Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

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Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

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Epílogo.

Bella's POV.

Nueve años después.

Edward y yo estábamos en la cocina preparando el almuerzo.

Miraba a Thomas desde la ventana como jugaba con sus juguetes en nuestro patio, él corría de un lado a otro, mientras decía algunas cosas o se reía por algo.

— Ese niño tiene mucha imaginación —dije volviendo a cortar las cebollas.

— Ya sabes cómo son a esa edad —me dijo Edward.

Seguí cortando cebolla despreocupada, cuando sentí unos pasos apresurados hacia la cocina, esa solo podía ser Emmy.

Miré hacia la puerta y cuando la vi entrar me asusté. Ella estaba agitada, lagrimas corrían por sus mejillas, mientras intentaba relajarse.

— ¿Cuándo pensaban decirme? —nos gritó.

— Hija ¿Qué sucede? —le pregunté.

— ¡Tú no me digas así! —me gritó y no puede evitar estremecerme.

Emmy era igual a su padre cuando se enojada, sus ojos llameaban y eso no me gustaba.

— Jovencita, no le hables a tu madre así —la reprendió Edward.

Ella solo miró a su padre para luego reírse, lo que provocó otro escalofrió en mí.

— Ustedes son unos mentirosos —nos miró con sus ojos llenos de lágrimas.

— ¿Qué quieres decir? —le preguntó Edward.

— Esto —lanzó una carpeta sobre la mesa —no puedo creer que me ocultaran eso.

Edward se acercó a la carpeta, pero yo ya sabía de lo que Emmy hablaba, y era uno de mis más grandes temores.

— ¿De dónde sacaste esto? —le preguntó Edward.

— Estaba en el ático buscando unos antiguos cuadro que ma… que ella —me miró—, dijo que estaban arriba, cuando encontré eso dentro de una caja con tu nombre papá ¿Por qué no me dijeron? —unas lágrimas cayeron por sus mejillas.

Edward se acercó a ella, pero Emmy retrocedió, yo envolví mi cuerpo con mis brazos mientras intentaba retener mi llanto.

— Queríamos que tuvieras una edad para entender —le explicó Edward—, no es algo que se diga a la ligera.

— Debieron decirme desde pequeña.

— ¿Con que fin Emmy? ¿Qué no quisieras a Bella por eso? O ¿A Charlie y Renée?

— Yo… no… ustedes debieron decirme —ella dejó caer más lágrimas.

— Ahora estamos hablando, pregunta lo que desees.

— No, no quiero, yo… quiero pensar —ella camino hacia atrás.

— Ahora es el momento Emmy, conversemos —trató de convencerla Edward.

— No —se secó las lágrimas—, hablaré con ustedes cuando crea que es el momento.

— Hija… —la llamé pero me cortó.

— No me digas así —dijo entre dientes—, tú no eres mi madre.

Con esas palabras ella salió de la habitación e hizo que me corazón se destruyera. Sentí mi cuerpo débil antes de ser sujetada por lo brazos de Edward.

— Ella me odia —dije, dejando caer mis lágrimas.

— Tranquila, solo está en shock, cuando hablemos con ella entenderá.

— Ella me odia Edward, le escondimos la verdad.

— Sabes que le íbamos a contar. Ahora solo debemos hablar con ella, nuestra hija es razonable.

— ¡Oh Edward! —lloré en su pecho.

— ¿Mami? —Entró Thomas en la cocina—, ¿Qué le pasa a mami? ¿Por qué llora?

— Tu mamá está bien Thomas ¿Por qué no te vas a lavar las manos y vienes a comer? —le dijo Edward.

— Guardaré mis juguetes y lavaré mis manos —le explicó antes de salir de la cocina.

— Es un gran chico —murmuré.

— Es nuestro hijo, así que lo es. Al igual que Emmy, no lo dudes amor —besó mi cabello—, ahora tranquilízate y luego hablaré con ella, tengo mucho que explicarle.

— Está bien.

Emmy por supuesto no quiso bajar a comer, por lo cual no le insistimos. Thomas preguntó por ella, ya que estaba en una edad en que la perseguía por toda la casa, y que su hermana no estuviera por supuesto le extrañó.

Al terminar de comer, Alice vino por Thomas para llevarlo a su casa, ya que tendría una pijamada con el hijo de ella, Sam. Me despedí de mi bebé y dejé que se fuera.

— Iré a hablar con Emmy —me avisó Edward.

— Ok.

Él subió las escaleras, llevando un vaso de leche y galletas. Algo que Edward se había acostumbrado a hacer con su hija.

Siempre había tenido el temor de que cuando le contáramos la verdad a Emmy ella me despreciara, no era su madre, y podía entender que fuera un shock para ella. No me había gustado para nada que ella se enterara de la verdad de esa manera.

Miré la carpeta que había encontrado. En ella estaba todo lo del nacimiento de Emmy archivado. El nombre de su madre biológica; la orden de su otra abuela cuando la entregó a Edward; la custodia completa de Edward sobre Emmy y los papeles del cambio de madre en el registro civil, todo estaba en esa carpeta.

No pude evitar volver a llorar por todo esto, tenía miedo de lo que pudiera pasar cuando Edward bajara.

No sé cuánto tiempo pasó, pero me estaba quedando dormida contra el sillón, cuando sentí a Edward bajar. Me puse de pie y lo miré, y el solo se encogió de hombro. No le había ido como esperaba.

— ¿Qué pasó? —pregunté.

— Dijo que tenía mucho que pensar, que la dejara sola.

— ¡Oh Dios! —me volví a sentar en el sillón.

— Solo dale tiempo Bella, ella entenderá.

— Me odiará Edward, por siempre.

Comencé a llorar y Edward me abrazó pidiendo que me calmara.

— Tengo que hablar con ella —me puse de pie y limpié mis lágrimas—, me tiene que escuchar.

— Bella no creo…

— Debo hacerlo Edward —lo corté—, ella es mi hija —dije firme.

— Bien.

Subí las escaleras con un poco de temor, pero antes de ir a la habitación, fui a la mía y saqué algo que sabía era el momento de darle.

Toqué la puerta y ella me dijo que pasara, seguro creía que era Edward.

— Hija —dije cuándo entre.

— ¿Qué haces aquí? —se sentó en la cama.

— Tengo que hablar contigo.

— No tengo nada que hablar contigo, y no me llames hija.

Se volvió a recostar en la cama y me dio la espalda. Yo no me fui y me acerqué un poco más a ella.

— Sé que en estos momentos estás confundida con toda la información que te dio tu padre, pero es momento de que me escuches —me senté a los pies de su cama.

— No quiero —murmuró.

— Emmy, puede ser que no sea tu madre biológica, pero sé que cuando murmuras es por qué quieres que unos continúe, así que eso haré.

Ella se movió un poco y sabía que lo que le decía era cierto.

— Cuando te conocí tu padre no me quería a su lado, él no quería una madre para ti por sus tontos prejuicios que yo creo te dijo —ella asintió a mi afirmación—. Yo te vi y te amé Emmy, eso nunca lo ha sabido tu padre, no quería que se asustara. Tú eras pequeña y muy tierna, no podía dejar de pensar en ti y obviamente en tu padre que lo estaba conociendo.

Ella se giró sobre la cama y me miró.

— Me costó mucho entrar en tu vida, tu padre no quería, pero lo hice y el día que decidí que quería cuidarte, fue la primera vez que te vi en el hospital mal. Quería ser yo la que estuviera ahí y me di cuenta de que te quería como una madre quiere a su hijo. Emmy desde el primer día te quise de esa manera, y creo que te lo he demostrado. Que tú no seas mi hija de sangre no significa que no sea tu madre. Tú sabes cómo Sue me quiere y es solo la pareja de tu abuelo, así mismo pasa contigo y creo que lo de nosotros es más fuerte.

Emmy secó las lágrimas que caían por sus mejillas.

— Te amo Emmy, como si hubieras nacido de aquí —le mostré mi vientre—, igual como amo a Thomas. Los siento a los dos igual y no quiero que dudes de que soy tu madre, porque eso es lo que soy, tu madre. Yo te cuidé y estuve contigo siempre. No necesité tenerte nueve meses aquí para sentirlo, sé que eres mi hija aquí —puse mi mano sobre mi pecho—, y sé que tú sientes que soy tu madre.

Ella bajó la mirada, mientras veía las lágrimas caer sobre el edredón.

— Mi abuela al tener quince años me dio este anillo —se lo mostré y ella lo miró—, me dijo que había pasado de generación en generación, y como no se lo pudo dar a Charlie, ya que era un chico —Emmy se rio—, me lo dio a mí diciendo que yo debía de hacer lo mismo con mi primera hija a los quince años. Ahora tienes quince Emmy, y este anillo es tuyo.

— Pero… podrías tener una hija y a ella se lo deberías dar —dijo en un susurro.

— Debo dárselo a mi primera hija, y esa eres tú, Emmy —me acerqué un poco más a ella—, siempre serás mi primera hija.

— ¡Oh mamá! —ella se lanzó a mi cuello abrazándome—. Lo siento —comenzó a llorar—, no debí de haberme molestado, sé que eres mi madre.

La abracé, mientras ella lloraba, yo también lo hacía, pero en silencio, quería que mi hija sacara su pena.

— Estaba molesta por que me ocultaran la verdad, lamento todo lo que dije mamá. Te amo, nunca lo dudes.

— También te amo —besé su frente—, siempre serás mi pequeña.

— Te amo mami —se acurrucó en mi pecho.

— Lo sé pequeña.

Nos quedamos un momento en silencio, hasta que recordé el anillo y se lo coloqué en su mano, en el mismo dedo donde yo lo llevaba.

— Me queda perfecto —lo miró.

— Eso es porque te pertenece —le sonreí.

— Gracia mamá, te amo y nunca volveré a decir lo que dije.

— Lo sé amor.

Ella me volvió a abrazar y fue cuando sentimos la puerta abrirse. Miramos hacia ella, encontrado a mi esposo sonriendo.

— Sabía que se entenderían —entró y se sentó a nuestro lado —. Mis chicas —nos abrazó.

— Te amo papi —ella le besó la mejilla.

— También te amo hija, y nunca dudes de nuestro amor.

— Lo sé, ya aprendí la lección —ella se ruborizó, algo que Edward decía había heredado de mí.

— Ahora ¿Quién quiere helado de chocolate y una película? —preguntó Edward.

— Yo quiero —saltó Emmy y se puso de pie.

— Entonces vamos.

— Iré a sacar el bote.

Emmy salió corriendo de la habitación, mientras era rodeado por los brazos de Edward.

— Te dije que entendería, teníamos que dejar que pensara un poco en todo.

— No quería perderla —murmuré.

— Nunca la perderías, eres su madre, nunca lo dudes.

— Ahora lo sé amor —besé su barbilla—, y mejor bajemos antes que nos venga a buscar.

— Claro, vamos.

Bajamos tomados de la mano, para sentarnos uno a cada lado de Emmy para ver una película, que para mala suerte de Edward era romántica.

Nuestra hija nos entregó una cuchara a cada uno y comenzamos a comer del helado que ella sostenía.

Sabía que la verdad debía salir a la luz algún día, y aunque ese día llegó más tarde que nunca, estaba feliz de que Emmy hubiera aceptado todo.

Nunca me arrepentí de haber descubierto el Pequeño Secreto de Edward, pero ahora sabía con más precisión porqué. Yo había sido destinada para ser la madre de Emmy, y de eso nunca me podía arrepentir.

Aqui esta el epilogo... ya con este despido la historia... y espero que les gustara como lo deje... tenia que cerrar ese secreto para Emmy...

Quiero agradecer a la gente que me leyo desde el principio, a la que se sumo en el camino, las personas que siempre me dejaron lindos review y acompañaron en el grupo de face :D MUCHAS MUCHAS GRACIAS POR EL APOYO EN LA HISTORIA...

Aun no tengo nada para subir... puede ser que para principio de Marzo ya comience a publicar algo... Pero aun no lo se... estoy con un pequeño problema de inspiracion... me estoy demorando mas de lo normal en sacar un capitulo y no quiero subir sabiendo que me puedo demorar dos a tres semanas en subir otro capitulo... prefiero avanzar... pero en todo caso si publico algo nuevo sera avisado en el grupo de face (Link en mi Perfil)

Quiero agradecer a mi Beta... Monz Pollen... Que sin ella no hubiera podido entregarles un capitulo en buena calidad... xD Muchas gracias chica por ayudar siempre... :D

Bueno con eso ultimo me despido, espero regresar pronto por aqui y gracias por leer la historia...
Saludos
Danii^^