Seiya POV

Serena se encontraba de pie frente a la ventana. La luz mortecina iluminaba un poco la habitación, aunque las cortinas impedían el paso de los rayos del sol. Apenas amanecía y nosotros no habíamos dormido un solo minuto. Hicimos el amor durante toda la madrugada sin parar, como si el mundo fuera a acabarse y no tuviéramos más tiempo de tocarnos y disfrutarnos mutuamente. Su cuerpo desnudo se ocultaba en la penumbra y me daba la espalda, parecía observar algo atentamente en el exterior. No habíamos hablado una sola palabra desde nuestra llegada al departamento. Pero era hora de hablar, no tenía idea de lo que Serena pensaba ni lo que pasaría ahora, después de eso. Ella tenía que escucharme, seguro sí quería hacerlo, por eso había aceptado mis besos, había aceptado mis caricias y yo las suyas.


Serena POV

Sentí la mano de Seiya en mi hombro y me giré lentamente para enfrentarlo. No quería hablar. Hubiera deseado que mi vida fuera así siempre, sin palabras, sin problemas, tan solo él y yo, besándonos toda la noche. Eso parecía ser una vida perfecta. Pero la realidad era otra completamente. Mi corazón palpitaba tan fuerte que no fui capaz de controlarlo, era como si algo me pesara dentro. Un par de lágrimas rodaron por mis mejillas y me sentí mal. ¿Cómo había sido tan débil? Y es que no podía con él, no podía resistirme a su voz, a su cuerpo y mucho menos a sus besos. Era como un pecado, un crimen. Sus ojos azules brillaban en la oscuridad y se confundían con su cabellera espesa y negra. Tuve ganas inmensas de abrazarlo y decirle que todo estaba bien, que lo perdonaba y que me hiciera suya una y mil veces más. La realidad era que nada estaba bien dentro de mí, que no podía perdonarlo y mucho menos olvidar. Deseé no ser tan testaruda, tan compleja, pero simplemente algo me impedía seguir adelante. Por más que quise creer en su mirada, no podía, sus ojos seguían siendo para mí una mentira, seguían tratando de decirme que detrás de su hermoso rostro, algo se escondía. Yo no podía olvidar que me había engañado por mucho tiempo, que todo lo que hizo por mí no era más que parte del juego. Una voz interna me decía que le diera la oportunidad de hablar, que me olvidara de todo pero mi corazón no estaba listo para hacerlo, y mucho menos yo. Y no podía porque lo amaba demasiado, porque aunque apenas lo conociera de unos meses atrás, me había enamorado profundamente. Gracias a él me olvidé de Darien, me olvidé de Andrew y me olvidé de todo, pero precisamente porque ahora lo amaba más de lo que alguien puede ser capaz de amar, no podía perdonarlo, porque si él me amara de verdad me hubiera dicho la verdad antes, cuando se dio cuenta de que también me quería. Y era por eso que me dolía tanto, era por eso que por más que quería no podía olvidarlo y cada vez que pensaba en el perdón algo en mi estómago se retorcía. Si dejaba que me mintiera una sola vez, entonces me mentiría siempre. Quité ligeramente su mano de mi hombro y me limpié las lágrimas.

-Habla conmigo.-dijo él confundido, tratando de comprender mi estado de ánimo.

-No puedo.-susurré.-Soy muy débil, Seiya, y no puedo resistirme a tus besos, ni a nada que tenga que ver contigo. No podría haberme entregado a ti si no te quisiera con toda mi alma, pero es precisamente por eso que no puedo. No puedo perdonarte. No en este momento.

-Trato de entenderte, Serena, hago mi mayor esfuerzo pero no sé si puedo… sé que hice mal, que mentí y te engañé, pero te he dicho mil veces que a pesar de todo lo que pasó, me enamoré de ti, y…

-Seiya.-lo interrumpí.-No ahora. No lo hagas, no puedo siquiera pensar en una sola palabra tuya que pueda ser verdad. Jamás había sentido esto por nadie, jamás había sentido tanto fuego arder dentro de mí, calcinando cada espacio de mi cuerpo, mi corazón arde tanto que quema. Y es por eso que no puedo permitir que hagas esto, porque siento cosas tan fuertes por ti que es intolerable.

La expresión de Seiya se volvió dura y seria. Sus ojos mostraban enojo, ira y tristeza al mismo tiempo. Me tomó por los hombros fuertemente y me besó tan dulcemente que por unos segundos se me olvidó todo. Sus labios marcaron los míos, succionando todo de mí. Logré separarme de él a tiempo y me alejé de él, pude encerrarme en mi habitación. Me tumbé sobre la cama, derramando todas las lágrimas que traía dentro. El corazón jamás me había dolido tanto.


Seiya POV

Me dejó destrozado. Ni siquiera quiso hablar, aclarar las cosas. La vi llorar y huir de mis brazos. Ella me quería, me deseaba y me anhelaba, pero su razón y quizá su corazón se lo impedían. ¿Qué podría hacer yo contra su razonamiento? No podía molestarla, ni seguir rogándole, porque entonces nunca podría pensar bien las cosas. Sentía un gran peso en mis hombros, un gran deseo de lanzarme de un edificio. Haberla tenido para mí y después verla encerrarse en su habitación era demasiado para mí. Me había dejado claro que deseaba estar sola, que necesitaba pensar y que probablemente jamás podría perdonarme. Yo pensé que sí, pensé que tal vez dándole espacio podría pensar mejor y con el tiempo, los días, las horas, podría perdonarme. Jamás iba a dejar de demostrarle que la quería y jamás iba a alejarme demasiado, pero lo importante era irme pronto de ahí, y rápido. Lo decidí demasiado pronto pero era lo mejor. No quería incomodar más a Serena y también lo hice por mí, porque después de haberle poseído no podría soportar tenerla tan cerca y no poder tocarla. Me vestí con ropa informal y comencé a empacar todo lo que veía. Eché la ropa de mi closet en maletas, sin acomodar, los zapatos encima, artículos personales. En cajas eché los libros, otros objetos recolectados. Traté de hacer todo lo más rápido posible y sin hacer ruido. Era la primera vez que lloraba en muchísimo tiempo, en demasiado tiempo…

Subí las cosas a mi carro poco a poco, y a pesar de que duré un buen rato haciendo todo eso, Serena no salió de su habitación y por más que intenté escuchar algo solo se oían sollozos. Antes de salir dejé una pequeña cajita sobre la barra de la cocina y luego cerré la puerta después de ponerme el abrigo, y después sentí que dejaba algo en ese lugar, y no era ningún objeto. Llegué al departamento de Yaten a eso de las nueve de la mañana. Vi mi rostro reflejado en el vidrio de la puerta exterior y noté las ojeras marcadas bajo mis ojos. Fue Taiki quien me abrió y se sorprendió al verme ahí de pie y tan temprano.

-Creí que habíamos quedado a las once.-dijo mirándome de arriba abajo.- ¿Sucede algo?

Entré sin decir nada y dejé dos maletas en el suelo de la entrada. Yaten acababa de salir del baño cuando yo llegué. Tanto él como Taiki miraron las maletas y lo comprendieron todo. Me tumbé sobre el sofá mientras Yaten servía tres tazas con café y Taiki metía el resto de las cosas que tenía en el carro.

-No dormiste nada.-dijo Taiki sentándose frente a mí.- ¿Te corrió?

-No dormimos.-fue lo único que respondí.

Yaten nos dio nuestras tazas y mientras bebíamos ellos me observaba esperando respuestas.

-Hicimos el amor toda la noche.

-¿Y aun así te corrió? Creí que con eso podrían reconciliarse…-dijo Yaten.

-Serena no está lista para perdonarme, aun no se siente capaz, aun no puede olvidar. Por eso decidí darle tiempo para pensar, eso no va a suceder si nos seguimos viendo la cara.

-Quizá será mejor que preparemos el desayuno y festejemos aquí navidad, como cuando éramos niños.-sonrió Yaten.

-Estoy de acuerdo.-dijo Taiki.-No es bueno que salgamos hoy, para nadie, y solo estamos nosotros tres, como en los viejos tiempos. Recuéstate mientras nosotros hacemos desayuno.

Dormí un rato mientras ellos hacían todo. Dormí más por hacer algo que por las ganas, pues ganas no tenía de nada. Me desperté justo a tiempo y ayudé a poner la mesa mientras Taiki trataba de encender la leña. Comimos panqueques, mucho tocino, fruta, huevos, jugo, chocolate, café. Hacía mucho que no comía tanto al mismo tiempo. Lavamos los trastes entre los tres y recogimos la cocina. Sacamos la colección de películas de Taiki que cuidaba con tanto cariño y eso fue lo que hicimos durante todo el día. Vimos películas francesas, británicas, de ciencia ficción, parodias, de humor negro, españolas y mientras lo hacíamos comimos mucho más. Papas fritas, chocolates, refrescos, cervezas, palomitas, ordenamos pizza, panecillos italianos, espagueti. Cuando ya era casi la medianoche, Taiki se paró antes de que comenzara la siguiente película y trajo dos obsequios que nos dio a Yaten y a mí. Luego fue Yaten quien sacó dos obsequios de debajo del sofá y entonces yo busqué los míos en las cajas que había traído. Taiki me regaló una colección de libros de Jane Austen y a Yaten una cámara fotográfica que tanto quería. Yaten le regaló a Taiki unos mocasines muy elegantes y a mí una colección de plumas especiales de tinta china para escritores, además de una libreta especial. Cuando Taiki abrió mi regaló sonrió, pues vio lo que quería desde hacía mucho tiempo. Una loción de Hugo Boss junto con una corbata de su color favorito, mientras que Yaten recibió de mi parte todas las temporadas de su serie favorita. Por unos momentos me sentí bien en compañía de mis hermanos. Ellos siempre serían para mí algo reconfortante y me recordarían siempre que no estaba solo en esta vida. Seguimos viendo películas hasta muy entrada la madrugada. Al siguiente día me ayudaron a acomodar mis cosas en el cuarto de Taiki, ya que era el que menos espacio ocupaba, aunque acordamos que dormiría en el sofá que se convertía en cama también.


Enero

Serena POV

Pasaron tres semanas desde la última vez que vi a Seiya. Al día siguiente que me levanté de la cama, después de navidad, lo busqué en su habitación. Estaba dispuesta a hablar con él, pero cuando decidí salir de mi cuarto ya era demasiado tarde. Recuerdo que me tumbé sobre su cama y lloré de nuevo todo el día. Abrir su closet, sus cajones y no había nada. Nada. Lloré durante todo el día, lloré el siguiente día. Fue Mina quien entró a mi departamento tres días después de la huida de Seiya y me encontró en su habitación desnuda. Ni siquiera me había cambiado ni metido al baño. Fue la peor navidad que pasé en mi vida, ni siquiera sabía por qué estaba tan afectada. Mina me obligó a darme un baño y cuando salí la vi preparando algo de comer. Ni siquiera me acordaba que necesitaba comida, aire o agua, lo único que quería era quedarme recostada para siempre. Cuando me senté en la barra me di cuenta de que había una pequeña cajita de color vino y terciopelo. Mina me miró extrañada y la tomé entre mis manos.

-¿La trajiste tú?-pregunté curiosa mientras observaba con cuidado la caja.

-No. Ahí estaba desde que llegué.

La abrí con cuidado de no romper el listón y dentro se encontraba un ligero collar de plata con una "S" en el centro. Tenía incrustaciones de pequeños diamantes alrededor de la forma y brillaba tanto que mis ojos se encandilaron por un momento. Mi corazón palpitó con fuerza al tiempo que la sostenía entre mis manos y la tocaba para ver si era real. Sabía muy bien que esa "S" no solo significaba mi nombre.

Desde entonces no sabía nada de él. A pesar de que muchas veces tenía ganas inmensas de buscarlo y escuchar su voz, el orgullo me ganaba. ¿Por qué justo cuando comenzaba a sentir que debía hablar con él decidía irse? Seguramente pensaba que yo era una niñita tonta que no pensaba y que solo lloraba. Probablemente tenía toda la razón. Ahora no solo me dolía todo lo que había pasado sino el hecho de que se hubiera ido del departamento dejándome sola. En año nuevo celebramos en un antro, y aunque tuve miedo de que Seiya se presentara solo fueron sus hermanos, según lo que escuché, Seiya había decidido quedarse a trabajar en su tesis. Me la pasé toda la noche sentada y cruzada de brazos.

Vi el reloj cuando marcó las tres en punto y Mina aun no llegaba. No entendía por qué tanta urgencia en verme. Decidí pedir un cappuccino y un pastelillo por mientras que llegaba. Era 26 de enero y el frío aún era muy fuerte en la ciudad. La gente no se quitaba los abrigos ni siquiera estando dentro de un edificio. Mina al fin entró quince minutos después. La miré molesta por la tardanza y ella rodó los ojos.

-Discúlpame, me encontré a mi ex jefe aquí afuera y tuve que charlar un rato con él.

-En fin, ¿por qué tenías tanta urgencia de vernos?-dije cruzándome de brazos.

-Serena… no quiero que te encabrites pero… necesito que hagas algo.

-¿De qué se trata?

-Bueno, verás… se trata de Seiya.

En cuanto escuché su nombre mis ojos se abrieron y mi pulso se detuvo por unos segundos.

-¿Qué tiene que ver?

-Bueno, lo que sucede es que mañana habrá una fiesta muy importante de Barnes & Noble, en el restaurante "Los Seis Soles". La fiesta es para darle el ascenso a Seiya, su nuevo puesto de director en París.

-¿Y eso a mí qué?-dije agachando la cabeza.

-Serena, si Seiya no le presenta una novia al señor Huxley, va a pensar que es un joven sin futuro. Una de las condiciones para que eso pase es que él esté comprometido, y no me digas que no lo sabes.

-Sí, Mina, lo sé muy bien, pero sigo sin entender qué es lo que quieres.

-Bueno, pues Seiya te ha ayudado a fingir con tu padre, te ha salvado el pellejo y gracias a él tu padre no te ha obligado a regresar a casa. Creo que ahora es tu turno de ayudarlo, ¿no crees? Sería una lástima que no le dieran el trabajo solo porque tú lo dejaste.

-¡Yo no lo dejé! Y… no creo que sea una buena idea. Sabes perfectamente la situación entre Seiya y yo, no podría…

-Vamos, Serena, no seas egoísta, nada te cuesta ir mañana y pretender ser la novia de Seiya, es solo un favor… después de eso puedes hacer lo que quieras, pero se lo debes, no seas egoísta.

Me quedé sopesando las palabras de Mina durante unos momentos. Sabía muy bien que tenía razón, así que después de pensarlo mucho, decidí aceptar.

-De acuerdo…

-¡Excelente! Todo saldrá muy bien, solo tienes que elegir un vestido lindo, recuerda que "Los Seis Soles" es un lugar muy elegante, y…

-¡Mina!

-Está bien.-gritó.-Sé que eres mejor que yo en esas cosas.-rió.

Pagamos la cuenta y salimos una hora después del lugar.


Seiya POV

Mina me había prometido llegar temprano y le dije claramente que al señor Huxley no le gustaban los retrasos, pero cómo fui capaz de confiar algo tan importante a esa niña distraída. Ya era mi tercera copa de champagne y seguía distrayendo a Lika, la recepcionista. Sus pláticas eran interesantes, pero lo malo era que en esos momentos yo no podía escucharla. Estaba demasiado nervioso para siquiera pensar, el señor Huxley estaba allí ya, y Mina todavía no. Tomé otra copa de champagne y me la bebí de un solo sorbo. Del otro lado del salón vi al señor Oryuki muy sonriente, él era el único que parecía despreocupado, ¿o era yo el único preocupado? Creo que sí. Tenía mucho miedo que no me dieran el puesto después de haber trabajado tanto durante tantos años. Mi tesis estaba ya casi terminaba, solo necesitaba ajustes y correcciones, pero ya casi estaba. Lo vi acercarse a mí a paso lento y veraz. Me abrazó por los hombros mientras bebía de su copa.

-Kou, debo admitir que tu novia es una deliciosidad. Es un tesoro, Huxley ya la adora.

Me quedé atónito. ¿Acaso Mina había llegado sin avisarme?

-Ven acompáñanos, que ambos preguntan por ti.

Acompañé al señor Oryuki hasta el grupo en donde estaba el señor Huxley y de pronto mi corazón comenzó a latir a mil por hora. Serena se encontraba riendo con una copa de vino en la manoy un vestido negro, ajustado, strapless y unos dedos arriba de las rodillas, tacones del quince negros y con plataforma. Se veía completamente hermosa, el cabello recogido en un molote sobre su cabeza y unos pendientes brillantes colgaban de sus oídos. Me sorprendí aún más cuando vi el collar que le había regalado en su cuello, le quedaba justo como lo había imaginado. Hubiera sonreído de no ser porque sabía que todo eso no era real, y que Serena solo estaba ahí porque Mina se lo había pedido. El señor Huxley la miraba con admiración y no apartaba los ojos de ella, de pronto sentí una punzada de celos.

-¡Mi amor!-dijo Serena cuando me vio llegar. Caminó lentamente hasta mí y me dio un suave beso en los labios. Algo dentro de mí se encendió.

La abracé por la cintura, tratando de no parecer sorprendido como en realidad lo estaba y sonreí.

-Señor Huxley.-dije inclinando mi copa.-Espero que mi novia…-dije mirándola.-Lo tenga muy contento.

-¡Así es! Señor Kou, no tenía idea de que su novia fuera tan perfecta, es un estuche de monerías y me agrada mucho. Debió usted presentárnosla a todos hace tiempo, ¿no cree?

-Bueno, es que nuestro compromiso es algo privado.-intervino Serena.-Como usted sabrá, mi padre es un hombre público, y no me gusta que me envuelvan con él. Pero no se preocupe porque a este hombre yo lo amo.-me besó en la mejilla, muy cerca de los labios.

No cabía duda que cuando Serena quería también podía ser una excelente actriz.

-Si nos disculpan.-dijo Serena colocando su copa sobre una bandeja.-Enseguida volvemos.

Me tomó del brazo y juntos caminamos hasta los sanitarios donde nadie nos veía.

-Escúchame, Seiya, solo vine porque Mina me hizo darme cuenta que tú me sacaste de apuros con mi padre, y yo te voy a sacar de apuros con el señor Huxley. Voy a darte el puesto que tanto quieres.

La miré con seriedad. La Serena que yo quería no era así.

-No cabe duda de que eres mejor actriz que yo, ¿no crees?

-No estoy para peleas ahora. Me cuesta demasiado trabajo estar aquí.

-Veo que te pusiste el collar que te regalé.-dije tomando la "S" entre mis dedos y dando un paso hacia ella.

-Se me veía bien con esta ropa.-dijo quitándomela.-No significa nada.

-¿Por qué estás tan enojada? ¿No eras tú la que no quería saber nada de mí? No tenías que estar aquí, Serena, Mina pudo haberme ayudado.

-¿Por qué te fuiste?-dijo de pronto con los ojos llenos de lágrimas y tratando de evitar derramarlas

¿De verdad le importaba que me hubiera ido?

-Quise darte tu espacio, estabas muy mal y…

-Bien, pues lo lograste. Te fuiste y me demostraste que lo último que quieres es estar cerca de mí.

-Pero cómo puedes creer eso, Serena, lo único que quiero es estar cerca de ti.-le tomé el rostro entre las manos y acerqué mi rostro al de ella.

-Déjame, Seiya, ya no sé ni qué hacer, ni qué pensar, y este no es el mejor lugar ni momento para hablar.

La besé sin más preámbulos a pesar del forcejeo que se llevó a cabo entre nosotros. Al final sentí cómo Serena cedía a mi contacto y me tomaba por el cuello.

-Disculpen.-dijo una voz tras nosotros.

El señor Huxley sonreía algo avergonzado y caminaba hasta la puerta del baño.

-No se fijen en mí, ustedes sigan en sus asuntos de pareja.-sonrió.-Se ven realmente bien juntos.-y se metió.

Serena se alejó de mí y entró al baño. Decidí dejarla ahí y esperarla en el salón. Necesitaba otra copa de champagne.


Serena POV

Tuve que relajarme demasiado dentro del baño para no llorar. Me arreglé el maquillaje y cuando consideré que podría soportarlo decidí salir. Alguien entraba al mismo tiempo que yo deseaba salir, así que me esperé a que la mujer entrara, pero deseé no hacerlo nunca. Rei me miraba con seriedad pero con una mueca en su rostro, como si quisiera sonreír pero no supiera si eso iba a agradarme o no. Yo fui la que abrí los ojos como platos y me hice para atrás.

-Hola, Serena.-dijo Rei acercándose un poco.

-¿Qué… qué haces aquí?-logré decir.

-Trabajo para Barnes & Nobles.

-No tenía idea.-apreté los puños.

-Apenas hace unos meses que entré a trabajar. Me dieron trabajo de reportera… Disculpa si te estoy molestando.

-Es solo que… no esperaba verte aquí, es todo. Tampoco estoy segura de que estuviera preparada para hablar contigo.

-Parece que sí.-fijo abriendo el grifo del agua.-Me parece también que has mejorado mucho, es decir, debo suponer que has dejado todo atrás, realmente luces bien con Seiya Kou. No tenía idea de que fueras su novia.

-Sí, eh… hace algún tiempo.

-Me alegro verdaderamente por ti. Se nota a leguas que se adoran, sus miradas dicen a gritos que se aman el uno al otro, y eso es reconfortante. No conozco a Seiya pero por lo que sé y dicen es que es un buen hombre, y creo que es justo el indicado para ti.

-Rei… no creo que tengas que decirme todo esto. Dejamos de hablar hace mucho tiempo, y ambas sabemos por qué, si lo que tratas de decir es que te agrada el hecho de que ya haya superado a Darien, pues sí, al fin lo hice. Darien ya no me importa, no me molesta, tampoco, Seiya se ha convertido en lo más importante en mi vida y nada que tenga que ver con Darien me importa ahora.-confesé de pronto.

Rei sonrió con sinceridad y se secó las manos.

-Eso me alegra también. Sabes… realmente yo… te extraño mucho.-dijo sonrojándose y pude notar un par de lágrimas acumularse en sus ojos.-Quizá ahora que tú… eres feliz con alguien más puedas darme la oportunidad de… hablar todo lo que no hemos hablado.

Me quedé sopesando sus palabras. ¿Hablar? ¿Hablar con Rei Hino después de que me robó a mi novio? ¿Qué tenía que explicarme? Todo estaba más que claro, ella se robó a mi novio y… ¡Va! ¡Qué importaba ahora! Decía la verdad cuando me refería a Darien, ya no me interesaba en lo absoluto, ya no me dolía… qué más daba si ahora hablaba con Rei.

-No veo por qué no.-dije secamente.

-¿Enserio?-sonrió.- ¿Entonces te parece si nos vemos mañana en el Crown?

-Ahm… quizá en otro lugar sería mucho mejor. ¿Qué tal el café que está frente a Barnes & Noble?

-Me parece bien.

Rei y yo nos despedimos y regresé a la fiesta juntoa Seiya. Ya todos estaban tomando lugares para escuchar el discurso. El señor Oryuki subió primero al estrado y habló durante largos bonitos sobre las mejores y los avances de Barnes & Noble. Premiaron a algunos trabajadores por diferentes motivos y yo no podía concentrarme porque no dejaba de pensar en la mano de Seiya entrelazada con la mía. Cuando el señor Oryuki terminó de hablar, esta vez fue la vice-presidenta Setsuna Meiou quien se subió a hablar.

-"Hoy nos honra estar a todos aquí reunidos con un motivo muy importante. Uno de nuestros mejores colaboradores ha trabajado muy duro desde que ingresó por primera vez a Barnes & Noble. Inició siendo nadie y ahora es el más importante de esta noche. No me cabe la menor duda de que Seiya es el indicado para el trabajo. Conoce la empresa mejor que nadie, incluso que yo o que Oryuki, porque ama su trabajo, porque es entregado, porque es inteligente y porque ha trabajado con el sudor de su frente. Estoy muy orgullosa de saber que a partir de ahora se convertirá en el director de esta importante empresa en París, y estoy segura de que logrará llegar a los mismos o mejores resultados que nosotros aquí. Demos un aplauso a Seiya Kou."

La gente aplaudió al unísono y Seiya se puso de pie y subió al estrado.

-Muchas gracias a todos los que me acompañan esta noche. No solo porque son mis compañeros, sino porque a lo largo de estos años se han convertido en mi familia. Setsuna fue la primera que creyó en mí cuando yo "no era nadie" como ella dice.-rió.-Así que le debo todo. Poco a poco fui escalando hasta llegar a donde estoy ahora, y le agradezco a todos y cada uno de ustedes que me han ayudado de una u otra manera. Aún no puedo creer que me vayan a dar la dirección de esta empresa tan importante, porque eso significa uno de los mejores sueños de mi vida. Les aseguro que no los voy a defraudar, que al igual que me he esforzado hasta ahora, me seguiré esforzando en París y pondré en alto el nombre de Japón y de Barnes & Noble.

La gente volvió a aplaudir. Jamás había escuchado a Seiya hablar de esa manera, pero algo dentro de mí se excitó, como si me sintiera orgullosa de sus palabras.

-Una vez más quiero agradecerle a todos por estar aquí, especialmente al señor Huxley que creyó en mí para este proyecto, y por supuesto para la persona que más amo en esta vida. Serena Tsukino.

Todos me miraron y yo no pude hacer nada más que sonrojarme y encoger los hombros. Seiya me miraba directo a los ojos.

-Sin ti no hubiera llegado a ningún lado, no hubiera podido hacer todo lo que no había hecho, no hubiera podido olvidar, ni hubiera podido avanzar un solo paso. Cambiaste mi vida, hiciste que por primera vez me enamorara y… te amo.

Los aplausos se escucharon de nuevo conforme Seiya avanzaba hacia mí, me tomaba de la mano me hacía pararme y me besaba frente a toda la gente. No pude hacer más que responder a su beso y dejarme llevar, si le hacía una escenita ahí mismo podía arruinar su vida para siempre, aunque eso hubiera querido por ponerme en tal vergüenza. Después de la ceremonia, sirvieron la cena y al terminar la cena la gente comenzó a irse. No me sentía nada bien. Algo pasaba dentro de mí que cambiaba poco a poco, que deseaba salir. Seiya y yo caminamos hacia fuera del restaurante y caminamos hasta su coche. Me detuve antes de subirme, no era bueno que me subiera, porque entonces iríamos a mi departamento y terminaríamos haciendo justamente lo que no quería que hiciéramos. Eso tenía que acabar de una buena vez.

-Seiya.-dije sosteniéndome de la pared.-No voy a ir contigo. Yo me voy por mi cuenta.

-No me molesta llevarte, Serena, puedo dejarte y ya, no te haré nada.

Mis ojos comenzaban a cerrarse solos y todo a mí alrededor daba vueltas. Era ridículo porque ni siquiera había bebido tanto.

-No… yo… me voy sola…

Me tambaleé un poco y tuve que sostenerme de un poste. Noté que Seiya se acercaba a mí alarmado y me sostenía del brazo.

-¿Qué te sucede, Serena?

Antes de que pudiera responderle, cerré los ojos y no supe más que sucedió.

Cuando abrí los ojos traté de acostumbrarme a la luz del lugar. Quise reconocer en dónde me encontraba pero todo era extraño. Poco a poco fui dándome cuenta de que me encontraba en un hospital. No había nadie más en el cuarto y yo tenía un respirador artificial en el rostro. Aun llevaba puesto el vestido de la fiesta pero el pelo lo tenía suelto. La cabeza me dolía demasiado y me sentía débil. Traté de incorporarme, me quité el respirador y me recargué en el respaldo. Justo cuando me quitaba el respirador, un médico entró al cuarto con unos papeles en la manoy se sorprendió al verme despierta.

-Señorita Tsukino, me alegra verla despierta.

-Si…-dije con dificultad.- ¿Cuánto tiempo tengo aquí?

-Apenas una hora.-respondió.-La trajo su novio. Me dijo que se desmayó saliendo de una fiesta y cree que le cayó algo mal de comer. Aseguró que no bebió tanto como para desmayarse.

-Yo no sé qué me sucedió… tan solo el aire me mareó y de pronto ya estaba en el suelo.

-Es por eso que le he mandado a hacer unos análisis, señorita Tsukino, le saqué sangre mientras dormía.

-¿Sangre?-pregunté asustada.

-No se preocupe, es un mecanismo, a través de la sangre podemos saber muchísimas cosas. Solo necesito saber unas cuantas cosas antes de leer sus resultados. ¿Cuándo fue la última vez que menstruó?

¿Qué menstrué? Eso no tenía nada que ver con los resultados de mi análisis de sangre.

-Pues… realmente no me acuerdo muy bien. Me parece que el 18 de diciembre. Sí, fue en diciembre, el 18.

-¿Y es muy común que dure tanto tiempo sin reglar? Ya debió de haberle llegado su periodo.

-Pues… sí, ahora que lo pienso tiene usted razón. No es común, siempre me llega a tiempo. Debió haberme llegado hace una semana, ¿cree que por eso me desmayé, doctor?

El médico ignoró mi comentario y se puso a revisar los papeles que traía en las manos. Movía la cabeza al tiempo que leía y cuando al fin terminó me los entregó para que yo los leyera.

-Era lo que sospechaba, señorita. Está usted embarazada.

De pronto sentí que volvía a desmayarme y cerré los ojos instintivamente. Tuve que detenerme de los barrotes de la cama para no caer. Sentí que el mundo daba vueltas y que el aire se me acababa. No podía creer ni una sola palabra que salía de la boca del doctor, pero después de su noticia supe de inmediato que tenía toda la razón y ni siquiera me había dado cuenta. Desde hacía días me sentía rara. Tenía más hambre de la normal, comía a deshoras, todo el tiempo tenía sed y me sentía incómoda en las noches. Jamás me pasó por la cabeza que pudiera estar embarazada yo no… tenía idea de cómo iba a manejar esto. Sentí que el aire se me escapaba y que nada de lo que sucedía a mí alrededor era verdad. Cuando abrí los ojos el doctor me miraba extrañado y pestañeé un par de veces.

-¿Se encuentra bien, señorita?

-Sí… es decir… fue una sorpresa, es todo…

-Muchas felicidades, señorita, es una gran bendición, si me disculpa ahora iré a avisarle a su novio que ya despertó y las buenas noticias.

-¡Espere!-dije casi gritando. Me había olvidado casi completamente de él. ¿Qué haría? ¿Cómo le diría que estaba embarazada? ¿Cómo lo tomaría él? Yo todavía ni siquiera era capaz de escucharlo sin sentir rencor, no podía perdonarlo y ahora… ahora tenía un hijo de él formándose en mi vientre.

-Prefiero… darle las buenas noticias yo.

-Entonces solo le diré que ya despertó y puede irse a casa.

Cuando salió del cuarto me dediqué a pensar. Algo dentro de mí cambió para siempre. Me hacía realmente feliz, no podía creer que ahora cargara con un hijo dentro de mí. Aún me quedaban muchas cosas por hacer en la vida, y ahora tenía que crear nuevos planes, nuevas ideas. De pronto ya no me sentí tan sola. De pronto sentí que ahora tenía nuevas razones por las cuales vivir y que tenía que darme cuenta de quién era Seiya realmente. No podía dejar de mi hijo tuviera un padre mentiroso, y todavía tenía que pensar, pensar y pensar. Las lágrimas comenzaron a salirse de mis ojos, ahora tenía que pensar por dos, tenía que hacer muchas cosas y no tenía idea de cómo iba a ocultarlo hasta que decidiera qué hacer. Lo primero que tenía que hacer era ir al ginecólogo, revisarme, saber cuánto tiempo tenía de embarazo con exactitud. No se me notaba nada, pero yo sentía que mi cuerpo ya no era el mismo, no estaba gorda, ni tenía panza, pero ya no era completamente delgada. ¿Cuánto tardaría en notarse? Dentro de dos meses ya se me notaría una panza y tenía que pensar las cosas antes de ese tiempo. Tenía que saber si decirle o no a Seiya, tenía que saber si podía perdonarlo, si realmente podía creerlo y seguir adelante. No podía dejar de llorar y cuando Seiya entró a la habitación lloré aún más. Me abrazo tratando de controlarme pero solo lograba hacerme llorar más.

-¿Te dijo algo malo el doctor?-preguntó limpiándome las lágrimas.

Negué con la cabeza.

-Solo llévame al departamento.

Durante todo el camino lloré en silencio. Ni siquiera me atreví a mirarlo a la cara. No había más ruido que la música que se interponía entre él y yo. Cuando llegamos al edificio me bajé rápidamente pero él ya estaba delante de mí. Me miró tratando de buscar respuestas, pero no hice más que caminar hasta la entrada de departamento con Seiya detrás de mí.

-Por favor, dime qué te sucede.-decía Seiya en cada escalón.

Abrí la puerta rápidamente, tratando de huir de él y antes de que pudiera cerrarla, la detuvo.

-Dime qué sucede, estoy preocupado, por favor, yo…

La cerré sin decir una sola palabra y con lágrimas en los ojos todavía. Escuché cómo Seiya golpeaba la puerta y gritaba.

-¡Serena! ¡Dime qué sucede! ¡Dímelo por favor!

Me resbalé poco a poco hasta sentarme en el suelo y coloqué la cabeza entre las rodillas. Yo no podía hacerle eso a Seiya, él se iba a ir a París, se iba a ir a tener una nueva vida, un nuevo comienzo lejos de Japón, lejos de sus hermanos y lejos de mí. Yo no era nadie para quitarle sus oportunidades, yo no era nadie. Además tampoco podía perdonarlo todavía, me seguía doliendo profundamente. Era una estúpida, una idiota, una tonta, era todo eso y más… era todo eso porque no podía pensar, porque me daba vergüenza porque no era capaz de aceptar mis errores y los de los demás. Serena Tsukino era la mujer más tonta sobre la tierra y siempre cargaría con todos sus sentimientos. Me incorporé de inmediato cuando tuve ganas inmensas de vomitar.


Probablemente me vayan a querer matar! Pero lo siento, esto no puede ser tan fácil:B muchas gracias a todas n.n espero que les guste el capítulo aunque no hubo escenas cadentes, pero al menos hubo revelaciones :) Gracias a marie, serenity, princessnerak, coneja, natu, solcito, trinidad, sheley, felina, de verdad, se los dedicó a todas:D