Hola a todos! :D Les digo enseguida: A los pocos que me comentaron igual lo agradezco :D Pero les advierto una cosa: Me demoraré un poco en subir los capítulos, tengo dos proyectos por hacer, este y otro de un anime :3 Ténganme paciencia. Ok las instrucciones por si acaso no entienden:

Este capítulo narrará principalmente la vida de los cuatro personajes principales de mi historia: Goo Joon Pyo, Geum Jan Di (no me pertenecen), Goo Min Sun y Akashiya Haruto (Son míos)

ACLARACIONES:

* Abcdefg…* Narración.

*— Abcdefg…* Habla un personaje.

*— "Abcdefg…"* Pensamiento de un personaje

* Abcdefg…* Es un tipo de recuerdo, flashback, racconto, voz desconocida… qué se yo :3

* Abcdefg…* Les hablo yo :B Eso xD Disfruten este cap.

ADVERTENCIA: EN CUÁNTO A LAS SITUACIONES CON MIN SUN… LAS SITUACIONES SON BASTANTE VIOLENTAS.

Capítulo 1: "A millones de kilómetros".

Despertó repentinamente. Se sentó en la cama y trató de regularizar los latidos de su corazón. Dos meses. Ha tenido esos sueños durante dos meses. Aquello le torturaba, no sabía por qué. Quería recordar, o convencerse de que era un sueño, lo que sea. Pero aquel sueño se repetía sin parar. Se levantó y vio su reloj. 5:06 am. Era muy temprano, pero no quería seguir durmiendo. Recordó que a esa hora su novia estaba trabajando.

— Esa lavandera…— Murmuró con una sonrisa.

Se baño y se vistió. Las temperaturas de Corea comenzaban a descender, así que se abrigó. Se subió a su deportivo y condujo a un vecindario muy peculiar. Se bajó del auto y fijó su vista en cierta castaña de cabellos lisos. Últimamente sus hebras comenzaban a crecer con más velocidad, ahora le llegaba un poco más debajo de los hombros. Estaba bajándose de su bicicleta.

— ¿No te queda otro cartón de leche para tu novio?— Habló para sorprenderla. La chica dio un respingo por la sorpresa y se volteó a verle.

— Goo Joon Pyo…— Dijo sorprendida. — ¿Qué haces aquí?

— No pude dormir, por eso me levanté temprano. También quería verte, ¿tienes un problema con eso?— Alzó una ceja. Geum Jan Di hizo una mueca.

— No, pero siempre vienes cuando estoy ocupada, ¿sabes?— Le extendió el cartón de leche.

— Lo que pasa es que nunca dejas de estar ocupada, trabajas en la mañana, en la tarde en el restaurante con tu amiga y en las noches eres voluntaria en la clínica del abuelo de Ji Hoo. — Dijo un poco triste. — Detesto cuando no podemos vernos.

Geum Jan Di se enterneció por lo que dijo su novio, pero lo disimuló borrando su mueca. Miró el suelo claramente avergonzada.

— Sabes que tenemos poco dinero…— Trató de explicarse.

— No me vengas con el mismo chiste. Ji Hoo te pagó todas las deudas. Yo quería hacerlo, pero dejaste que él lo hiciera. — Frunció el ceño. — Ya no tienes por qué trabajar tanto.

— Pues eso es verdad, pero te dije que si querías que esto funcionara, te pedí que solo observaras.

— Geum Jan Di.- Le llamó en tono serio. La aludida le miró sorprendida por su forma de hablarle. — Dime, ¿tus hobbies son principalmente preocupar a la gente?

— ¿Qué?

— Contéstame. Te esfuerzas demasiado por los demás…-

— Goo Joon Pyo. — Le interrumpió tapándole la boca. — Soy Geum Jan Di, ¿recuerdas? Soy una chica independiente. Hago esto por mí, también quiero saber… A qué grado puedo dar lo mejor de mí…

— Eso ya lo has demostrado lo suficiente. — Le quitó la mano de encima. — Salvaste a un suicida, nos conociste a nosotros, los F4, que te hicieron la vida un infierno, en especial yo. — Sus ojos denotaron culpa. — Soportaste cada cosa en el Instituto Shin Hwa, Tuviste que sufrir por Ji Hoo y luego por mi, tuviste que soportar a mi madre y… Tuviste que dejar tu sueño… Por salvarme…

Geum Jan Di abrió los ojos sorprendida. Eso no lo había considerado, pero sobre todo había olvidado por completo el no volver a nadar jamás. Le había dolido los resultados del médico, pero eso ya era pasado. Pero por lo que veía, el chico de cabellos rizados aun no lo superaba. Lo que estaba a punto de hacer no era lo que frecuentaba, pero lo hizo. Poso ambas manos en las mejillas de su novio y le obligó a mirarla.

— Goo Joon Pyo… — Le llamó con voz suave. — Aquello es pasado. Quizás nadar no estaba hecho para mí…-

— Claro que sí, siempre nadabas con altivez y alegría…

— Pero ahora soy aun más feliz… Porque descubrí el mundo de querer salvar vidas y ayudar a la gente. Si hago esto es porque quiero conseguir una propia vida antes de querer compartirla contigo porque quiero decirme a mi misma "Lo logré".

El muchacho estaba atónito. ¿Había escuchado bien? "… Antes de querer compartirla contigo…" Quería compartir su vida con él, a su lado, el resto de sus días, quizás. No estaba loco, le había oído, pero no le pidió que lo repitiera, porque si lo hacía, su novia lo negaría hecha una furia estando muy avergonzada. Sin decir nada, la envolvió en sus brazos.

— Oye, ¿qué te pasa? — Le escuchó decir claramente sorprendida. — ¿Te duele algo o qué?

Goo Joon Pyo solo sonrió.

— Es cierto… — Murmuró.

— ¿Qué?

— Pasamos por cosas bastante difíciles… Creer que tu padre murió, contraer matrimonio sin tu consentimiento, perder los recuerdos de la persona que más amas en este mundo… — La abrazó más fuerte. — Pero todo ocurrió por algo, ¿no?

La chica no dijo nada. Lentamente correspondió el abrazo y también sonrió. Finalmente estaban juntos. Nada podría separarlos.

— Geum Jan Di… — La llamó en un murmuro.

— ¿Mm?

Goo Joon Pyo se separó de ella y la agarró por los hombros, obligándola a mirarle directamente a los ojos.

— Quiero que me prometas algo. — Le pidió.

— Depende de lo que sea. — Alzó una ceja.

—… Déjame protegerte. También… Prométeme que esta vez… De verdad no huirás de mí…

Un largo e incómodo silencio se formó en ambos. Geum Jan Di lo observaba expectante y Goo Joon Pyo la miraba con insistencia.

—… Dejaré que me protejas si también me dejas cuidar de ti. — Habló al fin.

—… ¿Qué? — Preguntó confundido.

— Prometo de verdad que no volveré a huir de ti, pero prometeré dejar que me protejas si tú me dejas protegerte. Cuidando del otro, por así decir.

— ¿Bromeas? — Parpadeó varias veces confundido. Geum Jan Di le veía muy segura de sus palabras y asintió con la cabeza. — Bien. Si de esa forma puedo protegerte y tú a mí, estoy conforme.

Geum Jan Di sonrió satisfecha. Fijó su vista en su reloj de muñeca y dio un respingo.

— ¡Oh, no! Llegaré tarde al instituto. — Salió corriendo. — ¡GOO JOON PYO, NOS VEMOS DESPUÉS! — Gritó agitando la mano derecha.

Su novio se quedó ahí parado soltando una carcajada. Su muchacha era muy descuidada. Pero así era y así la amaba. Hoy comenzaba un nuevo día.

El día transcurrió normal. Goo Joon Pyo se encontraba en su mansión esperando a que le visitara su novia. Geum Jan Di solo iba las veces que su madre salía del país, puesto que esta última aún no aceptaba aquella relación.

Ya eran las siete de la tarde y Geum Jan Di aún no llegaba. Comenzó a pasear por los pasillos de su mansión cuando frenó de repente al oír una voz en su cabeza y su vista nublarse.

El grito de una niña se escuchó. El pequeño Goo Joon Pyo salió corriendo tras el auto que había arrancado cuando este se detuvo de golpe. El hombre salió rápidamente de allí.

¡¿Quién anda ahí?!— Gritó. El niño se tapó la boca ocultándose en la fuente de agua.

Un hombre desconocido para él apareció tras las sombras. Era alto y de ojos mieles. Su expresión estaba llena de frialdad y determinación.

Tú…

Dame a Min Sun. — Le ordenó. — Kang no tiene por qué tenerla. Ella no es más que una…

¡CÁLLATE! — Gritó el hombre que sacó un arma de fuego.

La niña en el auto se quito el cinturón a toda velocidad, pero por su torpeza se demoró bastante. Salió del auto y antes de llegar se escucharon unos disparos.

Goo Joon Pyo contuvo un grito de horror, que fue remplazado por unos balazos y un grito femenino por parte de Min Sun. Ambos niños habían visto como el hombre que trabajaba para la madre de Goo Joon Pyo le había disparado más de dos veces al misterioso hombre, cayendo muerto. Había un charco de sangre a su alrededor. Min Sun gritaba sin parar llorando amargamente después de llegar al cadáver y abrazarlo con fuerza. Goo Joon Pyo temblaba con fuerza. Estaba en shock. Aquello que pasaba era real, completamente real.

Reaccionó al ver como el hombre agarraba la niña con fuerza y la calló con un golpe en la nuca. Luego se volteó a verlo a él con sorpresa.

Joven Joon Pyo…— Murmuró sorprendido al verlo ahí.

Al niño le invadió el pánico. ¿Qué iba a hacerle? ¿Lo mataría? ¿Lo secuestraría o algo parecido como hizo con esa niña? Salió corriendo de allí sin tener intenciones de averiguarlo, pero sintió fuerte dolor en la cabeza y todo se volvió negro.

El joven se agarró la cabeza con una mano y comenzó a murmurar cosas sin sentido. Escuchaba unas voces que lo llamaban pero no lograba distinguir quiénes eran. El dolor se intensificó que logró arrancar un grito de dolor por parte de Goo Joon Pyo. Le resultaba doloroso, frustrante recordar algo tan importante. ¿Pero qué era? Faltaban detalles.

— ¡Joon Pyo! ¡Joon Pyo! ¿Qué sucede?

— ¡Oye, Joon Pyo! ¿Qué te pasa?— Lograba oír en murmullos.

— ¡YA ESTOY AQUÍ!— Esta vez escuchó una voz femenina claramente familiar. — ¡Goo Joon Pyo!

Se dio cuenta que tenía los ojos fuertemente cerrados y estaba arrodillado en el suelo. Al abrirlos notó que unas sombras lo rodeaban y una figura en frente de él estaba arrodillada como él, mirándole con insistencia y preocupación. Levantó la mirada para encontrarse con los llorosos ojos de su novia, Geum Jan Di.

— Geum Jan Di…— Murmuró con la voz cansada y la abrazó con fuerza. La chica se sorprendió por tal acción. Notaba como el joven temblaba. Estaba aterrado, lo sabía. ¿Pero de qué?

— Goo Joon Pyo…— Le llamó, pero su novio no le contestó. — ¿Goo Joon Pyo?— Notó que el chico enterró su cabeza pesadamente sobre su hombro. Se había desmayado. — ¡Dios mío! ¡Ji Hoo Sunbae! ¡Llama a su hermana, por favor!— Le pidió al chico que se encontraba parado detrás de ella. — ¡Goo Joon Pyo, despierta! ¡DESPIERTA!

Fuera de Asia, en Norte América, Estados Unidos - 26 de Octubre, 11:43 pm

Cierta muchacha de cabellos oscuros, largos, lisos y ojos mieles de tez clara caminaba rápidamente por las frías calles de Forks. Vestía unos jeans negros, botas negras y una blusa con tirantes negra. Llevaba una cadena en su cuello con un dige en forma de "G". Entró a un callejón muy conocido por ella. Al introducirse lo suficiente, posó la palma de su delicada mano en un punto de la pared.

Clave y nombres secundario y primario. — Escuchó la grabadora.

— Clave: OSGSH; Nombre secundario: Grable Megan Samara; Nombre primario… Goo Min Sun. — Pronunció lentamente.

Una puerta secreta se abrió en frente de ella. Unas escaleras hacia abajo aparecieron. La joven las miró un momento y comenzó a descender mientras la puerta volvía a cerrarse. Estuvo mucho tiempo bajando las escaleras hasta que se topó con otro grabador de voz y una pantalla digital.

Clave, nombres y edad.

— OSGSH, Grable Megan Samara y Goo Min Sun.

La puerta se abrió y se dejó ver a una gran organización trabajando y unos cuatro hombres en el centro. Tres de ellos eran adultos jóvenes, mientras que el otro parecía tener la misma edad de la muchacha.

— Eres la nueva, ¿cierto?

— Sí. — Contestó simple. Alzó una ceja mirando al más joven del grupo. — Así que no bromeabas en cuanto a esto, Harry. ¿Cuál es tu verdadero nombre?

— Akashiya Haruto. Mi madre es coreana, pero sus padres eran japoneses y decidieron ponerme así. — Contestó este, que vestía también de negro. Su cabello era negro, ojos castaños y tez un poco morena.

— Al igual que yo, tu padre también es norteamericano, ¿verdad?

— Era. — Aclaró con una cruel mirada. — Murió cuando… Estuvo a punto de arruinar los planes de ella.

— Perdón. — Bajó la mirada la muchacha. — Esto es mi culpa, tú me ocultaste con tu padre estos años y los puse en peligro.

Harry/Haruto se acercó a ella con una triste sonrisa y posó su mano en el mentón de la chica, obligándole a mirarlo a los ojos.

— Min Sun…— La llamó por su nombre real. — Sabes muy bien que ahora que no tengo familia, tú eres lo más importante para mí. Eres lo único que me queda. No quiero perderte.

La muchacha no mostraba expresión alguna, pero sus orbes mieles delataban su angustia. Ella no expresaba sus emociones con libertad, nunca pudo ni lo haría por el momento.

— Goo Min Sun. — La llamó uno de los hombres, rompiendo el momento entre ambos jóvenes. Este hombre tenía los ojos azules y cabello castaño. Su tarjeta de identificación decía "Jack Lewis".

— ¿Sí?— Se dirigió a él.

— Haruto es el único que sabe tu secreto, ¿verdad?

— Claro que sí. ¿Por qué lo pregunta?

— Porque todos aquellos que estén en contra de la presidenta de ese grupo… Tiene que formar parte de la Organización Secreta contra el Grupo Shin Hwa.

— Pero hay un problema, Señor. — Interviene otro de cabello claro y ojos castaños. — El hijo de la presidenta está a punto de heredar oficialmente el Grupo Shin Hwa.

— ¿El hijo?— Repitieron sorprendidos los más jóvenes.

— Así es. ¿Por qué?

Min Sun se mordió el labio, denotando angustia. En cambio Haruto solo miró a la muchacha.

— Esa mujer no dejará que su hijo herede… Aún. — Contestó Haruto. Min Sun lo miró confundida.

— ¿Por qué?

— Porque está consciente de tres cosas: Uno, sabe de la OSGSH. — Miró a todos, quienes mostraron gran sorpresa. — Dos, necesita atraparnos y matarnos a todos para que las estafas ni los asesinatos sean revelados, ya que tenemos pruebas. No suficientes, pero tenemos. Y tres… La más importante, necesita deshacerse de alguien de nosotros. Y esa es Min Sun. — Miró a la muchacha, quien mostraba rencor por la mujer mencionada.

— ¿Min Sun? ¿Por qué?

—… Necesita eliminarme principalmente a mí, porque tengo el dige de la familia…— Lo mostró. —… Y también soy tanto su hija… Como hermana menor de sus dos hijos…

— ¡¿CÓMO?!

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Asia, Corea del Sur, 28 de Octubre, 02:02 pm.

Goo Joon Pyo comenzó a abrir lentamente los ojos. Le ardían bastante. Sintió una mano posada en la suya. Fijó su vista en cierta muchachita de cabellos castaños durmiendo sentada al lado de su cama tomando su mano. No recordaba qué había pasado cuando todos los recuerdos lo atacaron de un solo golpe. Se sentó rápidamente en la cama, despertando a la chica.

— Goo Joon Pyo. — Murmuró sorprendida. El aludido la miró.

— Geum Jan Di… ¿Qué…?

No logró terminar la frase. Calló al ver a su novia llenársele los ojos de lágrimas y arrojarse a él, abrazándolo con angustia. Eso lo dejó descolocado. ¿Por qué lloraba? ¿Era su culpa?

— T-Tranquila…— La alejó de él y la obligó a mirarle. Su muchacha seguía llorando. — ¿Por qué lloras?

Geum Jan Di se enfureció por la pregunta. Sus mejillas se tiñeron de rojo.

— ¡¿Cómo demonios me preguntas por qué lloro?! ¡PEDAZO DE IDIOTA!— Le golpeó el pecho con los puños. — ¡¿Quieres que me ría…?! ¿… Cuándo tú te desmayaste ayer?— Lo último lo dijo con la voz quebrada y volvió a agachar la cabeza.

Pestañeó sorprendido. ¿De verdad se había desmayado? Recordó lo alucinado, el dolor de cabeza y las lágrimas de su novia. La miró culpable.

— Yo… Lo siento… Perdón, yo… No lo recordaba. Lamento preocuparte. Es inusual oír una preocupación viniendo de tu boca.

Geum Jan Di subió la vista sorprendida.

— ¿De verdad?

— Claro que sí. Muestras preocupación en todos, excepto en mí. Bueno, quizás sí, pero no abiertamente, cosa que quizá me hace dudar que te preocupes por mí…

Y no mentía. De verdad sentía que le interesaba muy poco a su novia. Podía creerse un egocéntrico por su familia y riquezas, pero cuando se trataba de Geum Jan Di, se sentía como un miserable cuando peleaban o cuando demostraba poco interés en él.

— Bien… Acepta mi disculpa. — Le ofreció una manzana. Goo Joon Pyo soltó una carcajada. — De ahora en adelante lo demostraré. Es que me da un poco de vergüenza mostrarme como soy con todos.

— ¿Y por qué conmigo en diferente? — Hizo un puchero. — A mí me encantas tal y como eres.

Su novia lo fulminó con la mirada. ¿Cómo podía decir esas cosas así de simple cuando para ella era un caos decirlo? Soltó un suspiro.

— Yo no aceptaré tu disculpa si no vas al hospital a ver qué te sucede. — Hizo una mueca.

— ¡Eso no! No dejaré que otra idiota se disfrace de ti con una máscara de supuesta memoria perdida.

— No recordemos eso, Joon Pyo.

— Para ti es fácil decirlo. Esa loca se hacía llamar tu amiga cuando trató de meterse conmigo y tú no hacías nada…-

— Me tratabas horrible y ella se aprovechaba de la situación, ¿vale? No tenía más opción.

— Pero si arrojarte a la piscina cuando no sabes nada, ¿cierto?— La miró furioso.

— Yo… Lo hice por…

— ¿Por mí? ¡Demonios, Jan Di!— Se levantó de la cama y le dio la espalda. Escuchó a su novia hacer lo mismo, solo que avanzó hacia él. Decidió calmar su tono de voz y ser sincero. — No tienes idea de lo miserable que me sentí en ese entonces… Cuando te dejaste caer, me sentí a morir.

— Goo Joon Pyo…— Le trató de llamar.

— No me molesta que sigamos juntos… Pero aun me atormenta. Es verdad, te trataba como una basura. Te pedí perdón cuando te recordé, pero aun sentía tu dolor corriendo en tu interior…

— ¡Goo Joon Pyo!— Le gritó en tono de regaño. Se colocó en frente de él y le pellizcó la mejilla. — Óyeme muy bien. Lo hecho, HECHO ESTÁ. Nada cambiará. Ya te dije que todo pasa por algo. Quizás habrás más dificultades. No tuvimos suficiente confianza en el otro, o al menos eso pienso yo. Deja de pensar en eso, porque últimamente siento que estás demasiado tenso…

—… No solo por eso. — Bajó la cabeza para mirarla mejor. — De hecho, esto otro es lo que más me ha afectado estos días.

— ¿De qué hablas?— Preguntó confundida. Su novio apartó la mirada de ella, cosa que hizo que la muchacha posara ambas manos en el rostro de él obligándole a mirarla. — Goo Joon Pyo… Yo entenderé si no deseas decírmelo en este momento, pero… ¿Confías en mí?

Goo Joon Pyo se tornó serio, clavando más su mirada en Geum Jan Di.

Norte América, 27 de Octubre en Estados Unidos, Forks, 02:42 pm.

Salió corriendo del laboratorio de su secundaria. Tenía el brazo derecho con una quemadura. Le habían bañado e brazo con un químico que habían hecho. Le ardía y dolía. Buscó a Harry para pedirle ayuda, pero sintió un golpe en su espalda y cayó al suelo, soltando un gemido de dolor.

— ¿Adónde crees que vas, Megan?— Apareció una chica rubia vestida con una minifalda azul y una blusa con tirantes color rosa. — Aún no acabamos contigo.

— Mira, Rose…— Se paró nuevamente y la encaró. — No estoy de humor para tus estupideces. ¿Por qué no vas a revolcarte con el maestro en vez de molestarme?

Un gran desconcierto y temor se formó en los pasillos. Megan era bastante insolente. Era la "gótica insolente" del lugar, nadie quería sacarla de su cabal, a excepción de Rose y su novio Nick, los chicos más populares de la secundaria. Rose levantó el brazo con intención de abofetearle, pero Megan la agarró de la muñeca antes de lo previsto.

— ¿Qué? ¿Pensabas golpearme? ¿Qué acaso no usas las uñas, zorrita?— Sonrió con crueldad.

— ¡ERES UNA HIJA DE…!

— Sí, ya sé. Soy hija de una miserable. ¿Y eso a ti que te importa?

Escuchó unos pasos detrás de ella y antes de voltearse, sintió un brazo rodeando su cuello, quitándole aire.

— ¿Por qué molestas a mi novia, puta?

— ¿Le hablas a Rose?— Se burló. Sintió más presión en su garganta.

— Ahora verás. — La liberó y la volteó rápidamente, estrellando su puño en el rostro de la muchacha, quien cayó al suelo. El público soltó una carcajada de burla ante ella.

Megan no se quedó de brazos cruzados. Se abalanzó sobre él y pateó su entrepierna. Los chicos volvieron a callar al ver a Nick caer arrodillado, quejándose de dolor.

— ¡MALDITA ZORRA!

— Deja de maldecir a tu novia, Nick. — Contestó Megan, ignorando el insulto. Se limpió la sangre de su labio y agarró sus cosas. Se marchó de allí.

Estuvo escondida el resto de lo que quedaba de clases. Cuando creyó que no había nadie, salió de su escondite y bajó las escaleras. Estaba a punto de salir cuando sintió algo afilado y frío en su cuello. Megan comenzó a temblar. Era una navaja.

— Eres una fiera. — Escuchó el susurro de Nick en su oído. — Dime, preciosa. ¿Cómo serás en la cama?

— ¡ERES UN…!— Se volteó colérica, quitando la navaja de su cuello.

Pero luego fue acorralada bruscamente en la pared, sintiendo nuevamente la navaja en su cuello. Iba a forcejear, pero sintió a Nick presionar el cuerpo con el suyo y comenzó a temblar más. ¿Qué quería hacerle?

— Pareces asustada, querida Megan…

— Sigue soñando, miserable.

— ¿Por qué tiemblas entonces?

— Porque tu presencia y cercanía me repugnan…

— ¿De verdad? — Su voz sonó ronca. Megan apartó la mirada de él. Gran error, ya que sintió una lamida en su cuello.

— ¡DEMONIOS, SUÉLTAME!— Gritó con la voz quebrada. Estaba aterrada. No quería que le hicieran esto. Su vida siempre fue injusta. ¿Por qué se lo ponían más difícil?— Por favor, suéltame…— Suplicó. Era la primera vez que se rebajaba en público, o más bien, frente a alguien, a excepción de Harry.

— ¿Muy asustada?— Sintió que me desabrochaban el primer botón de su blusa negra.

— ¡SUÉLTAME! ¡AYÚDENME! ¡POR FAVOR QUE ALGUIEN ME AYUDE! ¡HARRY!— Forcejeó mientras gritaba.

— ¡NADIE TE OIRÁ, PERRA! ¡INCLUSO SI HAY ALGUIEN, NADIE TE RESCATARÁ!

Cerró los ojos con fuerza al sentir la mano de su enemigo en un sector privado para ella. La tocaba con fuerza, con intención de lastimarle. Soltó un grito. Al creer que todo estaba perdido, escuchó algo quebrarse y abrió los ojos. Vio a Nick en el suelo con sangre en la cabeza. Subió nuevamente la mirada para encontrarse con los ojos oscuros de su mejor amigo, quien tenía en su mano un jarrón quebrado.

— Haruto…— Lo llamó por su verdadero nombre.

— Tranquila, está vivo. — Tragó saliva. Se sentía impotente ver a la persona más importante de su vida así. Tenía la blusa descosida por los forcejeos, tenía un hilo de sangre en el cuello y el labio hinchado por el golpe de Nick. Sin más, la tomó en sus brazos y se la llevó del allí.

Ambos vivían juntos en un departamento. Se respetaban el uno con el otro. Cuando depositó a la chica en la cama se sentó a su lado. De su bolso, sacó un botiquín. Cuando quiso limpiar la sangre de su cuello, ella apartó su mano.

— Estoy bien, Haruto. No necesitas…

— Min Sun…— La llamó suavemente, pero de forma severa. — ¿Acaso pregunté si te encontrabas bien?

— No, pero…

— Entonces aprovecharé de hacerlo ahora. ¿Lo estás?

— S-Sí…

— ¿Lo estás?

Min Sun sintió una lágrima caer de sus ojos. Tenía su vista clavada en el suelo. Odiaba llorar. Escuchó a Haruto dejar el botiquín a un lado, se acercó a ella y la abrazó. Min Sun dejó las lágrimas caer libremente sobre el pecho de Haruto. Lloraba con fuerza. Pocas veces lo hacía, porque no era necesario…

Asia, Corea del Sur, 28 de Octubre, 08:19 pm.

Geum Jan Di se estaba cambiando de ropa para ir a la clínica del abuelo de Ji Hoo, pero se detuvo recordando la conversación que tuvo con Goo Joon Pyo.

¿Confías en mí?

Goo Joon Pyo se tornó serio, clavando más su mirada en Geum Jan Di. Se acercó lentamente a ella y posó su frente en la de ella. Cerró los ojos.

Claro que confío en ti… Verás… Sabes muy bien que nunca tuve buenas relaciones con mi madre. Y después de lo que hizo con mi padre… Fue duro. Con la única persona de mi familia con la que contaba para todo era con mi hermana, pero ella viaja mucho, pocas veces está aquí conmigo… Por eso… Yo quiero una familia que esté a mi lado. — Se aleja un poco de Geum Jan Di y la miró a los ojos. — Es por eso que quiero una familia contigo, Jan Di…

Su novia se le quedó mirando sorprendida. Nunca imaginó semejantes palabras de su novio.

En resumen, sabía que Goo Joon Pyo necesitaba a alguien de su familia para reconfortarle de vez en cuando. Ella lo hacía, pero tenía que respetar sus ideas. Él necesitaba cariño, carecía mucho de ello…

Dos hermanos a millones de kilómetros. Ambos con falta de cariño que, tarde o temprano, se verían las caras.