Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

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Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

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23. Nuestra Familia.

Bella's POV

Nuestros años en la universidad habían sido tan especiales que nunca hubiera imaginado que serían de esa manera. Pasamos por tantas cosas antes de llegar a donde estábamos.

Los primeros meses en nuestra nueva casa fueron un poco difíciles, nos costó un poco adaptarnos, y tuvimos varias peleas. Edward y yo nunca nos habíamos dado cuenta de que teníamos un par de diferencias con respecto a cómo hacer algunas cosas, cosas que nos llevaron a discutir.

Cuando las clases comenzaron nos costó adaptarnos al horario, aparte de que Emmy no se quería quedar en la sala cuna y no nos podíamos ir a clases, pero al final ella se acostumbró.

Cuando Edward comenzó sus residencias en el hospital llegaba tarde, me tocaba cuidar de Emmy, y ella no colaboraba con mi tiempo de estudio, lo cual me hacía sacar malas calificaciones y terminaba molesta. Eso provocó una fea pelea con Edward, los dos nos dijimos cosas que no debíamos y él termino yéndose. Lloré mucho esa noche, hasta que Edward volvió y hablamos. Siempre podíamos solucionar nuestros problemas.

Al final de mucho logramos acomodarnos a nuestros horarios, Edward tenía sus residencias, y cuando tenía libre podía estudiar sin interrupciones. Al final a los dos siempre nos fue bien y nos sentíamos realizados con nuestros estudios.

A los dos años de vivir en San Diego, Alice y Jasper se cambiaron de universidad a la de nosotros, nos extrañaban, y no se sentían cómodos en él otro lado del país. Fuimos felices ya que teníamos el apoyo de ellos, y sobre todo de Alice, que nos ayudó a tener un poco de tiempo de pareja con Edward, siempre le agradecería eso a ella.

Uno de los momentos más complicados que pasamos fue cuando Rosalie y Emmett se separaron. Rosalie lo había visto con una chica en un restaurante; ella lo acusó de engañarla y aunque él le dijo que era mentira, ella no le creyó. Rose llegó a nuestra casa un día que llovía diciendo que Emmett la había engañado.

Rose estuvo un mes con nosotros, Emmett la llamaba todo los días esperando que ella le respondiera, pero ella no quería hablar. Al final Emmett dejó de llamar, y ella se destruyó aún más. No sabíamos qué hacer. Un día en la noche todos dormíamos, hasta que comenzamos a escuchar algo de música desde fuera, nos levantamos a ver y cuál fue nuestra sorpresa al encontrar a Emmett cantando con un montón de mariachis a su espalda, yo no lo podía creer y cuando miré a Rose que estaba a mi lado, ella tenía los ojitos brillantes. Pensé que ella iba a perdonarlo, pero me sorprendió cuando sacó una cubeta de agua y se la tiró. Emmett quedó todo mojado y sorprendido, al igual que nosotros. Todos pensamos que Emmett se iría, pero no fue así, le comenzó a gritar a Rose un montón de cosas, pero lo que más me sorprendió fue cuando le dijo que la chica con la cual él la vio era la dueña de una joyería, la cual le estaba haciendo el anillo de compromiso, quedamos sorprendidos, y Rosalie también, cuando ella bajó para pedirle perdón él ya no estaba. No volvimos a ver o saber de Emmett desde ese día.

Rosalie terminó cambiándose de universidad y viviendo cerca de nosotros, ella cada día perdía su chispa y sabía que debía ser por la pérdida de Emmett.

Visitábamos a nuestros padres en cada fecha que teníamos libre, y obviamente pasábamos nuestras vacaciones en Forks, aunque ellos también venían muy seguido a vernos lo cual nos agradaba mucho, y Emmy era la más feliz.

Nuestra hija creció tranquila y feliz, era la que más disfrutaba en pasar tiempo con sus tías y su tío, como también amaba cuando nuestros padres venían, era la más mimada de todos. Ahora tenía cinco años y era una niña inteligente, le iba bien en el kínder y muchas veces nos sorprendía con sus ideas o comentarios.

Nos habíamos graduado hace solo unas pocas semanas, fue algo extraño volvernos a graduar todos juntos, pero algo lindo. Todos nuestros padres estuvieron con nosotros, y fuimos a comer todos juntos, aunque faltaba Emmett, pero no lo hicimos notar por Rosalie.

Ahora me estaba preparando para algo que no pensé que llegaría tan pronto. Al pasar de los años Edward y yo le habíamos puesto fecha a nuestra boda, y esta había llegado. Volamos a Forks unos días después de la graduación, nos casaríamos en el patio trasero de Edward ya que queríamos hacerlo en un ambiente conocido y en familia.

Me miré en el espejo y amé el peinado que Rosalie me había hecho, tenía una trenza que rodeaba mi cabeza llena de pequeñas flores blancas; mientras que el resto de mi cabello caía en ondas sobre mis hombros y mi espalda. El maquillaje había sido obra de Alice, era suave, pero hacia ver mis ojos mucho más grandes, me gustaba como estaba quedando.

— Es hora de colocarte él vestido —dijo Alice.

Entre Rose y Alice me ayudaron a entrar en él, era ceñido al cuerpo con una cola larga y strapples. Tenía unas pequeñas piedras en el escote como única decoración. Era sobrio. Me coloqué los zapatos, Rose colocó el velo y luego me dejaron sentada para que esperara a mi padre. Ellas fueron a colocarse sus vestidos.

Estaba nerviosa, hoy sería un gran día, en primer lugar por la boda, Edward y Emmy ayer estaban muy emocionados, pero yo estaba nerviosa, aparte de la boda tenía otra noticia para Edward y esperaba que a él le agradara.

— Hija estás hermosa —entró mi padre.

— Gracias —me ruboricé—, ¿debemos bajar?

— Sí, es el momento.

Me puse de pie, acomodé mi vestido y salimos de la habitación. Alice me estaba esperando y me entregó el ramo, luego me deseó suerte y bajó. Yo me afirmé de mi padre teniendo miedo de caer.

— Tranquila hija —susurró mi padre—, no te dejaré caer.

— Gracias —le sonreí.

Él besó mi mejilla y comenzamos a bajar.

Salimos de la casa y debía seguir él pasillo que estaba lleno de flores al igual que el resto lugar.

Pude ver varias caras conocidas por el lugar, compañeros del instituto, algunos de la universidad, familiares y los más importantes, mis amigos y nuestros padres. Había invitado a mi madre porque después de mucho tiempo debía perdonarla y hablar con ella. Esperaba poder hacerlo hoy.

Miré enfrente de mí y vi a mi novio, muy sexy con su traje y una dulce sonrisa para mí.

Llegamos junto a Edward, él estiro su mano y tomó la mía, Charlie le dijo algo pero no puse atención, tenía mi vista puesta en los ojos de Edward que solo mostraban felicidad.

El juez comenzó la ceremonia, dijo muchas cosas pero todo pasó muy rápido, estuve diciendo mis votos entre lágrimas, para luego escuchar los votos de Edward que me hicieron llorar mucho más. En ellos decíamos cuanto nos amábamos y cuanto más nos amaríamos.

— Edward Anthony Cullen, aceptas por esposa a Isabella Marie Swan.

— Sí, acepto —dijo Edward muy alto y fuerte.

— Isabella Marie Swan, aceptas como esposo a Edward Anthony Cullen.

— Sí, acepto —dije solo para que Edward y el juez escuchara, no podía decirlo más alto.

— Entonces por el poder que me confiere la ley los declaro marido y mujer, puede besar a la novia — el juez dijo eso y Edward me tomó de la cintura.

— Te amo —me dijo Edward y me besó.

Llevé mis manos a su cuello y nos besamos como si nadie nos estuviera mirando, solo éramos nosotros.

Escuchamos los aplausos y tuvimos que separarnos.

— Te amo —le dije a Edward.

La gente comenzó a llegar a nuestro lado. Carlisle traía a Emmy en sus brazos y ella se lanzó a mi cuando se acercó.

— Mami, papi felicidades —dijo besando nuestras mejillas.

— Gracias hija —dije.

— Felicidades —nos abrazó Esme.

Todo el mundo nos rodeó, para luego ser conducidos hacia las mesas donde tendríamos una cena. Ocupamos la mesa principal junto a nuestros padres. A mi lado solo estaba Charlie, mi madre podría estar aquí, pero primero debía hablar con ella antes de acercarme.

Se hizo un brindis por nosotros, Carlisle y Charlie fueron los encargados de decir unas palabras que por supuesto me emocionaban.

— Amor no llores —me susurró Edward—, estás muy sensible estos días —me sonrió.

— Puede ser —sonreí más al recordar mi estado.

— Eres una sentimental —besó mis cabellos.

La cena pasó de una forma agradable, luego se hizo una sesión de fotos por orden de Alice con los invitados y agradecía que no fueran muchos.

— Creo que falto yo en estas fotos —dijo alguien a nuestra espalda.

Al girarnos nos llevamos una gran sorpresa al ver a Emmett, pensé que él no vendría a la boda.

— ¡Emmett! —grité llegando a su lado y siendo envuelta por sus brazos.

— Felicidades Bella, y lamento no haber llegado a la boda, él vuelo se retrasó.

— Estás aquí, pensé que no volvería a verte.

— Tengo asuntos que resolver —susurró en mi oído.

Emmett también felicitó a Edward, para luego saludar a Alice y Jasper, como a nuestros padres.

— ¿Dónde está Rosalie? —preguntó.

Miramos a nuestro alrededor, pero ella ya no estaba.

— Debe haberse ido —dijo Jasper—, creo que esperaba verte.

— Iré a buscarla —dijo Emmett—, debo hablar con ella.

Todos asentimos y vimos como Emmett desaparecía.

— Es hora de su baile — nos dijo Alice.

Edward y yo fuimos hasta la pista. La música comenzó a sonar y nosotros nos movimos al ritmo de ella. Habíamos practicado para este momento, como también había pensado que era el mejor lugar para comunicarle a Edward la noticia.

— Te amo Bella, no sabes lo feliz que soy en estos momentos — Edward besó mi mejilla.

— Yo también soy muy feliz, siempre soñé con este momento y aún no puedo creer que llegara.

— Nuestra hija también está feliz —miramos a Emmy que se mecía por la música, ella adoraba la música clásica.

— Tengo algo que decirte —susurré.

— ¿Qué sucede? —me miró.

— Sé que aún no hablamos bien el tema pero… —tomé una respiración—. Hace unos días me hice un examen…

— ¿Qué tienes? —preguntó Edward preocupado.

— Nada malo —coloqué mi mano en su mejilla—, pero si descubrí algo.

— ¿Qué cosa?

— Estoy embarazada Edward, tengo un mes y dos semanas.

Edward se detuvo un momento en nuestro movimiento y luego me abrazo mientras comenzaba a girar conmigo en sus brazos.

— Soy el hombre más feliz del planeta —dijo—, seré padre.

— Qué bueno que te guste la idea —sonreí.

— Te amo Bella, y este es nuestro nuevo comienzo.

Bailamos un poco más y luego decidimos que al bailar con nuestros padres les contaríamos la noticia. Así que cuando bailé con Charlie se lo dije y él reacciono igual que Edward, me abrazó fuerte y me felicitó. Pude ver como Esme sonreía feliz cuando supo la noticia. Luego baile con Carlisle, mientras Esme y Charlie bailaban, y Edward tomaba a Emmy en sus brazos.

Carlisle también sonrió feliz, no me hizo girar por toda la pista, pero si salió su lado de doctor y me preguntó cómo estaba, lo cual me hizo sonreír, siempre se preocuparía. Al terminar con él, fui donde Emmy y Edward para darle la noticia a nuestra hija. Ella chilló feliz mientras nos abrazaba y revotaba en nuestros brazos.

Había sido el mejor momento de la vida.

Al terminar la música siguió para el resto de los invitados, y nosotros aprovechamos de darle la noticia a Jasper y Alice, ya que Em y Rose aún no aparecían. Ellos nos felicitaron, mientras nos contaban que ya habían puesto fecha para su boda dentro de un mes. Jasper le había propuesto matrimonio hace un par de meses a Alice y por fin habían decidido la fecha. Por lo menos no se demoraron tanto como nosotros.

Subí a cambiarme mis zapatos ya que me estaban matando, así que me saqué los zapatos de tacón para colocarme unas sandalias bajas, cuando escuché unos ruidos.

Fui hasta la habitación de al lado, y cuando abrí, me encontré con una situación que no me hubiera gustado presenciar. Rose estaba bajo el cuerpo de Emmett y ambos sin ropa.

— ¡Oh por Dios! —dije.

Ambos se detuvieron y me miraron, yo me giré, pero no podía moverme.

— Lamento haber hecho esto aquí Bella, pero tengo a mi chica de regreso y me casaré con ella. Prometemos bajar en un rato —me dijo Emmett.

— O… ok… pero s… sean silencioso —dije y salí de ahí.

Eso había sido lo más extraño que pude haber presenciado.

La noche continúo, bailé con Jasper, mi padre de nuevo, quien no podía estar más feliz por su nuevo nieto y por último volví a bailar con Edward.

Estaba apoyando en su pecho, meciéndonos de un lado a otro, cuando alguien llegó a nuestro lado haciendo que Edward se detuviera. Al mirar, me encontré con mi madre.

— ¿Podemos hablar? —me preguntó.

— Claro —dije—. Ya vuelvo —besé a Edward.

— Ve tranquila, le debo un baile a mi madre.

Llevé a mi madre hasta él despacho, al entrar cerré la puerta y la miré.

— Tú dirás —dije.

— Quería pedir disculpas —me miró—, hace un tiempo cometí un grave error. Pensé que Edward y tu eran muy jóvenes, pero solo estuve equivocada, llevan mucho tiempo y aun así siguen juntos. Pensé que te pasaría como a mí, no podría con la presión de ser responsable, pero ahora veo que somos distinta, eres como Charlie, fuerte. Dije muchas cosas de las que me arrepiento. Tu padre me hizo un comentario sobre lo que pasó entre Edward y tú cuando dije esas cosas, y lamento mucho eso. Fui una tonta al creer que sabía que era lo mejor. Te perdí por muchos años, pero quiero enmendar mi error —ella se acercó a mí—. Te extraño hija, todo esto tiempo sin ti me hizo darme cuenta de muchas cosas. Tú siempre fuiste la fuerte, yo necesitaba de ti y nunca debió ser así, pero ahora sé cómo son las cosas, solo quiero tenerte de regreso en mi vida y tratar de tener la relación que teníamos.

Ella esperó por mi respuesta, así que me acerqué, tomé sus manos entre las mías y la miré.

— Te perdono mamá, a mí también me costó darme cuenta de que estabas preocupada, pero el que me hayas dicho todas esas cosas hirientes me hizo sentir herida. Pero te perdono, también te extraño en mi vida, y quiero que seas parte de esta nueva que estoy comenzando.

— ¡Oh hija! —ella me abrazó.

Me fundí en los brazos de mi madre, porque aunque allá estado enojada, la extrañaba.

— Serás abuela —le susurré después de un rato.

— ¿Qué? —me miró sorprendida.

— Tengo un mes de embarazo, hoy le conté a Edward y nuestros padres, faltabas tú.

— Felicidades hija —me abrazó—, ya quiero conocer a ese pequeñín y también relacionarme con Emmy.

— Ella sabe de ti —le dije—, nunca le escondí sobre ti, ella también te quiere conocer.

— ¿Podemos ahora? —me miró con ilusión.

— Claro.

Salimos del despacho y fuimos donde estaba la familia. Presente formal mente a Renée con Esme y Carlisle, como siempre ellos la recibieron de la mejor manera. Edward tomó a Emmy en sus brazos, nos apartamos un poco de la multitud, Renée aprovechó de disculparse con Edward, quien obviamente aceptó la disculpas y luego le presenté a Emmy.

— Hija ella es la abuela de quien te hablaba, la abuela Renée —pude ver las lágrimas en los ojos de mi madre.

— ¿Abuelita Renée? —mi hija la miró.

— Hola pequeña —le sonrió.

— Abuelita —ella estiró sus bracitos en su dirección y mi madre la tomó— ¿Por qué antes no venías a casa? — le preguntó mi hija, como siempre perspicaz.

— Cometí unos errores pequeña, pero ya los enmendé —ella me miró y le sonreí.

— Qué bueno —Emmy la abrazó—, sabes que tendré un hermanito.

— Sí cariño.

Dejamos a Emmy con mi madre mientras volvía a los brazos de Edward. Bailamos por otros largos minutos, cuando Alice nos anunció que debía de lanzar el ramo para poder irnos al hotel donde pasaríamos la noche y luego viajaríamos a nuestra luna de miel, regalo de nuestros padres.

Me coloqué donde Alice me indicó. Todas las mujeres se colocaron detrás de mí y esperaron que lanzara. Hice dos lanzamientos falsos y cuando lance el ramo, este cayó en las manos de Rosalie, que no sé en qué momento bajó. Emmett gritó feliz y besó a su chica para luego decir que sí se casarían y mostró el anillo que Rose ya llevaba a todo el mundo, eso me hizo reír.

Edward y yo nos despedimos de la gente, luego de nuestro padre y por último de nuestra hija, quien sabía muy bien que debía portarse bien cuando no estuvieran.

— Sí papis, me portaré bien —dijo ella en brazos de Esme.

— Volveremos pronto pequeña —Edward besó su cabeza.

— Te amo hija —besé su mejilla.

— Los amo papis.

Nos subimos al auto, donde ya estaban nuestras maletas y Edward condujo hasta Seattle donde pasaríamos la noche. Todo el camino fuimos tomados de la mano.

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Estábamos frente la puerta de nuestra habitación, Edward deslizó la tarjeta por la ranura y esta se abrió, él empujó la puerta y luego me tomó en sus brazos.

— Debemos seguir las tradiciones —besó mis labios.

Pasamos por la puerta y Edward me llevó directo a la cama, ni siquiera dejó que mirara la habitación. Me puso con cuidado sobre la cama, para él sacarse por completo la corbata que ya se había desabrochado y la tiró al piso.

— Desde que te vi lo único que pensaba era en como quitarse ese vestido y ahora lo voy poder hacer.

Hizo que me sonrojara, mientras se sacaba su chaqueta, y desabrochaba su camisa.

Se posicionó sobre mi cuerpo mientras me besaba. Le correspondí al beso llevando mis manos a sus cabellos y descendiendo por su cuerpo mientras sacaba su camisa. Él se puso de pie, luego me levantó y se colocó a mi espalda bajando el cierre de mi vestido, mientras besaba la piel que iba quedando expuesta.

Me dejó desnuda con solo mi ropa interior blanca de encaje, agradecía que Alice comprara ropa para este momento.

— Eres hermosa —susurró en mi oído.

Comenzó a besar mi cuello, mientras bajaba los tirantes de mi brassier, desabrochándolo y dejándolo caer al piso. Tomó mis pechos desde detrás de mí y los apretó, haciendo que soltara un gemido.

— Te amo —dijo—, no sabes cuánto.

— Lo mismo que te amo yo —levanté mi mano y la enredé son su cabellos.

Él continuó apretando mis pechos, para luego su mano derecha descendiera y se adentrara en mis braguitas para tocar mi centro, el cual ya estaba húmedo y esperando por él.

— Estás húmeda —dijo en mi oído mordiendo mi lóbulo.

— Solo tú me pones así.

Él terminó de bajar mis bragas y me dejó desnuda, me recostó sobre la cama, con mi respiración entrecortada y se sacó su ropa quedando desnudo.

— Te haré el amor Bella, y quiero escucharte gritar.

Se colocó sobre mi cuerpo, besó mis senos, luego bajo por mi vientre y con adoración lo beso.

— Aquí tenemos a nuestro hijo Bella, y lo amo —dejó un dulce beso.

Bajó hasta mi centro y comenzó a besar y lamer mis labios íntimos. Me retorcía sobre la cama, tratando de sujetarme de algo, mientras gemidos salían de mis labios.

— Edward, Edward —gemí—, te quiero… dentro… de mi —dije entrecortado.

Él se colocó sobre mi cuerpo; besó mis labios; abrió mis piernas para él y lentamente entró en mí. Comenzó con un movimiento lento, mientras nuestras pieles se rozaban al igual que nuestros labios.

Enrollé mis piernas en su cuerpo, haciendo que la presión en nuestros vientres aumentara. Cada vez nos movíamos más rápido, haciendo que gimiéramos el nombre del otro.

— Bella… te amo —dijo Edward sobre mis labios.

— También te amo.

Nos besamos de una manera intensa y en ese momento llegamos a nuestro clímax. Nos separamos para gemir el nombre del otro mientras nuestros cuerpos se convulsionaban por él placer.

Caímos sobre la cama, Edward besó mis mejillas y se colocó a mi lado.

— Te amo Bella, y amo haberme casado contigo.

— También te amo y amo ser la señora Cullen.

Él sonrió ante eso y se volvió a lanzar sobre mí para besarme.

Esa noche nos amamos como si no hubiera mañana.

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Luego de nuestra luna de miel volvimos a nuestra casa en San Diego, pero antes de que pudiéramos iniciar una vida de casados en ella, Edward me informó que había sido llamado del hospital de Forks y me preguntó si queríamos volver. Le dije que sí antes de que terminara la frase, así que compramos una nueva casa en Forks, en el bosque, vendimos la de San Diego y nos mudamos. Era feliz el poder estar cerca de la familia, aparte de que con el embarazo necesitaría un poco de ayuda con Emmy.

Los meses de embarazo pasaron rápido, tuve pocos antojos a lo cual Edward reclamó, ya que él quería cumplir el sueño de salir de casa a las cuatro de la mañana por ese helado imposible de conseguir, me hizo reír por eso.

Emmy estaba feliz de tener un nuevo hermanito, ya que se había enterado de que sería un niño y estaba buscando un nombre para él. La dejamos elegir el nombre.

Esme me ayudó a decorar el cuarto del bebé, el cual estaba quedando muy bonito, ya quería ver a mi pequeño en él.

Ahora estábamos esperando a mis amigas para realizar el Baby Shower, todo estaba de azul y había cositas de niño por todas partes.

Toqué mi vientre al sentir una pequeña punzada, ya estaba de ocho meses y el bebé vendría pronto.

— Bella ¿Estás bien? —me preguntó Esme.

— Sí, solo un pequeño dolor —dije.

— Me avisas cualquier cosa.

— Claro.

La gente comenzó a llegar, Emmy estaba emocionada por todo esto, y yo estaba feliz al ver a la gente disfrutar. Aunque yo estaba más preocupada de los pequeños dolores que tenía en el vientre.

— ¿Qué sucede Bella? —se acercó Rose.

— Nada, un pequeño malestar —le dije con un sonrisa.

— ¿Segura?

— Claro.

Alice avisó que era el momento de los regalos, así que comencé a abrir los paquetitos. Me habían regalado de todo, por lo cual estaba muy agradecida, ya que no tendría que comprar varias de ellas.

— Muchas gracias a todas —dije.

En ese momento sentí un fuerte dolor en mi vientre, que me hizo llevar las manos a él, mientras sentía un líquido escurriendo por mis piernas.

— ¡Oh Dios mío! —dije por el dolor.

— ¿Qué sucede Bella? —preguntó Esme.

— Rompí fuente, creo que daré a luz —la miré con miedo.

— Tranquila hija todo estará bien —tomó mi mano—. Rosalie enciende él auto, Alice arriba está el bolso de Bella y él bebé, Renée toma a Emmy y nos vamos al hospital.

Algunas de las chicas me ayudaron a colocarme de pie para llegar al auto. Las contracciones eran seguidas y estás me dolían. Me sentaron, Esme estuvo siempre a mi lado calmándome, pude escuchar a Emmy llorar y eso me preocupo.

— Tranquila hija —dijo Esme—, ella se asustó, pero tu madre la cuida. Ahora preocúpate de ti.

Asentí antes Esme y sentí como auto se movía, solo quería llegar pronto al hospital.

— Edward —dije de repente.

— Él ya fue avisado. Edward y Carlisle te esperan en el hospital —me respondió Alice desde adelante.

— Gracias.

Al llegar al hospital me estaban esperando con una silla de rueda, Edward me preguntaba cómo estaba mientras se colocaba nervioso al verme. Suerte la de nosotros que Carlisle sabía controlar la situación.

Me llevaron hasta una habitación, donde me colocaron una bata, me pusieron un montón de cables, unos para controlarme a mí, y otro para él bebé, luego vino mi doctor para decirme que aun debía esperar para comenzar a pujar, aunque lo único que quería hacer era pujar.

— Amor tranquila, solo debemos esperar un poco —me dijo Edward.

— Dime eso cuando seas tú al que están pateando desde adentro.

Edward se quedó sorprendido por mi respuesta, mientras que Esme, Alice y Rose se reían, lo que provocó que me riera.

Mi padre también llegó al rato después como también mis amigos, estaban todos conmigo cuando mi doctor llegó a revisarme y dijo que era el momento haciendo que todos salieran.

Ya me habían colocado la epidural, por lo cual estaba lista para pujar. Fui rodeada por una enfermera, más las otras que estaban a cargo de recibir al bebé. Esme se colocó junto a mí, al igual que Edward, quien tomó mi mano.

— Bien Bella, comenzaremos a pujar —dijo mi doctor—, yo te aviso… puja.

Hice lo que él me dijo y nunca había sufrido tanto, sentía un fuerte dolor por mi vientre y mi cuerpo.

Cuando me decían que pujara yo lo hacía, pero me estaba quedando sin fuerzas.

— No puedo más —dije cayendo sobre la cama.

— Vamos Bella tú puedas, solo un poco más —me alentó él médico.

— Amor tu puedes —besó Edward mi frente.

— Puja —dijo el doctor y volví a hacerlo.

De un momento a otro todo se paralizó y escuché un llanto. Sé que Edward cortó el cordón mientras decían que era un chico con pulmones. Esme me felicitaba, pero yo estaba muy cansada y solo quería verlo.

— Aquí está su hijo —llegó la enfermera junto a Edward.

Él tomó a nuestro hijo en brazos y se acercó a mí. Él me lo mostro y vi a mi pequeño. Estaba moradito y tenía sus ojitos cerrados, pero sabía que tendría lo ojos de Edward.

— Hola pequeño —le susurré cuando Edward lo dejó en mi pecho—, eres perfecto —dije.

— Es hermoso —dijo Esme.

— Gracias amor —Edward besó mis labios—, es el regalo más lindo que me puedes dar.

— Te amo —le dije.

—También te amo.

Luego de eso sé que se lo llevaron y yo caí en un sueño profundo, estaba muy cansada.

Desperté al sentir que alguien se sentaba a mi lado, abrí los ojos y encontré a mi otro tesoro.

— Hola mami —Emmy me saludó.

— Hola pequeña.

— ¿Estás cansada? —me preguntó.

— Un poco, tu hermanito me dio una lucha.

— ¿De verdad? —preguntó emocionada— ¿Cuándo lo veré?

— Pronto.

En ese momento entró la enfermera con el cunero, y Edward venía detrás de ella con una sonrisa.

— Creo que alguien quiere conocer a su hermana —le dijo la enfermera.

Emmy estiraba su cuellito para verlo, pero Edward no la dejó mientras lo sacaba de la cunita, se acercó a nosotros y me lo entregó.

— Emmy te presento a tu hermano —le dijo Edward.

— Es muy pequeño —susurró Emmy con sus ojitos muy abiertos.

— ¿Cómo se llamara hija? —le pregunté.

— Ya tengo su nombre —sonrió feliz—, y le quedará perfecto.

— ¿Cuál es? —le preguntó Edward.

— Thomas —dijo ella—, Thomas Cullen.

— Es un lindo nombre —me emocioné—, es perfecto.

Edward me besó, para luego darle un beso a Thomas y a Emmy. No podía ser más feliz, tenía la familia que siempre quise, junto al único hombre que eh amado. Me sentía realizada.

Fin.

Espero que les gustara el ultimo capitulo :D Como ven continuacion no se realizara de este ya que estan casados, tienen un hijo y son felices :D En el epilogo sabran que pasara dentro de unos años y ese lo subire el lunes.

Quier agradecer como siempre los favoritos, alertas y REVIEW... que siempre me hacen sonreir, y obviamente agradecer a todas las personas que leian mi historia. Gracias el apoyo.

No abra adelanto ya que el epilogo no es muy largo, pero igual cualquier cosa en el grupo de face :D

Me despido, muchas gracias por leer :D
Saludos
Danii^^