hablar contigo —dije.

— Bien entonces vamos.

Edward se puso de pie y tomó mi mano. Bajamos para encontrar a mis padres en una conversación muy acalorada, pero al vernos se quedaron callados, y mi madre miró a Edward.

— Por fin te puedo conocer —dijo mi madre— y tengo muchas cosas que decirte.

— Puede decirme lo que quiera —dijo Edward.

Mi padre nos dejó el sillón de dos cuerpos y nos sentamos con Edward. Él se sentó en una silla a nuestro lado.

— ¿Qué pretendes con mi hija? —le preguntó mi madre.

— La amo y quiero estar con ella.

— Pero quieres que cuide de tu hija y de ti ¿cierto?

— Mamá eso no….

— No Bella, está bien —me detuvo Edward—. Señora, no pretendo que cuide de mi hija ni tampoco a mí, la amo y quiero estar a su lado.

— Ustedes no saben lo que es amor —le contradijo mi madre—, lo que ustedes tienen es un enamoramiento pasajero —nos miró sin que pudiéramos replicar—. Es una pena que fueras padre tan joven, pero no tienes derecho a quitarle la juventud y las oportunidades a mi hija.

— Yo no se las quiero quitar —dijo Edward, apretando mi mano—. Quise mantenerla lejos de mí y de Emmy, no quería que ella se hiciera cargo de algo que es mío, pero ella no dejó de luchar y se acercó hasta que penetró en mi vida. Hablé con ella y está de acuerdo en que estemos juntos aun con mi hija.

— Estas siendo un completo egoísta —le gritó mi madre—, solo piensas en tenerla contigo para hacerse cargo de tu hija.

— Eso no es verdad —dijo Edward molesto.

— Mamá no sabes lo que dices. Amo a Edward y no me voy a alejar de él. Ya tenemos todo planeado, iré a la universidad con él, viviremos juntos y formaremos una familia en un futuro. Me siento capaz para hacer eso.

— Puedes ser capaz pero, qué pasa con tu adolescencia; con las fiestas a las que debes ir o los chicos que debes conocer. Te tocará cuidar de una niña después de clases y tener que estar con ella cuando esté enferma y no podrás hacer nada de lo que quieras.

— Mamá quiero estar con Edward, y me siento capaz de cuidarme y cuidarlos. No me interesan las fiestas u otros chicos, solo quiero a Edward.

— Eres una tonta por creer eso y tú Edward —lo miró— eres un egoísta, dejarla contigo aun cuando sabes que ella debe vivir su vida.

No soporte más las palabras de mi madre y me puse de pie, haciendo que Edward también se colocara de pie.

— Ahora sé por qué no quería contarte de esto. Sabía que no te gustaría, que tú no quieras una familia tan joven no es mi problema, pero yo la quiero, y ahora me iré. Papá —lo miré—, me iré a casa de Edward, por favor avísame cuando ella se vaya.

Mi padre asintió y nos fuimos hacia mi habitación. Entré en ella y me apoyé en la pared.

— ¿Estás bien? —me preguntó Edward.

— Sí, solo quiero salir de aquí.

— Ok, abrigaré a Emmy, afuera está lloviendo.

— ¿Quieres que mejor nos quedemos aquí? No quiero que se moje —dije.

— No te preocupes, la cubro y ella no se mojará, tú no quieres estar aquí.

— Gracias — dije.

Guardé algo de ropa en un bolso; tomé mi bolsito con mis documentos; el bolso de Emmy y salimos de la habitación.

Charlie nos estaba esperando, se despidió de Edward y este corrió al auto. Aproveché de abrazar a mi padre y me dijo que hablaría con mi madre. Yo solo le pedí que se fuera luego, no quería que siguiera en casa.

Corrí hasta el auto para subirme y protegerme de la lluvia. Edward hizo partir el auto y fuimos rumbo a su casa. El viaje fue en silencio, pero lo prefería, no tenía nada que decir y sabía que Edward estaba teniendo sus propios pensamiento de todo esto.

Al llegar encontramos una nota de Carlisle y Esme avisando que llegarían tarde por ir a una cena a Seattle de último momento. Edward llevó a Emmy a la cama, así que fui a la habitación de Edward y me puse mi pijama para meterme en la cama. Él llegó a los poco minutos, se puso su pijama y se metió dentro de la cama. Apagó la luz y me acurruqué en su cuerpo.

Estábamos en silencio cuando un trueno rompiendo el silencio, y haciendo que he estremeciera. El rayo iluminó la habitación a los pocos minutos.

— Creo que debemos dejarlo —dijo Edward en un susurro, pero fue claro.

— ¿Qué cosa? —pregunté.

— Nuestra relación, tu madre tiene razón, te estoy quitando tu vida.

— Tú no me estas quitando nada —me senté en la cama.

— Claro que te estoy quitando tu vida Bella. Tienes derecho a salir un sábado en la noche, ir a una fiesta, conocer gente. No tendrías por qué quedarte aquí cuidando de mi hija y de paso de mí.

— Pero me gusta hacerlo —se me llenaron los ojos de lágrimas.

— Bella ir a vivir juntos o cuidar de Emmy después de clases no es a lo que debes aspirar, debes pensar en disfrutar tus días de universitaria, salir, conocer.

— No quiero eso —dije ya llorando— te quiero a ti.

— También te quiero Bella, pero porque te quiero debo hacer esto. Debes vivir tu vida y yo no soy lo mejor.

— Te amo Edward ¿Qué no lo entiendes? —le grité y me puse de pie.

— Bella, te amo, pero no quiero quitarte nada. Fui un egoísta en pensar que te podría tener.

— Ya habíamos hablado sobre esto Edward. Estábamos seguros de lo que queríamos juntos ¿Por qué haces esto ahora? No puedes dejarme.

— Es lo mejor.

— ¿Por qué es lo mejor?

— Porque tienes derecho a vivir y tu madre tiene razón, soy un egoísta al hacer que cuides de Emmy, no es tu hija y no deberías hacer algo como eso.

Cuando pronunció esas palabras sentí como si un cuchillo se hubiera enterrado en mi pecho y me hubiera rasgado todo hacia abajo. Me dolió como nunca pensé que me dolería algo.

— Bien eso es lo que quieres —comencé a tomar mis cosas—, es lo que haremos. Terminamos Edward, y mañana me llevo todas mis cosas.

— Bella espera…

— Buenas noches.

Salí de la habitación hacia la de huéspedes que estaba a unos pasos. Entré en ella y lancé todo al suelo, mientras entre lágrimas me metía a la cama para cubrirme con el cobertor y ponerme a llorar como hace mucho no lo hacía.

Había creído que Edward estaba seguro sobre nosotros, pero podía ver que no, a la primera oportunidad había terminado todo conmigo, alejándome de él y su hija, que se supone era nuestra hija.

Ese pensamiento me hizo llorar más fuerte, y agradecí que no hubiera nadie en casa que me escuchara. La tormenta afuera seguía igual de fuerte, e iba al compás con mi llanto.

Dejé escapar un sollozo alto, mientras tapaba mi boca y este moría ahogado en la palma.

Mi madre solo había venido a arruinar lo que tenía. ¿Por qué no entendía que Edward y yo nos amábamos? ¿Qué queríamos estar juntos? Había hecho que Edward se cuestionara todo, solo porque a ella no le hubiera gustado ser responsable cuando era una adolescente y no poder llevar a su familia, no quería decir que yo no podría.

Volví a dejar salir un sollozo al sentir el dolor en mi pecho. Amaba a Edward y no me imaginaba lejos de él. Me acurruqué en la cama.

¿Por qué Edward tenía que dudar? ¿Por qué no podía creer que esto estaba bien y era lo que quería? Me sentía capaz para formar una familia con él ¿Por qué él no se sentía así?

Abracé mi cuerpo, y las lágrimas siguieron cayendo por mis mejillas.

La puerta fue abierta y un rayo me dejo ver a Edward viniendo en mi dirección. Me acurruqué en la cama tapándome con el cobertor, pero sabía que eso no me protegería de Edward.

— Bella —me llamó, pero no me moví.

Él se metió en la cama y me abrazó por la cintura pegándome a su pecho, pero no me gire, ni me moví.

— Lo siento —dijo en mi oído—, no debí de decirlo lo que dije, ni siquiera dudar un poco de todo esto.

No dije nada, solo dejé escapar un pequeño sollozo que intenté cubrir con mis manos aunque no funcionó.

— Amor no llores —besó mi cabeza—, por favor perdóname —podía escucharlo apenado—. Fui un tonto al dudar de lo que siento por ti y de lo que hemos construido juntos. Emmy te adora, mi familia lo hace también y yo te amo. Sé que debemos estar juntos porque es lo que siento, pero tu madre me hizo dudar, yo también sé que estás perdiendo muchas cosas al estar conmigo, y lo había aceptado porque a ti te parece, pero sus palabras… ella tiene razón en que soy un egoísta…

— No Edward…. —intenté detenerlo, pero no me dejó.

— Lo soy Bella, pero no me importa, porque sé que es lo que quieres y que te sientes bien con esto.

Me giré en los brazos de Edward y me di cuenta de que tenía los ojos rojos, había estado llorando. Él se acercó y besó mi frente. Me acurruqué en su pecho, oliendo su camiseta, me sentía también a su lado. Edward me abrazó un poco más y nos quedamos así por unos minutos.

— Lo siento amor, te amo y nunca más dudaré de nosotros.

— También te amo Edward.

— Fui tan tonto —murmuró—, no sé por qué dejé que tu madre me manipulara de la forma en que lo hizo, te lastimé.

— Mi madre está molesta, también cree que no puedo con ustedes, al igual que ella.

— ¿Qué quieres decir? —preguntó.

— Mi madre se fue dos meses después de mi nacimiento diciendo que no podía con nuestra familia. Ella cree que porque ella no pudo nosotros tampoco podremos —le expliqué.

— Pero viviste con tu madre —afirmó.

— Sí, lo hice pero vino por mi cuando tenía dos años, mi padre aún quería a mi madre y no me pudo negar a ella. Desde ese momento viví con ella.

— No la entiendo —dijo.

— Yo tampoco, pero no podemos dejar que se interponga en nuestro camino.

— Nunca más dejaré que alguien nos haga cambiar de opinión.

— Te amo —besé su mentón.

— También te amo.

Edward se acercó a mis labios y me dio un dulce beso. Mis manos se fueron a su cuello y nos quedamos abrazados y besándonos.

— ¿Qué harás con tu madre? —preguntó después de un rato.

— No lo sé, por ahora no quiero pensar en ella.

— Bien, pero sería bueno que le explicáramos todo.

— Ella no quiere escuchar y no le quiero contar, así que no.

— Está bien amor —besó mi frente.

Volví a atraer a Edward a mis labios, pero esta vez lo bese de una manera intensa, devorando sus labios, y el respondió a mi beso colocándose sobre mi cuerpo.

— Te amo Edward, te deseo.

— También te deseo.

Las manos de Edward se metieron por mi camiseta y la levantaron para sacármela, hice lo mismo con la suya. Entre caricias y besos nos fuimos despojando de la ropa para quedar los dos desnudos recorriendo nuestros cuerpos.

— Edward —gemí cuando sus labios apretaron mi pezón.

Él comenzó a chupar y morder mi pezón haciendo que gemidos abandonaran mis labios. Mis manos estaban sobre su cabeza haciendo que él continuara con su labor, que se sentía muy bien.

El apretó con fuerza mi pezón, y un orgasmo que no esperaba azotó mi cuerpo, haciendo que este se arqueara. Edward se colocó sobre mí y beso mis labios.

— Edward —susurré.

Él siguió besando mi cuello, y mis labios, así que lo empujé para que quedara sobre la cama. Me subí sobre su cadera y comencé a besarlo, descendí por su cuello, llegando a sus tetillas las cuales mordí y lamí como mi único alimento, para continuar bajando por su abdomen que me encantaba y llegar a su miembro, el cual estaba erecto y listo. Lo tomé entre las manos y comencé a masturbarlo haciendo que este creciera un poco más y Edward gruñera por la presión.

Me acerqué a su miembro y besé la punta, para luego dar una lamida a lo largo, provocando que Edward gimiera. Lo metí dentro de mi boca para comenzar succionarlo y lamerlo con mi lengua, haciendo que cada vez gimiera más fuerte y se sintiera la tensión en su miembro.

— Bella… me… voy a correr —dijo entrecortado.

— Hazlo —dije al separarme y volver a chuparlo.

Seguí con el mismo ritmo que tenía y a los pocos minutos Edward explotó en mi boca. Tragué todo su semen para separarme del miembro de Edward y apoyarme en su pecho.

— Eso se sintió muy bien Bella — besó mis labios.

Me volvió a colocar contra la cama, besó mi cuerpo hasta que llegó a mi centro. Estaba muy excitada y sabía que no aguantaría mucho. Edward besó mi centro y metió un dedo en mí, haciendo que gimiera alto.

— Ed… Edward no… no voy a aguantar —dije entre cortado— te… te quiero dentro de mí.

Él se levantó de mi centro, limpió su barbilla sucia por mis jugos para posicionarse sobre mi cuerpo, me besó y de una sola estocada entró en mí.

Nuestros cuerpos comenzaron a moverse para incrementar la fricción que necesitábamos para llegar a ese punto de placer. Edward levantó mi cadera, y su miembro entró mucho más dentro de mí, provocando que un fuerte gemido saliera de mi cuerpo.

— Edward, Edward —gemía.

— Bella eres tan estrecha.

Él continúo su movimiento, aumentando la velocidad hasta que llegamos a un intenso orgasmo, que me hizo gritar y apretar mi cuerpo contra el de Edward.

— Te amo Bella, te amo.

— También te amo.

Nos acomodamos en la cama, Edward nos cubrió con el cobertor, y me abrazó acariciando mi cabello para que poco a poco me quedara dormida.

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Habían pasado unos días desde el incidente con mi madre. No había vuelto a mi casa porque ella estaba ahí y no quería irse hasta hablar conmigo, cosa que no quería hacer. Por lo cual me quedaba donde Edward, quien no tenía ningún problema, ya que todas las noches nos amábamos como si fuera la primera vez, lo cual nos mantenía muy contentos.

Pero hoy en la noche habíamos decidido juntarnos con los chicos en la casa de Edward a ver una película, todos estaban emocionados, sobre todo Emmett que por fin podría ver a Emmy.

— Chicos nos vemos en su casa —nos gritó Alice antes de subir al auto de Jasper.

— Ok —dije—, iré por unas cosas a mi casillero.

Íbamos a hacia el casillero tomados de la mano, lo abrí para sacar unos libros que necesitaba, como también mi celular que no sabía dónde estaba, y mientras rebuscaba en el interior Edward comenzó a besar mi cuello haciendo que riera.

— Edward me desconcentras —dije.

— Es que te ves tan sexy en esos pantalones —susurro en mi oído.

— Pero primero déjame sacar mis cosas, aparte no encuentro mi celular.

Él no me hizo caso y continuo besando mi cuello, provocando que me riera.

— Vaya, vaya, si la parejita feliz lo está pasando muy bien —dijo alguien detrás de nosotros.

Nos giramos y encontramos a Kate quien nos miraba con una sonrisita.

— ¿Qué quieres? —le pregunté.

— Nada, solo veo sus momentos felices.

— ¿Por qué dices eso? —preguntó Edward.

— Porque no le duraran mucho —sonrió.

— ¿Qué quieres decir? —pregunté preocupada.

— Nada, solo disfruten.

Dijo eso y se giró para irse por el pasillo, yo mire preocupada a Edward, sin entender lo que ella había querido decir.

— ¿Qué fue eso? —pregunté.

— No lo sé.

— ¿Crees que haga algo?

— Ni idea, pero no me gusto para nada todo esto.

Cerré mi casillero y fuimos hacia el auto. Todo el camino pensamos en lo que había querido decir Kate con todo eso, pero al final decidimos no tomarlo en cuenta y disfrutamos de la tarde con nuestros amigos.

Vimos varias películas, comimos pizzas y algunas golosinas. Emmett hizo bromas todo el tiempo, como también Emmy lo pasó muy bien. Ella estaba feliz de tener la atención de todos, y que todos jugaran con ella cuando los llamaba. Nunca la había visto reír tanto.

— Esto es muy divertido —dijo Alice, quien estaba llena de joyas que Emmy le había colocado.

— ¿Qué color me queda mejor? —preguntó Emmett, llegando con su cara llena de sombras y labiales.

—Emmy no tiene maquillaje —dijo Edward— ¿De dónde sacaste eso?

—Es el maquillaje de Rose, Emmy quedo muy linda —explicó Emmett.

Jasper apareció con Emmy en sus brazos, quien tenía una sombra azul, los labios ojos y las mejillas muy sonrojadas.

— ¿Qué hiciste Emmett? —le gritó Rose.

Todos nos pusimos a reír. Emmett era golpeado por Rose, Alice aplaudía feliz y Emmy se reía en brazos de Jasper. Yo tenía una sonrisa en mi rostro y Edward estaba de igual forma. Hace mucho tiempo que no estábamos así de felices.

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Era viernes, teníamos una fiesta en la noche, y por orden de Alice debíamos ir. Edward me había pedido asistir, por lo cual no me pude negar y Esme no tenía problema en cuidar de Emmy.

— Tenemos que ir primero donde Emmy y luego a la fiesta —me dijo Edward.

— Claro, debemos hacer dormir a nuestra hija.

Nos bajamos del auto y tomados de la mano entramos al edificio. Entre más entrabamos escuchamos muchos murmullos a nuestro alrededor, y miradas sobre nosotros.

Llegamos donde había un montón de gente, la cual murmuraba muchas cosas, sobre todo escuchábamos nuestros nombres. Nos metimos en medio de toda la gente para llegar hasta una pared que estaba cubierta de imágenes, pero no cualquier imágenes, eran fotos de Emmy con Edward, como también de los tres juntos. Había un cartel que decía "¿Conocen a la hija de Edward?"

— ¿Edward tienes una hija? —le preguntó un chico.

— ¿Por qué nadie sabía de ella? ¿Te avergüenzas? —preguntó otro.

— ¿Swan es la madre? —gritó una chica.

— Yo creo que es Jane, ellos eran pareja y ella estuvo embarazada.

— ¿Qué está pasando? —apareció Alice.

— ¡Oh por Dios! —dijo Rose.

— Chicos —se acercó Emmett.

— Es… esto no puede estar pasando —susurró Edward y se giró para salir corriendo.

Todo el mundo se puso a murmurar, sobre todo podía escuchar que Edward se avergonzaba de su hija, y por eso la escondía. Una rabia se extendía por mi cuerpo y no pude evitar quedarme callada.

— ¿Quiénes son ustedes para criticar? —les grité a todos—. Si Edward no les cuenta sobre esta pequeña —indiqué las fotos— no es su problema. Es nuestra hija y estamos orgullosos de ella. Ahora métanse en sus vidas y dejen la de nosotros para nosotros.

Salí del montón de gente que nos rodeaba y caminé hacia la salida esperando encontrar a Edward, pero como supuse él no estaba, como tampoco su auto.

— Emmett ayúdame a encontrarlo —le dije a mi amigo.

— Claro.

Nos montamos en el Jeep de Emmett y condujimos por la ciudad, estaba preocupada de donde podía encontrarse o cuan molesto estaba, podía hacer cualquier cosa cuando se arrebataba de esa manera, y no era lo mejor.

Pasamos todo el día buscando a Edward, pero no estaba por ninguna parte. Lo llamé desde el teléfono de Emmett ya que el mío lo tenía perdido, pero no contestó. No quise llamar a Esme y preguntar por él, ya que se preocuparía si él no estaba en su casa.

Hablé con los chicos durante todo el día, ya que ellos también lo buscaban, pero ninguno había tenido suerte.

— Creo que debemos hablar con Charlie y que nos ayude en la búsqueda —me dijo Emmett.

— Puede ser, pero no quiero que nadie más se preocupe.

En eso sonó el teléfono de Emmett y me sorprendí al ver el nombre de Ángela Weber en la pantalla. Le contesté y ella dijo que Edward había llegado a la fiesta de Jessica y que se estaba bebiendo todo lo que encontraba, le agradecí la llamada y le dije a Emmett donde estaba Edward. Les avisé a los chicos para que fuéramos hasta allá.

Al llegar nos juntamos con nuestros amigos, y pudimos apreciar que había mucha gente en la casa, como también mucho alcohol y drogas, cosa que me sorprendió. Buscamos a Edward entremedio de la gente pero no estaba.

— Bella —apareció Ángela a mi lado.

— ¿Dónde está Edward? —le pregunté.

— Unos chicos lo subieron cuando no se podía mantener en pie.

— Ok, gracias.

Fuimos hasta el segundo piso esperando encontrar a Edward en alguna habitación, pero con cada puerta que abríamos se iban mis esperanzas, él no estaba en ellas.

Abrí la última que nos quedábamos y miré dentro de la habitación y me sorprendí al encontrar a Edward recostada en la cama sin ropa y con una chica sobre él.

— Está ocupado —dijo la chica y pude verla.

Era Kate y tenía una sonrisa en su cara.

— Vaya, si es la novia —dijo sonriendo.

— Edward —dije.

Él levantó la cabeza y me miró con los ojos entrecerrados, se intentó mover, pero no lo logró.

— No puedo creerlo —dije y salí corriendo.

— Bella —escuché a Edward y luego un golpe.

Bajé las escaleras corriendo, para salir de la casa mientras las lágrimas caían por mis mejillas. En eso sentí nos brazos que me sujetaron y cuando vi quien era me encontré con los ojos azules de Jasper.

— Sácame de aquí — dije.

Él me llevó hasta su auto y nos alejamos de todos. No quería ver a Edward, no podía creer lo que me había hecho.

Hola a todo el mundo..! Eh vuelto... se que en el grupo de face dije que subiria el miercoles, pero no me aguante y subi.

Que les parecio el capitulo...? Fue toda una locura la madre de Bella y luego el temor de Edward... Quiero decirles que ya estamos en la recta final... estos capitulos son las ideas que tuve desde el principio, asi que no me maten xD

Quiero agradecer a la gente que me saludo para las fiestas, para las personas que me desearon un buen viaje (lo pase muy bien) a la gente que me apoyo en el grupo de Fanfiction Addiction de la cual estuve nominada como historia mas comentada Muchas Gracias Por Eso... y por supuesto a las alertas, favoritos y review de esta historia :D Muchas Mucha Gracias :D

Ahora que eh vuelto las publicaciones seran como siempre una vez a la semana ya que empezare a escribri la nueva historia y necesito tiempo para escribir para asi poder tener capitulos adelantados para comenzar a publicar... Pronto les traere el nombre de la nueva historia :D y las publicaciones seran LOS JUEVES... el adelanto el DOMINGO.

Bueno despues de esta super larga nota me despido, gracias por leer y espero poder responder Review..!

Saludos
Danii^^