Notas del Autor: Ok, ya estoy de vuelta. Espero que se calme, cierta persona que me amenazo por el Clifanger del último capítulo. Además, varios capítulos terminaran igual, jejeje (Risa malvada).

Otras dos cosas, me gustaría que alguien, hiciese fanart de este fic.

Y por último, tengo un reto, desafío a alguien, a escribir un fic de To Aru, donde Index terminase cayendo en el balcón de Accelerator, en lugar del de Touma. Si a alguien le interesa, envíenme un PM o un Review y les diré mi idea, más concretamente.

*Spoiler*

Aquí, veremos un poco del pasado de Caren, tras la llegada a Fuyuki. Y además, probamos un poco de sus nuevas habilidades. No esperen verlas muy a menudo, solo pequeños vistazos, después de todo, es bastante dañina para su usuario.

En cuanto al hechizo que ella utilizó para curarse, es una ligera variación de uno que Kirei usó, está en la TMWiki.

Y para aquellos que les encanta la violencia, finalmente, tenemos un capitulo de pelea. (Yay, violencia).

Además, Shirou demuestra algo más de sus conocimientos en magia, que aprendió y desarrollo tras la guerra del grial.

En cuanto a los niveles de Oriana, me guie, usando una escala de los personajes de To aru, y mezclándola un como con los de Type Moon.

Me gustaría que me dijesen su opinión acerca de la lucha.

Finalmente, un indicio que me comienzo a alejar ligeramente del cannon. No se confundan, cuando yo pienso en un crossover, siempre pienso en las cosas que un personaje puede cambiar, y acontecimientos que no puede. Como ejemplo, el ataque de vento, ocurrirá de todas maneras, ya que la presencia de Shirou o no, no cambiarían casi nada las acciones de la iglesia, en la línea de tiempo original.

Finalmente, comencemos el Show

Capítulo 8: El Mago del Otro Mundo

Dolor, el mundo de Himegami Aisa y Caren Ortencia consistía completamente de dolor abrumador.

Pero para Caren, esto no era nada nuevo. Dado su inusual habilidad, la iglesia le había hecho pasar por mucho más cuando la usaban como detector de demonios.

Fue esta familiaridad con el dolor lo que le permitió mantener la conciencia. En la mayoría de los casos, esto sería una mala cosa, pero ella tenía una tarea que realizar y no podía caer inconsciente.

La persona que los había atacado no era una esper, era una maga.

Después de asumir el lugar de su padre en Fuyuki, Caren recibió entrenamiento mágico por la propietaria de la tierra, Rin Tosaka.

Esto se había hecho con el fin de reparar los lasos que su padre había roto con la familia de magos, con el fin de asegurar que a la iglesia se le permitiría seguir teniendo parte de control del segundo mejor territorio mágico de Japón.

Para lograr esto, se vio forzada a firmar un contrato geas en el que juraba jamás romper nuevamente los lazos con los Tosakas.

Además de su entrenamiento con Rin, recibió asesoría del 7º miembro de la Burial Agency (Agencia del Entierro) quien pasaba a ser una buena amiga de Caren.

El nombre clave de ella era Yumi (flecha), pero todos la conocían como Ciel.

Ella había sido una de las reencarnaciones de la Serpiente de Akasha, Michael Roa Valdamjong, y durante ese tiempo fue conocida como Dark Elesia.

Tras ser acecinada por la princesa blanca Arcueid Brunestud, Elesia había sido recuperada por la Iglesia y fue sometida a innumerables experimentos sobre su extraña incapacidad de morir. Al final, se declaró que debido a su posesión, había generado una conexión con la serpiente y mientras este viviera, ella no podía morir. La agencia de entierro decidió aprovechar su aparente inmortalidad enviándola a un sinfín de misiones que serian suicidas para la mayoría.

Ella poseía una increíble cantidad de circuitos mágicos de alta calidad, a pesar de no ser miembro de una familia de magos, y desde su posesión por Roa, había conseguido los recuerdos y conocimiento de la magia que él poseía, haciéndola sumamente competente en la magia. También ayudaba el hecho de que al parecer, ambas compartían las mismas afinidades elementales, fuego y rallo.

Además, Ciel se había asegurado de darle un buen entrenamiento, más que suficiente como para dejarla en buena posición como ejecutora. Ella sabía que le resultaría prácticamente imposible dado sus habilidades psíquicas llegar a ser alguien tan buena como ella o su padre, pero era bastante buena como para hacerle frente a la mayoría de cosas que asechaban en la noche.

Además de eso, tanto Rin como Ciel habían llegado a una increíble forma de aplicar su habilidad psíquica.

Diátesis Masoquista Automatismo Neumático, el poder de percibir la maldad.

En cierta forma, era nada más que una habilidad meramente pasiva. Sin embargo, el encuentro con un demonio mayor un año después de su llegada a Fuyuki, les había mostrado lo contrario.

Cuando se encontraba con un mal muy grande como un demonio, extraños clavos negros saldrían por su cuerpo.

Ciel había tenido la teoría de que si podía controlar el lugar del que salían, podría conseguir una arma con facilidad o incluso un escudo que la protegiese. Emiya Shirou se había ofrecido a ayudarla con este experimento, dado que su propia habilidad para hacer crecer espadas por debajo de su piel, era muy similar.

Por otro lado, Rin había llegado con una idea un tanto más práctica, aunque más peligrosa para Caren.

La habilidad de curar la influencia del mal.

La teoría era bastante simple, si Caren podía absorber el mal que algún demonio había hecho, teóricamente podría curar a otros, con el ligero inconveniente de que al hacerlo, terminaría absorbiéndolo ella misma el daño.

En este momento, ella estaba por utilizar la segunda habilidad.

"¡Ortencia-chan!. ¡No te muevas, voy a llamar a una ambulancia!". Había gritado la profesora de color rosa junto a ella.

Ignorando lo que decía, dolorosamente se arrastró hasta que estaba junto a su compañera herida.

Cuidadosamente la levantó por los hombros y sin ningún tipo de vacilación, estrelló sus labios con los de la joven de cabello negro.

"¡¿HOEEEE?!". Jadeó su profesora en la sorpresa. "¡Es-Espera Ortencia-chan! ¡No hagas cosas pensando que no tendrás otra oportunidad, estoy segura de que ambas se recuperarán, así que por favor, espera y podrás confesarle tus sentimientos a Himegami-chan luego!". Declaró, pese a lo serio de la situación, la vos de la mujer de apariencia joven era muy conmocionada y ella lucia un fuerte rubor en el rostro.

Contrario a la creencia de su maestra, Caren no tenía ninguna intención romántica hacia su compañera. Sin embargo, la mejor manera de usar sus habilidades, era si ella tenía un cierto tipo de contacto con el receptor.

Si bien, lo que les había causado tales daños no había sido un demonio, tenía la inconfundible marca de energía que poseían los grimorios mágicos.

Los grimorios eran libros que poseían gran poder, he incluso la gente no mágica podía llegar a usarlos, ya que los que tenían el poder eran los propios libros y no el lector. Algunos grimorios habían sido escritos por demonios o seres espirituales, y por consecuencia, habían sido manchados con sus esencias. Incluso los grimorios escritos por humanos tenían ciertos rasgos que causaban que su energía fuese poco menos que natural.

Fue esta la razón por la que Caren estaba segura de que podría curar a Himegami, aunque sea hasta cierto punto.

Ya podía sentir como las energías que habían causado tales daños a su amiga entraban en su cuerpo.

Y tal como lo esperaba, enormes agujas negras habían brotado de su brazo izquierdo y muslo derecho.

Ignorando el grito de sorpresa de su profesor, se puso de pie con mucha dificultad y comenzó a caminar en busca de su compañero de dormitorio.

"Manténgase aquí sensei. Curé un poco de las heridas de Himegami-san. Sin embargo, creo que sería mejor que llamase a un medico". Dijo sin detenerse.

Sin saber qué hacer, la diminuta profesora comenzó a vendar a su estudiante herida.

Poco después de la partida de Caren, un par de chicos que consistían en un sacerdote pelirrojo y un muchacho de pelo de puntas habían aparecido.

Habían descubierto que el objeto que Oriana Thompson estaba transportando no era la Stab Sword. En realidad se trataba de la Croce di Pietro, la cruz que se había colocado en la tumba de el primer papa.

Tsuchimikado había peleado con Oriana, pero fue demasiado fuerte para él, por lo que fingió que había llamado al Santo de la Iglesia Anglicana, Kaori Kanzaki.

Cuando Intentaban encontrarla, se toparon con el cuerpo sangriento de Himegami.

Al parecer, Oriana la había atacado debido a la cruz que llevaba en su pecho para sellar sus poderes y por alguna razón, también había atacado a Ortencia, sin embargo, esta había logrado curar algo de las heridas de Himegami y se fue para atender sus propias lesiones.

Al final, Stiyl había logrado convencer a Touma de continuar la búsqueda de Oriana ya que no había nada que pudiesen hacer por el momento.

Cuando se estaban yendo, el sacerdote pelirrojo noto la pequeña formación que la aparente niña estaba haciendo en el suelo con unas latas y unas rocas.

Dándose cuenta de que era realmente lo que estaba haciendo, decidió quedarse y ayudarla para así curar a la chica de cabello negro que yacía inconsciente junto a ellos.

"Escúchame bien Himegami. Te prometo que esta noche veremos los fuegos artificiales juntos". Le había prometido el chico de cabello negro, antes de salir corriendo en la dirección en la que se encontraría con su compañero de clases rubio.

Escena Break

Había estado buscando durante varias horas, pero Caren bien podría haber estado al otro lado de la ciudad.

Había algo que le estaba molestando, pero no tenía idea realmente de que era, y comenzaba a inquietarse.

Tomando una respiración profunda para calmarse, Emiya Shirou abrió mucho los ojos al detectar un olor de prana muy familiar.

Era el olor de la magia de curación que la iglesia le había enseñado a Caren.

Dejando que su nariz lo guiase, Shirou corrió durante unos buenos veinte minutos, hasta llegar a la entrada de un callejón. Cuando llegó, su nariz fue asaltada por otro aroma, uno mucho más real.

Sangre.

El callejón apestaba a sangre. No tuvo que buscar mucho para encontrar la fuente.

Sentada junto a un contenedor de basura, se encontraba Caren Ortencia cubierta con lo que seguramente era su propia sangre.

Al verla en ese estado, Shirou sintió un torbellino de emociones agitándose en su interior.

Luego de su separación de Rin, había estado sumamente decaído. Había iniciado una corta relación con su amiga Luviajelita Edelfelt.

Sin embargo, ambos sabían que ella solo era un remplazo para Rin, después de todo, no solo compartían un estilo de magia similar, sino que además tenían una personalidad muy parecida.

Su relación no había durado más que unos meces y después de eso, había pasado medio año entrando y saliendo de relaciones cortas.

Las únicas relaciones que habían sido ligeramente significativas, involucraban a miembros de la santa Iglesia y extrañamente, a la subdirectora de la Torre del reloj, Barthomeloi Lorelei.

Una de ellas había sido un miembro de la agencia de entierro que iba por el nombre de Ciel. La había conocido durante su último año de secundaria, cuando se había mudado a Fuyuki para supervisar el entrenamiento de Caren.

No es que hubiesen congeniado del todo bien en ese entonces, pero conforme se cruzaban mas y mas en las misiones, habían desarrollado una especie de pseudo amistad.

Y el sexo no era del todo mal tampoco. Después de todo, ella era una flecha y él era un arquero.

Pero quien realmente se había encargado de recoger los pedazos que Rin había dejado atrás cuando terminaron, había sido Caren.

Ambos siempre había congeniado bastante bien, pese al extraño sentido del humor que ella poseía, ambos habían admitido su deseo por ayudar a los demás.

Para Shirou, era una forma de lidiar con la culpa del sobreviviente del gran incendio de Fuyuki, y su propia naturaleza retorcida por su "Origen" de espada.

Para Caren, quien había sido educada por sus familiares, todos miembros de la santa iglesia, era tan natural como respirar, ella había visto un lado muy feo de la vida cuando vivió en una Abadía solo de monjas en su juventud.

Como monja, se había visto obligada a asistir a cualquiera que llegase a sus puertas pidiendo ayuda.

Gente sin hogar, niños abandonados por sus padres, mujeres que intentaban escapar de una vida de prostitución, cada historia era más triste que la anterior. Ella misma había sido abandonada por su padre tras el suicidio de su madre y a pesar de que había crecido con la familia de su madre, no fue exactamente una infancia ideal.

Tampoco ayudaba el hecho de que debido a las habilidades psíquicas de Caren, ella era capaz de sentir el dolor y el mal de las personas a su alrededor.

Verla en tal estado, había preocupado mucho al chico de pelo blanco.

"¡Caren!, ¿qué ocurrió? ". Preguntó acercándose a la chica ensangrentada.

"Himegami-san y yo fuimos atacadas por una maga. Al parecer, usó algo parecido a un grimorio para atacarnos. Me las arregle para curar algunas de las heridas de Himegami y Komoe-sensei ya llamó a una ambulancia". Caren dijo mientras sangre corría por su barbilla.

Esto era preocupante, hasta el momento, tanto Shirou como Caren habían supuesto que ninguna de las personas de este mundo eran magos. Al parecer se habían equivocado.

Sin pensarlo mucho, comenzó a hacer uso de un hechizo de curación bastante estándar, pero Caren lo detuvo.

"No. Voy a estar bien. Tú debes ir tras esa maga antes de que lastime a más personas". Dijo, Con la esperanza de convencer a su compañero.

Apretando los dientes en frustración, colocó su mano en la parte posterior de la cabeza de Caren y la acercó hasta que compartieron un beso.

"Espera aquí, me encargare de esto lo más rápido que pueda y volveré". Declaró el joven antes de alejarse en busca de la persona que había causado esto.

Sonriendo ligeramente al chico que se alejaba, Caren se concentró en curar sus propias heridas.

"Tú haces morir. Tú das la vida. Tú hieres y curas. No hay nadie que escape de tus manos.

No hay nadie que escape de tus ojos.

Que así sea, a los condenados. Das la bienvenida a los vencidos, a los cansados, a los ancianos. Me entrego a ti, aprendo de ti, Te sigo.

Ahora puedo descansar.

No me olvido de mi devoción, no me olvido de mi oración, no me olvido de ti, tú que me eximes de todas las cargas.

Que así sea, no hay engaño alguno.

De las represarías al perdón, de la traición a la creación, de la desesperación a la esperanza, de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida.

Descansa en tus manos, la marca de mis pecados. La vida eterna solo se encuentra en la muerte.

Pido perdón ante ti, escucha mis suplicas, yo encarno mis votos.

Que Dios se apiade de mi alma. ¡Señor ten Piedad!". Y con una luz clara resplandeciendo desde las manos de Caren sobre su torso, las heridas comenzaron a cerrarse lentamente.

Escena Break

Recostada por una pared, Oriana Thompson sostenía un retazo de papel mientras ponía una expresión sumamente agria.

Acababa de informarle a Lidvia el pequeño percance con el que se había encontrado, solo para descubrir que ambas de las chicas que había posiblemente desfigurado de manera permanente, eran nada más que dos civiles sin ningún conocimiento de la magia.

La chica de cabello negro era Himegami Aisa, y pese a que su poder era muy importante, no era una maga y la única razón por la que tenía una cruz de Necesarius, era para sellar sus propios poderes ya que era demasiado peligroso dejarlos sin control.

En cuanto a la chica de pelo blanco, Caren Ortencia, no solo era una chica común y corriente, sino que además la cruz que portaba no era una cruz anglicana, era una cruz de los católicos romanos.

Por el descuido de Oriana, dos chicas inocentes habían terminado heridas.

Ella era consciente de la clase de daños que le había causado a los cuerpos de ambas. Si se tratase de enemigos, no le importaría mucho, pero ambas eran chicas normales.

Probablemente, terminarían con cientos de cicatrices por todo su cuerpo.

Solo de pensarlo, Oriana sintió nauseas. Cubriéndose los ojos con el antebrazo y levantando la cabeza, mordió sus labios en el auto odio.

"Somos personas horribles". Dijo en voz baja, probablemente acababa de destruir las vidas de dos jóvenes que solo querían divertirse en este festival de deportes.

Escena Break

Mientras Misaka Mikoto luchaba con su compañera de cuarto en silla de ruedas para evitar que intentase algo pervertido con su madre, Kuroko se detuvo cuando vio una cabellera blanca familiar.

"Ha, Emiya-san, es un gusto volver a verlo". Dijo con mucha calma, a pesar de que otra chica la estaba estrangulando en el mismo momento.

Pese a la prisa que Shirou sentía que debía tener, se detuvo a mirar el extraño espectáculo frente a él.

Viendo que su amiga no respondía a su abuso físico, Misaka Mikoto redirigió su mirada a la causa de esto.

Frente a ella se encontraba un chico de unos 17 en apariencia, con el cabello completamente blanco y ojos dorados, ella lo recordaba haber visto junto a ese idiota en el encuentro que tuvieron con las chicas de Kirigaoka y también cuando ella se había arrastrado a ese tipo durante la búsqueda de tesoros.

Sin embargo, sentía que lo había visto en otra parte.

Dándose cuenta de que debía presentarse, izo una ligera reverencia y se anunció. "Hola, mucho gusto. Yo soy Misaka Mikoto, compañera de cuarto de Kuroko y esta es mi Madre, Misaka Mizuzu".

Por un segundo, Shirou se vio desconcertado ante la amabilidad y cortesía de la chica de pelo castaño que contrastaba completamente con la agresiva usuario de electricidad que había conocido tan solo hace una semana atrás.

Recordando ese momento, se dio cuenta que en ese entonces había estado llevando una gorra para ocultar su cabello. Probablemente la chica frente a él no lo reconocía.

No viendo un caballo de regalo en la boca, se presentó de la misma manera, aunque un poco rígido. Este no era el momento de andar haciendo amistades, tenía que encontrar a la culpable de dejar a Caren en ese estado.

"Parece preocupado Emiya-san. ¿Hay algo que le molesta?". Preguntó la joven con dos coletas.

"N-No, nada en lo absoluto". Contestó demasiado rápido para su gusto. "De casualidad ¿no han visto a alguien extraño caminando por ahí?". Preguntó con la esperanza de encontrar alguna pista que lo llevar al culpable.

"¿Te refieres a alguien como la persona que acaba de reunirse con el chico que le gusta a Mikoto?". Dijo la mujer adulta del grupo, mientras ignoraba a su hija y señalaba a una ventana por donde se podían ver a Kamijou Touma y Tsuchimikado Motoharu reunirse con un joven sumamente alto con ropas de sacerdote y cabello rojo.

Shirou estaba a punto de decirles que la persona que estaba buscando era en realidad una mujer rubia. Pero se detuvo al darse cuenta de las ropas del sujeto en cuestión.

Eran sin lugar a dudas, las ropas del clero, pero hasta donde sabía, la religión no era muy popular en esta ciudad.

Bien podría haber sido alguien que le gustaba disfrazarse al igual que la chica llamada Index que vivía con Touma, pero algo a su alrededor hacía sonar las campanas de alarma en la mente de Shirou.

Despidiéndose rápidamente de las mujeres que se había encontrado, Shirou volvió por la dirección en que había venido, con la intención de seguir a sus compañeros de clases y ese sacerdote pelirrojo.

Escena Break

Con bastante dificultad, Caren había logrado regresar a su escuela, en busca de un cambio de ropa.

Pese a que su cuerpo le seguía protestando que se quedara quieta, ella sabía que debía ayudar a Shirou.

Si bien, el hombre en cuestión era conocido como el Magus Killer 2º, no podían garantizar que los magos de este mundo fuesen similares a los suyos. Él iba a necesitar toda la ayuda posible.

Tras cambiarse a un atuendo que no estuviese manchado con su liquido vital, tomó de su bolso un par de cosas extra, entre ellas, estaba un pequeño libro negro con una cruz dorada en el centro.

Escena Break

Había estado siguiendo a Kamijou y compañía hasta el distrito 23, el lugar en donde estaban los aeropuertos en la ciudad y donde se llevaban a cabo un buen numero de investigaciones y experimentos relacionados con el espacio y los transportes aéreos, además de eso, al parecer, era el lugar donde recibían la información de los satélites que vigilaban la ciudad.

Mientras los veía correr hacia el alambrado de la pista de aterrizaje, sintió el fuerte olor de prana en el aire. Un segundo después, vio como la cerca metálica brillaba un naranja incandescente y como su compañero de clases Tsuchimikado era herido.

De alguna manera, Kamijou había logrado detener el hechizo y se había lanzado al otro lado junto con el sacerdote.

Mientras se acercaba para ayudar a su compañero caído, vio gracias a su vista reforzada, una mujer rubia con un atuendo sumamente singular parada a lo lejos, con un anotador en las manos y la boca, casi como si fuera a arrancarlo con sus dientes.

Recordando la descripción de Caren de su atacante, decidió que su compañero caído podía esperar hasta que le enseñase a esa perra que lastimar a los amigos del "Acecino Mago 2º" era una pésima idea.

Reforzando los músculos de sus piernas, saltó por encima de la cerca y se posó al otro lado con suma facilidad.

En el mismo instante, la mujer había arrancado uno de los papeles del anotador y había creado una inmensa corriente de viento que se dirigía hacia Kamijou.

Shirou no conocía las verdaderas habilidades del muchacho, pero dudó que fuera lo suficientemente fuerte como para detener tal ataque sin quedar destrozado por las fuertes corrientes de viento.

Extendiendo su mano, sintió como la energía corría por sus circuitos y creó un escudo. "¡Rho Aias!".

Y frente a Kamijou, se desplego una flor de luz iridiscente con siete pétalos que detuvo el ataque de viento.

Por un segundo, todas las personas en la pista de aterrizaje se detuvieron, sorprendidos por lo que acababa de suceder.

Poco a poco, Shirou caminó hacia adelante, haciendo que todos lo mirasen.

"¿Supongo que fuiste tú quien atacó a Caren?". Preguntó tranquilamente sin quitar la mirada de la rubia.

"Emiya, ¿qué estás haciendo aquí? ¡Vete, no sabes quién es ella ni lo peligrosa que puede ser!". Touma gritó en un vano intento por advertirle a su compañero.

Oriana no sabía quién era este chico, pero a juzgar la facilidad con la que se deshizo de su ataque, no era alguien con quien jugar. Obviamente era compañero de los dos que había luchado antes, tal vez su arma secreta.

"¿Y que si lo soy? ESPER!". Contestó Oriana con desafió en un intento por llevar las riendas de la confrontación. No conocía las habilidades del recién llegado, y al parecer, no era un mago si la advertencia del chico de pelo negro quería decir algo, supuso que tal vez podría jugarse un farol.

"Basis104, la que lleva la base. Puede que tú no lo sepas, pero para nosotros los magos, decir nuestro nombre mágico, es lo mismo que declarar que estamos a punto de matar a nuestro enemigo. Dime muchacho. ¿Crees que puedes vencer a alguien dispuesto a matarte?". La estrategia de Oriana era simple, intimidar al chico frente a ella haciendo declaraciones de que iba a matarlo y luego noquearlo cuando se encontraba desconcertado por la violencia que se había desatado frente a él.

A juzgar por el grito de indignación proveniente del sacerdote y el muchacho de pelo de puntas, era poco usual para la gente de esta ciudad llegar a tales grados de violencia. Y a diferencia de las dos chicas de antes, no se iba a sentir culpable si lastimaba a este muchacho, en el momento en el que se declaró como un enemigo, dejó de ser un civil.

Ella esperaba que el joven de cabello blanco diera un paso atrás en el miedo o la incredulidad, que comenzara a sudar o le gritara por decir ese tipo de cosas tan a la ligera.

Lo que recibió fue completamente diferente.

"De acuerdo". Asintió con calma. "Entonces permíteme presentarme". Izo una pequeña reverencia como si estuviesen en un dojo. "Mi nombre es Emiya Shirou. El Magus Killer 2º". Al instante, dos falchions chinos habían aparecido en sus manos, en la mano derecha se encontraba uno de color tan blanco que parecía brillar por su propia cuenta. En la mano izquierda se encontraba otro de un negro tan oscuro que parecía tragarse la luz a su alrededor.

Una vez más, todos los presentes se congelaron ante la declaración que acababan de oír.

Sin embargo, Emiya tomó esta oportunidad para acercarse a gran velocidad hacia su objetivo.

Se había movido rápido, más rápido de lo que un ser humano ordinario tenía derecho a moverse. De no ser por el hecho de que Oriana estaba bien versada en el combate físico, probablemente sería una cabeza más baja.

Dando un rápido salto hacia atrás. Arrancó otra tarjeta y arrojándole una potente corriente de agua…

Solo que él ya no estaba allí.

Mirando hacia los lados, solo vio como el sacerdote y el chico de ciudad academia miraba hacia arriba.

Sin mucha contemplación, saltó hacia la derecha, evitando por poco que el muchacho de cabello blanco la ensartara con sus dos armas.

Inclinándose un poco más hacia adelante para mostrar su escote, arqueó una de sus piernas para que se viera su muslo a través de su falda rasgada.

"Ohw, eres muy rudo. No te gustaría mejor que Onee-san te hiciera cariños para deshacerte de toda esa …". No tuvo tiempo de terminar, ya que tuvo que esquivar nuevamente el ataque implacable del muchacho.

Oriana entrecerró los ojos. La forma en la que se movía, los movimientos con los que reaccionaba. Este chico no se iba a dejar distraer por sus hormonas, este muchacho era un profesional.

Un guerrero.

Al parecer, iba a tener que tomarse las cosas en serio si no quería terminar en pedazos.

Arrancando otro papel, creó una fuerte explosión delante del chico, con la intención de ganar algo de espacio.

"Interesante". Oyó la vos tranquila del otro lado de la nube de humo.

Shirou había estado sorprendido por lo singular de la magia de la joven rubia. No parecía tener una preferencia por ningún elemento y ninguno de los hechizos parecía muy estable que digamos. "Parece que voy a tener que hacer uso de ese hechizo". Declaró con calma.

La rubia frente a él se tensó, esperando algún tipo de ataque, sin embargo no pasó nada cuando Emiya recitó el conjuro.

"Análisis de estadísticas".

Tras la muerte de Matou Zouken a manos de Sakura antes de suicidarse, la familia Tosaka consiguió el derecho de la finca y todo en su interior. Esto incluía todos los tomos mágicos en la biblioteca.

Al parecer, había sido un acuerdo entre las dos familias, que se remontaba a la época de la primera guerra por el santo grial.

Para la guerra, cada una de las llamadas "Tres familias del comienzo", había donado algo al ritual.

Los Einzberns habían creado el recipiente en el que el grial se manifestaría.

Los Tosakas proporcionaron la tierra en la que el ritual se efectuaría.

Y los Makiri, que luego se convirtieron en los Matou, habían preparado el sistema de Masters y Servants.

Era de esperarse que los creadores del sistema, tuviesen un buen número de libros donde detallaban los diferentes aspectos de ambos. Uno en particular, había llamado la atención de Shirou.

El sistema de estadísticas, también conocido como la vista de Masters. Durante la guerra, cualquier Master podía aprender las capacidades de un Servant solo al mirarlo. Cosas como fuerza, resistencia a la magia, Noble Phantasm.

Dado que toda la información de los espíritus heroicos que habían sido llamados, estaba en el Gran Grial, los Masters podían acceder a esa información a través de los Command Spells (Sellos de Comando), que les daban una conexión al grial.

Exceptuando por los nombres, podían conocer los datos del Servant de forma organizada, similar a un juego de rol, siempre y cuando pudieran verlos con sus ojos.

Había casos especiales como el Berserker de la cuarta guerra, cuya habilidad le permitía mantener su identidad y capacidades en secreto, si lo que Lord El-Melloi segundo había dicho era verdad.

Durante la investigación de los libros relacionados con la guerra de los Matou, Shirou se había topado con uno que explicaba la mecánica detrás de esta parte de los combates.

Combinándolo con la increíble capacidad de Shirou para el análisis estructural, capacidad que incluso le permitía conocer la historia de lo que analizaba, creó un nuevo hechizo que le permitía saber las habilidades y capacidades de sus oponentes.

Análisis de Estadísticas.

En esencia, utilizaba su Análisis estructural, combinado con la vista del Master, para conocer las capacidades de sus enemigos en una forma similar a la de los espíritus heroicos durante la guerra del santo grial.

En el momento en que había pronunciado el aria, información había aparecido en su cabeza, muy similar a la ficha de un personaje de un juego de Rol.

"Nombre: Oriana Thompson.

Alias: Basis104, el que lleva la base.

Sexo: Femenino

Edad: 18 años

Magia: C

Resistencia: B

Fuerza: B

Agilidad: A

Mystic Codes (Codigo Mistico): Libreta de Taquigrafías Originales.

Taquigrafías Originales: la capacidad de escribir copias de los grimorios originales. Las Copias de Oriana son inestables y solo se pueden utilizar una vez, razón por la cual, usa esa pequeña libreta de anotaciones. Utiliza las palabras "watersymbol", "windsymbol", "soilsymbol" y "firesymbol" para invocar hechizos elementales y una combinación de colores equivocados para hacerlos aun más inestables."

Por tercera vez, ninguno de los presentes pudo hablar, pero a diferencia de Kamijou y Stiyl que se habían quedado mudos por la sorpresa, la razón de Oriana era totalmente distinta.

Era el miedo, en unos pocos instantes, el mago frente a ella había descifrado su magia con un solo hechizo y ni siquiera parecía impresionado con el hecho de que ella podía escribir grimorios.

Pero antes de que pudiera pensar en algo, una corriente de fuego se precipitó hacia ella por su derecha.

Cierto, no solo estaba peleando con el chico de cabello blanco, también estaban los de Necesarius.

"No entiendo bien lo que está ocurriendo, pero no voy a mirar un caballo de regalo en la boca". Habló el sacerdote pelirrojo. "No sé quien rallos seas, Mago. Pero si tu objetivo es detener a Thompson, estamos del mismo lado". Le gritó a Shirou mientras retiraba de sus túnicas una carta. "Fuego, Tu forma es espada y …".

"¡Esperen!". Gritó Shirou. "¡Esta pelea es mía! ¡No interfieran!".

Stiyl estaba a punto de protestar, pero fue detenido por el muchacho de cabello puntiagudo junto a él. "No sé lo que está pasando, pero dejemos que Emiya se encargue de esto".

Touma tenía la sensación de que dejar esto en manos de su vecino de dormitorio era la mejor opción.

Por un segundo, Oriana se había preocupado. Claro que era muy capaz de pelear en contra de varios oponentes a la vez, pero ese chico con las espadas parecía ser tan fuerte como ella, así que se sintió aliviada cuando él se había negado a recibir ayuda y en su lugar, optó por enfrentarla solo.

Corriendo a toda velocidad, se agachó justo a tiempo para evitar la espada blanca y rodo a un lado, colocándose en el flanco derecho del muchacho que estaba descubierto.

Colocándose en posición, lanzó un puñetazo con toda su fuerza a la cara del chico.

Pow.

El puño de Oriana se reunió con la cara de Shirou, pero a pesar de lo fuerte que le había golpeado, este no se inmutó en lo más mínimo.

Moviendo su mano derecha hacia atrás, intentando cortar a Oriana que se encontraba muy cerca. La rubia saltó hacia atrás, justo a tiempo.

¿De qué estaba hecha la cara del albino? ¿Concreto? Mirando a su mano enrojecida, sintió como si sus huesos estuvieran agrietados.

Volviendo su mirada al mago frente a ella, tuvo que saltar hacia el costado, ya que había lanzado la espada blanca hacia ella.

Girando como una medialuna brillante, el arma se arqueó hacia arriba tras perder su objetivo.

Aprovechando la abertura, Thompson arrancó otro papel y lanzó una esfera de luz a mucha velocidad.

A pesar de que Shirou intentó cubrirse, este ataque vino más rápido de lo que esperaba, golpeándolo en el estomago y arrastrándolo hacia atrás, pero afortunadamente, su refuerzo lo había salvado de la mayor parte del daño y solo lo dejó con una sensación similar a un puñetazo muy fuerte.

Sonriéndole a la rubia, Shirou movió ligeramente la muñeca izquierda.

Oriana no sabía qué era lo que le causaba tanta gracia, había perdido una de sus espadas e incluso había sido golpeado. Claro, el golpe fue mucho menos efectivo de lo que esperaba, sin embargo …

Y entonces escuchó el silbido del aire siendo cortado. Fue por puro instinto que movió su cabeza hacia un lado, evitando ser decapitada por la cuchilla blanca que al igual que un boomerang, había regresado a su portador a través de métodos desconocidos.

Sujetando nuevamente en sus manos a las dos armas, Shirou volvió a su postura inicial.

Kansou y Bakuya, dos Nobles Phantasm de rango C, y las armas favoritas del Magus Killer 2º y su posible futura versión como un Counter Guardian (Guardián Contra) y Archer de la quinta guerra por el santo grial, "EMIYA". Hechas por una pareja de herreros chinos a partir de un meteorito, ambas espadas se buscarían entre sí como si fueran imanes.

Sudando por lo difícil que era enfrentarse a este mago espadachín, Oriana intentó sacar otra tarjeta …

Cuando de repente, un pequeño misil de plata cruzó el espacio entre su rostro y el anotador con sus tarjetas.

En esta ocasión, todos incluido Shirou, miraron a la fuente de esta nueva interrupción.

Parada sobre la cerca de alambre, se encontraba Caren Ortencia.

"¡Caren!". Shirou le gritó en la preocupación, sabía que las habilidades de curación de Caren eran solo superadas por los más grandes cirujanos espirituales y su padre, pero aun así, ella no debería estarse moviendo en este momento.

Oriana por su párete se sorprendió de ver nuevamente a esa chica, la ultima vez, la había dejado tirada en un charco de su propia sangre.

"¿Otra más? ¿Y ahora quien eres tú?". Se quejó en molestia, este trabajo estaba resultando ser mucho más complicado de lo que esperaba.

Sin quitar la mirada de la mujer rubia que la había lastimado previamente, la chica de pelo blanco se presentó. "Soy una suprema ejecutora de la Santa Iglesia. Mi nombre es Caren Ortencia". Y sin ningún tipo de aviso, saltó hacia adelante y de la nada, seis largas espadas habían aparecido entre cada dedo como garras.

Aprovechando el hecho de que Oriana estaba distraída, Shirou intentó tomarla por sorpresa, pero al parecer, no estaba tan ajena al campo de batalla como parecía. Rápidamente dio pequeños saltos hacia atrás con el fin de ganar distancia de ambos peliblancos que la atacaban.

Viendo su oportunidad, Caren arrojó dos Black Keys de su mano derecha hacia la rubia.

Sin perder el ritmo, Oriana sacó otra de sus taquigrafías y la dejó caer al suelo.

Como si fuera un pedazo de tela que se había levantado en una sección, el concreto se doblo hacia arriba, creando una solida pared de al menos 50 cm de espesor y 2 metros de altura, que protegió a Oriana de los proyectiles lanzados hacia ella, que se habían clavado en el muro recién creado.

Sin detener su carrera, Caren usó una de las Keys como escalón y saltó por encima del muro de asfalto y lanzó la última Key que le quedaba a su derecha.

Oriana estuvo a punto de arrancar otra taquigrafía, cuando se dio cuenta de que la espada no iba a darle. Estuvo a punto de burlarse de la chica cuando en lugar de golpearla, el arma se estrelló a su derecha, pero no pudo hacerlo ya que se había quedado completamente paralizada.

No es que tuviese miedo ni nada, era que literalmente no podía moverse.

"¡Es tu oportunidad Shirou! ¡Ya la inmovilicé!". Gritó la chica que afirmaba pertenecer a la Iglesia, mientras caía a varios metros a la izquierda de Oriana.

Debido al ángulo en el que se había quedado petrificada, pudo ver como el otro mago había cruzado el muro, rodeándolo, y venía hacia ella por su flanco derecho. Afortunadamente, esto también le permitió ver el lugar donde el arma que la chica había lanzado, aterrizo.

Justo sobre su sombra.

No se necesitaba mucho ingenio para saber cómo había sido paralizada, después de todo, Oriana Thompson era una experta en magia. Sabía que todos los hechizos relacionados con la sombra de un individuo, no afectaba a cosas como los ojos o labios, principalmente porque eran un método de retención mientras la víctima era interrogada, y no serviría de nada su la víctima no podía hablar.

Usando sus labios y dientes, arrancó una hoja de su anotador y dejo que se elevara por si sola unos pocos centímetros por encima de ella, antes de que estalladra en una bola de fuego, dispersando su sombra y permitiéndole escapar.

Considerando esta una batalla perdida, Oriana aprovechó la leve pausa que sus contrincantes dieron al ser segados por la intensa llama, para salir corriendo en la dirección opuesta.

Había hecho un buen par de metros, cuando de la nada, un muro de llamas apareció frente a ella cortándole el camino.

Mirando a su izquierda, pudo ver al sacerdote pelirrojo con una carta rúnica en la mano.

"Si bien prometí que no interferiría, no quiere decir que te dejare escapar". Habló mientras se formaba una espada de llamas en la mano que sostenía la tarjeta.

Rápidamente sacó otra hoja de su anotador y la lanzó hacia el sacerdote, que terminó envuelto en una burbuja de agua.

Una vez más, Oriana intento salir corriendo, esta vez, hacia la dirección opuesta, solo para ser detenida por otras tres espadas pertenecientes a la chica, lo curioso de estas, era que las hojas estaban envueltas en llamas.

Mirando a la niña frente a ella y su pequeña complexión, optó que sería fácil derrotarla en una pelea cuerpo a cuerpo, e incluso si la mocosa sabía artes marciales, todavía debía estar lastimada por lo que le había hecho antes.

Moviéndose rápidamente, acortó la distancia con la joven de ojos dorados y trató de darle una patada que la niña desvió con relativa facilidad. Golpe tras golpe que intentó dar, la maldita niña los había desviado, nunca perdiendo esa expresión pétrea en su rostro.

Tras una pequeña finta, terminaron ambas con los antebrazos enfrentados, en una batalla de fuerza.

"Parece que te quedaste sin mas de tus juguetitos ¿He? Shiroi-chan?". Se burlo la mujer mayor refiriéndose al cabello de Caren.

Empujándola para ganar distancia, Caren respondió mientras sacaba de su espalda un libro de color negro. "Tal vez. Pero, ya sabes lo que dicen". Comentó con una ligera sonrisa burlona mientras habría el libro. "Cuando uno está en problemas, solo debe leer la biblia". Al instante las páginas de la biblia que Caren llevaba consigo, estallaron lejos del resto del libro, girando alrededor de la ejecutora de la Iglesia.

Era un viejo truco que Ciel le había enseñado. Era imposible llevar un montón de Black Keys a todas partes, ya que se vería sospechoso, incluso si mantenían las hojas ocultas y solo cargaban las empuñaduras. Sin embargo, no era inusual si alguien cargaba con una biblia, especialmente si era una monja.

Al canalizar el prana atreves del papel, podían reformarlo y convertirlo en más Black Keys.

Efectivamente, ahora en las manos de Caren, justo entre cada dedo, había una de las espadas sagradas de la Iglesia.

Las Black Keys eran armas espirituales, bendecidas en cada uno de los procesos de forja, hasta el punto que se podían hacer de las páginas de la santa escritura de la biblia, eran armas que más que físicas, eran espirituales.

Vampiros y seres malignos, eran muy susceptibles a ser aniquilados por estas armas. Eran excelentes para canalizar el prana, permitiéndoles a los expertos en brujería de la Iglesia, usarlas como amplificadoras de algunos hechizos.

Al igual que hacer que se incendiasen como Caren lo había hecho, también tenían la rara habilidad de paralizar a los objetivos siempre que se clavaban en la sombra de estos.

Ahora, con cuatro armas en cada mano, Caren era nuevamente un enemigo demasiado peligroso como para enfrentar a corta distancia.

Por lo tanto, Oriana optó por la segunda opción.

Arrancó otra taquigrafía.

Esta se convirtió en una esfera de hielo y luego se fragmentó, transformándose en cientos de pequeñas dagas congeladas, todas con dirección de Caren, que había empezado a correr hacia Oriana.

"¡Caren, Cuidado!". Gritó el Magus Killer, mientras se colocaba enfrente de su amiga y usaba sus dos espadas para cubrirse el rostro, mientras los proyectiles de hielo se impactaban con su carne.

Una vez más, Oriana pensó que ese chico podría estar hecho de piedra, teniendo en cuenta que todas las flechas de hielo que habían impactado en el, solo rebotaban inútilmente como si fueran dardos de juguete.

"¡Shirou!". Le gritó Caren al chico que corría un par de metros por delante de ella.

Sin ningún tipo de comunicación verbal o gestos, Shirou cruzó ambas espadas en su espalda, casi como si las estuviese guardando en fundas inexistentes.

Al instante, Caren saltó sobre el chico frente a ella, apoyándose en la parte plana de las espadas.

Usando sus espadas como una catapulta, Shirou lanzó a Caren por los aires, girando como una pelota blanca.

Cuando Caren se encontraba por encima de su enemiga, lanzó en una sucesión rápida, 6 Black Keys alrededor de Oriana, encerrándola en una formación sircular y la ultima de su mano izquierda en el centro de la formación, justo frente a los pies de Oriana.

Con la última de las Keys en su mano derecha, la apuntó hacia el cielo, antes de bajar el filo, para que estuviese señalando al centro del círculo, donde se encontraba la otra Key y usando su otro brazo como regla para apuntar.

Casi parecía como si hubiese estado sosteniendo un arco invisible y la espada en su mano derecha era la flecha.

Todo quedó bastante claro cuando el arma comenzó a crispar con electricidad.

Rápidamente, Oriana intentó sacar otra de sus Taquigrafías para protegerse …

"¡No tan rápido! ¡Trace On!". Habían desaparecido las espadas gemelas, en su lugar, un verdadero arco había aparecido y un extraño cuchillo negro se había convertido en una flecha. "¡Atraviesa la noche, Daga del Asesino! ¡Dark!". Y al igual que un rayo de color negro, la flecha voló atravesando el anillo que sostenía las taquigrafías y separándola de su dueño, mientras se alejaba junto con la flecha, solo para estrellarse a varios metros de distancia.

En el momento en que Oriana miró al chico que había disparado la flecha, escucho hablar a la chica por encima de ella.

"Ray Gabbia (jaula de rayos)". Al instante, la hoja cargada con energía eléctrica, estalló de la mano de su portadora, como un relámpago que cae de los cielos.

En el momento en que izo contacto con la Black Key enterrada a los pies de Oriana, arcos de electricidad conectó a las demás espadas, encerrando a la transportista rubia por un segundo, antes de que todos los rayos se precipitaran hacia ella y la hicieron bolar varios metros hacia atrás.

Antes de que pudiera levantarse, cientos de tarjetas con runas grabadas se habían pegado a su cuerpo.

"Se acabó, Oriana Thompson. As perdido". Declaró el dueño de las cartas.

Mirando a los dos jóvenes de cabello blanco que se acercaban, les dijo. "Nosotros nos haremos cargo de aquí en adelante. Tienen todo nuestro agradecimiento. Sin embargo, nos gustaría hablar con ustedes más tarde".

Ambos asintieron, ellos mismos tenían varias preguntas que hacer.

Fue en este momento que Caren se tambaleó y fue atrapada por Shirou quien tenía una cara de preocupación grabada en su rostro.

Sonriendo mientras acariciaba su mejilla, la chica le dijo que todo estaría bien.

Asintiendo, levantó en brazos a la joven que se había desmallado y notó la sangre que manchaba su uniforme blanco en varios lugares. Al parecer, no se había curado totalmente de sus heridas anteriores.

Mirando a Kamijou que parecía estar queriendo enviar un mensaje de texto, miró hacia el cielo, donde empezaban a verse los primeros fuegos artificiales de la noche.

Mañana, se oirían los informes de que un avión privado se había estrellado en Japón, pero hoy todos iban a descansar.

Escena Break

Flotando boca abajo en su torre impenetrable, Alister Crowley se encontraba contemplando las imágenes de la pelea de Oriana Thompson y las dos nuevas incógnitas.

Girando ligeramente la mirada, vio una pantalla donde aparecía el diagrama de un báculo.

"Ciertamente, el Imagine Breaker se encuentra en una etapa muy infantil". Se dijo a sí mismo.

Fijándose en otras pantallas que habían aparecido de la nada, vio de cerca a los dos jóvenes con cabello blanco. "Supongo que tendré que modificar los planes nuevamente. Tal vez, no sea necesaria mi intervención personal".

Escena Break

Recostándose por su armario en su cuarto por encima de la panadería donde se quedaba, Aogami Pierce suspiró.

Esa tarde, vio nuevamente al profesor que había estado molestando a Tsukuyomi-sensei al comienzo del día.

En esta ocasión, estaba ablando con otros profesores de que incluso si ganaban un encuentro, no significaba nada, ya que de todas maneras, la clase de Tsukuyomi estaba llena de perdedores.

Aogami no quería admitirlo. Sin embargo, para ser honesto, había muy pocos poderes en su clase que fueran útiles y aun así, eran de un nivel tan bajo que simplemente no importaba.

Le hubiese gustado poder golpear la cara del Idiota que se burlaba de su encantadora loli-sensei, pero no tenía idea de cómo podía cerrarle la boca a ese imbécil.

Golpeando la parte posterior de su cabeza contra el armario para pensar, accidentalmente izo caer una caja sobre su regazo.

Tras un segundo para recuperar el aire, Aogami abrió la caja para ver su contenido.

En el momento en que vio lo que había dentro, una sonrisa apareció en su rostro. Sin embargo todavía tenía que pensar en el mejor momento para poner en marcha el plan que demostraría que la clase de Komoe-sensei no tenía a perdedores.

Mirando un panfleto del Daihaseisai, donde especificaba las actividades de toda la semana, vio que en el tercer día, sería el momento idóneo para poner en marcha su plan.

Ya era hora de que salieran de su retiro.

Fin del Capítulo 8