Diciembre

Seiya POV

Conforme el tiempo pasaba, la piedra que cargaba sobre mi espalda se volvía más grande y pesada. Conforme me iba dando cuenta de que Serena estaba más alejada de mí, sentía que el sentido de mi vida iba desapareciendo poco a poco. Mi vida se había convertido en un mecanismo de defensa, escuela, trabajo, habitación. Escuela, trabajo, habitación, no había emociones, no había nada. En Barnes & Nobles nos dieron las tradicionales vacaciones de invierno de dos semanas. Yo no quería tener vacaciones porque entonces eso significaba estar todo el día en casa sin hacer nada, y me daría más tiempo de pensar en todo lo que no deseaba pensar. En la escuela también había vacaciones, no sabía si podría soportar por mucho tiempo esa situación. Ya era bastante doloroso saber que Serena no me hablaba como para tener que vivirlo en carne propia. Si Serena no iba a querer hablarme, quizá lo mejor sería alejarme de ella un tiempo para que pudiera pensar mejor sin mí cerca.

Antes de apagar la computadora me fijé en la hora. Ya eran pasadas de las siete de la tarde y vi la fecha. Ni siquiera me había dado cuenta de qué tanto tiempo había pasado, ya era 23 de diciembre. Justo cuando guardaba mi laptop en el maletín, vi una figura femenina que se acercaba a mí, pero como mi oficina estaba cerrada, solo pude distinguir su cuerpo. Escuché que murmuraba con alguien, y por le rendija de la puerta vi una melena rubia. El pulso se me aceleró y por un momento me sentí instantáneamente feliz. ¿Serena me visitaba? ¿Serena quería hablar conmigo? Me puse de pie de inmediato y cuando abrí la puerta, los latidos cesaron. Mina sonreía al tiempo que me abrazaba amigablemente.

-Mina…-dije casi sin aliento. Hacía mucho tiempo que no sabía nada de ella y me sentí avergonzado, seguro ella también estaría enojada conmigo por haber mentido.

-Hola, Seiya, tenía muchas ganas de verte, espero te encuentres bien.

Nos sentamos y yo solo fui capaz de esbozar una mueca que parecía ser una sonrisa.

-Espero no haberte molestado, pero era importante que viniera a hablar contigo. Sé que hace mucho tiempo no hablamos y que…

-¿Vienes a regañarme? ¿Estás enojada porque mentí? Créeme que yo no…

-¡Seiya!-dijo alzando los brazos.-Déjame hablar. No vine a juzgarte, ni a criticarte y mucho menos a regañarte, aunque tal vez debería… pero sé que eso es lo último que deseas en estos momentos. Puedo ver en tus ojos que te estas muriendo y que no puedes más, disculpa que no pueda hacer nada contra ello. Yo te perdono, no me hiciste ningún daño… eres muy buen amigo y me caes muy bien, y a fin de cuentas tu hermano es mi novio. Debo aceptar que sí me enojé con Yaten por haberme ocultado algo tan importante, pero después me di cuenta que no era nuestro problema y que él solo te estaba ayudando. Me platicó todo lo que te llevó a hacer esto y te comprendo, tú no tenías planeado enamorarte de Serena y no sabías que en algún momento te iba a perjudicar tu decisión.

Las palabras de Mina me sorprendían, me alegraba por un lado que me comprendiera y que no estuviera enojada conmigo, era bueno saber que aún tenía amigos.

-¿Serena te dijo que estoy enamorado?

-No. Serena no piensa en nada por ahora, Yaten y yo lo sabemos, es algo obvio… Vine a ver si estabas bien, si necesitabas ayuda, porque nos preocupamos por ti…

-¿Cómo esta ella?-pregunté agachando la cabeza.

-Serena… ella está bien, dentro de lo que cabe, porque yo que soy su mejor amiga puedo asegurarte que está destrozada, y aunque quisiera ayudarte no puedo hacer nada contra lo que ella siente y piensa. Debes comprender todo lo que le duele esto, unos días antes de enterarse de la mentira, nos confesó a Lita y a mí que estaba triste porque se había enamorado de ti y sabía que jamás podría estar contigo. Ella pensaba que eras perfecto porque eras gay, y que solo estaba enamorada de una ilusión, pero imagínate de pronto enterarse de que no. Ahora no cree que seas todo lo que fuiste mientras fingías.

-Yo no fingía… no… es decir, fingía ser gay, pero todo lo que hicimos juntos, todo lo que hice por ella, no estaba fingiendo entonces.

-Lo sé.-dijo Mina haciéndose un mechón de cabello hacia atrás.-Pero es difícil hacerle entender a Serena eso. Lo único que puedo decirte es que sigas intentado y no te des por vencido, algún día tiene que olvidarlo y seguir adelante, perdonarte. Por lo que vine es porque…, mañana es la fiesta de navidad de Empresas Tsukino, y sería bueno que estuvieras ahí.

-Pero… no puedo, Serena no lo aceptaría.

-Pero recuerda que Serena le dijo a su padre que eres su novio, si ella va sola y ve que está mal, se va a enterar de que todo era mentira y entonces la va a obligar a regresar a casa. Tú ayudaste a Serena entonces, ayúdala ahora, además podría servirte para acercarte a ella y así hablar, ¿no crees?

La idea de Mina era perfecta. Al fin tenía una oportunidad de estar con ella.

-Es mañana en la mansión Tsukino a las 9 de la noche en punto. Ella no tiene idea de que vas a ir y ya está resignada porque sabe que su padre le quitara lo poco que tiene de sus méritos. Le dije mil veces que te lo pidiera pero se rehúsa, dice que no te va a pedir nada y que no va a hablarte.

-¿Y entonces cómo piensas que esto funcionará?

-Porque cuando ya estés ahí no va a poder hacer nada, tendrá que actuar frente a su padre y no tendrá otra opción.

-Muchas gracias, Mina, no sé qué haría sin ti.

-Debes animarte, puedo ver que la quieres de verdad, y si es así entonces puedo ayudarte.-sonrió.

Nos levantamos para salir de mi oficina y despedirnos. Recogí mis cosas y juntos caminamos hasta el lobby, en donde vi a mi jefe firmando unos papeles con la recepcionista. Lo saludé y le presenté a Mina.

-Señor Oryuki, ella es Mina, mi…

-Oh, es usted la novia de mi buen Seiya.-dijo abrazando a Mina.-Siempre quise conocerla, me da gusto que venga a visitarlo.

Mina sonreía y se sonrojaba, cuando intenté hablar para corregir lo que el señor Oryuki pensaba, me interrumpió.

-Aprovecho esta visita para hacerle saber que dentro de un mes es la reunión para el ascenso de su novio, y sería una pena que el señor Huxley conociera a un tipo sin futuro, sin novia.-sonrió.-Es por eso que Seiya cumple con todos los requisitos para este trabajo.

-Señor Oryuki… el asunto es que Mina no es mi novia, solo es mi amiga.-dije avergonzado.

-Oh, ya veo…-dijo confundido.-Eso quiere decir que…

-Su novia está en casa muy enferma.-dijo Mina de pronto.-Créame que es mucho más bella que yo.-se alisó el cabello mientras sonreía coquetamente.-Ya la conocerá, es justo la mujer ideal para Seiya.

Casi quería matar a Mina, cómo se le ocurría inventar cosas ante mi jefe, no podía mentir así si el mismo señor Huxley vendría a darme el ascenso.

-Pero que bien, aunque no puedo imaginar a alguien más bella que usted.-dijo el señor Oryuki.-Entonces dígale que dentro de un mes nos conoceremos, en la fiesta.-dijo ahora dirigiéndose a mí. Nos veremos dentro de dos semanas, Kou.

-Por supuesto, yo le digo…-respondí algo nervioso.

El señor Oryuki salió del edificio y se perdió entre la neblina. Mina me miró sonriendo y yo solo cerré los ojos controlando el enojo.

-Mina, no puedes hacer eso… eres una tonta.

-Hay, Seiya, te salvé el pellejo. No es justo que te quedes sin tu trabajo soñado solo porque no tienes novia.

-¿Y de dónde me vas a sacar una? Tienes que hacerme el gran favor, ¡por favor, por favor, por favor! Le diré a Yaten para que no haya problemas.

-Pero si le dijimos al señor Oryuki que éramos amigos.-se cruzó de brazos.-Además, Serena…

-Ambos sabemos que Serena se va a negar, ella no va a querer. Podemos inventar que nos enamoramos y que nos hicimos novios, ellos no sospecharán.

-No sabes si Serena no va a querer. Un mes es mucho tiempo, pero hagamos algo, si Serena sigue enojada de aquí a un mes, te prometo que yo misma voy contigo a esa fiesta y me presento como tu novia.

La abracé tiernamente y nos despedimos, cada uno se subió a su coche. Tendría que comprarme un traje nuevo para ir a la fiesta de navidad.


Serena POV

Me levanté más temprano que Seiya esa mañana justamente para no tener que enfrentarlo. Había logrado evitarlo por tantos días que no lograba concebir el hecho de hablar con él. No sabía cuánto tiempo era capaz de soportar todo eso, y mucho menos ahora que seguramente él también había salido de vacaciones y no iba a ser nada bueno estar en el mismo lugar que él durante dos semanas. Tenía que recoger mi vestido para la noche, así que preparé las cosas que necesitaría y tomé un taxi hasta la casa de confeccionistas. No estaba segura de cómo le iba a decir a mi padre que Seiya y yo no éramos novios, o peor, no sabía cómo iba a decirle que nunca lo fuimos. El frió golpeó mi rostro cuando bajé del taxi y me encogí de hombros. Caminé hasta la entrada y toqué gentilmente. La confeccionista me había dejado ir por el vestido temprano antes de que abrieran la tienda para poder tener tiempo de hacer todas mis cosas.

Siempre me había gustado dibujar vestidos desde que era niña, y aunque me gustaba mucho comprar ropa, cada vez que tenía oportunidad me mandaba a hacer un vestido diseñado por mí. Las fiestas de papá siempre eran muy elegantes y todos los empresarios, negociantes y personas con puestos importantes asistían. Las mejores familias, personas del medio como reporteros, gente de la televisión, o cualquiera que mi padre considerara importante y que además contribuyera a su trabajo. Es por eso que cada vez que tenía que asistir a una fiesta, trataba de verme muy bien para que no me criticaran, odiaba que mi padre me dijera que los demás me veían mal.

Mientras la señora Kory buscaba mi vestido, me senté a mirar por la ventana. Copos de nieve comenzaron a caer lentamente en el exterior, provocando que la ventana se empañara poco a poco. Había quedado de desayunar con Mina y Lita a las 10, aún faltaba una hora, tenía tiempo. La señora Kory regreso con mi vestido cubierto en un protector especial para vestidos. Lo sacó con mucho cuidado y en cuanto lo vi me quedé fascinada. Era completamente hermoso y justo como lo había imaginado. Me ayudó a probármelo y cuando me cerró el zipper me dejó mirarme en el espejo. Era completamente hermoso y me encantaba. Como era invierno debía elegir un color oscuro, así que elegí un verde árbol, perfecto para la ocasión. Era topless y era en forma de sirena, todo ceñido a mi cuerpo, excepto a partir de las rodillas, en donde se abría un poco. Tenía una pequeña cola y en toda la estructura tenía pliegues y dobleces que lo hacían lucir discreto pero elegante..

Le pagué a la señora Kory, y salí del lugar. Decidí caminar hasta el IHOP, ya que solo estaba a una colonia y no me hacía daño caminar. Cuando llegué, Mina y Lita ya estaban ahí. Las tres pedimos panqueques y jugo de naranja.

-¿Ya tienen lo que se pondrán?-pregunté mientras introducía un enorme pedazo de hot cake en mi boca.

-¡Serena! Odio cuando haces eso.-dijo Lita.-Y sí, ya lo tengo, es un hermoso vestido. Lo elegí rosa pálido y hasta las rodillas.

-El mío es largo, los tirantes tienes incrustaciones de piedras de fantasía y tiene una pequeña abierta desde las rodillas, es color violeta.

-¡Serena!-dijo Lita.-Ya basta.

-¿Qué estoy haciendo?-dije dándole un trago a mi jugo.

-Estas comiendo demasiado rápido y simplemente demasiado.

-Pero siempre come así.-intervino Mina.

-Sí, lo sé, pero últimamente come mucho más de lo que ya comía. ¿Qué te sucede?

-Chicas… solo estoy nerviosa, no se preocupen.

-¿Qué es lo que te preocupa tanto?-preguntó Lita.

-Ya lo saben, dejen de hacer preguntas.

-Tu padre va a entender lo de Seiya… no te preocupes.

-Él va a matarme, me va a quitar lo que tengo, me va a obligar a regresar.

-Ya verás que todo saldrá bien.-dijo Mina sonriendo. }

-Lo dices como si fuera un hecho.-rezongué.- ¿A quién llevarás, Lita?

-Dijo Mina que Yaten llevará a Taiki.

-¿El hermano de…?

-Pues sí, Serena, Yaten, Taiki y Seiya son hermanos.

-¿Tenemos que tener a todos los Kou en la ciudad?-comí más.

-Que estés enojada con Seiya no significa que Yaten y Taiki tengan la culpa.-dijo Lita.

-No estoy enojada, Lita, que quede claro, Seiya es para mí pasado, no solo estoy enojada sino que jamás voy a volver a dirigirle la palabra, y…

-Ya, ya, ya.-dijo Mina molesta.-Será mejor que dejemos de hablar de eso y nos apresuremos. Aún tenemos que ir a comprar los accesorios, zapatos, peinarnos, maquillarnos, así que dejemos estos temas de lado.

Cuando terminamos nos fuimos al centro comercial en el carro de Mina y tardamos hasta las 2 de la tarde tratando de elegir zapatos y accesorios. Regresamos a casa de Mina a recoger sus pertenencias, comimos unas ensaladas y a luego nos fuimos a la mansión. Eran las seis cuando llegamos y los empleados estaban muy apurados trabajando en el gran salón. Subimos hasta el tercer piso en donde estaba mi antigua habitación. Hacía bastante tiempo que no entraba y ya casi no recordaba cómo era. Era casi del tamaño del departamento en donde vivía con Seiya. Mis muebles y todas mis cosas seguían intactas. Mi padre había ordenado dejarlo todo como estaba. Las chicas sonrieron al estar de nuevo ahí, pues precisamente era el lugar en donde habíamos pasado toda nuestra adolescencia y juventud. Una de las empleadas nos informó que la estilista y maquillista ya habían llegado, pero que primero se encargarían de Kakyuu. No me importó y mientras ellas atendían a Kakyuu nos dedicamos a ver una película. Me sentí bien de estar en casa de nuevo, a pesar de que siempre creí que no era donde pertenecía. Cuando las chicas que iban a ayudarnos llegaron, Mina quiso ser la primera en peinarse, mientras que la otra me maquillaba a mí y Lita usaba la computadora.

A eso de las 9:30 estuvimos listas las tres. Nos veíamos geniales en nuestros vestidos y antes de bajar nos tomamos muchas fotos. Una empleada me dijo que mi padre demandaba mi presencia y bajamos de inmediato. La gente se situaba por todos los rincones del salón, tuve que saludar a muchas personas. Mina me dijo que mi padre me miraba y que mejor me apresurara a llegar a su lado. Caminé entre las personas hasta llegar a su lado, en donde platicaba con Kakyuu y los socios mayoritarios de la empresa. Estuvimos charlando por un rato, pero luego vi que mi padre se portaba extraño conmigo, por lo que él y Kakyuu se separaron del grupo y me hizo caminar con ellos. Nos detuvimos a unos cuantos metros del grupo y entonces llegó el momento que tanto temía.

-Serena, te noto algo distraía y distante esta noche, ¿te encuentras bien?-dijo mi padre escrutando mi mirada.

Kakyuu me miraba con temor, con cierta compasión y solo se limitaba a asentir.

-Estoy bien, padre, no te preocupes.

-¿Acaso tuviste una pelea con ese muchacho? Si es así, dímelo.

-Por supuesto que no…-mentí.-Es solo que…

-¿Dónde está? Es por eso que estas así, ¿cierto?, no quiso acompañarte.

-No, padre, lo que sucede es que…

Miré en dirección a Mina y vi que Yaten llegaba y la abrazaba. Sentí un nudo en el estómago que no podía borrar. Tenía que decirle la verdad a mi padre de una buena vez.

-Padre, hay algo que tienes que saber.-dije decidida pero asustada.

-¡Amor!

No le vi el rostro pero supe que era él. Sentí sus brazos rodearme por la espalda y sus labios besarme en la mejilla, muy cerca de los labios. Mi corazón comenzó a bombear rápidamente, y no supe si por los nervios, por el susto o por el contacto de Seiya. Mis mejillas se ruborizaron y fingí una sonrisa.

-Una disculpa por la tardanza, señor Tsukino, tuve mucho trabajo.-dijo Seiya extendiendo su mano.

Mi padre lo saludó mientras sonreía y vi a Kakyuu algo incómoda a su lado, pero sonriendo.

-No hay por qué, Seiya, ya me estaba preocupando por mi hija, ya que no lucía muy feliz. Pero puedo ver que en cuanto llegaste le ha cambiado la cara y ahora hasta le brilla, lo único que tenía era que te extrañaba.

-Debe ser solo eso.-Seiya de pronto me besó en los labios y volvió a abrazarme.-Pero ya estoy aquí, mi amor.

-Eso es… genial.-dije nerviosa.-Me alegra mucho, ahora puedo estar tranquila.-mentí.

Tuvimos que platicar un buen rato con mi padre. Nos obligó a ir con sus amigos, a sentarnos con él. Cenamos en su mesa y cuando la orquesta comenzó a tocar mi padre me invitó a bailar y Seiya se excusó para ir al baño. Jamás soltó mi mano en todo el tiempo que estábamos juntos y no dejaba de sonreír, como si no pasara nada. Lo miraba y solo podía pensar en todo lo que me había hecho, en todas sus mentiras, y sin embargo él sonreía como si nada. Yo no tenía más remedio que fingir de igual manera. Tuve que soportar los abrazos, los besos y todo lo que decía. Mi padre parecía agradarle mucho Seiya, lo cual me molestó, mientras que Kakyuu hablaba muy poco y evitaba todo contacto con Seiya y casi creo que conmigo. Cuando la primera pieza se acabó, mi padre levantó la mano y vi que le hablaba a Seiya. Seiya se acercó a mí sin apartar sus ojos de los míos y yo sentí que mis piernas flaqueaban. Me tomó por la cintura y me atrajo hacia él con delicadeza, al ritmo de la música. Comenzamos a bailar lentamente, muy pegados. No quería esa clase de cercanía con él, ni esa soledad, porque sabía que si estábamos solo en algún momento íbamos a tener que hablar.

-Serena Tsukino.-dijo Seiya en mi oído.-Te ves hermosa esta noche.

-Gracias.-dije secamente.

-¿Por venir o por el cumplido?

-Solo cállate y baila.

-No tienes idea de cuánto deseaba estar así de cerca de ti.

Ahora nos mirábamos a los ojos y mi aliento era rápido. Odiaba cada palabra que salía de su boca porque corría el riesgo de creerlas en algún momento.

-Seiya, no hagas esto más difícil. Simplemente no puedo soportar estar cerca de ti, pero ya estás aquí, así que solo finjamos.

-No voy a descansar hasta que me escuches, Serena, y no miento cuando digo que moría por sentirte de nuevo.

-Pues esta será la última vez que me "sientas".-dije recalcando la última palabra.

-Solo por esta noche deja de ser tan reticente, Serena, recuerda que por esta noche somos novios.-sonrió.

Odiaba su sonrisa y su mirada y la confianza que demostraba. Sin duda era muy buen actor. Primero fingía ser gay, ahora fingía ser mi novio y al mismo tiempo fingía tener sentimientos por mí.

-¿Quién te dijo que vinieras?-pregunté insistente, aunque tenía una idea en mente.

-Nadie.

-Ya. ¿Acaso "nadie" tiene cabellera rubia y es novia de tu hermano?-dije irónicamente.

-Vaya, Serena, no tenía idea de que pudieras llegar a ser tan sarcástica.

-No tenía idea de que pudieras ser tan mentiroso y…

De pronto Seiya tomó mi rostro entre sus manos y me besó. Dejamos de bailar y lo único en lo que podía pensar era en sus labios. Sentí que el estómago se me contraía y que todo mi cuerpo vibraba. Sus labios se movían al ritmo de los míos y lo olvidé todo. Era la primera vez que Seiya Kou me besaba sin fingir. Era la primera vez que Seiya me besaba como heterosexual, era la primera vez que me besaba en estado de sobriedad y jamás creí que sintiera tantas cosas al mismo tiempo. Inconscientemente me pegué más contra él y sentí sus brazos en mi cintura. Cuando nos separamos varias personas nos miraban, especialmente Mina, quien sonreía abiertamente. Me sonrojé al instante y me separé un poco de Seiya.

-Basta.-dije.-No estamos solos.

-Lo sé.

-¡Y no te importa!

-No me importa que todos sepan cómo me tienes.

-Deja de decir tonterías.

Nos separamos unos momentos, yo fui con Mina y Lita y él con sus hermanos. Casi maté a Mina por haberle pedido a Seiya que viniera, aunque debo aceptar que me salvó el pellejo. Mi padre detuvo la música para dar unas palabras navideñas y luego hubo un ritual navideño, luego nos dimos los abrazos, ya que era la media noche. Regresé con mi padre y platicamos durante un rato más, pero conforme pasaba el tiempo me sentía más cansada. A eso de las dos de la mañana, cuando las chicas ya se habían ido, vi a Seiya que se acercaba a la mesa y me puse tensa.

-Señor Tsukino, vengo a despedirme.

-Muy bien, muchas gracias por venir, Seiya, y gracias por acompañar a mi hija.

-No debe preocuparse, no es nada.

-Serena, ¿te quedas hoy?

-En realidad… yo también ya me iba.-admití.

-Entonces no se hable más.-intervino Seiya.-Nos vamos juntos.

No quise aceptar pero no podía negarme. Me despedí de mi padre y salimos de la mansión tomados de la mano, aunque cuando llegamos al carro la solté bruscamente y me subí sin decir nada. Una vez dentro del carro, me crucé de brazos y guardé silencio todo el camino.


Seiya POV

Cuando llegamos a casa Serena seguía sin hablar. Por más que intenté sacarle plática ella no cedía, así que opté por dejarla en paz. Cuando me estacioné, se bajó rápidamente y subió al departamento con mucha prisa. Cuando entré, la vi sirviéndose un vaso de agua y entonces la observé con cuidado. El vestido que llevaba puesto se le veía hermoso. Se ceñía a su cuerpo con delicadeza, como si estuviera adherido a él. El tono verde le caía perfectamente a su piel y su cabello brillaba más que de costumbre. Desde la primera vez que la vi esa noche había pensado que lucía muy bien, pero no me había detenido a verla bien. Lo único que deseaba era acercarme a ella y tomarla entre mis brazos, pero seguía muy enojada. De pronto nuestras miradas se cruzaron y ella se puso furiosa.

-¿Qué me estás viendo? Por favor, no hagas esto difícil y mejor vete a…

Me acerqué inconscientemente a ella, sin dejarla de mirar a los ojos. Ella se hizo para atrás hasta topar con la alacena. No tenía a donde huir.

-¿Qué haces, Seiya? Por favor, aléjate de mí.

La encarcelé entre mis brazos y sostenía su mirada. Sonreí con sutileza mientras acercaba también mi rostro a su cuello y olía su perfume. Llevé una de mis manos hasta el zipper de su vestido y comencé a bajárselo lentamente. Noté que Serena se tensaba y no sabía cómo reaccionar. Su pulso se había acelerado y respiraba bruscamente. El vestido comenzó a deslizarse por el cuerpo de Serena hasta dejarla en ropa interior, fue entonces cuando comencé a besarle el cuello mientras una de mis manos acariciaba la silueta de su cintura. Serena seguía temblando, pero conforme mis caricias se hacían más evidentes, noté un cambio en su expresión. Con el dedo índice dibuje la forma de sus pechos y ya no aguantaba más. Me desabroché la camisa y la aventé al suelo. Serena seguía inmóvil. No se cubría, no se avergonzaba, aunque seguía respirando bruscamente. Tomé su rostro entre mis manos y la besé. Al principio ella no se movía, pero luego noté cómo seguía el ritmo de mis labios y cómo cada beso que me daba me mostraba cierta insistencia, cierto deseo. La tomé de la cintura y con todas mis fuerzas la subí a la barra, en donde quedó en un poco de más altura que yo. Sus brazos entonces rodearon mi cuello y sentí que me rogaba por más. La erección se hizo presente en mis pantalones, y ya no podía mantenerlos ahí. Me los quité con rapidez hasta quedar expuesto completamente. Deslicé mis dedos por la espalda de Serena y desabroché su sostén. Cuando vi sus pechos sentí que no había en el mundo nada más hermoso. Los besé con deseo e insistencia, con avidez. Mordí sus pezones y escuché que Serena emitía un gemido sutil. Mientras besaba sus pechos, uno de mis dedos se dirigió hasta su entrepierna. La acaricié lentamente, sintiendo la suavidad de la tela de sus pantaletas. Sentí toda la humedad entre mis dedos y todo mi cuerpo vibró, las ganas que tenía de tocarla incrementaron y la besé fuertemente en los labios mientras con una de mis manos arrancaba bruscamente sus pantaletas. Serena gimió un poco entre mi boca y se aferró a mí, acariciando mi espalda. Introduje uno de mis dedos lentamente dentro de ella, provocando que se removiera un poco entre mis brazos. A un ritmo lento pero satisfactorio lo moví dentro de ella, haciendo que la humedad entre sus piernas aumentara en cada movimiento. Besé sus pechos mientras gemía y enterraba sus uñas en mi espalda. Fue entonces cuando volví a tomarla entre mis brazos con fuerza y la llevé a la mesa con cuidado. Ella me miraba y me lo decía todo. Con cuidado de no lastimarla fui introduciéndome poco a poco. Poder tocarla y sentirle así, sobrios, era lo mejor que me había pasado nunca. En cada embestida ella se aferraba a mí y clavaba sus uñas en mi espalda, ahogaba sus gritos en mi pecho y me besaba. No quería terminar nunca, no quería alejarme de ella. Sus pechos contra mi cuerpo, sus pezones rozando mi piel. La toqué en el punto débil mientras me movía dentro de ella y entonces se volvió loca. La besé en los labios para refrenar sus gemidos y entonces su peinado se había deshecho. Ahora tenía el cabello alborotado y tenía sudor en la frente. Me detuve solo un momento para llevarla ahora al suelo. Ella se colocó arriba de mí y de nuevo se fundió conmigo sin dejar de mirarme. Mientras se movía a su ritmo, me acariciaba el abdomen y yo admiraba sus pechos. Me incliné para besarlos y acariciarle el clítoris con suavidad. Ella se movía cada vez más rápido sobre mí, y su respiración era agitada y se confundía con la mía. La abracé fuerte al tiempo que ambos llegábamos al clímax, y entonces nos recostamos lentamente sobre el suelo, agotados. El rostro de Serena descansaba en mi pecho y una de sus manos acariciaba sutilmente mi brazo. Yo rodeé su cintura con mi brazo. La madrugada se cernía sobre nosotros, la oscuridad de la habitación ocultaba nuestros rostros y lo único que se escuchaba eran los latidos de nuestros corazones.


Cortito pero espero les guste n.n gracias a todas chicas, coneja, trinidad, marie, ross, princessnerak, natu, serenity, sheley, felina, gracias n.n