Yuru Yuri Fandiction — Yui no Kanashi no Himitsu

Disclaimer:
Yuru Yuri no me pertenece, por ningún motivo este fanfiction esta hecho con fines de lucro o intento obtener fama, uso los nombres de los protagonistas meramente para representar mis asumciones con
respecto a diferentes aspectos de los personajes que mas me agradan.

Rating: T toco temas algo delicados, aun si el lenguaje no es 'colorido', hay violencia en ambos aspectos.

Historia:
La historia gira entorno mayormente a Yui y Kyouko, no por eso dejo de mencionar a los otros personajes pero ovbiamente con menor insidencia, por eso, si no te gustan los personajes antes
mencionados no te molestes en leer, te ahorras unos veinte minutos de uso ocular y a mi la satisfacción de no obtener ningún tipo de reclamo.
La historia no es exactamente alegrísima, en realidad es dramática y si, los personajes son explorados desde un angulo diferente y profundo, son un poco OCC (asi son las siglas?) osea que no son
muy parecidos caracterialmente con el anime en si pero tampoco se alejan demasiado ok?, sin mas que decir aqui les dejo mi primer fic publicado, por favor lean y revisen, buena lectura.


I Capitulo—Heridas que no sangran

El club de entretenimiento estaba completamente sumergido en sus usuales labores, Yui leyendo un manga mientras Akari bebía un poco de té , Chinatsu ojeaba una revista de moda y Kyouko poniéndose al día de los apuntes de su mejor amiga pues, como siempre se había dormido en clase.

Yui era considerada en esa época del año porque sabía que la rubia cabeza hueca tenía próxima la fecha límite de su historieta y por eso estaba despierta en las noches terminando cada página con
mucha cura, si había algo que destacar en la joven rubia, era que ponía mucha pasión en las cosas que le gustaban.

—¡Ah termine!— exclamó Kyouko estirandose con modorra, Yui alzó la mirada de su libro un segundo y sonrió sin querer, Akari sorbió su té nuevamente y la chica rosada pasó otra hoja de la revista.

No pasó mucho tiempo para que la rubia fundadora se diera cuenta de la aburrida monotonía que estaba invadiendo a su club, por supuesto no lo iba a permitir.

—Bien!,¿Porque no jugamos a cartas?— propuso Kyouko efusivamente sosteniendo un maso de cartas en la mano, esto hizo que Yui cierre el libro suspirando, gesto que Kyouko pensó era derrota.

—Ya lo hicimos ayer y luego de que te pelearas con Chinatsu—chan decidimos no jugar más— la jovencita de ojos café dijo sonando seria, Chinatsu asintió con el ceño fruncido por el recuerdo de aquella pelea.

—Senpai no tiene la concepción de las reglas en general— agregó enérgicamente la Kouhai.

—En el amor no hay reglas Chinachu— Kyouko dijo juntando los labios en finta de un beso, la chica de cabellos rosa viendo que su senpai rubia se acercaba, rápidamente se escabulló para dejar a la otra abrazando el aire.

—No me llames asi— le respondió incrementando el fruncido en su adolescente rostro, Yui se sintió incómoda sintiendo a la jovencita rosa muy cerca, desde que ella se había unido al club del entretenimiento, su espacio personal había adoptado una nueva dimensión, y aunque era propio de su gente la tolerancia extrema a ese tipo de invasión personal (Yui no pudo evitar recordar el sobrepopulado tren bala de Tokyo en hora punta), no conseguía poder evitar cuando su kouhai literalmente se le 'pegaba' como un percebe a la roca, sentirse culpable por una extra a razón que no entendía con certeza.

En realidad Yui estaba visiblemente irritada por alguna razón, Kyouko la había molestado diciendo que tenía el ciclo menstrual de una treintona y que por eso estaba histérica, a la jovencita de cabellos oscuros le pareció estupido el comentario aunque no pudo dejar de pensar en la verdadera razón de su sinsabor matutino.

—Yui senpai— la jovencita rosa se quejó infantilmente antes de aferrarse a su brazo, la joven suspiró una vez mas, sintió el peso de la común situación insoportable.

—Basta, no puedo leer si las dos me interrumpen constantemente— la joven de cabellos oscuros dijo en voz alta acaparando la atención a tal punto, que incluso Akari tuvo un atisbo de presencia en el club.

Se levantó al mismo tiempo que se liberó del yugo con Chinatsu, la kouhai estaba impresionada por el exabrupto repentino de la senpai mas considerada que conocía, muchos pensamientos se le subieron a la cabeza y sin darse cuenta lágrimas se le formaron amenazando con caer en cualquier instante.

—¿Que te pasa Yui nyan?, vamos relajate— su amiga de la infancia dijo sin tomarle importancia, como si fuera solo una cosa tan pasajera como el tiempo de descanso en la escuela, esa vez la joven morena no podía aguantarlo, siempre había sido muy pacífica pero, había algo en ese día que no andaba bien, que no andaria bien aun si lo intentaba, asi que decidió alejarse antes de meter la pata y herir a sus únicas amigas, se disculpó con todas antes de tomar sus cosas, supo que su semblante debió ser muy oscuro porque ni siquiera Kyouko la detuvo, al pasar la puerta recordó una vez mas el hecho que había puesto de cabeza su adolescente vida.

Todo había comenzado el d a anterior, la noche anterior para ser exactos, Yui estaba preparándose la cena como era de costumbre cuando recibió una llamada, posó la sartén y bajo el fuego para coger el teléfono, lo hizo con algo de prisa para volver a su tarea.

—Hola mamá , si estoy haciendo la cena— dijo la jovencita mientras manipulaba la sartén con destreza en una mano, luego apoyó el teléfono con su hombro y cuello para evitar que se quemasen las verduras salteadas que estaba preparando.

—¿Necesitas algo?— preguntó sin mucha prisa, luego la jovencita se quedó escuchando sin mover un solo músculo, sus ojos se abrieron mas denotando el asombro de las noticias que le estaban dando, el eco del llanto de su madre se apoderaron del espacio y Yui sintió como sus propios ojos comenzaban a nublarse, una expresión de rabia e impotencia le atacaron dándole un leve calosfrío en el cuerpo.

—Calmate por favor mamá , te prometo que mañana ire a verte— le dijo, la adolescente conteniendo sus verdaderos sentimientos, tratando de calmar a la mujer que deber a brindarle seguridad con su voz y no mas complejos.

Yui apagó el fuego, sabía que no había caso en cocinar algo que igualmente no comería, salió de su pequeña cocina para tomar asiento en el salón, la jovencita había controlado su propio temblor y trataba con todos los medios de consolar a su madre.

—Estoy segura que volverá , yo hablaré con él, estoy segura calmate, sabes que no le gusta cuando estas en ese estado— hubo una pausa del otro lado de la línea cuando termino de hablar, por un momento Yui pensó que su madre había colgado pero luego sintió la respiración entrecortada contra el auricular.

—¿Mamá estás ahi?, vamos respóndeme, por favor— pidió la jovencita, preocupación adueñandose de su tono de voz, un leve temblor la invadió nuevamente e hizo lo posible por acallar sus pensamientos mas delirantes.

De pronto se escucho una suave voz, casi un susurro del otro lado de la línea, Yui se mordió el labio inferior hasta hacerlo sangrar, las lágrimas contenidas comenzaron a caer sin darle tregua, como siempre 'ella' había vencido una vez mas.

—Si, has tomado tu medicina ¿verdad?, si entiendo, nos vemos mañana— concluyó la jovencita, pasaron los segundos y aunque del otro lado solo se escuchaba el tono del teléfono, Yui no conseguía despegarlo de su oreja, la tensión de todo su cuerpo le dolía, comenzó a respirar hondo mientras solo apretaba con toda su fuerza el teléfono, ahogaba sollozos que amenzaban con tomar control de su voz.

—¿Porque otra vez?— preguntó a un testigo invisible, se limpió los ojos para ponerse de pie y con monótona rutina se dirigió de nuevo a la cocina para finalizar lo que había empezado.

Kyouko se sorprendió luego de que su amiga abandonara el club sin decir mas, en todos los años que conocía a Yui no recordaba haberla visto de ese modo, talvez se le había pasado la mano o tal vez confiaba mucho en que aceptara todos sus caprichos de buena gana, la muchacha rubia no podía dejar de pensar en la expresión en los ojos café de su amiga.

—¿Que le paso?— pensó la jovencita mangaka con algo de pena y enojo al mismo tiempo, en su cuaderno y sin darse cuenta, había diseñado un personaje muy parecido a su amiga, al percatarse del hecho Kyouko arrancó la pagina pero cuando lo iba a arrugar se detuvo, recordó las palabras de Yui para luego ver su pupitre vacío.

—¿Donde estas Yui?— pensó una vez más. La mirada meláncolica de la rubia no paso desapercibida de uno de los miembros del consejo estudiantil, Ayano la observó mas tranquila que nunca en la clase en donde usualmente Toshinou Kyouko dormía, pero aún si no lo hacía estaba ausente, no se debía de ser un genio para darse cuenta que la falta de Yui Funami en clase era la razón del mutismo de su 'amor platónico', el último pensamiento le otorgó un rubor que tranquilamente pudo guiar un barco desde la costa.

Dos pupitres mas atrás, Chitose, su mano derecha no solo en el consejo estudiantil sino también en el día a día colegial, se percató del rostro sonrojado de su amiga y se detuvo en seco para fantasear sin pudor en medio de la clase, ovbiamente ante tal perdida de sangre el profesor tuvo que mandar a la joven gemela a la enfermería, improvisando un tapón hecho con un pañuelo de papel.

El hecho no era insólito, era muy normal que la jovencita de cabellos platinados sangrara una o dos veces al día, por el cambio de posición de los asientos (ese semestre estaba cerca de Toshinou Kyouko y compañía), el profesor se rascó el cuello algo nervioso, pagaría por saber si el hecho era una cuestión médica o algo más.

—Yo acompañare a Chitose a la enfermería— se ofreció de pronto la joven rubia, su expresión seria tomó por sorpresa a todos los presentes en el aula, aquel dia la clase de aritmética sería recordada en los anales de la historia del colegio.

—Toshinou-san, gracias— la alegre Chitose respondió antes que el mismo profesor saliera de su estupefacción, Ayano notó la sonrisa de victoria de Kyouko y luego solo pudo observar a las dos cuando salían del aula.

Mientras caminaban en el pasillo con destino a la enfermería, Chitose notó lo meditabunda que estaba la gaseosa rubia a su costado, justo cuando iba a preguntarle que pasaba, ésta la sorprendió con una pregunta que no espero nunca.

—Chitose, ¿como sabes que estás enamorada de alguien?— la pregunta casi le hacen tener una hemorragia no solo externa sino interna también, pero la cara con que la rubia jovencita se lo había preguntado bloqueó toda fantasía que pudiera generar su cerebelo.

—No lo sé , ¿piensas que estás enamorada Toshinou-san?— le preguntó la joven demorando un poco el paso para poder develar sus dudas, si ella podía encontrar algún tipo de interés de la rubia en cuestión hacia su amiga Ayano, no podía fallar en averiguarlo, después de todo, por algo se lo habría preguntado a ella.

—¿Eh? no, no es por mi que lo pregunto, es por alguien mas— dijo finalmente Kyouko, Chitose la observó detenidamente y lo que vió en la mirada de la otra adolescente no le gusto para nada.
—Vaya, disculpa por preguntar una cosa tan extraña— Kyouko dijo cambiando de semblante como lo haría un camaleón de color, rió al mismo tiempo que emulo darse un coscorrón.

—No, esta bien, pero pienso que si una persona está enamorada, cambia totalmente— Concluyó la hermana mayor de Chizuru con esa sonrisa característica que la hacían ver adorable, lo que no supo fue que sus palabras tuvieron un impacto en Kyouko diverso al que talvez hubiera deseado.

—Entiendo, bueno nos vemos— le dijo dándose media vuelta para regresar a clase, no, no quería regresar, no le importó y se dirigió al único lugar donde sabía podía encontrar a su mejor amiga, el salón de té . Durante el camino, la mente de la rubia fundadora del club se dispuso a unir cabos, recordó de nuevo la mirada de Yui antes de marcharse del club, estaba diversa, sus ojos no eran los mismos y su rostro parecía triste.

—Discúlpenme yo, no me siento bien hoy, nos vemos después— Pero no la había vuelto a ver después del almuerzo, recordó que había reaccionado asi cuando ella quizo abrazar a Chinatsu y la jovencita se refugió con ella, sería que eran celos, que talvez su amiga en verdad sentía celos de ella, entonces eso quería decir que Yui también gustaba de Miraku...digo, Chinatsu.

Los ojos de la rubia con el listón rojo se iluminaron como etrellas del paseo de la fama, la loca idea de escribir el nuevo triángulo amoroso que se había creado en el club del entretenimiento se le vino como un huracán a su espiritu mangaka, pero luego demoro el paso tratando de calmar sus ánimos, el doujinshi era una cosa pero la vida real...

Se detuvo antes de abrir la puerta, si ella estaba dentro que le iba a decir, pedir a disculpas o solo intentar a cortar el hielo con una broma estúpida, si tan solo supiera hacerla reir como Ayano, se libero de ese pensamiento antes de abrir, pusó su mejor expresión de neutralidad (cejas inclinadas + sonrisa kyouko) y entró.

Cuando lo hizo se mordió la lengua para no hablar, allí estaba, dormida sobre la mesa de té , con el libro a un costado y su teléfono celular sin cerrar. Por alguna razón que no quería estudiar, con solo verla se sintió aliviada, se negaba a pensar que dependía de su amiga de la infancia mas de lo debido y decidió ahogar mas pensamientos preparando el té .

Cuando lo tuvo listo y humeante, se acercó con dos tazas que posó suavemente en la mesa, al menos ella lo pensó asi pero al parecer el rumor la despertó , fue en ese momento que Kyouko se di cuenta de lo inflamados que estaban los ojos de Yui, eso le produjo un nudo en el estómago, había estado llorando.

—Ah Kyouko, me quedé dormida— dijo ella sonando normal, tomó por inercia su taza y bebió un sorbo, llorar después de todo te hace perder muchas sales minerales y tenía la boca seca.

—Yui, ¿estas bien?— preguntó la muchacha con el listón rojo, sus grandes ojos azules estudiando a su amiga con preocupación, Yui fingió una sonrisa y asintió .

—Si si, es solo que no pude dormir anoche, espero que no sea un resfriado— dijo tocándose la frente para continuar su pantomima, Kyouko decidió no profundizar y complicar las cosas, sorbió su té pensando que decir.
—Vaya las clases acabarán dentro de poco— hubo una pausa y solo el sonido de la boca de Kyouko sorbiendo su bebida llenaron los metros cuadrados del salón.
—¡¿Oye que estás haciendo aqui, te saltaste las clases?!— le preguntó sonando como la Yui de siempre, una sonrisa mental se formó en la rubia cabeza de la cuestionada.

—Tu también lo hiciste, asi que relajate Yui-san— dijo Kyouko defendiendo su posición, Yui se sonrojó un poco ante la innegable verdad, pero luego al hablar con su mejor amiga, sintió como el peso de la responsabilidad bajaba de sus hombros, sabía que la amistad de Kyouko podía ser muy agotadora y algunas veces mentalmente extenuante, pero sobre todo lo que otros pudieran pensar, era en Kyouko que Yui encontraba la fuerza para seguir con su vida, esto lo sabía desde hace mucho y agradecía al cielo por la rubia cabeza hueca que le habían puesto en el camino.

Dejó que una sonrisa se colgara de su rostro mientras miraba a su amiga con aquella expresión descuidada y franca, las dos conversaron largo tiempo sin darse cuenta que las clases habían terminado hace mucho y que las dos kouhai no llegaban, Kyouko le contó que Chinatsu se había impresionado con su reacción hasta el punto de llorar cuando se fue del club, luego, esa hipótesis fue confirmada con mucho pesar por un mensaje de texto que le mando Akari a Kyouko, Chinatsu le había pedido quedarse con ella porque no sabía como enfrentar a Yui en el club.

La joven morena suspiró pesadamente, el pecho le dolió cuando se dió cuenta del daño que había causado por su débil mente, que culpa tenían sus amigas de lo que le pasaba, si era solamente culpa suya, como siempre.

No pudo evitar sentirse mínima ante estos hechos, una parte de ella quería regresar para enmendar su error, la otra quería gritar su desesperación, bajó la mirada y por un momento su amiga pensó que lloraría, la rubia jovencita era completamente extraña a las complejidades del corazón humano, más aun cuando se trataba de la persona que siempre había demostrado una fortaleza más alla de lo normal, la que siempre había cuidado de ella e impulsado a ser mas segura, la que de ni a le dijo alguna vez —yo te protegeré —

Kyouko sacudió estos pensamientos porque se comenzo a sentir muy torpe, no podía actuar asi y además Yui era su mejor amiga, la rubia sonrió con decisión y puso una mano en su hombro

—Estoy segura que Chinatsu-chan te perdonará , sabes que le gustas mucho— dijo para animarla, y aunque su voz sonó mas sería del común, eso no evitó que hicieran efecto en Yui, quien puso atrás sus conflictos un momento y le regalo una sonrisa.

—Es eso lo que me preocupa— Yui dijo sin terminar completamente sus ideas, los ojos de Kyouko cual estrellas brillaron viendo la oportunidad perfecta para descartar que Yui sea su rival.

—¿A ti no te gusta entonces?— preguntó la jovencita con el listón rojo, su expresión era muy cómica e hizo sonreir abiertamente a Yui.

—No, es decir, no de la manera que ella quisiera— contestó ella, luego vi su teléfono para abrir un mensaje.
—No me gustaría ser también tu rival— continuo Yui mientras revisaba su bandeja de entrada, Kyouko la observó con una sonrisa grande y le hizo una señal Ok con la mano.

Esa tarde mientras el sol se ocultaba, una jovencita recorría como lo había hecho por tantos años la calle Midori, su antiguo vecindario le trajeron muchas memorias a la mente, mucha de las cuales preferiria olvidar.
Se detuvo ante la puerta de su antigua casa y antes que pudiera decir algo ésta se abrió , Yui sintió un leve calosfrío recorrerle la espina dorsal cuando se reveló de quien se trataba, allí vestida con una Yukata elegante estaba Tsu Funami, su cabello negro como ébano recogido en un perfecto moño, su sonrisa estaba adornada con un lapiz de labios de color rojo sangre y sus ojos con sombras que los hacían parecer mas grandes del normal.

—Yui-chan viniste, mamá esta muy feliz de verte— saludo a su hija efusivamente con un cálido abrazo que Yui encontró desconcertante, la jovencita se soltó casi de inmediato, la sensación de vacío que pensó olvidar se apoderó de sus entrañas y en un instante sus músculos se tensaron, era la reacción normal que Yui había probado desde niña, en esa época recordó que decidió vestirse como niño cuando comprobó el cambio de su madre, cuando comenzaron los primeros síntomas de su enfermedad.

—Vamos adentro, he traido algo para merendar—informó ella mostrándole la bolsa plástica que traía consigo, su madre sonrió amablemente para luego dirigirla al interior.

La casa de los Funami siempre había sido muy tradicional e impecable, pero cuando Yui entró supo que las cosas estaban yendo muy mal, aunque su madre había ocultado el desorden de las otras
habitaciones, no pudo evitar notar la suciedad del suelo y ventanas, era extraño pensar que alguien siquiera vivía en esa condición, recordó que el día anterior no había podido contactar a su
padre, para ella la situación de la casa era confirmación del abandono de él, ya había sucedido antes, trató de convencerse y como mantra se dijo repetidas veces,

—volverá —.

La joven no había aprendido a confiar en su madre después de todos esos años vividos con ella y su padre, el rencor aún latía fuerte dentro de ella encendiendo una flama que quizo apagar, era todo demasiado para digerir al mismo tiempo, su madre había dejado de tomar su medicina y sus pesadillas habían comenzado con ello, sus propios demonios invocados llamaron a su puerta, Yui contuvo la respiración.

—Yui-chan hablaste con tu padre?— la pregunta la tomó por sorpresa, su máscara neutral activa en todo momento.

—Si, me dijo que se tomara unos días, está en Hokkaido, te traerá muchos recuerdos— mintió la joven, Tsu Funami sonrió como cuando a un niño se le da una golosina.

—Que bueno, Yui-chan te quedarás hasta que llegue, ¿verdad?— le preguntó a su hija con un tono que mas parecía a una orden, la jovencita la miró con frialdad.

—Si tomas la medicina me quedare — contestó ella sonando seria, la expresión de Tsu cambió de un momento a otro, Yui se di cuenta de que sus puños se habían cerrado y que su piel estaba cambiando a un color morado de la fuerza que estaba haciendo, un pequeño temblor adorno su semblante haciendo que la adolescente sintiera un atisbo de miedo.

—No! No! No!, no me convencen tus palabras, nunca lo harán, ¿quien te crees que eres?— la madre de Yui se levantó de improviso botando la mesa y lo que estaba encima en el proceso, Yui retrocedió pero no a tiempo para evitar la taza de té caliente quemándole la mano, gritó de dolor sujetando su mano izquierda por reflejo.

—¡Oh no! Yui-chan, lo siento tanto, lo siento tanto, te traer algo de hielo— la expresión en el rostro de Tsu se ablandó de nuevo, sus manos acercándose a las de su hija que la miraba con confusión en los ojos.
Yui sabía el procedimiento, sabía que debía esperar, se lo habían explicado mas de una vez, tal vez ahora lo entendía pero cuando su madre comenzó con los primeros síntomas, ella aún era una níña de primaria, su cara tenía la misma expresión la primera vez que le pegó , la mas patética expresión de culpa adornaba su rostro cada vez que se dejaba dominar de su furia, Yui se limpio las lágrimas cuando su madre se dirigió a la cocina.

Aprovechando la ausencia de su madre, la jovencita se dirigió a la habitación donde encontró las pastillas olvidadas de Tsu, sintiendo todavia dolor en su mano pudo abrir la tapa del pequeño frasco de donde extrajo un par de pildoras, casualmente se dió cuenta que el frasco estaba casi lleno, lo cual confirmó sus sospechas.
Cuando su madre regresó con el hielo en una bolsa, ella estiró su mano mostrándole las dos pildoras que había encontrado, su madre la miró a los ojos estudiandola.

—Tómalas por favor mamá — le pidió Yui, su expresión era suave pero firme al mismo tiempo, Tsu sintió un nudo en la garganta observando la mano enrojecida de su hija, suprimió mas lágrimas y luego tomó las píldoras aún titubeante.

Su única hija la observaba detenidamente, cuando se aseguro que las píldoras estaban dentro de su sistema Yui comenzó a ordenar el tiradero que había originado su madre, primero puso en orden la mesa, trato de secar lo mejor que pudo el piso, (el tatami había absorvido casi todo el líquido) y por último comenzó a recoger los pedazos de taza que yacían esparcidos, la jovencita cogió lo que quedaba del utensilio, una sensación la invadió junto a un recuerdo que hubiera querido dejar atrás en el tiempo.

La visión de su madre queriendo cortarse las venas con un pedazo de vidrio le hicieron temblar ligeramente, habían pasado mas de cinco años pero aún podía escuchar los gritos de ella y la voz desesperada de su padre tratando de contenerla.

Se levantó para botar los restos y se aseguró de deshechar aquellos recuerdos una vez mas, observó el cesto lleno de residuos, parecía que no había sido cambiado en días, no supo con exactitud cuanto tiempo había pasado desde que su padre se fue, pero por el comportamiento de su madre y el desorden de la casa, tenía una idea formándosele en la cabeza, Yui maldijo internamente cuando encontro botellas de licor vacías debajo del lavabo inoxidable de la cocina, su madre estaba abusando de nuevo del alcohol, todo porque su padre había decidido dejarla.

—volverá , tiene que volver— se repitió la jovencita mentalmente.

Ese día se la paso limpiando la casa, era mejor que estar contemplando la hiperactividad de su madre luego de que tomara la medicina, no sabía si eran los principios activos del medicamento lo que le habían dado esa energía o solo quería compensarla por el episodio anterior, Yui no quería pensar mucho en ello y solo se concentraba en gastarse, podría dormir un poco esa noche si estaba cansada, tal vez.

Se aseguró en la noche que Tsu tomara de nuevo el medicamento y la dejo en su habitación, luego y aún titubeante la adolesecente entró en la suya, por un momento se detuvo en la puerta a observarlo todo, solo habían pasado unos meses desde que se había ido pero sentía como si hubieran sido años, se abrazo a si misma pensando que tendría que probablemente volver, que cuidaria a su madre mientras encontraba otra solución.

Se acostó en su cama y justo cuando comenzaba a adormentarse su teléfono vibró , se levantó pesadamente para contestar la llamada.

—Yui, ¿donde estas?, fui a tu casa pero nadie abrió , pensé que estabas enferma o algo— la voz de Kyouko la sorprendió y alivio al mismo tiempo, sonrió triste, cansada.

—Volví a casa...desde hoy— dijo ella, Kyouko no supo que pensar como primera reacción, derrepente en verdad se sentía sola en ese departamento, pero asi tan de improviso, no se había dado cuenta de nada como siempre.

—Si te sentías sola, ¿porque no me dijiste?, sabes que puedo ir todos los días Yui— Kyouko sono impaciente por teléfono, Yui pudo incluso adivinar el puchero que seguro estaba haciendo mientras hablaba, sonrió un poco mas.

—Si, si, solo sera por un tiempo (convicción en sus propias palabras)— la rubia colegiala del otro lado de la línea sonrio , esa era la Yui que quería, no, que necesitaba escuchar.

—Ah entiendo, entonces buenas noches Yui-nyan, nos vemos mañana— le dijo con aquella voz alegre y sin preocupaciones, Kyouko no sabía cuanto bien había hecho en llamarla, aunque sea por un minuto la jovencita de cabello oscuro pudo desconectarse de todo lo sucedido y relajarse, la voz de su amiga de la infancia le levantaron el ánimo mucho mas que cualquier cosa.

—Gracias por llamar Kyouko, buenas noches— respondió , la rubia sintió que la cara le comenzaba a quemar por las palabras de su amiga, sacudió la cabeza sintiéndose estúpida sin alguna razón.

—¿Eh?— pero antes de decir algo como respuesta la línea se corto dejando a una confundida Kyouko en medio de su cama y con los latidos acelerados.
—¿Estara bien?—murmuro ella antes de recostarse de lado.

Al día siguiente las clases terminaron rápidamente para satisfacción de la joven del listón rojo, se estiró en su pupitre con una gran sonrisa en la cara, guardó su cuaderno de notas en su bolsa azul y se levantó .

—¿Vamos al club Yui?— le preguntó aún sabiendo que no debía pues era lógico, las actividades de su club se desarrollaban casi sino todos los días, porque debía de ser diferente, Yui sin embargo acomodó sus cosas en silencio y luego se giró para ver a su amiga parada a su costado.

—Lo siento Kyouko hoy no puedo ir, debo de regresar temprano a casa, mi madre esta enferma y debo cuidarla— dijo ella discúlpandose, la rubia mangaka hizo un puchero en derrota pero entendió y luego se dirigió al salón de té sola.

Kyouko mientras caminaba pensaba que era extraño, era la segunda vez que se iba, la primera fue algo violenta e inesperada y aunque ya había pedido disculpas a las demás, había algo en su comportamiento que no convencía a la rubia testaruda.

Con los brazos cruzados detrás de su cabeza, la chiquilla ponderaba toda clase de hipótesis con relación al extraño comportamiento de su amiga de la infancia, alguien como Kyouko pero, evitaria el enfrentamiento directo, asi que espero para comprobar la teoría que Chitose se encargó de meterle en la cabeza sin querer.

Al día siguiente, Kyouko observó a su amiga con mas detenimiento del normal, su expresión era tan cómica que más de una vez hizo reir a Yui en medio de las clases, no sabía que estaba tramando pero seguramente no era nada bueno.

Desde su asiento, la chiquilla rubia vio como sus intentos por parecer seria eran un desastre, Yui la había atrapado mirándola y estallado en risas al mismo tiempo, su plan no estaba resultando de ninguna forma, justo cuando pensaba en dejar todo se dió cuenta que Yui estaba mandando un mensaje, era raro que lo hiciera en medio de las clases, mucho mas observando la expresión de nerviosismo mientras lo hacia.

—No puede ser—, pensó la muchachita, eso quiere decir que en verdad Yui estaba saliendo con alguien, pero de ser asi porque no se lo había dicho, pensaba que se tenían suficiente confianza, ¿o no?
Kyouko descartó ese pensamiento al mismo momento que comenzó a sentirse enojada con ella misma, se dió unas palmaditas en las mejillas concentrándose en otra cosa, todo menos en la clase claro.

—No era Chinatsu entonces, ¿quien es?— se pregunto a si misma y al mismo tiempo escribió lo pensado en el cuaderno, era ovbio que la persona que le mandaba mensajes era con quien ella estaba saliendo, hizo un puchero viendo a su amiga nuevamente, Yui levantó una ceja sin entender que pasaba.

En los siguientes días Yui se retrajo mas y no iba practicamente al club, había pasado ya una semana desde la primera vez que se fue del salón de té y solo había regresado una vez, Kyouko había optado por respetar a su amiga al principio y no preguntarle nada.
Luego las cosas andaban de mal en peor, Yui no contestaba sus llamadas y solo le respondía con brevísimos mensajes que eran erráticos y siempre excusatorios.

Ese día en el club, la chiquilla dorada se posicion frente a sus kouhai, las dos se dieron cuenta de las ojeras debajo de sus ojos y los dibujos que estaba sosteniendo en ambas manos.

Había dibujado un doujinshi protagonizado por Yui y las posibles teorías de su cambio de personalidad, Kyouko estaba decidida a develar el misterio de la cita a ciegas de su amiga, asi fue como sin darse cuenta anoche comenzó a dibujar sin parar.

La primera historia era protagonizada por Yui y una joven rubia que misteriosamente se parecía mucho a ella, ovbiamente la imagen molesto visiblemente a Chinatsu que ya mostraba una prominente vena creciendole en la frente.

—Tal vez Yui-chan si está enamorada de alguien— Akari dijo sonando seria, Chinatsu reclamó con un chillido

—¡No! puede que sea por otra razón, porque tienes que pensar siempre lo peor senpai malvada— le dijo a la rubia que sostenía sus dibujos, cambió de escenario.

—Chinatsu recuerda que siempre estare aqui para ti— dijo la mangaka guiñando un ojo en el proceso, la chica rosada puso una cara de enojo viendo el dibujo que ahora sostenía, en él estaba el triángulo amororso que se imagino la primera vez, solo que era Kyouko la que se quedaba con la 'princesa'

—No gracias senpai— le contestó a Kyouko volteando la cara con desprecio.

—Buuuu— Kyouko hizo un pico enorme quejándose.

—Entonces no te dare bombones Chinatsu-chan— La voz de Yui sorprendió a todas, Kyouko se detuvo en seco cuando se proponía levantarse para atosigar a la pobre Chinatsu, luego casi automáticamente y con una sonrisa en su rostro, cambio el dibujo por uno que mostraba la palabra 'fin'.


Eso es todo por el primer capitulo, si les pareció muy dark entonces, mis disculpas señores(a) no sirvo para la comedia asi que si gustan sigan leyendo sino pues, no.
Para los que si atrajo mi historia, muy pronto les pondré el prox cap, gracias por el tiempo empleado en leerla y si les gusta desperdiciar mas tiempo dejenme un review, hasta luego!—