Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

.

Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

.

22. Final y Comienzo.

Bella's POV.

Los días pasaron muy rápido y el final de nuestro año escolar había llegado. Alice estaba emocionada por el baile de fin de curso. Tuve que soportar todo un día en el centro comercial en Seattle por el vestido perfecto según ella; Rose también había ido para hacer la tortura doble, amaba a mis amigas, pero cuando se ponían en plan compras, no me gustaban.

Edward también había ido por su traje junto con los chicos, pero él no tuvo una tortura como yo.

Ahora íbamos rumbo al instituto, Edward pasó por mí a mi casa, ya que llevaba muchos días en la de él y debía estar con mi padre. Hoy solo teníamos ensayo para el día de la graduación, para en la noche asistir a la fiesta de fin de curso.

— ¿Crees que nos demoremos mucho? —me preguntó Edward.

— No lo creo, solo será un ensayo, nos dirán nuestros lugares y cómo debemos comportarnos.

— Eso está bien —me sonrió —, ¿qué haremos más tarde?

— Ya sabes, iré donde Alice para que me maquille y arregle mi cabello; luego tu vienes por mí y nos vamos a la fiesta.

— Está bien —murmuró—, me hubiera gustado pasar la tarde contigo.

— A mí también, pero no haría un buen trabajo con mi cabello o maquillaje si lo hago yo sola.

Él se rio por mi explicación, asintiendo.

Llegamos al instituto, los chicos que aún tenían clases entraban al edificio principal, mientras que nosotros debíamos ir al gimnasio donde se realizaría el ensayo.

— Me gusta esto de no tener clases.

— A mí también, nunca había sido más relajante venir a clases.

Edward se quitó el cinturón de seguridad, se acercó a mí y me besó. Le respondí al beso tomando sus cabellos entre mis manos. Él me atrajo de la cintura, aunque mi cinturón le impidió el movimiento.

— Parejita están en una área publica —sentimos un golpe en el vidrio.

Nos separamos y vimos a Emmett parado junto a la puerta de Edward con una sonrisa boba en la cara.

— Tienen toda la noche para hacer eso, ¿Por qué no esperan? —nos preguntó riendo.

Edward solo resopló y se separó de mí. Nos bajamos del auto saludando a Rose y Emmett, el último se reía de nosotros.

—A mor deja de ser un pesado —lo regañó Rosalie.

— Es que es divertido molestarlos —se rio Emmett.

— Sí, pero deja de hacerlo —sentenció Rose.

Él solo levantó las manos, y puso actitud de un niño bueno.

— Mejor vamos —Edward me tomó de la mano y nos fuimos al gimnasio.

— Es genial venir sin tener que entrar a clases —dijo Emmett —. Es como el sueño de todo estudiante, no hacer nada.

— En eso estás en lo cierto Emmett —llegó Alice con Jasper—. ¿Cómo están chicos?, ¿listos para la noche? —nos preguntó.

— Claro, será nuestra última fiesta aquí, será lo mejor —dijo Rose.

— Ya quiero la fiesta —gritó Emmett y varios se le quedaron bien.

Nosotros solo nos reímos de él cuando adquirió un pequeño color rojo en sus mejillas.

El gimnasio estaba lleno de alumnos del último curso todos conversando en sus grupos esperando que todo esto comenzara. Las sillas ya estaban ubicadas, al igual que el escenario. Se agradecía que este año la fiesta fuera en un hotel en Port Angeles en vez del gimnasio porque no le veía el fin de colocar las sillas y luego sacarlas para la fiesta.

— Rose ¿Cómo vas con tu discurso? —le preguntó Alice y yo miré a Rose.

— Aún trabajo en ello, es complicado querer colocar todas mis ideas.

— Mi chica es la sabelotodo —Emmett besó su mejilla.

Rose había sido la alumna destacada de nuestra generación; estaba muy orgullosa de ella, se lo merecía. Había sacado siempre buenas calificaciones, ayudaba a quienes se lo pedían y tenía una buena relación con los profesores, ella era la indicada.

— Chicos atención —llamó un profesor desde el escenario—, esto será rápido así que necesitamos de su colaboración.

Todo el mundo se fue quedando en silencio para dejar que el profesor hablara.

— Entrarán al gimnasio por orden de apellido —cuando dijo eso mi rostro decayó—, así que por favor revisen la lista y colóquense en orden al costado derecho.

Comenzamos a caminar hacia donde había una lista y estaba un poco triste al saber que estaría lejos de mis amigos.

Todos quedamos separados lo cual no nos gustó para nada. Aunque entre Alice y Edward había como tres personas, eran los más cercanos. Jasper estaba hasta el final y yo unas ocho personas antes que él. Emmett estaba en el medio, y Rosalie debía de estar en el escenario.

— Ahora que están formados, deben entrar y ocupar sus asientos. Cada silla tiene su nombre así que no deben haber errores.

Nos acomodamos en nuestros lugares. El profesor dio varias explicaciones de lo que no debíamos hacer mientras se realizaba la ceremonia, como también de cómo nos teníamos que comportar.

Yo solo miraba a Edward que estaba dos filas delante de mí, y él también me miraba, ambos triste por haber sido separados.

— Deja de mirar a tu chico, es irritante —me dijo Jessica Stanley que estaba a mi lado.

— Tengo derecho a mirarlo —dije.

— Puede ser, pero para las que estamos solteras, es incómodo ver el amor que desprenden.

— No desprendemos amor.

— Deberías verte y te darás cuenta.

No seguí hablando con ella, sus comentarios me habían dejado pensativa.

El profesor siguió explicando el itinerario de cómo se realizaría la ceremonia. Que primero hablaría el director; luego un profesor; Rosalie con su discurso y por último la entrega de diplomas. Iba a ser un día largo.

Nos dejaron ir cerca del mediodía, tenía hambre y quería tirarme en mi cama a dormir.

— Vamos a comer y luego se van a casa de Alice —nos dijo Jasper.

— Me parece —murmuramos.

Nos fuimos a comer a una cafetería del pueblo, pedimos algo rápido, como ensaladas o emparedados gigantes para Emmett. Conversamos de cosas sin sentidos hasta que Alice se emocionó por la fiesta de la noche y nos hizo comer rápido para podernos preparar.

Edward me pasó a dejar a casa de Alice, nos despedimos con un largo beso, hasta que fui tirada por Alice.

Sería una larga tarde.

.

.

.

Estaba sentada en la cama de Alice, ya estaba lista. Mi cabello estaba lleno de rizos sueltos que caían por los costados de mi rostro, y solo tenía un pequeño broche en mi costado izquierdo.

Mi maquillaje era muy sutil, algo de sombra, muy poca; rímel, brillo labial y nada de rubor, según Alice me era fácil ruborizarme.

Tenía mi vestido puesto, era hasta la rodilla, de color purpura, que tenía una linda forma en el pecho que me los acentuaba, más una delicadas piedras, era tipo straples. Me gustaba mucho.

Los zapatos eran negros, de punta redonda y unos diez centímetros de tacón, tenía miedo de caerme.

— Solo debemos esperar a que lleguen los chicos —saltaba Alice.

Ella tenía un vestido de color verde agua, hasta su rodilla con un lindo tul que cubría parte de él. Se parecía mucho a Tinkerbell, aparte tenía unos zapatos de unos quince centímetros que la hacía ver muy distinta.

Rose venía detrás de ella, su cabello totalmente lacio. Tenía puesto un vestido de color vino, el cual era largo y dejaba ver su pierna izquierda. Sus zapatos eran del mismo color del vestido y de quince centímetros.

— Se ven muy bien —les dije.

— Gracias Bella —dijeron las dos.

— Aunque tú no te quedas atrás —me dijo Rose.

En eso escuchamos el timbre, y las tres nos pusimos nerviosa. Está noche sería muy especial para las tres.

Bajamos las escaleras, para encontrar a los chicos esperándonos. La madre de Alice estaba con ellos y una cámara de fotos.

— Chicas se ven impresionantes —no halagó Jasper.

— Gracias —murmuramos.

Cada uno de ellos se acercó a nosotras. Edward me dio un dulce beso.

— Te vez hermosa.

— Tú te ves muy sexy.

— Esto es para ti —sacó el ramillete de una cajita que no había visto que tenía.

— Es perfecto —dije.

— Alice me ayudo, ella sabía cómo sería tu vestido.

La madre de Alice nos tomó fotos a todos a cada uno con su pareja, también una grupal, y luego nos fuimos rumbo a la fiesta. En el camino Edward tomó mi mano, beso mis nudillos y me daba dulces sonrisas.

El lugar era hermoso, y todo estaba decorado con flores y luces blancas, algo muy lindo y sobrio.

Primero se realizó una cena, en la cual hablaron profesores y estudiantes. Teníamos una mesa para los seis, lo cual fue bueno, ya que no teníamos que estar separados.

La cena duró cerca de una hora y media, luego nos dieron paso a otro salón donde había una pista de baile adornada con diversas luces de colores y buena música.

— Esto si es una fiesta —dijo Emmett llevando a Rose a la pista.

— También quiero bailar —tiró Alice de Jasper.

— ¿Me concede esta pieza? —dijo Edward en mi oído.

— Claro —sonreí.

Bailamos por mucho tiempo; baile con los chicos, con las chicas en un grupo, mientras nuestros hombres iban por algo de beber. Luego volví a bailar con Edward, quien me sujetaba fuerte de las caderas.

— ¿Quieres ir a caminar? —me preguntó.

— Claro, vamos.

Edward tomó de mi mano y salimos del salón para llegar a un jardín trasero que estaba igual de decorado que la entrada, luces blancas por todas partes. Íbamos cómodamente conversando y tomados de las manos hasta que llegamos a una fuente iluminada, Edward se sentó en la orilla y me acomodé a su lado.

— ¿Qué pasa Edward? —le pregunté, cuando vi que estaba nervioso.

— Sabes que te amo ¿verdad?

— Sí, lo sé.

— Sabes también que te quiero por siempre conmigo.

— Sí… Edward ¿A dónde quieres llegar con esto?

Él se puso de pie delante de mí, luego colocó una rodilla en el suelo y me sorprendí.

— Bella, sabes que hemos pasado por muchas cosas; pronto nos iremos a vivir juntos para comenzar una vida juntos y quiero hacerlo bien —él tomó aire —. Nunca pensé encontrar a alguien que me aceptara con Emmy, pero tú y tu cabezonería llegaron y no te pude alejar, cosa que siempre voy a agradecer. Te quedaste conmigo y en los momentos buenos y malos, y solo quiero que estos sigan, sobre todo los momentos buenos… por eso —sacó algo de su bolsillo—, Isabella Swan ¿Quieres ser mi esposa?

— ¡Oh por Dios! —susurré.

— Quiero seguir contigo por siempre, y está es la manera correcta de hacerlo por favor, acéptame.

— Sí —murmuré —, sí quiero.

Edward sonrió, sacó un pequeño anillo que tenía una delicada piedra en él y lo colocó en mi mano. Besó el lugar donde dejó el anillo, luego tomó mi rostro entre sus manos y me besó.

Mis ojos dejaron caer las lágrimas que estaba reteniendo, y pasé mis manos por su cuello, mientras él me colocaba de pie, me estrechaba contra su cuerpo para fundirnos en un beso que cerraba nuestro compromiso.

— Te amo Bella, te amo.

— Te amo —susurré.

Estaba en una nube cuando volvimos a la fiesta, pero fui consciente de nuestro alrededor cuando Alice gritó emocionada por mi anillo, al igual que Rosalie. Ella me preguntó mil cosas, sobre todo la fecha de la boda, pero Edward supo decir que serían avisados cuando eso pasara.

Nuestros amigos nos felicitaron, y volvimos a la fiesta. Yo solo pude estar colgada de Edward toda la noche, porque aún no creía lo que estaba pasando.

.

.

.

Íbamos rumbo a la graduación, mi padre me llevaba en el auto policial y estaba un poco nerviosa, ya que quería decirle sobre la propuesta de Edward, antes de que él lo hiciera en nuestra cena después de la graduación.

— Papá —dije.

— ¿Qué sucede hija? Ya suéltalo —me sonrió.

— El viernes Edward me pidió ser su esposa —dije.

Él no me dijo nada, por lo cual lo miré y pude ver una sonrisa en sus labios.

— ¿Qué es gracioso? —le pregunté.

— Bella, Edward vino a pedirme tu mano, ya sabía que te lo pediría.

— ¿De verdad? ¿Cuándo?

— Creo que fue el día en que consiguió el anillo, no lo sé, pero le dije que sí y estoy muy feliz por ustedes —me miró con su sonrisa en la cara.

— Gracias papá —lo abracé teniendo cuidado de que no perdiera el control del auto.

— Pensé que era algo más grave —se rio.

— No es chistoso papá, estaba nerviosa.

— ¿Ya pensaron la fecha?

— Estuvimos conversando y creo que nos casaremos cuando ya llevemos un tiempo en la universidad, tampoco queremos apurar las cosas. Este anillo es tanto una promesa, como una petición.

— Me parece, están siendo maduros sobre esto.

Llegamos al instituto, Edward y sus padres nos estaban esperando, nos saludamos y nosotros nos fuimos hacia el gimnasio. Nos pasaron las togas y el birrete que debíamos ocupar ese día, para luego hacernos formar para poder entrar. Edward me dio un beso y se fue a su lugar.

La ceremonia fue lenta, pero entretenida. Director conto varias anécdotas del año, luego los profesores dijeron cosas que pasaban en sus clases y por fin habló Rosalie, quien nos emocionó a todos con sus palabras y nos hizo llorar a la mayoría.

Llegó el momento de ser llamados para que nos dieran nuestro diploma y uno por unos fuimos subiendo al escenario. Aplaudí con entusiasmo cuando salió Alice, luego mi novio, que me lanzó un besó e hizo que me sonrojara, luego Emmett que gritó "por fin libre" haciendo que todos rieran y el profesor lo regañara. Me toco subir a mí y al bajar fui recibida por los brazos de mi novio. Luego pasó Jasper y así terminó la entrega.

El director nos felicitó y dijo que éramos ya unos graduados, y así todos lanzamos nuestros birretes al aire.

— Felicidades amor —me besó Edward.

— Felicidades —le respondí.

Fuimos donde nuestros padres, quienes nos felicitaron por nuestro logro. Emmy también nos abrazó, aunque no creo que ella supiera porque. Luego nos fuimos a comer a un restaurante, donde Carlisle había reservado.

Estaba lleno de padres orgullosos de sus hijos, podíamos ver sonrisas por todas partes. Nos llevaron a una mesa al fondo que estaba un poco apartada de los demás.

Nos entregaron los menús, pedimos algo de beber y comenzamos a ver que pedimos. La camarera volvió con nuestras gaseosas y una botella de vino para nuestros padres, y aprovechamos de pedir la comida.

— Estoy muy orgullosa de ustedes —dijo Esme sonriendo—, mi pequeño hijo se irá a la universidad.

— Mamá —dijo Edward alarmado.

Me reí por eso, y Emmy que estaba en mis brazos también se rio.

— Ustedes están en mi contra —nos dijo Edward.

— Yo estoy feliz por ustedes —dijo Charlie.

— Gracias papá —le tomé la mano sobre la mesa.

— Aquí está la comida —llegó la camarera.

Nos pusimos a comer, mientras conversábamos de cosas triviales. Emmy pasó de persona a persona para comer de lo que habíamos pedido, era un chica inteligente al hacer eso.

— Creo que mi pequeña quedó satisfecha —dijo Edward cuando tenía a Emmy en brazos y está se quedaba dormida.

— Aprovechó de comer todo lo que pudo —se rio mi padre.

Ayudé a Edward a acomodar a Emmy en sus brazos, mientras la cubría con una manta.

— Me encanta verlos como unos buenos padres —dijo Esme. Me sonrojé por su comentario.

— Son unos chicos responsables y sé que con Emmy siempre lo serán —murmuró mi padre.

— Gracias —dije sonrojada por sus comentarios.

— Chicos tenemos algo para ustedes —dijo Carlisle.

— Papá antes que sigas tengo que decirte algo —lo interrumpió Edward.

— ¿Qué sucede hijo? —Esme lo miró preocupado.

— Tranquila mamá, no es nada malo —la tranquilizó— creo—susurró luego.

Tomé su mano entre la mía para darle mi apoyo a lo que iba a decir, esperaba que Carlisle y Esme se lo tomaran tan bien como mi padre.

— El día de la graduación le pedí a Bella ser mi esposa —Edward levantó mi mano con el anillo—. Quiero hacer las cosas bien y una de ellas es irme a vivir con Bella como mi prometida.

Sus palabras sonaron tan lindas, que me acerqué a él y besé su mejilla.

— Te amo —le susurré y luego vi a sus padres.

Los dos estaban sorprendidos y miraban del anillo a nuestros rostros.

— ¿Cuándo decidiste eso? —le preguntó su padre.

— Lo venía pensando desde que decidimos vivir juntos. Bella y yo pensamos en esto como en una promesa, queremos una vida juntos.

Esperamos la reacción de sus padres, y solo pudimos ver dos sonrisas sinceras, ellos lo habían aceptados.

— Pues entonces felicidades por su compromiso —dijo Carlisle.

— ¡Oh por Dios! mi pequeño se casara.

— ¡Mamá! —la regañó Edward.

Todos nos pusimos a reír, Charlie pidió champaña para celebrar, Esme me dio un dulce abrazo mientras me decía lo feliz que era el saber que sería su nuera. La champaña llegó, Charlie la destapó y nos sirvieron a todos. No entendía como Emmy no despertaba por el alboroto.

— Ahora es nuestro turno —dijo Carlisle con la copa en la mano—, queremos darle su regalo de graduación —murmuró.

— ¿Nuestro? —preguntó Edward.

— Charlie, Esme y yo hemos colaborado para esto.

— ¿Qué es? —pregunté.

Carlisle metió la mano en su bolsillo, sacó una cajita cuadrada de terciopelo negro y la dejó sobre la mesa. Edward y yo nos miramos antes de que la tomara de la mesa y la abriera, me sorprendí por lo que vi.

— ¿Una llave? —preguntó Edward.

— Sip —sonrió Esme—, es la llave de su nueva casa.

— ¿Qué? —casi grité pero me contuve— ¿Nuestra… nueva casa?

— Bueno es un departamento —me miró Charlie—, queda cerca del campus.

— Tiene tres habitaciones, living comedor, cocina equipada, dos baños y está en el quinto piso —Esme explicó.

— No lo puedo creer —susurró Edward—, no podemos aceptar esto —dijo fuerte.

— Claro que pueden —dijo su padre—, es nuestro regalo, queremos que tengan un buen lugar donde vivir. Esme conoce al dueño y le vendió el departamento a buen precio.

— Esto es asombroso —dije—, muchas gracias.

Me puse de pie mientras abrazaba a Esme, luego a Carlisle y por último a mi padre.

— Esto es maravilloso —dijo Edward.

La cena terminó en unos de los mejores ambientes que pudiera recordar. Estaba feliz por que aceptaran nuestro compromiso, como también el saber que tendríamos una casa. Podríamos vivir como una familia.

.

.

.

Nuestra vacaciones estaban pasando rápidamente y de la mejor manera posible.

Habíamos ido con los chicos a la playa por una semana. Los padres de Jasper tenían una casa cerca de la playa y nos la prestaron, solo teníamos que llevar la comida y ropa de cama. Cada pareja había tenido una habitación y Emmy dormía en una habitación contigua a la de nosotros. Ella fue la que mejor lo pasó, iba con Emmett a la playa, Alice la ayudaba a recoger conchitas, que por supuesto se trajo a la casa; Jasper le enseñaba de los animales que se veían alrededor, y Rosalie la cuidaba siempre del sol colocándole protector solar, había sido una niña mimada por esos días. Edward y yo aprovechamos pasar algo de tiempo juntos organizando nuestro viaje a San Diego.

A volver comenzamos a empacar nuestras cosas, nos iríamos en mitad de las vacaciones para así adaptarnos a la ciudad y a nuestra nueva casa. Los chicos también se mudarían a las ciudades donde estudiarían, todos con sus parejas.

Estaba guardando los libros en una caja cuando tocaron el timbre, bajé las escaleras sonriendo, para encontrar a un sexy chico en mi puerta.

— Hola hermosa —entró Edward tomándome de la cintura y besándome.

— Hola guapo —pasé mis brazos por su cuello.

— ¿Cómo vas con tus cosas? Debemos llevarlas a mi casa para que el camión se las lleve.

— Lo sé, solo me quedan mis libros y una ropa de cama.

— Te ayudo.

Edward me siguió por las escaleras hasta llegar a mi habitación, le dije dónde estaba la ropa de cama y que la metiera dentro de una caja vacía. Yo terminé con los libros cerré la caja, le puse cinta y luego escribí en letras grandes "LIBROS".

— Esto también está listo —me dijo Edward.

Escribí el nombre de lo que era y cuando me puse de pie, Edward me tomó de la cintura y me abrazó apoyando su cabeza en mi hombro, para apoyar mi espalda en su pecho.

— ¿Está todo listo? —preguntó.

— Sip, todo está guardado.

Miré a mi habitación y ya no había nada en ella. Todo lo que estaba sobre los muebles había desaparecido para ser llevado. Mi closet ya no tenía mi ropa por que todo estaba dentro de una maleta para ser llevado a la casa de Edward, mi habitación se veía extraña.

— ¿Qué sucede? —preguntó Edward en mi oído.

— Esto es extraño —indiqué nuestro alrededor —nunca pensé que sacaría todo de aquí.

— Lo sé, en casa también se ve extraño, solo dejé lo que no necesitaría igual que en la habitación de Emmy.

— ¿Crees que estamos haciendo las cosas bien? —le pregunté con un poco de temor.

— Claro, si no te amara no creería que esto está bien. Quiero vivir contigo y quiero que seas la madre de mi hija.

— Te amo —me giré en sus brazos.

— También te amo.

Me dio un dulce besó, para luego abrazarme.

— Chicos llegué —escuchamos el grito de Charlie desde abajo.

— Ya vamos papá —le grité de vuelta.

Le di un último besó a Edward para bajar.

Mi padre había traído pizza para los tres, así que la comíamos mientras hablamos sobre lo que haríamos de ahora en adelante. Primero debía llevar mis cosas a casa de Edward por que el camión vendría mañana por ellas y se las llevaría a nuestra nueva casa, y nosotros viajábamos dentro de tres días.

Todo había sido rápido.

— Bien es hora de cargar esas cajas.

Edward le pidió el Jeep a Emmett para poder llevar todo en un solo viaje a su casa, lo cual era una buena idea. Así que entre Charlie, Edward y yo cargamos el Jeep.

Al terminar me despedí de mi padre, quien me dijo que iría a dejarme a Seattle junto con los padres de Edward. Estaba feliz por eso ya que no quería despedirme aquí y solo irme.

— Adiós papá —nos vemos —, lo volví a abrazar.

— Hija ¿puedo pedirte un último favor? —preguntó mirándome.

— Claro.

— Habla con tu madre, ella quiere arreglar las cosas contigo.

— Papá…

— Solo piénsalo Bella, no es necesario que la llames ahora, pero piénsalo, ella quiere ser parte de tu nueva vida.

— Bueno no lo hizo notar mucho cuando vino.

— Lo sé, pero dale una oportunidad.

— Bien, lo pensaré —dije resignada.

Me subí al auto y Edward partió rumbo a su casa. Me fui pensando en sí debería o no llamar a mi madre. No quería hablar con ella, la última vez me hizo llorar mucho, como también hizo poner en duda nuestra relación.

— Amor ¿Qué sucede? —me preguntó Edward tomando mi mano.

— Mi padre me dijo que llamara a Renée, pero no quiero hacerlo, no quiero volver a pasar por lo de antes.

— Entiendo —dijo mirando hacia el frente—, pero también creo que deberías hablar con ella. Empezarás una vida nueva, debes cerrar ciertas cosas.

— Lo sé, pero no quiero.

El asintió y no volvimos a hablar del tema.

Al llegar a la casa, volvimos a bajar todas las cosas, dejando todo en el garaje para que mañana pasen por ellas.

— Llevaré tus maletas arriba —me dijo Edward.

Terminé de apilar un par de cosas, cuando Emmett llegó con el Volvo de Edward, el venía a buscar su Jeep ya que se iría con Rosalie de excursión.

— Veo que ya tienen todo listo —dijo apoyándose en su auto.

— Sí, está todo empacado.

— ¿Estás lista para la nueva aventura?

— Sí, aunque un poco nerviosa —me coloqué a su lado.

— Te creo, también es un reto para mi irme a vivir con Rose, será mi aventura.

— Ya verás como a todos nos va bien.

— Claro —sonrió feliz.

Edward apareció, saludó a Emmett y le entregó las llaves, este se despidió de nosotros y se fue con su Jeep.

— Emmy no se quiere dormir, te está llamando —me dijo Edward.

— Entonces vamos.

Fui donde Emmy y ella me pidió que la tomara en brazos, la acuné en ellos y comencé a mecerla hasta que se quedó dormida. La dejé en su cama, y la vi dormir. Se veía tan tierna cuando estaba dormida, sus manitos siempre en puños y sus mejillas sonrojadas.

— Nuestra hija es la más linda ¿Cierto? —Edward me abrazó.

— Sí.

— Vamos, Carlisle quiere hablar con nosotros.

Carlisle nos explicó unas cosas sobre la casa nueva, ya que debíamos hablar con una persona por lo de la luz y el agua, nos entregó los papeles de está, que eran una copia del contrato. Agradecía que nos explicara todo con lujo y detalle. Al terminar nos fuimos a dormir, estos días serían largos.

.

.

.

Llegamos a San Diego cerca de las seis de la tarde. Despedirme de mi padre había sido más difícil de lo que pensé, en el último tiempo con él nos habíamos hecho muy cercanos, y saber que no lo vería seguido me daba pena.

Llevaba a Emmy en mis brazos dormida, tenía mi bolso con mis cosas colgando del brazo y Edward empujaba un carrito con nuestras maletas. Teníamos que tomar un taxi para llegar a la casa.

— Ven por aquí —me sujetó Edward del brazo y me llevo por unas puertas.

El taxista corrió a ayudarnos, Edward me ayudó a subirme con Emmy y partimos rumbo a la casa. Estaba cansada y solo quería dormir.

— Ya quiero que llegue mi auto —dijo Edward.

El auto de Edward llegaría dentro de los días. Mi auto lo habíamos dejado en casa ya que nos serviría cuando fuéramos de visita.

Llegamos a un lindo barrio, se podía ver gente caminando por el lugar y eso me agradó. Edward se bajó a abrir, saqué a Emmy y comencé a abrir las puertas del lugar. El conserje salió a recibirnos, nos entregó una hoja con normas del edificio, mientras él nos decía que vería lo de la luz y el agua. Llegó el ascensor y subimos hasta nuestro piso.

Abrí la puerta cuando la encontramos y entramos en nuestra casa, fue extraño al mirar en nuestro alrededor, pero se sintió como lo correcto, está era nuestra nueva casa.

El departamento ya estaba amueblado lo cual era de gran ayuda. Dejé a Emmy en el sofá, fui por unas sábanas y las coloqué en nuestra cama matrimonial, cuando la tuve lista, le puse un pijama a Emmy y la metí en la cama. Hoy dormiríamos todos juntos.

Llegué junto a Edward que miraba por la ventana.

— Es un lindo barrio —dijo Edward—, creo que me gusta.

— A mí me gusta la casa.

Edward se giró y miró a nuestro alrededor.

— Es acogedor —murmuró.

— Es nuestra nueva casa —llegué a su lado y lo abracé.

— Sí amor, es nuestra casa.

Nos dimos un dulce besó, el cual decía que comenzábamos nuestra nueva vida.

Que les parecio...? Ya estamos llegando a su final... Queda un capitulo y el epilogo u.u Me da pena que se acabe... Quiero agradecer sus lindos comentarios amo saber que les gusta mi historia :D Gracias por los favoritos, alertas y Review :D Muchas Muchas Gracias..!

El adelanto del proximo capitulo sera subido el Domingo y el capitulo completo como siempre el Jueves... :D

Gracias por leer...!

Saludos
Danii^^