¡Hola mundo! Los personajes pertenecen a Yuki Obata. El fic es 100% original y de mi propiedad. ¡Disfruten!

Hasta hace poco sabía que era amor a primera vista, pero, ¿cómo sé cuanto duraría esto?

Decía que se sentía mal cuando Kagawa la golpeaba, pero aún así ha vuelto a verlo unas cuantas veces ¿es prudente confiar en su palabra? No lo sé, lo único que sé es que pase lo que pase, este amor crece cada día más. Mi primer amor es tan complicado, y muy parecido a mí.

-¿Recuerdas la primera vez que hablamos? –Pregunta Nana.

-Aunque no haya sido una buena escena, fue raro enamorarme de alguien tan tonta –le dije de broma.

-¿Eh? ¡Que malo eres Moto! –Gritó.

Para callar sus gritos, simplemente la callé con un beso en los labios. Cálido.. Como la felicidad. Terminado el beso Nana me abrazó fuertemente.

-Gracias por todo, Moto.

-¿Eres feliz conmigo?

-¿A qué viene esa pregunta? –Me mira extrañada.

-Solo quiero saber.

-Sí, lo soy –dijo sonriéndome de oreja a oreja, como acostumbraba a hacer.

-Mas que nada me enamoró tu sonrisa ¿sabes?

-Tú tienes una mucho mas hermosa –me agarra de las mejillas estirándolas.

-Duele, duele –respondo riendo.

Momentos como estos que paso junto a Nana, son irremplazables, la amo. Dicen que el amor es ciego, sordo y mudo, cuanta razón tienen las personas que lo dicen. Para ella, la felicidad es como un chocolate caliente en invierno.

Para mi, la felicidad es pedir a una estrella fugaz que nunca nadie nos separe.

Tomados de las manos, ya nadie nos puede interrumpir. Ella siempre tiene sus manos frías. Siempre nos sentamos a conversar en una banca que esta por el camino del trayecto a casa.

-¡Es injusto! Los chicos tienen manos cálidas –Protesta haciendo puchero.

-No todos –respondo con la mirada baja, sonriendo.

-Los que he conocido, sí –desvía la mirada hacia unos niños que jugaban con la nieve.

-¿Tantos has conocido?

Nana se sonroja al hacer ese comentario, que linda se ve. No me importa cuantos novios haya tenido, solo me importa que ahora sea el único para ella.

Suena de pronto el celular de mi novia y contesta.

-Es Yuri –me explica.

-¿Qué pasó con ella?

-Dijo que debía ayudar a mamá con unas cajas de la mudanza –acto seguido, tapa su boca rápidamente.

-¿Mudanza?

-Eh.. No.. –Se puso nerviosa.

-¿Te vas a mudar y no tenía idea?

-No es que no quisiera decirte.. Es solo que quería encontrar el momento indicado –dice un tanto triste.

-¿¡El momento indicado!? –le tomo los hombros fuerte.

-Me.. lastimas –dijo con la mirada baja.

Me limité a soltarla. La he cagado. No supe que mas hacer, solo abrazarla.

-¿Por qué siempre actúas así?

-Cuando se trata de ti, no puedo estar tranquilo un segundo.

Me corresponde el abrazo escondiendo su cabeza en mi hombro.

No me quiero alejar de ella, de su aroma, de sus besos y caricias. No sé si pudiera aguantar mucho tiempo sin sentir sus manos frías, sin poder ver esas sonrisas que me alegraban un poco mas el día.

-Te dejo en tu casa.

-No es necesario Moto –me sonríe.

-Claro que lo es, quiero que llegues sana y a salvo –le tomo la mano.

Sin darme cuenta ella posó sus labios en los míos.

-Gracias –me agarra fuerte.

Tomamos el autobús y no hablamos en todo el camino. Me pareció extraño ya que Nana es muy habladora, siempre busca algún tema del que hablarme.

Estábamos al frente de su casa.

-Hasta mañana, Nana..

-¿Por qué no pasas a comer algo? –pregunta fugazmente ella.

-Eh.. Me encantaría.

-Vamos, pasa, pasa –me empujaba por detrás hacia la puerta.

Su casa, tan acogedora como siempre. Me gustaría tener una familia tan unida como la que tiene Nana. Su madre, una buena ama de casa. Su padre, jefe de una gran empresa. Su hermana.. Yuri, mi compañera de clase y la mas inteligente de la clase.

-Permiso..

Al observar la casa, habían muchas cosas que ya no estaban, los muebles estaban casi vacíos. Es verdad, Nana se irá.

-¡Moto-chan, de hace tiempo que no vienes! –grita con alegría la señora Yamamoto.

-Tiene razón –hago una pequeña reverencia.

-¿Quieres pastel?

-Claro, ¿por qué no?

Nos sentamos a la mesa, la Señora Yamamoto me hablaba alegremente, Nana por otro lado se le veía un tanto avergonzada por la actitud de su madre.

Algo no calzaba, siempre estaba Yuri.

-¿Pasó algo con Yuri? –Pregunto curioso.

-No ha pasado nada, creo –responde con cierta extrañeza a mi repentina pregunta.

-Ah, solo preguntaba ya que siempre estaba..

-Te preocupas por nada –agrega cortante, Nana.

No entendí porque obtuve esa respuesta tan cortante de ella.

-Está.. bien, debo ir al baño. Ya vuelvo –mentí.

Luego de pararme me dirigí hacia el baño, que estaba al lado del cuarto de Yuri, sin pensarlo, abro rápido, pero sigilosamente la puerta y la cierro de la misma manera. Quedé pegado a la puerta. Yuri me mira demasiado raro.

-No sabía que eras un acosador también –dijo levantando un poco sus gafas.

-No es que me interese espiarte.. Solo me preocupé –respondo con mi mirada en el suelo.

-¿De qué?

-Es que, siempre estabas comiendo con nosotros cuando venía de visita ¿no?

Vi como Yuri se sonrojó de sobremanera, solo solté una pequeña carcajada.

-No pensé que te importara otra persona que no sea mi hermana.

-Todo lo que tenga que ver con Nana me importa, y más, si es un familiar de ella.

-Y bueno.. Si tanto quieres saber te digo que estoy bien y que te retires de mi habitación. No quiero que se genere un mal entendido si alguien te ve aquí.

-¿Tan malo es relacionarse conmigo?

-Un chico que enamora a todas las de la escuela no es buena influencia que digamos.

-Soy difícil de ligar.

-Pobres chicas, las haces sufrir Yano.

-Nadie se resiste a mis encantos.

-Ahora mi nombre es nadie. Lindo –dice sarcásticamente Yuri.

-Es bueno saberlo –sonreí despreocupadamente.

-Sí..

-Fue un placer charlar un rato, pero me tengo que ir. Los chicos no nos demoramos tanto en el baño como las chicas. Creerán que soy raro.

-Gracias por poner en riesgo tu reputación por mí.

Es agradable hablar con Yuri.

Al salir de la habitación, fui directamente hacia la mesa. Me senté nuevamente a la mesa. Comía rápido el último pedazo de pastel que me quedaba.

-No comas tan rápido, te puedes atragantar –me dijo Nana con una sonrisa.

-Señora Yamamoto..

-¿Qué pasa Moto-chan? –pregunta.

-¿Por qué se van a mudar?

-Por el trabajo, la empresa de la que es jefe mi esposo a sido transferida a Tokyo.

-Entiendo.. ¿No habrá una manera de que Nana se quede en Hokkaido?